Jugadores lesionados o expulsados en una tanda de penaltis: qué dice el reglamento

La tanda de penaltis es uno de los momentos de mayor emoción y tensión del fútbol. La definición de una eliminatoria o un campeonato recae en esta instancia, donde el que mejor maneje los nervios es quien se queda con el triunfo.

En general, se utiliza cuando un partido que no puede terminar empatado acaba igualado después del tiempo reglamentario y la prórroga, siempre que la competición haya establecido este procedimiento para determinar al ganador.

Cuándo se disputa una tanda de penaltis

Solamente se llega a esta instancia en caso de que haya empate en el tiempo regular y los tiempos extras, en una serie de eliminación directa o una final.

La tanda de penaltis se utiliza principalmente en eliminatorias de copa, mientras que los partidos de liga suelen admitir el empate. También puede emplearse en determinados torneos para resolver posiciones de una fase de grupos cuando dos equipos terminan con estadísticas idénticas y ningún otro conjunto presenta el mismo registro.

En una tanda, cada equipo ejecuta lanzamientos desde el punto de penal, situado a 11 metros de la línea de meta, mientras la portería es defendida únicamente por el guardameta rival. Los goles de la tanda se contabilizan por separado y no se consideran goles individuales de los lanzadores ni tantos del partido disputado durante el tiempo reglamentario o la prórroga.

jugadores ejecutando tanda de penaltis

Procedimiento básico de la tanda

El árbitro realizará un sorteo mediante un volado con los capitanes. El ganador tendrá el poder de decidir en qué portería se ejecutarán los penaltis o si su equipo será el primero en lanzar.

El árbitro decidirá la portería en la que se desarrollará la tanda teniendo en cuenta una serie de consideraciones.

Los propios equipos se encargarán de seleccionar a los lanzadores, entre los jugadores habilitados para ello, y de decidir el orden en el que estos ejecutarán los lanzamientos.

Los entrenadores deberán entregarle al árbitro una lista de cinco tiradores, pues cada equipo tendrá cinco oportunidades para tirar desde el punto de penal.

Los tiros deberán ser intercalados entre ambos equipos. Cada lanzamiento lo ejecuta un jugador diferente.

Si un equipo supera en el marcador al otro después de estos cinco disparos, el juego finaliza. El procedimiento también termina antes de completar los cinco lanzamientos cuando un equipo obtiene una ventaja que el rival ya no puede alcanzar con sus tiros restantes.

En caso de que haya empate después de cinco lanzamientos por equipo, habrá muerte súbita con un penal para cada equipo, con los futbolistas que no hayan pateado. Las rondas adicionales continúan hasta que un equipo marque y el otro falle en la misma ronda.

  • Cada equipo comienza con cinco lanzamientos.
  • Los lanzamientos se ejecutan de forma alternada.
  • Cada jugador puede lanzar una sola vez antes de que todos los compañeros habilitados hayan participado.
  • La tanda termina si la ventaja resulta matemáticamente insuperable.
  • Si persiste el empate, se pasa a rondas de muerte súbita.

Qué jugadores pueden participar

Únicamente tendrán participación los futbolistas que terminaron el tiempo regular o la prórroga en el terreno de juego.

Solo los jugadores que estaban en el campo al final del partido o que se encontraban temporalmente fuera, por lesión, ajuste de equipamiento u otra circunstancia autorizada, pueden participar en la tanda.

Los jugadores expulsados a lo largo del partido no podrán participar en la tanda de penaltis.

Durante la tanda, los jugadores que no sean el lanzador ni los guardametas deben permanecer en el círculo central. El guardameta del equipo que lanza se sitúa en la intersección entre la línea de meta y la línea que marca el área penal, cerca de uno de los árbitros asistentes.

Jugadores lesionados antes de la tanda

Una lesión antes de comenzar la tanda puede modificar el número de jugadores autorizados de un equipo, especialmente si el conjunto lesionado queda con menos futbolistas disponibles que su adversario.

Si, al finalizar el partido o la prórroga o antes de la tanda de penaltis, un equipo tuviera más jugadores que su adversario, incluidos los suplentes, podrá decidir si equipara o no al equipo contrario el número de jugadores autorizados.

Si así lo hiciera, deberá comunicar a los árbitros el nombre y el número de los posibles jugadores excluidos.

Si al final del partido y antes de los lanzamientos un equipo tiene más jugadores sobre el terreno que el otro, ya sea por una lesión o por tarjetas rojas, el equipo con más jugadores debe reducir su número para igualarlo con el rival. Esta regla se conoce como «reducir para igualar».

Por ejemplo, si el Equipo A tiene once jugadores y el Equipo B solo tiene diez, el Equipo A debe elegir a un jugador para excluir si se aplica la reducción. Los jugadores excluidos de esta manera no pueden participar posteriormente en el procedimiento, ni como lanzadores ni como guardametas.

La posibilidad de excluir jugadores pretende evitar que un equipo con más efectivos obtenga una ventaja adicional en la tanda. La regla fue introducida por la International Football Association Board en febrero de 2000, porque anteriormente el undécimo lanzamiento de un equipo completo lo ejecutaba el undécimo jugador, normalmente considerado el más débil, mientras que el primer lanzamiento del equipo con menos jugadores lo realizaba su primer jugador, normalmente considerado el más fuerte.

¿Puede un jugador lesionado ser sustituido?

Si un jugador que no es el guardameta se lesiona durante la tanda, el procedimiento continúa sin sustituciones.

Si un jugador, distinto del guardameta, se lesiona o es expulsado durante la tanda, la tanda continúa sin que se permita ninguna sustitución.

Los lanzamientos desde el punto de penal no deben retrasarse porque un jugador abandone el terreno de juego.

Por tanto, un futbolista lesionado durante la tanda no puede ser reemplazado por un compañero para ejecutar sus lanzamientos. El equipo debe continuar con los jugadores autorizados que permanezcan disponibles.

La única excepción relevante se refiere al guardameta. Si el portero se lesiona durante la tanda, puede ser sustituido por un jugador autorizado para participar en el procedimiento. También pueden utilizarse, para reemplazar a un guardameta lesionado, jugadores que fueron excluidos al aplicar la regla de «reducir para igualar».

Qué ocurre si se lesiona el guardameta

El guardameta ocupa una posición especial durante la tanda. Si se lesiona durante el procedimiento, puede ser reemplazado por un jugador autorizado para participar en la tanda.

En cambio, a excepción del guardameta, no se puede sustituir a ningún futbolista que no esté en condiciones de continuar.

Si el portero que estaba participando en la tanda recibe una lesión, el reemplazante debe ser un jugador habilitado. Ese futbolista podrá asumir la función de guardameta en los lanzamientos posteriores, aunque el equipo no puede incorporar a un jugador que no estuviera autorizado para participar.

Expulsiones durante la tanda

La situación de las tarjetas durante la tanda tiene una particularidad importante. Un futbolista puede haber recibido una tarjeta amarilla en los 90 minutos o en la prórroga y, aun así, no ser expulsado automáticamente si recibe una segunda amarilla durante la tanda.

Para que un futbolista, ya sea guardameta o jugador de campo, sea expulsado durante la tanda, necesitaría ver dos cartulinas amarillas o una roja en la propia tanda, independientemente de las tarjetas que le hubiera mostrado el árbitro antes durante el partido y la prórroga.

Es como si las tarjetas amarillas anteriores se limpiasen antes de la tanda, aunque al final del encuentro sí se contabilicen.

La norma sostiene que «los jugadores expulsados a lo largo del partido no podrán participar en la tanda de penaltis». Sin embargo, las amonestaciones recibidas durante el partido y las mostradas durante la tanda se tratan de manera diferenciada para determinar una segunda amarilla.

SituaciónConsecuencia
Jugador expulsado durante el partidoNo puede participar en la tanda.
Jugador de campo lesionado durante la tandaNo puede ser sustituido y la tanda continúa.
Guardameta lesionado durante la tandaPuede ser reemplazado por un jugador autorizado.
Jugador de campo expulsado durante la tandaLa tanda continúa sin sustitución.
Guardameta expulsado durante la tandaDebe ser sustituido por un jugador autorizado para participar.
Equipo con más jugadores autorizadosPuede aplicar la reducción para igualar el número del rival.

Los casos de Emiliano Martínez y André Onana

En abril de 2024 se produjeron dos precedentes especialmente llamativos en tandas de penaltis. Primero fue Emiliano Martínez, quien recibió una segunda tarjeta amarilla por provocar a los jugadores y aficionados rivales entre lanzamiento y lanzamiento.

Muchos pensaron que, tras haber visto la primera cartulina durante el tiempo reglamentario por perder tiempo, eso supondría la expulsión del guardameta del Aston Villa en el duelo frente al Lille.

Sin embargo, el reglamento contempla este escenario e impide dejar a un equipo sin su guardameta en la tanda por una doble amarilla acumulada entre el partido y el procedimiento de lanzamientos.

Solo tres días después, André Onana fue amonestado dos veces, también sin grandes consecuencias, por exactamente lo mismo.

En ambos casos, la segunda tarjeta se mostró durante la tanda y la primera había sido recibida durante el partido. Por eso no se produjo la expulsión automática por doble amarilla.

La regla se modificó en 2020, a propósito de la normativa que invalidaba las paradas de aquellos porteros que no tuvieran un pie sobre la línea de gol en el momento de la ejecución del lanzamiento desde los once metros.

Conducta del guardameta durante el lanzamiento

El guardameta deberá permanecer sobre su propia línea de meta, entre los dos postes de la portería y frente al ejecutor del tiro hasta el impacto del balón.

No se comportará de manera que distraiga de forma antirreglamentaria al ejecutor del tiro.

Por ejemplo, no retrasará la ejecución del penal ni tocará los postes, el travesaño o la red de la portería.

Se aclara que, con su conducta, el guardameta no faltará el respeto al fútbol ni al adversario.

También se puede amonestar o expulsar a jugadores, suplentes, jugadores sustituidos o miembros del cuerpo técnico, de acuerdo con las circunstancias de la acción.

Los casos de Emiliano Martínez y André Onana mostraron que provocar al rival puede generar una amonestación durante la tanda, pero también evidenciaron que una amarilla recibida en el partido no se combina automáticamente con otra mostrada durante el procedimiento para producir una expulsión.

REGLA 14 - El lanzamiento penal en el fútbol - Poste, palo o travesaño no habilita al ejecutante

Qué sucede cuando un equipo tiene menos jugadores

Si durante la tanda un equipo tuviera menos jugadores que su adversario, el equipo con más jugadores podrá decidir si se equipara en número al equipo contrario.

Si así lo hiciera, deberá comunicar a los árbitros el nombre y el número de los posibles jugadores excluidos.

La reducción puede ser necesaria cuando un equipo comienza la tanda con más futbolistas autorizados o cuando se produce una desigualdad derivada de lesiones o expulsiones.

Los jugadores excluidos mediante esta regla no pueden tomar ninguna otra parte en el procedimiento, ya sea como lanzadores o como guardametas, excepto que pueden utilizarse para reemplazar a un guardameta que se lesione durante la tanda.

Reglas del lanzamiento individual

Cada lanzamiento se ejecuta de manera general como un penal, desde el punto situado a 11 metros de la línea de meta y a igual distancia de ambas líneas de banda.

El lanzador puede golpear el balón una sola vez. Ni el ejecutor ni ningún otro jugador, salvo el guardameta, puede volver a jugar el balón después de que haya sido golpeado.

Un lanzamiento se considera gol cuando, después de que el balón haya sido tocado una vez por el lanzador, cruza completamente la línea de meta entre los postes y por debajo del travesaño, sin tocar a ningún jugador, miembro del equipo arbitral o agente externo distinto del guardameta defensor.

El balón puede tocar al guardameta, los postes o el travesaño cualquier número de veces antes de entrar en la portería, siempre que el árbitro considere que su movimiento es consecuencia del lanzamiento inicial.

Esta interpretación se aclaró después de un incidente en la tanda del Mundial de 1986 entre Brasil y Francia. El lanzamiento de Bruno Bellone rebotó en el poste, golpeó la espalda del guardameta Carlos y después entró en la portería. El árbitro Ioan Igna concedió el gol a Francia, mientras que el capitán brasileño Edinho fue amonestado por protestar.

El doble toque accidental

En la final de la Eurocopa femenina de 2025, el primer penal de Beth Mead contra España fue ordenado repetir por el VAR debido a una infracción de doble toque.

Cuando Mead golpeó el balón, resbaló accidentalmente y lo tocó contra su pie de apoyo, por lo que el balón entró en contacto con ella dos veces.

La regla establece que el lanzador no puede golpear el balón dos veces consecutivas; antes del segundo toque, el balón debe haber tocado a otro jugador.

El caso se produjo después de otro episodio controvertido protagonizado por Julián Álvarez, del Atlético de Madrid, a comienzos de 2025.

Como consecuencia de ese caso, la IFAB introdujo una interpretación que exige repetir el lanzamiento en lugar de anularlo inmediatamente cuando el segundo toque sea claramente involuntario, y únicamente si el lanzamiento inicial terminó en gol.

La acción de Beth Mead fue la primera aplicación de alto perfil de esta interpretación actualizada, respaldada por la UEFA, sobre los dobles toques accidentales en situaciones de penal.

La ventaja de contar con un guardameta preparado

Defender un penal es una de las tareas más difíciles a las que puede enfrentarse un guardameta.

Algunos porteros deciden previamente hacia qué lado lanzarse para disponer de más tiempo para alcanzar la zona de la portería.

Otros intentan interpretar los movimientos del lanzador.

Los ejecutores pueden intentar fintar o retrasar el disparo para observar hacia qué lado se mueve el guardameta.

Como toda la tanda se disputa en la misma portería, el público situado detrás de ella puede favorecer a un equipo e intentar distraer a los lanzadores del otro.

Un estudio publicado en 2011 en la revista Psychological Science encontró que los guardametas se lanzaban hacia la derecha el 71 % de las veces cuando su equipo iba perdiendo, pero solo el 48 % cuando estaba por delante y el 49 % cuando el marcador estaba empatado.

Los guardametas también pueden decidir una tanda con sus propios lanzamientos. En los cuartos de final de la Eurocopa 2004, el portero portugués Ricardo detuvo sin guantes el lanzamiento del inglés Darius Vassell y después marcó el penal decisivo.

Otro ejemplo es José Luis Chilavert, de Vélez Sársfield, especialista en acciones a balón parado que marcó 41 goles durante su carrera de club.

La importancia del sorteo de la portería

En 2016, las Reglas de Juego se modificaron para añadir un sorteo entre los dos equipos antes de la tanda.

El ganador del sorteo tiene derecho a decidir qué portería se utilizará, mientras que anteriormente la elección correspondía al árbitro.

La modificación busca evitar que un equipo obtenga una ventaja relacionada con las condiciones del campo, la iluminación, el estado del césped o la presión del público situado detrás de la portería.

Preparación de los equipos

Un entrenador debe preparar a su equipo para una tanda de penaltis con suficiente antelación, tanto desde el punto de vista mental como táctico, porque el procedimiento puede estar previsto en cualquier torneo.

En primer lugar, debe conocer todos los aspectos de la Ley 10 de las Reglas de Juego, dedicada a determinar el resultado de un partido.

La preparación debe incluir la selección de los cinco primeros lanzadores, el orden de ejecución, los posibles especialistas para la muerte súbita y las alternativas en caso de lesión o expulsión del guardameta.

También es necesario conocer qué jugadores terminaron el partido habilitados para participar, quién puede ser excluido para igualar el número de futbolistas y qué ocurre si un jugador abandona el terreno durante la tanda.

Una estrategia posible consiste incluso en «jugar para el empate» con la intención de llevar el encuentro a los lanzamientos desde el punto de penal.

Antecedentes y relevancia competitiva

A lo largo de la historia ha habido tandas memorables en Mundiales, Champions League, Copas Libertadores y otros grandes torneos.

La primera tanda de penaltis en un partido del Mundial se produjo en la dramática semifinal de 1982 entre Alemania Occidental y Francia.

La primera final de un gran torneo internacional decidida por penaltis fue la Eurocopa de 1976 entre Checoslovaquia y Alemania Occidental.

En la final del Mundial de 1994, Brasil e Italia empataron sin goles después de la prórroga y Brasil ganó la tanda en el Rose Bowl de Pasadena.

La final del Mundial femenino de 1999, también disputada en el Rose Bowl, terminó sin goles después de la prórroga entre Estados Unidos y China, y las anfitrionas ganaron por penaltis.

En la final del Mundial femenino de 2011, Estados Unidos y Japón empataron 2-2 después de la prórroga, pero Estados Unidos terminó perdiendo la tanda.

La final del Mundial sub-20 de 2013, disputada en Estambul, llegó a los penaltis después de un empate 0-0 en la prórroga. Francia derrotó a Uruguay por 4-1.

La final del Mundial de 2022 entre Francia y Argentina también llegó a la tanda después de que la prórroga terminara con empate 3-3.

La tanda no solo decide quién avanza en un torneo. El resultado recibe el mismo tratamiento competitivo que una victoria del equipo ganador: el vencedor pasa a la siguiente ronda o se proclama campeón si se trata de una final, mientras que el perdedor queda eliminado o termina como subcampeón. Sin embargo, para determinados registros estadísticos, el partido se considera empatado.

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