Los tatuajes en partes íntimas requieren una planificación especialmente cuidadosa porque se realizan en zonas delicadas, con mayor humedad, fricción y proximidad a la ingle, las regiones genitales o áreas que pueden permanecer cubiertas durante mucho tiempo. Algunas zonas requieren mayores cuidados para evitar el riesgo de infección, por ejemplo cerca de la ingle, de las axilas, de las regiones genitales o que tienen mucha humedad.
Realizarse un tatuaje es una decisión que debe tomarse con más cautela de la que se podría imaginar. Aunque son seguros cuando se realizan por un profesional calificado, existen algunos riesgos que hay tener presentes. Antes de hacerse un tatuaje, comprueba también que las tintas utilizadas sean seguras y estén bien controladas.
Por qué las zonas íntimas necesitan más precauciones
Los tatuadores usan unas agujas muy pequeñas con pigmento que penetran la epidermis hasta llegar a la segunda capa de la piel, la dermis. La reacción de tu cuerpo a las punciones hará que la zona tatuada se enrojezca y se inflame, y es posible que se formen costras.
En las partes íntimas, estas reacciones pueden resultar más incómodas por el contacto con la ropa, el sudor, la humedad y el movimiento. El diseño y la zona en la que se va a colocar también debe ser considerado con cuidado. Elija cuidadosamente la zona del cuerpo para el tatuaje.
El tatuaje nunca se debe exhibir sobre piel dañada o sobre lunares, ya que siempre deben estar visibles por si experimentan cambios. Un tatuaje tampoco debe aparecer sobre quemaduras o cicatrices, pues la presencia de una sustancia extraña podría generar severos daños en una superficie que ya sufrió alteraciones.
Si una persona tiene antecedentes de enfermedades como herpes o soriasis, el tatuaje en zonas dañadas puede exacerbar esas patologías perjudicando seriamente su salud. También debe tenerse en cuenta que el aumento de peso, por ejemplo, debido al embarazo, puede cambiar la apariencia de un tatuaje.
Riesgos de los tatuajes en partes íntimas
Infecciones de la piel
Las infecciones se deben a la exposición de la piel a los microorganismos presentes en el medio ambiente, así como a los productos químicos y tóxicos contenidos en los tintes utilizados. Estas infecciones pueden ser bacterianas, como la estafilocócica, o víricas, como el virus del papiloma humano o de la hepatitis C.
Provocadas habitualmente por bacterias, inicialmente se originan en la piel, pero si no se tratan se pueden extender a otras partes del cuerpo. Se producen habitualmente por realizarse tatuajes en centros con poca higiene donde no esterilizan el material entre tatuaje y tatuaje.
Las partes íntimas pueden estar expuestas a un riesgo mayor de irritación o infección cuando existe humedad constante, fricción, ropa ajustada o contacto con superficies contaminadas. Se deben tomar las medidas adecuadas para prevenir riesgos de infección al hacerse un tatuaje.
Transmisión de enfermedades por vía sanguínea
Realizarse un tatuaje y/o «piercing» implica ciertos riesgos, entre los que podemos mencionar la transmisión de infecciones que pueden ser localizadas en las zonas del tatuaje y/o «piercing» y generalizadas como VIH, hepatitis A, B, C.
Son cada día menos frecuentes debido las precauciones que se toman al elegir centros que cumplen con las debidas garantías. Las enfermedades son la hepatitis B, hepatitis C, tuberculosis o tétanos.
Reacciones alérgicas e inflamatorias
Algunas personas pueden ser sensibles a los pigmentos y tratamientos usados. Estas reacciones suelen manifestarse en los primeros días posteriores a la realización del trabajo.
Los síntomas son variados, desde enrojecimiento en la piel, sequedad, picazón, inflamación, hinchazón, y granos que pueden ser verdosos o blancos, así como también la aparición de heridas abiertas y costras en la zona del tatuaje.
Al igual que el resto de alergias en general, cada vez se ven con mayor frecuencia. En el caso de los tatuajes, depende mucho del color, ya que cada uno de ellos emplea sustancias distintas, que pueden contener alérgenos.
En concreto, el rojo es uno de los que más reacciones alérgicas produce, ya que suele contener óxido de hierro o pigmentos orgánicos ricos en madera de sándalo, que son muy alergizantes. Pero también el azul, negro y verde contienen sales metálicas. Por su parte, el amarillo puede causar fotodermatitis cuando el pigmento es expuesto a la luz solar.
Cicatrices, queloides y alteraciones permanentes
Pueden dejar cicatrices, como cualquier otra cirugía o lesión de la piel, aunque suele ser raro. La forma en que la piel responde depende en gran medida de la composición genética, el diseño y la profundidad.
También pueden observarse reacciones alérgicas, de hipersensibilidad, liquenoides, granulomatosas y otras como cicatrices hipertróficas y queloides. Tanto los tatuajes como los piercings pueden tener consecuencias graves a medio-largo plazo.
Desfiguraciones y pérdida de definición
Las desfiguraciones pueden ser el resultado de la mala técnica del tatuador o de la falta de conocimiento de los procedimientos. Si la piel no se limpia correctamente antes de la aplicación, pueden acumularse bacterias e infecciones y provocar desfiguraciones.
También pueden estar causadas por la exposición demasiado prolongada y excesiva al sol o por las alergias a los pigmentos. Si la aguja tiene una penetración correcta, la tinta se asentará debajo de tu piel y el tatuaje mantendrá su intensidad y definición durante mucho tiempo y si recibe los cuidados adecuados.
Interacción con una resonancia magnética
Algunas tintas habitualmente utilizadas en tatuajes, especialmente los más antiguos, están realizadas con componentes metálicos que pueden interaccionar con los aparatos de resonancia magnética o similares, ya que estos funcionan reaccionando a los metales.
Si se tiene un tatuaje de este tipo se puede presentar sensación de ardor, quemazón, dolor o incluso quemadura en la zona del tatuaje al ser sometidos a una resonancia magnética. En cualquier caso, los tatuajes modernos en raras ocasiones presentan componentes metálicos.
Qué revisar antes de tatuarse una zona íntima
Elegir un estudio con higiene estricta
El lugar donde se realice es muy importante, ya que el artista debe usar técnicas, materiales y equipos limpios apropiados para prevenir el riesgo de infección. Siempre tiene que haber un nivel alto de higiene durante la aplicación.
El tatuador profesional debe usar guantes desechables nuevos antes de comenzar el procedimiento y tener a mano materiales y equipos esterilizados. Después de cada tatuaje, la zona debe ser limpiada con un desinfectante para evitar cualquier riesgo de infección.
El estudio debe estar registrado en la autoridad de salud pertinente y así cumplir con los requisitos adecuados. Una vez que se han tomado las precauciones de salud adecuadas, es importante investigar tanto el estudio como el diseño elegido, para asegurarse de que el artista realiza trabajos de alta calidad.
Comprobar la seguridad de las tintas
Las tintas utilizadas deben ser seguras y estar bien controladas. Deben ser trazables, es decir, debe poder conocerse su origen y composición, y deben cumplir las normas de seguridad.
Además, algunas personas deben que tener en cuenta las reacciones adversas. Esto ocurre sobre todo con aquellos realizados con pigmentos naturales, como los conocidos como verdes, azules o negros. Los pigmentos pueden reaccionar con la piel al sol o constituir una reacción alérgica a los metales u otros ingredientes.
Valorar el diseño, la ubicación y el momento
Antes de que le hagan un tatuaje, piénselo bien. Si no está seguro de que un tatuaje sea una buena idea, o si le preocupa que algún día pueda arrepentirse, tal vez sea mejor que espere.
No deje que otras personas lo convenzan de que le hagan un tatuaje. Y no lo haga si ha consumido alcohol o drogas. Si no está seguro sobre que le hagan un tatuaje, hable con amigos que ya tengan uno.
Pregúnteles si tienen alguna sugerencia o consejo para darle. Piense si quiere tener la opción de esconderlo bajo la ropa. Se recomienda pensar con detenimiento sobre dónde va a colocar y lo que va a significar.
Preparar la piel
Cualquier persona debe preparar su piel antes de tatuarse, eligiendo la mejor zona para colocar esa marca. Una vez escogido el lugar para tatuarse, la persona debe mantener su piel muy bien hidratada aplicándose antibióticos en crema, limpiarla todos los días con soluciones antisépticas sin tallarla, además de bañarse regularmente.
En las zonas íntimas, la limpieza debe realizarse sin frotar y evitando productos que puedan irritar la piel. La piel sobre la que se ha realizado el tatuaje estará completamente recuperada en un plazo de unas 4-6 semanas.
Cuidados inmediatos después del tatuaje
La zona tatuada debe limpiarse inmediatamente con un antiséptico o pomada antibiótica, y cubrirse con un apósito oclusivo durante un periodo de entre 2 y 24 horas. Normalmente se utilizan apósitos gruesos, absorbentes y antiadherentes.
Pasado este tiempo y haber limpiado el área con agua y jabón, lo mejor es dejar que el tatuaje se seque al aire. Como prevención, durante 3-5 días se debe aplicar una pomada antibiótica evitar sobreinfecciones bacterianas.
Posteriormente y durante al menos otras dos semanas, es recomendable aplicar una crema hidratante sobre el tatuaje para facilitar la recuperación de la elasticidad en la piel afectada, ya que es bastante frecuente que se desescame.
Durante la primera semana, limpia el tatuaje dos veces al día para eliminar el exceso de plasma. No lo seques con una toalla o un paño rugoso.
Seca tu tatuaje con un paño suave y, a continuación, aplica una capa gruesa de crema específica para el cuidado del tatuaje que hidrate y repare la barrera cutánea. La higiene es fundamental en esta fase, pero toma duchas rápidas y evita darte baños calientes, ya que esto puede interferir en la cicatrización y aumentar el tiempo de curación del tatuaje.
Cómo limpiar y proteger un tatuaje íntimo
Cuando retires la película, es bastante probable que tu tatuaje empiece a supurar un líquido que es una mezcla de plasma, sangre y tinta. En esta fase, debes lavar muy cuidadosamente la zona tatuada con agua templada y un jabón neutro suave que respete el PH de la piel.
Durante la cicatrización del tatuaje, pueden formarse pequeñas costras, la piel puede pelarse y el tatuaje puede picar. Solo hay una cosa que hacer: ¡RESISTIR! Se dirá que es más fácil decirlo que hacerlo, pero si se cede, se corre el riesgo de dañar tanto el diseño como los colores.
Un tatuaje que pica mientras se cura, es totalmente normal. El picor se produce sobre todo durante los primeros días y hasta aproximadamente dos semanas después del tatuaje.
Por supuesto, hay que resistir la tentación de rascarse para no irritar aún más la piel. Un truco eficaz: utiliza un spray calmante y refrescante que alivie inmediatamente esa sensación desagradable.
Fases de cicatrización
Primeras 72 horas
Durante las primeras 72 horas, la piel sigue irritada y sensible, ya que se encuentra en la fase inicial de cicatrización. Durante los primeros días es normal sentir un dolor leve, picor y que aparezcan rojeces.
La primera reacción del cuerpo es enviar un ejército de glóbulos blancos para tratar de eliminar la tinta. Por suerte, las partículas de pigmento son más grandes que los glóbulos blancos, por lo que tu cuerpo no logra completar su misión y la mayor parte de la tinta permanece donde estaba, en la dermis.
Primera semana
El tatuador limpiará y desinfectará la zona tatuada inmediatamente y colocará una película alrededor para protegerlo de las infecciones que pondrían en riesgo la cicatrización. También te indicará cuánto tiempo debes esperar para quitar la protección inicial.
Las costras se forman por el plasma, por lo que si hay demasiado, se formarán costras más grandes que se secarán y caerán, lo que podría suponer una pérdida de definición del tatuaje.
Hacia el final de la semana, se empezarán a formar las costras en el tatuaje. Durante el proceso de curación, es importante evitar los tejidos rugosos o las prendas ajustadas que puedan interferir en el proceso de formación de costras.
Opta por prendas suaves y holgadas para las primeras dos semanas. En un tatuaje situado en una zona íntima, esta recomendación es especialmente importante para reducir la fricción y facilitar la ventilación de la piel.
Segunda semana
Cuando la piel se está curando, es normal sentir picores y tirantez. Durante este tiempo, las costras empezarán a caerse solas y tu piel empezará a escamarse y pelarse.
De nuevo, intenta no arrancarte las pieles. Sigue con tu rutina de limpieza y cuidado del tatuaje y deja que la naturaleza siga su curso.
La cicatrización superficial del tatuaje se produce en un plazo de 2 a 3 semanas, pero hay que esperar hasta 6 meses para que se cure por completo.
Semanas tercera y cuarta
En este punto, la mayoría de las costras ya se deberían haber caído. Y es posible que tu tatuaje tenga un aspecto un poco apagado.
Esto se debe a que aún hay una fina capa de células muertas de la piel que debe desaparecer. Si sigues con la rutina de hidratación y protección de la piel, este velo final desaparecerá a través de procesos naturales de la piel, y en unas semanas tu tatuaje lucirá en todo su esplendor.
Después de tres meses, la piel parece curada en la superficie, pero sigue cicatrizando en profundidad. Hasta 6 meses o más, la cicatrización del tatuaje se completa.
Productos y hábitos de cuidado
Hidratar con un producto adecuado para tatuajes. Ante el estante de la farmacia, elegir el producto adecuado para el cuidado de los tatuajes puede resultar complicado, dada la gran cantidad de referencias disponibles.
Elige una crema que indique que tiene acción reparadora, calmante y antimarcas. El interés de este tipo de crema no solo es ayudar a cicatrizar sin dejar marcas visibles, sino también aliviar la sensación de tirantez y malestar.
Selecciona fórmulas con el máximo de ingredientes naturales, sin perfume ni alcohol, para evitar cualquier riesgo de irritación y garantizar una mayor seguridad y tolerancia. Comprueba también que la crema haya sido probada en piel lesionada, por ejemplo, después de una exfoliación o un tratamiento con láser.
Con una crema que cumpla la mayoría de estos requisitos, tendrás la seguridad de haber elegido el tratamiento adecuado para tu tatuaje. Para calmar los picores, aplica una fina bruma de agua termal o utiliza un producto calmante y refrescante.
Actividades que conviene evitar
Durante un primer periodo inicial es mejor evitar algunas actividades como sumergir el tatuaje en el mar o piscina, para evitar que se borre parte del tatuaje o que se infecte por bacterias.
También debe evitarse la exposición solar, ya que puede disminuir la pigmentación del tatuaje. El rascado del tatuaje o la eliminación de las costras que se forman en el periodo de cicatrización puede provocar sobreinfecciones o alteraciones en el tatuaje.
Es recomendable evitar hacer esfuerzos físicos para no alterar el tatuaje. También deberías evitar entornos posiblemente contaminados como saunas, jacuzzis, piscinas o espacios sucios o con mucho polvo, ya que pueden ser un foco de infección.
Evita prendas ajustadas y tejidos rugosos; la fricción puede causar la aparición excesiva de costras y la pérdida de definición. Toma duchas cortas con agua tibia y evita los baños prolongados.
Protección frente al sol
El sol es más que nunca el enemigo de los tatuajes. Los rayos UV dañan los pigmentos, lo que puede hacer que los colores se vuelvan más apagados y distorsionar el diseño.
Además, los rayos UV pueden irritar y debilitar la piel, especialmente justo después de hacerse un tatuaje. Los colores de los tatuajes no son resistentes a la luz.
La radiación ultravioleta rompe el pigmento en partículas más pequeñas que después se llevan los glóbulos blancos de tu cuerpo para hacerlas desaparecer. Este es el motivo por el que los tatuajes se difuminan con el tiempo.
Opta por prendas largas y que cubran bien, ya que el tejido sigue siendo la mejor barrera de protección contra los rayos UV. Utiliza un protector solar con SPF50+ si la exposición es inevitable.
Si tienes un tatuaje, debes renovar la crema solar cada dos horas si permaneces al aire libre. Recuerda elegir uno resistente al agua si vas a la playa, a la piscina o a hacer deporte, ya que sudarás mucho.
Evita la exposición directa al sol y busca la sombra siempre que sea posible, especialmente entre las 12:00 y las 16:00, cuando el sol es más intenso. Es recomendable proteger siempre la piel de los rayos UVA para cuidar en todo momento del tatuaje, aunque ya se haya curado completamente.
Qué es normal durante la curación
No te preocupes, es totalmente normal que tu tatuaje reciente suelte un poco de tinta en los días siguiente y dé la impresión de que “supura”. Este fenómeno, denominado “exudación de tinta”, es frecuente y forma parte del proceso de cicatrización.
De hecho, la piel elimina naturalmente el exceso de tinta para conservar solo lo que debe permanecer fijado en profundidad, a nivel de la dermis, como si se tratara de una “purga natural”. La cantidad de tinta que se elimina varía según el tipo de piel y el tatuaje.
Para reaccionar correctamente, evita frotar y aplica bien los cuidados después del tatuaje. Si la secreción de tinta persiste durante más de una semana o se acompaña de signos de infección, consulta a un profesional sanitario.
Signos de mala cicatrización o infección
Los signos de una mala cicatrización se reconocen fácilmente: enrojecimiento que no desaparece, zona hinchada y dolorida, o incluso supuración de líquido claro o pus.
Las costras gruesas, la piel que se descama en exceso o las placas rojas que pican mucho también son signos a los que hay que prestar atención. Si nota todo esto, es mejor que consultes a un médico para evitar que empeore.
- El dolor es grave.
- Tienes fiebre o malestar general.
- Las rojeces se extienden a otras zonas.
- El tatuaje supura pus de color blanco y amarillo.
- La sensación de picor se vuelve muy intensa y provoca ardor o fuerte hormigueo.
- La zona presenta enrojecimiento, hinchazón o supuración persistente.
Si el sensación de picor se vuelve muy intenso, hasta el punto de provocar una sensación de ardor, un fuerte hormigueo o enrojecimiento, hinchazón o incluso supuración, debes consultar a un médico.
Qué hacer ante una infección grave
En estos casos lo más importante es acudir al especialista, que será quien indique el modo de actuación. De forma general, es imprescindible tratar la zona de inmediato con antibióticos orales o, en los casos más graves, por vía intravenosa.
Probablemente se realizará un cultivo que identifique la bacteria causante de la infección para administrar el antibiótico más adecuado y efectivo. En determinados casos, podría llegar a ser necesario abrir mediante cirugía e incluso, en situaciones extremas, extirpar quirúrgicamente la zona en caso de gérmenes muy agresivos o resistentes a los tratamientos antibióticos.
Cuándo consultar antes o después del tatuaje
Si necesitas más indicaciones sobre cómo un tatuaje puede afectar a tu salud, acude al médico para que resuelva todas tus dudas. Es especialmente importante consultar cuando existen antecedentes de herpes, soriasis, alergias, problemas de cicatrización o lesiones en la piel.
También conviene pedir valoración médica si el tatuaje se realiza sobre una zona previamente alterada, si aparecen signos de infección o si los síntomas empeoran en lugar de disminuir.
Eliminación de un tatuaje
Eliminar un tatuaje no es una tarea sencilla. Puede ser un proceso doloroso, largo y costoso. El tratamiento más utilizado es el láser Q-switched.
La energía del láser calienta los pigmentos del tatuaje. Esto hace que se rompan en pequeñas partículas que los glóbulos blancos se encargan de hacer desaparecer.
Este tratamiento suele durar varias sesiones y es posible que no consiga borrar completamente el tatuaje. La textura de la piel puede cambiar de forma permanente después de pasar por un tratamiento con láser, es posible que se te quede una cicatriz con la forma del tatuaje.
