La gramática es el conjunto de reglas y principios que regulan el uso de una lengua determinada. También es la parte de la lingüística que estudia los elementos de una lengua, así como la forma en que estos se organizan y se combinan.
En la historia del español, la obra fundamental para comprender la descripción sistemática de la lengua es la Gramática castellana de Antonio de Nebrija, publicada el 18 de agosto de 1492. Fue el primer estudio dedicado de manera completa a las reglas del castellano y la primera gramática de una lengua neolatina.
¿Quién fue Antonio de Nebrija?
Antonio Martínez de Cala y Jarava, más conocido como Elio Antonio de Nebrija, fue un humanista español. Nació en Lebrija en 1444, cerca de Sevilla, y murió en Alcalá de Henares en 1522.
Fue un personaje clave y destacado en la historia de la lengua española por ser el autor de la primera gramática castellana, en 1492. También fue autor de un diccionario latín-español ese mismo año y de otro español-latín en 1494, dentro del ámbito de las llamadas lenguas vulgares.
Fue, además, historiador, pedagogo, gramático, astrónomo y poeta. Su nombre natalicio era Antonio Martínez de Cala y Jarava, y más tarde adoptó el nombre de su ciudad natal: Nebrissa, escrito posteriormente Nebrija, que era el nombre latino de Lebrija.
La formación de Nebrija
Nebrija empezó sus estudios a los 15 años en la Universidad de Salamanca, donde se graduó cuatro años más tarde en Retórica y Gramática.
A los diecinueve años, y gracias a una beca del obispado de Córdoba, pudo viajar a Italia e inscribirse en la Universidad de Bolonia, alegando que le interesaban, sobre todo, el buen decir y un perfecto aprendizaje del griego y el latín, lengua que él creía que en Salamanca no eran tratadas como se merecían.
En Bolonia prosiguió sus estudios durante diez años más, consagrándose a la Teología, al latín, al griego, al hebreo, y aprendió también Medicina, Derecho, Cosmografía, Matemáticas, Geografía, Historia y, por supuesto, la Gramática, materia en la que tuvo como maestro a Martino Galeotto.

En 1470, Nebrija volvió a España como portador del humanismo renacentista, «para desbaratar la barbarie por todas partes de España tan ancha y luengamente derramada».
Fue por entonces que adoptó el nombre con el cual lo conocemos. Añadió Elio como homenaje al conquistador romano que conquistó la Bética, que era el nombre latino de Sevilla, y «de Nebrija», por ser Nebrissa el nombre en latín de su Lebrija natal.
En esta época también contrajo matrimonio con Isabel de Solís, con quien tuvo seis hijos y una hija.
La enseñanza del latín y el proyecto gramatical
Nebrija ambicionaba trabajar en la Universidad de Salamanca como profesor y allí fue en 1475, decidido a revolucionar la enseñanza del latín en España.
Su verdadera pasión era el latín. Los estándares de enseñanza del latín, un tanto deteriorados en España en ese momento, le sirvieron de motivación para elevarlos y escribir una gramática latina que todos los españoles pudieran usar.
Esta gramática latina se dividía en dos partes: la Analogía, que trataba sobre morfología, y otra parte que versaba sobre problemas de sintaxis, ortografía, prosodia, figuras de dicción y un léxico que no era muy extenso.
Después de haber publicado las Introductiones latinae, Nebrija llegó a la conclusión de que era necesario aprender el castellano para estudiar el latín, pues, al fijarse sus reglas, se evitaría que el proceso natural de corrupción lo alejara más de este.
Sorprendido por el retumbante éxito de su obra, Nebrija se lanzó a la tarea de traducirla a la «lengua vulgar», como se llamaba por entonces al castellano.
Confiado en su saber y dueño de la cátedra de Retórica, arremetió contra sus compañeros de claustro por el carácter poco científico de sus enseñanzas. En medio de esta lucha, cuando intentaban expulsarlo de la Universidad, Nebrija obtuvo el apoyo del maestre de la Orden de Alcántara y frecuentó Alcalá de Henares, con la tarea de corregir la Biblia Políglota.
Cuándo se publicó la primera gramática española
La Gramática castellana se publicó el 18 de agosto de 1492. Ese mismo día apareció el primer estudio sistemático de la lengua castellana y de sus reglas.
La aparición de la Gramática castellana, en 1492, coincide con la toma de Granada y el descubrimiento de América. La obra se publicó el mismo año del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón.
Algunas referencias sitúan la publicación del diccionario español de Nebrija a fines de julio de 1492, mientras que la Gramática castellana está fechada el 18 de agosto de ese año.
| Obra o acontecimiento | Fecha |
|---|---|
| Publicación de la Gramática castellana | 18 de agosto de 1492 |
| Publicación del diccionario latín-español | 1492 |
| Publicación del diccionario español-latín | 1494 |
| Primera gramática italiana de Trissino | 37 años después |
| Primera gramática portuguesa de Oliveira | 44 años después |
| Primera gramática francesa de Meigret | 58 años después |
| Primera Gramática de la lengua española de la Real Academia Española | 1771 |
Esta obra es la primera gramática de una lengua neolatina: se adelantó treinta y siete años a la primera gramática italiana de Trissino, cincuenta y ocho a la primera francesa de Meigret y cuarenta y cuatro a la primera portuguesa de Oliveira.
La estructura de la Gramática castellana
La obra está dividida en cinco libros: «Ortografía», «Prosodia», «Etimología», «Sintaxis» e «Introducciones de la lengua castellana para los que de extraña lengua querrán deprender».
| Libro | Materia |
|---|---|
| Ortografía | Escritura de la lengua |
| Prosodia | Pronunciación y acentuación |
| Etimología | Formación y estudio de las palabras |
| Sintaxis | Organización y combinación de las palabras |
| Introducciones de la lengua castellana | Aprendizaje del castellano para quienes hablaban otra lengua |
Esta división perduraría hasta el siglo XIX, lo mismo que otra distinción nebrijana: aquella que considera que las partes de la oración son el nombre, el pronombre, el artículo, el verbo, la preposición, el adverbio y la conjunción.
El texto está impreso con tipos góticos, en tinta negra. Para la primera página, se utilizaron tintas roja y negra. Los espacios en blanco se guardaron para iniciales grandes, que nunca se agregaron.
La concepción lingüística de Nebrija
Nebrija consideraba el latín como una lengua superior y, por ello, cuanto más se acercase una lengua al latín, más perfecta sería.
Sin embargo, su trabajo sobre el castellano representó una innovación decisiva. Nebrija se adelantó a su época al comprender que una lengua vulgar podía describirse, ordenarse y enseñarse mediante reglas propias.
Nebrija fue el primer erudito en descubrir cuáles eran las reglas gramaticales del español, luego ponerlas en orden y escribirlas de manera precisa y confiable.
Al hacer esto, estableció una de las características clave del castellano hasta nuestros días: su tendencia hacia la ortografía fonética.
En la introducción de la Gramática, Nebrija estableció claramente su principio rector: adecuar la escritura a la pronunciación.
La gramática como instrumento para aprender latín
La gramática castellana surgiría, en parte, de la necesidad de hacer accesible el conocimiento del latín. Poco después de publicar la Gramática Latina, Nebrija se dio cuenta de que, para lograr que más españoles lo leyeran, necesitaba traducir su trabajo al español.
La lógica de su proyecto era más amplia: al fijar las reglas del castellano, los hablantes podrían utilizar su propia lengua como instrumento para acceder al latín y evitar que el uso natural transformara excesivamente esta lengua clásica.
Nebrija llega a la conclusión de que es necesario aprender el castellano para estudiar el latín, pues, al fijarse sus reglas, se evitaría que el proceso natural de corrupción lo alejara más de este.
La lengua y la expansión política
La publicación de esta obra supuso una herramienta de primer orden para la difusión de la lengua española, puesto que se publicó el mismo año del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón.
No en vano, el autor, en su dedicatoria a los Reyes Católicos, les recordó que «siempre ha sido la lengua compañera del Imperio».
La célebre frase resume la relación que Nebrija establecía entre lengua, poder y organización política. Para él, la fijación del idioma podía favorecer su enseñanza, su administración y su expansión en nuevos territorios.
«Siempre la lengua fue compañera del imperio».
La coincidencia entre la publicación de la Gramática castellana, la toma de Granada y el descubrimiento de América convirtió 1492 en un momento especialmente significativo para la historia política, cultural y lingüística de España.
La gramática del español de Antonio de Nebrija | V Centenario del nacimiento de Antonio de Nebrija
La impresión de la obra
Aunque hay autores que afirman que Nebrija pudo estar al frente de la imprenta anónima de la que salieron muchas de sus obras, no haciendo figurar su nombre en el pie de imprenta por ser incompatible el oficio con su cargo de catedrático de universidad, no existe la certeza de que fuera así.
Por lo tanto, la obra se imprimió en un taller anónimo que, según se desprende de los estudios tipográficos, estuvo activo entre 1492 y 1500 y en el que se imprimieron numerosas ediciones de este autor.
La importancia histórica de la Gramática castellana
La Gramática de Nebrija inspiró el surgimiento de una serie de obras similares que fue surgiendo en toda Europa, a medida que los idiomas del Viejo Continente cobraban conciencia de que eran tan nobles como el viejo latín.
La obra no solo describió el castellano, sino que contribuyó a otorgarle reconocimiento intelectual y cultural. Hasta entonces, el latín ocupaba una posición privilegiada como lengua de la enseñanza, la religión, la administración y la producción erudita.
Al aplicar al castellano un análisis gramatical sistemático, Nebrija mostró que una lengua romance también podía convertirse en objeto de estudio formal.
Con la gramática castellana y el diccionario español, Nebrija dio el impulso definitivo a nuestro idioma hacia su expansión. El siglo siguiente vería el comienzo de la edad de oro de la literatura española.
Las gramáticas posteriores del castellano
La publicación de la obra de Nebrija abrió una tradición de estudios gramaticales que continuó durante los siglos siguientes.
Posteriormente aparecieron nuevas gramáticas del castellano, entre las que destacan las de Valdés (1535), Andrés Flórez (1552), Martín Cordero (1556), Villalón (1556) y Correas (1630).
La Real Academia Española publica su primera Gramática de la lengua española en 1771.
Para ahondar en el estudio gramatical de una lengua tan rica y compleja como lo es el español, se requiere de muchísimas más apreciaciones, que resultarían interminables como para poder describirlas aquí. Pero sí existe por tal motivo una amplia tradición de obras que han intentado abarcar todo el universo gramatical del español, tradición que sigue viva en las Gramáticas de la Real Academia Española.
Los niveles de estudio de la gramática
La gramática es una de las disciplinas que componen el espectro de la lingüística. Como conjunto de reglas y principios que regulan el uso de una lengua determinada, es un elemento propio de cada una de las lenguas del mundo.
De esa cuenta, hay una gramática castellana, una inglesa, una francesa, etcétera.
En sus dos vertientes, la gramática estudia o establece el uso de la lengua en cuatro niveles distintos:
- Nivel fonético-fonológico.
- Nivel sintáctico-morfológico.
- Nivel léxico-semántico.
- Nivel pragmático.
La Gramática castellana de Nebrija pertenece a una etapa inicial de descripción ordenada del idioma, pero su estructura anticipó varias de las áreas que posteriormente se convertirían en campos centrales de la lingüística.
La vigencia de la obra de Nebrija
Cualquiera que sea tu profesión, por tus manos pasa a diario un documento escrito en idioma español, o en inglés, o en el idioma de tu lengua materna, y detrás del mismo se esconde toda una historia, una cultura, un legado; por consiguiente, la gramática es la que te permite comprender tal escrito.
La obra de Nebrija continúa siendo relevante porque representa el momento en que el castellano fue presentado como una lengua susceptible de ser descrita mediante reglas, enseñada de forma organizada y transmitida más allá de su ámbito local.
La primera gramática española no fue únicamente un manual de ortografía, morfología y sintaxis. Fue también una afirmación del valor cultural del castellano y un punto de partida para la larga tradición de estudios que han contribuido a explicar la lengua española.