El oído externo es la primera estructura del sistema auditivo y cumple una función esencial en la captación y conducción de las ondas sonoras hacia el oído medio e interno. Está formado por el pabellón auricular, también llamado oreja o aurícula, y el conducto auditivo externo.
Su principal función consiste en recoger las ondas sonoras del entorno y canalizarlas hasta el tímpano, donde comienzan las transformaciones mecánicas que permiten la audición. Además, el oído externo contribuye a localizar la procedencia de los sonidos y protege las estructuras más profundas frente a cuerpos extraños, polvo y microorganismos.

Qué es el oído externo
El oído externo es la parte más superficial y visible del sistema auditivo. Se extiende desde el pabellón auricular hasta el tímpano. Es la puerta de entrada del sonido, y su diseño anatómico favorece la localización espacial de las fuentes sonoras.
El oído externo es la primera de las tres divisiones del oído. Lo forman el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, y su función es captar la onda sonora del ambiente y conducirla hasta el tímpano.
Es la única porción del oído visible y accesible a la exploración directa. De las tres divisiones del oído, es la única que se puede ver e inspeccionar sin instrumental, lo que la convierte en el punto de partida habitual de cualquier exploración otológica.
Relación del oído externo con las tres partes del oído
El oído humano es un órgano complejo que desempeña dos funciones fundamentales: permitir la audición y contribuir al mantenimiento del equilibrio. Su estructura está formada por tres partes diferenciadas: el oído externo, el oído medio y el oído interno.
Cada una de ellas interviene en una fase distinta del proceso auditivo, trabajando de forma coordinada para captar, transmitir e interpretar los sonidos que nos rodean. El oído se compone de tres partes: oído externo, oído medio y oído interno.
| Parte del oído | Principales estructuras | Función principal |
|---|---|---|
| Oído externo | Pabellón auricular, conducto auditivo externo y tímpano como límite | Captar y conducir los sonidos |
| Oído medio | Martillo, yunque, estribo y trompa de Eustaquio | Transmitir y amplificar las vibraciones |
| Oído interno | Cóclea y sistema vestibular | Transformar el sonido en impulsos nerviosos y mantener el equilibrio |
El oído externo permite recibir sonidos. El oído medio se compone de tres osículos o huesecillos -martillo, estribo y yunque- que transmiten las vibraciones al oído interno. El oído interno transforma los sonidos en señales nerviosas que el cerebro descifra a continuación y también contiene las estructuras responsables del equilibrio, el sistema vestibular.
Partes del oído externo
La anatomía del oído externo comprende tres componentes principales: el pabellón auricular, el conducto auditivo externo y la membrana timpánica como estructura limítrofe entre el oído externo y el oído medio.
- Pabellón auricular: es la parte visible del oído, formada principalmente por cartílago elástico recubierto de piel.
- Conducto auditivo externo: es el canal que conecta el pabellón auricular con el tímpano y transporta las ondas sonoras.
- Membrana timpánica: es una membrana fina y flexible que vibra cuando recibe las ondas sonoras y marca el límite entre el oído externo y el oído medio.
En sentido estrictamente anatómico, el oído externo termina en la cara externa de la membrana timpánica. En la práctica, el tímpano se trata como la frontera compartida entre el oído externo y el oído medio.
Pabellón auricular o oreja
El pabellón auricular, también conocido como pinna, aurícula, pabellón auditivo u oreja, es la parte externa del sistema auditivo y la única que se puede ver desde fuera a simple vista. Se trata de un tejido musculocutáneo de superficie arrugada que se encuentra unido al cráneo y cuya función es capturar el sonido.
El pabellón auricular consiste mayormente en cartílago cubierto de piel. Su estructura está formada por un esqueleto fibrocartilaginoso cubierto de piel, con variaciones considerables en cuanto al tamaño, las modalidades de implantación y la forma.
En promedio tiene un eje mayor de 60-65 mm y un eje menor de 30-35 mm. El pabellón auricular tiene dos aspectos principales: uno medial o interno y otro lateral o externo.
Relieves y depresiones del pabellón auricular
El aspecto lateral del pabellón auricular es de forma cóncava y presenta numerosos surcos y relieves. La mayor de sus depresiones es la concha auricular, que se encuentra alrededor del centro y continúa directamente en el meato acústico externo.
- Hélix: es el borde exterior de la oreja.
- Antihélix: es una curvatura convexa paralela al hélix.
- Concha auricular: es la depresión central que conduce hacia la entrada del conducto auditivo externo.
- Trago: es una proyección cartilaginosa situada delante de la concha y que cubre parcialmente la entrada del conducto auditivo externo.
- Antitrago: es una elevación cartilaginosa situada frente al trago y por encima del lóbulo.
- Lóbulo auricular: es la porción inferior, blanda y sin cartílago.
El hélix cuenta con tres partes: raíz, espina y cola. La raíz es el arco convexo anterosuperior del hélix, la espina es la parte gruesa superior del hélix y la cola es continua al lóbulo.
La antihélix consta de dos partes: la fosa triangular, unida a la raíz del hélix y al antihélix, y las ramas del antihélix, que conforman el ensanchamiento de la antihélix que se dirige de forma posterior hacia el hélix.
La concha está cubierta por un proceso cartilaginoso triangular conocido como el trago. La base del trago está unida a la piel de la cara, mientras que su vértice cubre parcialmente la entrada al conducto auditivo externo.
El lóbulo es la única porción del pabellón auricular sin un esqueleto cartilaginoso. Está formado principalmente por tejido adiposo.
Composición y características
La forma del pabellón auricular no es decorativa: cada pliegue contribuye a recoger la onda sonora y a dirigirla hacia el conducto. Su diseño en pliegues y cavidades ayuda a captar y dirigir las ondas sonoras hacia el canal auditivo.
El pabellón auricular es una estructura expuesta y accesible, lo que facilita su evaluación médica. Presenta variaciones anatómicas individuales que no afectan su función, y tiene funciones acústicas y protectoras.
Además de captar el sonido, el pabellón auricular protege las estructuras delicadas del oído medio frente a golpes, impactos y arañazos. Por ello actúa a modo de escudo frente al resto de elementos que conforman el oído.
Conducto auditivo externo
El conducto auditivo externo, también llamado canal auditivo externo o meato acústico externo, es un conducto óseo-cartilaginoso que va desde el pabellón auricular hasta el oído medio y termina al nivel de la membrana timpánica.
Nace en el fondo de la concha y termina en el tímpano. Mide entre 2.5 y 3 cm de longitud, o unos 2,5 centímetros en el adulto, y tiene forma de S.
El conducto auditivo externo está compuesto por una porción cartilaginosa lateral o externa y una porción ósea medial o interna. La porción lateral forma el tercio externo del conducto, mientras que los dos tercios internos son óseos.
| Porción | Ubicación | Características |
|---|---|---|
| Cartilaginosa | Tercio lateral | Continúa con el pabellón auricular y está formada por cartílago y membranas fibrosas |
| Ósea | Dos tercios mediales | Está formada por la porción timpánica del hueso temporal |
Trayecto del conducto
Si se observa en dirección anteroposterior, este conducto semeja una línea irregular, lo que significa que no sigue una trayectoria recta. La porción lateral del conducto está en dirección posterior y superior, mientras que la porción medial se encuentra en dirección anterior e inferior.
La forma curvada del canal dificulta que los cuerpos extraños alcancen el tímpano en línea recta. Esta anatomía contribuye a la función protectora del oído externo.
La porción cartilaginosa tiene paredes anterior e inferior compuestas por cartílago, debido a que son una continuación del pabellón auricular. Las paredes posterior y superior son membranas fibrosas.
La porción ósea tiene paredes anterior e inferior formadas por la porción timpánica del hueso temporal. Su pared posterior está relacionada anatómicamente con las células mastoideas del proceso mastoides, mientras que sus paredes anterior e inferior se relacionan con la articulación temporomandibular.
Piel, pelos y glándulas
El meato acústico externo está revestido internamente por apéndices cutáneos, entre los que se distinguen pelos, glándulas sebáceas y glándulas ceruminosas.
Las glándulas de la piel que recubren el interior del conducto auditivo fabrican cera o cerumen. Las glándulas ceruminosas producen una sustancia densa y amarillenta que, cuando se mezcla con sebo y células epiteliales descamadas, constituye la cera del oído.
En condiciones normales, el cerumen tiene una acción protectora. Atrapa partículas, polvo y microorganismos, lubrica la piel del conducto y mantiene un ambiente poco favorable para las infecciones.
Normalmente, la cera producida se transporta hacia afuera por la acción de limpieza del revestimiento de la piel del canal auditivo y por los movimientos de la mandíbula.
Membrana timpánica y límite del oído externo
La membrana timpánica, o tímpano, se encuentra al final del conducto auditivo externo óseo y actúa como barrera entre el oído externo y el oído medio. Es una estructura ovalada, delgada y semitransparente, enmarcada dentro de una zona ósea.
El tímpano es una pequeña membrana muy delicada que delimita la zona del oído externo con la del oído medio. Por tanto, no forma parte estrictamente de ninguno de los dos oídos, sino que es el elemento que los separa.
La membrana timpánica está unida mediante un anillo fibrocartilaginoso a la porción timpánica del hueso temporal. Según su estructura y tensión, se divide en una porción flácida, también llamada membrana de Shrapnell, y una porción tensa.
Función del tímpano
Las ondas sonoras que entran por el pabellón auricular y pasan por el conducto auditivo rebotan contra el tímpano, haciendo que este vibre como el cuero de un tambor.
Su función principal es transformar las vibraciones sonoras en vibraciones mecánicas que serán procesadas por el oído medio y por cada uno de los huesecillos que lo conforman: el martillo, el yunque y el estribo.
El tímpano también actúa como barrera para prevenir la entrada de elementos extraños, como posibles bacterias. Su lado lateral está cubierto por piel y una ligera capa de cerumen, mientras que su lado medial está cubierto por mucosa.
Funciones del oído externo
La función del oído externo se centra en tres aspectos clave: captación del sonido, conducción del sonido y protección. Estas funciones permiten que la onda sonora llegue de manera adecuada al tímpano.
- Captación: el pabellón auricular recoge la energía acústica dispersa en el aire.
- Direccionalidad: los relieves de la oreja modifican el sonido según el ángulo de procedencia y ayudan a localizar la fuente sonora.
- Conducción: el conducto auditivo externo transporta las ondas sonoras hasta el tímpano.
- Protección: el cartílago, la forma curva del canal, los pelos y el cerumen ayudan a proteger las estructuras internas.
Captación y concentración del sonido
La misión primaria del oído externo es recoger la energía acústica dispersa en el aire y concentrarla sobre una superficie pequeña, el tímpano. El pabellón auricular actúa como una antena acústica.
La oreja canaliza, recoge la energía auditiva y la dirige a través del canal auditivo hasta llegar al oído medio. El conducto lleva las ondas sonoras hacia el tímpano.
Cuando los sonidos pasan por el oído externo, se aumentan o se reducen por los efectos de difracción que se producen en función de la forma del pabellón auricular y de la cabeza de cada individuo. De este modo, las ondas se modifican para poder procesarse en el resto del oído.
Localización espacial de los sonidos
El pabellón auricular participa en la localización de la fuente de sonido en el espacio y en la concentración de la energía del sonido hacia el meato acústico externo.
Sus pliegues alteran de forma distinta el sonido según el ángulo de procedencia. Estas alteraciones son utilizadas por el cerebro para calcular si un sonido viene de arriba, de abajo, de delante o de detrás.
El oído externo contribuye especialmente a la localización espacial del sonido en el plano horizontal. Incluso con un solo oído es posible identificar aproximadamente la dirección de origen de un sonido.
Sin embargo, la ubicación de la fuente de sonido está vinculada a la escucha binaural y se basa en la diferencia entre las señales que llegan a los dos oídos.
Conducción de las ondas sonoras
El conducto auditivo externo conecta la oreja con el tímpano. Las vibraciones sonoras llegan al oído medio a través de este canal, que apenas mide entre 25 y 30 milímetros de largo.
El conducto, junto con el pabellón, transporta la onda sonora y, debido a un fenómeno de resonancia, determina una amplificación de la onda de sonido entrante.
Esta concentración y modificación de la onda favorecen la eficiencia auditiva antes de que el sonido alcance las estructuras más delicadas del oído medio y del oído interno.
Protección de las estructuras internas
El oído externo también cumple una función protectora. El propio recorrido en S del conducto auditivo externo dificulta que cuerpos extraños alcancen el tímpano en línea recta.
El cerumen, además de lubricar la piel del conducto, atrapa polvo y microorganismos antes de que lleguen más adentro. Los pelos y las glándulas del conducto también participan en esta barrera defensiva.
El oído externo es la parte más resistente de las tres que conforman el oído, aunque su exposición directa a elementos externos también hace que pueda verse afectado por infecciones, traumatismos y obstrucciones.
El oído externo amplifica el sonido
El oído externo concentra y dirige la onda sonora, pero la amplificación mecánica propiamente dicha ocurre en el oído medio, a través de la cadena de huesecillos.
El oído externo no participa en la amplificación mecánica del sonido. Su función consiste principalmente en recoger, modificar, concentrar y conducir la energía acústica hacia el tímpano.
El oído externo y el oído medio se diferencian tanto en contenido como en función. El externo es un espacio abierto al exterior, recorrido por aire ambiente y limitado por piel; el oído medio es una cavidad cerrada, tapizada por mucosa, que solo se ventila a través de la trompa de Eustaquio.
El externo capta y conduce; el medio amplifica mecánicamente mediante los huesecillos. La frontera entre ambos es la membrana timpánica, que pertenece funcionalmente a los dos.
Cómo participa el oído externo en la audición
Las ondas sonoras viajan desde el oído externo y a través del conducto auditivo, haciendo que el tímpano vibre. Esto hace que los tres huesecillos del oído medio, conocidos como martillo, yunque y estribo, se muevan.
Estas vibraciones pasan a través de la ventana oval al fluido de la cóclea en el oído interno, estimulando miles de pequeñas células ciliadas. Las células ciliadas excitan el órgano de Corti, órgano principal de la audición.
El órgano de Corti transforma el impulso mecánico de las ondas en un impulso nervioso que es transmitido por el nervio coclear a la corteza temporal, donde se produce la conciencia de oír y el cerebro percibe los sonidos.
Video en el que se describe el Proceso de Audición y Cómo Funciona | MED-EL
La cóclea, también conocida como caracol, convierte las vibraciones mecánicas en impulsos nerviosos. El nervio auditivo transporta la información sonora desde la cóclea hasta el cerebro, donde finalmente se interpreta como sonido.
Diferencia entre audición y equilibrio
La función principal del oído es detectar y transportar las ondas sonoras. Sin embargo, esta función no es la única: otra de las funciones de vital importancia del oído es mantener nuestro sentido del equilibrio.
El oído como órgano sensorial nos permite recibir estímulos del entorno y relacionarnos con este. Procesa, decodifica y transforma los estímulos percibidos en impulsos nerviosos que son interpretados por el cerebro, generando la respuesta más adecuada.
El sistema vestibular, situado en el oído interno, informa continuamente al cerebro sobre la posición de la cabeza y los movimientos del cuerpo. Esta información es esencial para mantener la estabilidad al caminar, correr o simplemente permanecer de pie.
El oído no solo forma parte del sistema auditivo, sino también del sistema encargado de la orientación espacial y el equilibrio corporal. El oído externo participa principalmente en la audición, mientras que las estructuras vestibulares responsables del equilibrio se encuentran en el oído interno.
Por qué el oído externo no controla directamente el equilibrio
El oído interno transforma los estímulos producidos por los movimientos de la cabeza en el laberinto. Estas estructuras están situadas en ángulos rectos en los tres planos del espacio y son complementarias y coplanares con las del lado opuesto por parejas.
Sus células se desplazan con los movimientos de rotación de la cabeza al ser empujadas por el desplazamiento de la endolinfa. Esa información se transmite a través del nervio vestibular a los centros cerebrales vestibulares especializados en mantener la orientación espacial y el equilibrio corporal, tanto en reposo como en movimiento.
El sistema vestibular está formado por dos sacos llenos de líquido, llamados sáculo y utrículo, y tres tubos llenos de líquido, llamados canales semicirculares.
El sáculo y el utrículo contienen células que detectan el movimiento de la cabeza en línea recta, es decir, hacia atrás y adelante o arriba y abajo. Los conductos semicirculares detectan la rotación de la cabeza.
El movimiento de la cabeza hace que el líquido de los conductos se mueva. Las células ciliadas responden a este movimiento e inician impulsos nerviosos que advierten al cerebro de la dirección en que se está moviendo la cabeza.
Cuando una persona deja de dar vueltas después de haberlas dado durante un rato, puede sentirse mareada porque el líquido del interior de los canales semicirculares continúa moviéndose durante un tiempo. Cuando el líquido deja de moverse, desaparece el mareo.
Músculos del oído externo
Todos los músculos del oído externo están asociados con el pabellón auricular y son inervados por las ramas posteriores del nervio facial, séptimo par craneal. Se clasifican en dos grupos: intrínsecos y extrínsecos.
Músculos intrínsecos
Los músculos intrínsecos contribuyen a definir la forma del pabellón auricular mientras atraviesan sus estructuras cartilaginosas.
- Músculo mayor del hélix.
- Músculo menor del hélix.
- Músculo del trago.
- Músculo piramidal de la oreja.
- Músculo del antitrago.
- Músculo transverso de la oreja.
- Músculo oblicuo de la oreja.
Músculos extrínsecos
Los músculos extrínsecos se originan en el cráneo y se unen al pabellón auricular. Juegan un papel importante en el control de la posición de la oreja.
| Músculo | Origen | Inserción | Función |
|---|---|---|---|
| Auricular anterior | Fascia temporal/aponeurosis epicraneal | Espina del hélix | Movimiento del pabellón auricular en dirección anterior |
| Auricular superior | Aponeurosis epicraneal | Superficie superior del pabellón auricular | Movimiento del pabellón auricular en dirección superior |
| Auricular posterior | Proceso mastoides, tendón del músculo esternocleidomastoideo | Pontículo de la eminencia de la concha | Movimiento del pabellón auricular en dirección posterior |
Los músculos extrínsecos son remanentes de etapas evolutivas anteriores, por lo que no podemos moverlos de forma voluntaria. En otros mamíferos, con orejas móviles, esta función se refuerza mediante la orientación activa del pabellón.
Irrigación e inervación del oído externo
Irrigación
Hay tres arterias que participan en la irrigación del pabellón auricular: la arteria auricular posterior, rama de la arteria carótida externa; la arteria auricular anterior, rama de la arteria temporal superficial; y ramas menores de la arteria occipital.
Las venas que drenan al pabellón auricular imitan el funcionamiento de las arterias. La linfa es drenada hacia los ganglios linfáticos parotídeo superficial, mastoideo, cervical profundo y cervical superficial.
La membrana timpánica está vascularizada por las ramas de la arteria maxilar, la arteria estilomastoidea y la arteria timpánica inferior. El drenaje linfático ocurre en los ganglios linfáticos periauriculares.
Inervación sensitiva
La porción anterosuperior del pabellón auricular está inervada por el ramo auriculotemporal del nervio mandibular y por el plexo cervical. La porción posterosuperior está inervada por el nervio occipital menor.
Las porciones anterior y posteroinferior están inervadas por el nervio auricular mayor. Las porciones más profundas, cercanas al conducto auditivo externo, están inervadas por los ramos auriculares del nervio vago y por los ramos del nervio facial.
La mayor parte de la inervación sensitiva del conducto auditivo externo está dada por el ramo lateral del nervio auriculotemporal, los ramos auriculares del nervio vago y los ramos del nervio facial.
Debido a la inervación dada por el nervio vago, cualquier irritación en el conducto auditivo externo puede provocar el reflejo de tos.
El lado lateral de la membrana timpánica está inervado por los nervios auriculares anteriores y por el ramo auricular del nervio vago. El lado medial obtiene su inervación sensorial del nervio glosofaríngeo.
Problemas y enfermedades del oído externo
Las distintas partes del oído pueden verse afectadas por diferentes trastornos que alteran la audición o el equilibrio. Las patologías del oído externo incluyen malformaciones congénitas o adquiridas, infecciones, traumatismos y tumores, que también pueden presentar hipoacusia como síntoma asociado.
Tapón de cerumen
Uno de los problemas más frecuentes en la práctica clínica es la oclusión del conducto auditivo por tapones de cera. Las pequeñas anomalías de los conductos, los fenómenos inflamatorios locales o generales y las maniobras incorrectas de limpieza pueden alterar la migración normal de la cera hacia el exterior.
El uso de bastoncillos de algodón puede empujar el cerumen hacia partes más profundas del oído, lesionar el conducto auditivo y favorecer la aparición de infecciones. El tipo de pérdida auditiva que se deriva de un tapón de cerumen es transmisiva, porque afecta al sistema de transmisión del sonido.
Cuerpos extraños
El canal auditivo externo también puede ser bloqueado por cuerpos extraños que hayan penetrado de forma inadvertida o accidental. La eliminación de cuerpos extraños se realiza con herramientas especiales, lavado o aspiración.
En casos particularmente complicados, la cirugía se puede realizar bajo anestesia local o general. No se recomienda introducir objetos en el conducto auditivo para intentar extraerlos.
Otitis externa
La otitis externa es una inflamación del conducto auditivo externo que puede ser limitada, en forma de un grano, o difusa, y también puede afectar la membrana timpánica.
Las causas de la otitis externa pueden ser múltiples: bacterias, virus, hongos y eventos traumáticos, entre otras. La terapia utiliza la limpieza del conducto por aspiración, analgésicos antiinflamatorios y antibióticos.
Pericondritis
La pericondritis es una inflamación del cartílago del oído externo. Puede afectar al pabellón auricular y requiere valoración médica para determinar su causa y tratamiento.
Malformaciones y otras alteraciones
Las malformaciones genéticas del oído externo pueden encontrarse en el conducto auditivo externo, que puede restringirse hasta la desaparición completa de la luz, situación denominada atresia.
Estas alteraciones pueden asociarse con anomalías del pabellón auricular, que puede ser más pequeño de lo normal, situación denominada microtia, o parcial o totalmente ausente, conocida como atresia auris.
El conducto óseo puede desarrollar crecimientos benignos de hueso, las exostosis, típicas de la exposición repetida al agua fría. La piel del pabellón puede formar cicatrices hipertróficas, los queloides, tras perforaciones o heridas.
Relación del oído externo con los problemas auditivos
La hipoacusia consiste en una disminución de la capacidad auditiva que puede afectar a uno o ambos oídos. Cuando el oído externo o el oído medio impiden el paso normal del sonido, puede producirse una pérdida auditiva transmisiva.
La presbiacusia es la pérdida auditiva asociada al envejecimiento natural del sistema auditivo. Los acúfenos o tinnitus son la percepción de zumbidos, pitidos o sonidos que no proceden de ninguna fuente externa.
El vértigo es una sensación de movimiento o giro que suele estar relacionada con alteraciones en el oído interno. Aunque el oído externo no es la estructura responsable del equilibrio, las enfermedades del oído pueden afectar la audición o acompañarse de síntomas relacionados con la orientación espacial.
La detección temprana de estos problemas es fundamental para evitar que afecten significativamente a la calidad de vida y para poder aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Cuidados del oído externo
El oído externo se encuentra en contacto directo con elementos ajenos y constituye un paso potencial para bacterias, por lo que conviene protegerlo adecuadamente para evitar daños e infecciones.
- No introduzca bastoncillos de algodón, uñas ni otros objetos dentro del conducto auditivo.
- Evite empujar el cerumen hacia partes más profundas del oído.
- Proteja los oídos frente a ruidos fuertes utilizando tapones, cascos u orejeras cuando sea necesario.
- Reduzca el volumen de los videojuegos, la televisión y los reproductores de música portátiles.
- Consulte con un profesional ante dolor, secreción, pérdida auditiva, sensación de bloqueo o molestias persistentes.
Al introducir objetos en el oído se podría lesionar el conducto auditivo, empujar el cerumen hacia partes más profundas e incluso llegar a perforar el tímpano.
Las revisiones permiten detectar precozmente alteraciones en la audición o el equilibrio, facilitando un diagnóstico temprano y un tratamiento más eficaz. Si se tratan las pérdidas auditivas de forma precoz, se pueden limitar los daños.
Preguntas frecuentes sobre la parte exterior del oído
¿Es lo mismo la oreja que el oído externo?
No exactamente. La oreja es el pabellón auricular, la parte visible en el lateral de la cabeza. El oído externo la incluye, pero añade el conducto auditivo externo, el canal interno que no se ve desde fuera y que conduce el sonido hasta el tímpano.
¿Cuántas partes tiene el oído externo?
El oído externo está formado principalmente por dos piezas: el pabellón auricular y el conducto auditivo externo. El tímpano se encuentra al final del conducto y funciona como frontera compartida entre el oído externo y el oído medio.
¿Cuánto mide el conducto auditivo externo?
Unos 2,5 centímetros en el adulto, medidos desde el fondo de la concha hasta el tímpano. En otras descripciones mide entre 2.5 y 3 cm de longitud.
¿Para qué sirven los pliegues de la oreja?
Aunque el pabellón humano apenas tiene movilidad propia, su relieve sigue cumpliendo una función activa: modifica el sonido de forma distinta según el ángulo de llegada y ayuda al cerebro a saber si un sonido procede de arriba, de abajo, de delante o de detrás.
¿El oído externo amplifica el sonido?
El oído externo concentra y dirige la onda sonora y puede modificarla mediante fenómenos de resonancia y difracción, pero la amplificación mecánica propiamente dicha ocurre en el oído medio, a través de la cadena de huesecillos.
¿Qué produce el cerumen?
Las glándulas ceruminosas y sebáceas del conducto auditivo producen sustancias que, al mezclarse con células epiteliales descamadas, forman el cerumen. En condiciones normales, el cerumen lubrica la piel, atrapa partículas y ayuda a prevenir infecciones.
¿Por qué no se deben usar bastoncillos?
Porque pueden lesionar el conducto auditivo, empujar el cerumen hacia zonas profundas, favorecer la aparición de tapones y llegar a perforar el tímpano.