Sigue tus sueños en el handball: pasión, esfuerzo y crecimiento deportivo

Seguir tus sueños en el handball exige pasión, disciplina y capacidad para compatibilizar el deporte con los estudios, el trabajo y la vida personal. La historia de Martina Lescovich muestra cómo una jugadora puede mantenerse durante años en la competencia, superar las dificultades cotidianas y convertir el compromiso con su equipo en una experiencia de crecimiento.

Con 25 años, esta estudiante de Tecnología Médica fue galardonada como la deportista U. Mayor más destacada del año. A punto de titularse, nos confiesa sus sueños y cuenta el largo camino tras el éxito. “Pretendo seguir hasta que mis huesos y músculos me pidan un descanso. Ojalá sea en mucho tiempo más”.

Una pasión que comenzó a los nueve años

“Participé de muchos deportes cuando era pequeña, como tenis, fútbol o gimnasia artística, pero ninguno de ellos me hizo sentir lo que me hace sentir el handball. Juego desde los 9 años, por eso creo que el handball me eligió a mi”.

Las palabras son de Martina Lescovich, al momento en que se le consulta hasta cuándo seguirá ligada al handball, su pasión. Actualmente egresada de la Escuela de Tecnología Médica, hace algunos días esta joven de 25 años concentró todas las miradas, ya que se adjudicó el Premio Cóndor Mayor como nuestra deportista más destacada del 2017.

La elección de una disciplina deportiva no siempre responde a una decisión planificada. En este caso, la conexión con el handball apareció después de probar diferentes actividades y se transformó en una relación duradera con el entrenamiento, la competencia y el equipo.

Siete años defendiendo los colores universitarios

“Defendí los colores durante 7 años en la selección de handball. Fue mucho tiempo y lo haría mucho tiempo más… pero bueno, ya es hora de cerrar etapas jajaja.

Durante ese período, la selección universitaria fue mucho más que un espacio para disputar partidos. La participación constante permitió construir vínculos, desarrollar responsabilidades y vivir una etapa en la que el deporte formó parte de la identidad universitaria.

“Lo que más voy a extrañar son los momentos que pasé, como estudiante y deportista. Los entrenamientos, partidos y la vida social en la Universidad. El pertenecer a una selección me dejó muchas personas que ahora son muy amigos míos. Más que un equipo, éramos una familia”.

Equipo femenino de handball en cancha

El premio al esfuerzo y la constancia

¿Cómo te sientes luego del premio Cóndor Mayor? “La verdad es que me siento muy sorprendida. Fue una sorpresa que me llenó de alegría y emoción, porque uno hace las cosas porque le gustan o le llenan, no para ganar algún premio, pero que reconozcan el esfuerzo realizado tantos años es una alegría tremenda, así que muy agradecida y feliz”.

El reconocimiento llegó después de años de entrenamientos, partidos y exigencias académicas. El premio no reemplazó la motivación deportiva, sino que representó una valoración del camino recorrido y del compromiso sostenido con la selección de handball.

Cómo compatibilizar los estudios con el handball

“Uff… Creo que nunca tuve un día común y corriente jaja. Iba a clases de lunes a viernes y entrenaba lunes y jueves por la universidad, de 19:30 a 21:30 hrs; además, entreno por un club externo los martes y viernes. El resto de mi tiempo lo utilizaba para estudiar y hacer algo de vida social, pero siempre fue un tema, sobre todo los primeros años cuando salía mucho más tarde de clases y a las 19:00 hrs tenía que estar en el Estadio Mayor.

Llegaba en la noche a ducharme, comer y estudiar para despertarme temprano el otro día. Un poco loco, pero se puede lograr”.

ActividadMomento indicado
ClasesDe lunes a viernes
Entrenamientos por la universidadLunes y jueves, de 19:30 a 21:30 hrs
Entrenamientos por un club externoMartes y viernes
Estudio y vida socialEl resto del tiempo

La experiencia refleja una de las principales exigencias del deporte universitario: organizar el tiempo para responder a compromisos que se desarrollan de manera paralela. Las clases, los traslados, las sesiones de entrenamiento, la alimentación, el descanso y el estudio deben integrarse en una rutina exigente.

La constancia resulta esencial porque el rendimiento deportivo no depende únicamente de la competencia. También requiere presentarse a los entrenamientos, sostener los hábitos durante períodos de cansancio y mantener la concentración cuando las obligaciones académicas aumentan.

El equipo como espacio de amistad y pertenencia

“Lo que más voy a extrañar son los momentos que pasé, como estudiante y deportista. Los entrenamientos, partidos y la vida social en la Universidad. El pertenecer a una selección me dejó muchas personas que ahora son muy amigos míos. Más que un equipo, éramos una familia”.

El handball reúne preparación física, coordinación, estrategia y cooperación permanente. Cada jugadora participa en una dinámica en la que las decisiones individuales influyen en el funcionamiento colectivo, por lo que la confianza y la comunicación adquieren un valor central.

La vida de equipo también se construye fuera de la cancha. Los entrenamientos y partidos se combinan con conversaciones, experiencias compartidas y una convivencia que puede extenderse durante varios años, especialmente en el ámbito universitario.

Referentes deportivos y representación nacional

“No se si tengo un ídolo, pero admiro a muchos deportistas, sobre todo olímpicos, que también estudian o trabajan y no tienen el apoyo que deberían tener en todo ámbito, pero a pesar de eso siguen mojando la camiseta en cada uno de sus disciplinas, para poder representar a Chile en las competencias”.

La admiración se dirige hacia deportistas que mantienen su preparación mientras estudian o trabajan. Esa combinación exige perseverancia y permite comprender que el desarrollo deportivo puede avanzar junto con la formación profesional y otros proyectos personales.

Representar a Chile aparece como una motivación vinculada al esfuerzo cotidiano. La competencia deportiva no se limita al resultado de un partido, sino que también expresa la dedicación de quienes entrenan para participar en distintas categorías y disciplinas.

El crecimiento del handball en Chile

“Cada día va creciendo y ya hay muchos chilenos jugando en el extranjero, lo que nos dice que el nivel está mejorando mucho. En competencias internacionales, la selección se está destacando y logrando puestos que antes no se esperaban.

Sin embargo, creo que se sigue pensando solo en el fútbol, como si fuera el único deporte en Chile, siendo que existen millones de deportistas y selecciones de todas las categorías que están dejando en lo más alto al país. Por eso, espero que esto sirva como un llamado a apoyar a todos los deportes y no solo al fútbol”.

El crecimiento del handball se relaciona con la presencia de jugadores chilenos en el extranjero y con los resultados obtenidos en competencias internacionales. Estos avances contribuyen a elevar el nivel de la disciplina y a ampliar las expectativas sobre sus selecciones.

La difusión de otros deportes también permite reconocer la diversidad del panorama deportivo chileno. Las selecciones de distintas categorías reúnen a deportistas que trabajan para representar al país y que necesitan visibilidad para fortalecer sus trayectorias.

Seguir entrenando después de la etapa universitaria

¿Cuáles son tus planes ahora? “Quiero titularme, viajar, ejercer mi carrera y seguir entrenando por el club donde juego la Liga Nacional (British Handball), pero sin duda voy a extrañar mucho la Liga Universitaria”.

El cierre de la etapa universitaria no significa abandonar el handball. La intención es continuar vinculada a la competencia mientras avanza en la titulación, el ejercicio de su carrera y otros proyectos personales.

La transición entre la universidad y la vida profesional puede implicar cambios en los horarios, los equipos y las rutinas, pero también abre la posibilidad de mantener el deporte como una parte importante de la vida.

Qué significa seguir los sueños en el handball

“Pretendo seguir hasta que mis huesos y músculos me pidan un descanso. Ojalá sea en mucho tiempo más”.

Esta determinación resume una forma de entender el deporte basada en la continuidad. Seguir los sueños no significa ignorar el cansancio o las responsabilidades, sino sostener la motivación mientras sea posible combinar el entrenamiento con los demás objetivos.

La trayectoria de Martina Lescovich muestra que el handball puede acompañar distintas etapas: el descubrimiento de una pasión en la infancia, la formación competitiva, la vida universitaria, el reconocimiento deportivo y la continuidad en un club. La disciplina, el apoyo del equipo y la organización permiten transformar una afición en un proyecto duradero.

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