¿Qué se forma primero: el hombre o la mujer?

La respuesta depende de qué se entienda por “formarse primero”. Desde el punto de vista genético, el sexo biológico queda determinado en el momento de la fecundación, cuando el óvulo y el espermatozoide se unen. Desde el punto de vista del desarrollo embrionario, durante las primeras semanas los embriones masculinos y femeninos presentan estructuras sexuales externas prácticamente indistinguibles.

El óvulo siempre aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide puede aportar un cromosoma X o un cromosoma Y. Si el espermatozoide tiene un cromosoma X, el cigoto resultante será de sexo femenino (XX). Si el espermatozoide tiene un cromosoma Y, el cigoto será de sexo masculino (XY).

Por tanto, no se forma primero el hombre ni la mujer como una regla general. El sexo biológico se establece desde la fecundación, pero las diferencias anatómicas aparecen progresivamente durante el desarrollo dentro del útero.

Cuándo se determina el sexo biológico

La fecundación es la unión del óvulo y el espermatozoide para que se pueda producir un embarazo. En la especie humana, la fecundación es interna, es decir, tiene lugar en el interior del cuerpo de la mujer, en concreto en las trompas de Falopio.

La fecundación es la fusión de los gametos masculino y femenino, es decir, el espermatozoide y el óvulo, de manera que se restablece la dotación cromosómica normal del ser humano (46 cromosomas).

Los primeros 22 pares de cromosomas se denominan “autosómicos” y son iguales en ambos sexos. Sin embargo, los cromosomas de la pareja 23 son distintos en hombres y en mujeres y se denominan cromosomas sexuales:

  • Pareja de cromosomas del par 23 en mujeres: XX.
  • Pareja de cromosomas del par 23 en hombres: XY.

Estas células sexuales, es decir, los óvulos y los espermatozoides, no contienen 23 pares de cromosomas, como el resto de las células del cuerpo, sino que tienen 23 cromosomas cada uno.

De este modo, cuando el espermatozoide fecunda un óvulo, forman un zigoto que tendrá los 46 cromosomas, 23 provenientes de la madre y los otros 23 del padre.

Los óvulos siempre tienen el cromosoma sexual X puesto que, como explicamos antes, las mujeres poseen dos cromosomas X. Los espermatozoides, sin embargo, pueden tener, o bien un cromosoma X, o bien un cromosoma Y.

Combinación cromosómicaResultado
XXEl futuro bebé será una niña.
XYEl futuro bebé será un niño.

En definitiva, genéticamente, la probabilidad de tener un niño o una niña depende de si el espermatozoide que fecunda al óvulo es X o Y.

Por qué se dice que el espermatozoide determina el sexo

Quizás te has preguntado qué padre determina el sexo del bebé. Aunque tanto el óvulo como el espermatozoide son claves para crear vida, científicamente solo se necesita este último para determinar si tendrás un niño o una niña.

El óvulo siempre tiene un cromosoma X, por lo que el espermatozoide es el que decide.

En el momento de la eyaculación, se liberan hasta mil millones de espermatozoides, que intentan subir por la vagina, el cuello uterino y el útero para llegar a las trompas de Falopio.

De esos mil millones originales, hasta 100 intentarán penetrar el óvulo, y el que lo consiga creará un pequeño cigoto.

Por supuesto, todo es casualidad. Aunque se pregunte quién determina el sexo del bebé, el foco se debería poner más bien en cómo sucede.

Cómo se produce la fecundación

Para que pueda ocurrir el fenómeno de la fecundación, el hombre debe eyacular en el interior de la vagina de la mujer. En este momento, los espermatozoides podrán ascender por el tracto genital femenino y llegar hasta las trompas de Falopio, lugar donde se encontrarán con el óvulo.

De los millones de espermatozoides liberados en la eyaculación, tan solo unos doscientos conseguirán llegar a su destino en la trompa.

Una vez los espermatozoides llegan a las trompas de Falopio después del coito, solamente podrán encontrarse con el óvulo si la mujer se encuentra en sus días fértiles y ha habido ovulación.

Penetración de la corona radiada

El proceso de fecundación se inicia con la penetración de los espermatozoides a través de la capa de células que rodea el óvulo: la corona radiada.

Los espermatozoides consiguen atravesar esta capa gracias a la liberación de la enzima hialuronidasa y el movimiento de su flagelo (la cola).

Una vez atraviesan esta capa, los espermatozoides se encuentran con una segunda barrera: la zona pelúcida, la capa externa que rodea al óvulo.

Penetración de la zona pelúcida

Se necesita más de un espermatozoide para lograr degradar la zona pelúcida, aunque finalmente solo uno de ellos podrá entrar en el óvulo.

Para poder atravesar esta segunda barrera, la cabeza del espermatozoide establece contacto con el receptor ZP3 de la zona pelúcida del óvulo.

Esto desencadena la reacción acrosómica, que consiste en la liberación de enzimas hidrolíticas denominadas espermiolisinas.

Dichas enzimas disuelven la zona pelúcida para permitir el paso del espermatozoide.

Asimismo, la reacción acrosómica provoca una serie de cambios en el espermatozoide que permiten su capacitación final para poder penetrar en el interior del óvulo fundiendo sus membranas.

Fusión de membranas

Cuando el espermatozoide entra en contacto con la membrana plasmática del óvulo, se desencadenan 3 procesos distintos en el gameto femenino:

  • La formación del cono de fecundación.
  • La despolarización instantánea de su membrana.
  • La liberación de gránulos corticales al espacio perivitelino.

La formación del cono de fecundación permite la fusión de la membrana del óvulo con la del espermatozoide para que la cabeza del espermatozoide pueda entrar.

A su vez, gracias a la despolarización de la membrana del óvulo y a la liberación de gránulos corticales, se evita la entrada de otro espermatozoide.

Fusión de núcleos y formación del cigoto

Con la entrada del espermatozoide, el óvulo se activa para terminar la meiosis, proceso que permite la reducción del número de cromosomas.

Así, se libera el segundo corpúsculo polar y los cromosomas se colocan formando una estructura denominada pronúcleo femenino.

Los pronúcleos son los núcleos de los gametos, los cuales tienen la particularidad de disponer de la mitad de cromosomas con respecto al resto de células del cuerpo, esto es, 23 cromosomas.

Por su parte, el espermatozoide avanza hasta que su cabeza, que contiene el núcleo del espermatozoide, queda junto al pronúcleo femenino.

La cola se desprende para terminar degenerando y el núcleo se hincha para formar el pronúcleo masculino.

Una vez ambos pronúcleos se encuentran uno junto al otro, ocurre la fusión de ambos.

Esto supone que las membranas de ambos pronúcleos desaparezcan para que sus cromosomas puedan juntarse y que la célula restablezca su dotación cromosómica, es decir, 46 cromosomas en total.

Todo este proceso de la fecundación culmina con la formación del cigoto humano: primera célula del organismo fruto de la unión del óvulo y el espermatozoide.

Fecundación humana en trompa Falopio

Qué ocurre después de la fecundación

El óvulo fecundado constituye una nueva célula denominada cigoto, que empieza a descender por la trompa de Falopio hacia el útero.

Durante ese trayecto, el cigoto se divide para dar lugar al embrión de dos células.

El término cigoto solamente se utiliza para definir el primer estadio embrionario de una única célula.

El zigoto contiene toda la información genética (ADN) necesaria para convertirse en un bebé.

La mitad del ADN proviene del óvulo de la madre y la mitad del espermatozoide del padre.

El zigoto pasa los próximos días bajando por la trompa de Falopio. Durante este tiempo, se divide para formar una bola de células llamada blastocisto.

A medida que avanza por la trompa, el embrión seguirá dividiéndose para permitir la formación del blastocisto, estructura con muchas células que empiezan a diferenciarse y que tiene la capacidad para implantarse en el útero y dar lugar al embarazo.

Implantación en el útero

Una vez que el blastocisto llega al útero, se incrusta en la pared uterina.

En este momento en el ciclo menstrual de la madre, el revestimiento del útero es grueso con sangre y está para brindarle soporte al bebé.

El blastocisto se adhiere firmemente a la pared del útero y recibe nutrición de la sangre de la madre.

Un blastocisto está compuesto de un grupo interno de células con una cubierta externa.

El grupo interno de células se convertirá en el embrión. El embrión es lo que se convertirá en su bebé.

El grupo externo de células se convertirá en estructuras, llamadas membranas, las cuales nutren y protegen al embrión.

¿Se desarrolla antes el embrión masculino o el femenino?

Aunque el sexo del embrión queda definido en el momento en el que se unen el óvulo y el espermatozoide, no es hasta aproximadamente cinco semanas después cuando el embrión se comienza a desarrollar de forma diferente según su sexo.

Hasta este momento el embrión se encuentra en un periodo conocido como periodo indiferenciado de desarrollo sexual.

Esto significa que con la valoración únicamente visual de un embrión en el periodo que pasa en el laboratorio no podríamos conocer cuál es su sexo.

Inicialmente, las gónadas en ambos embriones masculinos y femeninos pueden desarrollarse como testículos u ovarios.

Starting at 9 weeks, an embryo with a Y-chromosome produces a factor known as SRY that simultaneously causes the gonads to begin maturing as testes and prevents them from maturing as ovaries.

Los testículos, a su vez, producen tres hormonas importantes: testosterona, dihidrotestosterona y AMH.

En los hombres, los testículos empiezan a producir y liberar testosterona a las 10 semanas.

La testosterona permite que la anatomía masculina primitiva madure, mientras que la AMH hace que las estructuras femeninas primitivas se reduzcan.

En las mujeres, la ausencia de AMH hace que las gónadas se desarrollen como ovarios.

En ausencia de testosterona y AMH, la anatomía femenina primitiva madura y las estructuras masculinas que necesitan testosterona para sobrevivir comienzan a reducirse.

Desarrollo de los sistemas reproductores masculinos

Los conductos internos masculinos consisten en un par de tubos llamados conductos mesonéfricos que madurarán hasta convertirse en los conductos deferentes y el epidídimo.

En los hombres, el cromosoma Y hace que el cuerpo desarrolle testículos, cuyas hormonas dan como resultado genitales masculinos.

En los varones, el tubérculo genital se alarga y se convierte en el pene.

Los pliegues externos se fusionan en la línea media y se convierten en el escroto.

A las 14 semanas, los genitales masculinos están mayormente formados.

Desarrollo del sistema reproductor femenino

Las estructuras femeninas también consisten en un par de tubos llamados conductos paramesonéfricos.

Partes de los conductos paramesonéfricos se fusionarán posteriormente en la línea media para formar el útero, el cuello uterino y las partes superiores de la vagina, mientras que las secciones no fusionadas se convierten en las trompas de Falopio.

En las niñas, la falta de un cromosoma Y impide el desarrollo de testículos y hormonas masculinas, por lo que los genitales se desarrollan como femeninos.

En las mujeres, el tubérculo genital se alarga solo ligeramente y forma el clítoris, mientras que los pliegues circundantes se convierten en los labios.

Cuándo empiezan a diferenciarse los genitales

Externamente, los embriones masculinos y femeninos tienen genitales indistinguibles durante las primeras once semanas de gestación.

Ambos sexos desarrollan pliegues de tejido junto a las aberturas externas que conducen a la vejiga y los intestinos.

Alrededor de las 11 semanas de gestación, las estructuras externas comienzan a diferenciarse.

En la semana 12 de gestación, los genitales del feto ya están esbozados.

Por eso, siempre y cuando la postura sea adecuada, mediante una ecografía se puede intuir el sexo con un margen de error de solo un 20%.

La confirmación de si es niño o niña se produce en la semana 16, cuando los genitales femeninos y masculinos ya se diferencian con total claridad.

Aunque no debemos olvidar que esta confirmación solo se produce si el niño se encuentra en la posición adecuada para poder observar los genitales.

Desarrollo del bebé semana a semana

La gestación es el período de tiempo entre la concepción y el nacimiento cuando un bebé crece y se desarrolla dentro del útero de la madre.

Debido a que es imposible saber exactamente cuándo ocurre la concepción, la edad gestacional se mide desde el primer día del último ciclo menstrual de la madre hasta la fecha actual.

Se mide en semanas.

Esto significa que durante las semanas 1 y 2 del embarazo, una mujer no está todavía embarazada.

Esto es cuando su cuerpo se está preparando para un bebé.

Un embarazo normal dura de 37 a 42 semanas.

Está compuesto por tres períodos de tiempo iguales llamados trimestres.

Semanas 1 y 2

La primera semana de embarazo comienza con el primer día del período menstrual de una mujer. Ella aún no está embarazada.

Durante el final de la segunda semana, se libera un óvulo de uno de los ovarios.

Aquí es cuando es más probable concebir si usted tiene relaciones sexuales sin protección.

Semana 3

Durante la relación sexual, los espermatozoides ingresan a la vagina después de que el hombre eyacula.

Los espermatozoides más fuertes viajarán a través del cuello uterino (la abertura de la matriz o útero) hasta las trompas de Falopio.

Un solo espermatozoide y el óvulo de la madre se encuentran en la trompa de Falopio.

Cuando dicho espermatozoide entra en el óvulo, ocurre la concepción.

El espermatozoide y el óvulo combinados se llaman zigoto.

Semana 4

Una vez que el blastocisto llega al útero, se incrusta en la pared uterina.

Semana 5

La semana 5 es el comienzo del “período embrionario”; es decir, cuando se desarrollan todos los principales sistemas y estructuras del bebé.

Las células del embrión se multiplican y comienzan a asumir funciones específicas.

Esto se llama diferenciación.

Se desarrollan todas las células sanguíneas, las nefronas y las neuronas.

El embrión crece rápidamente y los rasgos externos del bebé empiezan a formarse.

El cerebro, la médula espinal y el corazón de su bebé empiezan a desarrollarse.

El tracto gastrointestinal de su bebé comienza a formarse.

Es durante este tiempo en el primer trimestre que su bebé tiene mayor riesgo de daños a raíz de factores que pueden causar anomalías congénitas.

Esto incluye ciertos medicamentos, consumo de drogas ilícitas, consumo excesivo de alcohol, infecciones como la rubéola y otros factores.

Semanas 6 y 7

  • Las yemas o brotes de brazos y piernas comienzan a crecer.
  • El cerebro del bebé se transforma en 5 áreas diferentes.
  • Algunos nervios craneales son visibles.
  • Los ojos y los oídos comienzan a formarse.
  • Se forma tejido que se ha de convertir en la columna y otros huesos.
  • El corazón de su bebé continúa desarrollándose y ahora late a un ritmo regular.
  • Esto se puede ver con un ultrasonido vaginal.
  • La sangre se bombea a través de los vasos mayores.

Semana 8

  • Los brazos y las piernas de su bebé se han alargado.
  • Las manos y los pies comienzan a formarse y lucen como pequeños remos.
  • El cerebro del bebé continúa formándose.
  • Los pulmones comienzan a formarse.

Semana 9

  • Se forman los pezones y los folículos pilosos.
  • Los brazos crecen y se desarrollan los codos.
  • Se pueden observar los dedos del pie de su bebé.
  • Todos los órganos esenciales de su bebé han comenzado a crecer.

Semana 10

  • Los párpados del bebé están más desarrollados y comienzan a cerrarse.
  • Las orejas comienzan a tomar forma.
  • Las características faciales de su bebé se vuelven más distintivas.
  • Los intestinos rotan.
  • Al final de la décima semana de embarazo, su bebé ya no es un embrión.
  • Ahora es un feto, la etapa de desarrollo hasta el nacimiento.
  • Los tonos cardíacos fetales se pueden detectar con un examen Doppler.

Semanas 11 a 14

  • Los párpados de su bebé se cierran y no volverán a abrirse hasta que más o menos la semana 28.
  • La cara de su bebé está bien formada.
  • Las extremidades son largas y delgadas.
  • Aparecen las uñas en los dedos de las manos y los pies.
  • Aparecen los genitales.
  • El hígado de su bebé está produciendo glóbulos rojos.
  • La cabeza es muy grande -- aproximadamente la mitad del tamaño de su bebé.
  • Ahora su pequeño puede formar un puño.
  • Aparecen brotes dentarios para los dientes del bebé.

Semanas 15 a 18

  • En esta etapa, la piel de su bebé es casi transparente.
  • Un pelo fino llamado lanugo se desarrolla en la cabeza de su bebé.
  • Los huesos y el tejido muscular se siguen desarrollando y los huesos se vuelven más duros.
  • Su bebé comienza a moverse y a estirarse.
  • El hígado y el páncreas producen secreciones.
  • Ahora su bebé hace movimientos de succión.

Semanas 19 a 21

  • Su bebé puede oír.
  • Su bebé es más activo y continúa moviéndose y flotando.
  • La madre puede sentir una agitación en la parte inferior del abdomen.
  • Esto se llama primeros movimientos fetales, cuando la mamá puede sentir los primeros movimientos del bebé.
  • Al final de esta etapa, su bebé puede tragar.

Semana 22

  • El lanugo cubre todo el cuerpo del bebé.
  • El meconio, primera deposición de su bebé, se forma en el tracto intestinal.
  • Aparecen las cejas y las pestañas.
  • Su bebé es más activo con aumento del desarrollo muscular.
  • La madre puede sentir al bebé moverse.
  • El latido del corazón de su bebé puede escucharse con un estetoscopio.
  • Las uñas crecen hasta el extremo de los dedos de su bebé.

Semanas 23 a 25

  • La médula ósea comienza a producir glóbulos.
  • Se desarrollan las vías respiratorias inferiores de los pulmones del bebé.
  • Su bebé empieza a almacenar grasa.

Semana 26

  • Las cejas y las pestañas están bien formadas.
  • Todas las partes de los ojos de su bebé están desarrolladas.
  • Su bebé puede sobresaltarse en respuesta a los ruidos fuertes.
  • Las huellas de los pies y las huellas digitales se están formando.
  • Se forman los sacos de aire en los pulmones de su bebé, pero los pulmones aún no están listos para trabajar por fuera del útero.

Semanas 27 a 30

  • El cerebro de su bebé crece rápidamente.
  • El sistema nervioso se desarrolla lo suficiente para controlar algunas funciones del cuerpo.
  • Los párpados del bebé se pueden abrir y cerrar.
  • El aparato respiratorio, aunque inmaduro, produce agente tensioactivo.
  • Esta sustancia ayuda a que los alvéolos se llenen de aire una vez que nace el bebé.

Semanas 31 a 34

  • Su bebé crece rápidamente y acumula mucha grasa.
  • Se presenta respiración rítmica, pero los pulmones del bebé no están completamente maduros.
  • Los huesos de su bebé están completamente desarrollados, pero son aún blandos.
  • El cuerpo del bebé comienza a almacenar hierro, calcio y fósforo.

Semanas 35 a 37

  • Su bebé pesa unas 5 1/2 libras (2.5 kg).
  • Su bebé sigue aumentando de peso, pero probablemente no aumentará mucho más.
  • La piel no está tan arrugada a medida que se forma grasa bajo la piel.
  • Su bebé tiene patrones de sueño definidos.
  • El corazón y los vasos sanguíneos de su bebé están completos.
  • Los músculos y los huesos están completamente desarrollados.

Semanas 38 a 40

  • El lanugo ha desaparecido excepto en la parte superior de los brazos y los hombros.
  • Las uñas pueden extenderse más allá de las puntas de los dedos.
  • Se presentan pequeños brotes mamarios en ambos sexos.
  • El cabello de la cabeza ahora es grueso y más denso.
  • En su 40ª semana del embarazo, van 38 semanas desde la concepción y su bebé podría nacer en cualquier momento.

Embarazo mes a mes [Fecundación y desarrollo de embrión a feto, y a bebé]

¿Los embriones femeninos se desarrollan más rápido?

Laboratorios Eugin ha coordinado una investigación en la que se han identificado una serie de patrones según los que los embriones femeninos se desarrollarían más rápido que los masculinos.

La investigación, que se ha presentado este lunes en el congreso de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE 2021), ha comparado, gracias a la técnica de time-lapse, los tiempos de desarrollo de 102 embriones de tratamientos de fecundación in vitro con óvulos de donante.

Las fases que los científicos tuvieron en cuenta en el estudio fueron las relacionadas con la fecundación; las primeras divisiones celulares; el inicio de la cavitación (donde se vio un desarrollo adelantado de dos o tres horas de los embriones femeninos); y la llegada a blastocisto, la última etapa del proceso, que se produce entre los días cinco y seis después de la fecundación.

“A pesar de estas diferencias medias, los embriones tienen por lo general un desarrollo muy parecido, y lo interesante de profundizar en esta fase es comprender mejor la biología básica del desarrollo”, ha señalado la doctora Meritxell Martínez, investigadora del estudio y embrióloga de Eugin.

Hace unos años se introdujeron en el ámbito de la fecundación in vitro equipos time-lapse, que son equipos con cámaras de alta resolución que permiten observar de manera continuada al embrión.

Esto permitió ampliar enormemente el estudio de la forma y velocidad en que los embriones se desarrollan.

Fue entonces cuando aparecieron las primeras publicaciones que observaron que había alguna diferencia en la velocidad de división según su sexo.

Aprovechando este fenómeno se han generado modelos que analizando la velocidad de división de un embrión predicen su sexo.

Pero lo hacen de forma inexacta por lo que, actualmente, la única forma de conocer con certeza el sexo de un embrión es mediante el análisis de su carga genética (DGP).

Para ello, se realizó un análisis de 2.470 transferencias embrionarias en mujeres de 38,7 años de media, en el que se estudiaron los resultados reproductivos obtenidos tras transferir 1 o 2 embriones de diferentes categorías morfológicas.

Los embriones se clasificaron siguiendo las recomendaciones de ASEBIR (Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción) y se agruparon en 3 categorías: high (alta), medium (media) y low (baja).

Los datos del estudio concluyeron que el aumento en la tasa de niño nacido observado al transferir dos embriones a la vez en lugar de uno se debía, mayoritariamente, al aumento en la tasa de embarazo múltiple.

¿Puede el momento del coito determinar si será niño o niña?

Ahora que ya sabes cómo se determina el sexo de los seres humanos, te preguntarás si hay factores que influyen para que el espermatozoide que alcanza el óvulo sea X o sea Y.

Pues bien, aunque sea un proceso aleatorio, algunos estudios sugieren que en la probabilidad de tener un niño o una niña influye el día en el que tenga lugar el coito respecto a la ovulación.

Esto se debe a que los espermatozoides con copia X e Y presentan algunas características diferentes:

  • Espermatozoides Y: son más rápidos, pero sobreviven menos tiempo en el tracto genital femenino.
  • Espermatozoides X: son más lentos, pero son más resistentes y por tanto sobreviven durante más tiempo.

En definitiva, estas dos hipótesis vienen a explicar que si el coito tiene lugar cuando ya se ha ovulado, los cromosomas con copia Y alcanzarán antes el óvulo y habrá más probabilidades de tener un niño, mientras que si se produce antes de la ovulación se incrementarán las posibilidades de tener una niña porque los cromosomas con copia X pueden sobrevivir más horas hasta que el óvulo alcance las trompas de Falopio.

Sin embargo, no debes olvidar que esto son hipótesis, y aunque se conozca el momento de ovulación (puedes saberlo mediante un test de ovulación), no existe una garantía de que el bebé vaya a ser de un sexo u otro si tomas estas medidas.

El proceso de fecundación en sí puede prolongarse varias horas, y dado que los tiempos varían entre mujeres y ciclos, no es posible establecer un momento exacto.

Mitos sobre cómo saber si será niño o niña

Existen muchos mitos y trucos caseros para adivinar el sexo del bebé mientras aún está escondido en el vientre materno y las ecografías no permiten verlo.

Es importante destacar que estos trucos carecen de toda base científica.

La forma de la barriga

Es un clásico: tripa “redondita” para las niñas, tripa “en punta” para los varones.

No hay ningún rigor científico en esta creencia.

En realidad, la forma de la tripa depende del cuerpo de la mamá, así como de la posición en la que está orientado el bebé.

Las náuseas

Se dice que las mamás de niñas sufren con mucha más frecuencia de náuseas en el primer trimestre de gestación.

Sin embargo, cabe mencionar que las mujeres que están embarazadas con niñas producen más de la hormona gonadotropina coriónica humana (GCH) la cual produce náuseas durante el embarazo.

Las náuseas y los vómitos pueden aparecer por múltiples razones y no permiten identificar de manera fiable el sexo del bebé.

Los latidos del bebé

Si la frecuencia cardíaca del bebé es de más de 140 latidos por minuto, entonces puedes tener una niña.

Si la frecuencia cardíaca es más lenta (inferior a 140 LPM), entonces es más probable que sea un niño.

Ten la seguridad de que cualquier frecuencia cardíaca fetal entre 120 y 160 LPM es normal y no olvides que la frecuencia cardíaca de tu bebé cambiará como resultado de su madurez y su actividad, al igual que la tuya.

Por tanto, el ritmo cardíaco no permite confirmar si el bebé es niño o niña.

Antojos, peso y aspecto físico

Si estás llenando el carrito del mercado con carne, pescado, queso, productos lácteos y proteínas animales, prepárate para tener un niño.

Por el contrario, si estás echando dulces, jugo, fruta y más azúcares, entonces es una niña.

Aunque puedan existir coincidencias en los antojos de la madre, estos se relacionan más a sus necesidades nutricionales que al hecho de que sea niño o niña.

El peso en el embarazo también ayuda a saber si es nena o nene.

Si tienes esos kilos de más, acomodándose alrededor de tu trasero y tus piernas, entonces viene una niña.

Sin embargo, si el peso se localiza en el frente, entonces es más probable que sea un niño.

También se afirma que la piel, el cabello, la forma de la cara, el color de los pezones, la línea negra del abdomen, la temperatura de los pies, el aspecto de la orina, los cambios de humor o el peso de la pareja permiten predecir el sexo.

Sin embargo, ninguno de estos métodos tiene evidencia científica comprobada.

Calendario chino y método Ramzi

El predictor de sexo chino se ha utilizado durante cientos de años.

Si bien no está comprobado científicamente, puede resultar divertido jugar con tu pareja con esta herramienta.

El método Ramzi no tiene una validez científica 100% fiable, aunque hay datos publicados que correlacionan de manera correcta el género del feto en el 97,2% de los casos de sexo fetal masculino y en el 97,5% de los casos de sexo fetal femenino.

Se basa en la diferente posición de la placenta y las vellosidades coriónicas en ambos sexos, pudiendo ser utilizado desde la sexta semana de embarazo.

Durante los meses de embarazo los movimientos fetales hacen necesarios más estudios para comprobar su sexo.

Métodos médicos para conocer el sexo del bebé

Análisis de sangre

Un análisis de sangre materna puede determinar el sexo del bebé a partir de la semana 8 de gestación.

Esto es posible porque en la sangre de la madre hay fragmentos de ADN fetal.

Como ya te explicamos al detalle en el artículo sobre ADN libre fetal en sangre materna, a partir de la sexta semana de gestación podemos encontrar en el torrente sanguíneo de la madre fragmentos de ADN que proceden de las células de la placenta.

Para poder realizar la prueba con una concentración adecuada del ADN libre fetal, conviene esperar a la semana 10.

La detección de un cromosoma Y es compatible con la presencia de un feto de sexo masculino.

Por lo que, si no se detecta ningún fragmento de cromosoma Y, se infiere que el sexo es femenino.

En los casos de embarazos gemelares, si hay presencia del cromosoma Y puede determinarse que, al menos, uno de los fetos es masculino, y que, si hay ausencia de este, se puede asumir que ambos fetos son femeninos.

Ecografía

A partir de la semana 12, las ecografías serán tu mejor aliado.

La confirmación de si es niño o niña se produce en la semana 16, cuando los genitales femeninos y masculinos ya se diferencian con total claridad.

Aunque no debemos olvidar que esta confirmación solo se produce si el niño se encuentra en la posición adecuada para poder observar los genitales.

La mitad del embarazo es cuando las partes genitales del niño o la niña son lo suficientemente visibles en una ecografía para determinar su sexo.

Pruebas genéticas

Además de detectar posibles alteraciones cromosómicas en el bebé, también se puede determinar el sexo fetal y por tanto ver si existen anomalías en los cromosomas sexuales.

Este test analiza el ADN de las células de la placenta.

Los trastornos de los cromosomas sexuales se dan cuando el número de cromosomas sexuales que tiene el bebé no es el habitual.

Entre este tipo de alteraciones, que pueden implicar problemas físicos, de aprendizaje e infertilidad, las más comunes son el síndrome de Turner, el síndrome de Klinefelter, el síndrome Triple X o el síndrome XYY.

Gemelos y mellizos

Al contrario de lo que indica la creencia popular, los gemelos no surgen de la fecundación de un óvulo por dos espermatozoides.

Como ya hemos indicado, el óvulo tiene un mecanismo para evitar la fecundación doble y múltiple, ya que los embriones resultantes no serían viables.

Si penetraran 2 espermatozoides en el óvulo, en total habría 69 cromosomas: 23 cromosomas de un espermatozoide, 23 del otro y 23 del óvulo.

Este tipo de embriones serían triploides, es decir, tendrían 3 juegos de cromosomas, y no podrían seguir con su desarrollo.

Para que puedan originarse gemelos, la fecundación es idéntica a la que da lugar a un único bebé: un espermatozoide penetra en el interior del óvulo.

La diferencia reside en las divisiones celulares que ocurren a continuación.

En este caso, por causas aún desconocidas, el embrión se divide en dos y se originarán dos bebés idénticos genéticamente, lo que implica que serán del mismo sexo.

El origen de los mellizos es distinto.

En este caso, se produce la fecundación de dos óvulos distintos, cada uno de ellos por un espermatozoide.

Por tanto, los procesos de fecundación y desarrollo embrionario serían los habituales, con la particularidad de que los dos bebés se desarrollarían a la vez en el vientre materno.

Los bebés no serían genéticamente idénticos ni tampoco tienen por qué ser del mismo sexo.

Preguntas frecuentes

¿Todos los bebés comienzan siendo niñas?

No, pero entendemos que esta sea una pregunta común, ya que todos los óvulos en el cuerpo de una mujer tienen un cromosoma X.

No se determinará el sexo biológico hasta que el cromosoma X del óvulo se una con el cromosoma X o Y del espermatozoide.

¿El óvulo femenino o el espermatozoide masculino determinan el sexo?

Independientemente del cromosoma, el espermatozoide que fertiliza el óvulo es lo que determina si un bebé será niño o niña.

Por supuesto, hacen falta tanto un óvulo como un espermatozoide para crear vida, pero este último es el factor determinante con respecto al sexo biológico.

¿El sexo del bebé puede cambiar durante el embarazo?

El sexo del bebé se determina durante la fecundación y no cambia durante el embarazo.

Sin embargo, existe una posibilidad ínfima de que el médico se equivoque al interpretar la ecografía de las 20 semanas y te diga que tendrás un niño o una niña, pero luego pase lo contrario.

¿Se puede fecundar un óvulo con otro óvulo?

No. La fecundación es la unión de un óvulo con un espermatozoide para que pueda dar lugar a un nuevo ser.

Por tanto, no es posible que un óvulo fecunde a otro óvulo.

¿Cuándo se puede saber el sexo del bebé?

Aunque la fecundación es el momento en que se determina el sexo biológico del bebé, no conocerás esta información hasta aproximadamente la mitad del embarazo.

Para saber si tendrás un niño o una niña, informa al médico antes de la ecografía de las 20 semanas.

También es posible realizar la fecundación en un laboratorio de reproducción asistida, proceso conocido como fecundación artificial o fecundación in vitro.

En la fecundación in vitro, la única forma de conocer con certeza el sexo de un embrión es mediante el análisis de su carga genética (DGP).

Lo más importante es que el bebé llegue en las mejores condiciones y que la madre se recupere de las mejores maneras.

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