Los primeros auxilios laborales son el conjunto de actuaciones inmediatas que se realizan ante un accidente o una emergencia de salud en el entorno de trabajo, hasta la llegada de asistencia sanitaria especializada. Su objetivo es estabilizar las lesiones, evitar que la enfermedad empeore, aliviar el dolor si es posible e incluso salvar vidas.
Es importante que en todos los centros de trabajo se designe uno o más trabajadores para formarlos en primeros auxilios y que conozcan una serie de pautas o maniobras sobre qué hacer o qué no hacer ante situaciones de emergencia y hasta la llegada de personal sanitario especializado que pueda hacerse cargo de un accidentado o enfermo repentino. Asimismo, el artículo 20 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales indica la obligación de analizar las posibles situaciones de emergencia y de tomar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios.
Obligaciones de la empresa en materia de primeros auxilios
En concreto obliga a: Designación del personal en primeros auxilios. Formación del personal designado. Organizar las relaciones necesarias con servicios externos.
La capacitación en primeros auxilios es clave para garantizar un entorno de trabajo seguro, especialmente en industrias de alto riesgo, como la construcción, la fabricación y la energía, donde seguridad en el lugar de trabajo es una preocupación crítica. Porque una formación adecuada y unos recursos accesibles son la diferencia entre una respuesta rápida y eficaz.
En otras palabras, la capacitación en primeros auxilios puede salvar vidas, minimizar el tiempo de inactividad y fomentar una cultura de seguridad, todo lo cual mejora el bienestar en el lugar de trabajo y garantiza que las empresas cumplan con las normas de seguridad.
Qué son los primeros auxilios laborales
Podemos definir los primeros auxilios como el conjunto de actuaciones y técnicas que permiten la atención inmediata de una persona accidentada, hasta que llega la asistencia médica profesional, a fin de que las lesiones que ha sufrido no empeoren. De esta actuación dependerá la evolución de la persona accidentada.
Son las medidas iniciales y temporales que se aplican a una persona que ha sufrido un accidente o una indisposición repentina en el trabajo. No sustituyen la atención sanitaria profesional, pero sí la complementan de forma crucial.
Objetivos principales
- Mantener vivo al accidentado.
- Evitar nuevas lesiones o complicaciones.
- Poner al accidentado lo antes posible en manos de servicios médicos.
- Aliviar el dolor.
- Evitar infecciones o lesiones secundarias.
Con la capacitación adecuada, los empleados pueden responder rápidamente a las emergencias, reduciendo así la gravedad de las lesiones, mejorando la seguridad en el lugar de trabajo y garantizando que las empresas cumplan con los estándares de cumplimiento normativo.
Por qué son importantes en la industria
La seguridad absoluta no existe. Siempre hay riesgo de accidentes en el entorno industrial, sobre todo cuando se trabaja con sustancias o maquinaria delicada. Por suerte, la normativa, los protocolos de seguridad y los equipos de protección diseñados a partir de tecnologías cada vez más avanzadas, ayudan a minimizar este riesgo.
Los primeros auxilios en el lugar de trabajo son el tratamiento o la atención inmediata que se brinda a un empleado lesionado o enfermo hasta que llegue la ayuda médica profesional. El objetivo de los primeros auxilios en el lugar de trabajo es estabilizar las lesiones, evitar que la enfermedad empeore, aliviar el dolor si es posible e incluso salvar vidas.
- Reduce la gravedad de las lesiones.
- Mejora la seguridad y la prevención.
- Aumenta la confianza del equipo.
- Refuerza la cultura preventiva de la empresa.
En cualquier sector -oficinas, industria, construcción, comercio o sanidad- pueden producirse accidentes inesperados. Además, la formación en primeros auxilios forma parte de las buenas prácticas en prevención de riesgos laborales.
La formación en primeros auxilios puede realmente aumentar la prevención de lesiones en el lugar de trabajo. Los empleados que reciben una formación integral son más conscientes de su entorno, lo que significa que pueden reconocer con mayor eficacia los riesgos y reducir las lesiones.
Planificación de los primeros auxilios en el centro de trabajo
Lo ideal es que la capacitación en primeros auxilios se adapte a las necesidades y condiciones específicas de cada lugar de trabajo, abordando así los riesgos potenciales específicos de ese entorno.
Los planes de prevención identifican peligros en las instalaciones y en los procesos de trabajo, y establecen acciones de monitoreo, ejecución y control de riesgos. Del mismo modo, dichos planes deben detallar elementos y protocolos de seguridad a seguir en caso de emergencia.
La empresa debe analizar los accidentes previsibles, designar personal formado, establecer la comunicación con servicios externos, disponer de recursos accesibles y comprobar periódicamente que los procedimientos funcionan.
Fase de actuación: conducta PAS
Ante cualquier emergencia en el trabajo, es fundamental seguir una secuencia clara:
- Proteger: asegura la zona para evitar nuevos riesgos, tanto para la persona accidentada como para quien presta ayuda.
- Avisar: llama a los servicios de emergencia o activa el protocolo interno de la empresa si la situación lo requiere.
- Socorrer: aplica los primeros auxilios básicos solo si sabes cómo hacerlo, manteniendo la calma y actuando con prudencia.
Proteger el lugar de los hechos
Protección del accidentado y del socorrista. Es preferible alejar el peligro que movilizar al accidentado.
Hay que hacer seguro el lugar de la emergencia: señalizar, retirar peligros, iluminar y controlar las fuentes de riesgo.
- Fugas de gas: cortar el gas, no encender fuego, no fumar.
- Coche: quitar contacto, aparcar bien, señalizarlo.
- Electricidad: desconectar la corriente antes de tocar al accidentado.
En la valoración inicial de un accidentado nos debemos marcar como objetivo prioritario el reconocimiento de lesiones o situaciones que sean potencialmente peligrosas para la vida del paciente. Las maniobras a realizar se deben practicar en el lugar del accidente, salvo que concurran situaciones potencialmente peligrosas tanto para el herido como para el rescatador, como la presencia de humos, gases, sustancias explosivas o riesgos de derrumbamiento.
En dichas situaciones se practicarán rescates de emergencia previos a la valoración del paciente.
Avisar a los servicios de socorro
El número de emergencias indicado en el procedimiento es el 112. Hay que informar correctamente sobre:
- Lugar exacto.
- Tipo de accidente.
- Número de heridos y situación.
- Identificarse, porque las llamadas anónimas no inspiran confianza.
Hay que colgar en último lugar y seguir las instrucciones del servicio de emergencias.
Socorrer
Actuar rápidamente pero con calma. Actuar siguiendo un orden de prioridades: salvar la vida, evitar que se agraven las lesiones y realizar maniobras sencillas encaminadas a evitar lesiones.
Como norma general no inmovilizar al accidentado. Si hubiera que hacerlo, moverlo en bloque. También es necesario organizar la escena, alejar a los curiosos y dar instrucciones claras.
Consejos generales de actuación
Siempre que se presten primeros auxilios hay que seguir unos consejos generales:
- Actuar con rapidez pero conservando la calma.
- Evitar aglomeraciones.
- Saber imponerse.
- No mover a la persona herida salvo que sea imprescindible.
- Realizar un traslado adecuado.
- No dar al herido de beber, comer o medicar.
- Tranquilizar al herido.
- Mantener al herido caliente.
- Hacer solo lo imprescindible.
- Si no se sabe, abstenerse.
El socorrista también debe protegerse mediante guantes y protectores en el boca a boca.
Valoración del accidentado
La valoración inicial debe centrarse en reconocer lesiones o situaciones potencialmente peligrosas para la vida. La evaluación debe comenzar por las funciones vitales y continuar con una exploración complementaria.
Evaluación primaria
Se debe valorar el estado de conciencia, comprobando si responde, y valorar la respiración mediante las acciones de oír, ver y sentir la respiración.
Evaluación secundaria
Consiste en una exploración complementaria del paciente para detectar otras lesiones: hemorragias, heridas, quemaduras, fracturas y otras alteraciones, y aplicarles primeros auxilios hasta la llegada de los servicios médicos pertinentes.
Soporte vital básico y RCP básica
En ocasiones, por diversas causas, la respiración y la circulación de una persona se interrumpen de forma brusca, inesperada y potencialmente reversible. Esa interrupción se conoce con el nombre de parada cardiorrespiratoria.
Si esta situación se prolonga durante algunos minutos, la persona que la sufre muere, porque sus células dejan de recibir oxígeno y alimento. El cerebro no resiste esta situación más de 4 o 5 minutos, por este motivo es importante actuar de forma inmediata.
Las maniobras de RCP básica tratan de sustituir la falta de respiración mediante la ventilación artificial y la falta de latido cardíaco mediante compresiones torácicas.
La RCP básica la puede ejecutar cualquier persona entrenada sin necesidad de dispositivos especiales. El SVB es el conjunto de actuaciones que puede ejecutar cualquier persona sin requerimientos especiales y que pretende prevenir situaciones que puedan desencadenar una parada cardiorrespiratoria, conocer el sistema de emergencias y cómo activarlo de forma adecuada, y ejecutar las propias técnicas de RCP.
Protocolo ante una parada cardiorrespiratoria
1. Comprobar la seguridad y el estado de conciencia
En primer lugar se deben evitar peligros tanto para el herido como para el reanimador.
Arrodillado a la altura de los hombros de la persona accidentada, preguntarle qué le ocurre y sacudirle ligeramente. Si la persona está consciente, seguir los pasos de la evaluación primaria y secundaria.
Si la persona no responde, es decir, está inconsciente, se debe pedir ayuda de forma inmediata. Debe gritar pidiendo ayuda y hacer que alguien telefonee al 112 e indique su situación y lo que está ocurriendo.
2. Abrir la vía aérea y valorar la respiración
Ante una persona inconsciente de la que sospechemos que haya podido sufrir una parada cardiorrespiratoria, lo ideal es colocarla en el suelo, sobre un plano duro y horizontal, tumbada boca arriba, con los brazos estirados a lo largo del cuerpo.
Si la víctima es una mujer embarazada, se colocará en la parte derecha de su espalda algún objeto, como una toalla o un cojín, de manera que quede algo inclinada hacia la izquierda, con el objetivo de desplazar su útero para que no dificulte el retorno de la sangre por las venas que llegan al corazón cuando se está haciendo la RCP.
Aflojar todas las ropas que puedan oprimirle y desvestir el tórax. Tras gritar pidiendo ayuda y haber colocado con cuidado a la víctima en posición de RCP, se debe abrir la vía aérea.
Cuando una persona pierde el conocimiento, lo más probable es que su lengua caiga hacia atrás y obstruya el paso hasta los pulmones. Es necesario realizar una maniobra de extensión del cuello inclinando hacia atrás la cabeza del paciente.
La maniobra frente-mentón se realiza colocando una mano en la frente de la víctima y dos dedos de la otra mano en su barbilla, y procediendo entonces a practicar una extensión máxima del cuello tirando con cuidado de la cabeza hacia atrás.
Además de la lengua, otros obstáculos pueden impedir el paso de aire. Debemos mirar dentro de la boca y extraer restos de comida, dentaduras postizas u otros objetos, pero únicamente si son visibles.
Debido a que la parada cardiorrespiratoria por atragantamiento es rara, no es necesario mirar la boca de forma rutinaria cuando se hace una RCP. Se mirará si tras iniciar la ventilación esta no es efectiva.
Una vez abierta la vía aérea debemos comprobar si el paciente respira. Lo correcto es acercar nuestra oreja y nuestra mejilla a la boca y nariz del accidentado para sentir y escuchar su respiración, mientras la mirada se dirige al tórax para ver si existen movimientos respiratorios.
No deben emplearse más de 10 segundos.
3. Si la víctima respira
Si la víctima respira, continuar la evaluación primaria y secundaria y, si sus lesiones no lo impiden, colocarla en posición lateral de seguridad hasta la llegada del personal especializado.
Enviar o pedir ayuda de nuevo y revalorar periódicamente comprobando que la víctima continúa respirando con normalidad.
4. Si la víctima no respira
Si el paciente no respira, conseguir ayuda. El reanimador debe llamar al 112 si está solo o enviar a alguien. Se debe indicar que se va a iniciar la maniobra de RCP.
El socorrista lego no deberá buscar indicios de circulación, sino comenzar la maniobra de masaje cardíaco junto a la de respiración artificial.
5. Iniciar la RCP
En el momento de detectar una ausencia respiratoria deben iniciarse maniobras de resucitación. Lo primero que debe hacer el reanimador es dar 30 compresiones torácicas mediante el masaje cardíaco.
- Recordar que la víctima debe estar sobre un plano duro.
- Colocarse de rodillas a un lado de la víctima, a la altura de sus hombros.
- Situar el talón de una mano en el centro del pecho y el talón de la otra mano sobre la primera.
- Entrelazar los dedos y asegurarse de no aplicar presión sobre las costillas, la parte superior del abdomen o la parte final del esternón.
- Colocarse verticalmente sobre el pecho de la víctima y, con los brazos rectos, comprimir el esternón de 4 a 5 centímetros.
- Tras cada compresión, liberar la presión sobre el pecho sin que las manos dejen de contactar con él.
- Repetir las compresiones a un ritmo de 100 por minuto.
Tras comenzar el masaje cardíaco, el reanimador debe combinar las 30 compresiones con 2 ventilaciones de rescate. Para ello, ha de abrir de nuevo la vía aérea mediante la maniobra frente-mentón y pinzar la nariz con los dedos índice y pulgar de la mano colocada sobre la frente del paciente.
Debe tomar una inspiración normal e insuflar firmemente el aire en la boca de la víctima durante 1 segundo, comprobando que el pecho se eleva. Retirar la boca de la víctima y, manteniendo la vía aérea abierta, comprobar que el pecho desciende conforme sale el aire insuflado.
La ventilación puede realizarse boca a boca, boca a nariz si la boca está lesionada o existía dentadura postiza, o boca a estoma en personas laringectomizadas.
Repetir la maniobra para aplicar 2 ventilaciones de rescate efectivas. Hecho esto y sin retraso, el reanimador debe colocar sus manos en el centro del pecho y dar 30 compresiones torácicas.
Debe proseguir, ininterrumpidamente, combinando compresiones torácicas y ventilaciones de rescate a un ritmo de 30:2.
Si la primera ventilación de rescate no consigue elevar el pecho, antes del siguiente intento se debe revisar la boca de la víctima, sacar cualquier cuerpo extraño visible y confirmar que la maniobra se está ejecutando correctamente.
Cuando la víctima es atendida por más de un reanimador, el masaje y la ventilación deben ser realizados por uno de ellos exclusivamente, que será sustituido por el otro aproximadamente cada 2 minutos para evitar el cansancio.
La RCP debe realizarse de forma continua hasta que llegue la ayuda cualificada y se haga cargo de la situación, la víctima comience a respirar con normalidad o el reanimador llegue a estar agotado.
Uso del desfibrilador externo automático
Cuando se realiza en los primeros minutos de un paro cardíaco, la RCP y el uso de un DEA pueden aumentar enormemente las posibilidades de supervivencia de una persona.
Para utilizar correctamente un DEA, retirar toda la ropa que cubre el pecho de la persona y colocar una almohadilla en la parte superior del pecho y la otra en la parte inferior.
Después de dejar que el DEA analice el ritmo cardíaco, presionar el botón de descarga, asegurándose de que nadie esté en contacto con la persona. A continuación, comenzar de inmediato la RCP.
La RCP puede continuar en series de 30 compresiones torácicas y 2 respiraciones hasta tener acceso a un DEA o hasta que llegue ayuda cualificada.
Posición lateral de seguridad
La posición lateral de seguridad se utiliza en una persona inconsciente que respira con normalidad y cuyas lesiones no impiden moverla.
- Apartar el brazo que está entre el socorrista y el herido y ponerlo cerca de la cabeza.
- Flexionar la pierna más lejana del herido y acercar la mano a la rodilla de dicha pierna sin estirarle el brazo, sino llevando la rodilla hacia el brazo.
- Hacer girar al herido desde la rodilla y el hombro hasta que descanse sobre la rodilla flexionada.
- Recoger el brazo que gira externamente para darle dos puntos de soporte: rodilla y brazo.
- Rectificar la posición de la cabeza para mantener la vía aérea abierta.
- Abrir la boca para facilitar el vómito y escuchar si se mantiene la respiración.
Obstrucción de la vía aérea y atragantamiento
La obstrucción de las vías respiratorias superiores es una situación de urgencia que puede ser vital si no se practican de forma inmediata las maniobras necesarias para dejar libres dichas vías.
La vía respiratoria superior comprende el tramo que va desde la cavidad bucal y las fosas nasales, pasando por la faringe, laringe y tráquea.
Causas frecuentes
En personas conscientes, la obstrucción puede producirse por la aspiración de alimentos, por descoordinación entre la deglución y la respiración, o por el paso hacia las vías respiratorias de objetos o cuerpos extraños del interior de la boca, como prótesis dentales, coágulos de sangre o vómito.
En personas inconscientes, la causa más frecuente de obstrucción es la caída de la lengua hacia atrás, ocluyendo la faringe.
La obstrucción de la vía aérea puede ser completa o incompleta. Hay que comprobar la dificultad al paso del aire que presenta la persona accidentada y determinar la situación por la ausencia de movimientos respiratorios o por esfuerzos excesivos para respirar.
Persona consciente
Si la persona puede toser o hablar, se debe animar a que continúe tosiendo y observar su evolución. Si la obstrucción impide respirar o hablar, se debe activar el sistema de emergencias y aplicar las maniobras de desobstrucción que correspondan a una persona consciente y entrenada.
Si la persona pierde el conocimiento, se debe iniciar la RCP de inmediato y pedir que alguien busque un DEA.
Dificultad respiratoria y ataque de asma
Si alguien en el trabajo tiene un ataque de asma, lo primero que debes hacer es sentarlo en posición vertical. Luego, darle 4 bocanadas de su inhalador, repitiendo cada 4 minutos hasta que llegue la ayuda.
Si se siente mejor después de usar su inhalador, igualmente debe ser revisado por un médico para asegurarse de que no haya problemas persistentes.
Heridas, cortes y raspaduras
Los cortes y las heridas se encuentran entre las lesiones más comunes en el lugar de trabajo. Es importante que todo el equipo sepa cómo manejar estas lesiones para prevenir infecciones y minimizar las posibilidades de que empeoren.
Detener el sangrado
Si bien los cortes menores pueden dejar de sangrar por sí solos, los cortes más profundos pueden requerir más atención. Para detener el sangrado de los cortes, aplicar presión en el área con un vendaje o un paño limpio, manteniendo la zona lesionada elevada hasta que deje de sangrar.
Limpiar y cubrir la herida
Enjuagar la herida con agua, limpiar la zona alrededor de la herida con jabón y evitar el contacto directo con la herida. A continuación, retirar la suciedad o los restos con unas pinzas desinfectadas.
A continuación, aplicar ungüento antibiótico o vaselina para mantener la superficie húmeda y cubrir la herida con un vendaje o gasa limpia, cambiando el vendaje al menos una vez al día o cuando se ensucie.
Cuándo buscar asistencia médica
El miembro del equipo debe buscar ayuda médica si observa signos de infección, hinchazón o experimenta un aumento del dolor. Además, es posible que deba buscar atención médica inmediata si experimenta sangrado intenso.
Hemorragias y amputaciones traumáticas
Ante una hemorragia, la prioridad es protegerse, aplicar presión directa con material limpio y activar los servicios de emergencia cuando el sangrado sea intenso o no se controle.
En una amputación traumática es necesario controlar la hemorragia, proteger el muñón con material limpio, conservar la parte amputada de forma adecuada y solicitar asistencia médica urgente.
No se debe dar al herido de beber, comer o medicar, ni realizar maniobras que no se conozcan.
Cuerpos extraños
Los cuerpos extraños visibles en la boca pueden retirarse con los dedos en forma de gancho cuando interfieren con la ventilación. No se debe realizar una exploración rutinaria de la boca si la ventilación es efectiva.
Si un cuerpo extraño está clavado en una herida, no se debe extraer de forma improvisada. Se debe estabilizar la zona, evitar presionar directamente sobre el objeto y solicitar asistencia sanitaria.
Quemaduras y escaldaduras
Desde quemaduras eléctricas hasta lesiones por escaldaduras, las quemaduras relacionadas con el lugar de trabajo son una gran preocupación en industrias como la construcción, el trabajo eléctrico, la extinción de incendios y la fabricación.
Actuación inicial
Lo primero que debe hacer el equipo es asegurarse de que no haya peligros permanentes. Esto puede incluir eliminar la fuente de calor o de la sustancia química que causó la lesión.
Comenzar por enfriar la zona afectada con agua fría durante al menos 10 minutos. Luego, quitar todos los accesorios y joyas, excepto todo lo que esté pegado a la quemadura.
No aplicar ninguna crema ni ungüento, ya que esto puede aumentar el riesgo de infección. Cubrir la quemadura sin apretarla con film transparente o un apósito estéril para evitar infecciones mientras llega la ayuda médica.
Se recomienda no utilizar vendajes adhesivos en caso de quemaduras.
Cuándo buscar ayuda médica
Debe buscar atención médica si la quemadura mide más de 3 pulgadas de ancho, sale pus o líquido, fue causada por una descarga eléctrica o una sustancia química, o si el dolor empeora con el tiempo.
Insolación, deshidratación e hipotermia
Los riesgos físicos y ambientales pueden afectar a los trabajadores en condiciones climáticas extremas o entornos de trabajo nocivos. Sus efectos pueden reflejarse en calambres, deshidratación, golpe de calor, irritaciones, congelación, hipotermia, quemaduras o ahogamiento.
Ante una persona afectada por calor, se debe trasladarla a una zona segura y fresca, aflojar la ropa, mantenerla en reposo y solicitar ayuda médica cuando exista alteración de la conciencia, deterioro rápido o signos de golpe de calor.
Ante frío intenso, se debe proteger a la persona de la exposición, retirar la ropa mojada cuando sea posible, cubrirla y solicitar asistencia sanitaria si presenta confusión, somnolencia o deterioro general.
Lipotimia y pérdida de conciencia
Ante una lipotimia, se debe proteger a la persona de nuevas lesiones, colocarla en una posición segura y comprobar su respiración y estado de conciencia.
Si recupera la conciencia, se debe mantener la calma, evitar que se incorpore bruscamente y continuar observando su evolución. Si no responde o no respira con normalidad, se debe activar el protocolo de parada cardiorrespiratoria.
Convulsiones
Durante una convulsión se debe proteger a la persona de golpes, retirar objetos peligrosos y no sujetarla por la fuerza. No se debe introducir ningún objeto en su boca ni darle alimentos, bebidas o medicamentos durante la crisis.
Una vez finalizada la convulsión, se debe comprobar la respiración, colocar a la persona en posición lateral de seguridad si respira y solicitar asistencia sanitaria cuando sea necesario.
Contusiones, esguinces y luxaciones
Una de las ventajas de brindar primeros auxilios en el lugar de trabajo es que los empleados sabrán cómo manejar accidentes comunes, como esguinces, fracturas y caídas.
Método RICE
El método RICE, que significa reposo, hielo, compresión y elevación, se utiliza para reducir la hinchazón y minimizar el dolor.
Este método se utiliza normalmente durante las primeras 48 a 72 horas después de una lesión menor y se puede utilizar para lesiones como esguinces y lesiones de tejidos blandos.
En una luxación no se debe intentar recolocar la articulación. Es necesario inmovilizarla en la posición encontrada y solicitar valoración sanitaria.
Fracturas
En el caso de lesiones más graves, como fracturas, el objetivo es evitar que la lesión empeore mientras espera la asistencia médica.
Según la lesión, esto puede incluir detener el sangrado, evitar que la zona lesionada se mueva y aplicar una férula para aliviar el dolor.
No se debe enderezar una extremidad deformada ni intentar colocar los huesos en su posición. La inmovilización debe limitar el movimiento y realizarse sin empeorar la lesión.
Intoxicaciones y exposición a sustancias peligrosas
Las sustancias químicas pueden penetrar en el organismo mediante inhalación, absorción de la piel o ingestión. Los contaminantes químicos pueden estar presentes en productos de limpieza, pinturas, ácidos, disolventes, vapores y humos provenientes de la soldadura, gases, materiales inflamables, carburantes, solventes, explosivos y pesticidas.
Sus efectos pueden provocar reacciones alérgicas, asfixia, irritaciones y otras alteraciones graves.
Ante una intoxicación se debe proteger primero al socorrista, alejar a la persona de la fuente de exposición únicamente si es seguro hacerlo, activar los servicios de emergencia y conservar la información sobre la sustancia implicada.
No se debe provocar el vómito ni administrar alimentos, bebidas o medicamentos salvo indicación de personal sanitario.
Reacciones alérgicas
Una reacción alérgica puede variar de leve a grave, con síntomas que incluyen estornudos, picazón, hinchazón y dificultad para respirar.
Al aumentar la conciencia sobre las reacciones alérgicas, se puede asegurar que el equipo reciba la ayuda que necesita en caso de una emergencia.
Los autoinyectores de epinefrina administran epinefrina en caso de una reacción alérgica grave para reducir rápidamente los síntomas. Si alguien en el lugar de trabajo sufre una reacción alérgica grave, debe ponerse en contacto con los servicios de emergencia de inmediato.
Además, debe consultar a un médico después para prevenir reacciones futuras.
Principales riesgos laborales en la industria
El sector industrial proporciona millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Sin embargo, los beneficios del sector conllevan diversos riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores.
Riesgos mecánicos
Derivan de la utilización de equipos defectuosos, operaciones en superficies inseguras, manipulación incorrecta de equipos de trabajo y maquinaria, así como trabajos en altura.
Pueden causar graves consecuencias como lesiones corporales, quemaduras, cortes o cualquier clase de contusión, enfermedades e incluso la muerte.
Riesgos biológicos
Se entiende como la exposición a virus, hongos, parásitos o bacterias que pueden favorecer la aparición de enfermedades de diversa naturaleza.
Riesgos físicos
Estos pueden ser los menos obvios, ya que no siempre se pueden ver o tocar. Los más frecuentes son el ruido, la vibración, las radiaciones ionizantes y no ionizantes, y la temperatura y humedad.
Riesgos ergonómicos
Son causantes de los trastornos musculoesqueléticos que afectan principalmente a la espalda, el cuello, los hombros y las extremidades.
Los principales problemas ergonómicos se producen normalmente por la adopción de posturas forzadas, la manipulación manual de cargas, la realización de movimientos repetitivos y la aplicación de fuerzas.
Riesgos químicos
Las sustancias químicas pueden penetrar en el organismo mediante inhalación, absorción de la piel o ingestión.
Riesgos psicosociales
Están originados por una deficiente organización y gestión de las tareas y por un entorno social negativo. Los factores de riesgo psicosocial afectan tanto la salud física, psíquica como la social del trabajador.
Riesgos ambientales
Están vinculados a fenómenos naturales como el calentamiento global, la contaminación y sus efectos, cada vez más impredecibles y extremos.
Prevención y seguridad industrial
La seguridad industrial representa toda una serie de leyes y normativas que contribuyen a resguardar la integridad de los trabajadores y la estabilidad de los ambientes laborales, tanto dentro de la empresa como en el exterior de sus instalaciones.
Su cumplimiento no solo está encaminado a la prevención y mitigación de riesgos laborales en la industria, sino también a la protección contra cualquier tipo de accidente.
Contar con un buen plan de seguridad industrial, que tenga en cuenta tanto aspectos técnicos como humanos, es esencial para hacer que la empresa sea un espacio seguro para el equipo de trabajo.
Garantizar elementos de seguridad
Además de conocer y cumplir la normativa y asegurar que el equipo cumple las medidas de seguridad establecidas, se deben poner en marcha políticas de seguridad propias.
La empresa debe estudiar las estadísticas de accidentes laborales en el centro, los sobrecostes que han supuesto y las medidas o equipos que pueden adquirirse para evitarlos en el futuro.
Ofrecer equipos de protección personal
Cada trabajador debe ser provisto de indumentaria apta e indicada para realizar su labor de forma segura.
Existen equipos de seguridad de acuerdo a la ocupación y los riesgos específicos, como arnés, máscaras, guantes, gafas de protección, botas de seguridad y todo lo que ayude a minimizar el riesgo de sufrir accidentes laborales.
Garantizar un área de trabajo segura
El espacio en el que se desempeña cualquier tarea debe cumplir escrupulosamente con la normativa de seguridad vigente para su sector de actividad.
- La iluminación y los tipos de señalización de seguridad.
- Los flujos de movimiento interno sin embotellamiento.
- Las entradas y salidas regulares y de emergencia.
- Los planes contra incendios.
- Los pisos sin irregularidades.
- Maquinarias con la separación suficiente.
Mantener las áreas de trabajo limpias y ordenadas es clave para evitar accidentes. Los equipos adecuados contribuyen a la seguridad al eliminar desechos y reducir el riesgo de resbalones o caídas.
Brindar información y capacitación
Para desempeñar una labor de forma segura y competente, se hace imprescindible que los trabajadores reciban una formación adecuada.
De esta forma, adquieren los conocimientos para utilizar los elementos de seguridad correctamente. La capacitación permanente, adecuada y con verificación de su eficacia es vital para la formación de una cultura segura dentro del área de trabajo.
Monitorizar los planes de prevención
Es necesario asegurarse de que los planes de prevención de riesgos son llevados a cabo. Resulta de gran utilidad monitorizarlos para valorar su efectividad y detectar posibilidades de mejora.
Norma ISO 45001 y gestión preventiva
La norma ISO 45001 es un estándar internacional centrado en los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo. Esta proporciona un marco sólido para que las organizaciones gestionen los riesgos laborales.
Al implementarla, las organizaciones pueden establecer políticas y procedimientos para abordarlos y asegurarse de que se cumplan todas las normativas relevantes.
Además de garantizar el cumplimiento normativo, la ISO 45001 promueve las mejores prácticas en seguridad laboral:
- La participación activa en el proceso de mitigación e identificación de los riesgos.
- Compromiso de la empresa con la seguridad laboral.
- Evaluación periódica de riesgos y toma de medidas preventivas.
- Proporcionar formación continua a los empleados.
- Garantizar una comunicación efectiva en todos los niveles de la organización.
- Buscar constantemente formas de mejorar el sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
Botiquín y recursos de primeros auxilios
Las empresas no solo deben capacitar a sus empleados, sino también equipar a su equipo con los recursos de primeros auxilios necesarios para mejorar la seguridad.
Componentes esenciales
- Vendas adhesivas de varios tamaños, gasas y cinta adhesiva para el cuidado de heridas.
- Crema antibiótica, crema de hidrocortisona y gel analgésico.
- Herramientas como tijeras, pinzas y termómetros.
- Artículos especializados como máscaras de RCP, compresas frías, férulas y un DEA.
- Artículos específicos de la industria, como soluciones lavaojos para entornos con exposición a sustancias químicas.
- Guantes de látex.
- Instrucciones para solicitar asistencia de emergencia.
El contenido puede variar según la industria, los riesgos identificados y las características del centro de trabajo.
Inspección y reposición
Los botiquines de primeros auxilios deben inspeccionarse y reponerse periódicamente para garantizar que el equipo esté siempre preparado para manejar distintos tipos de incidentes.
- Establecer un programa de inspección de rutina para garantizar que cualquier artículo faltante se reemplace rápidamente.
- Mantener un registro de suministros para rastrear el uso y garantizar una reposición oportuna.
- Verificar las fechas de vencimiento de todos los suministros y reemplazar cualquier artículo vencido.
- Buscar cualquier artículo dañado o comprometido y reemplazarlo inmediatamente.
Accesibilidad y visibilidad
Los botiquines de primeros auxilios deben ser de fácil acceso para reducir los tiempos de respuesta durante una emergencia.
- Colocar los kits en lugares estratégicos y de mucho tráfico, como entradas, salas de descanso y estaciones de trabajo.
- Utilizar señalización clara y universalmente reconocible para indicar la ubicación de los botiquines de primeros auxilios.
- Incorporar mapas o planos de planta en la capacitación sobre seguridad para familiarizar a los empleados con las ubicaciones de los kits.
- Considerar kits portátiles o móviles para garantizar que los recursos estén fácilmente disponibles en áreas remotas.
Equipamiento especializado
Las duchas lavaojos son esenciales para atender rápidamente emergencias químicas o lesiones oculares. Su instalación en áreas críticas garantiza que los trabajadores puedan minimizar daños ante derrames o salpicaduras.
Los kits de contención de derrames son fundamentales en industrias que manejan sustancias químicas. Facilitan la respuesta rápida a derrames, minimizando el riesgo de accidentes y daños al medio ambiente.
Formación, simulacros y actualización
Además de mantener el botiquín de primeros auxilios completamente equipado, los empleados deben saber cómo desenvolverse en diferentes situaciones y procedimientos de respuesta a lesiones.
- Realizar talleres y sesiones de capacitación práctica para familiarizar a los empleados con el contenido y los procedimientos del kit.
- Organizar simulacros de práctica que simulen situaciones de la vida real para generar confianza y preparación.
- Incluir la capacitación en primeros auxilios como un componente de programas más amplios de seguridad en el lugar de trabajo.
- Ofrecer cursos de actualización periódicos para garantizar que los empleados conserven sus habilidades.
- Proporcionar formación en profundidad sobre lesiones graves.
La capacitación debe incluir la activación de emergencias, la conducta PAS, la valoración del accidentado, la RCP, el uso del DEA, la posición lateral de seguridad, el control de hemorragias, la atención de quemaduras, la actuación ante atragantamientos y los riesgos específicos del puesto.
La prevención empieza antes del accidente, pero la actuación correcta empieza justo después.
