Aline Bezerros y el reto de la Ballena Azul: origen, amenazas y señales de alerta

Aline Bezerros fue el nombre utilizado en perfiles falsos de redes sociales que presuntamente invitaban a menores a participar en el reto de la Ballena Azul. En algunos casos, esos perfiles enviaban mensajes intimidatorios y amenazaban con lastimar a los adolescentes o a sus familiares si rechazaban las pruebas.

La Ballena Azul era presentada como un juego virtual de 50 desafíos dirigidos principalmente a adolescentes de entre 12 y 16 años. Las primeras tareas podían parecer inofensivas, pero después aumentaban los riesgos e incluían autolesiones, exposición a situaciones peligrosas y, según las denuncias, conductas relacionadas con el suicidio.

¿Quién es Aline Bezerros?

Usuarios de redes sociales han alertado acerca de las solicitudes de amistad de un perfil bajo el nombre de Aline Bezerros, quien presuntamente se trata de una administradora de un grupo de “La Ballena Azul”. A través de capturas de pantalla se muestra como esta persona invita a personas para participar de el reto, pero al negarse a jugar, amenaza con lastimarlos o a sus familiares.

“Hola, estás dentro del juego, soy Aline Bezerros la administradora del juego Ballena Azul”. Ese fue el primer mensaje de Whatsapp que recibió una nena de 12 años ayer, de un número celular proveniente de Chile (característica +56).

Y, minutos más tarde, recibió otro: “estás en el juego”, decía la segunda conversación, esta vez desde un teléfono con característica de Buenos Aires. La nena lo informó de inmediato a su mamá, quien rápidamente reaccionó e hizo la denuncia policial.

En Antofagasta se entregó la alerta de no aceptar la solicitud de amistad ni tomar en cuenta los mensajes en Facebok de “Aline Bezerros”, puesto que sería un administrador de La Ballena Azul.

“La menor también manifestaba que pasada la segunda etapa le decían que si no seguía con la etapa siguiente iban a agredir o matar a un familiar”, dijo el subprefecto.

La dirección de inteligencia criminal e Interpol de la Policía Nacional de Colombia indicaron que a raíz de las investigaciones realizadas por la división de inteligencia cibernética, se ha logrado identificar a siete administradores en redes sociales de la ‘Ballena azul”, algunos de los cuales estarían en México.

La identidad de Aline Bezerros no quedó establecida de forma independiente en los casos denunciados, y las autoridades investigaron la procedencia de las cuentas, los mensajes y los números telefónicos utilizados.

Qué era la Ballena Azul

La Ballena Azul es un reto que surgió hace aproximadamente cuatro años en Rusia, en el cual, un administrador o “curador” incita a adolescentes, de entre 12 y 16 años de edad, a completar una lista de 50 retos, que en su mayoría implican daños a la integridad y salud.

La modalidad, que aparentemente tiene su origen en Rusia, consiste en proponerles 50 desafíos a los chicos. Al principio, cosas inofensivas, como dibujarse algo en el cuerpo, que luego tienen que fotografiar y enviar al administrador o “curador” del juego.

A medida que se avanza, los desafíos son cada vez más peligrosos, e incluyen la autoflagelación y hasta el suicidio. Estos “retos” van desde ver videos de terror o escuchar música, hasta realizarse cortes en la piel, pincharse en múltiples ocasiones con una aguja, pararse en la orilla de tejados y puentes, enfermarse, e incluso realizar cortes en forma de ballena, acción que le da su nombre al escalofriante juego.

A través de la red social rusa VKontakte, una especie de Facebook, inició este “juego”, donde se han formado grupos en los que se alienta y amenaza a los jóvenes a participar en los retos.

Las autoridades descubrieron que constaba de 50 pruebas que los participantes debían ir superando. Arrancaban con cuestiones sencillas, como hacer un dibujo del animal, seguían con ver películas de terror un día entero, para subir el tono enseguida hasta pedirles acabar con su vida.

ElementoDescripción
NombreLa Ballena Azul o Blue Whale
Origen señaladoRusia
Red social inicialVKontakte
Participantes señaladosAdolescentes de entre 12 y 16 años
Número de pruebas50
Forma de contactoFacebook, WhatsApp, Twitter y otras redes
Figura de controlAdministrador o “curador”

Cómo funcionaba el reclutamiento

Los jóvenes debían agujerearse, luego se hacen fotos y videos del acto para mostrárselo a un supuesto tutor, que amenaza con asesinar a la familia del jugador si no se cumplen esas peticiones.

A partir de una solicitud con el nombre ‘ALINE BEZERROS’, los creadores utilizan perfiles falsos en Facebook, WhatsApp, Twitter y otros sitios donde reparten los mensajes a sus seguidores.

Al teclear la mencionada dirección, aparecen advertencias acerca de su vinculación al peligroso juego. Una vez dentro, el perfil muestra el rostro de una atractiva veinteañera, que cuenta con medio centenar de seguidores, menores de edad.

“Abres Aline Becerro en Facebook y entras al juego si te aceptan. Luego hay que mandar mensajes con las pruebas que te van pidiendo”.

En la mayoría de los relatos, el contacto comenzaba mediante una solicitud de amistad, un mensaje privado o una invitación enviada por otro menor. Después, el administrador solicitaba fotografías, conversaciones o evidencias que permitieran comprobar el cumplimiento de las tareas.

Quien le envía el link de participar en este juego de la ballena es un amigo que también es menor de edad y que sería extranjero. actualmente no estaría en el país.

El jefe de la Bricrim de la PDI de Antofa, subprefecto Juan Fernández, relató un avance de la investigación por el caso de “La Ballena Azul”, que denunció una menor de 12 años de la ciudad junto a su madre y la sicóloga de su escuela.

El policía contó que la chiquita fue invitada a jugar por un amigo de Facebook alrededor de las 22 horas del martes, y que llegó hasta la quinta etapa del juego que ya causó el suicidio de 130 pitufos en Rusia.

La pequeña antofagastina sabía que el final está ligado a la muerte y se detuvo con 17 marcas de heridas en su antebrazo.

La progresión de los desafíos

El juego se presentaba como una cadena de objetivos que debían cumplirse durante varios días. Las primeras acciones podían consistir en dibujar una ballena, escuchar música, mirar películas de terror o enviar fotografías.

En jornadas posteriores, tienen que volver a herirse con navajas e incluso dibujarse una ballena. Para verificar que estas pruebas se hayan llevado a cabo, los participantes deben enviar una foto por Facebook o Whatsapp.

Camila supo que su amiga pasó algunos retos complejos, como subir al tejado de madrugada 10 días seguidos y permanecer unos minutos en un borde. Otros, sin embargo, los rechazó.

“Le preguntaron si era capaz de comerse 30 huevos crudos y dijo que con eso vomita uno”. También los había fáciles. “Todos los días debía tomarse una foto diferente y mandarla. Le pidieron que pintara una ballena”.

Específicamente, en Antofagasta se entregó la alerta de no aceptar la solicitud de amistad ni tomar en cuenta los mensajes en Facebok de “Aline Bezerros”, puesto que sería un administrador de La Ballena Azul.

Este juego se ha viralizado por internet hace dos años. Apunta principalmente a niños vulnerables de entre 12 y 16 años, quienes deben pasar por 50 etapas, entre ellas completar el dibujo de una ballena en su piel.

La Paz, - Una nueva modalidad de suicidios invade las redes sociales en los últimos días: el ciberjuego ”Ballena Azul” o ”Blue Whale”, un siniestro desafío que invita a niños y adolescentes a superar 50 pruebas (una por día) y termina con la muerte.

El nivel 49 es matar a sus propios padres, el 50 acercarse al borde de un precipicio y saltar desde un balcón.

Algunas listas difundidas en redes sociales incluían afirmaciones extremas sobre las últimas etapas, pero las investigaciones debían determinar en cada caso si esas listas correspondían realmente a un grupo organizado o a publicaciones imitativas.

Por qué el reto podía resultar atractivo para adolescentes

“El éxito de esos desafíos es que se basan en el reto. Y el reto para un adolescente representa mucho; sobrepasarlo refuerza su autoestima, su sensación de poder y de fuerza, de control.

La ballena azul le inscribe en una espiral de objetivos que le hacen ‘vivir’, irse probando, testando sus propios límites”, explica la psicóloga María Ruiz del Castillo.

Algunos adolescentes describían la ballena como una figura con la que podían identificarse debido a la soledad, el dolor o la falta de apoyo familiar.

“La Ballena Azul se siente sola, mal, no tiene el apoyo de su familia, como nos ocurre a nosotras. Por eso, de puro dolor porque nadie la apoyó, se va a un lugar lejano para salirse del mar y morir en una playa”, explica con inquietante convencimiento.

“Nos identificamos con ella y al meterte (en esa red), una siente que hay personas que sufren como nosotras”.

Decenas de adolescentes con algún episodio depresivo cayeron en la trampa. “Murieron felices, les dí lo que no tienen en la vida real, calidez, comprensión y comunicación”, afirmó Budeikin.

Y desde el punto de vista de sus víctimas, no le falta razón.

El caso de Maylen Lizette en Colombia

Maylen Villamizar, una mamá cucuteña de 37 años no sabía del juego mortal en Internet de la Ballena Azul hasta que se enfrentó a la muerte de su hija de 13 años.

La pregunta no despertó la mínima sospecha. “Mamá, ¿existen las ballenas azules?”, quiso saber la niña. -Existen y deben quedar pocas. Están en vías de extinción. Maylen respondió lo primero que se le vino a la cabeza y siguió en sus cosas.

Pensó que sería una inquietud como tantas de su hija. Ni en la peor de sus pesadillas habría adivinado que su princesa, de solo 13 años, iniciaba una senda tenebrosa que desembocaría en tragedia.

Dos meses después, el 28 de abril, el cuerpo de la pequeña Maylen Lizette aparecía colgado de una soga. Quitarse la vida fue el broche final de un macabro juego que amenaza la vida de incontables menores alrededor del planeta.

Maylen Villamizar, de 37 años, la madre doliente, no tiene Facebook, le cuesta un mundo entender la tecnología. Sólo después de enterrar a su hija menor y escuchar casos parecidos, empezó a atar cabos.

Recordó diversos episodios hasta concluir que a su pequeña la mataron las redes sociales y uno de sus desafíos de moda, la Ballena Azul.

La primera pista fue la pregunta de marras; la segunda, una fotografía.

“El domingo 16 de abril le vi una foto en el celular (teléfono móvil) de cómo se ataba una soga para ahorcados, paso a paso. Le pregunté por qué la tenía y me dijo: “tranquila: es una foto que me mandaron”.

La borró enseguida y me devolvió el celular. “Bueno, ten cuidado con eso”, le dije, y aunque quedé algo preocupada, olvidé el incidente con lo que siempre nos decimos, cosa de adolescentes”.

Cambios de conducta que la familia observó después

“Era muy apegada a mí, dormíamos juntas, era una niña dulce, una gota de miel, habladora, cariñosa. Hasta diciembre, en que se volvió un mar de inconformismo, a todas horas le veía esa arrugadera de cara porque era de día, porque era de noche”, rememora Maylen.

“Si le decía: vamos hasta el parque”, respondía: “no tengo nada que ponerme, no voy”. En los últimos 15 días antes de morir, yo le fastidiaba.

Si la besaba, se ponía rígida. Incluso quitó la foto de Facebook en la que estábamos las dos. Yo pensaba: es la adolescencia”.

Los cambios en el comportamiento de su hija, en los que pudo influir que su madre comenzara una relación sentimental, fueron acrecentándose en su casa a medida que avanzaban los meses.

Varias noches la progenitora la sorprendió despierta en el salón, pegada a la pantalla del móvil.

“Yo abría un ojo en la madrugada, alargaba la mano para moverla por una costumbre que adquirí cuando tuvo un problema de epilepsia, y me daba cuenta de que no estaba”, relata.

“Me levantaba y encontraba las luces prendidas de la sala y ella con el celular. Decía: “Sí, sí, mami, ya voy”, y le veía cerrar ventanas de la pantalla con una agilidad impresionante.

No podía saber cuánto tiempo llevaba despierta porque yo caía como piedra a la cama, cansada”.

En ocasiones se metía al Facebook de la niña para saber en qué andaba y su hija se molestaba. Pero nunca reparó en nada preocupante y tampoco le alarmaron las trasnochadas.

Sacaba buenas notas en casi todas las materias, los profesores jamás daban una queja de su comportamiento, no notaba en las mañanas que se levantara muerta de sueño.

Lo achacaba a su afán por hacer todos los deberes. Sin embargo, según la amiguita Camila, eran las horas destinadas a completar algunos eslabones de la cadena de desafíos, como el de subir al tejado de la casa, de sólo dos pisos, al que se accede por la cocina.

Desde que supo del juego, Maylen exprime sus recuerdos para hallar nuevas claves que arrojen luces.

“En dos o tres ocasiones escuché en la noche que gritaba desde la sala: “ya cumplí el reto de hoy”. Le pregunté: “¿De qué hablas?”. Respondía con risas.

Preguntas, fotografías y mensajes inquietantes

Un día la duda giró en torno al suicidio. “Mamá, ¿la gente que se suicida es valiente o cobarde?”.

-“Pues yo soy muy cobarde, yo no lo haría”, respondió la madre.

-“Ah, ¿entonces tú piensas que son valientes?”, replicó la hija.

-“No, sólo que no hay que criticar a la persona que haga eso”, precisó Maylen.

“Le contesté así porque hacía poco un señor del barrio se había ahorcado y pensé que preguntaba por eso. Ahora que ya pasaron las cosas y es fácil deducir, cualquiera se alarma con todas esas preguntas”.

Un detalle que entonces le causó curiosidad, pero sin vislumbrar riesgos mayores, fue un aluvión inusual de fotografías que la niña se tomaba recortando alguna parte del cuerpo.

“Era una cantidad enorme de fracciones de la cara, sólo el ojo, la boca. Yo le decía, “me llenaste la memoria, ¿por qué se las hace así?” y ella: “Estas hoy no las necesito, las necesitaba ayer”.

Y las borraba.

Otro día le escribió a un niño que le gustaba y no la hacía caso: “Te voy a ver desde donde te mira Dios”.

Camila recuerda que su amiga llegó “el lunes abrazando a todos los amigos”. “Yo a usted la amo, la quiero mucho”, nos decía.

Pero nunca pensé que se suicidara, era muy alegre”.

La investigación del caso

Si Maylen Villamizar aceptó la entrevista con Crónica, fue sólo para alertar a los padres sobre los peligros que entraña ese tipo de desafíos que difunde la red.

“Mi hija no tenía celular, me opuse a eso siempre por las violaciones, y la trata de blanca que empiezan por Internet. Usaba el mío”, comenta Mylen, sentada en un banco del Parque Cementerio de la Esperanza, en Cúcuta, capital del Norte de Santander, al noroeste de Colombia, donde reposan los restos de su hija.

“Yo veía su Facebook, me mostraba fotos de las dos. Y después de morir vine a saber que tenía abiertas tres cuentas secretas más”.

La Fiscalía espera acceder al contenido de todas ellas en las próximas semanas. Siguen varias líneas de investigación, entre las que figura la Ballena Azul, pero prefieren reunir todas las pruebas antes de arrojar una conclusión definitiva.

Y en cuanto a las rayas hechas con aguja en el antebrazo izquierdo que presentaba el cadáver, no están seguros de que obedezca a uno de los retos más comunes que exige el desafío viral: hacerse cortes en los brazos y concluir tatuándose una ballena con cuchillas de afeitar.

“El CTI (Cuerpo de Investigadores de la Fiscalía) le preguntó a sus amigos (chicos) si jugaban y contestaron que no. Y claro que sí lo hacían”, aduce Maylen.

A la muerte de Maylen Lizette habría que agregarle dos suicidios de adolescentes en San Pedro, población del Valle del Cauca, relacionados en principio con el mismo juego mortífero, si bien aún no está confirmado.

El último, fallecido el 2 de mayo, apareció colgado de la rama de un árbol.

La detención de Philipp Budeikin

En diciembre de 2016 la Policía detuvo a Philipp Budeikin, de 21 años, al que acusaron de ser uno de los cerebros detrás de la Ballena Azul.

En entrevista con SaintPetesburg.ru, confesó que lo diseñó para “limpiar la sociedad” a la que dividió entre “gente y residuos biodegradables que no tienen valor”.

“Murieron felices, les dí lo que no tienen en la vida real, calidez, comprensión y comunicación”, afirmó Budeikin.

El joven fue señalado como una de las personas vinculadas con la creación o administración de grupos relacionados con el juego, pero las autoridades investigaron también la existencia de imitadores y de otros administradores.

Casos y alertas en América Latina

En fechas recientes, gobiernos de Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Colombia y México han demostrado su preocupación ante este fenómeno de redes sociales que ya ha causado varias muertes y heridas entre la juventud; hecho que ha generado que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Al menos 28 casos de suicidios y autoflagelaciones son investigados por su presunta relación con “La Ballena Azul”.

En Uruguay, la prensa confirmó que son siete las víctimas de este reto, que se originó en Rusia hace un par de años y que llegó al continente latinoamericano en los últimos meses; por lo que autoridades de la Salud de Uruguay alertaron a los padres y familiares de adolescentes del país sobre el juego virtual.

Otros siete casos de niños que se auto infligieron heridas por participar en el peligroso juego fueron reportados por fuentes policiales y el Ministerio de Salud Pública de Uruguay.

Según las autoridades, existen en la nación seis departamentos implicados en los casos: Montevideo, Canelones, Colonia, Río Negro, Salto y en Rivera, y las edades de los menores oscilan entre 10 y 15 años.

Una adolescente de 13 años residente en la provincia de Rivera fue encontrada en un baño de su escuela y al ser interrogada contó que participaba en el ciberjuego.

Argentina

Había quienes veían “La ballena azul” como una problemática lejana a Tucumán, pero antes de lo que nadie pudiera imaginarse se expandió y llegó a a nuestra provincia.

Este caso local se suma al del adolescente de 14 años que se intoxicó en San Juan y que, según los mensajes que dejó en las redes, habría estado participando del desafío.

Y ayer el director del Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique del Carril, reveló que en el país hay cuatro casos más prácticamente confirmados de adolescentes autolesionados por participar, a los que se suman otros tres o cuatro sobre los que se está investigando, informó Télam.

“Por el momento no hubo nada en particular, porque es muy reciente y no hay antecedentes, sólo lo que pasó en San Juan, pero todavía no podemos verificar si fue cierto o no”, informó.

Recomendó que, sea un menor o un mayor quien reciba este tipo de mensajes, la denuncia se haga de inmediato.

Chile

Este miércoles se presentó en Chile, la primera denuncia presuntamente relacionada con este juego en línea; una mujer denunció ante la Policía de Investigaciones (PDI) que su hija de 12 años de edad se había hecho quince cortes en un brazo para simular la silueta de una ballena, uno de los retos del juego.

La pequeña antofagastina sabía que el final está ligado a la muerte y se detuvo con 17 marcas de heridas en su antebrazo.

La niña fue trasladada al Hospital Regional, se le constatoó lesiones y le hicieron curaciones.

La niña estudia en la Escuela F-60 Armando Carrera González y no ha asistido a clases.

El Cibercrimen, con los datos de la niña y su perfil de Facebook, investiga para establecer si las heridas están relacionadas con el juego y conocer la procedencia de la invitación.

“También se están realizando diligencias dado que ella solamente daba un nombre y un apellido del joven que le abría enviado esta invitación y que hasta el día de ayer no estaba ubicado.

Y hoy la tenemos más o menos ubicada a esta persona, que sí efectivamente existe y sería un ciudadano extranjero y que no estaría en el país. Esos son los antecedentes que tenemos hasta la fecha”, explicó Fernández.

“Hasta el momento en la región no tenemos ninguna otra denuncia por este juego de la Ballena Azul. Y hasta ayer el Cibercrimen, que está a cargo de este tema, realizó una campaña y tampoco tiene antecedentes de denuncia a nivel nacional.”

Colombia

Dos jóvenes estudiantes se lanzaron este miércoles desde el piso 13 de un edificio de apartamentos en Colombia al parecer influidos por el juego en línea conocido como “la Ballena Azul”, suman al menos cinco víctimas en este país.

La muerte de Maylen Lizette fue investigada junto con otros casos que, en principio, fueron relacionados con el mismo fenómeno, aunque las autoridades señalaron la necesidad de reunir pruebas antes de establecer una conclusión definitiva.

Brasil

El ministro brasileño de Justicia, Omar Serraglio, pidió a la Policía Federal que investigue el juego virtual tras la alarma creada en las últimas semanas por las muertes de adolescentes presuntamente vinculadas a este fenómeno.

Al menos 28 casos de suicidios y autoflagelaciones son investigados por su presunta relación con “La Ballena Azul”.

Bolivia

Aunque aún no se reportan casos en Bolivia, el Gobierno lanzó una alerta máxima e instruyó a la Policía Cibernética a rastrear las redes para identificar perfiles falsos, mediante los cuales se ‘reclute’ a adolescentes para incorporarlos a ese entretenimiento u otros fines como la trata y tráfico de personas y la pornografía.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, informó que se constituyó un equipo para investigar el origen y conexiones relacionados con el juego.

Romero manifestó que el tema se coinvirtió en un problema para la nación andino-amazónica, porque se menciona al país ‘como el origen, como el liderazgo de esta red virtual que se dirige a captar adherentes con fines contrarios a los derechos humanos y al vivir en paz de una sociedad’.

El titular boliviano dijo que es ‘importante’ el control de los padres sobre sus hijos, pues a veces se cree que el entorno y la curiosidad de los muchachos les llevan a conectarse con esas redes o juegos macabros.

Paraguay

En Paraguay un joven estudiante universitario de 22 años falleció a causa de una herida de arma blanca. Antes de morir culpó al ‘demonio’ que habitaba en su computadora.

Al parecer hacía referencia a la Ballena Azul.

México

En días recientes circula un video en redes sociales donde se aprecia como una estudiante de secundaria de Guadalajara se lanza al vacío desde el segundo piso de su colegio e impacta fuertemente contra el pavimento.

A pesar de que fue catalogado como un intento de suicidio, el acto podría estar relacionado con el macabro fenómeno de redes sociales conocido como “el reto de la Ballena Azul”.

En el material se aprecia como una maestra trata de impedir, sin éxito, que la menor salte.

El hecho se dio ante la vista de alumnos y profesores de la institución; aunque la menor no falleció, presenta lesiones en el cráneo, tobillo y costillas.

Al momento autoridades no han confirmado o negado esta información, ni se han pronunciado al respecto.

Señales de posible riesgo

Los relatos asociados al reto muestran que las señales no siempre aparecen como un deterioro escolar evidente. Maylen Lizette sacaba buenas notas en casi todas las materias y sus profesores jamás daban una queja de su comportamiento.

Entre los cambios descritos por su madre estaban el aislamiento, la irritabilidad, las noches frente al teléfono, el cierre apresurado de ventanas en la pantalla y la desaparición de fotografías o cuentas visibles.

También pueden llamar la atención las preguntas insistentes sobre la muerte, las imágenes de cortes o nudos, las fotografías fragmentadas del cuerpo, las referencias a cumplir retos y las conversaciones que sugieren despedidas o amenazas.

En los últimos 15 días antes de morir, yo le fastidiaba. Si la besaba, se ponía rígida.

En dos o tres ocasiones escuché en la noche que gritaba desde la sala: “ya cumplí el reto de hoy”.

Otro día le escribió a un niño que le gustaba y no la hacía caso: “Te voy a ver desde donde te mira Dios”.

La presencia de una de estas señales no demuestra por sí misma que un menor participe en la Ballena Azul, pero sí requiere atención adulta y una conversación directa sobre su seguridad.

Qué hacer ante un mensaje de Aline Bezerros o una invitación similar

La Policía recomendó que, sea un menor o un mayor quien reciba este tipo de mensajes, la denuncia se haga de inmediato.

La nena lo informó de inmediato a su mamá, quien rápidamente reaccionó e hizo la denuncia policial.

Intervino la División de Delitos Telemáticos y Económicos de la Policía y la investigación ya está en manos de la Justicia.

En la Policía tucumana se tomó la denuncia como un caso aislado y se procedió de la misma manera que con cualquier ciberdelito.

“Toda comisaría está obligada a recibir estas u otras denuncias”, recordó Genaro Soria, jefe de Delitos Telemáticos.

Si estás lejos del centro o en el interior, podés acudir a cualquier comisaría.

Ante un mensaje de este tipo, es importante conservar las conversaciones, capturas de pantalla, enlaces, nombres de usuario, números telefónicos y horarios de contacto para facilitar la investigación.

No se debe responder a las amenazas ni aceptar nuevos desafíos. La persona menor debe permanecer acompañada por un adulto responsable, especialmente si existen heridas, riesgo de autolesión, acceso a objetos peligrosos o mensajes relacionados con la muerte.

Cuando hay un peligro inmediato, la prioridad es contactar a los servicios de emergencia de la localidad y solicitar atención médica y psicológica urgente.

Investigación y responsabilidad de las plataformas

La Fiscalía espera acceder al contenido de todas ellas en las próximas semanas. Siguen varias líneas de investigación, entre las que figura la Ballena Azul, pero prefieren reunir todas las pruebas antes de arrojar una conclusión definitiva.

El Cibercrimen, con los datos de la niña y su perfil de Facebook, investiga para establecer si las heridas están relacionadas con el juego y conocer la procedencia de la invitación.

La investigación también busca identificar a quienes administran las cuentas, determinar si los perfiles son falsos, localizar los números desde los que se envían los mensajes y establecer si existe coordinación entre distintos países.

La preocupación de las autoridades no se limita al reto concreto, porque los perfiles falsos pueden utilizarse para captar menores con otros fines delictivos.

Aunque aún no se reportan casos en Bolivia, el Gobierno lanzó una alerta máxima e instruyó a la Policía Cibernética a rastrear las redes para identificar perfiles falsos, mediante los cuales se ‘reclute’ a adolescentes para incorporarlos a ese entretenimiento u otros fines como la trata y tráfico de personas y la pornografía.

La Ballena Rosa como respuesta preventiva

Como método para contrarrestar el peligroso efecto expansivo del juego, en Brasil surgió la propuesta de ‘La ballena rosa’, creada por un diseñador gráfico y un publicista, según destacan diversos medios.

Al igual que ‘La ballena azul’ consiste en 50 pruebas, aunque su propósito es bien distinto.

Los desafíos son: con un marcador, escribir en la piel de alguien cuánto usted lo ama o hablar con una persona quien no ve hace mucho tiempo.

A ello se suma, pensar en la situación que lo ha hecho más feliz en su vida; mirarse en el espejo y dar gracias por todo lo que tiene en la vida.

Además de pasar un día sin usar palabras negativas.

Este ‘antídoto’ ya es seguido por más de 276 mil usuarios en Facebook y todas las tareas deben ser registradas en las redes sociales como #BallenaRosa.

La prevención en el entorno familiar y escolar

El ministro brasileño de Justicia, Omar Serraglio, pidió a la Policía Federal que investigue el juego virtual tras la alarma creada en las últimas semanas por las muertes de adolescentes presuntamente vinculadas a este fenómeno.

En el lanzamiento de una nueva política nacional de ciberseguridad, la Presi Michelle Bachelet comentó el jueguito de moda.

La Mandataria indicó que “esta política propone una serie de medidas para concientizar y educar a la población sobre riesgos y buenas prácticas en el mundo digital con especial foco en los más vulnerables, como por ejemplo los niños y personas mayores”.

“Una de las cosas que está más en la noticia es este programa de la ‘Ballena Azul’ y el efecto que está teniendo en muchos países del mundo y en los jóvenes”, agregó.

La experiencia de Maylen Villamizar muestra que la comunicación familiar puede verse afectada cuando las señales se interpretan únicamente como parte de la adolescencia.

“Quisiera que nadie viviera lo que yo, que se den cuenta de que tenemos un problema que no podemos manejar solos.

Y que sentaran al autor del juego y le preguntaran qué hay en su cabeza, en su corazón, por qué lo hace”, indica Maylen.

“No estoy vendiendo mi tristeza, estoy preocupada de ver cómo los seres humanos usamos los avances para destruir personas, vidas, sueños”.

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