La primera falange del dedo anular es la falange proximal del cuarto dedo de la mano. Es un hueso largo que se articula proximalmente con el cuarto metacarpiano mediante la articulación metacarpofalángica y distalmente con la falange media mediante la articulación interfalángica proximal.
El dolor en esta zona puede deberse a una fractura, esguince, luxación, lesión de los tendones o inflamación articular. La presencia de dolor intenso, hinchazón, hematoma, deformidad, rotación o dificultad para mover el dedo requiere una valoración médica y, con frecuencia, radiografías.
Anatomía de la primera falange del dedo anular
Las falanges de la mano son el grupo de pequeños huesos que conforman los componentes óseos de los dedos (dígitos) de la mano. Aunque las falanges son de un tamaño pequeño, estas se clasifican como huesos largos debido a sus características morfológicas; cada falange está constituida por un cuerpo, cabeza distal y una base proximal.
Cada mano tiene catorce falanges; donde cada dedo tiene tres falanges (una proximal, una media y otra distal), a excepción del pulgar que solo tiene dos falanges (una proximal y otra distal). Los dedos tienen un sistema universal de rotulado específico, que utiliza la posición anatómica como punto de referencia.
Si vamos en dirección lateral a medial, los dedos se denominan: pulgar (1.º dedo), índice (2.º dedo), dedo medio (3.º dedo), dedo anular (4.º dedo) y meñique (5.º dedo).
En la mano, cada falange posee un nombre diferente, en el caso de la proximal es conocida como primera falange, la medial es la segunda falange o también conocida como falangina y la distal es la tercera falange o falangeta.
| Estructura | Relación anatómica principal |
|---|---|
| Base proximal | Se articula con la cabeza del cuarto metacarpiano. |
| Cuerpo | Constituye la porción alargada de la falange proximal. |
| Cabeza distal | Se articula con la base de la falange media. |
| Articulación metacarpofalángica | Une la primera falange con el metacarpiano. |
| Articulación interfalángica proximal | Une la primera falange con la falange media. |
Base, cuerpo y cabeza
Cada falange proximal consta de tres porciones: La base, que representa la porción proximal, tiene una carilla articular cóncava y ovalada que se articula con la cabeza del hueso del metacarpo para formar la articulación metacarpofalángica (MCF). La base también contiene tubérculos no articulares para la inserción de varias estructuras de tejidos blandos.
El cuerpo continúa distalmente desde la base y tiene dos caras: una dorsal y otra palmar. La cara dorsal es redonda y lisa, con apariencia convexa en un plano transversal. La cara palmar es plana y áspera, especialmente en los lados donde se insertan las vainas fibrosas flexoras de los dedos.
La cabeza, que representa la porción distal aplanada y redondeada, tiene una cara articular en forma de polea que se articula con la base de la falange media para formar la articulación interfalángica proximal.
Articulaciones del dedo anular
Las falanges están unidas entre sí por las articulaciones interfalángicas y vascularizadas a través de las ramas nutricias de las falanges, las cuales se originan en las arterias digitales palmares.
Las articulaciones de los dedos se mantienen estables gracias, fundamentalmente, a los ligamentos colaterales (a ambos lados). En la zona volar de los dedos existe otro ligamento, muy importante y poco conocido, llamado placa volar, que es el que impide que los dedos se flexionen hacia atrás.
La articulación metacarpofalángica permite principalmente la flexión, extensión, aducción y abducción de la falange proximal. Los movimientos de circunducción y rotación también son posibles a nivel de dichas articulaciones, especialmente la del pulgar.
La falange proximal del dedo anular participa, por tanto, en los movimientos de cierre de la mano, pinza, agarre y manipulación de objetos.
Ligamentos, tendones y músculos
Varios ligamentos se insertan en las falanges proximales. Uno de los más complejos y relevantes es la aponeurosis digital, que une al tejido subcutáneo adyacente con las estructuras vasculares y nerviosas de las falanges.
Los ligamentos colaterales metacarpofalángicos y los ligamentos metacarpofalángicos palmares se unen a las bases de las falanges proximales. Estos proporcionan fuerza a las articulaciones metacarpofalángicas.
Las falanges proximales también están cubiertas por la expansión extensora de los dedos de la mano en su cara dorsal. Los músculos lumbricales, interóseos palmares e interóseos dorsales participan en la regulación fina de los movimientos de los dedos.
Los tendones extensores de los dedos segundo a quinto se originan de un solo músculo (el músculo extensor común de los dedos, situado en el dorso del antebrazo), que tracciona simultáneamente de los cuatro tendones.
Al llegar a la articulación interfalángica proximal, se trifurcan en: a) una lengüeta (o bandeleta) central que se inserta en la base de la falange media y b) dos lengüetas (o bandeletas) laterales, que pasando dorsal al eje de la articulación interfalángica proximal, se van haciendo mediales, reuniéndose en la línea media, en el dorso de la base de la falange distal.
El músculo flexor superficial de los dedos está compuesto por cuatro músculos que movilizan de forma independiente cada uno de los cuatro tendones flexores superficiales, que se insertan en la falange media (flexionan la articulación interfalángica proximal).
Los músculos lumbricales e interóseos son los encargados de regular de forma fina la acción sobre cada articulación. La flexión y la extensión se transfieren a las falanges medias debido a la acción directa de estos músculos en las falanges proximales, o a través de la expansión extensora de los dedos de la mano.
Dolor en la primera falange del dedo anular
El dolor debido a una fractura está más localizado en un punto concreto sobre el hueso lesionado, mientras que el dolor debido a una contusión sin fractura, se presenta de forma más difusa en todo el área contundida, sin que haya un punto en el que aumente especialmente el dolor.
El aumento de temperatura local y el enrojecimiento (siempre comparados con la otra mano) se presentan en los procesos agudos en los que el componente inflamatorio es marcado. Éstos aparecen de forma casi inmediata tras la lesión.
El edema aparece después del calor y el enrojecimiento y puede dificultar la exploración, al «abombar» la mano, impidiendo la inspección de deformidades y la palpación de irregularidades.
Si hay un hueso fracturado, se produce impotencia funcional en aquella articulación de la que dicho hueso sea componente. La artritis postraumática (inflamación con derrame de la articulación sin fractura) también produce impotencia funcional selectiva de la articulación afectada.
Signos que pueden acompañar al dolor
- Dolor agudo en el dedo.
- Hinchazón alrededor de la articulación.
- Cambios en la forma del dedo.
- Dificultad para mover el dedo.
- Sensibilidad al tacto.
- Hematoma.
- Acortamiento del dedo.
- Rotación del dedo.
- Debilidad al flexionar o extender.
Si ocurrió alguna lesión o fractura en las falanges, el paciente presentará un dolor muy fuerte, acompañado de una visible hinchazón. Observará incluso hematomas en la zona afectada, y definitivamente tendrá dificultad a la hora de mover el dedo afectado.
Otros problemas de los dedos pueden tener síntomas similares, como infecciones, dislocación y lesiones en los tendones. Por lo tanto, es importante que se evalúe una lesión si no está seguro del diagnóstico.
Lesiones frecuentes de la primera falange
Las lesiones o fracturas de los dedos pueden ocurrir por diversas causas, entre ellas hacer algún deporte, accidentes en el espacio laboral, tareas relacionadas con trabajos del hogar, desplomes repentinos en los que se vean involucradas las manos, o por haber golpeado a alguien o a algo.
En la población, encontramos que las lesiones que más frecuentemente afectan a las falanges son las fracturas, dedos en garra, luxaciones, artritis reumatoide y la osteoartritis.
Estas lesiones traen consigo deformidades, mucho dolor en la zona, disminución de la amplitud articular, debilidad muscular, desgaste articular e inflamación.
Fractura
Por ultimo, la fractura de falange es una rotura en uno de los huesos de los dedos y puede ocurrir debido a un impacto directo. Los síntomas de esta lesión incluyen un dolor intenso, hinchazón, deformidad y dificultad para mover el dedo.
La mayoría de las fracturas de los dedos son causadas intentando proteger el cuerpo. Los dedos son a menudo la primera parte del cuerpo que entra en contacto con una pared, u otro objeto que puede causar lesiones.
Las fracturas de los dedos también se producen como resultado de lesiones por aplastamiento. Además, las fracturas de los dedos pueden ocurrir como resultado de lesiones rotatorias o de torsión.
Las fracturas de falange tienen muchas formas y tamaños. La mayoría de las fracturas de los dedos tienen tratamientos simples, mientras que otras pueden requerir tratamiento quirúrgico.
Esguince
El esguince de falange ocurre cuando los ligamentos que conectan los huesos de los dedos se estiran o rompen debido a una fuerza excesiva o a un movimiento brusco. Esta lesión puede causar dolor, hinchazón y dificultades para mover el dedo.
Las hiperextensiones de las articulaciones de los dedos suelen producirse al intentar coger objetos lanzados al aire. Son particularmente frecuentes en el baloncesto.
Habitualmente, se producen distensiones (esguinces) de los ligamentos volares (placa volar). A veces, si la fuerza externa es muy grande, producen luxaciones de estas articulaciones.
Luxación
La luxación de falange se produce cuando el hueso se sale de su posición en la articulación, y puede ser causado por un trauma repentino o una fuerza externa aplicada al dedo.
Los síntomas de esta lesión incluyen un dolor intenso, hinchazón, deformidad y dificultad para mover el dedo. Las luxaciones pueden comprometer la placa volar, los ligamentos colaterales y los tendones próximos a la articulación.
Lesiones tendinosas
Se debe sospechar de forma sistemática la lesión de un tendón ante toda herida en el trayecto de un tendón o ante la dificultad para movilizar activamente una articulación.
Una lesión del aparato extensor que con frecuencia pasa desapercibida en el área de urgencias es la rotura de la inserción del tendón extensor en la falange media. En estos casos, el paciente puede extender el dedo; sin embargo, le cuesta o no puede hacer la extensión completa de la articulación interfalángica proximal.
Si esta eventualidad no es reconocida y tratada de forma adecuada, el dedo se deformará por alteración de la distribución de fuerzas en el aparato extensor, desarrollando un dedo en ojal o en boutonniere.
Mecanismos de lesión
Es muy importante conocer estos mecanismos para poder buscar específicamente las lesiones asociadas con mayor frecuencia a cada uno.
- Hiperextensión de las articulaciones de los dedos: puede producir esguinces de la placa volar o luxaciones.
- Flexión o extensión contrarresistencia: puede lesionar los tendones flexores o extensores y provocar arrancamientos óseos.
- Golpe directo: puede causar una fractura en cualquier zona de la falange, según el lugar donde se aplique la fuerza.
- Aplastamiento: puede producir fracturas conminutas y lesiones de los tejidos blandos.
- Torsión: puede originar fracturas oblicuas, espiroideas o deformidades rotacionales.
Cuando practicamos deportes, nuestro cuerpo está constantemente expuesto a posibles lesiones que pueden afectar nuestra salud. Especialmente en deportes que implican movimientos bruscos o el manejo de objetos pesados, como levantamiento de pesas, nuestras manos pueden sufrir daños.
Los deportes entre los que es más común sufrir un esguince, luxación o fractura de falange se encuentran el voleibol, escalada, baloncesto, fútbol y tenis.

Fracturas de la falange proximal
Las fracturas de falange proximal pueden ser transversas, oblicuas, espiroideas, conminutas o intraarticulares. La estabilidad y la alineación del dedo son determinantes para elegir el tratamiento.
En segundo lugar, es importante saber si la fractura es «estable» o «inestable». Para determinar la estabilidad de una fractura, observamos el patrón de la ruptura en la radiografía para deducir si la fractura tenderá a salirse de su posición con el tiempo o permanecer en una posición estable.
Como regla general general se consideran inestables las fractura conminutas (con muchos fragmentos), las fracturas oblícuas y las fracturas intraarticulares. Las fracturas menos complejas y más estables se pueden tratar con escayola de París o con férulas.
Fractura transversal
Es un tipo habitual de fractura, y se trata de una línea transversal al eje del hueso. Es un fractura bastante estable, y si no se ha movido se puede aplicar un yeso con excelentes resultados.
Si el foco de fractura se ha movido se puede tratar con agujas de Kirschner, aunque ltambién se puede utilizar tornillo canulado. También se puede fijar con placa y tornillos aunque tiene alto riesgo de rotación y de cicatrización extensa con notables rigideces.
Fractura oblicua o espiroidea
El trazo es diagonal. No es lo mismo que una fractura espiroidea. Es inestable y no se puede tratar con escayola sola.
Tampoco se puede tratar con tornillos a compresión debido a que el trazo es demasiado corto y no caben dos tornillos. Lo mejor es utilizar agujas y si no queda bien reducida también se puede recurrir a la fijación con placa con tornillos.
Fractura conminuta
Son fracturas con pérdida de sustancia del hueso que son muy inestables. Cuando existe mucha conminución con fragmentos muy pequeños entonces el tratamiento sólo puede realizarse con agujas de Kirschner.
Si la conminución ocurre en un lugar pero los fragmentos son grandes, entonces el hueso se puede fijar con una placa que actúe como «placa puente» y rellenar el hueco de hueso esponjoso.
Fractura intraarticular
Las fracturas que afectan a las articulaciones tienen peor pronóstico ya que se afectan las superficies de las articulaciones, y la cicatrización les puede afectar limitando el movimiento.
Si la fractura involucra una articulación, es importante asegurarse de que las superficies de la articulación se alineen bien. En la radiografía, examinaremos las articulaciones de los dedos y nos aseguraremos de que no haya irregularidades en la superficie de la articulación.
Deformidad, rotación y estabilidad
Finalmente, buscamos deformidades en el dedo, como acortamiento y rotación. Los dedos en la mano lesionada deben alinearse de la misma manera que antes del traumatismo.
Esto significa que si endereza todos los dedos en ambas manos, deberían tener la misma longitud. Además, cuando se hace un puño, los dedos no deben cruzarse, deben estar alineados paralelos entre sí.
Cruzar los dedos mientras se hace un puño es una indicación de que puede haber una deformidad rotacional causada por la fractura.
La deformidad por fractura de falange puede ser causada por la rotación del fragmento distal o del fragmento proximal. Una mala rotación significativa puede afectar la posición de la punta de los dedos durante el agarre.
Si las superficies articulares no se alinean bien, si la fractura es inestable o si hay una deformidad que necesita corrección, puede ser necesaria la cirugía para permitir una función óptima después de la curación de la lesión.
Diagnóstico de una lesión en el dedo anular
Inmediatamente debe hacerse un primer diagnóstico de la mano, donde se descartarán las posibilidades de que el dedo tenga un ángulo diferente al natural, una rotación visible o que presente el acortamiento del miembro.
El segundo diagnóstico referirá recusar si existe una lesión de tendones, de ligamentos, o que la fractura pueda haber sido expuesta, es decir, que haya roto parte de la piel, y si es así, debe ser manejado con limpieza e higiene quirúrgica.
La tercera parte del diagnóstico comprende la realización de un estudio de tipo radiológico y una tomografía computarizada, para lograr obtener la mejor visión transversal de la zona afectada.
Radiografías
Si tiene síntomas de un dedo roto, es probable que solicitemos una radiografía para determinar si hay una fractura. No todas las fracturas se muestran bien en una sola radiografía, por lo que puede ser necesario obtener múltiples radiografías en diferentes orientaciones si el diagnóstico no está claro.
Se necesitan radiografías AP simple y lateral verdadera. La radiografía ayudará a distinguir las fracturas por astillas por avulsión de las fracturas-luxaciones con afectación significativa de la articulación IFP.
Exploración clínica
El examen del dedo lesionado es muy útil para guiar el tratamiento: puede ayudar a determinar si hay acortamiento o rotación del dedo como resultado de la lesión y puede ser útil para asegurar que no haya daño en el tendón u otra lesión que pueda alterar las recomendaciones de tratamiento.
En el área de urgencias, la exploración clínica es fundamental. La cantidad de información que aporta nos orientará sobre la gravedad del proceso, la necesidad de pruebas complementarias y si es necesaria o no la evacuación a un centro especializado.
De forma general, es importante observar en qué actitud se presenta la mano. Si el paciente la sujeta con el otro brazo, es indicativo de gran dolor y, por tanto, probablemente de más gravedad.
Evaluación de la piel y los tejidos blandos
Un apartado muy importante de la inspección es determinar si hay herida, así como su extensión. Todas las heridas de la mano deben ser exploradas quirúrgicamente (bajo anestesia local) para descartar lesiones subyacentes (tendones, vasos, nervios), así como la presencia de cuerpos extraños.
Se determinará también si hay zonas contundidas que puedan evolucionar a necrosis. En una fractura abierta, una herida conecta el ambiente externo con el sitio de la fractura y proporciona una vía para que las bacterias lleguen e infecten el sitio de la fractura.
Evaluación vascular y neurológica
En la inspección hay que comprobar el color, la temperatura y el relleno capilar. El test de Allen sirve para comprobar la permeabilidad de las arterias radial y cubital, así como del arco vascular palmar.
El nervio cubital inerva al lado cubital de la mano y a los dedos anular (mitad cubital) y meñique. El nervio mediano abastece la porción radial de la palma y las superficies palmares de los dedos pulgar, índice, medio y la mitad radial del dedo anular.
El segmento C8 inerva a los dedos anular y meñique. Esta información resulta útil para el diagnóstico diferencial de lesiones cervicales y de lesiones nerviosas periféricas.
LAS PERSONAS CON UNA FRACTURA DE DEDOS DE LA MANO PIERDEN MOVILIDAD EN ESTA ARTICULACIÓN
Cuándo requiere cirugía una fractura
Las indicaciones para operar una fractura de falange son muy parecidas a las de una fractura de metacarpiano, y son:
- Fracturas irreductibles: aquéllas que no se pueden reducir mediante maniobras externas, en tal caso necesitan intervención quirúrgica.
- Malrotación: cuando el dedo aparece girado necesita de tratamiento, en muchas ocasiones mediante cirugía.
- Intraarticulares: también necesitan cirugía para asegurar que se ha posicionado la superficie de la articulación de forma correcta.
- Subcapitales: suelen cursar con desplazamientos, ya que son bastante inestables, por lo que necesitan cirugía.
- Abiertas: necesitan cirugía para limpiar el foco de la fractura, alinearla y colocar los tejidos que la rodean.
- Pérdida de sustancia ósea: necesitan cirugía para optimizar la colocación de hueso y planificar la adición de injertos de hueso esponjoso o corticoesponjoso.
Si la fractura ha causado alteración en las articulaciones, si es inestable o si la deformidad no se puede corregir, es posible que sea necesaria una cirugía para realinear y mantener los fragmentos rotos en su lugar.
La cirugía abierta no tiene indicación en fracturas con mucha conminución ya que las placas y tornillos no son capaces de sostener fragmentos muy pequeños de hueso.
Tratamiento de la primera falange lesionada
El tratamiento para esguinces, luxaciones y fracturas de falanges varia según la gravedad de la lesión y puede requerir diferentes enfoques terapéuticos.
Tratamiento conservador
Los esguinces de falanges generalmente son tratados con un enfoque conservador, que implica reposo, aplicación de hielo y analgésicos para controlar la inflamación y el dolor.
Para el tratamiento de fracturas en las falanges de los dedos, se recomienda la aplicación ortopedia, una barra de aluminio maleable, que se utiliza para inmovilizar la falange, y de esta manera estabilizar la fractura.
Para las fracturas estables de las falanges es preferible inmovilizar la mano con férula o con escayola. Es lo que menos edema y adherencias produce y mejor rango de movilidad favorece en el largo plazo.
La férula se debe mantener al menos durante 3 semanas. Después de ese periodo se puede retirar y comenzar la flexibilización suave de los dedos, de forma activa asistida con cierre de puño hasta tocar la palma con la punta de los dedos.
Cuando el dedo está fuera de posición, la deformidad puede necesitar ser corregida o «reducida». A menudo esto se puede hacer bajo anestesia local.
Aunque la férula necesita tres semanas de inmovilización, este tratamiento es el menos agresivo y que menos cicatrices internas produce. A la larga, es el tratamiento que suele producir mejores rangos de movimiento ya que se produce menos cicatriz interna.
Reducción e inmovilización
La reducción anatómica consiste en colocar el hueso en la misma forma y posición que antes de haberse fracturado. Es la forma óptima de tratamiento.
En éstos casos se coloca una férula de yeso. Si no hay fractura visible en la radiografía después de un traumatismo importante, se puede aplicar una pequeña férula para proteger el dedo lesionado durante unos días, lo que servirá para calmar el dolor.
En algunos casos, el dedo de al lado se puede usar como una férula.
Fijación con agujas, tornillos o placas
Si la fractura refleja el desplace de la falange, o presente alguna inestabilidad que afecte la articulación del hueso, es necesario intervenir quirúrgicamente. En este caso existen distintos tipos de tratamiento, como por ejemplo utilizar tornillos o placas.
Las fracturas de falange se pueden tratar utilizando los siguientes metodos:
- Escayola.
- Agujas de Kirschner.
- Tornillos a compresión.
- Tornillo canulado.
- Cerclajes.
- Placa y tornillos.
La fijación con agujas de Kirschner es nuestro método preferido para fijar una fractura de falange inestable. Habitualmente en falanges proximales y medias utilizamos agujas de Kirschner de 1.0-mm, mientras que para falanges distales utilizamos agujas de 0.8-mm.
Las agujas de Kirscher (Kw) permite realizar una fijación poco invasiva de las falanges. Pueden sostener los huesos durante varias semanas mientras se inicia la consolidación.
Sin embargo no es posible iniciar una rehabilitación reglada ya que al forzar los movimientos de las articulaciones sí que se produce molestias. Como ventaja cuentan con su fácil disponibilidad en entorno de quirófanos de urgencias, su fácil manejo (relativo) y su versatilidad para utilizarse en múltiples tipos de fracturas.
Entre sus inconvenientes se encuentran que no proporcionan una fijación rígida, sino que es elástica, esto significa, que permite cierto movimiento en el foco de fractura.
Además un inconveniente importante es que asoman por la piel y por lo tanto pueden infectarse. En caso de ocurrir una infección es necesario retirarlas y administrar un tratamiento antibiótico.
Recuperación y pronóstico
El tiempo de recuperación para las lesiones en las falanges puede variar según diversos factores, como la gravedad de la lesión, el tratamiento recibido y las condiciones especificas del paciente.
- Esguinces de falanges: los casos leves de esta lesión pueden sanar en pocas semanas con el reposo correcto y un tratamiento adecuado.
- Luxación de falange: por lo general la recuperación de esta lesión lleva de 4 a 6 semanas.
- Fractura de falange: la recuperación de fractura puede requerir de 6 a 8 semanas para sanar.
En casos de luxaciones graves, en las que hay un daño significativo en el tejido circundante, la recuperación puede requerir mas tiempo. En casos más severos que requieren cirugía, la recuperación puede prolongarse.
En muchos casos, se recomienda la realización de sesiones de fisioterapia para lograr una recuperación completa. Es fundamental que los pacientes sigan las recomendaciones indicadas tanto por los médicos como los fisioterapeutas durante el proceso de recuperación.
Las fracturas de falange media y proximal pueden dejar rigidez, dolor persistente, deformidad o pérdida de movilidad si la reducción no es adecuada o si la articulación resulta afectada.
Prevención de lesiones
Prevenir lesiones en los dedos durante la práctica de deportes puede ser un desafío, pero existen medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo.
- Uso de protección: utilizar protecciones especiales para dedos o guantes protectores es esencial para reducir el riesgo de lesiones en deportes como escalada o voleibol.
- Ejercicios de calentamiento y técnicas adecuadas: realizar ejercicios de calentamiento es fundamental para preparar los músculos y las articulaciones para realizar deportes.
- Fortalecimiento muscular: fortalecer los músculos de las manos y los dedos puede ayudar a mejorar la resistencia y estabilidad de las articulaciones, reduciendo el riesgo de lesiones.
Además, aprender y practicar técnicas adecuadas puede minimizar el riesgo de lesiones. Estas medidas pueden ayudar a minimizar el riesgo de lesiones y a disfrutar del deporte de manera segura.