Arley Méndez: el pesista chileno de origen cubano en los Juegos Panamericanos

Arley Méndez es un pesista nacido en Cuba que se estableció en Chile después de abandonar la delegación cubana durante los Juegos Panamericanos juveniles de Santiago 2013 y que, tras obtener la nacionalidad chilena por gracia en 2017, pasó a representar al Team Chile en competencias internacionales. Su trayectoria combina títulos mundiales, lesiones, conflictos reglamentarios, dificultades económicas y una compleja reconstrucción personal y deportiva.

En los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, Méndez volvió a competir por Chile después de anunciar su retiro y de superar un proceso de autorización que se resolvió pocos días antes del torneo. Sin embargo, la incertidumbre afectó su rendimiento y terminó quinto en la categoría masculina de 89 kilos.

De Cuba a Chile: el comienzo de una nueva vida

Un joven Arley Méndez llegó a Chile en el año 2013 como parte de la delegación cubana que participaba en el Panamericano de Levantamiento de Pesas, torneo que se realizaba en la ciudad de Santiago. El deportista cubano decidió desertar de su delegación y quedarse en tierras chilenas, arracando así su vinculación con nuestro país.

Era el invierno del 2013 y Chile organizaba unos Juegos Panamericanos juveniles. Con la delegación de Cuba venía un joven pesista, Arley Méndez, de 19 de años, que ignoraba todo lo que estaba por ocurrir en su vida; que dejaría de ser cubano, que sería padre y obtendría una nueva nacionalidad.

En el último día de competencia, Méndez tenía claro lo que debía hacer. Solo él lo sabía, el resto de sus compañeros cubanos volverían a la isla, y esperaban hacerlo con Arley, pero él ya tenía otros planes. “Desde que llegué a Chile dije que no me movería de aquí”, asegura en conversación con AS Chile y agrega “que este un país bueno, me gustó Chile, aspiré a cosas mejores”.

“Escóndete, brother. Te están buscando los pacos”. Arley Méndez, asustado, metió su cabeza bajo la mesa, en medio del desayuno, mientras una patrulla de carabineros alumbraba con sus luces la calle de un pasaje de Ñuñoa. “¿Asere, ya pasaron?”, preguntó el cubano. Las risas estallaron.

Pues, aunque la advertencia de su amigo chileno había sido en broma, Méndez tenía razones para estar inquieto. Solo doce horas antes había protagonizado una escena casi de película: su fuga desde la delegación cubana que participaba, en Santiago, en un panamericano juvenil de su disciplina.

La fuga se había concretado. “Y sigue siendo el rey” titulaba al día siguiente el periódico cubano “Juventud Rebelde”, por el oro obtenido por Méndez en el panamericano, sin saber que el joven ya no volvería a la isla.

Las dificultades de los primeros años

Los primeros días en suelo nacional fueron difíciles. Era un indocumentado, joven, y sin nadie conocido. En la Federación Olímpica y el Comité lo acogieron, le permitieron entrenar con ellos, pero no podía competir por otro país que no fuera Cuba en dos años, por temas de reglamento.

Méndez recibió el apoyo de la Federación Chilena de Pesas (Fechipe) y del Comité Olímpico Chileno (COCH), quienes vieron en el un potencial que podría traer grandes alegrías al deporte chileno.

A los pocos días, Damián Hernández, amigo de Igor, se ofreció para acoger al pesista que aún no respiraba tranquilo en Chile. “No tuve problema en ayudarlo. Arley era un niño en ese momento. Tenía las ganas de surgir”, comenta sobre el período en que vivió junto al deportista en Rengo.

En esos meses, Hernández se dio cuenta de que el cubano no tenía otro pasatiempo: su vida eran las pesas. Méndez le contó que en Cuba entrenaba desde los 10 años, que cuando los niños tienen talento los sacan de sus casas y se los llevan a La Habana; así, solo los fines de semana veía a su familia.

A los dos meses, cuando la federación cubana dejó de insistir para tener de vuelta al deportista, el joven se fue a vivir al Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO), en Ñuñoa, aunque de manera secreta, apoyado en ese tiempo por el entrenador de la federación de pesas, Raúl Gutiérrez.

“Supimos que estaba escondido. Pero igual se le empezó a dar ayuda para que entrenara y volviera a ser un atleta”, dice Gutiérrez desde Colombia.

En paralelo, debió buscar trabajo. Consiguió uno como guardia del Hotel W, acompañado de Igor. Duró tres semanas, ya que se fue a los puños con un joven que lo insultó al no entenderle su acento.

“El hombre amenazó con demandarlo, pero le fui a buscar un copete, lo subí al VIP y ahí se calmó”, relata Igor, sonriente.

A esas malas experiencias, Méndez sumaba el dolor de no ver a su familia. Al desertar del régimen cubano, se enfrentaba a la pena correspondiente: no poder ingresar por los próximos ocho años a la isla.

De hecho, para contactarse con sus padres, debía hacerlo a través de un vecino de ellos vía mail.

Familia, pareja y nacionalidad chilena

En Chile conoció a su novia, Antonieta, también pesista. Con ella tuvo a Alexis, su pequeño hijo y la razón de no rendirse cuando el ánimo no era el mejor.

“Al principio era muy difícil, a veces me achacaba”, recuerda.

“En ese tiempo Arley tuvo que trabajar en panaderías, botillerías, salsotecas; las hizo todas”, relata.

Por entonces, aunque su vida chilena se consolidaba, Méndez enfrentaba la frustración en su carrera deportiva. “Un día lo vi en el CEO con cara de desesperación y me acerqué a él. Me contó su historia. Quería salir adelante, pero en ese momento no podía competir ni por Cuba ni por Chile. Él ya había formado una familia y quería desarrollarse como deportista en Chile”, relata el ex presidente del Comité Olímpico Chileno Neven Ilic, quien colaboró para resolver la situación del joven pesista.

Galleguillos destaca en particular la ayuda que les dio el entrenador búlgaro del equipo de pesas, Georgi Panchev. “Él hizo mucho, porque en tiempos en que Arley estuvo aquí en el CEO nadie se movió. Algunos decían que era muy difícil. Partían haciendo el trámite, pero si les ponían un 'pero', se quedaban ahí”, afirma Galleguillos.

Agrega que Panchev consiguió una beca de alimentación para Méndez y apuraba los papeles necesarios para la nacionalización.

El cubano golpeó distintas puertas hasta que gente de la federación le recomendó acercarse a la oficina distrital del diputado Jaime Pilowsky (DC). Las ganas del joven de ser chileno convencieron al parlamentario de presentar un proyecto en el Congreso para que el pesista obtuviera la nacionalidad por gracia.

“Arley no contaba con los cinco años de residencia necesaria, por lo que tuvimos que recurrir a esta modalidad, que contó con el respaldo de los parlamentarios y el Gobierno, que le otorgó urgencia”, dice el diputado.

El proyecto se aprobó en cuatro meses.

En 2017, el pesista cubano recibió la nacionalidad por gracia tras una votación unánime del Senado.

El pesista está sentado a un lado del presidente del Comité Olímpico, Neven Ilic, y una serie de autoridades como el diputado Jaime Pilowsky y Tucapel Jiménez. Están informando de un proyecto de ley que le permitirá a Méndez nacionalizarse chileno y poder competir con la indumentaria roja.

Cuando es el turno de hablar de Arley, éste se emociona hasta las lágrimas. “Estoy muy contento, siempre quise llegar a este momento, falta poco. Amo a este país, tengo a la persona más importante de este mundo acá, mi hijo”, dice tras los micrófonos con la voz quebrada mientras recibe los aplausos de los asistentes.

“Se cumple mi sueño de poder competir por Chile, un país que amo y me ha entregado mucho”, decía Arley Méndez a los medios de prensa el 1 de junio, luego de que el Senado ratificara unánimemente el proyecto que le entregaba su nueva nacionalidad.

Arley Méndez levantamiento de pesas Chile

El ascenso deportivo representando a Chile

En 2013, el cubano arrasó en la competencia de su categoría. Y en la actualidad da muestras de su nivel en una exhibición de su talento en el Comité Olímpico.

Méndez logró en dicha muestra, 175 kilos en arranque y 200 en envión, una marca impresionante con la que fácilmente podría pelear por medallas en campeonatos del mundo.

“Quiero representar de la mejor manera a la bandera con lo que mejor sé hacer: levantar pesas. Si me nacionalizo voy a poner la bandera de Chile en lo más alto del podio. No es por ser agrandado, pero para eso entreno, si me dan la oportunidad puedo alcanzar una medalla mundial, una olímpica. Yo creo que Dios me dio el don de hacer esto bien”, señala con una gran sonrisa.

Un apronte inicial lo tuvo el año pasado, cuando rompió el récord nacional en la categoría de 85 kilos.

La espera duró cuatro años y tres meses. El próximo 20 de noviembre, Arley Méndez Pérez volverá a participar en una competencia internacional, ahora representando por primera vez al país en que escogió vivir: ese día, el pesista nacido en Cuba debutará como miembro del equipo chileno en los Juegos Bolivarianos, en Colombia.

Semanas después, partirá al Mundial de Halterofilia, en EE.UU. Las expectativas que pesan sobre el joven de 23 años son altas.

Cuando representaba a Cuba, alcanzó una medalla de plata en el Mundial juvenil de Lima, en 2013, además del oro panamericano. Ahora su apuesta es mayor: conseguir un podio en los Juegos de Tokio, en 2020, y pasar a integrar así la selecta lista de deportistas chilenos que han logrado una medalla olímpica.

Arley Méndez no defraudó la confianza que se le había entregado y comenzó a ganar una importante cantidad de medallas para Chile, tanto en competencias específicas del levantamiento de pesas (sudamericano y panamericano) así como en los Juegos Sudamericanos y en el Mundial de su disciplina.

El campeonato mundial de 2017

Arley Méndez lo volvió a hacer y se tituló campeón mundial de Levantamiento de Pesas en la categoría 85 kilos en Ashgabat, Turkmenistan.

El chileno de origen cubano se impuso en la prueba del arranque al realizar un levantamiento de 169 kilos, superando al bielorruso Pavel Khadasevich quien registró el mismo peso pero en mayo número de intentos.

Posteriormente, en la prueba del envión, Méndez no puso superar los 206 kilos que impuso el primer lugar y al intentar un levantamiento de 210 falló por lo cual quedó relegado en lugares secundarios.

Con estas marcas Méndez terminó quinto en el total olímpico, prueba que se adjudicó el ruso Artem Okulov con un acumulado de 372 kilos.

Este campeonato mundial es la primera escala de Arley Méndez en su meta principal que son los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, evento para el cual tiene una escala importante el próximo año con los Juegos Panamericanos de Lima.

Lesiones, problemas reglamentarios y retiro

Pero las cosas comenzaron a ir cuesta abajo desde que obtuvo la medalla de oro en el Mundial de Turkmenistán 2017.

En una conversación con La Tercera en el 2021, Méndez contó que desde antes de ese Mundial venía sufriendo con dolores en una hernia discal. El título en el Mundial le pasó la cuenta con un nueva lersión.

Pese a los dolores, Méndez no paró y siguió compitiendo hasta que en 2019 sufrió la fractura de la tibia derecha, motivo que lo dejó fuera de los Juegos Panamericanos de Lima.

Mendez estaba cansado de alto rendimiento y apuntaba a las autoridades de la Federación y del COCH de no haberlo cuidado, pero el deportista siguió compitiendo principalmente para no perder la beca Proddar.

Tras dar positivo por marihuana que estuvo cerca de dejarlo fuera de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se celebraron en 2021 debido a la pandemia de COVID-19, el pesista nacional logró llegar a la máxima cita olímpica donde no logró su mejor presentación porque el dolor de la lesión seguía.

Terminado su paso por tierras japonesas, anunció su retiro.

El regreso a la competencia

Arley Méndez (San Cristóbal, Cuba, 31 de diciembre de 1993) está de vuelta. En silencio, entrena hace varios meses en el CEO, como parte de la selección chilena de levantamiento de pesas.

Lejos de las luces que tuvo cuando se coronó campeón mundial en 2017, hoy busca darse una nueva oportunidad y lo hace desde cero, como revela en esta conversación.

Después de todo el proceso que pasó, me fui desmotivado de la competencia. Me desmotivé muchísimo. Como me faltaba la parte económica, y lo que sé hacer bien es enseñar a levantar pesas, empecé a hacer clínicas para los gimnasios de crossfit.

Ahí, el Sergio (Zúñiga), que es como mi manejador, me dijo “bro, ¿por qué no empezar de nuevo? ¿Por qué no empiezas a entrenar, si todavía te queda? ¿Por qué no mostrarte un poquito más, si tienes para darle?”.

Y ahí se me encendió el bombillito. Estando allá en casa, hablé con mi señora y le dije “qué tal si vuelvo”.

Luego hice un video, donde decía que necesitaba el apoyo de la federación, que no querían que volviera y la hueá. Y ahora, que la 89 kilos es olímpica, como que se metieron con mi categoría, y eso me dio la chispa.

“Chucha, si hice la publicación, ya tengo que darle con todo, ¿me entiende? Vamos a coger responsabilidad y vamos a empezar a darle”, pensé. Y ahí empezó la motivación para volver a entrenar.

Empecé el 28 de noviembre. Un amigo mío de Machalí, Bastián, que tiene un box de crossfit, me dijo que como allá en Chiloé, donde vivo, no tenía las posibilidades de entrenar, que me fuera para allá a hacer la pretemporada y me presentara al Nacional selectivo.

Y me ayudaron. Otro amigo, el Jose, me apoyó con las comidas. Me dieron alojamiento, gimnasio y me trataron súper bien. Gracias a eso pude empezar de nuevo a entrenar.

Preparación física y objetivos competitivos

Ahora me presenté a los nacionales, me convocaron a la selección y estoy entrenando para las competencias que se avecinan, a ver si puedo ir a alguna.

Ya no depende de la federación ni de mí, sino de la internacional porque, como me retiré del levantamiento de pesas, hay un par de protocolos que tenemos que cumplir, así que estamos esperando esa confirmación para poder competir.

Yo estoy entrenando con ganas para el Campeonato Mundial de septiembre y los Juegos Panamericanos. Esos son los eventos fundamentales que me he puesto en la cabeza para meterle con todo.

Bastante bien. No voy a decir que cien por ciento, pero me siento bastante bien.

Yo tengo fe. No prometo nada, prometo darlo todo en el entrenamiento y llegar con buena base. Cada semana me voy confiando cada vez más.

Por ejemplo, hoy toqué kilos que no había tocado. Estoy bajo de peso, estoy saliendo de una microlesión del pasado, y estoy tocando los 205, fallé 210 un poquito adelante dos veces, he llegado a 165 en arranque y he fallado en 170… No estoy tan lejos de mis máximos.

Me siento bastante bien, no me cuestiono la edad. Yo solo escucho mi cuerpo y me siento fuerte.

Los protocolos antidopaje para volver a competir

Cuando uno se retira del levantamiento de pesas, sale de todo el Sistema Adams y del registro de doping. Y para ser un atleta elegible y competir internacionalmente, tienes que estar regido a una agencia antidopaje.

Como el levantamiento de pesas tiene harto seguimiento, tienes que estar registrado seis meses antes de una competencia internacional.

Entonces, me registré en febrero en el Sistema Adams y ellos vienen a hacerme doping cuando ellos quieran en la dirección que yo les entregué.

Se está conversando con la internacional. Depende de ellos, para que me den el permiso, pero tengo la fe en que todo va a salir bien porque ya me han ido a hacer doping, me hicieron exámenes libres.

Como atleta de alto rendimiento, la WADA me pidió un examen y tuve que mandar el certificado.

La participación en los Juegos Panamericanos Santiago 2023

Arley volvió a competir el 2023, siendo parte del Team Chile en los Juegos Panamericanos de Santiago, aunque solo tuvo el visto bueno del TAS unos días antes de la competencia.

Esa incertidumbre de no saber si podría participar terminó por pasarle la cuenta, quedando quinto en los 89 kilos varones.

Tras su exitosa participación en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, el pesista cubano Arley Calderón regresó a su país natal con tres medallas: de oro, plata y bronce y aprovechó la oportunidad para comprar un televisor de 50 pulgadas.

“Es que en el bus de la delegación de Cuba no cabía, así que entre todos tuvieron que subirlo al tráiler con la ayuda de un carro de carga tipo ‘yegua’”, señaló el deportista en conversación con Santiago 2023, quién aseguró que su compra estaba destinada para poder seguir viendo el desarrollo de los Juegos Panamericanos desde la isla junto a su familia, a quienes también les llevó regalos.

Calderón se convirtió en el primer campeón cubano en los Juegos Panamericanos, donde destaca su medalla de oro en los 61 kilos.

Respecto a su paso por Santiago 2023, el deportista aseguró que está muy agradecido por todo el amor y apoyo que recibió por parte de la gente.

En esa misma línea, el pesista indicó que las las autoridades en conjunto con el comité organizador del evento realizaron una labor que le permitió sentirse cómodo, seguro y bienvenido en todo momento, por lo que también aseguró que: “Nos regresamos a Cuba súper agradecidos con todos ustedes, con una muy buena sensación de felicidad. De Chile me llevo mucho amor”.

Los logros deportivos de Calderón superan los obtenidos durante los Juegos Panamericanos de Lima 2019, en donde Cuba sólo obtuvo una presea de plata.

La referencia a Arley Calderón corresponde a un error de identificación: el pesista cubano mencionado en ese pasaje es Arley Méndez.

La situación reglamentaria de Arley Méndez

Le quitaron sus tres oros y obviamente no está de buen ánimo. Arley Méndez, el pesista cubano nacionalizado chileno no se quiere referir a la polémica que vivió en los Juegos Bolivarianos.

Allí, y tras una denuncia de Venezuela, la organización decidió arrebatarle sus preseas ya que no cumplía con el requisito de tener mínimo tres años de nacionalidad en Chile.

Pese a esto, hay una esperanza para el especialista de la halerofilia. Y es que cada competición tiene un reglamento distinto. Y en ninguna otra se exige este tiempo de nacionalizado.

Eso es importante de cara a los desafíos que se le vienen representando al Team Chile. El 2018 serán los Odesur en Cochabamba, el 2019 los Panamericanos en Lima y el 2020 aspira a estar en los Juegos Olímpicos de Tokio.

“Un competidor que haya representado a un país en los Juegos Panamericanos o en un campeonato mundial o regional, reconocido por la Confederación Deportiva Panamericana y/o Federación Internacional correspondiente y que haya cambiado de nacionalidad o adquirido otra nueva, podrá participar en los Juegos Panamericanos representando a su nuevo país, con la condición de que hayan transcurrido, por lo menos, tres años desde que el competidor representó por última vez a su país de origen.

Este período podrá ser reducido o incluso suprimido por el Comité Ejecutivo de la ODEPA, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada caso y con el acuerdo del CON y la Confederación Deportiva Panamericana correspondiente”.

Eso dice el reglamento de la Organización Deportiva Panamericana.

Mientras que la Carta Olímpica que rige para las citas de los cinco anillos, además de los Odesur, regula que “un competidor que haya representado a un país en los Juegos Olímpicos, en unos juegos continentales o regionales o en unos campeonatos del mundo o regionales reconocidos por la FI competente y que haya cambiado de nacionalidad o adquirido una nueva puede participar en los Juegos Olímpicos representando a su nuevo país, con la condición de que hayan transcurrido por lo menos tres años desde que el competidor representó por última vez al país anterior.

Este periodo podrá ser reducido o incluso suprimido, con el acuerdo de los CON y de la FI competentes, por la comisión ejecutiva del COI, que tendrá en cuenta las circunstancias de cada caso”.

Méndez cumple con todo esto. El 2013 se arrancó de la delegación de su país que disputaba los Panamericanos juveniles en Santiago. Desde ahí que vive en Chile.

“Está pésimo esto. Hay que unificar los criterios. No puede ser que Odebo solamente exija esta condición. Trabajaremos para que esto cambie. Yo ya me reuní con las autoridades y revisé la denuncia de Venezuela, que estuviera en orden, que hayan cumplido con todo. Arley ya le ganó en cancha a todos, puede que por secretaría le quiten las medallas, pero él es el mejor, por lejos”, cuenta a Emol el secretario del COCh, y miembro de Odebo, Jaime Agliati.

Por su parte, Baltazar Median, presidente de la organización bolivariana, agrega que “el reglamento nuestro es distinto. Pero las reglas están claras. El reclamo de Venezuela es concreto y las medallas se le van a restar a Méndez”.

Finalmente, Miguel Ángel Mujica, presidente del COCh, señaló que todo esto es culpa de la federación de pesas de Cuba. “Ellos se comprometieron a mandar el pase para Arley. Incluso la Federación Internacional ya los retó”.

La vida personal durante el regreso deportivo

Yo hasta ahora no tengo ningún beneficio, la federación me colabora con los pasajes para la micro y me gestionó la posibilidad de quedarme en el hotel del CAR.

Tengo unos alumnos a los que les hago clases online y me apoyan. Es un dinerito que entra, pero no es suficiente. Y lo otro son las clínicas, pero llevo casi dos meses que no hago.

Mi familia está en Cuba. También invertí caleta de plata para traerlos antes de la pandemia. Como cinco o seis palos me gasté en trámites para traer a mi mamá y a mi hermano.

Iban a llegar el 25 de marzo del 2020, cerraron las fronteras el 19 y no pudieron entrar. Llamé a la embajada de Chile en Cuba para preguntar que iba a pasar con los trámites y me dijeron que tenía que volver a hacer el proceso.

Perdí visa, carta de invitación. Mi hermano tuvo que sacar papel de antecedentes, que eso en Cuba todo cuesta; legalizar título, porque él quería venir con su título de licenciado en cultura física para poder trabajar acá.

No me los pude traer. Llegó la pandemia, encerrado, pasó lo de Tokio. Todo lo que me sucedió fue una cadena.

La lesión. No podía entrenar como quería por la fractura de la tibia. De ahí empezó el lío de la marihuana. Poco a poco las cosas te van haciendo que tomes malas decisiones, a pesar de que no tenía a nadie que me estuviera guiando.

Solo mi señora, que trata de protegerme. Pero es difícil.

La experiencia de competir lesionado

Yo lo he pensado. Una: no tenía que haber ido a los Juegos Olímpicos. Antes de hacer las clasificaciones, tenía que haber dicho “Arley está jodido de la tibia, necesita recuperación”, como mismico se hizo para Lima 2019, donde no se podía porque estaba lesionado.

Para qué iba a esforzarme en una competencia si sabía que no iba a hacer nada. Porque yo era un atleta de alto rendimiento y tenía mis resultados, pero no tenía nadie que me avalara. Seguí entrenando y me maté.

Fui a Tokio, me fue como me fue. Llegué asqueado del levantamiento de pesas, de la competición olímpica.

El gerente de la Federación Ronald (Salinas), a quien lo llevo en el alma porque siempre me apoya en todo, me preguntó si me postulaba al Proddar y yo le dije que no.

Si postulaba al Proddar, me hubiese hecho todos los exámenes correspondientes, atendido en todas las clínicas; hubiese hecho el proceso todo bacano y no hubiese pasado las necesidades de que me faltara plata, de que me fuera todo mal y de perder todo.

Todo pasa por algo, yo ahora no me juzgo por esas cuestiones. Era necesario haberme ido para refrescar mi cabeza.

Este es un nuevo comienzo; estoy ahora con las mismicas ganas que cuando llegué a Chile, al no tener nada.

Esto es increíble: cuando uno más mal está, es cuando más le pone. Cuando estás en peligro, tú sacas lo imposible para poder sobrevivir.

Ocurre lo mismo ahora y yo sé que ya pasé por este proceso. Tú, hermano, ya tienes conciencia de lo que viene para el futuro y puedes precaver lo que viene.

Chiloé, la familia y la recuperación emocional

Llevo un año. Mi pareja (Antonieta Galleguillos) es de Antofagasta y siempre vivimos en Santiago, y Chiloé fue porque es lo más lejos que se encontraba para el sur.

Queríamos ir para allá, para una isla aparte del mundo.

Hay gente que no le gusta, que vive del consumismo. Pero a mí me encanta. Allá voy a un muelle a pescar, en el patio tengo mis animales, tengo unos perros; y mis cabros van a estar en un lugar más tranquilo.

Tengo dos hijos y una niña recién nacida. Mi señora, además, fue campeona de judo.

Lo bueno, y por eso hemos durado mucho y tenemos mucha confianza en la relación, es que ella fue deportista y aparte es más vieja que yo en el sentido de que lleva más años aperrando aquí.

Me sabe guiar, me aguanta. Llevo dos meses y tanto sin ir a la casa, sin verlos. Ella es la que ha estado conmigo siempre.

En mis tiempos libres me gusta pescar, ir de caza, aunque solo una o dos veces. Hubo una semana que me envicié pescando, iba todos los días. Hace tiempito que no lo hago.

No me interesa a hacer más. Estoy en lo mío: entrenamiento, comer, descanso y chao. No me interesa ir a ver a nadie.

A cuatro años de su aventura más importante, a la que llegó como un forastero, hoy el caribeño no se arrepiente de su osada decisión, y es que está a punto de cumplir su deseo de ser chileno, al lado de Antonieta y Alexis, pero extrañando el calor de su isla.

“Me cuesta el frio, el cambio de temperatura. Me gustan los porotos, las cazuelas, en Cuba no comemos eso”, finaliza el deportista.

El regreso al podio mundial

Méndez volvió a acercarse a sus mejores rendimientos en octubre del 2025 cuando ganó la medalla de plata en arranque categoría 88 kilos, volviendo a ganar una presea mundial luego de 8 años.

Parecía que el gran y definitivo retorno de Arley Méndez estaba listo, que el cubano nacionalizado chileno dejaría atrás esos malos días y volvería a encumbrarse entre los mejores del mundo, como alguna vez lo fue.

La controversia de los Enhanced Games

Sin embargo, esta semana conocimos, con sorpresa, una decisión que no estaba en los cálculos de nadie que sea amante del deporte. Méndez soprendió anunciando que sería parte de los Enhanced Games (cuya traducción literal es “Juegos Mejorados”), que tendrán su primera versión en Las Vegas, Estados Unidos, durante este 2026.

Estos Juegos son ampliamente rechazados por el mundo y las autoridades deportivas, ya que los deportistas que competirán en ellos estarán autorizados a usar sustancias y métodos tradicionalmente prohibidos bajo el código antidopaje internacional.

En otras palabras, sera legal doparse para competir en esta cita deportiva.

El hombre detrás de esta aberración deportiva es el empresario australiano Aron D’Souz, quien tiene el apoyo financiero de figuras vinculadas al mundo empresarial estadounidense, entre ellos nombres asociados al entorno de Donald Trump.

Los premios en dinero son lo que está seduciendo a algunos/as deportistas, entre ellos Arley Méndez, más allá de que sus marcas no serán válidas y su participación los saca, literalmente, del alto rendimiento.

Eso es lo que pasará ahora con Arley Méndez quien, tentado por el tema económico, ha dado su visto bueno para participar en este torneo.

Con su decisión no solo ha dicho adiós al alto rendimiento y a ser parte del Team Chile, sino que también perderá todos los apoyos económicos del Estado chileno.

Se ha criticado mucho en los últimos días la decisión del Presidente Electo José Antonio Kast de nombrar como futura Ministra del Deporte a Natalia Duco, a quien aún le pesa la sanción por dopaje que la tuvo tres años fuera de las competencias, una discusión a la que se suma ahora la decisión tomada por Arley Méndez, colocando al dopaje como el gran tema del momento en el deporte nacional.

El pesista nacional no solo ha decidido matar su carrera deportiva sino que también pasar a ser un representante más en esta idea de que todo es válido para ganar.

Con su decisión, Méndez le ha dado la espalda al deporte para ser parte de un «circo» donde lo que vale no es la competencia justa y en igualdad de condiciones sino que la trampa y apoyarse en sustancias ilícitas para ser el mejor.

El pesista nacional da con esto por terminada su carrera deportiva. Será difícil que se le vuelva a aceptar en el alto rendimiento y que vuelva a vestir los colores del Team Chile.

Se transformará en un paria, perdiendo todo el respeto que tenía por parte de sus colegas y del mundo deportivo.

Pero el golpe a Arley Méndez puede ser mucho mayor. Ya existen voces que piden, derechamente, quitarle la nacionalidad por gracia.

Incluso se presentó en el Senado un proyecto de ley, patrocinado por Luz Ebensperger (UDI), Rafael Prohens (RN), Sebastián Velásquez (FRVS), José Durana (UDI) y Daniel Núñez (PC), que va en esta dirección.

Arley Méndez tendrá ahora que pagar las consecuencias de venderse al dopaje y matar su carrera deportiva.

Arley Mendez 170 kg snatch 85 kg category

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