Presión en el estadio de Wembley en 1986: así fue el concierto de Queen

La presión en el estadio de Wembley en 1986 fue la combinación de una multitud superior a 70.000 personas, un despliegue escénico monumental y la capacidad de Freddie Mercury para transformar la expectación en una experiencia colectiva extraordinaria. El concierto del 12 de julio, segundo de los dos recitales londinenses del Magic Tour, quedó registrado como uno de los espectáculos más importantes de la historia del rock.

La banda abrió con “One Vision” y mantuvo un ritmo intenso con clásicos como “Another One Bites The Dust”, “Bohemian Rhapsody”, “Radio Ga Ga”, “Under Pressure”, “We Will Rock You” y “We Are the Champions”. Freddie Mercury dominó Wembley con una actuación inolvidable, mientras Brian May, Roger Taylor y John Deacon ofrecieron una interpretación impecable.

Un concierto esperado durante meses

El viernes 11 de julio de 1986 era tres días antes de mi 20º cumpleaños, y este concierto iba a ser el único show que viera del Magic Tour. También sería la última vez que viera a Queen en concierto, pero ¡no hagamos hincapié en eso!

No había visto a Queen en vivo desde Wembley Arena en septiembre de 1984, y realmente no podía esperar hasta verlos de nuevo. Se sentía como algo que hacía mucha, mucha falta. No puedo expresar la excitación que tenía dentro y me es imposible describir correctamente ahora como se sentía tener 19 años y estar a punto de presenciar en concierto al grupo que más quieres en todo el mundo.

No en TV ni en video, sino verdaderamente en persona… ¡REAL y en vivo, y justo frente a mis ojos y oídos! La perspectiva de ver a esta banda en concierto llenó práticamentee cada minuto despierto de mi vida en los 2 o 3 meses previos. Nunca había sentido algo así hasta entonces, ni desde entonces.

La espera terminó. Finalmente, Queen y yo estuvimos en el mismo lugar, en el mismo momento. Repentinamente, después de todos los meses de espera y de contar los días, justo allí, frente a mí en el escenario, está La Banda.

El Magic Tour y los dos conciertos de Wembley

Entre el 7 de junio y el 9 de agosto, de 1986, Queen se recorrieron parte de Europa para presentar el disco “A Kind of Magic”. Aquella gira vendría a llamarse “A Kind of Magic Tour”, y sería la última que brindaría el grupo con la formación clásica (Freddie Mercury, Roger Taylor, John Deacon y Brian May).

En total, Queen ofrecieron 26 conciertos, de los que destacaron los que ofrecieron los días 11 y 12 de julio en el estadio de Wembley (Londres). La presentación en el estadio de Wembley quedó registrada como un referente de los espectáculos en vivo.

El recital que ofrecieron en Wembley sería un acontecimiento único, pero tras venderse más de 100 mil entradas que se agotaron en cuestión de horas, se decidió programar otro recital para el día anterior. El espectáculo reunió a más de 70 mil personas y mostró a la banda británica en uno de los momentos más sólidos de toda su trayectoria.

ElementoDato
GiraMagic Tour
Fechas en Wembley11 y 12 de julio de 1986
Número total de conciertos26
Asistencia al conciertoMás de 70 mil personas
Álbum presentadoA Kind of Magic
Última gira con Freddie MercuryMagic Tour

Magic Tour fue el nombre de la gira que promocionó el disco A kind of Magic (1986), travesía musical que comenzó en Suecia y finalizó en el país de origen de la banda: Reino Unido, el 9 de agosto en el Knebworth Park de Stevenage.

Para el “Magic Tour ’86”, la banda hizo uso del mayor despliegue técnico y visual que habían empleado hasta entonces. Otro hito curioso, es que actuaron por primera vez en Hungría, concretamente en Budapest.

Queen en el escenario de Wembley 1986

La llegada de Queen al escenario

Un escenario poderoso; enorme, inmenso, colosal. Esa fue la primera cosa que me impresionó. Un escenario increíblemente grande, y luces, y equipo, y seguramente un escenario demasiado grande incluso para que Freddie lo llene.

Aplausos y el clamor del público. Una voz distorsionada dice “One vision” y comienzan los acordes en teclado de la canción del mismo nombre. Un enorme panel con luces de colores se eleva, el humo invade el escenario y entra triunfal Freddie Mercury, con pantalón y polera blanca, y una chaqueta amarilla.

El vocalista de la banda carga el atril del micrófono y juega con él mientras recorre el escenario y saluda al público. Arranca la poderosa guitarra de Brian May y el sencillo lanzado ese mismo año, toma fuerza para cautivar al público y no liberarlo hasta el final del show.

De repente, hay humo y sonido y un sentimiento abrumador de que algo inmensamente importante está a punto de suceder; como si un OVNI de otro mundo estuviera a punto de descender, o algún otro evento así de extraordinario. Algo grande es inminente y todos los presentes alrededor mío están paralizados por la escena.

Más ruido, más humo, enormes expectativas y excitación, y entonces ahí viene el momento titánico cuando todo se presenta a la vez y Freddie salta a escena. Ahí está, Freddie Mercury a 15 metros de distancia, en sorprendente amarillo y blanco. Se ve fantástico, está sonriendo y, como todos los que estábamos allí, ¡está listo para el espectáculo!

Brian (oculto) larga los demoledores acordes de guitarra del comienzo de One Vision y diviso a Roger preparándose en la batería. Queen está en escena, los cuatro, luciendo brillantemente, una imagen asombrosa y deslumbrante de inmediate, ¡y recién van 20 segundos!

La presión física y emocional de los primeros minutos

El ciertamente intimidante poder y el asalto a los sentidos es casi ‘demasiado’ para mí, en este punto de mi vida. Me está costando recobrar el aliento para sostenerme. One Vision está llenando el lugar, y de nuevo me doy cuenta de que realmente es todo un golpe a mi sistema tener todas estas cosas llegándole a uno, todas juntas a la vez.

¡Tienes que hacer lo mejor que puedas para mantenerte lo suficientemente tranquilo para permanecer conciente! Algunas personas en efecto se desmayan en momentos así. No estoy exagerando.

Durante los primeros 10 minutos de cada concierto de Queen al que asistí, había un período de ajuste; las palpitaciones, la presión sanguínea elevándose, tu corazón latiendo hacia las cercanías de la muerte… el ritmo de tu cuerpo más errático que un reloj roto.

Sólo cuando esas cosas se calman hacia algo más cercano a lo normal, puedes comenzar a disfrutar las cosas verdaderamente. Eventualmente, los sentidos se estabilizan, te vuelves más normal, nuevamente humano, y entonces simplemente TE DEJAS LLEVAR y tratas de capturar cuantos momentos puedas.

Freddie, John, Roger, Brian, los aficionados que te acompañan, la compenetración entre público y artista, el ruido y las luces, y la atmósfera como nada que hayas experimentado.

Wembley como una olla a presión

“Gimme, gimme, gimme, fried chicken!”, cantó Mercury dando término a la primera de 28 canciones que interpretarían sobre el escenario. Sin bajar el ritmo, retrocedieron 10 años con la canción “Tie your mother down” del álbum A day at the races (1976).

El público vibraba y el estadio parecía una olla a presión. Canciones como “In the lap of the gods. revisited” (Sheer Heart Attack, 1974), “Seven seas of rhye” (Queen II, 1974) y “Tear It Up” (The works, 1984) antecedieron a “A kind of magic”, la segunda canción del álbum homónimo y que dio nombre a la gira que los tenía sobre el escenario.

La voz a capela de Mercury retumbó en todo el estadio, acompañado únicamente de sonidos que emulaban rayos pasando a alta velocidad. “One dream one soul / one prize one goal”, cantó Freddie mientras los instrumentos dejaban atrás su silencio y daban el arranque a la canción.

El tema que grabó junto a David Bowie también resonó en el gran recinto, pero esta vez “Under pressure” fue interpretada solo con la voz de Freddie.

Freddie Mercury y el dominio del público

Por otra parte, Freddie Mercury volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores frontman de la historia del rock. Su energía, presencia escénica y dominio vocal marcaron cada momento del espectáculo.

Era el escenario más grande construido hasta el momento, y se le quedaba pequeño. Mercury se pasea como un animal que sabe que conquista inmediatamente el terreno que pisa, y en ningún momento parece intimidado ante la responsabilidad de seducir a 70.000 personas.

La indumentaria de Mercury le hace parecer un líder militar sacado de un sueño, y sostiene su característico micrófono con la actitud épica de quien ostenta un cetro. Le falta la corona, pero ya se encarga él de comportarse como si fuera el rey del mundo.

A su vez, vestido con su emblemática chaqueta militar amarilla, Mercury protagonizó imágenes que permanecen entre las más icónicas de la música en vivo. Aquella chaquete fue diseñada por Diana Moseley, basando el corte en un estilo militar que reflejaba muy bien las capacidades de mando de Mecury sobre el escenario.

De hecho, quedó tan fijada esa chaqueta en la retina del colectivo, que la estatua de bronce que hay en Montreux (Suiza) en honor a Freddie, está tallada vistiendo este atuendo.

La improvisación vocal y la conexión con 70.000 personas

Igualmente, uno de los pasajes más recordados ocurrió durante la improvisación vocal con el público. El tradicional juego de llamada y respuesta evidenció la conexión entre el cantante y las miles de personas presentes en el estadio.

Lo más fascinante de aquel espectáculo es que se puede percibir cómo el cantante es perfectamente consciente de que está haciendo historia. Tanto, que ni siquiera le hizo falta una canción de verdad para despertar el fervor de 70.000 creyentes: le bastó con una improvisación de apenas 2 minutos.

Durante un minuto y 57 segundos, Mercury consigue parar el mundo de nuevo. Y eso es lo más cerca que se puede estar de la inmortalidad

“No puedo llegar tan alto, vamos a bajar otra vez”, reconoce el cantante en el vídeo. Pero enseguida vuelve a elevar su voz con una magnitud que no cabía en Wembley.

A pesar de que el rango vocal de Mercury llegaba a la estratosfera como pocos cantantes masculinos han logrado, daba la sensación de que su vigor no nacía de la técnica, sino de las entrañas. El público respondió entusiasmado a sus gorgoritos, porque Freddie se lo estaba tomando tan en serio como si se tratase de la última canción de su vida.

El flautista de Hamelin era un aficionado al lado de Mercury. Aquella masa entregada había pagado 17 euros por la entrada, en la que sin duda es la mejor inversión de toda su vida. Y se dejaron llevar por la euforia de Queen.

Despedir el numerito con ese “que os jodan” y recibir una ovación como respuesta es algo que solo pueden permitirse las estrellas de verdad. Mercury se ha metido a Wembley entero en el bolsillo, y lo ha conseguido porque la arrogancia solo es carismática cuando nace de la positividad y no de la prepotencia.

Queen Live at Wembley '86 Vocal Improvisation.

El repertorio que mantuvo la tensión

“Siento un pequeño «boggie» viniendo ¿no creen?”, dijo Mercury al público, para dar paso al hit “Another one bites the dust”. Al finalizar el éxito del álbum The Game, Freddie dijo: “Hay algunos rumores que dicen que la banda se va separar”, luego señala su trasero y dice: “están hablando desde aquí”.

Le siguieron las canciones “Who Wants to Live Forever” (1986), “I Want to Break Free”(1984), y un solo de guitarra a cargo de Brian May que dio paso a “Now I am here”(1974) y “Love of my life”(1975), la triste balada que fue coreada por todo el público.

“Love of my life, you've hurt me / you've broken my heart and then you leave me” comienza la canción que llora a aquel amor que lo abandonó con el corazón en pedazos. “Is This the World We Created. ?” siguió la jornada que estaba lejos de terminar.

Un cover del éxito de Elvis Presley “(You're So Square) Baby I Don't Care” encendió los ánimos tras los dos sencillos de ritmo más bien tranquilo que la banda acababa de interpretar. Con un sombrero de policía, Mercury tomó el ritmo rockabilly y emuló en su estilo al rey del rock.

Pero no fue el único cover, “Hello Mary Lou” de Gene Pitney, “Tutti Frutti” de Little Richard y “Gimme Some Lovin'” de The Spencer Davis Group, llevaron al Estadio de Wembley el estilo de los años 50.

“Bohemian Rhapsody” y el tramo final

Luego, una de las canciones más aclamadas de la banda, perteneciente al disco A night at the opera: “Bohemian Rhapsody”. La noche ya caía sobre Londres, Mercury estaba sentado en el piano y cantaba “Mama, just killed a man.”

Rodeado de vasos de agua, el artista dio su alma en cada nota, tal como la banda lo hacía en cada acorde. Comienza las armonías operísticas y el aplauso del público marca el ritmo de una amalgama de melodías y estilos que continúa como un monumento dentro del repertorio de la banda.

“Hammer to fall”, “Crazy Little Thing Called Love” y “Radio Ga Ga” fueron incluidas en el playlist de aquella noche. “We will rock you” encendió el último segmento de aquel memorable recital y “We are the champions” colmaron de emoción un público que disfrutaba cada verso que escuchaba.

Cuando la oscuridad de aquellas horas y el calor de aquel mes envolvían a los asistentes, “God save the queen” sonaba como broche de oro. Apenas finalizó “We are the champions”, Mercury abandonó por unos segundos el escenario para regresar con una larga capa y corona de rey mientras sonaba el himno británico.

La experiencia desde el público

Recuerdo tan vividamente los colores brillantes. El cielo, la luz del sol, los fanáticos en sus camisetas y bufandas y carteles y camperas de jean cubiertas con parches, y por supuesto el escenario y las luces y la banda. y la ahora icónica chaqueta militar amarilla y blanca de Freddie.

Estaba lo suficientemente cerca del escenario para ver todo claramente y más grande que la vida misma. Unas 20 o 25 filas atrás, probablemente, pero eso no importaba. ¡Yo estaba allí!

Estaba presente en el anteúltimo concierto que Queen hiciera con Freddie en Londres. Recuerdo Love Of My Life y A Kind Of Magic y las figuras hinchables, y cantar junto a Freddie, y mirar la cara de Brian por la respuesta que logró de los aficionados.

Me acuerdo de John sonriendo por varias cosas, y mirar a Roger cantando coros mientras golpeaba los tambores y mantenía el tempo. Recuerdo también a las bandas soporte, las conversaciones pre-show con los fanáticos, y preguntarme si Queen haría alguna canción vieja o algún cover.

Hicieron de ambos. ¡Ya fue suficiente! Podría seguir y seguir, y mencionar varias otras cosas grabadas para siempre en mi cerebro, pero ya entienden de que va.

Un registro histórico de la actuación

Uno de aquellos conciertos en Londres (12 de julio) fue filmado, mostrando al grupo, posiblemente, en el mejor momento de su carrera. Aquel show fue publicado un 26 de mayo de 1992, bajo el título de ¡Live at Wembley '86!

El concierto fue completamente grabado y posteriormente editado en distintos formatos. Mientras tanto, el show del 12 de julio fue grabado para dar vida al reconocido álbum y video Queen Live at Wembley Stadium.

El registro permitió que nuevas generaciones conocieran una de las actuaciones más impactantes del grupo. En ese contexto, Queen Live at Wembley Stadium continúa siendo una referencia para quienes estudian la historia de los conciertos masivos.

El material refleja el nivel artístico que alcanzó la banda durante la segunda mitad de los años ochenta. El aniversario número 40 vuelve a poner en primer plano Queen en Wembley 1986, una presentación que consolidó el legado del grupo y permanece entre los conciertos más emblemáticos de la historia del rock.

Los DVDs y CDs están muy bien, pero realmente. como dice la canción de Roger. ¡deberías haber estado allí! ¡Desearía poder estar de nuevo!

El último gran encuentro de Queen con Freddie Mercury

Además, el recital formó parte del Magic Tour, la última gira de Queen junto a Freddie Mercury. Fueron pocos conciertos, pero suficientes para dejar huella.

Algunos de mis amigos no pudieron ir a un recital de [la gira] Magic, y se conformaron en el hecho de que los verían ‘la próxima vez’. Pues bien, por supuesto, ahora sabemos que esa próxima vez nunca llegó.

No hubo gira de Miracle en el ’89 ni conciertos de Innuendo en el ’91. Los espectáculos del Magic Tour fueron los más grandes y los últimos.

Queen en el Estadio De Wembley en 1986 fue realmente una ocasión magnífica. Fue memorable por tantas razones, y estoy tan complacido de haber asistido.

Queen fue la Mejor banda en concierto que haya jamás visto; la mejor por mil millones de años. ¡Puede haber, y siempre habrá, sólo una!

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