Animita del Estadio Nacional: memoria, devoción popular y espacio público

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Las animitas constituyen un fenómeno de carácter estético y religioso. En tanto fenómeno estético, se las ha situado dentro de las corrientes que distinguen el arte popular; como fenómeno religioso, se las concibe como parte de la religiosidad popular.

La animita vinculada al Estadio Nacional puede comprenderse dentro de esta tradición chilena de memoria, homenaje y devoción popular, pero también en relación con la historia social, política y deportiva del principal recinto deportivo del país.

Qué es una animita

Poseen ciertas características formales y claves devotas que se transmiten de generación en generación. En la historia y origen de la animita confluyen las cosmovisiones y prácticas religiosas de dos mundos.

Su antecedente americano, de acuerdo a Oreste Plath, es la apacheta, montículos de piedras acumuladas por los indígenas altiplánicos en lugares considerados sagrados, y en los que eran depositadas ofrendas para invocar protección divina en los caminos.

Otros elementos que se incorporaron en la conformación de las animitas fueron el culto a los muertos practicado por los indígenas prehispánicos en Chile, y el culto a las ánimas del Purgatorio desarrollado por el catolicismo popular español.

En ambos casos subyacía la creencia de que quienes morían pasaban a habitar una esfera no del todo ajena a nuestro mundo, desde donde podían intervenir para beneficio o perjuicio de los vivos.

Fue así como surgió la costumbre de construir un sitio especial para resguardar o contener a las ánimas, pues han quedado suspendidas entre este mundo y el más allá.

Animita chilena con velas y ofrendas

La relación entre las ánimas y los vivos

El culto de las ánimas está sustentado, aún en la actualidad, en un sistema de reciprocidad o trueque entre ánimas y vivos.

Los vivos piden favores a las ánimas para sobrellevar la vida en este mundo, mientras que las ánimas piden ayuda para poder llegar al cielo.

En medio de este intercambio de favores, de pronto hay animitas que se vuelven milagrosas, pues han sabido responder prestas a los llamados y peticiones de los vivos.

La fe colectiva las ha convertido en santos, transformando su historia original, e incluso su nombre, modificando así elementos del relato inicial al ir pasando de boca en boca.

Las animitas en la cultura popular chilena

Nuestro país posee un rico panteón de animitas. Sus diversas historias y versiones pueblan y se multiplican en nuestro imaginario, provocando la fascinación de los medios, inspirando la creación artística, y sobreviviendo a las objeciones de la Iglesia y a los embates de la modernización urbana.

Algunas de las más emblemáticas son las animitas de Evaristo Montt en Antofagasta, la de Romualdito en Estación Central, la de la Difunta Correa en diversos sitios del país, la de la Marinita en el Parque O' Higgins, la de Emilio Dubois en Valparaíso, y la del Chacal de Nahueltoro en San Carlos, estos dos últimos condenados por la justicia y cuyas muertes fueron percibidas por el grueso de la población como sentencias injustas o inmerecidas.

AñoHecho relacionado con una animita
1907Muere fusilado Emile Dubois. Puesta en duda su culpabilidad por el sentir popular, comenzaron a gestarse expresiones de devoción en su tumba en el cementerio de Playa Ancha, devoción que permanece vigente hasta hoy.
1924Muere trágica e inesperadamente Evaristo Montt, al pasar junto a un ferrocarril que hiciera explosión. Su animita recibe visitas y peticiones hasta hoy.
1933Romualdo Ivanni Sambelli muere asesinado en el lugar en que hoy se levanta su animita, una de las más antiguas y famosas de Santiago.
1945Muere asesinada por su padrastro Marina Silva, la niña cuya animita ocupa hoy un lugar considerable dentro del Parque O' Higgins.
1963El 30 de Abril muere fusilado Jorge del Carmen Valenzuela, el Chacal de Nahueltoro, tras negársele el indulto presidencial.
1975El culto de la Difunta Correa llega a Chile producto de la devoción de algunos camioneros provenientes de Argentina, país de origen del culto.
2001Comienzan las primeras operaciones de construcción de la Autopista Central, iniciándose un conflicto por el desplazamiento de alrededor de 89 animitas dispuestas en el trazado original.

El Estadio Nacional como espacio deportivo y comunitario

El Estadio Nacional Centro de Hockey Césped Claudia Schüler es el estadio más grande del país, conocido por albergar importantes eventos nacionales e internacionales, incluidos partidos de fútbol, conciertos y hockey.

El Estadio Nacional es un gran parque abierto a la comunidad que, además, constituye el recinto deportivo más importante del país.

Inaugurado en 1938 por el presidente Arturo Alessandri Palma, este gran espacio de 58 hectáreas alberga diferentes áreas para la práctica de diferentes deportes.

¿Cómo llegar? Estadio Nacional - Centro de Hockey Césped Claudia Schüler Av. Marathón 1420, Ñuñoa, Región Metropolitana, Chile, Santiago, 7780464

Estadio Nacional de Chile vista aérea

La memoria histórica del recinto

Sin embargo, la historia cívica y comunitaria del Estadio Nacional cambió radicalmente el 11 de septiembre de 1973.

El principal espacio deportivo del país tuvo un lado oscuro, al transformarse en el mayor campo de prisioneros en 1973.

Desde entonces, se convirtió por varios meses en el recinto más grande de detención que existió al inicio de la dictadura militar.

para 60 mil personas, fue el lugar donde se retuvo a miles de personas detenidas en diferentes circunstancias y zonas de Santiago.

Pero las diversas instalaciones del estadio también fueron usadas para la detención, interrogatorios, tortura y asesinato de muchos de los detenidos y detenidas, como se señala en los informes finales de la comisiones Rettig y Valech.

El estadio de la tortura en Chile - Bully Magnets - Historia Documental

La animita como lugar de memoria

La animita establece una relación directa entre el lugar de la muerte y la comunidad que recuerda a la persona fallecida. Su presencia transforma un punto del espacio urbano en un sitio de homenaje, oración, conversación y transmisión de una historia.

En el caso de un lugar como el Estadio Nacional, esa dimensión adquiere especial complejidad. El recinto es simultáneamente un espacio deportivo, un parque abierto a la comunidad y un lugar asociado a detenciones, interrogatorios, tortura y asesinato durante los primeros meses de la dictadura militar.

La memoria de una persona fallecida puede expresarse mediante una pequeña construcción, velas, flores, fotografías, colores, inscripciones y otros elementos que identifican a la comunidad que mantiene vivo el homenaje.

Las animitas sobreviven a los embates de la modernización urbana porque no cumplen únicamente una función ornamental. También contienen relatos, afectos, reclamos de justicia y formas de pertenencia colectiva.

La animita del Chico Rojas y la memoria futbolera

A Cristian «Chico» Rojas Muñoz lo apuñalaron de muerte en noviembre de 2021, en la Plaza Los Palos, en la esquina de Gerónomo de Alderete con Alonso de Ercilla, en La Florida.

Era hincha del equipo de fútbol Universidad de Chile. Se notaba en los alrededores del lugar: el amor por el equipo y la memoria del Chico.

Y en un operativo impulsado por la administración municipal actual pintó los murales en memoria del hincha y derribó una animita que se había levantado el homenaje al difunto.

Todo, en el marco del programa de recuperación de espacios públicos.

El principal espacio deportivo del país tuvo un lado oscuro, al transformarse en el mayor campo de prisioneros en 1973.

La experiencia del Chico Rojas muestra cómo una animita puede vincular la memoria de una muerte violenta con una identidad deportiva y territorial. En este caso, el homenaje se relacionó con la pertenencia a la Universidad de Chile y con los murales levantados alrededor del lugar donde ocurrió el asesinato.

El conflicto por la permanencia del homenaje

Pero no fue tanto la «narco cultura», si se quiere, el principal impulsor de esta acción.

O no la única, si se quiere: en abril de 2022, la 61° Comisaría de Carabineros envió a la municipalidad de La Florida un oficio, en el marco del Plan Cuadrante de Prevención Situacional.

En el se tenía a «bien disponer a quien corresponda el retiro de una gruta (animita) instalada en conmemoración al fallecimiento de un hincha del equipo de fútbol Universidad de Chile (…) debido a los reiterados reclamos de los vecinos del sector, por los constantes desórdenes ocasionados en el lugar por parte de los adherentes a este club deportivo, encontrándose propicio para la ocurrencia de delitos».

Y la acción llegó hoy.

Aunque la hermana del Chico Rojas, en conversación con Contigo en la mañana, de Chilevisión, salió en defensa del homenaje: «Esto no es narco-mausoleo: a mi hermano lo asesinaron en una riña. Tuvimos permiso para la animita. yo fui como corresponde a la municipalidad. La gente no tiene permiso para las animitas; sino que cuando le matan una persona, uno pone sus grutitas. Fui a pedir permiso porque lo asesinaron en la calle. Fui, pedí la autorización como corresponde, se la pedí a Carter».

Sobre el autor del crimen, contó: «Está preso. No hubo justicia. Le dieron ocho años. Por eso hay tanta delincuencia».

Las posiciones de la municipalidad y Carabineros

Aunque el alcalde Carter, desde la plaza en intervención, respondió: «No es efectivo lo que señala la señora. Hace años atrás, la comisaría 61° de Carabineros emitió una solicitud a la municipalidad en términos de erradicar este tipo de hitos de las barras bravas dentro de la ciudad, una de ellas es esta. El equipo tradicional de la municipalidad no quiso tener problemas con las barras bravas y emitió un documento bastante ambiguo que revisé. Me pareció inaceptable que como municipalidad fuéramos tibios en esto. Si Carabineros no está pidiendo la erradicación de este tipo de cosas, tenemos que proceder. Por tanto, yo revertí esa decisión e instruí la erradicación de este tipo de cosas».

«No tiene mucho sentido (hablar con ello), no van a ser razonables y es evidente. Todas las personas tienen derecho a honrar a sus fallecidos, pero lo que no corresponde es la exaltación de hechos delictuales, violentos y menos las barras bravas (…) No corresponde exaltar la figura de una persona fallecida en una situación de violencia y que era de una barra brava»», agregó luego.

La madre del Chico Rojas aseguró que su hijo era «consumidor» y que la gruta costó $1 millón, por lo que exigía a la municipalidad que le devolviera el dinero.

El coronel Juan Carlos Gibert, prefecto interino de la Prefectura Cordillera de Carabineros, explicó: «Nosotros siempre informamos sobre los espacios públicos: luminarias, rayados, todo lo que vaya en pos del bienestar del entorno. Ese entorno, que es espacio común, no puede estar con poca iluminación o rayados alusivos ah cualquier cosa».

En esa línea, precisó que los espacios públicos son «para la comunidad, no para un grupo específico», y en este había alusiones a un equipo en un espacio «neutro»: «Nosotros hacemos una intervención al requerimiento de animitas, sino de espacios públicos».

La controversia evidencia una tensión entre dos formas de entender el espacio público. Para la familia y los seguidores, la animita representa un derecho a honrar a una persona asesinada y conservar su memoria. Para las autoridades, la intervención se relaciona con la recuperación del entorno, la seguridad y el uso común del lugar.

Animita futbolera con mural y banderas

La memoria deportiva y la memoria política

El Estadio Nacional reúne distintas capas de significado. Es un recinto inaugurado en 1938, un gran parque de 58 hectáreas, un escenario de partidos de fútbol, conciertos y hockey, y también el mayor campo de prisioneros al inicio de la dictadura militar.

En ese contexto, una animita situada en sus inmediaciones o asociada simbólicamente al estadio puede leerse como una expresión de memoria localizada: recuerda una vida concreta y, al mismo tiempo, activa preguntas sobre la violencia, la justicia, la pertenencia y la manera en que una comunidad ocupa los espacios.

Las diversas instalaciones del estadio fueron usadas para la detención, interrogatorios, tortura y asesinato de muchos de los detenidos y detenidas, como se señala en los informes finales de la comisiones Rettig y Valech.

La animita, por su escala y por su relación con la vida cotidiana, introduce una forma popular de recordar que no depende exclusivamente de monumentos oficiales o ceremonias institucionales.

Religiosidad popular, arte y urbanización

Las animitas son parte del folklore popular".

La fe del pueblo puede convertir una muerte individual en una historia compartida. Ese proceso no elimina necesariamente las circunstancias originales de la muerte, pero puede modificar el modo en que la comunidad las interpreta y las transmite.

La fe colectiva las ha convertido en santos, transformando su historia original, e incluso su nombre, modificando así elementos del relato inicial al ir pasando de boca en boca.

La construcción de una animita también constituye una intervención estética. Sus formas, colores, imágenes, flores, velas, fotografías y objetos personales producen una composición que cambia con el tiempo y según las acciones de quienes la visitan.

En el espacio urbano, estas expresiones pueden entrar en conflicto con obras viales, programas de recuperación, criterios de seguridad, restricciones municipales o proyectos de modernización.

En 2001 comenzaron las primeras operaciones de construcción de la Autopista Central, iniciándose un conflicto por el desplazamiento de alrededor de 89 animitas dispuestas en el trazado original.

Este antecedente muestra que el conflicto por el retiro o desplazamiento de una animita no es exclusivo de una comunidad deportiva. Forma parte de una discusión más amplia sobre quién decide qué memorias pueden permanecer visibles en calles, plazas, parques y otros espacios de uso común.

Principales referencias sobre las animitas chilenas

  • Plath, Oreste, L'animita: hagiografía folklórica.
  • Forch, Juan, Animitas: templos de Chile.
  • Lira Latuz, Claudia, El rumor de las casitas vacías: estética de la animita.
  • Gumberger, Elisabeth, Exposición: de ánimas y mandas animitas chilenas desde el subsuelo.
  • Aliaga Rojas, Fernando, Religiosidad popular chilena: visión histórica.
  • Animitas, machis y santiguadoras: creencias religiosas y cultura popular en el Bío Bío.
  • Iglesia Católica, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia: principios y orientaciones.
  • Ysern de Arce, Juan Luis, La manda en la religiosidad popular: liturgia del umbral.

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