Leyendas del fútbol de Italia: los grandes jugadores de la historia de la Squadra Azzurra

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Es imposible hablar de fútbol internacional sin mencionar a Italia. De hecho, su forma de ver el fútbol fue durante mucho tiempo criticada y admirada a partes iguales. Además de ganar cuatro Copas del Mundo, algunas de sus estrellas forman parte del Olimpo futbolístico.

Puede que Inglaterra haya regalado oficialmente al mundo el fútbol, pero desde entonces este deporte ha sido transformado por muchas naciones, cada una añadiendo su propio toque único. Brasil le infundió estilo, convirtiendo el juego en un espectáculo de habilidad y creatividad, mientras que Johan Cruyff y Holanda lo revolucionaron con el “Fútbol Total”, una mezcla táctica perfecta de movimiento e inteligencia.

Italia, por su parte, convirtió el fútbol en una forma de arte calculada, dominando la disciplina defensiva y la brillantez estratégica con su estilo característico, “Zona Mista”, basado en el marcaje individual y la adaptabilidad táctica.

Sin embargo, a pesar de su reputación de solidez defensiva, Italia también ha producido algunos de los jugadores más elegantes y técnicamente dotados del fútbol. Desde los jugadores retrasados, conocidos como “registas”, que marcan el ritmo con pases precisos, hasta los prolíficos delanteros que han dejado huella con innumerables goles, el fútbol italiano se basa tanto en el arte como en la estructura.

Selección italiana celebrando título mundial

La selección italiana y su lugar en la historia

La selección de fútbol de Italia es el equipo formado por jugadores de nacionalidad italiana que representa desde 1910 a la Federación Italiana de Fútbol en las competiciones oficiales organizadas por la UEFA y la FIFA.

La escuadra es conocida como L’Azzurra o Gli Azzurri, porque el azul de Saboya es el color común de los equipos nacionales que representan a Italia, ya que es la pintura tradicional de la casa real de Saboya, titular del Reino de Italia.

Es, junto con Alemania, el segundo equipo nacional más exitoso en la historia de la Copa Mundial, por detrás de Brasil, después de conquistar cuatro títulos en las ediciones de 1934, 1938, 1982 y 2006.

CompeticiónPrincipales logros de Italia
Copa MundialCampeona en 1934, 1938, 1982 y 2006
EurocopaCampeona en 1968 y 2020
Juegos OlímpicosMedalla de oro en 1936 y medalla de bronce en 1928
Copa FIFA ConfederacionesTercer lugar en 2013
UEFA Nations LeagueTercer lugar en 2021

Italia fue finalista en otras dos ocasiones de la Copa Mundial, en 1970 y 1994, además de conseguir un tercer lugar en 1990 y un cuarto lugar en 1978.

Asimismo, comparte con Francia el tercer lugar entre las selecciones con más títulos obtenidos en el Campeonato de Europa, donde ha conseguido levantar el trofeo en dos ocasiones: en 1968, cuando ganó como local, y en 2020, cuando venció en la tanda de penaltis a la selección inglesa, que oficiaba la localía en el estadio de Wembley.

Ha conseguido también los subcampeonatos en las ediciones de 2000 y 2012.

Los primeros pasos de la Squadra Azzurra

Pese a afiliarse a la FIFA en 1905, el equipo de Italia no disputó su primer encuentro oficial hasta el 15 de mayo de 1910, en un amistoso ante Francia. En él, los italianos se impusieron por un claro 6-2 en la ciudad de Milán.

Pese al prometedor comienzo frente a los galos, disputó algunos amistosos más frente a otras selecciones, pero no conseguiría una nueva victoria hasta 1912, año en que disputa su primer torneo internacional.

Italia acudió a la segunda cita de los Juegos Olímpicos de 1912 de Estocolmo, en los que participaron selecciones absolutas, como una de las pocas federaciones que poseía por aquel entonces un equipo de fútbol. En ellos quedó eliminada en la primera fase tras perder por 2-3 frente a la selección finlandesa.

En los Juegos Olímpicos de 1920 de Amberes se enfrentaría por primera vez a la selección española, creada a efecto para disputar dicha competición, donde empezaría a forjar una rivalidad histórica.

En los Juegos Olímpicos de 1924 de París, los transalpinos eliminarían a la vigente medalla de plata, España, en primera fase. El partido finalizó con un 1-0 favorable a los italianos, merced a un tanto en propia puerta del español Pedro Vallana.

En los Juegos Olímpicos de 1928 de Ámsterdam, Italia se encontró en cuartos de final con España. Tras empatar a un gol, hubo de ser necesario un partido de desempate. En él, los italianos infligirían la que era y sigue siendo la peor derrota cosechada por la selección española: un 7-1.

Italia asombraba por aquellos años gracias a su gran capacidad goleadora y, pese a caer en semifinales frente a la selección uruguaya, una de las mejores del momento, lograría la medalla de bronce tras golear por 11-3 a la selección egipcia. A lo largo del torneo, Italia anotaría 25 goles en 5 encuentros.

La primera época dorada: los títulos mundiales de 1934 y 1938

Se llega a la década de los años 30, y con ella, la celebración en Uruguay de la primera Copa del Mundo. Italia compaginaría partidos amistosos de preparación con partidos de la Copa Internacional, un torneo creado por el austríaco Hugo Meisl y disputado entre las cinco selecciones de fútbol más poderosas de la época en Europa central: Austria, Checoslovaquia, Hungría, Italia y Suiza.

En ella, los italianos conseguirían alzarse con el triunfo en 2 de las 6 ediciones de que dispuso, la de 1927-30 y la de 1933-35.

La Squadra Azzurra se alzaría con el trofeo liderada por Giuseppe Meazza y Angelo Schiavio, y destronaría a Uruguay como la mejor selección existente.

Italia, que venía de vencer por 7-1 a la selección estadounidense, se enfrentó en cuartos de final a España en lo que era ya un clásico en las grandes citas. La resolución de la eliminatoria necesitó de dos encuentros para decidirse.

Tras deshacerse en semifinales de Austria por 1-0, se enfrentó a la selección checoslovaca en la final del campeonato. Se llegó al final del encuentro con un empate a un gol. Al comienzo de la prórroga, Angelo Schiavio anotó el gol del triunfo italiano, ya que el marcador no se movería más.

La elección del suelo francés para el Mundial de 1938 vino a raíz de la inminente Segunda Guerra Mundial y los acontecimientos bélicos que se producían en distintos lugares del mundo.

Italia, liderada por el gran Giuseppe Meazza y el técnico Vittorio Pozzo, venció a la selección noruega en la primera fase por 2-1. Después se enfrentó a Francia, organizadora del campeonato, y venció por 3-1 gracias a un doblete de Silvio Piola.

Tras vencer en semifinales a la selección brasileña por 2-1, gracias a los tantos de Gino Colaussi y Giuseppe Meazza, se enfrentaría a la selección húngara.

Italia volvió a proclamarse campeona del mundo y confirmó una generación histórica, aunque aquel periodo estuvo marcado por un ambiente político y bélico especialmente tenso.

El oro olímpico de Berlín 1936

Tras un disputado primer encuentro frente a la selección estadounidense, a la que venció por un gol a cero, el seleccionador italiano Vittorio Pozzo decidió incluir a Carlo Biagi en la alineación frente a la selección japonesa en cuartos de final.

La decisión resultó muy acertada, ya que Biagi se convirtió en la figura del encuentro al anotar 4 tantos, que, sumados a otro tanto de Giulio Cappelli y una tripleta de Annibale Frossi, derrotaron a los asiáticos por un claro 8-0.

En las semifinales derrotó a la selección noruega, lo que le aseguraba una medalla. El color, plata u oro, se lo disputó a la selección suiza, que había derrotado a la selección alemana, organizadora del campeonato.

El combinado italiano ha participado en 6 de las 7 ediciones de fútbol de que dispuso los Juegos Olímpicos para selecciones absolutas, antes de que el COI y la FIFA modificaran la normativa referente a las condiciones de los equipos participantes.

La posguerra y la reconstrucción del fútbol italiano

Se produjo el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, por lo que quedaron suspendidas las prácticas deportivas oficiales a nivel de selecciones hasta varios años después.

El 19 de abril de 1942 se cerró esta época dorada italiana con un partido amistoso ante España. Aunque los italianos vencieron por 4 a 0, la dureza de la Segunda Guerra Mundial hizo que la Squadra Azzurra debiera esperar hasta el fin del conflicto para volver a disputar un encuentro de selecciones.

Además, la Serie A italiana no se disputó en las temporadas 1943-1944 y 1944-1945, por lo cual los jugadores se mantuvieron fuera de forma.

La selección italiana volvió al fútbol internacional el 11 de noviembre de 1945, cuando empató 4 a 4 frente a Suiza. Sin embargo, el resto de sus actuaciones internacionales fueron discretas.

Entre las causas, amén de la guerra, se encuentra la Tragedia de Superga, en la que falleció gran parte del plantel del Torino, que por aquel entonces era el más exitoso de Italia, ganando 5 campeonatos de la Serie A consecutivos y en el que hasta 10 jugadores copaban el equipo titular de la Squadra Azzurra.

Los torneos de 1942 y 1946 fueron cancelados debido a la Segunda Guerra Mundial.

En el Mundial de 1950, Italia, con la complicada tarea de defender de nuevo el título tras ya 12 años, se vio aún más afectada por la tragedia del accidente de sus jugadores en las afueras de Turín y por la transición política del país, que salía de una dictadura para convertirse en la República Italiana.

Su participación resultaría hasta esa fecha en la peor de un equipo defensor del título, tras caer eliminada a las primeras de cambio en la fase de grupos. Una séptima posición y el no acceder a la fase final del torneo fue un duro varapalo para Gli Azzurri del que tardarían en recuperarse.

Las grandes leyendas italianas

Giuseppe Meazza: la primera superestrella

Giuseppe Meazza fue la primera superestrella del fútbol italiano.

Con tan solo 1,70 m, el diminuto delantero fue rechazado por el AC Milan a los 14 años debido a su estatura. Sin embargo, su rival, el Inter de Milán, se abalanzó para rescatarlo, y su apuesta dio frutos de una manera que jamás imaginaron.

Tras debutar en el primer equipo del Inter con tan solo 17 años, “El Niño” disputó 408 partidos con el club durante los siguientes 13 años, anotando un récord de 284 goles y guiando al equipo a tres títulos de la Serie A.

Al mismo tiempo, se convirtió en un héroe nacional italiano, guiando a la Azzurri a dos títulos consecutivos de la Copa del Mundo en 1934 y 1938.

Meazza finalmente se unió al AC Milan en 1940, pero en ese momento las lesiones ya le habían pasado factura y sus mejores días habían quedado atrás.

Hoy en día, el estadio compartido del Inter y el AC Milan, el Stadio Giuseppe Meazza, más conocido como San Siro, lleva su nombre.

Comparado en Italia con Pelé, Giuseppe Meazza dejó su huella en el fútbol italiano gracias a su récord goleador. En el tradicional estilo defensivo de Italia, hizo historia al anotar 33 goles para su país en 53 apariciones.

Gigi Riva: el símbolo goleador del Cagliari

Tras un breve paso por el Legnano, Gigi Riva desarrolló prácticamente toda su carrera en el Cagliari, donde se convirtió en el gran símbolo del club.

Fue clave en el ascenso a la Serie A en 1964 y, pocos años después, lideró la histórica conquista del Scudetto en la temporada 1969-70, el único en la historia de la institución.

Fue el máximo goleador de la liga italiana en tres ocasiones y cerró su etapa en el club con 164 goles en la Serie A.

Con la selección italiana marcó 35 goles en 42 partidos entre 1965 y 1974, cifra que lo mantiene como el máximo goleador histórico del combinado nacional.

Fue campeón de la Eurocopa en 1968 y una de las principales figuras del equipo que alcanzó la final del Mundial de 1970, donde Italia cayó ante Brasil.

Su carrera estuvo marcada por varias lesiones graves que le impidieron llegar incluso más lejos, pero aun así logró sostener un promedio goleador extraordinario.

Giacinto Facchetti: el defensor que cambió su posición

Giacinto Facchetti debutó en el Inter a comienzos de los años 60 y desarrolló toda su carrera en el club, donde disputó más de 600 partidos oficiales y fue uno de los grandes referentes de la Grande Inter de Helenio Herrera.

Con ese equipo conquistó cuatro títulos de la Serie A, dos Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales, siendo una de las estrellas de un ciclo que marcó una época en el fútbol europeo.

Con la selección italiana también tuvo un rol protagónico durante más de una década. Capitán durante once años, levantó la Eurocopa en 1968 y lideró al equipo que alcanzó la final del Mundial de 1970, siendo además elegido en el equipo ideal del torneo.

En un fútbol en el que los defensores se limitaban a marcar, Facchetti se animó a salir al ataque, redefiniendo el puesto por completo.

Ese estilo, sumado a su liderazgo y su impecable comportamiento dentro del campo de juego, lo convirtieron en una figura central en la evolución del fútbol italiano.

Gianni Rivera: elegancia, creatividad y Balón de Oro

Gianni Rivera fue el primer jugador nacido en Italia en ganar el Balón de Oro.

Fue coronado mejor jugador del mundo en 1969, poco después de llevar al AC Milan a su segundo triunfo en la Copa de Europa.

Un creador de juego elegante, inteligente y sumamente hábil, Rivera fue el modelo para futuros grandes italianos como Roberto Baggio, Francesco Totti y Gianfranco Zola.

Fue el “fantasista” original, capaz de crear algo de la nada y deslumbrar a los oponentes con su magia.

Con el Milán ganó dos Copas de Europa, dos títulos de la Serie A y muchos otros honores.

Dino Zoff: la longevidad convertida en grandeza

La leyenda del portero italiano Dino Zoff tuvo un comienzo difícil en su carrera futbolística, pasando sus primeros años en el banco del Udinese después de ser rechazado por el Inter de Milán y la Juventus cuando era adolescente.

Aunque su suerte mejoró con sus etapas en Mantova 1911 y Napoli, su carrera no despegó realmente hasta 1972, cuando se unió a la Juventus a la edad de 30 años.

Durante los siguientes 11 años en Turín, Zoff hizo casi 500 apariciones para la Vecchia Signora, ayudándolos a asegurar seis títulos de la Serie A y dos Coppa Italia.

También representó a Italia en tres Copas del Mundo, en 1974, 1978 y 1982.

Como capitán de Italia, con 40 años, los llevó a la gloria en esta última, convirtiéndose en el jugador de mayor edad en levantar el trofeo.

Gaetano Scirea: la definición de elegancia defensiva

Gaetano Scirea fue la definición de elegancia en defensa.

Líbero de la Juventus y de la selección italiana durante más de una década, destacó por su inteligencia táctica, su salida limpia desde el fondo y una disciplina ejemplar que lo convirtió en uno de los jugadores más respetados de su época.

Fue una de las figuras de uno de los ciclos más exitosos en la historia de la Vecchia Signora, ganando siete scudettos y varios títulos internacionales, entre ellos la Copa de Europa y la Intercontinental en 1985.

Con Italia alcanzó la gloria en el Mundial de 1982, siendo un pilar en la zaga de un equipo que hizo historia.

Su vida acabó mucho antes de lo previsto en un fatal accidente automovilístico en Polonia, apenas un año después de haberse retirado. Tenía 36 años.

Paolo Maldini: la excelencia de un solo club

Nacido en Milán en 1968, Paolo Maldini es una referencia cuando se trata de defender el fútbol.

Pasó toda su carrera en el AC Milan, al que lideró como capitán.

Conocido como Il Bello y seguido no solo por sus dotes futbolísticas, Maldini está en la mejor alineación de fútbol de la historia.

En su palmarés tiene varias ligas, copas y supercopas de Europa, Intercontinentales y un sinfín de otros trofeos, todos ellos con un único club.

Maldini tiene un récord de participaciones en el AC Milan de 902 partidos y conserva el récord de más apariciones en la Serie A y en competiciones de clubes de la UEFA.

Su nombre también está ligado a algunas de las defensas más recordadas de la historia del fútbol italiano, especialmente junto a Franco Baresi y Alessandro Nesta.

Franco Baresi: el líder de una defensa histórica

El AC Milan fue el equipo más dominante del fútbol italiano, si no del mundo, a finales de los años 1980 y 1990, ganando cinco títulos de la Serie A y tres Ligas de Campeones consecutivas.

Mientras Marco van Basten era el goleador etéreamente talentoso y Ruud Gullit el enigmático y versátil mediapunta, Franco Baresi era la roca veterana en el corazón de su inquebrantable defensa de tres hombres junto a Paolo Maldini y Mauro Tassotti.

Rápido, fuerte y sorprendentemente bueno en el juego aéreo para un hombre de su estatura, la mayor virtud de Baresi era su sentido táctico.

Como líbero, anticipaba los problemas antes de que surgieran, los despejaba en el momento, jugaba el fuera de juego a la perfección y conducía y distribuía el balón hacia adelante tan bien como la mayoría de los centrocampistas de la época.

A menudo comparado con la leyenda alemana Franz Beckenbauer, el debate sobre cuál de los dos superlíberos fue mejor aún continúa.

Roberto Baggio: talento, técnica y personalidad

Presente en todas las listas de los mejores jugadores del mundo, Baggio fue un delantero al que le gustaba tocar el balón y mostrar su técnica.

Marcó más de 300 goles en competición oficial, casi 30 con la selección.

Es uno de los máximos goleadores de Italia.

Toda su carrera deportiva transcurrió en clubes de su país.

Roberto Baggio, nacido en Caldogno en 1967, jugó para los clubes italianos más importantes, incluyendo Fiorentina, Juventus, Milan e Internazionale.

Baggio jugó para Italia en 56 partidos, anotando 27 goles, y es el cuarto mayor goleador de su equipo nacional.

Fue protagonista en el equipo italiano que terminó en tercer lugar en la Copa Mundial de la FIFA 1990, marcando dos goles.

Antes de que Pep Guardiola se convirtiera en el entrenador superestrella que conocemos hoy, fue un mediocampista consumado que compartió la cancha con algunos de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos.

Sin embargo, en la mente de Guardiola no hay duda de quién fue el mejor jugador con el que jugó. “Me emociono al hablar de Baggio”, dijo Guardiola sobre su excompañero del Brescia en 2024.

Andrea Pirlo: el regista que hacía sencillo el fútbol

Pese a ser también campeón del mundo, Pirlo es uno de los que componen la lista de grandes jugadores que no ganaron el Balón de Oro.

Andrea Pirlo, uno de los pocos que jugó para el AC Milan, el Inter de Milán y la Juventus, es uno de los pocos jugadores en la historia que hicieron que el fútbol pareciera algo sencillo.

Aparentemente inmune a la presión y nunca apurado, el profundo mediapunta italiano siempre pareció tener todo el tiempo del mundo, utilizándolo para entregar sus característicos pases en bucle con el peso perfecto a sus compañeros o deslizar el balón a través de huecos aparentemente invisibles en la defensa del oponente.

El italiano, que se retiró en 2017 tras una breve etapa en la Major League Soccer con el New York City FC, también era letal a balón parado, capaz tanto de marcar como de crear ocasiones desde diversos ángulos.

Sigue empatado con el mayor número de goles de tiro libre en la historia de la Serie A, junto con Siniša Mihajlović, con 28.

Alessandro Nesta: precisión y liderazgo defensivo

Formado en la Lazio, donde debutó siendo apenas un adolescente, Alessandro Nesta rápidamente se convirtió en capitán y en el líder de un equipo que conquistó la Serie A en la temporada 1999-2000.

Su salida en 2002 marcó el inicio de una nueva etapa en el Milán, donde alcanzaría la cima del fútbol europeo.

Con el conjunto rossonero disputó 10 temporadas en las que levantó 10 títulos, entre ellos dos Champions League, en 2002-03 y 2006-07.

Formó parte de una de las defensas más recordadas de la historia junto a Paolo Maldini.

Algunas lesiones le impidieron tener continuidad en los momentos decisivos, pero aun así integró el plantel y jugó tres partidos en la Italia que se consagró campeona del mundo en Alemania 2006.

Fabio Cannavaro: un defensa ganador del Balón de Oro

Fabio Cannavaro fue uno de los defensores más importantes de su generación y logró algo reservado para muy pocos zagueros: ganar el Balón de Oro.

Capitán de la selección italiana campeona del mundo en 2006, fue el líder absoluto de una defensa prácticamente impenetrable.

Se destacó por su capacidad de anticipación, su timing perfecto y una lectura del juego excepcional, a pesar de no contar con una estatura imponente.

A lo largo de su carrera, brilló en clubes como Parma, Inter y especialmente Juventus, donde consolidó su legado en el fútbol italiano.

Tras alcanzar la cima de su carrera en el Mundial de Alemania, se convirtió en jugador del Real Madrid, donde alzó tres títulos en tres temporadas.

Le puso punto final a su carrera en 2011 con la camiseta del Al-Ahli para comenzar un nuevo rol como entrenador.

Gianluigi Buffon: el ideal de portero italiano

Aún en activo durante la recopilación de algunas listas, Buffon es para los italianos el ideal de portero.

Un jugador alto, de más de un metro noventa, y corpulento que pone muy difícil a cualquiera que le marquen un gol.

En 2001, dos temporadas después de ayudar al Parma a lograr un triplete improbable, la Juventus convirtió a Gianluigi Buffon en el portero más caro de la historia del fútbol, pagándole al Parma 56,7 millones de dólares por sus servicios.

Durante las siguientes dos décadas en Turín, Buffon demostró que valía cada centavo, con sus inquebrantables actuaciones en la portería jugando un papel fundamental para ayudar a la Juventus a ganar unos increíbles 10 títulos de la Serie A y otros 11 honores importantes.

Buffon, campeón del mundo con Italia en 2006, se retiró a los 45 años en 2023 como el jugador con más partidos internacionales de la Serie A y de Italia.

La única mancha en su increíble legado es que nunca pudo ganar la Champions League, tras perder tres finales. Aun así, sigue siendo uno de los mejores jugadores de la historia bajo los palos.

Francesco Totti: fidelidad absoluta a la Roma

Francesco Totti podría haber jugado en cualquier equipo del mundo durante su mejor momento, pero el hijo de Roma se mantuvo fiel a sus raíces durante toda su carrera, pasando unas increíbles 26 temporadas con la AS Roma.

Durante ese tiempo, Totti, un hábil mediapunta y un goleador prolífico, acumuló 786 partidos y 307 goles, ambos récords del club, ayudando a los Giallorossi a ganar cinco títulos importantes, entre ellos el Scudetto en la temporada 2000-01.

Además, sigue siendo el segundo máximo goleador de la historia de la Serie A, solo por detrás de Silvio Piola.

Para Italia, Totti fue un jugador clave en la victoria de los Azzurri en la Copa del Mundo de 2006, anotando un gol decisivo en el final contra Australia en los octavos de final.

Aún quedan dudas sobre si hubiera podido alcanzar metas incluso mayores si hubiera dejado Roma, pero el hecho de que haya logrado todo lo que logró con un solo club sirve para resaltar aún más su excepcional calidad.

Alessandro Del Piero: goles en los momentos decisivos

Alessandro Del Piero es el jugador con más partidos jugados en la Juventus y el máximo goleador de todos los tiempos del club, con 290 goles en 705 partidos.

No solo fue un goleador prolífico a lo largo de su carrera, sino que también fue un jugador que brilló en los momentos más importantes y siempre cumplió cuando su club más lo necesitaba.

En el segundo, y hasta la fecha último, triunfo de la Juventus en la Champions League, en la temporada 1995-96, el delantero italiano marcó seis goles, incluyendo uno crucial contra el Real Madrid en cuartos de final.

En la temporada 1997-98, marcó el gol decisivo de la victoria contra un Inter de Milán liderado por su rival goleador, Ronaldo.

Admirablemente, se mantuvo fiel a la Juventus incluso después del descenso del club a la Serie B en 2006, anotando 20 goles para asegurar su regreso inmediato a la máxima categoría.

Para Italia, Del Piero fue igual de decisivo. En la semifinal del Mundial de 2006, selló una victoria por 2-0 sobre Alemania con una precisa definición en los últimos minutos, asegurando el pase de los Azzurri a la final.

Allí, vencieron a Francia en una emocionante tanda de penaltis, donde Del Piero volvió a brillar, convirtiendo con seguridad su penalti para ayudar a Italia a conseguir su cuarto título mundial.

Otros nombres imprescindibles de la historia italiana

Otro gran delantero demuestra que Italia se ha caracterizado no solo por cerrar filas en la portería, sino también por romper las líneas del equipo contrario.

Uno de los jugadores que el Nápoles recuerda con más cariño es aquel que, junto a Maradona, ganó un scudetto.

De nuevo aparece un delantero para cerrar la lista. Ya de joven destacó por su calidad, ganando en dos ocasiones la Eurocopa antes de los 21 años.

Con los “mayores” alzó la Copa del Mundo en 2006 y, a nivel personal, cuenta con muchos reconocimientos, como estar en la lista FIFA de los 100 mejores futbolistas del siglo pasado.

Estos son algunos de los 10 mejores jugadores de fútbol que ha tenido Italia, aunque las listas pueden ampliarse con figuras como Gigi Riva, Giacinto Facchetti, Alessandro Nesta, Gaetano Scirea, Fabio Cannavaro, Alessandro Del Piero, Dino Zoff, Francesco Totti, Gianni Rivera, Andrea Pirlo, Franco Baresi, Gianluigi Buffon, Giuseppe Meazza, Roberto Baggio y Paolo Maldini.

Como ves, sobre todo son futbolistas ofensivos, con una clara mentalidad goleadora, aunque la historia italiana también está marcada por porteros, defensas y centrocampistas de enorme influencia.

No es de extrañar que esta sea una de las selecciones con más títulos mundiales de la historia, porque llevan jugando con grandes estrellas más de un siglo.

CUANDO ITALIA DABA MIEDO | HISTORIA COMPLETA

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