Lesión de rodilla: no puedo golpear el balón, causas y tratamiento

Si después de una lesión de rodilla no puedes golpear el balón, no fuerces el movimiento ni intentes continuar jugando: el dolor al chutar puede deberse a una contusión, una sobrecarga, una lesión del menisco, un esguince ligamentoso o una lesión del ligamento cruzado anterior. Si además hay hinchazón rápida, incapacidad para apoyar, inestabilidad, bloqueo o un chasquido en el momento de la lesión, es recomendable detener la actividad y solicitar una valoración médica.

Las lesiones de rodilla son frecuentes en el fútbol porque este deporte exige correr, saltar, frenar, girar, cambiar rápidamente de dirección y soportar impactos o forcejeos. El tratamiento depende del tipo y de la gravedad de la lesión, pero inicialmente suele incluir protección, reposo relativo, frío local, compresión, elevación y una vuelta progresiva al movimiento; algunas lesiones requieren fisioterapia, una ortesis o cirugía.

Por qué una lesión de rodilla puede impedirte golpear el balón

Golpear el balón requiere coordinar la cadera, la rodilla y el tobillo, además de flexionar y extender la rodilla con rapidez. El dolor puede aparecer al levantar la pierna, extender la rodilla, apoyar el peso, realizar el gesto de golpeo o girar después del contacto con el balón.

La rodilla es una articulación que une el fémur con la parte superior de la tibia. Está compuesta por huesos; músculos; y tejidos llamados cartílago, ligamentos y tendones. Estas partes trabajan en conjunto para permitir que las piernas se doblen, se estiren y giren.

Una lesión de rodilla es un daño en una o más partes de la rodilla. El dolor de la rodilla puede ser la consecuencia de una lesión en un ligamento, en un tendón o en el cartílago, pero también puede ser un síntoma más de una infección o de una enfermedad como la artritis o la gota.

Qué hacer de inmediato si no puedes chutar

Después de una lesión de rodilla aguda, a menudo no es posible continuar jugando. Si hay líquido en la rodilla de forma inmediata, imposibilidad para cargar o se ha sentido un chasquido, el consejo es detenerse de inmediato.

Para tratar cualquier tipo de lesión en los tejidos blandos de la rodilla, utiliza el método “PRICE”. El método PRICE, por sus siglas en inglés, significa lo siguiente:

  • Protección (Protection): protege tu lesión de daños mayores.
  • Reposo (Rest): reposa durante los dos o tres primeros días; posteriormente, reanuda poco a poco el movimiento para no perder demasiada fuerza muscular.
  • Hielo (Ice): aplícate compresas frías, por ejemplo, hielo o una bolsa de guisantes congelados envuelta en una toalla, para reducir la inflamación y los moretones.
  • Compresión (Compression): comprime la articulación con vendas para contener la lesión y ayudar a reducir la inflamación.
  • Elevación (Elevation): eleva la rodilla apoyándola por encima del nivel del corazón y mantenla firme.

Para ayudar a tu hijo con la hinchazón durante el primer día o los dos primeros días posteriores a la lesión, puede hacer lo siguiente: Aplicar hielo envuelto en una toalla sobre la rodilla durante unos 20 minutos cada una o dos horas. Envolver la rodilla con una venda elástica o utilizar una manga de compresión. Elevar la rodilla por encima del nivel del corazón.

No apliques el hielo directamente sobre la piel, porque puede dañarla. El hielo se debe utilizar con precaución. Para evitar daños en la piel de la zona inflamada, no lo aplique directamente sobre la piel y sólo durante breves periodos de tiempo.

Hay ciertas cosas que deberás evitar durante los tres primeros días después de haberte lesionado, para no dañarte más la rodilla. Evita masajear la rodilla lesionada los tres primeros días tras la lesión. Esto puede ocasionar más inflamación o sangrado.

  • El calor, incluido tomar un baño caliente o usar una bolsa térmica.
  • El alcohol, porque consumir bebidas alcohólicas puede aumentar el sangrado y la inflamación en la zona afectada.
  • Correr o realizar otros tipos de ejercicio.
  • Masajear la rodilla lesionada.

Es posible que debas usar muletas o una rodillera para asegurarte de que la rodilla afectada no reciba todo el peso del cuerpo. El reposo no debe ser absoluto, sino adaptado a la evolución de los síntomas.

Causas frecuentes de dolor al golpear el balón

Contusión de rodilla

La contusión de rodilla es una lesión producida por un golpe directo sobre la articulación, que provoca daño en los tejidos blandos sin que exista rotura ósea. Suele aparecer tras una caída o un impacto durante la actividad diaria o deportiva.

Una contusión de rodilla es una lesión causada por un golpe directo sobre la articulación que provoca daño en los tejidos blandos sin que exista fractura ni rotura ligamentosa. Es frecuente tras una caída o impacto y suele producir dolor, inflamación y hematoma.

El impacto puede provocar pequeñas roturas en los vasos sanguíneos de los tejidos blandos, lo que genera inflamación, dolor y, en algunos casos, hematoma en la zona afectada.

El síntoma más frecuente es el dolor en la zona donde se ha producido el impacto. Puede aparecer inmediatamente después del golpe o aumentar con el paso de las horas, especialmente al presionar la zona afectada o al intentar mover la rodilla.

Tras una contusión es habitual que aparezca inflamación alrededor de la articulación. Esta hinchazón suele deberse a la reacción inflamatoria de los tejidos tras el traumatismo.

Cuando el golpe provoca la rotura de pequeños vasos sanguíneos, puede aparecer un hematoma o moratón en la piel. Su tamaño y color pueden variar según la intensidad del impacto y la evolución de la lesión.

El dolor puede aumentar al apoyar la pierna, caminar o flexionar la rodilla. En algunos casos, estas molestias se manifiestan como dolor en la rodilla al andar o dolor al doblar la rodilla, especialmente durante los primeros días tras el golpe.

AspectoInformación
Qué esGolpe directo que provoca lesión en tejidos blandos de la rodilla
CausaCaídas, impactos o traumatismos
SíntomasDolor, inflamación y aparición de hematoma
DuraciónDe varios días a algunas semanas según la gravedad
TratamientoReposo relativo, aplicación de frío y fisioterapia
RecuperaciónProgresiva según la evolución de los síntomas
Gravedad de la contusiónTiempo aproximado de recuperación
Contusión leve3 a 7 días
Contusión moderada1 a 3 semanas
Contusión más intensa3 a 6 semanas

Estos tiempos son orientativos y pueden variar según la evolución de la lesión y el manejo durante los primeros días. El tiempo de recuperación de una contusión de rodilla puede variar según la intensidad del golpe y los tejidos afectados.

En la mayoría de los casos se trata de una lesión leve que mejora progresivamente en pocos días, aunque cuando el impacto es mayor el dolor y la inflamación pueden prolongarse durante varias semanas.

El tiempo que tarda en curarse una contusión en la rodilla puede depender de varios factores:

  • intensidad del golpe o traumatismo;
  • grado de inflamación o hematoma;
  • reposo y control de la carga durante los primeros días;
  • estado previo de la rodilla;
  • inicio adecuado de movilidad y recuperación progresiva.

El tratamiento de una contusión de rodilla suele ser conservador y está orientado a reducir el dolor, controlar la inflamación y recuperar progresivamente la movilidad de la articulación.

Durante las primeras fases tras el golpe es recomendable reducir las actividades que aumenten el dolor, especialmente caminar largas distancias, correr o realizar movimientos bruscos. La aplicación de frío local durante los primeros días puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor.

A medida que el dolor en la rodilla y la inflamación disminuyen, es importante recuperar progresivamente la movilidad de la rodilla. Los movimientos suaves ayudan a evitar rigidez articular y favorecen la recuperación funcional.

Lesión del ligamento cruzado anterior

La lesión aguda de rodilla más conocida en el fútbol es la rotura del ligamento cruzado anterior. El ligamento cruzado anterior es un ligamento en el centro de la articulación de la rodilla. Junto con el ligamento cruzado posterior aporta estabilidad a la rodilla.

Las lesiones del ligamento cruzado anterior se deben a un movimiento de torsión o valgo forzado en la rodilla. Normalmente no se trata de lesiones de contacto.

El jugador suele recordar un crujido o un chasquido. Puede intentar seguir jugando, con lo que el jugador volverá a sentir la sensación de que la rodilla "cede" al intentar girar.

Las lesiones del ligamento cruzado anterior provocan síntomas de inestabilidad y disfunción. En los pacientes que sufren este tipo de lesiones, el mecanismo de contención del ligamento está ausente y existe una excesiva rotación y movimiento de avance de la parte inferior de la pierna en relación con el muslo.

Los síntomas iniciales de estas lesiones de rodilla incluyen dolor e hinchazón casi inmediata. Los desgarros del ligamento cruzado anterior son mucho más frecuentes en las mujeres y a menudo van acompañados de lesiones en otras estructuras, como el menisco, desgarros de los ligamentos colaterales y hematoma óseo.

La recuperación de una ruptura del ligamento cruzado anterior es larga y dura entre nueve y doce meses. La rehabilitación de una ruptura del ligamento cruzado anterior sin cirugía también dura varios meses hasta un año. Depende de muchos factores.

El paciente no deberá competir de nuevo hasta que hayan transcurrido de seis a nueve meses. Los jugadores que vuelven a la competición después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior corren mayor riesgo de desarrollar artrosis en la rodilla que los pacientes de control de la misma edad.

Los jugadores con una lesión de ligamento cruzado anterior previa corren mayor riesgo de sufrir una nueva lesión de rodilla.

Lesión de menisco

En la rodilla se unen los huesos de la tibia y el fémur. Entre los huesos hay dos discos. El disco en la cara interna de la rodilla es el menisco medial. El de la cara externa es el menisco lateral.

El menisco es un amortiguador, y como tal se desgasta con el tiempo. En otros casos se lesiona producto de la compresión y torsión de la rodilla.

Esto puede causar, entre otras cosas, dolor en la rodilla al realizar movimientos de giro. El paciente presentará dolor en la rodilla, que empeorará al estirarla.

La articulación de la rodilla se inflamará durante las 24 posteriores a la lesión. Los desgarros de menisco no suelen producir hemartrosis, por lo que la articulación no se inflama de forma inmediata.

Si se rompe el menisco sentirás dolor al torcer o girar la rodilla, hinchazón, rigidez y dificultad para estirarla, entre otros síntomas. Los pacientes con desgarros desplazados del menisco podrían presentar bloqueo de la articulación de la rodilla.

Las imágenes de RM muestran los desgarros de menisco con gran claridad. Los pacientes con posible desgarro de menisco se deben derivar para realizar evaluaciones adicionales y rehabilitación.

Los desgarros periféricos se pueden curar si se permite que remitan, pero los pacientes que sufren desgarros con desplazamiento o desgarros importantes que se extienden al cuerpo principal del menisco quizá precisen cirugía.

La rotura de menisco es operable y allí se reseca el fragmento en forma artroscópica. Se extrae parte del menisco roto y en algunas ocasiones solo es necesario suturar el menisco dañado. Su recuperación va de 1 a 3 meses.

Esguince del ligamento colateral medial

En la cara interna y externa de la rodilla están los ligamentos colaterales. Al igual que los ligamentos cruzados, aportan estabilidad a la rodilla.

El paciente describirá a menudo un golpe en la parte exterior de la rodilla que estira o desgarra el ligamento en el interior de la rodilla. Los pacientes a menudo comentan que oyeron un chasquido en el momento de la lesión.

El dolor en la cara interna de la rodilla puede indicar una lesión del ligamento colateral medial. El dolor en la cara externa de la rodilla puede provenir del ligamento colateral lateral.

Los síntomas más frecuentes son el dolor y la inflamación. Los principales síntomas de estas lesiones de rodilla son dolor en la zona, inflamación, enrojecimiento, incapacidad para estar de pie sobre la pierna afectada y sensibilidad donde el ligamento lesionado se sujeta a un hueso en la rodilla.

GradoCaracterísticas
Grado 1Estiramiento y micro-desgarro del tejido del ligamento
Grado 2Desgarro parcial del tejido del ligamento. Ligera inestabilidad de la articulación cuando se examina.
Grado 3Desgarro severo o completo del tejido del ligamento. Inestabilidad significativa de la articulación.

Los esguinces del ligamento colateral medial se curan adecuadamente con tratamiento conservador. El tratamiento inicial requiere reposo, hielo, compresión y elevación (RHCE).

Por lo general, incluso los desgarros completos se curan con una combinación de ortesis de la articulación y un programa completo de ejercicios que fortalezca el cuádriceps.

Lesión del cartílago y cuerpos libres

El cartílago es una cubierta de tejido que cubre toda la articulación, y que evita el roce en la misma. Esta cubierta puede alterarse por causas mecánicas, es decir, por golpes, giros bruscos o sobrecargas continuas; por lesiones asociadas, como el LCA o el menisco, o por alteraciones de la rótula.

El cartílago no tiene un grado de cicatrización alto. Una lesión de rodilla puede formar grietas que terminan liberando fragmentos de cartílago en el espacio articular, que son los denominados cuerpos libres.

Este cuerpo libre termina trabando la rodilla, por lo que es necesario extraerlo a través. Durante la operación, además, se pule y alisa la zona donde se ha producido la lesión.

El desgaste que sufre el cartílago termina generando una artrosis. La artrosis origina un dolor que se acentúa al levantarse, tras estar un tiempo sentado.

Dolor femororrotuliano y tendón rotuliano

El síndrome de dolor patelofemoral es un ejemplo de lesión no aguda que provoca molestias alrededor o debajo de la rótula (patela). Es una lesión que aparece sobre todo en futbolistas jóvenes.

Los niños en crecimiento pueden sentir molestias por ello. La movilidad de la rótula está determinada en gran medida por los músculos que se insertan en ella.

Por el crecimiento y la práctica intensa de deporte puede aparecer un desequilibrio en estos músculos. La rótula entonces no puede moverse correctamente y eso provoca dolor.

El dolor justo debajo de la rótula, cerca del tendón rotuliano, puede tener diferentes causas. En la rodilla del saltador el tendón rotuliano está afectado.

Si el dolor se localiza en el bulto justo por debajo del tendón rotuliano, puede indicar Osgood-Schlatter. Se observa principalmente durante el crecimiento.

Otras causas posibles

Las lesiones de rodilla más comunes en los niños y los adolescentes incluyen esguinces, distensiones, tendinitis, roturas de menisco, fracturas, luxación de la rótula, enfermedad de Osgood-Schlatter, osteocondritis disecante y bursitis.

Las distensiones aparecen cuando un músculo o un tendón se estira demasiado. La tendinitis es la inflamación de un tendón, a menudo causada por el uso excesivo, como en el caso de la rodilla de saltador.

La bursitis es la inflamación de una de las bolsas sinoviales llenas de líquido que sirven para amortiguar los golpes que recibe la rodilla. La osteocondritis disecante aparece cuando un pequeño fragmento de hueso en la rodilla pierde el suministro sanguíneo y se desprende.

Las molestias de los meniscos medial y lateral también pueden aparecer de forma gradual. A veces se debe a que la calidad de los meniscos empeora a medida que envejecemos o a que la rodilla se carga incorrectamente durante mucho tiempo.

Los problemas no directamente relacionados con una lesión o el uso excesivo pueden ocurrir en o alrededor de la rodilla. Entre ellos se encuentran la artritis, la enfermedad de Osgood-Schlatter, un quiste poplíteo o de Baker, infecciones, un problema en la cadera y la osteocondritis disecante.

Lesiones agudas y lesiones por sobrecarga

Las lesiones agudas se producen de una sola vez durante el entrenamiento o el partido. Entonces puede señalarse un momento de aparición claro.

La rodilla se tuerce, por ejemplo, al girar para esquivar a un oponente o durante una caída en la que el jugador va de rodillas. A menudo, una lesión aguda de rodilla se produce sin contacto directo con un oponente.

Las lesiones de rodilla en el fútbol también pueden aparecer sin un momento de inicio claro. Esto puede ser consecuencia de sobrecarga o de no recuperarse correctamente de una lesión anterior de rodilla.

Las lesiones por uso excesivo ocurren con actividades repetitivas o presión repetida o prolongada sobre la rodilla. Las rodillas pueden irritarse e inflamarse cuando sube escaleras, anda en bicicleta, trota o salta, lo que ejerce presión sobre las articulaciones y otros tejidos.

El síndrome de dolor patelofemoral, la inflamación de los tendones, la bursitis, el síndrome de plica y el síndrome de la cintilla iliotibial pueden relacionarse con el uso excesivo de la rodilla.

Cómo se diagnostica la lesión

Para diagnosticar una lesión de rodilla, los médicos preguntan cómo ocurrió la lesión y cuáles son los síntomas. Asimismo, le harán una exploración física al paciente, que incluirá presionarle la rodilla y la pierna y moverlas de determinadas maneras.

Esto les ayudará a saber qué parte de la rodilla está lesionada. Tu médico de cabecera o fisioterapeuta te preguntará cuáles son tus síntomas y te examinará.

Durante el examen, el médico podrá palpar la articulación, presionando suavemente la rótula para determinar si hay acumulación de líquido, en particular si la rodilla no muestra gran inflamación.

Tu médico de cabecera o fisioterapeuta te pedirá que describas cómo se produjo la lesión, dónde te duele y qué tipo de dolor sientes. Además, podrá examinar tu rodilla flexionándola y extendiéndola, así como moviendo la pierna en diferentes posiciones mientras permaneces acostado o sentado.

Estas maniobras ayudan a determinar si hay alguna lesión en los ligamentos o los tejidos blandos. Tu médico de cabecera o fisioterapeuta podría pedirte que realices movimientos tales como dar un paso, agacharte o brincar.

Es posible que soliciten pruebas de imagen, como una radiografía para comprobar si hay lesiones en los huesos, o una tomografía computada o una resonancia magnética para examinar el interior de la rodilla.

Una radiografía ayuda a excluir una fractura, pero la ausencia de fractura no disminuye la probabilidad de un desgarro en el ligamento cruzado anterior. Una resonancia magnética confirmará si existe un desgarro completo del ligamento cruzado y mostrará lesiones asociadas, como desgarros de menisco.

Exploración del ligamento cruzado anterior

Las pruebas apropiadas deben buscar movimientos anómalos de la rodilla. Deben evaluar la función del ligamento cruzado anterior; para ello, examine la tibia en relación con el fémur cuando la articulación está en tensión.

Deberá comparar el movimiento del miembro afectado con el del miembro no afectado. Se considera anómala una diferencia de movimiento entre ambos que sea superior a 3 mm.

  • Prueba del cajón anterior.
  • Prueba de Lachman.
  • Prueba de desplazamiento del pivote.

La prueba de Lachman se realiza con la articulación de la rodilla flexionada a unos 30 grados. Con este movimiento se relajan los mecanismos de sujeción secundarios que ofrecen los ligamentos de la rodilla y los músculos circundantes.

Por lo tanto, es mucho más sensible y fiable que la prueba del cajón anterior que se viene realizando tradicionalmente. La prueba se considera positiva si la tibia se mueve hacia adelante sobre el fémur en comparación con el lado opuesto.

Los pacientes no toleran bien la prueba de desplazamiento del pivote y a menudo sólo se puede realizar bajo anestesia.

Exploración del menisco

El signo clínico más preciso es la prueba de Thessaly, el paciente la realiza con carga de peso flexionando la rodilla 20 grados, aunque la sensibilidad a la palpación a lo largo de la línea de la articulación es un indicador fiable que con frecuencia se tolera mejor en casos agudos.

Existe probabilidad de lesión de menisco si un paciente con historial de torceduras presenta inflamación y dolor posteriormente. Las imágenes de RM muestran los desgarros de menisco con gran claridad.

Tratamiento según la causa

Medicamentos

Puedes comprar analgésicos tales como el paracetamol o el ibuprofeno para tratar el dolor leve y moderado de tu rodilla. Si el dolor es agudo, tu médico de cabecera podría recetarte analgésicos más fuertes.

Además de aliviar el dolor, los analgésicos pueden reducir la inflamación y la hinchazón. Lee siempre el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento, y si tienes preguntas, consulta a tu farmacéutico o médico.

Si tu médico lo autoriza, puede darte paracetamol o ibuprofeno para el dolor. Sigue las indicaciones del prospecto o del envase sobre cuánta cantidad se debe usar y con qué frecuencia.

Fisioterapia y rehabilitación

El fisioterapeuta desarrollará un programa de ejercicios de rehabilitación para fortalecer la rodilla y estirar los músculos gradualmente. Estos ejercicios variarán según el tipo y la gravedad de la lesión que tengas.

El fisioterapeuta también puede emplear diversas técnicas para que la rodilla se sane más rápido. En ciertas ocasiones, durante la rehabilitación se utilizan rodilleras, por lo general cuando la lesión ha sido grave.

En muchos casos es necesario seguir un programa de ejercicios tras la lesión. Con ello, la rodilla vuelve a fortalecerse y se reduce el riesgo de volver a lesionarse.

Cuando el dolor persiste o la recuperación es más lenta de lo esperado, el tratamiento puede complementarse con fisioterapia. El abordaje fisioterapéutico permite reducir la inflamación, mejorar la movilidad de la rodilla y recuperar progresivamente la función de la articulación.

En personas activas o deportistas, un fisioterapeuta deportivo puede ayudar a adaptar la recuperación a las exigencias de la actividad física y planificar una vuelta progresiva al deporte.

Ortesis, muletas y cirugía

Algunos niños y adolescentes con una lesión de rodilla pueden necesitar fisioterapia o cirugía. En algunos casos, es posible que se requiera cirugía para reparar el daño sufrido por la rodilla.

Esto suele suceder si te has desgarrado el ligamento lateral externo, si te has dañado el ligamento cruzado anterior y practicas deportes con frecuencia, o si te has desgarrado también el cartílago o el ligamento lateral interno.

También puede ser necesaria una cirugía si el daño abarca más de un ligamento o tejido de la rodilla, si te has desgarrado el tendón rotuliano o si sigues sintiendo dolor en la rodilla, o si ésta se traba debido a una lesión del menisco.

Es posible que necesites una cirugía reconstructiva, la cual consiste en tomar un injerto del tendón, por lo general de la rótula, para reemplazar el ligamento dañado.

Las rupturas del ligamento cruzado anterior suelen operarse. Los pacientes con lesiones en el ligamento cruzado anterior se deben derivar para realizar evaluaciones adicionales y rehabilitación.

La posibilidad de cirugía dependerá del paciente y de factores como la motivación para participar en un programa de rehabilitación y las expectativas de futuro.

Después del procedimiento, el paciente necesitará un largo periodo de rehabilitación. La vuelta a la competición debe esperar hasta que la rodilla haya recuperado la movilidad, la fuerza, la estabilidad y la tolerancia a los gestos deportivos.

Cuándo volver a golpear el balón

La vuelta al deporte debe realizarse de forma progresiva y solo cuando el dolor y la inflamación hayan desaparecido. Retomar la actividad física o deportiva demasiado pronto puede retrasar la recuperación.

Antes de volver a golpear el balón, es importante que la rodilla tolere caminar, trotar, frenar, cambiar de dirección y realizar movimientos de golpeo sin dolor ni sensación de inestabilidad.

Es preferible aumentar la carga de forma progresiva y comprobar que la rodilla tolera bien los movimientos antes de volver a actividades más exigentes. Si una actividad provoca dolor, deberías detenerte, para volver a intentarlo más tarde o al día siguiente.

En algunos casos puede ser recomendable realizar un proceso de rehabilitación de rodilla o contar con la valoración de un fisioterapeuta especializado en rodilla para asegurar una recuperación adecuada.

Para reducir el riesgo de recaídas es importante retomar la actividad física de forma gradual, evitar impactos repetidos durante los primeros días y mantener una buena movilidad y fuerza en la musculatura que estabiliza la rodilla.

Señales de alarma: cuándo buscar atención médica

Si el dolor es muy intenso o impide apoyar la pierna con normalidad, conviene realizar una valoración médica para descartar posibles lesiones en ligamentos, meniscos u otras estructuras de la rodilla.

Una inflamación muy marcada o que aumenta rápidamente tras el golpe puede indicar que existe una lesión interna o acumulación de líquido dentro de la articulación.

La sensación de que la rodilla se bloquea, falla o pierde estabilidad tras el traumatismo puede indicar que el golpe ha afectado a estructuras importantes de la articulación.

  • No puedes mover la rodilla en ninguna dirección sin dolor intenso.
  • La rodilla o la rótula están dobladas, deformadas o fuera de su posición normal.
  • La rodilla permanece luxada o es la primera vez que se sale de su lugar.
  • No puedes apoyar la pierna o cargar el peso del cuerpo.
  • La rodilla se siente laxa o inestable al intentar caminar.
  • La hinchazón aparece durante los primeros 30 minutos o aumenta rápidamente.
  • La hinchazón dura más de 48 horas.
  • La pierna está azulada, muy pálida o fría y diferente de la otra pierna.
  • Hay fiebre, aumento del dolor, enrojecimiento, vetas rojizas o pus.
  • El dolor o la dificultad para mover la rodilla empeoran o no mejoran.

Cuando un área se vuelve azulada, muy pálida o fría, puede significar que ha habido un cambio repentino en el riego sanguíneo del área. Esto puede ser grave.

Los síntomas de infección pueden incluir aumento del dolor, la hinchazón, la temperatura o el enrojecimiento en la zona o a su alrededor, vetas rojas que emanan de la zona, pus que supura de la zona y fiebre.

El choque es una afección potencialmente mortal que puede ocurrir rápidamente después de una enfermedad o lesión repentinas. Los adultos y los niños mayores pueden presentar desmayo, mareos intensos, debilidad marcada, problemas para estar de pie, confusión, inquietud o incapacidad para responder preguntas.

Busque atención ahora si, en función de los síntomas, es posible que el problema empeore sin atención médica. Llame a su médico ahora para analizar los síntomas y para coordinar la atención.

Prevención de nuevas lesiones en el fútbol

Para ayudar a prevenir lesiones de rodilla, asegúrate de usar el equipo de protección adecuado para practicar deporte, como rodilleras y espinilleras. Además, es necesario contar con calzado deportivo en buen estado que sujete y sostenga bien el pie.

Explica cómo moverse de forma segura. Cuando saltes, deberías flexionar las rodillas al caer al suelo.

Cuando debas moverte de un lado a otro o pivotar, como en el fútbol, puedes intentar la siguiente técnica: agacharte flexionando rodillas y caderas. Esto ayuda a evitar una lesión de los ligamentos cruzados anteriores de la rodilla.

Recuerda calentar antes de entrenar y estirar al terminar. Dedica de 5 a 10 minutos al calentamiento antes de hacer ejercicio, para aumentar el flujo sanguíneo a los músculos y reducir la posibilidad de sufrir una lesión.

También puedes realizar entrenamiento de fuerza con regularidad para fortalecer los músculos, y estiramientos o yoga para mejorar tu flexibilidad.

Haz ejercicios con frecuencia para mantenerte en buena forma. Esto hará que tus músculos de la rodilla estén más fuertes y puedan sostener mejor las articulaciones, incluidas las rodillas.

Si no has realizado ninguna actividad durante cierto tiempo, comienza poco a poco y gradualmente aumenta la intensidad del ejercicio. Por último, mantente activo durante todo el año, incluso si no participas de un deporte organizado.

anatomía de la rodilla ligamentos meniscos

La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración clínica individual. Ante dolor intenso, inflamación importante, dificultad para apoyar la pierna o cualquier duda sobre una lesión de rodilla, es recomendable consultar con un profesional sanitario cualificado para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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