El fútbol, también conocido como futbol o balompié, es un deporte de equipo muy popular. Se juega entre dos equipos de once jugadores cada uno. Los árbitros se aseguran de que las reglas se cumplan.
Según acreditó la Convención sobre los Derechos del Niño, el fútbol es un lenguaje universal de millones de personas en todo el mundo, incluidos niños, niñas y adolescentes, independientemente de su lugar de origen, idioma que hablen o religión a la que pertenezcan, por eso, este deporte es una de esas formas de disfrutar del tiempo libre.
El fútbol es mucho más que correr detrás de un balón. Para muchos niños, es uno de los primeros espacios donde aprenden a convivir, respetar normas, aceptar errores, celebrar logros compartidos y entender que no siempre se gana.
¿Qué es el fútbol?
El fútbol es un deporte de equipo en el que dos grupos de jugadores intentan llevar una pelota hasta la portería contraria. El terreno de juego es rectangular de césped natural o artificial, con una portería o arco a cada lado del campo.
El objetivo es introducir la pelota dentro de la portería o arco contrario, acción que se denomina marcar un gol. El equipo que anota más goles gana.
Los jugadores deben mover la pelota con cualquier parte del cuerpo, excepto los brazos y las manos, usando principalmente los pies. El portero es el único jugador que puede tocar la pelota con las manos, pero solo dentro de su propia área penal.
El fútbol es el deporte más practicado en el mundo, con unos 270 millones de personas involucradas. Una encuesta de la FIFA en 2006 mostró que unos 270 millones de personas en el mundo están activamente involucradas en el fútbol. Esto incluye jugadores, árbitros y directivos. De ellos, 265 millones juegan regularmente, ya sean profesionales, semiprofesionales o aficionados, incluyendo hombres, mujeres, jóvenes y niños.

¿Por qué es importante el fútbol para los niños?
Recordemos que en la etapa de crecimiento los pequeños se encuentran en un momento de aprendizaje y lo ideal es estimular su desarrollo motriz y cognitivo, por lo que tener una práctica deportiva les permitirá en gran medida desarrollar una personalidad responsable, sociable, auténtica y vital.
El fútbol es un deporte de equipo muy practicado por niños en todo el mundo. Su éxito se debe, en parte, a que es un juego sencillo, dinámico y social. No necesita grandes explicaciones para empezar: basta un balón, un espacio seguro y ganas de jugar.
El futbol es más que un deporte; es una actividad que puede ofrecer beneficios físicos, sociales, emocionales y educativos a los niños, especialmente a aquellos en edad escolar.
- Favorece el desarrollo físico y la coordinación.
- Mejora la resistencia, la velocidad y el equilibrio.
- Ayuda a canalizar la energía.
- Fomenta la socialización con otros niños.
- Enseña a respetar reglas y turnos.
- Refuerza la autoestima cuando se vive de forma positiva.
- Desarrolla la capacidad de concentración.
- Ayuda a gestionar la frustración.
Correr detrás del balón, saltar y desplazarse por el campo ayudan a fortalecer músculos y huesos. Controlar una pelota con los pies mientras se observa alrededor exige atención, equilibrio y precisión.
Compartir entrenamientos con otros niños ayuda a esperar turnos, comunicarse y respetar reglas. Notar que se avanza, celebrar una buena jugada o sentirse parte de un equipo aumenta la seguridad.
El fútbol enseña a trabajar en equipo
Uno de los grandes valores del fútbol para los niños es el trabajo en equipo. En este deporte, ningún jugador puede hacerlo todo solo. Incluso el niño que marca un gol necesita a sus compañeros: alguien que defienda, alguien que pase, alguien que apoye y alguien que confíe.
El fútbol ayuda a los niños a comprender que formar parte de un equipo implica colaborar, escuchar y pensar en los demás. No basta con querer destacar individualmente. Para que el grupo funcione, cada jugador debe cumplir su papel y respetar el de los otros.
Ningún jugador puede disputar un partido solo. Este aprendizaje es especialmente importante en la infancia, porque enseña a los niños que el éxito compartido puede ser tan valioso como el logro personal.
Valores que transmite el fútbol
El fútbol puede transmitir muchos valores positivos si se practica en un entorno respetuoso y educativo.
| Valor | Qué aprende el niño |
|---|---|
| Compañerismo | El niño aprende a apoyar a sus compañeros, celebrar sus logros y ayudarles cuando se equivocan. |
| Responsabilidad | Formar parte de un equipo implica compromiso, puntualidad y respeto por el grupo. |
| Perseverancia | Cada entrenamiento enseña que mejorar requiere práctica y paciencia. |
| Respeto | El fútbol enseña a aceptar decisiones, respetar rivales y cuidar la convivencia. |
| Humildad | Los niños aprenden a ganar sin presumir y a perder sin hundirse. |
| Empatía | El juego en equipo ayuda a ponerse en el lugar de los demás. |
| Autocontrol | El fútbol permite trabajar la gestión del enfado, los nervios y la impulsividad. |
Aprender a respetar las normas
Todo juego necesita reglas, y el fútbol no es una excepción. Para los niños, aceptar las normas del fútbol es una forma práctica de aprender convivencia. Hay límites, turnos, decisiones arbitrales y consecuencias cuando no se respetan las reglas.
A través del fútbol, los niños aprenden que las normas no están para fastidiar la diversión, sino para que todos puedan jugar de forma justa. Entienden que no vale empujar, insultar, hacer trampas o saltarse las decisiones del árbitro cuando no les convienen.
Este aprendizaje puede trasladarse fácilmente a otros ámbitos de la vida: la escuela, la familia, los juegos con amigos o cualquier espacio donde sea necesario respetar acuerdos comunes.
Reglas básicas del fútbol para niños
El fútbol se rige por 17 leyes o reglas, que se usan en todo el mundo. Se permiten algunas modificaciones para el fútbol femenino, infantil y veterano.
El árbitro
El árbitro es el juez de la cancha, quien se encarga de hacer que estas normas se respeten y que todos los futbolistas jueguen de manera limpia. Los árbitros no pueden tener favoritismos por un equipo o por otro, deben ser imparciales.
Cada partido es controlado por un árbitro principal, que es la máxima autoridad y se encarga de hacer cumplir las reglas. Sus decisiones son finales.
Algunas de sus herramientas son las tarjetas rojas y las tarjetas amarillas.
La cancha
La cancha es rectangular y está dividida en dos partes, en cada una de ellas encontrarás una portería y un área. En la mitad hay un círculo central que es donde se inicia el juego, ya sea en el primer tiempo, en el segundo o después de hacer goles.
El campo mide entre 90 y 120 metros de largo y entre 45 y 90 metros de ancho. Para partidos internacionales, se recomiendan medidas de 100 a 110 metros de largo y 64 a 75 metros de ancho.
Las líneas largas se llaman líneas laterales, y las cortas, líneas de meta. En el centro de cada línea de meta se encuentran las porterías.
Estas tienen dos postes verticales de 2,44 metros de alto, separados por 7,32 metros, unidos por un poste horizontal llamado travesaño.
Los equipos y sus jugadores
Dentro de la cancha debe haber 11 jugadores por equipo. Cada equipo tiene un máximo de 11 jugadores y un mínimo de 7. Uno de ellos debe ser el portero.
- Un arquero, encargado de impedir que el balón pase a su portería.
- Los defensas, que buscan evitar el avance del equipo contrario.
- Los centrocampistas, responsables de conducir el balón hacia el campo rival y realizar pases estratégicos para que los delanteros puedan marcar.
Aunque los delanteros suelen ser quienes hacen la mayoría de los goles, cualquier jugador del equipo, incluso el arquero, puede anotarlos y está completamente permitido.
El balón
El fútbol se juega con un balón o pelota esférica de cuero o material similar. Su circunferencia es de entre 68 y 70 centímetros, y su masa de entre 410 y 450 gramos.
Los jugadores pueden tocar y mover el balón con cualquier parte del cuerpo, excepto los brazos.
El tiempo de juego
Los partidos constan de dos tiempos de 45 minutos cada uno, con un descanso de hasta 15 minutos. Al iniciar el segundo tiempo, los equipos cambian de lado en la cancha.
El balón vuelve al juego cuando el árbitro hace sonar su silbato. El juego se detiene solamente cuando la pelota sale del terreno de juego o cuando el árbitro decide que debe detenerse.
Luego de cada pausa, se reinicia el juego con una jugada específica.
Cómo se marca un gol
El objetivo es marcar más goles que el equipo contrario. Un gol se marca cuando el balón cruza completamente la línea de meta entre los postes de la portería.
El equipo que más goles haya marcado al final del partido es el ganador; si ambos equipos no marcan, o marcan la misma cantidad de tantos, entonces se declara un empate.
Faltas y tarjetas
Cuando un jugador comete una infracción, como golpear a otro, empujarlo, retenerlo o tocar el balón con las manos, excepto el portero, el árbitro concede un tiro libre directo al equipo contrario.
Si un jugador juega de forma peligrosa o impide que el portero saque el balón, se concede un tiro libre indirecto.
Un jugador puede recibir una tarjeta amarilla, que es una amonestación, o roja, que significa expulsión, por cometer ciertas infracciones.
Si un jugador recibe una tarjeta roja, es expulsado del campo y no puede ser reemplazado.
Cuando el balón sale del campo
El balón vuelve al juego cuando cruza completamente las líneas que delimitan el rectángulo de juego o cuando se comete una falta, como atacar de forma indebida a un jugador del equipo contrario o tocar el balón con la mano.
Si el balón sale del campo por la línea de meta, se reanuda el juego con un saque de esquina, si lo tocó un defensor, o un saque de meta, si lo tocó un atacante.
¿Qué ocurre si hay empate?
Si un partido debe tener un ganador y termina en empate, se puede jugar una prórroga o tiempo extra. Esta consiste en dos tiempos, generalmente de 15 minutos cada uno.
Si la igualdad persiste, se realiza una serie de tiros desde el punto penal. Cada equipo lanza 5 penaltis alternados.
Las posiciones de los jugadores
Las reglas no especifican otras posiciones además del portero. Sin embargo, con el tiempo, se han desarrollado diferentes roles en el campo.
El portero
El portero, también conocido como guardameta o arquero, es el jugador principal que evita que la pelota entre en su portería. Es el único jugador que puede tocar la pelota con las manos, pero solo dentro de su propia área penal.
Cada equipo debe tener un portero. Si el portero debe salir del campo, otro jugador lo reemplaza.
Los defensas
Los defensores se ubican delante del guardameta y detrás de los centrocampistas. Su tarea principal es detener los ataques del equipo contrario.
Los centrocampistas
Los centrocampistas, o mediocampistas, juegan en la parte central del campo. Sus funciones incluyen recuperar balones, crear jugadas y apoyar el ataque.
Los delanteros
Un delantero o atacante es el jugador que se ubica más cerca de la portería rival. Su principal responsabilidad es marcar goles.
Es muy importante estar en movimiento y buscar siempre pase, es decir, desmarcarse para que le sea más fácil al que lleva la pelota pasársela.
Las formaciones
La forma en que se distribuyen los jugadores en el campo se llama formación. Por ejemplo, una formación 4-4-2 significa cuatro defensas, cuatro centrocampistas y dos delanteros.
Los diez jugadores de campo pueden distribuirse en cualquier combinación. Por ejemplo, puede haber cuatro defensas, cuatro centrocampistas y dos delanteros, 4-4-2; o tres defensas, cuatro centrocampistas y tres delanteros, 3-4-3.
La cantidad de jugadores en cada posición determina el estilo de juego del equipo: más delanteros y menos defensas, por ejemplo 3-3-4, creará un juego más agresivo y ofensivo, mientras que lo contrario, por ejemplo 5-3-2, generará un juego más lento y defensivo.
Movimientos básicos del fútbol
Controlar el balón
Los jugadores de fútbol deben ser capaces de controlar los balones que reciben. La forma más fácil suele ser parar la pelota; en este caso, el balón debería ser situado en la posición ideal para el próximo toque.
Los jugadores avanzados pueden usar el primer toque para hacer que el balón se mueva de forma rápida hacia donde tienen planeado correr. También pueden utilizar el primer toque para pasar el balón.
El control del balón puede ser al ras de suelo, o bien con la cara interna de la bota, o con la planta del pie, con la punta hacia arriba y encajando la pelota entre la planta y el suelo.
Pasar la pelota
Para mantener la posesión del balón es esencial tener capacidad para pasarlo en corto entre los jugadores cercanos de forma precisa y a tiempo.
Los pases largos precisos permiten una mayor variedad de situaciones y un juego más directo.
Regatear
Los jugadores intentan llevar la pelota hacia la portería contraria controlando la pelota individualmente, lo que se llama regate, o pasándola a sus compañeros.
Chutar a portería
Los jugadores deben tener un equilibrio a la hora de tirar a puerta: ni hacerlo en demasiadas ocasiones ni tampoco dejar de intentarlo cuando tienen ocasión.
Los tiros deberían ser precisos y potentes, aunque generalmente no se logra esta precisión y potencia al mismo tiempo.
Aprender a chutar, controlar el balón o realizar un pase es de práctica.
¿A qué edad pueden empezar los niños?
En los primeros años, el objetivo no es competir ni dominar una técnica perfecta, ya que antes de los 6 años, muchos niños están desarrollando habilidades básicas como el equilibrio, la coordinación, la atención y la capacidad para seguir instrucciones.
En las primeras etapas del crecimiento, los niños desarrollan condiciones ideales para entrenar la movilidad. A partir de los 5 años los niños están preparados para dar sus primeros pasos en el fútbol: se adaptan mejor a los movimientos y suelen tener una mejor coordinación.
A partir de los 4 años se puede comenzar a plantear formas simples y básicas de manejo de balón, con las manos, con los pies, siempre bajo un enfoque lúdico.
Específicamente relacionado con el fútbol, a partir de los 5 años, se potenciarán actividades que impliquen chutar, parar y conducir el balón.
A partir de los 6 años, los niños ya pueden comenzar a participar en clases de fútbol adaptadas a su edad. Esto no significa que todos estén preparados en el mismo momento.
Algunos disfrutan formando parte de un equipo; otros necesitan tiempo para sentirse cómodos. Antes de elegir una escuela, hay que observar una clase y hablar con los entrenadores.
Un buen programa debe priorizar la diversión y el aprendizaje. Eso sí, hay que escuchar al niño. Si sale contento de las clases, habla con ilusión de sus compañeros y desea regresar, ha encontrado una actividad que disfruta.
Iniciación al fútbol
La primera de las etapas dentro del periodo de iniciación al fútbol recibe el nombre de «Fase de desarrollo psicomotor y habilidades motoras básicas», y constituye un periodo general que obviamente no está ligado a ningún deporte de manera específica, ya que ocupa desde que el niño nace hasta los seis años aproximadamente.
El objetivo de esta etapa es favorecer el desarrollo psicomotor del niño y facilitar el aprendizaje de habilidades motoras básicas que constituirán la base de las futuras habilidades motrices específicas que el niño deberá aprender, desarrollar y perfeccionar a lo largo de su vida deportiva.
- Se trata de un periodo fundamental para el desarrollo de las capacidades coordinativas y perceptivo motrices, el esquema corporal, la estructuración espacio-temporal, el equilibrio, la coordinación dinámica general y la coordinación senso-motora.
- A partir de los 4 años se puede comenzar a plantear formas simples y básicas de manejo de balón, con las manos, con los pies, siempre bajo un enfoque lúdico.
- A partir de los 5 años, se potenciarán actividades que impliquen chutar, parar y conducir el balón.
- Poco a poco, se introducirán nociones posicionales que ayuden a superar la fase de racimo, así como la noción de equipo y la idea de que el balón es de todos.
- Al periodo comprendido entre los 5 y los 7 años también se le denomina de práctica regular inespecífica.
- En esta franja de edad se recomienda realizar una práctica regular añadida a la de la escuela de, al menos, dos veces por semana.
El objetivo seguirá siendo el desarrollo de la habilidad motriz del niño, a través de la construcción de tareas que incluyan elementos coordinativos, cognitivos y socioafectivos, priorizando cuantitativamente los dos primeros sobre el socioafectivo.
A nivel cognitivo se trata de un periodo introductorio preliminar para la comprensión de los juegos colectivos. El proceso de enseñanza debe propiciar el paso progresivo al pre-fútbol. Además, se enseñará el sentido de atacar y de defender.
Tan pronto como se inicien prácticas colectivas se introducirán aspectos como la disposición a ayudar, la jerarquía o la dirección.
Finalmente, en la última fase se introducirá la competición. Esta se llevará a cabo con las adaptaciones pertinentes que ayuden a que los niños puedan desarrollar su juego.
Además, se adoptarán medidas que favorezcan el desarrollo de los valores positivos del deporte y del deporte colectivo.
Durante este periodo es importante que se potencie tanto la práctica multideportiva como la utilización de todas las partes posibles del cuerpo. En ningún caso la práctica física se focalizará en una parte concreta del cuerpo.
Es de vital importancia dotar de carácter lúdico a todas las actividades que se le planteen al niño. El juego, y por ende la diversión, es el motor esencial del aprendizaje en este periodo.
Se favorecerá una práctica que satisfaga los intereses y motivaciones del niño. Esto implica permitirle elegir la actividad o deporte que quiere practicar y en ningún caso imponerlo.
Se utilizarán preferentemente tanto equipamiento, como espacios modificados adecuados a las características físicas y antropométricas de los niños.
Cómo acompañar a un niño que juega al fútbol
Con la digitalización del mundo y de las actividades, las relaciones personales y el contacto físico con las personas que queremos está cada vez más reducido. Por eso, jugar fútbol con tus hijos puede ser una excelente manera de pasar tiempo de calidad con ellos ya que es un deporte que te permite desconectar y generar vínculos importantes con tus hijos.
Así que, busca tener esos espacios de desconexión de la rutina y conexión con tu hijo, ya sea que estés en casa, en el jardín o en un parque para construir de manera sana y divertida una relación con recuerdos inolvidables y duraderos para tus pequeños.
El papel de los padres
Los padres y madres tienen un papel decisivo en cómo viven los niños el fútbol. A veces, sin querer, los adultos convierten un juego en una fuente de presión.
- Valorar el esfuerzo más que el resultado.
- No criticar al entrenador delante del niño.
- Evitar gritar instrucciones desde la grada.
- Respetar al árbitro y al equipo rival.
- Preguntar al niño si se ha divertido.
- No comparar su rendimiento con el de otros compañeros.
- Recordarle que equivocarse forma parte del aprendizaje.
El fútbol infantil debe ser, ante todo, una experiencia positiva. Eso no significa que no haya esfuerzo, compromiso o competición, sino que estos elementos deben adaptarse a la edad y madurez del niño.
En el fútbol infantil, los adultos también juegan. No con botas, pero sí con el ejemplo.
El esfuerzo y la constancia
Ningún niño mejora en el fútbol de un día para otro. Aprender a controlar el balón, chutar mejor, defender, correr con resistencia o colocarse bien en el campo requiere práctica.
El fútbol enseña a los niños que el esfuerzo tiene valor, incluso cuando los resultados tardan en llegar. Un entrenamiento puede no salir perfecto. Un partido puede perderse. Un tiro puede fallar. Pero cada intento suma.
Este mensaje es muy importante para los niños, especialmente en una etapa en la que pueden frustrarse con facilidad si algo no les sale a la primera.
Cómo gestionar la frustración
Perder un partido puede ser difícil para un niño. También lo es fallar un penalti, no ser elegido titular o ver cómo el equipo contrario marca en el último minuto.
El fútbol enseña a los niños a tolerar la frustración. Les ayuda a entender que no siempre se puede ganar, que equivocarse no significa fracasar y que una derrota no define su valor.
Para que este aprendizaje sea positivo, el papel de los adultos es fundamental. Padres, madres y entrenadores deben acompañar estas emociones sin dramatizar ni ridiculizar.
Frases como «has jugado fatal» o «tenías que haber marcado» pueden hacer mucho daño. En cambio, mensajes como «hoy ha sido difícil, pero has seguido intentándolo» ayudan al niño a construir una relación sana con el error.
Fútbol e inteligencia emocional
El fútbol despierta muchas emociones: alegría, nervios, enfado, ilusión, miedo a fallar, orgullo y decepción.
Los niños aprenden a identificar lo que sienten y a regular sus reacciones. Aprenden que pueden enfadarse, pero no insultar. Que pueden estar tristes, pero no rendirse. Que pueden ponerse nerviosos, pero seguir jugando.
Después de un partido, más que interrogar al niño con preguntas sobre el resultado, podemos abrir conversaciones como:
- «¿Cómo te has sentido jugando hoy?»
- «¿Qué ha sido lo que más te ha gustado?»
- «¿Qué crees que puedes mejorar?»
- «¿Hubo algún momento en el que te enfadaste?»
- «¿Qué hizo tu equipo cuando las cosas se pusieron difíciles?»
Estas preguntas ayudan a que el fútbol sea también un espacio de aprendizaje emocional.
Aprender a ganar con humildad
Ganar también se aprende. A veces pensamos mucho en cómo ayudar a los niños a perder, pero no tanto en cómo enseñarles a ganar bien.
Cuando un niño gana, puede aprender a celebrar sin burlarse del rival, a reconocer que el éxito ha sido de todo el equipo y a entender que una victoria no le hace superior a los demás.
El deporte infantil no debería alimentar la arrogancia ni la comparación constante. Ganar puede ser maravilloso, siempre que vaya acompañado de respeto.
El respeto por los demás
El respeto es uno de los valores más importantes que puede transmitir el fútbol infantil. Respeto por los compañeros, por los rivales, por el árbitro, por el entrenador y por uno mismo.
Un niño que juega al fútbol aprende que el rival no es un enemigo, sino alguien que también quiere jugar, mejorar y pasarlo bien.
- No insultar cuando se pierde.
- No humillar cuando se gana.
- Reconocer el esfuerzo de los demás.
- Dar la mano al terminar el partido.
- Felicitar a un compañero.
- Animar a quien ha fallado.
- Pedir perdón tras una falta.
El fútbol y la autoestima
Cuando se practica en un entorno sano, el fútbol puede reforzar la autoestima infantil. Los niños se sienten capaces cuando aprenden una nueva habilidad, cuando se atreven a participar, cuando reciben apoyo de sus compañeros o cuando ven que van mejorando poco a poco.
No todos los niños tienen que ser los mejores del equipo para disfrutar del fútbol. También hay que reconocer la actitud, el esfuerzo, la mejora, la generosidad y la capacidad de apoyar a los demás.
Un niño que no marca goles puede ser un gran compañero. Un niño que no corre tan rápido puede tener mucha visión de juego. Un niño tímido puede ganar confianza poco a poco gracias al equipo. El fútbol, cuando se vive bien, tiene sitio para muchos tipos de niños.
Fútbol y lectura
Los libros, cuentos y revistas sobre fútbol pueden ser una excelente puerta de entrada a la lectura, especialmente para los niños a los que les cuesta sentarse con un libro «porque toca».
Cuando el tema conecta con sus intereses, leer deja de parecer una obligación y se convierte en una forma de descubrir historias, jugadores, curiosidades, reglas del juego o aventuras protagonizadas por niños como ellos.
Esta motivación lectora ayuda a ampliar vocabulario, mejorar la comprensión, reforzar la concentración y desarrollar la capacidad de expresión, habilidades que influyen directamente en el rendimiento académico.
Además, leer sobre fútbol permite trabajar valores como el esfuerzo, el compañerismo, la superación o el respeto.
Cuando el fútbol deja de ser divertido
Aunque el fútbol tiene muchos beneficios para los niños, no todos tienen que disfrutarlo de la misma manera. Algunos niños adoran entrenar y competir; otros prefieren jugar de forma más libre; y otros, simplemente, descubren que ese no es su deporte.
Es importante observar si el niño se siente motivado o si vive el fútbol con ansiedad.
- No quiere ir a entrenar de forma repetida.
- Se pone muy nervioso antes de los partidos.
- Llora con frecuencia por errores o derrotas.
- Siente miedo a decepcionar a sus padres.
- Deja de disfrutar del juego.
- Solo habla de ganar o perder.
En estos casos, conviene hablar con él, escucharle y revisar si la presión externa está pesando demasiado. El fútbol debe ayudar a crecer, no convertirse en una carga.
La seguridad y las lesiones
El fútbol incluye una actividad física muy importante. Pero al mismo tiempo, el fútbol es uno de los deportes con mayor número de lesiones, aunque la mayoría de ellas no son de gravedad.
Las lesiones más comunes ocurren en las rodillas y los tobillos, debido a los movimientos rotativos a los que son sometidos. Las roturas de meniscos y ligamentos cruzados junto a los desgarros musculares, son lesiones habituales dentro del fútbol.
Las probabilidades de lesión aumentan cuando el jugador no recibe una preparación física adecuada, particularmente en un deportista aficionado, y cuando el juego se desarrolla sobre un terreno irregular.
Para los niños, se utilizarán preferentemente tanto equipamiento, como espacios modificados adecuados a sus características físicas y antropométricas.
Variantes del fútbol
Fútbol sala
El fútbol sala o futsal se juega entre dos equipos de 5 jugadores. Uno de ellos es el guardameta.
Se juegan dos tiempos de 20 minutos en una superficie sólida de unos 40 por 20 metros. Las reglas son similares al fútbol tradicional, pero no hay fuera de juego y los saques de banda se hacen con los pies.
Fútbol playa
El fútbol playa también es similar al fútbol tradicional. Participan dos equipos de cinco jugadores, incluyendo un guardameta.
Se juega en un campo de unos 35 por 25 metros, cubierto de arena. Cada partido tiene tres tiempos de 12 minutos.
Fútbol adaptado
Existen versiones del fútbol adaptadas para personas con discapacidad, especialmente en los Juegos Paralímpicos.
El Fútbol 5 es para personas con ceguera, y el Fútbol 7 para personas con parálisis cerebral. En el fútbol 5, los 4 jugadores de campo usan una venda en los ojos para asegurar la igualdad. Se juega con un balón que emite sonido al moverse.
Otros juegos relacionados
El bossaball mezcla fútbol y voleibol. El fútbol tenis combina fútbol y tenis. Se juega en un campo similar al de tenis, donde los equipos deben pasar la pelota por encima de la red usando la cabeza y los pies.
El fútbol de mesa, o futbolín, es un juego tradicional. Consiste en una mesa con una réplica de un campo de fútbol y muñecos que representan a los jugadores.
El fútbol también es muy importante en el mundo de los videojuegos. Hay simuladores como FIFA y Pro Evolution Soccer, que permiten jugar partidos controlando a los futbolistas. Otros, como Football Manager, permiten gestionar equipos.
Historia del fútbol
Desde la Antigüedad, la humanidad ha jugado con pelotas. Se han encontrado evidencias de juegos de pelota en culturas del Mar Mediterráneo y América.
El fútbol, según algunos historiadores, nació en Japón a través del Kemari, un juego de pelota que se practicaba en el siglo V a.C. También se conocen indicios de deportes similares al fútbol en las civilizaciones de la América Precolombina de los aztecas y los mayas.
Un relieve de la Antigua Grecia, 400 a. C., muestra a un hombre controlando una pelota con el muslo. Este juego, llamado episkyros, se jugaba con una pelota de cuero y dos equipos. La FIFA lo reconoce como una de las formas más antiguas del fútbol actual.
En Europa, a finales de la Edad Media, surgieron diferentes juegos de equipo en las islas británicas. Estos juegos, conocidos como códigos de fútbol, se fueron unificando.
A mediados del siglo XIX, se hicieron esfuerzos para unificar las reglas del fútbol. En 1848, en la Universidad de Cambridge, se crearon las Reglas de Cambridge. Estas reglas se parecían mucho a las del fútbol actual, limitando el uso de las manos y enfocándose en el uso de los pies.
Otro código importante fue el Código Sheffield, creado entre 1857 y 1878. Este código introdujo el uso de un travesaño rígido en las porterías, en lugar de una cinta.
El día considerado como el nacimiento del fútbol moderno es el 26 de octubre de 1863. Ese día, The Football Association se reunió en Londres para crear un código de fútbol universal.
El 8 de diciembre, once de los doce clubes participantes acordaron establecer 14 reglas para el nuevo deporte, que se llamó fútbol asociación.
Con la creación de las nuevas reglas, se fundó la Asociación Inglesa de Fútbol, FA. En ese tiempo, los estudiantes ingleses usaban las abreviaturas rugger para el rugby y soccer para el fútbol.
El fútbol se extendió rápidamente en las islas británicas. A finales de los años 1880, el deporte comenzó a expandirse por todo el mundo, gracias a la influencia del Imperio británico.
El 21 de mayo de 1904, se creó la FIFA, Federación Internacional de Fútbol Asociación, para organizar el fútbol a nivel mundial.
Después, en 1930 se celebró en Uruguay la primera Copa Mundial masculina organizada por la Federación Internacional de Fútbol Amateur, FIFA, y el equipo anfitrión se convirtió en el primer campeón.
El fútbol femenino
El fútbol femenino ha crecido lentamente debido a desafíos sociales y culturales.
El primer partido femenino registrado bajo las reglas del fútbol asociación fue en 1892 en Glasgow, Escocia. A finales de 1921, el fútbol femenino fue prohibido en Inglaterra, lo que frenó su desarrollo.
En 1969, se reorganizó en Inglaterra, lo que permitió su expansión. El primer partido internacional de selecciones femeninas fue en 1972, 100 años después del primer partido masculino. Inglaterra venció a Escocia por 3 a 2.
Según la FIFA, hay alrededor de 26 millones de jugadoras en el mundo.
La FIFA y las competiciones
La FIFA es el organismo que dirige el fútbol a nivel internacional. Su sede está en Zúrich, Suiza.
La competición internacional de balompié más prestigiosa es la Copa Mundial, organizada cada cuatro años por dicho organismo. El torneo más importante para selecciones nacionales es la Copa Mundial de Fútbol, que se juega desde 1930.
A nivel de las confederaciones de FIFA, los torneos más importantes son la Copa América, en América del Sur, y la Eurocopa, en Europa.
Debido al crecimiento del fútbol, se han creado seis confederaciones regionales. Estas organizaciones coordinan el deporte en sus respectivas regiones.
- Confederación Asiática de Fútbol, AFC, en Asia y Australia.
- Confederación Africana de Fútbol, CAF, en África.
- Confederación de Fútbol Asociación de Norte, Centro América y el Caribe, CONCACAF, en América del Norte, Central, el Caribe y Las Guayanas.
- Confederación Sudamericana de Fútbol, CONMEBOL o CSF, en América del Sur.
- Confederación de Fútbol de Oceanía, OFC, en Oceanía, excepto Australia.
La FIFA también apoya el desarrollo del fútbol en países con menos recursos a través del Programa Goal. Este programa ayuda a mejorar la infraestructura y la formación futbolística.
Este programa ayuda a construir campos de entrenamiento y proporciona material. La FIFA también colabora con UNICEF para distribuir material de fútbol.
Frases positivas para decir a un niño después de un partido
Lo que decimos después de un partido puede influir mucho en cómo el niño vive el fútbol.
- «Me ha gustado verte jugar.»
- «Has trabajado mucho durante el partido.»
- «Me encanta cómo has animado a tus compañeros.»
- «Hoy no ha salido como querías, pero has seguido intentándolo.»
- «¿Qué es lo que más has disfrutado?»
- «Estoy orgulloso de tu esfuerzo.»
- «Lo importante es que sigas aprendiendo y pasándolo bien.»
El fútbol enseña a los niños mucho más que técnica deportiva. Les ayuda a aprender a convivir, esforzarse, respetar, compartir, perder, ganar y volver a intentarlo.
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