Cáncer renal en estadio 1: información, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El cáncer renal en estadio 1, también llamado cáncer de células renales en estadio I o estadio 1, es un tumor de 7 cm o menos que se encuentra únicamente dentro del riñón, sin propagación a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes. En esta fase se considera una enfermedad localizada y, cuando es posible extirparla por completo, el tratamiento puede ser potencialmente curativo.

El tratamiento principal suele ser la cirugía, especialmente la nefrectomía parcial, que extirpa el tumor y conserva la mayor cantidad posible de tejido renal sano. En pacientes seleccionados con tumores pequeños o con un riesgo quirúrgico elevado también pueden considerarse la vigilancia activa, la crioablación o la ablación por radiofrecuencia.

Qué es el cáncer renal en estadio 1

El cáncer de células renales es un tipo de cáncer que se forma en los túbulos del riñón. El cáncer de células renales (también se llama adenocarcinoma de células renales) es una enfermedad por la que se encuentran células cancerosas en el revestimiento de los túbulos (tubos muy pequeños) del riñón.

Es el tipo más común de cáncer de riñón en los adultos. El carcinoma de células renales representa aproximadamente el 90% de todos los tumores renales malignos.

El riñón, un órgano vital en el sistema urinario, se encarga de filtrar la sangre y eliminar los desechos del cuerpo. El cáncer de riñón se origina cuando las células sanas del riñón cambian su ADN y crecen sin control, formando una masa llamada tumor.

En el cuerpo hay dos riñones, uno a cada lado de la columna vertebral, por encima de la cintura. Unos tubos diminutos en los riñones (túbulos renales) filtran y limpian la sangre, eliminan productos de desecho y elaboran la orina, que pasa por cada riñón hasta la vejiga a través de un tubo largo llamado uréter.

La orina se almacena en la vejiga hasta que sale del cuerpo por la uretra. La orina se elabora en los túbulos renales y se acumula en la pelvis renal de cada riñón.

El cáncer que comienza en los uréteres o en la pelvis renal (parte del riñón que recoge la orina y la drena hacia los uréteres) es diferente del cáncer de células renales.

Anatomía del riñón y aparato urinario

Qué significa que sea un cáncer localizado

El cáncer renal localizado, también conocido como carcinoma de células renales localizado, se refiere a un tipo de cáncer que se origina en los riñones y se encuentra confinado dentro del órgano, es decir, no ha invadido tejidos cercanos ni se ha diseminado a otros órganos o partes del cuerpo.

Un cáncer de riñón en etapa 1 es pequeño y se limita al riñón. Por regla general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el cáncer.

En la clasificación TNM, el estadio 1 corresponde a T1 N0 M0: el tumor mide 7 cm o menos y solo se encuentra en el riñón, sin propagación a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes.

ElementoQué significa en el estadio 1
Tumor primarioT1: mide 7 cm o menos y está limitado al riñón.
Ganglios linfáticosN0: no hay propagación a los ganglios linfáticos cercanos.
MetástasisM0: no hay propagación a órganos distantes.

El tumor T1 se divide en T1a y T1b. T1a significa que el tumor mide 4 cm o menos, mientras que T1b significa que mide más de 4 cm pero no más de 7 cm.

Tipos de cáncer de células renales

Existen varios tipos de cáncer de células renales, que se clasifican principalmente según las características de las células tumorales que lo componen.

  • Carcinoma de células renales de células claras: este es el tipo más común de cáncer renal, representando aproximadamente el 70-75% de todos los casos.
  • Carcinoma de células renales papilar: este tipo representa aproximadamente el 10-15% de los casos.
  • Carcinoma de células renales cromófobo: este tipo representa alrededor del 5% de los casos.

El carcinoma de células claras es el más frecuente. Las células claras pueden tener un crecimiento que varía de lento (grado 1) hasta rápido (grado 4).

El carcinoma papilar puede tener dos subtipos. El CCRp tipo 1 representa la mayoría de los casos de carcinoma de células renales papilar, mientras que el CCRp tipo 2 puede tener un mayor potencial de progresión y un peor pronóstico en comparación con el tipo 1.

Es importante destacar que, independientemente del tipo específico de cáncer de células renales, el tratamiento y el pronóstico pueden variar según el estadio de la enfermedad, la salud general del paciente y otros factores individuales.

Frecuencia y características generales

El cáncer de células renales es responsable de un 2-3% de todos los tumores malignos en el adulto. Es dos veces más frecuente en hombres que en mujeres.

La mayoría de los casos se diagnostican entre la 4ª y la 6ª década de la vida (a partir de los 50 años de edad), pero se puede presentar a cualquier edad.

El cáncer renal generalmente no muestra síntomas en sus etapas tempranas. En la actualidad, más del 50% de los carcinomas renales se detectan de manera fortuita al emplear pruebas de imagen para investigar diversos complejos sintomáticos inespecíficos.

En su etapa inicial no presenta síntomas y suele detectarse de manera incidental a través de ecografías u otros exámenes de imágenes que se solicitan por otras causas.

Factores de riesgo

La causa exacta del cáncer de riñón sigue siendo desconocida. Se cree que la interacción compleja entre factores genéticos y ambientales juega un papel importante.

La causa del cáncer de células renales son ciertos cambios en el funcionamiento de las células renales, en especial en cómo se desarrollan y se dividen para formar nuevas células.

Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta la probabilidad de presentar una enfermedad. Muchos factores de riesgo no son una causa directa, sino que aumentan la probabilidad de que se produzcan daños en el ADN de las células, lo que puede originar cáncer de células renales.

Factores modificables

  • Consumo de cigarrillos o tabaquismo.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Presión arterial alta.
  • Uso inapropiado y durante mucho tiempo de ciertos medicamentos para el dolor.
  • Exposición a ciertas sustancias químicas, como el cadmio y el asbesto.

El consumo de tabaco es una de las causas principales de cáncer y muerte por cáncer. El hábito tabáquico dobla el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

La profilaxis más eficaz consiste en evitar el tabaquismo y la obesidad.

Factores no modificables o hereditarios

  • Envejecimiento.
  • Antecedentes familiares de cáncer de células renales.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Enfermedad quística renal adquirida en pacientes sometidos a diálisis crónica.
  • Ciertas afecciones genéticas, como la enfermedad de Von Hippel-Lindau o el cáncer renal papilar hereditario.

El cáncer de células renales se presenta más frecuentemente de forma esporádica (sin antecedentes familiares) y raras veces forma parte de un síndrome hereditario (5% de los casos).

En general, aquellos pacientes con un familiar de primer grado diagnosticado de cáncer renal antes de los 40 años, los que presentan cáncer renal bilateral o multifocal en un mismo riñón pueden tener un componente hereditario.

Tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que presentará cáncer de células renales. Muchas personas con factores de riesgo nunca presentan este cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen.

Síntomas del cáncer renal en estadio 1

El cáncer de células renales, así como otras afecciones, puede producir estos y otros signos y síntomas. Es posible que no se presenten en los estadios tempranos de la enfermedad.

La mayoría de las personas con cáncer renal en estadio 1 no tiene síntomas específicos, especialmente cuando el tumor es pequeño y se encuentra limitado al riñón.

  • Sangre en la orina: puede ser visible a simple vista o detectarse mediante pruebas de laboratorio.
  • Dolor en el costado o la espalda: puede localizarse en la parte posterior del abdomen, por debajo de las costillas.
  • Masa o bulto en el abdomen: en algunos casos puede palparse una masa en el área del riñón.
  • Pérdida de peso no intencional.
  • Pérdida del apetito.
  • Fatiga persistente o cansancio generalizado.
  • Anemia.
  • Fiebre persistente.
  • Presión arterial alta.

La presencia de sangre en la orina puede ser un signo temprano del cáncer de riñón. La sangre puede variar desde una coloración rosada hasta un rojo intenso.

La hematuria aparece en más de la mitad de los casos, pero puede no ser visible y tan solo evidenciarse en un análisis de orina (hematuria microscópica).

Se ha descrito como típica la asociación de hematuria (sangre en la orina), masa y dolor en costado, pero esta triple asociación tan solo está presente en un 10% de los casos.

Estos síntomas no son exclusivos del cáncer de riñón y pueden ser causados por otras condiciones médicas, por ello es importante que se consulten con un médico para una evaluación adecuada.

Diagnóstico del cáncer renal en estadio 1

Para diagnosticar el cáncer de células renales se utilizan pruebas que examinan el abdomen y los riñones. El diagnóstico generalmente comienza con una evaluación médica completa, que incluye una revisión de los síntomas, antecedentes médicos y antecedentes familiares.

El punto de partida para el diagnóstico de un cáncer de riñón es la realización de una historia clínica detallada y exploración física completa.

Historia clínica y exploración física

Además de preguntar sobre los antecedentes médicos personales y familiares, y de hacer un examen físico, el médico puede valorar la presencia de masas abdominales, dolor en la zona renal u otros signos inusuales.

También se interroga al paciente sobre sus hábitos, antecedentes de enfermedades y tratamientos recibidos. Es importante investigar también antecedentes de cáncer en la familia.

Análisis de sangre

Los estudios bioquímicos de la sangre utilizan una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias que los órganos y tejidos del cuerpo liberan en la sangre.

Los análisis de sangre pueden verificar la cantidad de glóbulos rojos en el cuerpo, evaluar la función renal y valorar el estado general del paciente.

Los evaluados con más frecuencia son creatinina sérica, filtración glomerular, hemoglobina, velocidad de sedimentación globular, fosfatasa alcalina, LDH y calcemia corregida.

Aunque algunos marcadores tumorales, como CA 125, CA 19-9 y CEA, pueden estar elevados en personas con cáncer de riñón, no existen marcadores específicos para este cáncer y por tanto es necesario tener cuidado en su interpretación.

Análisis de orina

El análisis de orina examina el color de la orina y su contenido, por ejemplo, glucosa, proteínas, glóbulos rojos, glóbulos blancos, bacterias y células cancerosas.

Esta prueba puede identificar la presencia de sangre en la orina, incluso cuando no es visible a simple vista.

Ecografía renal

La ecografía utiliza ondas sonoras, no radiación, para producir imágenes de los tejidos y órganos internos.

Es típicamente la primera evaluación que se lleva a cabo debido a su naturaleza no invasiva y porque ofrece una excelente visualización de los riñones.

Es útil para identificar masas renales y distinguir si son de naturaleza quística, con contenido líquido, o sólidas.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada proporciona imágenes detalladas de los riñones y otros órganos abdominales. Ayuda a definir mejor el tumor y permite valorar la presencia de metástasis.

La TAC abdominal permite diagnosticar carcinoma renal y aporta información sobre la función y morfología del riñón contralateral, la extensión del tumor primario, la afectación venosa, los ganglios linfáticos regionales, las glándulas suprarrenales y el hígado.

Se inyecta un tinte en una vena o se ingiere para que los órganos o los tejidos se destaquen de forma más clara.

Resonancia magnética

La resonancia magnética utiliza un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo.

En algunas situaciones es preciso realizar una RM para obtener imágenes del riñón y de los tejidos circundantes.

La resonancia magnética es especialmente útil para evaluar la extensión del tumor a la vena renal o la vena cava inferior, y puede aportar información adicional cuando los resultados de la TC son indeterminados.

Biopsia renal

Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio.

Para realizar una biopsia del cáncer de células renales, se inserta una aguja delgada en el tumor y se extrae una muestra de tejido.

La biopsia puede ser guiada por ecografía o TC para asegurar la precisión de la muestra. En algunos casos, se realiza para determinar el tipo de tumor.

Es posible que no se necesite una biopsia si los resultados de las pruebas con imágenes proporcionan suficiente información para hacer un diagnóstico.

Cómo se confirma el estadio 1

Después de diagnosticar el cáncer de células renales, se realizan pruebas para averiguar si las células cancerosas se diseminaron dentro del riñón o a otras partes del cuerpo.

El proceso que se utiliza para saber si el cáncer se diseminó dentro del riñón o a otras partes del cuerpo se llama estadificación. La información que se obtiene mediante este proceso determina el estadio de la enfermedad.

La estadificación es el proceso mediante el cual los especialistas en cáncer clasifican el cáncer, lo que ayuda a determinar qué opciones de tratamiento son las mejores para usted.

Con base en la información del informe patológico, las exploraciones por imágenes y el examen físico, el equipo de riñón evaluará el tamaño del tumor, si el cáncer se encuentra en ganglios linfáticos cercanos o distantes, o si se ha propagado a otras áreas del cuerpo.

Sistema TNM

El sistema de estadificación que se emplea con más frecuencia para el cáncer de riñón es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer.

  • T: indica el tamaño y la extensión del tumor principal.
  • N: indica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.
  • M: indica si el cáncer se ha propagado a órganos distantes, como los huesos, el cerebro o los pulmones.

Los números y las letras después de la T, N y M proporcionan más detalles sobre cada uno de estos factores. Los números más altos significan que el cáncer está más avanzado.

Normalmente al cáncer de riñón se le asigna una etapa clínica en base a los resultados de un examen físico, biopsia y estudios por imágenes. Si se realiza una cirugía, la etapa patológica, también llamada etapa quirúrgica, se determina mediante el examen del tejido extirpado durante la operación.

Pruebas para descartar propagación

Durante la estadificación pueden utilizarse la tomografía computarizada o la resonancia magnética del abdomen y la pelvis.

La radiografía del tórax utiliza rayos X para producir imágenes de los órganos y los huesos del interior del tórax.

La TAC de tórax es la prueba complementaria más exacta con fines de estadificación torácica. Como alternativa menos exacta, puede efectuarse una radiografía de tórax para evaluar la presencia de metástasis.

La gammagrafía ósea verifica si hay células que se multiplican rápido en los huesos, como las células cancerosas. Puede utilizarse cuando existen síntomas o hallazgos clínicos que hacen sospechar afectación ósea.

La gammagrafía ósea o la TAC cerebral sistemáticas carecen de utilidad en el estudio clínico habitual de los pacientes asintomáticos.

Diferencias entre los estadios del cáncer renal

EstadioCaracterísticas principales
Estadio IEl tumor mide 7 cm o menos y se encuentra limitado al riñón.
Estadio IIEl tumor mide más de 7 cm y se encuentra limitado al riñón.
Estadio IIIEl tumor puede ser de cualquier tamaño y se ha propagado a vasos sanguíneos, tejido alrededor del riñón o ganglios linfáticos cercanos.
Estadio IVEl cáncer se ha propagado más allá de la capa de tejido que rodea el riñón o a otras partes del cuerpo.

En el estadio II, el tumor mide más de 7 cm y se encuentra solo en el riñón.

En el estadio III, el cáncer puede haberse diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, los vasos sanguíneos del riñón o cercanos a este, las estructuras que recogen la orina o la capa de tejido adiposo que rodea el riñón.

En el estadio IV, el cáncer puede haberse diseminado más allá de la capa de tejido adiposo que rodea el riñón, a la glándula suprarrenal o a otras partes del cuerpo, como el encéfalo, el pulmón, el hueso, el hígado o ganglios linfáticos lejanos.

El cáncer de células renales en estadio IV también se llama cáncer de células renales metastásico. La metástasis se presenta cuando células cancerosas viajan por el sistema linfático o la sangre y forman tumores en otras partes del cuerpo.

Tratamiento del cáncer renal en estadio 1

Hay diferentes tipos de tratamiento para las personas con cáncer de células renales. El tratamiento se individualiza según el tamaño y la ubicación del tumor, el tipo de cáncer, la salud general del paciente, la función del riñón contralateral y sus preferencias.

Cuando la enfermedad se presenta localizada al riñón, la cirugía puede ser potencialmente curativa y en principio debe ofrecerse a los pacientes con estadios I, II o III.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal para el cáncer renal localizado. El objetivo de la cirugía es extirpar el cáncer mientras se conserva la función del riñón, cuando esto sea posible.

La nefrectomía parcial implica la extirpación del tumor y una pequeña porción del tejido renal circundante, preservando la mayor parte del riñón sano.

La cirugía de preservación del riñón es un tratamiento común para el cáncer de riñón pequeño y puede ser una opción si tienes un solo riñón.

Cuando es posible, suele preferirse la cirugía de preservación del riñón a la nefrectomía completa para preservar la funcionalidad del riñón. También puede reducir el riesgo de complicaciones posteriores, como la enfermedad renal y la necesidad de diálisis.

La nefrectomía radical implica la extirpación completa del riñón afectado. También se pueden extirpar otros tejidos cercanos como ganglios linfáticos, glándulas suprarrenales u otras estructuras.

El tipo de cirugía que se realice dependerá del tipo de cáncer y de la etapa en que se encuentra, así como del estado de salud general.

La operación puede ser abierta, laparoscópica o robótica. La nefrectomía laparoscópica o asistida por robot se realiza mediante una serie de pequeñas incisiones en el abdomen.

Vigilancia activa

En determinados pacientes con tumores pequeños, el equipo médico puede valorar la vigilancia activa, especialmente cuando el riesgo de la cirugía es elevado o existen otros problemas de salud importantes.

La vigilancia activa requiere controles médicos y estudios por imágenes periódicos para observar el tamaño y el comportamiento del tumor.

Crioablación

La crioablación es un tratamiento para congelar las células cancerosas.

Durante la crioablación, se inserta una aguja hueca especial a través de la piel y dentro del cáncer de riñón con la ayuda de una ecografía u otra guía por imágenes. Se usa gas frío en la aguja para congelar las células cancerosas.

La crioablación puede tratar casos de cáncer de riñón pequeños en determinadas situaciones. Podría utilizarse en personas que tienen otros problemas de salud por los que la cirugía se vuelve arriesgada.

Ablación por radiofrecuencia

La ablación por radiofrecuencia es un tratamiento para calentar las células cancerosas.

Durante la ablación por radiofrecuencia, se inserta una sonda especial a través de la piel y dentro del cáncer de riñón con la ayuda de una ecografía o de otras formas de obtención de imágenes para guiar la colocación de la sonda.

Una corriente eléctrica atraviesa la aguja hacia las células cancerosas. Esto hace que las células se calienten o se quemen.

La ablación por radiofrecuencia puede tratar casos de cáncer de riñón pequeños en determinadas situaciones. Podría utilizarse en personas que tienen otros problemas de salud por los que la cirugía se vuelve arriesgada.

Radioterapia

La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas. Aunque no es un tratamiento de primera línea para el cáncer renal localizado, puede utilizarse en casos muy seleccionados.

La radioterapia puede utilizarse para controlar o reducir los síntomas del cáncer de riñón que se ha expandido hacia otras zonas del cuerpo, como los huesos y el cerebro.

Terapia dirigida e inmunoterapia

La terapia dirigida contra el cáncer utiliza medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden destruir las células cancerosas.

Algunos medicamentos dirigidos específicamente a las células cancerosas, como los inhibidores de la angiogénesis o los inhibidores de la señalización celular, pueden ser utilizados en casos seleccionados.

La terapia dirigida se utiliza principalmente en casos de cáncer de riñón avanzado o metastásico.

La inmunoterapia para el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario a destruir las células cancerosas.

En el caso del cáncer de riñón, se puede usar inmunoterapia después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que hubiera quedado. También se puede utilizar si el cáncer alcanza un gran tamaño o se disemina a otras partes del cuerpo.

En algunos pacientes con enfermedad localizada de alto riesgo, el equipo médico puede valorar tratamiento sistémico adyuvante después de la cirugía.

Quimioterapia

La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos fuertes. Por lo general, los tipos de cáncer de riñón son resistentes a la quimioterapia.

Sin embargo, se puede usar para ciertos tipos de cáncer de riñón raros.

Pronóstico del estadio 1

Ciertos factores afectan el pronóstico, es decir, la probabilidad de recuperación, y las opciones de tratamiento. El pronóstico y las opciones de tratamiento dependen principalmente del estadio de la enfermedad, la edad y el estado general de salud.

Para los pacientes con una enfermedad en etapa temprana, el pronóstico es excelente y la expectativa por lo general es que la persona se curará del cáncer de riñón.

En la mayoría de los casos, cuanto menor sea el número del estadio, mejor será el pronóstico. Los cánceres con etapas similares suelen tener un pronóstico similar y a menudo son tratados de manera muy parecida.

El tamaño del tumor, el subtipo histológico, el grado nuclear, la presencia de características sarcomatoides, la invasión vascular y el estado general de salud también pueden influir en el pronóstico.

El cáncer de células renales a veces recidiva, es decir, vuelve muchos años después del tratamiento inicial. El cáncer de células renales recidivante es cáncer que regresó después del tratamiento.

Si esto ocurre, es posible que vuelva al riñón o a otras partes del cuerpo. Se harán pruebas para determinar dónde reapareció el cáncer.

Seguimiento después del tratamiento

Después de la cirugía o de otro tratamiento, el equipo médico establece un programa de seguimiento para vigilar la función renal y detectar posibles signos de recurrencia.

El seguimiento puede incluir exploraciones físicas, análisis de sangre y orina y estudios por imágenes, según las características del tumor y el tratamiento realizado.

Dado que la mayoría de los pacientes tiene una función renal relativamente normal después de haberse extirpado un riñón, en la mayoría de los casos no es necesario cambiar el estilo de vida.

Lo más importante es que en general tengas un estilo de vida saludable. Es necesario dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y tener una alimentación equilibrada y saludable.

En la mayoría de los casos, las personas tienen un funcionamiento renal normal y no requieren de una alimentación especial, por lo que pueden comer y beber como lo hacían antes.

Cuándo consultar al médico

Consulte con el médico si tiene sangre en la orina, dolor persistente en el costado o la espalda, una masa abdominal, pérdida de peso de origen desconocido, fatiga persistente o fiebre que no desaparece.

Estos signos pueden deberse a diversas afecciones, pero requieren una evaluación médica para determinar su causa.

Si se detecta una masa renal, el diagnóstico y la estadificación permiten diferenciar un tumor localizado en estadio 1 de una enfermedad que haya afectado tejidos cercanos, ganglios linfáticos u otros órganos.

Si tienes un diagnóstico de cáncer de riñón, aprender todo lo posible sobre los resultados de las pruebas y las opciones de tratamiento puede ayudarte a participar en las decisiones sobre tu atención médica.

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