Diego Ruiz: goles, estadísticas y trayectoria como delantero argentino

Diego Ruiz disputó cinco partidos en la Copa Chile MTS 2017 y no marcó goles en esa competición. Sus registros incluyen cero goles de cabeza, de penalti, con el pie derecho y con el pie izquierdo.

El delantero argentino, nacido el 19 de diciembre de 1980, alcanzó 43 años según los datos personales disponibles y posteriormente volvió del retiro para incorporarse a Ferroviarios Monte Águila, club que participa en la ANFA de Yumbel. Ruiz ya debutó con Ferroviarios en la fecha 11 de la segunda rueda del Campeonato ANFA de Yumbel, en la goleada por 7-1 frente a Club Deportivo El Morro.

Datos personales de Diego Ruiz

DatoInformación
NombreDiego Ruiz
Fecha de nacimiento19/12/1980
Edad registrada43 años
País de nacimientoArgentina
Altura190 cm
Peso86 kg
DemarcaciónDelantero

Goles de Diego Ruiz en la Copa Chile MTS 2017

En la Copa Chile MTS 2017, Diego Ruiz disputó 5 partidos. En ese registro estadístico no aparece ningún gol, por lo que su promedio goleador fue de 0.

Tipo de golTotalMedia
Goles00
Goles con la cabeza00
Goles de penalti00
Goles con el pie derecho00
Goles con el pie izquierdo00

La ausencia de goles en esta competición debe interpretarse junto con el número de partidos disputados: cinco apariciones. El registro no muestra anotaciones ni diferencia entre goles conseguidos mediante remates, penaltis o acciones aéreas.

Remates y producción ofensiva

Diego Ruiz sumó 4 disparos en la Copa Chile MTS 2017, con una media de 0,8 remates por partido. De esos intentos, 1 fue a puerta, con una media de 0,2, mientras que 3 terminaron fuera o impactaron en el poste, con una media de 0,6.

Tipo de disparoTotalMedia
Disparos40,8
Disparos a puerta10,2
Disparos fuera o al poste30,6

Los datos disponibles no registran goles pese a los cuatro disparos realizados. La información ofensiva de esta competición muestra, por tanto, una participación limitada en volumen de remates y una efectividad goleadora de cero.

Mapa de disparos de Diego Ruiz

Pases, duelos y regates

En los cinco partidos de la Copa Chile MTS 2017, Ruiz realizó 64 pases, con una media de 12,8 por encuentro. Completó 44 pases, con una media de 8,8, y falló 20, con una media de 4.

Tipo de paseTotalMedia
Pases6412,8
Pases buenos448,8
Pases fallados204

En los duelos y balones disputados alcanzó 33 acciones, con una media de 6,6 por partido. Ganó la posesión en 19 de esas acciones, con una media de 3,8, y la perdió en 14, con una media de 2,8.

Tipo de dueloTotalMedia
Balones disputados336,6
Balones disputados donde se ha ganado la posesión193,8
Balones disputados donde se ha perdido la posesión142,8

En el apartado de regates, Diego Ruiz registró 1 intento y 1 regate satisfactorio, ambos con una media de 0,2 por partido. No perdió el balón en ningún regate.

Tipo de regateTotalMedia
Regates10,2
Regates satisfactorios10,2
Regates en los que pierdes el balón00

Faltas y tarjetas

Ruiz recibió 3 faltas y cometió otras 3 durante sus cinco partidos de la Copa Chile MTS 2017. En ambos casos la media fue de 0,6 por encuentro.

Tipo de faltaTotalMedia
Faltas recibidas30,6
Faltas cometidas30,6

El delantero recibió 2 tarjetas, todas amarillas, con una media de 0,4 por partido. No recibió tarjetas rojas.

Tipo de tarjetaTotalMedia
Tarjetas20,4
Tarjetas amarillas20,4
Tarjetas rojas00

Trayectoria profesional

El fútbol ha marcado prácticamente toda la vida de Diego. Nacido en Argentina, inició una carrera profesional que lo llevó por Bélgica, Rumania, Turquía, Azerbaiyán y Chile.

Conoció distintas culturas, aprendió a adaptarse a nuevos entornos y vivió momentos que cualquier futbolista soñaría experimentar, entre ellos disputar la Champions League durante su paso por Europa.

En Chile defendió las camisetas de Cobresal, Huachipato, Deportes Antofagasta, Universidad de Concepción, Everton e Iberia. También tuvo pasos por Cobreloa y por Cluj de Rumania, entre otros clubes.

Ruiz fue campeón en 2013 del Torneo de Transición de la Primera B con Universidad de Concepción. Cuando llegó a Iberia en 2015 no imaginaba que la ciudad terminaría convirtiéndose en su hogar definitivo.

En Los Ángeles disputó los últimos años de su carrera profesional y comenzó a construir el proyecto de vida familiar que hoy disfruta. La tranquilidad de la ciudad, la posibilidad de vivir rodeados de naturaleza y una oportunidad laboral para Femke terminaron convenciéndolos que este era el lugar.

Regreso al fútbol con Ferroviarios Monte Águila

Con 44 años, el delantero argentino Diego Ruiz vuelve de su retiro para sumarse a Ferroviarios Monte Aguila, club que juega en la ANFA de Yumbel.

Ruiz, campeón en 2013 del Torneo de Transición de la Primera B con Universidad de Concepción y con pasos por Deportes Antofagasta, Cobreloa, Huachipato, Deportes Iberia y Cluj de Rumania, entre otros clubes, será el flamante refuerzo del Ferro.

“Bienvenido a Ferroviarios. Sí, señores. El Tanque ya es Ferroviario”, señaló el club a través de sus redes sociales.

Además, la institución destacó la trayectoria del delantero y le deseó éxito en esta nueva etapa: “Con gran trayectoria en el fútbol profesional, jugando en varios clubes nacionales y europeos, el delantero viene a aportar toda su experiencia y goles. Todo el éxito junto a nosotros, Tanque. A darlo todo”.

Ruiz ya debutó con Ferroviarios en la fecha 11 de la segunda rueda del Campeonato ANFA de Yumbel, en la goleada por 7-1 frente a Club Deportivo El Morro.

Vida familiar y relación con el fútbol

En una soleada tarde de otoño, Diego Ruiz abre las puertas de su hogar en Los Ángeles. Las camisetas enmarcadas que decoran las paredes de su quincho recuerdan una carrera que lo llevó por distintos países y clubes, mientras que en el patio de la parcela una pequeña cancha de fútbol deja en evidencia que la pasión por este deporte sigue siendo parte de la vida cotidiana.

Su esposa, Femke Teirlink, participa constantemente aportando recuerdos y ayudando a reconstruir una historia que ambos han recorrido juntos durante más de dos décadas. También están presentes Milo (14) e Ilay (5), los hijos menores de la familia, quienes escuchan atentos y se suman espontáneamente a algunos momentos de la entrevista.

El único ausente es Luca (16), el mayor, quien esa tarde se encuentra en Concepción, donde vive junto a su hermano Milo integrando las divisiones juveniles de Huachipato.

En Bélgica conoció a Femke, ingeniera agrónoma, con quien inició una relación que sobrevivió durante cuatro años a la distancia. Más tarde comenzaron a compartir una vida que los llevó a recorrer distintos países siguiendo el camino que iba trazando la carrera deportiva de Diego.

Primero nació Luca en Rumania, luego llegó Milo en Antofagasta y finalmente Ilay en Los Ángeles. Tres hijos nacidos en distintos lugares, pero unidos por una misma pasión que fue creciendo de manera natural.

La paternidad como el partido más importante

Sin embargo, cuando se le pregunta por el partido más importante de su vida, la respuesta no está relacionada con un estadio lleno, una final o un campeonato. “Para mí ser padre es lo máximo que me puede haber dado la vida”, afirma con convicción.

“Al margen de haber jugado muchos partidos o haber sido una persona conocida en el ambiente futbolístico, que mis hijos me entreguen el amor que a mí me dan, para mí eso es lo máximo. No hay otra cosa más linda y más llenadora que el abrazo de un hijo”.

Junto a los goles y los viajes también fue construyendo una familia. “El fútbol fue todo para mí. Yo a ellos nunca les transmití eso. Ellos fueron siguiendo mi carrera.

Luca más que Milo, porque tiene un poquito más de noción de cuando yo jugaba. Yo siempre jugué con ellos a la pelota, compartí con ellos y al final, inconscientemente, fueron adquiriendo la pasión por la pelota”, comenta.

La formación de jóvenes futbolistas

Tras su retiro profesional decidió iniciar una nueva etapa ligada a la formación de niños y jóvenes a través de la escuela de fútbol Ruiz y Guidi. Al mismo tiempo, comenzó a observar cómo sus propios hijos daban sus primeros pasos en el deporte.

Actualmente, Luca y Milo viven gran parte de la semana en Concepción, entrenando y defendiendo los colores del club acerero. Una experiencia que exige sacrificios, disciplina y madurez a una edad temprana.

Para Diego, verlos seguir ese camino genera una mezcla de orgullo y responsabilidad, porque conoce perfectamente las exigencias del fútbol profesional y sabe que el talento por sí solo no garantiza el éxito.

“La verdad que me gusta la idea de que ellos lleguen algún día a ser futbolistas profesionales. Pero a su vez también tengo que saber que va a ser algo duro, porque el fútbol es algo muy exigente.

Hay mucha injusticia. Primero que ellos aprendan a convivir con esas injusticias que hay en la vida, que sepan manejarlas y canalizarlas, porque al final son cosas que pasan y hay que seguir adelante”.

Aunque podría parecer natural que los hijos de un futbolista sigan el mismo camino, Diego insiste en que la decisión siempre ha sido de ellos. “Los chicos saben que tienen la libertad de elegir y están donde están porque quieren. Lo que yo siempre les transmito es que las cosas que hagan, las hagan con pasión y dedicación”.

La manera de acompañar a sus hijos

Esa manera de entender la paternidad, cuenta, tiene mucho que ver con la relación que él mismo tuvo con su padre. “Mi papá siempre fue un pilar fundamental para mí, siempre me acompañó a todos lados.

Yo nunca escuché a mi papá gritarme desde afuera de la cancha. Después conversábamos, pero él me dejaba jugar y disfrutar”.

Hoy intenta replicar esa misma enseñanza. Siempre que puede viaja para acompañar a sus hijos en sus partidos. Los observa desde la tribuna, los apoya y luego conversan sobre el juego, pero sin presiones innecesarias.

“Yo voy a la cancha a mirar y a disfrutar del partido. Nunca voy a estar gritándole a mis hijos ni a ningún compañero. Los chicos adentro tienen que tomar las decisiones. Después, si hay que corregir algo, se conversa”.

Más que los resultados, los goles o las categorías en las que jueguen, considera mucho más importante que aprendan a comprometerse con aquello que elijan hacer.

“Quisiera que cuando tengan mi edad puedan mirar hacia atrás y decir que lo dieron todo. Que las cosas hayan salido bien o mal, pero que lo dieron todo” explica.

Tal vez ese sea el verdadero legado que Diego Ruiz busca transmitir. No una posición dentro de la cancha, una camiseta determinada o una carrera profesional, más bien una forma de enfrentar la vida con esfuerzo, pasión, compromiso y humildad.

Los mismos valores que heredó de su padre, esos que marcan para siempre y que hoy intenta sembrar en sus hijos y en cada niño que llega a entrenar a su escuela.

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