Crecimiento de la población de Barcelona desde el siglo XIX

El crecimiento de la población de Barcelona desde el siglo XIX estuvo determinado por la industrialización, la inmigración y la ampliación del espacio urbano, pero también por una mortalidad muy elevada y unas condiciones de vida deficientes. En 1842 Barcelona tenía 121.815 habitantes, según la obra estadística de Pascual Madoz (1806-1870), que aumentarían hasta 183.787 en el primer censo oficial de 1857.

A principios de 1900 la ciudad tenía poco más de 500 000 habitantes y, en poco más de un siglo, la población de la ciudad se ha triplicado. Según la última lectura del padrón, la población de Barcelona está formada por 1 666 530 habitantes.

La Barcelona del siglo XIX: crecimiento industrial y límites urbanos

El proceso de industrialización afectó la evolución de la población de Barcelona: las condiciones de vida y salubridad, así como la inmigración, determinaron su crecimiento como ciudad. La población no tenía posibilidad de crecimiento sin la inmigración y el aumento de habitantes necesario para el desarrollo industrial contribuía al hacinamiento en una ciudad amurallada, con unos límites territoriales limitados, bajo un férreo control militar.

Los beneficios para la salud de la población que produciría la desaparición de las murallas fueron expuestos por el higienista Pere Felip Monlau (1808-1871). Pero el inicio de su demolición se demoró hasta 1854 y posteriormente se planificó el Eixample (Ensanche) por el urbanista Ildefons Cerdà (1815-1876).

«Cuando veais un sombrío barrio donde los proletarios pululan, observaréis también inmensidad de criaturas demacradas que nunca pasan de la infancia.» Laureà Figuerola (1849)

La salubridad de la ciudad era pésima y las condiciones de vida condicionaban la baja supervivencia de niños y niñas. Monlau señalaba que la población vivía en condiciones poco higiénicas, y el hacinamiento junto con una alimentación deficiente y de poca calidad, los horarios laborales prolongados, el trabajo infantil, el menor salario femenino y los accidentes laborales, determinaban la elevada mortalidad.

El economista y político Laureà Figuerola (1816-1903) escribía taxativamente: «las condiciones higiénicas de Barcelona conspiran a la estinción de la vida».

Barcelona industrial amurallada y expansión del Eixample

La evolución histórica de la población barcelonesa

El gráfico histórico de la población de Barcelona representa la población de la ciudad a lo largo de 6 siglos, desde 1359 hasta 1904. Uno de los aspectos más destacables de este gráfico es la amplitud del periodo que abarca.

Si observamos el gráfico globalmente, sin tener en cuenta las variaciones puntuales, la población se mantiene más o menos estable, creciendo lentamente, hasta el siglo XVIII y a partir de ahí empieza a crecer y además cada vez más rápido. El perfil global del gráfico, sin tener en cuenta los picos y valles locales, se parece mucho al de una exponencial.

El crecimiento demográfico de Barcelona que se produjo durante el desarrollo del Estado liberal refleja la profunda desigualdad en la población y cómo el acceso al agua potable, la alimentación, las características de las viviendas y las condiciones laborales, incidieron en la mortalidad y determinaron la necesidad de la inmigración.

1842: natalidad, mortalidad e inmigración

El año 1842 es el primero del que se tienen los datos de los tres hechos vitales (nacimientos, matrimonios y defunciones) del Registro Civil de la ciudad, conservados en el Arxiu Municipal Contemporani, que permiten conocer la actuación de las variables biosociales en la evolución de la población.

Pero en 1842 el número de defunciones superó al de nacimientos y este hecho se mantuvo durante el período de la industrialización. Con una mortalidad que superaba la natalidad, la única posibilidad de crecimiento demográfico de la población era la inmigración.

Indicador demográfico de Barcelona en 1842Dato
Población121.815 habitantes
Nacimientos fuera del matrimonio8,8%
Defunciones de menores de un año23%
Defunciones de menores de cinco años42,5%
Defunciones de mayores de 65 años14,5%
Defunciones por enfermedades infecciosas57%
Inmigración efectiva a la ciudad62,2%

Analizando los resultados de 1842 se comprueba el mayor número de nacimientos de niños sobre el de niñas y que el 8,8% de los nacimientos tuvieron lugar fuera del matrimonio. También se evidencia la estacionalidad (mayor frecuencia en invierno y primavera) y el patrón horario natural de los partos, con mayor frecuencia en la madrugada y menor en la tarde, en ausencia de la intervención clínica en el embarazo.

En los matrimonios se observa que la edad media en años cumplidos era relativamente elevada para la época (26,6 años en solteros, 23,9 en solteras), pudiendo condicionar el número final de hijos de la mujer. En los inmigrantes la edad al matrimonio era mayor que en los autóctonos.

La mortalidad infantil y las desigualdades sociales

El 23% de las defunciones era de niños y niñas que no habían llegado al año de vida, y en el 46,7% de estos casos se trataba de hijos naturales. De todas las defunciones registradas, las de los menores de cinco años son el 42,5%, y solo el 14,5% de los difuntos tenían más de 65 años, reflejando las pésimas condiciones de vida de la población.

También había significativas diferencias sociales, ya que en barrios más pobres como el Raval las defunciones de menores de 10 años son el 48% de las totales, mientras que en el barrio Gótico son del 39,7%.

Descontando los difuntos antes de los 10 años, la edad media de defunción según la profesión también presentaba grandes diferencias: 54 años en propietarios y profesionales, 44 años en jornaleros y tejedores.

Las condiciones de vida se reflejan en las causas de defunción, que actúan de manera diversa según la edad. En Barcelona en 1842 destacan las enfermedades infecciosas (el 57% de todas las defunciones), sobre todo las transmisibles por aire.

La gran mortalidad de los niños fue a causa de las infecciosas (92,7%), mientras que estas solo causaron el 22,8% de las muertes a partir de los 50 años.

La inmigración como motor del crecimiento

Los datos de 1842 describen claramente la situación: considerando el origen de los cónyuges y el de los padres y abuelos en los nacimientos, así como el de los padres de los difuntos, en todos los casos el origen barcelonés es inferior a la mitad.

Solo en el caso del lugar de nacimiento de los difuntos se acerca al 60% debido al gran número de niños y niñas nacidos en Barcelona que morían antes de cumplir los 10 años. El origen de la población barcelonesa con presencia en las estadísticas vitales de 1842 es el de una mayoría con orígenes foráneos.

Solo el 9,5% de los nacimientos tenían los cuatro abuelos barceloneses, y solo una tercera parte de los hombres que se casaron en ese año habían nacido en Barcelona. La endogamia matrimonial barcelonesa se dio en solo del 18,6% de los matrimonios de 1842, y la inmigración efectiva a la ciudad alcanzó el 62,2%.

La mayoría de los inmigrantes procedían de la provincia o del resto de Cataluña; aún no era importante el efecto de las migraciones a larga distancia en Barcelona.

El análisis de los datos de los hechos vitales del año 1842 en Barcelona ha permitido cuantificar la mortalidad y la inmigración como factores biosociales determinantes de la evolución biodemográfica de la ciudad en el siglo XIX, que en aquel año hubo de sufrir además el bombardeo ordenado por el regente Espartero para apagar las revueltas de la población.

La expansión urbana y el salto demográfico de finales del siglo XIX

La demolición de las murallas y la planificación del Eixample respondieron a la necesidad de alojar a una población en expansión y de reducir los efectos del hacinamiento. El desarrollo industrial hizo que el crecimiento de habitantes fuera necesario para la economía urbana, pero también intensificó las desigualdades sociales y sanitarias.

En 1842 Barcelona tenía 121.815 habitantes, según la obra estadística de Pascual Madoz (1806-1870), que aumentarían hasta 183.787 en el primer censo oficial de 1857. A principios de 1900 la ciudad tenía poco más de 500 000 habitantes.

El crecimiento no fue únicamente resultado de los nacimientos. La mortalidad superaba a la natalidad durante el período de industrialización, de modo que la llegada de población procedente de otros lugares fue decisiva para sostener el aumento demográfico.

El primer Anuario estadístico y la medición de la ciudad

En 1902, la Comisión de Estadística, Padrón y Elecciones acuerda la publicación de estadísticas, demostrando con cifras los resultados de la gestión administrativa municipal.

El primer Anuario se publicó en 1902 que se ajustó a un temario predeterminado: territorio, población, natalidad, nupcialidad, mortalidad, vigilancia y seguridad, policía urbana, instrucción pública, museos municipales y concurso de edificios, beneficencia, justicia, cementerios, riqueza imponible, hacienda municipal, abastos, industrias, comercio e instituciones de previsión.

La elaboración del Anuario se realizó con motivo de la “Reorganización de Servicios Municipales” presentada en una Memoria que acompañaba al “Proyecto de Reglamento de Empleados” discutido y aprobado en las sesiones extraordinarias de 26 de abril y 1, 10 y 14 de mayo de 1902, en virtud de cuya reorganización se creó el Negociado de Estadística, encargado de la confección del Anuario.

“En Barcelona, la primera publicación data de 1902, con un contenido más amplio que el de Madrid, se asemejaba más al concepto genérico de Anuario estadístico, caracterizado por ser multitemático, pero contando también con informaciones referidas a los distritos de la ciudad”.

Recuerda a Manuel Escudé Bartolí, jefe de la estadística municipal de Barcelona.

Elaboración esmerada y minuciosa que comprende: clima, territorio, población, natalidad, nupcialidad, mortalidad, elecciones, vigilancia y seguridad, reemplazo del ejército, extinción de incendios, etc.

Se confeccionaron multitud de gráficos estadísticos con una gran precisión de toda la actividad municipal, algunos de gran tamaño.

La obra viene acompañada de abundante información gráfica en color.

Diagrama histórico población Barcelona 1359-1904

El gráfico histórico de la población de Barcelona representa la población de la ciudad a lo largo de 6 siglos, desde 1359 hasta 1904. En cada pico del gráfico se reseña el total de la población en ese momento.

Diagrama de mortalidad en Barcelona y diversas ciudades extranjeras en 1903

Diagrama de áreas del número de defunciones por causa en las ciudades indicadas en el año 1903. El gráfico lleva anexa la tabla de datos que representa, y sólo se tienen en cuenta las defunciones causadas por 8 enfermedades, 7 de las cuales son enfermedades infecciosas.

El siglo XX: crecimiento intenso y cambios en el ritmo demográfico

A partir de ese momento empezó a crecer significativamente, pero, contra lo que podía parecer, el crecimiento no es continuo. También experimenta retrocesos.

En poco más de un siglo, la población de la ciudad se ha triplicado. Hablando estrictamente del número de habitantes, la Barcelona de hoy es igual que la de 1990.

El Eixample es el distrito más poblado desde hace, como mínimo, cuarenta años. De cerca le sigue Sant Martí y, luego, Sants-Montjuïc, Horta y Nou Barris.

Pero el que mejor representa uno de los problemas sobrevenidos de la ciudad, la gentrificación, es el distrito de Ciutat Vella, que desde 1970 ha perdido el 42% de su población.

La Barcelona contemporánea: población, edad e inmigración

La población de Barcelona está formada, según la última lectura del padrón, por 1 666 530 habitantes.

En 2020, casi un 30% de los habitantes de la ciudad era de nacionalidad extranjera. De ellos, uno de cada dos procedía de un país no comunitario.

La población autóctona de Barcelona era poco más del 47,9%, lo que significa que, actualmente, más de la mitad de los habitantes de Barcelona no ha nacido en la ciudad.

Una población extranjera más joven

Uno de los grandes rasgos diferenciales de los habitantes que proceden del extranjero es, sin duda, la edad. Los datos del portal Open Data BCN indican que, en conjunto, el grupo de edad más numeroso en Barcelona es el de 40 a 44 años.

Sin embargo, estaría fuertemente descompensada si no fuera por el gran peso de la población inmigrante joven, que hace que el número de habitantes de 20 a 30 años aumente. Sin población extranjera, el grupo de edad más numeroso sería el de 45 a 49 años.

La población extranjera se distribuye de forma irregular. En algunas áreas de Ciutat Vella, el Raval y una en particular del barrio de Provençals del Poblenou se concentra un porcentaje de extranjeros del 45% o más.

La nacionalidad extranjera predominante es la italiana, repartida de forma homogénea por la zona central de la ciudad. La pakistaní es la segunda, establecida a lo largo del río Besòs. La china es la tercera y está posicionada en los límites del Llobregat y del Besòs.

La hondureña, la cuarta, se concentra en el norte de la ciudad, donde también confluyen otras nacionalidades de América del Sur, así como la marroquí y la pakistaní. De este modo, cuanto más periférica es la zona, mayor diversidad de nacionalidades se encuentran.

Hay que destacar también la agrupación de población francesa en el noroeste, correspondiente a los barrios de Les Corts, Pedralbes, Sarrià-Sant Gervasi o Vallvidrera, el Tibidabo y Les Planes.

Envejecimiento y aumento de la longevidad

El envejecimiento, junto con la dificultad de los jóvenes para emanciparse, el auge de los matrimonios civiles y una población extranjera joven y concentrada en los barrios periféricos son algunas de las claves que nos aportan los datos para saber cómo viven y se transforman sus habitantes.

La población de gente mayor tiene cada vez más peso en la metrópolis. Una de cada cinco personas que viven en la ciudad tiene 60 años o más. Se calcula que, hacia 2030, será una de cada tres, y que el 66% de las personas mayores de 80 años serán mujeres.

La proporción de jóvenes, en cambio, es cada vez menor. Desde comienzos de los noventa, la población mayor aumentaba mientras que la joven se reducía. Actualmente, según el portal estadístico Open Data BCN, el porcentaje de habitantes de 15 años o menos no llega al 14%.

La población autóctona envejece; la extranjera, equilibra.

A medida que el rango de edad aumenta, lo hace también la presencia de población femenina respecto a la masculina. En 2020, la ciudad batió un máximo histórico de 863 residentes de cien años o más, un 11% más que el año anterior.

De estos, un 85% eran mujeres (736) y un 15%, hombres (127).

Si se ha nacido en Barcelona, la esperanza de vida al nacer es de 83,9 años. Pero si se tiene en cuenta el sexo, las mujeres viven una media de seis años más (86,7) que los hombres (80,7).

Si, además del sexo, se tiene en cuenta el barrio de residencia, las cifras vuelven a variar y, aunque en los últimos años se han reducido, siguen mostrando importantes diferencias.

La esperanza de vida más baja corresponde al barrio de Trinitat Nova, en el que las mujeres viven 84 años y los hombres, 76, seguido de Vallvidrera, el Tibidabo y Les Planes, la Barceloneta y Montbau.

La esperanza de vida más alta se encuentra en el barrio de la Maternitat i Sant Ramon, en el que las mujeres viven hasta los 90 años y los hombres, hasta los 84.

Mapa de población y esperanza de vida Barcelona

El crecimiento natural en la actualidad

Hace años que el crecimiento vegetativo o natural (la diferencia entre los nacimientos y las defunciones) de la ciudad es negativo y con tendencia a la baja. Eso significa que mueren más habitantes de los que nacen.

En los últimos diez años, las defunciones en Barcelona se han mantenido entre 15 000 y 16 000 al año, mientras que la natalidad ha caído en picado. Si a comienzos de 2010 había 338 defunciones más que nacimientos, en 2019 la diferencia era de 2213.

La evolución reciente muestra así una diferencia fundamental respecto al siglo XIX: en ambos períodos el crecimiento natural resulta insuficiente, pero en la Barcelona contemporánea la estructura de edades y la baja natalidad tienen un peso central, mientras que durante la industrialización destacaban la mortalidad infantil, las enfermedades infecciosas y las condiciones de vida.

El impacto de la covid-19

La irrupción de la covid-19 ha marcado un antes y un después; de momento, el impacto de la pandemia ha provocado que se registraran 4217 defunciones más de las esperadas para el 2020, pero muy posiblemente esta experiencia va a cambiar las formas de vivir y convivir en la ciudad.

Solo durante el 2020 se produjeron 4217 defunciones más de las esperadas, la mayoría de ellas entre los meses de marzo y abril. En algunos días de los meses más críticos se llegaron a observar 200 muertes diarias por encima de los valores habituales.

Transformaciones familiares y formas de convivencia

Las viviendas de Barcelona tienen una superficie media de 61 a 75 m² y lo más frecuente, según el censo de vivienda de 2011, es que viva una persona sola (29%) o una pareja con hijos (25,8%).

Las parejas sin ningún hijo llegan al 22,4% y los hogares monoparentales son el 9,8%. De estos, 3 de cada 4 corresponden a madres solas.

El 36% de las personas que viven solas son mujeres mayores de 65 años.

La emancipación juvenil

La emancipación juvenil es, para muchos jóvenes, una quimera. Los datos revelan que el 64,5% de la población de entre 18 y 24 años vive con el padre y/o la madre; en cambio, el porcentaje desciende al 24% entre los jóvenes de 25 a 34 años.

Pero emanciparse no significa vivir solo/a. La principal forma de convivencia entre los jóvenes de 25 a 34 años es en pareja y el 22,1% comparte piso.

El cambio en los matrimonios

La mayoría de los matrimonios en Barcelona son civiles (85,4%). Al final de la etapa franquista, el número de matrimonios descendió y se ha mantenido, pero ha cambiado la proporción entre matrimonios católicos y civiles, y ahora el católico es minoritario.

También se ha experimentado un leve descenso de divorcios y separaciones a partir de 2007, momento en el que llegó a uno de sus máximos históricos (5480).

La reforma de la legislación de 2005 que facilitaba la ruptura sin tener que pasar por una separación previa hizo aumentar los divorcios un 56% entre 2005 y 2006. Desde entonces, casi todas las disoluciones terminan en divorcio.

En cuanto a los matrimonios del mismo sexo, destaca la tendencia general al alza y el aumento de matrimonios entre mujeres.

La población de Barcelona como resultado de varias transiciones

Desde el siglo XIX, Barcelona ha pasado de ser una ciudad limitada por sus murallas, con una mortalidad superior a la natalidad y una fuerte dependencia de la inmigración regional, a convertirse en una ciudad de más de un millón y medio de habitantes, con una población extranjera numerosa y una estructura demográfica envejecida.

El crecimiento industrial impulsó la llegada de población y la expansión urbana, pero también estuvo acompañado por hacinamiento, enfermedades infecciosas, mortalidad infantil y profundas diferencias entre barrios y grupos profesionales.

En la actualidad, el aumento histórico de la población convive con un crecimiento natural negativo, una natalidad en descenso, una esperanza de vida elevada, el envejecimiento de la población autóctona y la llegada de habitantes extranjeros más jóvenes.

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