La historia de las carreras de galgos en Chile comenzó en 1989, cuando se instaló un canódromo mecánico a la redonda en Requínoa, cerca de Rancagua. En 1990 se sumaron canódromos mecánicos en Parral, Talca y Lampa, dando inicio a una etapa de expansión de esta actividad, especialmente en la zona centro-sur del país.
El primer gran campeón nacional fue “Gunter”, hijo de “Marino Mágico” y “Greta”, ganador del primer campeonato nacional disputado en la cancha de Requínoa sobre una distancia de 250 metros. Posteriormente, “Veneno”, hijo de “Arcano”, ganó el segundo campeonato nacional, mientras que “Katar”, hijo de “Sir Christopher” y de una perra americana, se adjudicó el tercer campeonato, que tuvo carácter internacional.
Los primeros canódromos y el desarrollo de la actividad
El canódromo San Rafael de Talca tuvo un gran éxito y en él se desarrollaron grandes campeonatos con perros locales, y posteriormente con galgos traídos de Mendoza, Argentina, que eran inmensamente superiores a los nacionales destinados originalmente a la caza de liebres.
Muy rápidamente, los hijos de los reproductores importados de Argentina por don Gustavo Eichen se destacaron, especialmente “Samuel”, de Eduardo Valenzuela, de Talca; “Gurka”, de Waldo Valenzuela, de Parral; “Pampillón”, de Danor Coco Yáñez; “Sica”, del chico Opazo, ambos de San Javier; “La Goma”, de Javier Solís; y “Damián”, de Luis Ortega, ambos de Linares.
Con el correr del tiempo, en 1994 fueron cerrando uno a uno esos canódromos por el poco interés de la gente en participar en ellos, y especialmente porque empezaron a construirse numerosas canchas de pista recta, donde se corrían solamente desafíos de dos ejemplares.
En Talca se continuó corriendo en pista recta, donde participaba un gran número de galgos. En esa etapa se destacaron “Greta”, junto con sus hermanos “Carola”, de Marcelo Cancino; “Gary” y “Azaro”, de Tito Ormazabal; y “Black”, de Patricio Vásquez.
También sobresalieron “Zeus”, propiedad de Waldo de María, de Rancagua; “El Chita”, de Lalo; “Hechicero”, de Tito Ormazabal; “Halcón 2”, de Alfonso Quintral, ambos de Santiago; y “Tintero”, un gran perro llegado desde Argentina, propiedad de Jorge del Monte.
Greta y El Chita: uno de los grandes duelos
En ese entonces apareció “Greta”, de Parral, propiedad de Waldo Valenzuela Pérez, considerada la mejor galga del país en ese momento. Otro galgo destacado que apareció en Santiago fue “El Chita”, un ejemplar al que nadie quería enfrentar en la capital.
Lo mismo pasaba con Greta en el sur, por lo que ambos corrieron tres veces: una en Santiago, donde ganó Greta, y otra en Talca, donde también ganó Greta, en ambas ocasiones a paleta.
Cuando corrieron en Parral, Greta tenía 15 meses y derrotó a “El Chita” por cinco cuerpos. Esa fue la última vez que se enfrentaron y, además, en aquella época ya no se organizaban campeonatos con la misma frecuencia.
La influencia de los galgos importados
Don Gustavo Eiche había importado un perro americano llamado “Marino Mágico”, ejemplar que mejoró ostensiblemente la raza del galgo en el país. Posteriormente importó una gran cantidad de galgos desde Estados Unidos, entre ellos “Sir Christopher”, considerado su principal ejemplar.
“Sir Christopher” fue un productor notable. Corrió dos carreras en Chile antes de sufrir un accidente que lo sacó de las pistas y ganó ambas por una considerable distancia.
El ejemplar “Roy”, del mismo propietario, ganó un campeonato en Mendoza, aunque no corrió en Chile. También fue importado “Arcano”, cedido a Horacio Lara Benavente, quien se convirtió en un excepcional padrillo.
Según la opinión de numerosos galgueros, “Arcano” fue el mejor reproductor llegado a Chile. Sus descendientes dieron origen a grandes galgos y a varias líneas que marcaron la competencia nacional.
El primer campeonato nacional de Requínoa
Después de la nueva importación de perros, el señor Eiche construyó una cancha de carreras en Requínoa, cerca de Rancagua, equipada con casino, partidores, marcador electrónico, medición de tiempo con láser, videos y fallo fotográfico.
En esa cancha se desarrolló el primer campeonato nacional, con premios para el primer, segundo, tercer y cuarto lugar. La competencia se disputó sobre una distancia de 250 metros, al estilo de los campeonatos realizados en Marcos Juárez, Argentina.
El sistema incluía clasificaciones y una gran final de 12 perros. El campeonato fue ganado por “Gunter”, hijo de “Marino Mágico” y “Greta”.
| Campeonato | Ganador | Antecedentes |
|---|---|---|
| Primer campeonato nacional | “Gunter” | Hijo de “Marino Mágico” y “Greta” |
| Segundo campeonato nacional | “Veneno” | Hijo de “Arcano”, propiedad de Danor Yáñez |
| Tercer campeonato internacional | “Katar” | Hijo de “Sir Christopher” y una perra americana |
Veneno y Katar, campeones nacionales e internacionales
Con el paso del tiempo y una gran producción de perras y perros importados, en la cancha de Requínoa hubo mucha competencia y carreras de desafíos. Allí se organizó el segundo campeonato nacional, cuyo premio para el ganador fue un automóvil nuevo.
Ese campeonato lo ganó “Veneno”, propiedad de Danor Yáñez, de San Javier, hijo de “Arcano”. Su triunfo confirmó la importancia de las líneas de sangre importadas y de sus descendientes nacidos en Chile.
El tercer campeonato, esta vez internacional, fue ganado por “Katar”, hijo de “Sir Christopher” y de una perra americana. Por su primer lugar recibió un automóvil nuevo.
De esa generación también se destacaron “Matador”, de Alfonso Quintral, de Santiago; “Gail”, de Waldo Valenzuela; “Atila”, de Gonzalo Escobar, ambos de Parral; “Ron”, de Cuky Zúñiga, de Pelluhue, también ganador de un campeonato e hijo de “Arcano”; “Jasón”, de Luis Ortega, de Linares; “Gavilán” y “Escorpión”, de Juan y Ricardo Sanhueza; “Maravilla” y “Lolo”, de Santiago; y “Star Blue”, de Horacio Benavente, de Cauquenes.
Macarena y Charlie: otros ejemplares destacados
Una mención especial merece “Macarena”, una galga de 22 kilos propiedad de Magaly Moya, considerada imbatible en su cancha de Retiro, donde no perdió ningún desafío.
Otro ejemplar destacado fue “Charlie”, propiedad de Marcelo Hernández, del pueblo de Retiro, en el territorio jurisdiccional de Parral. Ganó dos campeonatos en una temporada, ambos realizados en el canódromo de Requínoa.
El primero se disputó sobre 250 metros y tuvo un premio de $1.000.000 para el primer lugar. El segundo fue sobre 125 metros y tuvo un premio de $500.000.
Iluminado, Tiburón, Vaca y otros campeones de desafíos
En los años siguientes se realizaron numerosos campeonatos, entre los que destacó un ejemplar importado de Argentina llamado “Iluminado”. También sobresalieron los galgos de Eduardo Valenzuela: “Tiburón”, propio hermano de “Veneno” en una camada posterior, y la galga “Vaca”.
Durante muchos años se dejaron de organizar campeonatos, ya que comenzaron a realizarse principalmente carreras por desafíos de dos ejemplares. En ese periodo se destacó “Wisky”, de Patricio Molina, de Talca, que ganó desafíos contra galgos nacionales y contra ejemplares provenientes de Argentina.
También destacó “Pinilla”, de César Andrade.
Campeones y ejemplares destacados de distintas temporadas
En una temporada anterior se destacaron “Ronaldiño”, de César Andrade, de Talca; “Congo”, de Waldo Valenzuela, de Parral; y “Envidia”, de Tito Ormazabal.
En la nueva temporada abierta en agosto se destacaron “Señor”, de Patricio Molina, importado de Argentina; “Iluminado 2”, de Rancagua; “El Bayo” y “Envidia”, de Tito Ormazabal; “El Mosco”, de Santiago; “Baba”, de Marcelo Hernández; “Traidor”, de Retiro; “Rosco” y “Clavel”, de Daniel Godoy, de Yumbel; y “Ramadan”, de Waldo Valenzuela, de Parral.
En marzo se realizó, después de muchos años, un nuevo campeonato en Santiago. El ganador fue “Bayo”, de Tito Ormazabal, cuyo premio fue una motocicleta nueva. En segundo lugar llegó “Simbron”, de Rancagua.
Los galgueros del norte y del sur del país no concurrieron a ese campeonato debido a que debían pagar una inscripción elevada, participar en clasificaciones iniciales y afrontar eliminaciones entre los clasificados antes de llegar a una final de cuatro galgos.
En todas esas clasificaciones había que concurrir entre cuatro y cinco veces a competir, lo que implicaba gastos superiores al premio.
Ramadan, Rosco y las carreras de 2006
El domingo 1 de octubre de 2006 se realizaron carreras en Santiago, Rancagua, Talca y Parral. En todas ellas hubo una carrera principal con dos ejemplares en desafío mano a mano.
En Parral corrieron “Ramadan”, de Waldo Valenzuela, y “El Rosco”, de Daniel Godoy, con victoria para Ramadan. También corrió “Traidor”, de Retiro, que ganó a “El Clavel”, de Yumbel.
En otra carrera, “Baba”, de Retiro, ganó a “La Negra”, una ejemplar de Colbún. Durante ese periodo se efectuaban carreras todos los domingos y feriados en distintos lugares del país.
Los principales centros de carreras
Las carreras de mayor categoría y donde se reunían los mejores galgos del país se desarrollaban en la cancha de Requínoa, cerca de Rancagua; en el canódromo San Rafael de Talca; en los canódromos de Parral y Retiro; y en el canódromo Watt, de Santiago.
También se anunció la inauguración de un nuevo canódromo en Los Ángeles, en la Región del Biobío, donde estaba pactada una carrera entre “Ramadan”, de Parral, y “Rosco”, de Yumbel.
La concentración histórica de la actividad se produjo principalmente en la zona centro-sur, aunque las carreras se extendieron a distintas regiones del país.
Distribución actual y cantidad de canódromos
De acuerdo con cifras expuestas por parlamentarios y fundaciones, en Chile existen cerca de 300 canódromos, aunque no se sabe con precisión cuántos funcionan, porque muchos operan de forma clandestina.
La Fundación Galgos Chile señala que existen más de 200 canódromos operativos, además de muchos recintos abandonados que se activan para fechas o carreras puntuales y que no pueden contabilizarse con exactitud porque funcionan de manera ilegal.
Las carreras se registran a lo largo de todo el país, pero principalmente en la zona centro-sur. Se ha identificado una actividad importante en ciudades como Talca y Chillán, especialmente en la Región del Biobío, además de distintos sectores de la Región Metropolitana.
En la Región Metropolitana se han mencionado Lampa, Paine, Maipú, Melipilla y Talagante, además de un recinto que funcionaba en Peñalolén y que fue retirado después de una denuncia.
Apuestas y controversias legales
En algunos canódromos se han constatado apuestas de dinero, una práctica señalada como ilegal. Los montos pueden alcanzar varios millones de pesos en una carrera.
También se han denunciado apuestas ilegales, consumo de alcohol y la posible utilización de sustancias o inyecciones para mejorar el rendimiento de los perros.
Según denuncias recogidas por organizaciones animalistas, las apuestas antiguamente podían ser de 10.000 o 15.000 pesos, mientras que posteriormente llegaron a superar el millón de pesos y, en algunos casos, a situarse entre cinco y seis millones.
Un proyecto de ley destinado a prohibir las carreras de perros fue rechazado en la Cámara de Diputados y Diputadas. De acuerdo con sus impulsores, el rechazo generó indignación entre parlamentarios y fundaciones vinculadas a la protección animal.
En 2019, la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados había aprobado por siete votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones un proyecto para prohibir las carreras de perros.
La iniciativa pretendía modificar la Ley N.º 20.380, sobre Protección de Animales, con el objetivo de prohibir y sancionar la organización de carreras de perros.
Denuncias sobre bienestar y maltrato animal
Organizaciones de rescate han denunciado que algunos galgos son mantenidos sin comida, sin agua y en condiciones de abandono. En un rescate realizado en Curacaví, dos perros fueron encontrados en un lugar donde había fecas y los animales dormían sobre sus propias deposiciones.
También se informó que los perros tenían capas deterioradas y presentaban parásitos internos y externos.
Un médico veterinario que ingresó a un evento en Requínoa detectó al menos un ejemplar con síntomas considerados sospechosos. El animal presentaba una frecuencia cardíaca y respiratoria demasiado aceleradas y era mantenido caminando de un lado para otro.
Las organizaciones animalistas han señalado que algunos perros podrían ser víctimas de sustancias ilícitas destinadas a mejorar su rendimiento, aunque estas denuncias deben ser investigadas y acreditadas por las autoridades competentes.
Rescate y esperanza de vida
Las fundaciones que trabajan con animales reciben perros rescatados de carreras y criaderos en cantidades variables. En algunos meses pueden recibir entre 15 y 20 ejemplares, mientras que en operativos especiales pueden encontrarse hasta 50 galgos.
En la zona de Maipo se han observado mensualmente entre 10 y 15 perros vinculados a estas actividades. En operativos realizados junto con la Policía de Investigaciones pueden encontrarse grupos de entre 20 y 30 galgos.
La Fundación Galgos Chile ha señalado que recibe hasta 20 galgos al mes, de acuerdo con su capacidad de atención.
Uno de los problemas señalados por las organizaciones de rescate es la reducción de la esperanza de vida de los perros utilizados en carreras o criados para esa actividad.
Mientras un perro grande puede vivir en promedio 13 años, los perros rescatados de criaderos viven en promedio ocho años. En algunas condiciones, su esperanza de vida no supera los cinco años.
También se ha indicado que, de 15 perros que pueden llegar en un mes, alrededor de 10 logran ser rehabilitados, mientras que otros deben ser sacrificados por razones de salud.
Argumentos de quienes defienden las carreras
Los defensores de las carreras de perros sostienen que se trata de una actividad tradicional vinculada al campo y a la identidad rural del país. Algunos parlamentarios han planteado que la práctica debe regularse, pero no prohibirse.
También afirman que quienes participan en ella quieren a sus animales y se preocupan por su bienestar. Desde esta perspectiva, las carreras formarían parte de las costumbres rurales y beneficiarían económicamente a algunas personas.
Sus defensores sostienen que la actividad debe mantenerse bajo una reglamentación adecuada y que la vida rural posee códigos y formas de organización diferentes de las existentes en las ciudades.
Argumentos veterinarios contra las carreras
Un grupo de 222 veterinarios envió una carta a la Cámara de Diputados y a la comisión correspondiente para apoyar la abolición de las carreras de perros.
Entre los argumentos expuestos se encuentra la sobreexigencia física, debido a entrenamientos destinados a obtener el máximo rendimiento en velocidad. Se ha denunciado que algunos animales son obligados a correr durante kilómetros amarrados a la parte trasera de motos o camionetas.
También se señala una drástica disminución de la expectativa de vida. La edad más común de muerte de los perros utilizados en carreras se situaría entre los dos y tres años, mientras que, en condiciones normales, podrían vivir aproximadamente entre 10 y 12 años.
Otro aspecto cuestionado es el sistema de cría, reproducción, selección y descarte. Para obtener un ejemplar campeón se realiza una selección entre numerosos individuos que no generan ganancias y que pueden ser considerados excedentes de la actividad.
Los veterinarios también advierten sobre el encierro prolongado. Los perros pueden permanecer confinados durante largos periodos y ser liberados solamente para entrenar, o permanecer amarrados durante varias horas.
En los traslados, las jaulas pueden no ser apropiadas para su tamaño y algunos animales son transportados encerrados en los maleteros de vehículos.
Desde el punto de vista metabólico, los ejemplares confinados en jaulas o amarrados pueden presentar una producción excesiva de cortisol, hormona que deprime el sistema inmunitario.
Las lesiones y accidentes constituyen otro de los riesgos señalados. Los perros utilizados en competencias pueden sufrir fracturas, esguinces y traumatismos por caídas o sobreexigencia.
La velocidad de los impactos puede originar fracturas complejas que requieren técnicas sofisticadas, costosas y poco disponibles en Chile. Veterinarios han informado que han debido practicar tratamientos y amputaciones a galgos por lesiones atribuibles a caídas o traumatismos severos.
¿Las carreras de galgos son un deporte?
Los veterinarios que apoyan la prohibición sostienen que las carreras de galgos no califican como actividad deportiva de acuerdo con los supuestos contemplados en la Ley del Deporte N.º 19.712.
Como ejemplos de actividades deportivas con participación de perros mencionan el agility, el trekking, el disc dog y el canicross, prácticas realizadas junto con una persona, mediante adiestramiento, juego, refuerzo positivo y distensión.
Según esta posición, en las carreras de galgos los animales no serían adiestrados de la misma manera, sino condicionados a determinados estímulos, sin que se aplique refuerzo positivo durante la ejecución de los movimientos.
También se afirma que, después de la carrera, los perros son confinados inmediatamente en jaulas de transporte.
Los especialistas sostienen además que la actividad no cumpliría los supuestos de tenencia responsable establecidos en la Ley N.º 21.020, porque existiría una relación unidireccional en la que solamente una parte obtiene beneficios.
Desde esta perspectiva, no sería suficiente afirmar que los perros son queridos o forman parte de la familia si son sometidos a ejercicio extremo para obtener un premio económico o competitivo.
Razas y tipos de galgos utilizados
Los veterinarios advierten que es un error creer que en Chile las carreras utilizan exclusivamente ejemplares de tipo Greyhound, reconocidos por su velocidad, y que los galgos de caza, como el Galgo Español, no participan en carreras.
Profesionales que trabajan en zonas rurales han atendido ejemplares de ambas razas vinculados de igual forma a carreras o a la caza.
La discusión sobre los campeones de Chile, las líneas de sangre importadas y la evolución de los canódromos está estrechamente vinculada al debate sobre las condiciones de crianza, entrenamiento, competencia y retiro de los animales.
