Para ayudar a sobrellevar las contracciones de parto, combine respiración lenta y concentrada, relajación, movimiento, cambios de posición, masajes o contrapresión, agua tibia, apoyo continuo y técnicas de distracción. También puede utilizar medicamentos para el dolor, como óxido nitroso, analgésicos intravenosos, anestesia epidural o anestesia raquídea, según la evolución del parto, sus preferencias y las recomendaciones del equipo sanitario.
Las contracciones verdaderas son rítmicas, progresivamente más intensas, frecuentes y prolongadas, y no suelen aliviarse con el reposo. Si son constantes y dolorosas, se presentan cada 4 minutos, duran 1 minuto y llevan sucediendo 1 hora, puede usar la guía del «411» y ponerse en contacto con el equipo que atiende su parto.
Qué son las contracciones de parto
Las contracciones juegan un papel clave en este proceso, ya que son las responsables de preparar el cuerpo para el nacimiento del bebé. Este dolor se debe a que el útero, un músculo muy potente, se contrae para ayudar a dilatar el cuello uterino y permitir el paso del bebé a través del canal de parto.
El dolor durante el parto está causado por las contracciones de los músculos del útero y por la presión que ejerce el bebé sobre el cuello uterino. Este dolor se puede percibir como fuertes dolores menstruales en la zona abdominal, la ingle y la espalda, así como una sensación de dolor más generalizada.
Algunas mujeres también experimentan dolor en los costados o los muslos. Otras causas de dolor durante el parto son la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la vejiga y los intestinos y el estiramiento del canal del parto a medida que el bebé lo atraviesa.
El dolor de las contracciones varía mucho de una mujer a otra. Algunas lo describen como una presión intensa en la parte baja del abdomen y la espalda, mientras que otras sienten calambres similares a los menstruales, pero más fuertes.
A medida que el trabajo de parto avanza, las contracciones se vuelven más intensas, duraderas y cercanas entre sí. A menudo, lo más duro no es el dolor de cada contracción en sí misma, sino el hecho de que las contracciones sigan sucediéndose y que, a medida que vaya avanzado el parto, cada vez haya menos tiempo entre una contracción y la siguiente para relajarse.
Cómo distinguir las contracciones verdaderas de las de Braxton Hicks
Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan las llamadas contracciones de Braxton Hicks, también conocidas como «falsas contracciones» o «contracciones de entrenamiento». Estas pueden comenzar a sentirse a partir del segundo trimestre y se intensifican hacia el final del embarazo.
A diferencia de las contracciones verdaderas, las de Braxton Hicks no provocan dilatación del cuello uterino. Su función es preparar el útero para el trabajo de parto, pero no implican que este haya comenzado.
La principal diferencia entre estas contracciones y las verdaderas radica en su regularidad e intensidad. Las contracciones de Braxton Hicks suelen ser irregulares, no aumentan con el tiempo y pueden desaparecer con el cambio de posición, el descanso o una buena hidratación.
En cambio, las contracciones del trabajo de parto verdadero son rítmicas, progresivamente más intensas, frecuentes y prolongadas. Además, no se alivian con el reposo y van acompañadas, en muchos casos, de otros signos como la pérdida del tapón mucoso o la rotura de la bolsa amniótica.
| Característica | Contracciones de Braxton Hicks | Contracciones verdaderas |
|---|---|---|
| Regularidad | Suelen ser irregulares. | Son rítmicas y regulares. |
| Intensidad | No aumentan progresivamente. | Se vuelven progresivamente más intensas. |
| Respuesta al descanso | Pueden desaparecer con el cambio de posición, el descanso o una buena hidratación. | No se alivian con el reposo. |
| Duración y frecuencia | No siguen un patrón constante. | Se vuelven más duraderas y cercanas entre sí. |
| Efecto sobre el cuello uterino | No provocan dilatación del cuello uterino. | Ayudan a dilatar el cuello uterino. |
Respiración para controlar las contracciones
Para relajarte, es crucial que prestes atención a tu respiración. Al comienzo de cada contracción, respira hondo y a un ritmo lento, y luego suspira.
Libera la tensión con cada exhalación y trata de gemir. Continúa realizando esta acción de manera uniforme. Ya sea que estés jadeando o inhalando profundamente, siempre concéntrate en tu respiración y verás que encontrarás mucho alivio.
Las técnicas de respiración concentrada pueden distraerla del dolor y relajar los músculos y la mente. Las clases de educación de parto pueden enseñarle diferentes métodos de respiración enfocada.
Una respiración más intensa le permite hacer inspiraciones más completas y largas, favoreciendo la relajación, especialmente durante las contracciones.
Relajación física y mental
Una de las cosas más importante que deberás hacer al entrar en labor de parto es relajar tu mente. La idea es simple: si tienes miedo al dolor, tu cuerpo se tensará más y empeorarás las cosas.
Trata de relajar tu cuerpo y deja caer tus hombros. Recuerda que demasiada tensión solo hará que sientas más dolor durante tus contracciones del parto.
El proceso de parto demuestra sin duda que la mente es una de las herramientas más eficaces disponibles para combatir el dolor. Cuanto más se centra una mujer en el dolor, más dolor sentirá.
Los métodos de relajación y respiración ayudan a sobrellevar el dolor, pero no hacen que desaparezca. Con un poco de práctica durante el embarazo, las mujeres aprenden el proceso de relajarse profundamente y liberarse del miedo para que los músculos uterinos puedan trabajar con el mínimo dolor.
Escaneo corporal rápido
Recorra su cuerpo de la cabeza a los pies para detectar cualquier tensión y, a continuación, libérela con ejercicios como rotaciones de cabeza, círculos de hombros, sacudir brazos y manos, círculos de tobillos e inclinaciones pélvicas.
Relajación progresiva
Comience relajando los músculos de la cabeza y la cara. Libere la tensión bajando por la nuca, a través de los hombros y el brazo, por el pecho, el abdomen y la espalda, hasta llegar a las piernas y los dedos de los pies.
Respire lentamente, liberando cada vez más con cada exhalación. Cada vez que relaje un músculo, concéntrese en la posición de ese músculo y en la sensación de relajación completa.
Puede ayudar pensar en un contacto reconfortante que alisa suavemente desde la frente, sube hacia el cabello, pasa por la parte superior de la cabeza y baja por el cuerpo.
Visualización e imágenes mentales
Las imágenes visuales consisten en usar su imaginación para reducir el dolor. Por ejemplo, usted podría imaginarse las contracciones como olas que se forman sobre usted.
Imagine un lugar relajante: una playa soleada, junto a una chimenea, un arroyo burbujeante o un lago prístino rodeado de montañas. Visualice un lugar lleno de paz, como una playa o un arroyo en las montañas, para ayudarla a relajarse entre las contracciones.
Puede visualizar que su dolor desaparece o que su bebé está en sus brazos, para que le ayude a permanecer concentrada en su objetivo.
Hipnosis
El hipnotismo, la visualización y las imágenes son métodos que las mujeres embarazadas han utilizado para aliviar el dolor.
Las clases, los vídeos y las grabaciones ayudan a las mujeres a aprender un reflejo condicionado mediante el cual son capaces de crear por sí mismas un estado de profunda relajación mental, relajación física y concentración.
Algunas mujeres ensayan un «parto con hipnosis», estar bajo hipnosis mientras dan a luz. Pregúntele a su proveedor para obtener más detalles acerca de este tipo de parto.
Movimiento y cambios de posición
No hay una sola posición que sea la mejor cuando está en trabajo de parto. Probar diferentes posiciones durante el trabajo de parto puede ayudar a manejar el dolor y a que se sienta más en control.
A medida que este progresa, cambiar de posición puede hacer que sienta más comodidad. En algunas posiciones, puede participar la pareja que eligió para el trabajo de parto.
Caminar, balancearse, cambiar de posición y rodar sobre una pelota de parto no solo puede aliviar tu dolor, sino que también te ayudará a dar a luz más rápido ya que utilizarás la fuerza de la gravedad para tu ventaja.
De estas maneras, también alentarás el movimiento y la rotación del bebé a través del canal pélvico. En un entorno hospitalario, estar conectada a monitores fetales y vías intravenosas para la administración de analgésicos puede limitar tus acciones, pero aún puedes intentar pararte, ponerte de cuclillas o sentarte al lado de la cama, siempre y cuando sea bajo la supervisión de tu médico.
Estar de pie, caminar y balancearse
Estar de pie o caminar durante la primera etapa del trabajo de parto puede agilizar dicha etapa. Apóyese sobre su acompañante en el trabajo de parto durante las contracciones.
También puede colocar los brazos alrededor del cuello de esta persona y balancearse, como si bailaran lentamente. Esta es también una buena posición para un masaje en la espalda.
En las primeras etapas del trabajo de parto, usted puede caminar, jugar a las cartas, mirar la televisión, ducharse o escuchar música para ayudar a distraerse de las contracciones.
Mecerse y utilizar una pelota de parto
Durante el trabajo de parto, los movimientos rítmicos pueden ser calmantes. Muévase suavemente mientras está sentada en una silla sólida, en el borde de la cama o en una pelota de parto, que es una pelota grande de goma.
O bien, si tiene una mecedora, úsela. Solicítele a su proveedor una pelota para el parto, la cual es una pelota grande en la que se puede sentar y que rueda por debajo de sus piernas y caderas para un movimiento suave.
Inclinarse hacia adelante
Si le duele la espalda durante el trabajo de parto, inclinarse hacia adelante podría sentirse bien. Rodee una silla con las piernas o inclínese sobre una mesa o encimera.
Esta es otra posición adecuada para un recibir un masaje en la espalda. Apóyese en su acompañante durante las contracciones y cambie de posición si la postura deja de resultar cómoda.
Zancadas
Hacer zancadas puede aliviar las molestias en la parte baja de la espalda. Coloque un pie sobre una silla sólida.
Inclínese suavemente hacia el pie levantado. Mantenga esta posición durante unos segundos y luego regrese a la posición inicial. Si una silla es demasiado alta para su comodidad, use un reposapiés.
Arrodillarse y colocarse sobre manos y rodillas
Algunas veces, arrodillarse ayuda a aliviar el dolor de espalda. Arrodillarse mientras se inclina hacia adelante también puede ayudar a abrir la pelvis.
Use una pelota de parto o una pila de almohadas para sostenerse. O bien, recueste la parte superior del cuerpo en una cama o en una silla.
No se avergüence de ponerse de manos y rodillas en el piso durante el trabajo de parto. Intente hacerlo en la cama o sobre una colchoneta.
Quitará parte de la presión de la columna, lo que podría aliviar el dolor de espalda. Inclinarse hacia adelante en esta posición también puede abrir la pelvis.
Además, la posición de manos y rodillas en el piso podría aumentar el suministro de oxígeno para el bebé. Para descansar los brazos, baje los hombros hasta la cama o hasta la colchoneta y apoye la cabeza sobre una almohada.
Acunclillarse
Acuclillarse ayuda a abrir la pelvis. Esto le permite al bebé tener más espacio para rotar cuando pasa por el canal de parto.
Acuclillarse puede permitir que se flexione con más eficacia cuando es momento de pujar. Use una silla resistente o la barra para acuclillarse de la cama de parto a fin de sostenerse.
También puede acuclillarse contra la pared. La intensidad debe adaptarse a su estado físico y a las indicaciones del equipo sanitario.
Acostarse de lado
Para descansar durante la primera etapa del trabajo de parto, acuéstese de lado. Mantenga flexionada una rodilla o ambas.
Para estar más cómoda, coloque una almohada entre las rodillas. También puede poner una almohada debajo del vientre.
Masajes, tacto y contrapresión
Las mujeres difieren en los tipos de contacto que disfrutan durante el parto. Mientras que una mujer puede encontrar irritante una presión suave, para otra puede ser ideal.
Conviene dedicar tiempo a probar distintos tipos de masaje, acupresión, hidroterapia y reflexología para encontrar lo que le funciona.
Los masajes en los hombros y la zona lumbar durante las contracciones pueden ayudar a aliviar el dolor. Tu esposo o persona acompañante puede frotar tus pies, manos o sienes.
Además, tener una persona que haga todo esto por ti será un gran impulso moral. Dígale lo que puede hacer para ayudarle a aguantar el trabajo de parto.
Presión suave
A medida que las contracciones aumentan de intensidad, puede notar tensión en la frente, los ojos, la mandíbula o las manos. Una suave contrapresión, con o sin movimiento, puede ayudar a la madre a identificar y liberar esa tensión.
Para la tensión general, dele un fuerte abrazo de oso y deje que se relaje en usted.
Amasamiento
Un amasamiento lento y rítmico es útil para reducir la tensión en los hombros, los muslos o los glúteos.
Sujete el músculo entre el talón de la mano y los dedos cerrados. Apriete con una presión suave, mantenga y luego suelte y repita, desplazándose por el músculo.
Puede usar los pulgares con el talón de la mano, pero evite pellizcar con el pulgar y los dedos.
Caricias
Use una presión firme con la palma de la mano para acariciar desde el hombro hasta la cadera, o desde el muslo hasta la rodilla.
Antes de que una mano deje el cuerpo, la otra mano inicia una segunda pasada. Alterne las manos, manteniendo un contacto constante con la madre mientras se desplaza lentamente por su espalda o muslo.
La madre puede realizar un movimiento de mano sobre mano por la parte baja del abdomen durante una contracción, ya que es una respuesta natural frotar donde duele.
Contrapresión en la zona lumbar
Aplicar una presión fuerte en las zonas doloridas de la parte baja de la espalda es eficaz. Doble los dedos planos contra la palma de la mano.
Manteniendo la muñeca recta, use los nudillos para presionar sobre el dolor. Colóquese de modo que su cuerpo se incline sobre el brazo para aumentar la presión del puño.
Puede usarse el talón de la mano para la contrapresión, pero resulta más incómodo para la muñeca durante periodos prolongados.
Agua tibia e hidroterapia
El agua tibia puede hacer maravillas para disminuir el dolor de las contracciones del parto. Colocar compresas calientes en tu espalda o verter tazas de agua caliente te tranquilizará mucho.
Tampoco subestimes el poder de una ducha: los chorros de agua no solo te mantendrán relajada, también te darán un masaje. Eso sí, hazlo con la aprobación y supervisión de tu médico.
La presión, el pulso y el calor de una ducha durante la primera fase del parto, y la libertad flotante y sin peso de una bañera de parto durante la segunda fase, son útiles para sobrellevar el parto.
Algunos hospitales y centros de maternidad ofrecen bañeras o bañeras de hidromasaje para el trabajo de parto. Sumergirse en agua tibia puede ayudar a aliviar el estrés del trabajo de parto.
Ambiente, sonidos y distracción
Vista y entorno
Lo que vemos influye en nuestras emociones y en nuestro comportamiento. Si lo que ve durante el parto es un entorno relajante con una iluminación suave, lámparas o velas, si se permite, experimentará sensaciones de seguridad, tranquilidad y calidez.
El entorno adecuado también minimizará las distracciones. Puede llevar algunas fotos que le recuerden un lugar de vacaciones relajante.
Además, puede considerar colgar el primer conjunto de ropa de su bebé en un lugar donde pueda verlo, para tener un punto de atención motivador.
Construya un lugar pacífico para dar a luz. Reduzca la intensidad de la luz en su habitación si le parece relajante.
Sonido y música
La música tiene la capacidad de hacerle querer bailar o de arrullarle hasta dormir. La musicoterapia puede ser una ayuda eficaz para ayudarle a relajarse y sobrellevar las contracciones.
Puede que sonidos como las olas del mar, el canto de los pájaros o el murmullo de arroyos le ayuden a centrarse en las olas de sus contracciones.
Después de haber encontrado música y sonidos que le resulten relajantes, ponga la música durante todo el embarazo. Al hacerlo, se programará para relajarse automáticamente cuando llegue el momento del parto.
Escuche la música que la reconforte. Mantenga fotos o elementos reconfortantes cerca donde pueda verlos o tocarlos.
Distracción y concentración
Mantenga su mente ocupada. Traiga libros, álbumes de fotos, juegos u otras cosas que le ayuden a distraerse durante el comienzo del trabajo de parto.
También puede ver televisión para mantener su mente ocupada. Medite. Procure estar lo más cómoda que pueda.
No tenga miedo de hacer ruido. Está bien quejarse, gemir o gritar. Algunos estudios sugieren que el uso de la voz ayuda bastante a manejar el dolor.
En lugar de dar gritos agudos, que pueden tensar la garganta, los gemidos fuertes de tono bajo son una mejor opción.
Olfato y aromaterapia
Ciertos olores pueden tener un efecto calmante y reconfortante. Si tiene previsto dar a luz en un hospital o en un centro de partos, puede optar por llevar algunas cosas que huelan a su hogar, como una manta o una camiseta favoritas.
Otras ideas de aromaterapia que puede explorar incluyen comprar un difusor eléctrico, incienso o aceites esenciales como lavanda, salvia, rosa o jazmín.
Utilice aceites de lavanda, bergamota o geranio para mantener el aire fresco y crear un ambiente tranquilo y relajante.
El jazmín y la salvia esclarea se han utilizado tradicionalmente durante el parto para ayudar con las contracciones y aliviar el dolor muscular. Además, la lavanda es antiséptica y analgésica, y el incienso calma la ansiedad.
Alimentos y bebidas durante el parto
La mayoría de los profesionales sanitarios coinciden en que comer alimentos ricos en hidratos de carbono complejos y vitamina B es beneficioso en la primera fase del parto.
Sin embargo, las opiniones varían sobre comer durante el parto activo. La mayoría de las mujeres no tienen interés en la comida en este punto; no obstante, quizá quiera tener a mano algunos tentempiés nutritivos que ayuden a aportar energía y a reducir la ansiedad y la fatiga.
Antes de comer o beber durante el parto, siga las indicaciones del equipo sanitario, porque las recomendaciones pueden depender de la situación clínica y de los procedimientos previstos.
Reflexología y acupresión
La reflexología es el proceso de aplicar presión o pases en determinadas zonas de los pies para aliviar el dolor o problemas en otras partes del cuerpo. La teoría sugiere que los pies son un mapa del cuerpo.
La estimulación de las terminaciones nerviosas envía mensajes a las zonas afectadas y libera endorfinas y monoaminas, que controlan el dolor.
Para un parto de progresión lenta
En una posición semirreclinada boca arriba, o sentada en una silla con los pies en alto, pida a su pareja que sujete los dedos 2 y 3 de ambos pies.
El dedo n.º 1 es el dedo gordo y el n.º 5 es el meñique. Apriete con firmeza y suelte, repetidamente y al mismo tiempo.
Después de unos minutos, puede sentir un calor que sube por las piernas hasta la zona pélvica. Esta sensación puede acelerar el parto.
Cuando lo sienta, pida a su pareja que continúe hasta que note que vuelve a estar en parto activo.
Técnicas durante el parto activo
En la misma posición, pida a su pareja que presione con firmeza con un pulgar en el centro de cada arco.
Justo a la izquierda y un poco hacia abajo del arco del pie derecho, y justo a la derecha y un poco hacia abajo del arco del pie izquierdo, se encuentra el diafragma.
Presione y mantenga al mismo tiempo, alternando con pequeños círculos o un movimiento de «rasgueo» sobre las zonas. Este punto de reflexología le ayudará a respirar.
Otras técnicas que no usan medicamentos para controlar el dolor incluyen la hipnosis y la acupuntura.
Apoyo de la pareja, una doula y el equipo sanitario
Apóyese en su acompañante para el parto. Dígale lo que puede hacer para ayudarle a aguantar el trabajo de parto.
Su acompañante le puede dar masajes en la espalda, mantenerla distraída o simplemente animarla. A muchas parturientas les gusta recibir ayuda y apoyo de un acompañante o una doula, con formación profesional para prestar apoyo antes, durante y después del parto.
Pídale a una doula que esté presente para ayudarle durante el proceso de parto. Tener una persona de apoyo con usted durante el parto puede ayudarla a controlar mejor el dolor.
Esta persona podría ser su pareja, un ser querido o un amigo. O puede usar los servicios de un asistente de parto con experiencia, como una doula, cuyo único trabajo es darle apoyo constante.
Hable sin temor. Hable con su asistente de parto y con sus proveedores. Dígales cómo pueden ayudarle a aguantar el trabajo de parto.
Si hay algo que quiere o no con respecto a las posiciones durante el trabajo de parto, notifíquelo al equipo de atención médica y a cualquier otra persona que podría estar con usted durante este.
Medicamentos para aliviar las contracciones
Muchas mujeres optan por utilizar tanto técnicas de relajación y respiración como medicamentos durante el parto y el alumbramiento.
Algunas mujeres pueden empezar pensando en no utilizar medicamentos, pero luego cambian de opinión conforme va avanzando el parto. Puede ser un gran alivio cuando el dolor se calma rápidamente y la energía se puede centrar en superar las contracciones.
Dependiendo de la situación y del centro sanitario donde una mujer dé a luz, se pueden utilizar varios tipos de medicamentos. También hay varias maneras distintas de administrar los mismos medicamentos.
Hable con el profesional de la salud que lleva su embarazo sobre los riesgos y las ventajas de cada tipo de medicamento y de las distintas formas de administrarlos.
Medicamentos intravenosos o intramusculares
Los medicamentos administrados de esta forma se llaman analgésicos, lo que significa que alivian el dolor, aunque éste no desaparezca por completo.
No afectan a la sensibilidad, no causan entumecimiento ni afectan al movimiento muscular. Los medicamentos que se usan más a menudo durante el parto son los opioides, que se pueden administrar en forma de inyección intramuscular o a través de una vía intravenosa.
Circulan por todo el cuerpo, por lo que afectan a todo el organismo, no solo a las partes doloridas. A veces, esto puede causar efectos secundarios no deseados.
Los ejemplos incluyen fentanilo e hidroxicina. Estos medicamentos se usan para ayudar a reducir la ansiedad y aliviar parcialmente el dolor.
Pero no suelen usarse cuando usted está cerca del parto porque pueden afectar la respiración del recién nacido.
Óxido nitroso
El óxido nitroso, conocido comúnmente como el gas de la risa, se puede inhalar a través de una mascarilla antes del inicio de cada contracción.
No alivia el dolor tan bien como los opioides, pero ayuda a calmar la ansiedad para que las madres puedan sobrellevar mejor el dolor.
Puede administrarse óxido nitroso usted misma a través de una boquilla o una mascarilla cuando necesite alivio para el dolor durante el trabajo de parto. Usted puede decidir cuándo usarlo.
Anestesia epidural
La epidural consiste en insertar un catéter muy fino en la parte baja de la espalda hasta llegar a la zona situada justo fuera de la membrana que recubre la médula espinal, llamada espacio epidural.
Los medicamentos administrados a través del catéter epidural pueden ser analgésicos, como los opioides, o anestésicos, que eliminan la sensibilidad. A veces se administran juntos.
Sirven para aliviar o para eliminar el dolor de la cintura para abajo. La cantidad de medicamento se puede aumentar o disminuir en función de las necesidades de la mujer.
Se pueden usar anestésicos de acción local u otros medicamentos para bloquear los nervios que transmiten el dolor. La forma más común de aliviar el dolor con medicamentos es a través de una anestesia epidural.
Una epidural es un anestésico que se administra a través de un tubo fino en la parte inferior de la espalda. Esto proporciona un alivio completo del dolor para la mayoría de las mujeres que lo tienen.
Puede haber situaciones médicas en las que se pueda recomendar el uso de esta inyección; por ejemplo, si tendrás mellizos, presentas una presión arterial alta o pasarás por una cesárea.
Inyección raquídea
La inyección espinal, o bloqueo espinal, se trata de una sola inyección de medicamento hecha directamente en el líquido que rodea la médula espinal en la parte baja de la espalda.
Al igual que con la epidural, el medicamento puede incluir analgésicos, anestésicos o una combinación de ambos. Es rápido y fácil de hacer, y empieza a funcionar de inmediato.
Pero su efecto desaparece al cabo de poco tiempo. Este tipo de control del dolor se utiliza a menudo en los partos por cesárea.
Bloqueo pudendo y anestesia local
El bloqueo pudendo es una inyección de analgésico para adormecer la vagina y el perineo. Puede ayudar a aliviar el dolor de la segunda etapa, la de los pujos, del trabajo de parto.
Actúa rápidamente y por lo general no afecta al bebé. La anestesia local consiste en inyectar un anestésico en una pequeña zona del cuerpo para evitar el dolor en esa zona antes de un procedimiento médico, como una episiotomía o la reparación de un desgarro vaginal.
La anestesia local también puede adormecer la zona vaginal durante el alumbramiento.
Anestesia general
La anestesia general, que se administra a través de una mascarilla o por vía intravenosa, hace que la persona quede inconsciente, o «dormida», rápidamente para que no sienta ningún tipo de dolor.
En los partos, solo se suele utilizar este tipo de anestesia en situaciones de emergencia.
Preparación antes del parto
Aprender todo cuanto pueda sobre el parto la puede ayudar a controlar el dolor cuando llegue el momento de dar a luz a su bebé.
Una de las mejores maneras de prepararse es tomar una clase sobre el parto para saber qué esperar durante este proceso. Usted también aprenderá cómo respirar y visualizar, y cómo utilizar su instructor de parto.
También aprenderá más sobre las maneras de manejar el dolor, como la anestesia epidural y otros medicamentos. Tener un plan y conocer maneras para manejar el dolor le ayudará a sentirse más relajada y en control cuando llegue el día.
Muchas futuras madres asisten a clases de preparación para el parto donde aprenden distintas técnicas de relajación y de respiración para afrontar el dolor. Estas técnicas también se enseñan en línea y en algunos libros.
Hacer ejercicios razonables y regulares, que su médico considere adecuados, la puede ayudar a fortalecer los músculos y a preparar su cuerpo para el estrés del parto.
El ejercicio físico también puede aumentar su resistencia, lo que le será útil si tiene un parto largo. Lo importante a recordar con cualquier tipo de ejercicio físico que se haga es no excederse, y más cuando se está embarazada.
Hable con su médico sobre un plan de ejercicio físico que sea seguro para usted.
Cómo preparar un plan de parto flexible
Hable sobre las opciones para controlar dolor con la persona que atenderá su parto. Averigüe qué hay disponible en su centro, qué eficacia tiene cada opción y cuándo es mejor no utilizar algunos medicamentos.
Si quiere utilizar métodos para controlar el dolor distintos de los medicamentos, asegúrese de que lo saben el profesional de la salud que atiende su embarazo y el personal del hospital.
Considere la posibilidad de redactar un plan de nacimiento o de parto que deje claras sus preferencias. Planifique lo que desea.
Pero sea consciente de que las cosas pueden cambiar durante el trabajo de parto. Recuerde que muchas mujeres toman decisiones sobre el alivio del dolor que luego abandonan, a menudo por motivos acertados, cuando están dando a luz.
Dependiendo de sus afecciones de salud, es posible que el médico quiera que le coloquen un catéter epidural en las primeras etapas del trabajo de parto. Esto solo se usaría si es necesario.
Por ejemplo, puede planear aliviar el dolor sin medicamentos pero luego decidir que quiere medicamentos. O el catéter se usaría para administrarle anestesia si necesita una cesárea por su salud y seguridad o la de su bebé.
Si utiliza determinados medicamentos para aliviar el dolor, es posible que deba quedarse en cama en una posición específica.
Cuándo contactar con el equipo sanitario
No siempre es fácil saber cuándo entrará en trabajo de parto. Los pasos que lo anteceden pueden demorar días.
Utilice su tiempo en casa para bañarse o tomar duchas calientes, y prepare su maleta si no lo ha hecho. Camine dentro de su casa, o siéntese en el cuarto de su bebé hasta que sea momento de ir al hospital.
La mayoría de los proveedores de atención médica recomiendan que venga al hospital si:
- Está teniendo contracciones constantes y dolorosas.
- Las contracciones son fuertes y se presentan cada 4 minutos, duran 1 minuto, y llevan sucediendo 1 hora.
- Su fuente se rompió o está goteando.
- Presenta sangrado abundante.
- Su bebé se mueve menos.
Otros signos de que el parto puede estar cerca
Existen varias señales que indican que el parto está cerca, pero las más claras e identificables son las siguientes:
- Contracciones regulares e intensas: si tienes contracciones dolorosas que se presentan cada 5 minutos y duran entre medio minuto y un minuto durante más de una hora, es muy probable que estés ya en trabajo de parto.
- Ruptura de la bolsa amniótica: popularmente conocida como «romper aguas», es un signo claro de que el parto está cerca.
- Pérdida del tapón mucoso: se trata de un tapón que bloquea la entrada del cuello uterino y se expulsa cuando éste comienza a modificarse.
- Dolor en la parte baja de la espalda y presión en la pelvis: estos síntomas pueden indicar que el bebé está descendiendo hacia el canal de parto.
La rotura puede manifestarse como una pérdida abundante de líquido o como un goteo constante. Si el líquido es claro y no se sienten contracciones, no es necesario acudir inmediatamente al hospital.
Si, por el contrario, el líquido es teñido o se acompaña de sangrado, es aconsejable acudir lo antes posible al hospital para asegurar que todo está en orden.
La expulsión del tapón mucoso indica que el parto está cerca, pero pueden pasar días hasta entonces. El dolor en la parte baja de la espalda y la presión en la pelvis no son indicadores de un parto inminente si no se acompañan de ningún otro síntoma.
Ante la aparición de una o varias señales se debe seguir siempre las recomendaciones que el equipo de profesionales que realiza el seguimiento del embarazo.
Cada mujer y cada situación es distinta, por lo que cada caso requerirá de una atención personalizada.
Aspectos importantes de seguridad
Las opciones para el alivio del dolor durante el parto son muy seguras. Pero algunas tienen riesgos. Hable con el médico o partera acerca de los tratamientos que tiene planeado usar.
Y pregúntele acerca de los riesgos de esas opciones. Dígale al médico acerca de sus antecedentes de salud.
Dígale si usted o un familiar ha tenido antes problemas con la anestesia. También puede hablar con el médico sobre las opciones médicas y no médicas para aliviar el dolor durante el parto.
Se recomienda, siempre y cuando, se haya cumplido con la fecha prevista para el parto y no existan criterios médicos que contraindiquen ninguna de estas actividades, como puede ser algún alimento o ejercicio físico.
Si no es un embarazo de riesgo, son métodos naturales totalmente compatibles con un embarazo normal. Para todos los ejercicios físicos se aconseja una intensidad intermedia y acorde al estado físico de la madre.
Agotarse o llegar a tener taquicardias es del todo desaconsejable. Consulte siempre con el equipo que realiza el seguimiento del embarazo antes de intentar adelantar el parto o utilizar una técnica nueva.
Soportar el dolor del parto no tiene nada que ver con su valía como madre. Si se prepara y se informa bien, estará lista para decidir qué abordaje del dolor le conviene más durante el parto.
