Un portero puede patear el aire cuando intenta despejar, bloquear o golpear una pelota y no calcula correctamente su trayectoria, velocidad, efecto o punto de contacto. La jugada puede estar relacionada con la aerodinámica, con el efecto Magnus, con la turbulencia del aire, con un bote inesperado o con una decisión técnica y reglamentaria mal ejecutada.
El resultado más visible es el fallo de la patada, pero sus consecuencias pueden ser mayores: la pelota puede quedar a disposición de un rival, producir una ocasión clara de gol, obligar al portero a cometer una infracción o generar dudas sobre si existió una falta contra él. Para analizar correctamente la acción hay que separar la física del vuelo de la pelota, la técnica del despeje y las reglas que protegen -o no protegen- al guardameta.
Qué significa que el portero patee el aire
La expresión describe una acción en la que el portero realiza el gesto de golpear el balón, pero su pie no llega a contactar con él o lo hace de forma defectuosa. Puede ocurrir durante un despeje con el balón en movimiento, después de un bote, al intentar anticiparse a un atacante o cuando el guardameta calcula mal una pelota que cambia de dirección.
El error no siempre se debe a una falta de habilidad. Patear una pelota puede ser más complicado de lo que uno piensa en un principio. La trayectoria depende de la velocidad inicial, el ángulo, la resistencia del aire, el giro de la pelota, la superficie del terreno y la intervención de otros jugadores.
La aerodinámica de la pelota
La aerodinámica es una rama de la dinámica de fluidos que nos permite comprender el movimiento de los gases, y por extensión muchos fenómenos cotidianos. La aerodinámica interviene en el diseño de aviones y automóviles, y además nos ayuda a comprender el movimiento de la pelota en el aire, desde la de fútbol y baloncesto hasta la de tenis de mesa.
Una pelota de fútbol vuela por el aire y, como por arte de magia, pasa por sobre los defensores y el arquero, que giran justo a tiempo para ver cómo la pelota se mete en el arco. Los jugadores habilidosos saben cómo pegarle a la pelota para confundir a sus contrincantes, pero ¿cómo hacen? La respuesta tiene que ver con la aerodinámica.
Velocidad, ángulo y resistencia del aire
A menudo la pelota se usa como modelo para comprender la trayectoria de los proyectiles, pero patear una pelota puede ser más complicado de lo que uno piensa en un principio. Al patear una pelota en línea recta, la velocidad inicial de la pelota es alrededor de 30 m/s.
Según el movimiento parabólico, con un ángulo de 45° la pelota viajaría 120 m. Pero muchas veces la pelota recorre una distancia más corta, y cae en forma empinada antes de lo previsto. El factor fundamental es la acción del aire, que agrega resistencia y reduce la velocidad de la pelota.
| Factor | Influencia sobre la pelota |
|---|---|
| Velocidad inicial | Determina la energía y el alcance iniciales del disparo. |
| Ángulo de golpeo | Modifica la altura y la distancia de la trayectoria. |
| Resistencia del aire | Reduce la velocidad y puede acortar el recorrido. |
| Rotación | Puede producir una desviación o una curva. |
| Flujo del aire | Puede cambiar de turbulento a laminar cuando disminuye la velocidad. |
Cuando se patea una pelota, el aire a su alrededor es turbulento y pone poca resistencia sobre la pelota. Pero esa resistencia existe, y eso hace que la pelota comience a reducir su velocidad.
Por debajo de una cierta velocidad, el aire que se mueve alrededor de la pelota se comporta como un flujo laminar en vez de turbulento; es decir, fluye en líneas suaves alrededor de la pelota y permanece cerca de su superficie.
El efecto Magnus y el cambio de trayectoria
Si la pelota no gira al desplazarse en el aire, esta transición no es tan importante, pero si la pelota gira, la transición al flujo laminar causa una curvatura en la trayectoria de la pelota. Esta desviación puede explicar por qué el portero calcula un punto de llegada que después no coincide con la posición real de la pelota.
Esto se debe a que la pelota que gira se ve afectada por un fenómeno llamado efecto Magnus, denominado así en honor al científico alemán del siglo XIX Gustav Magnus, aunque el efecto ya se había observado anteriormente (incluso lo percibió Isaac Newton, que jugaba al tenis).

Cómo se origina el efecto Magnus
Imagine una pelota que gira al desplazarse por el aire. Mientras gira, una parte de la superficie de la pelota se mueve en la dirección de giro de la pelota y por eso se mueve más rápido, y otra parte se mueve en la dirección opuesta a la de giro y por eso se mueve más despacio en relación a la velocidad del centro de la pelota.
La pelota gira a la vez que avanza, y al girar “arrastra” el aire que pasa por su superficie y se genera una fuerza de fricción, lo que aumenta la presión de ese lado de la pelota. Mientras tanto, del otro lado de la pelota el aire se mueve rápidamente en dirección opuesta a la trayectoria de la pelota y se produce una disminución de la presión.
A un lado de la pelota, la presión del aire aumenta, y al otro disminuye. Esta diferencia de presión causa una fuerza neta perpendicular al movimiento de la pelota, lo que produce una curva en su movimiento.
La dirección del giro determina la dirección de la fuerza y, en consecuencia, hacia qué lado se desplaza la pelota. En el fútbol, el fenómeno de la pelota que dobla su trayectoria en el aire es muy conocido, y con frecuencia la pelota desconcierta a los defensores.
Tipos de efecto que pueden provocar el fallo
Sin embargo, hay trucos que los jugadores emplean para hacer que la pelota se mueva de diferentes maneras. Por ejemplo, los jugadores con experiencia saben que pueden patear la pelota más lejos si la patean con un efecto hacia atrás (backspin).
De manera similar, los golpes con efecto hacia adelante (topspin) y efecto lateral pueden hacer que la pelota esquive una barrera de defensores o que se curve tras un tiro de esquina.
- Efecto hacia atrás (backspin): puede modificar el vuelo y ayudar a que la pelota recorra una distancia mayor.
- Efecto hacia adelante (topspin): puede hacer que la pelota descienda con mayor rapidez.
- Efecto lateral: puede provocar que la pelota se desplace hacia un costado y esquive una barrera o cambie de dirección.
Cuando el portero se prepara para despejar una pelota con uno de estos efectos, puede interpretar mal la línea de vuelo. El guardameta inicia la patada en el lugar donde espera encontrar el balón, pero la pelota se desvía y el pie termina golpeando el aire o contactando con una zona distinta de la prevista.
Causas principales de que el portero patee el aire
1. Cálculo incorrecto de la trayectoria
La causa más directa es una estimación incorrecta del recorrido de la pelota. El portero debe valorar al mismo tiempo la velocidad, la altura, la dirección, el bote y el giro, y cualquier error de cálculo puede separar el pie del balón.
La acción puede complicarse todavía más cuando la pelota pierde velocidad durante el vuelo. La resistencia del aire reduce la velocidad de la pelota y puede hacer que caiga en forma empinada antes de lo previsto.
2. Efecto inesperado
Un golpe con efecto lateral puede hacer que la pelota se curve tras un tiro de esquina. Un golpe con efecto hacia adelante o hacia atrás también puede modificar la altura y la distancia que el portero había previsto.
La dirección del giro determina la dirección de la fuerza y, en consecuencia, hacia qué lado se desplaza la pelota. Por eso una pelota que parece dirigirse directamente hacia el guardameta puede apartarse justo antes del despeje.
3. Cambio del flujo de aire
Por debajo de una cierta velocidad, el aire que se mueve alrededor de la pelota se comporta como un flujo laminar en vez de turbulento; es decir, fluye en líneas suaves alrededor de la pelota y permanece cerca de su superficie. Si la pelota gira, la transición al flujo laminar causa una curvatura en la trayectoria de la pelota.
El portero puede iniciar el movimiento cuando la pelota todavía mantiene una trayectoria aparentemente estable y fallar cuando el cambio aerodinámico altera el recorrido durante los últimos instantes.
4. Bote irregular
Un despeje raso o una pelota que llega desde un pase puede cambiar de altura al tocar el césped. El portero puede calcular el golpe como si el balón fuera a permanecer a una altura constante, pero el bote puede levantarlo, frenarlo o desviarlo.
Cuando el bote y el efecto se combinan, el tiempo disponible para ajustar la posición del pie disminuye considerablemente.
5. Interferencia visual
La trayectoria de la pelota puede quedar parcialmente oculta por defensores, atacantes o compañeros. Además, un jugador puede estar en la trayectoria de un disparo en posición de fuera de juego y apartarse para no intervenir en la jugada.
Incluso sin tocar la pelota, debería ser fuera de juego porque en cierto modo se ha visto implicado. Además, puede tapar la visión total o completamente al portero, por lo que su influencia puede ser muy alta.
Ante esto, intenta siempre parar la pelota porque muy comúnmente el árbitro no pita el fuera de juego posicional dado que es una situación muy complicada.
6. Presión del rival
El portero puede patear el aire cuando intenta despejar bajo presión y modifica el gesto técnico para evitar que un atacante llegue primero al balón. La prisa reduce el tiempo para ajustar la carrera, la distancia de apoyo y el contacto con la pelota.
La presión también puede obligar al guardameta a golpear con una pierna menos cómoda o a despejar sin disponer de una visión completa de la jugada.
7. Decisión técnica equivocada
El portero no siempre debe despejar de inmediato con el pie. En algunas situaciones puede controlar el balón, protegerlo o elegir otra zona de salida, pero una decisión tardía puede convertir una acción sencilla en un intento desequilibrado.
La cesión también puede influir en la decisión. El reglamento dice que un portero no puede recoger el balón con las manos si viene tocado con el pie por un compañero.
Si la pelota la tocó con la rodilla, muslo, pecho… también puedes cogerla, pero ojo, si el jugador tenía la pelota bajo su control con el pie y la eleva deliveradamente para pasarla con la cabeza, pitarán infracción, que en caso de cesión es un tiro indirecto desde el lugar en que se coge la pelota.
Consecuencias deportivas de patear el aire
Pérdida de la posesión
La consecuencia inmediata suele ser que el portero no logra alejar la pelota. El balón puede quedar libre dentro o cerca del área, donde un atacante puede aprovechar el error antes de que el guardameta recupere la posición.
Si el despeje fallido se produce lejos de la portería, el rival puede iniciar una transición rápida. Si ocurre cerca de la línea de gol, el margen de reacción es mucho menor.
Ocasión clara de gol
Un fallo del portero puede transformar una pelota controlable en una oportunidad directa para el adversario. El peligro aumenta si el balón cae hacia un delantero, si la defensa está abierta o si el guardameta queda fuera de posición después de patear el aire.
La pelota puede además conservar un efecto que complique la intervención siguiente. El portero no solo debe corregir el error inicial, sino también volver a leer la trayectoria real del balón.
Rebote o segundo error
Incluso cuando el pie alcanza a rozar la pelota, el contacto puede ser insuficiente y dejar un rebote peligroso. Un rechace corto permite que el rival vuelva a rematar antes de que la defensa pueda reorganizarse.
En una jugada de este tipo, el primer fallo técnico puede desencadenar una mala decisión posterior: salir demasiado tarde, lanzarse sin control o intentar recuperar el balón con las manos cuando la regla no lo permite.
Desorganización defensiva
La defensa suele ajustar su posición basándose en la decisión del portero. Si el guardameta anuncia un despeje y luego no contacta con la pelota, los defensores pueden haber avanzado esperando que el peligro terminara.
Por eso el portero debe actuar como un segundo entrenador dentro del campo. En ocasiones nuestros compañeros se pueden llegar a despistar y pueden tirar la línea en saque de banda, ante lo cual debemos estar atentos y gritar para pedirles que recuperen la marca.
Consecuencias psicológicas
Un fallo visible puede afectar la confianza del guardameta y modificar sus decisiones posteriores. El portero puede empezar a despejar demasiado pronto, retrasar sus salidas o evitar acciones necesarias por miedo a repetir el error.
La reacción más útil consiste en analizar la causa concreta: trayectoria, bote, efecto, posición corporal, presión o interpretación de la regla. No todos los fallos se corrigen de la misma manera.
Cuándo el portero puede usar las manos
Las reglas que afectan directamente a un portero no son solo el fuera de juego o poder coger la pelota dentro del área, sino que van mucho más allá y que a veces podemos utilizar a nuestro favor para evitar recibir algún gol.
La cesión: el reglamento dice que un portero no puede recoger el balón con las manos si viene tocado con el pie por un compañero. Eso sí, la interpretación es bastante laxa al respecto.
Si tu compañero tocó el balón con el pie pero no quería pasarte el balón (como por ejemplo un despeje fallido que vuelve hacia el portero), no hay intencionalidad, por lo que puedes coger la pelota.
Recomendación: si la pelota viene de un rechace de tu compañero y aunque para tí es claro que no es cesión, coge la pelota si la acción ha sido clara o si hay un rival cerca que puede quitártela.
Si la jugada es dudosa y tienes tiempo para despejar, no la cojas porque es posible que el árbitro haga otra interpretación y por un simple despeje te arriesgues a un libre indirecto.
El portero no es intocable en el área pequeña
A base de repetírnoslo miles de veces, han hecho creer a muchos aficionados, incluso periodistas deportivos, que el portero dentro del área pequeña (área de meta) es intocable, que tiene un privilegio especial por el cual no puede ser tocado, en cuyo caso se cometería falta contra él. Es totalmente FALSO.
En un balón en juego, el portero es un jugador más y no tiene ningún tipo de privilegio especial sobre el resto de jugadores, salvo el poder tocar el balón con las manos y todo lo que de ello se deriva.
La norma sólo nos protege cuando tenemos la pelota en nuestro poder. Hasta entonces se aplica el mismo reglamento que a un jugador de campo. Es decir, si estamos saltando y nos tocan se aplicará el mismo baremo que una carga legal o ilegal como ocurre con los jugadores de campo.
Cuándo sí está protegido el guardameta
En ninguna parte de las Reglas de Juego de la FIFA se dice nada al respecto. En dichas Reglas, sólo se destaca como falta especial sobre el portero la recogida en su regla 12 sobre “Faltas e Incorrecciones” (pág. 39), que dice: “Se concederá tiro libre indirecto si un jugador, en opinión del árbitro, impide que el guardameta pueda sacar el balón con las manos”.
Esta es la única infracción diferencial que refleja las Reglas del Juego sobre el portero, es decir, que una vez que el portero se ha hecho con la posesión del balón con las manos, se le debe dejar sacar libremente y sin obstaculizarle ni presionarle.
El guardameta estará en posesión del balón:
- Mientras el balón se halle en sus manos o entre su mano y cualquier superficie (p.ej., el suelo, su propio cuerpo).
- Mientras sujete el balón en su mano abierta extendida.
- Mientras bote el balón en el suelo o lo lance al aire.
Cuando el guardameta controle el balón con sus manos, ningún adversario podrá atacarlo.
Por lo tanto no existe la falta al portero por tocarle, presionarle, saltarle, disputarle, etc. dentro del área pequeña. Y si el portero está en posesión del balón con las manos, no se le puede restringir su radio de acción y no se le puede atacar.
Obstrucción durante un saque
Por su parte, si durante un corner un jugador deliberadamente nos corta el paso para que no podamos salir, eso es una obstrucción de libro ya que su objetivo es bloquearnos el paso.
El hecho de impedir que el guardameta saque el balón con las manos constituye una infracción. Se deberá sancionar a un jugador por jugar de manera peligrosa si patea o intenta patear el balón cuando el guardameta intente sacar el balón.
El hecho de restringir el radio de acción del guardameta intentando impedir sus movimientos, por ejemplo, durante un saque de esquina.
De todas formas, si notas contacto en área pequeña no te tires nunca al suelo. Pelea hasta el final por la pelota y que sea el árbitro quien decida si es falta o no.
Faltas directas e indirectas y el riesgo de la decisión
Esta situación por ser muy frecuente es una de las más importantes. Lo primero de todo debemos saber si la falta es directa o indirecta y es fácilmente reconocible porque si el árbitro mantiene el brazo en alto siempre será indirecta.
Eso significa que si el rival golpea directo a puerta podríamos dejar pasar la pelota y que sea gol, ya que será anulado. Aquí viene un gran dilema porque da bastante pavor dejar pasar una pelota a gol deliveradamente pero si te arriesgas a intentar blocarla y das un rechace o no haces bien la parada, te arriesgas a convertir en gol una jugada que no debería serlo.
Esta decisión muestra que un portero no solo necesita habilidades físicas. También debe conocer las reglas para valorar si tiene que intervenir, despejar, blocar o dejar que la acción continúe.
La barrera y los despejes apresurados
Nuestro primer cometido siempre es ante una falta en contra adoptar la posición correcta en la portería, ya que debemos saber que el contrario puede sacar la falta sin la intervención del árbitro a no ser que el rival pida distancia.
Por lo tanto, si comenzamos a colocar la barrera sin que el rival lo haya pedido le estaremos regalando el gol al contrario. Por tanto, tan pronto como se señale una falta es aconsejable pedir a nuestros jugadores que se coloquen cerca de la pelota para evitar el lanzamiento directo y hacer que el rival pida distancia.
A partir de ese momento, el árbitro medirá la distancia a la que se colocará la barrera y podremos colocarla como debemos.
Una colocación precipitada puede llevar al portero a patear el aire en una salida posterior, porque el guardameta queda concentrado en organizar la barrera y no en leer el golpeo del rival. La atención dividida aumenta el riesgo de calcular mal la trayectoria.
Reglas que pueden influir en la jugada
Fuera de juego posicional
La norma dice que se debe señalar fuera de juego incluso cuando el jugador no toca la pelota si con su posición en fuera de juego influye en la jugada. Tal vez la situación más recurrente es cuando un jugador está en la trayectoria de un disparo en posición de fuera de juego y se aparta para no intervenir en la jugada.
Incluso sin tocar la pelota, debería ser fuera de juego porque en cierto modo se ha visto implicado. Además, puede tapar la visión total o completamente al portero, por lo que su influencia puede ser muy alta.
Fuera de juego cuando el portero no es el último jugador
Por definición, el fuera de juego se señala cuando el jugador recibe la pelota en un pase realizado hacia adelante (hacia atrás nunca hay fuera de juego) y hay al menos dos jugadores rivales entre él y la línea de fondo.
Esto significa que si la pelota nos ha superado y por ejemplo solo hay un compañero defendiendo la portería, cualquier pase hacia un rival adelantado es fuera de juego, ya que sólo quedaría un jugador entre la pelota y la línea de fondo.
Tampoco hay fuera de juego tras saque de puerta, por lo que si un compañero está en fuera de juego cuando saques no importa, intenta sacar provecho de la acción y si el saque es bueno puedes provocar una ocasión clara de gol.
Fuera de juego en saque de banda
En jugada de saque de banda en contra, no hay fuera de juego. En ocasiones nuestros compañeros se pueden llegar a despistar y pueden tirar la línea en saque de banda, ante lo cual debemos estar atentos y gritar para pedirles que recuperen la marca.
Máximo tiempo de posesión
En este caso, si permanecemos con la pelota en las manos durante al menos 6 segundos (podemos tener la pelota todo el tiempo que queramos en los pies), se castigará con libre indirecto en contra. Es cierto que prácticamente nunca se pita esa infracción, pero es bueno saberlo.
El árbitro puede señalar libre indirecto por acción del portero en las siguientes situaciones:
- Tarda más de 6 segundos en poner el balón en juego tras haberlo controlado con las manos.
- Vuelve a tocar el balón con las manos después de haberlo puesto en juego y sin que nadie más lo haya tocado.
- Cesión de un compañero.
Movimiento en el penalti
El portero puede moverse sobre la línea pero «no puede» avanzar antes del lanzamiento del penalti. Lo entrecomillamos porque es habitual ver que los porteros avanzamos un paso antes del lanzamiento para recortar ángulo, pero como todo existe un cierto límite.
Este límite no está bajo ningún reglamento y entra dentro de la picardía el portero y la permisividad del árbitro. La consecuencia de contravenir esta norma es que si el balón entra no debería repetirse pero si el portero detiene el lanzamiento y el árbitro considera que la posición del portero no era correcta, el penalti debe volver a ser lanzado.
Rechace del penalti
El lanzador no puede volver a tocar el balón tras el lanzamiento si ha impactado contra el poste. El penalti es una acción de lanzamiento directo, por lo que si el balón va al palo y vuelve hacia el lanzador, no puede tocarlo porque supondría haberlo tocado dos veces sin la intervención de ningún otro jugador.
Si el jugador que ha lanzado coge el rechace tras haber golpeado en el palo y no haber sido tocado por ningún otro jugador, la jugada debería ser invalidada y castigada con falta indirecta a favor nuestra.
Cómo estudiar el efecto que hace fallar al portero
Puede investigar el efecto Magnus y la rotación: con ayuda del departamento deportivo de su escuela, los estudiantes pueden patear pelotas de diferentes maneras y ver qué pasa.
Si no cuenta con el espacio suficiente para hacer un experimento de este tipo, puede construir un rotor con materiales simples, como se explica en “Pensar con los pies” (“Thinking on your feet”), del Instituto de Física.
Materiales
- 2 vasos de poliestireno o polietileno.
- Cinta adhesiva y tijeras.
- 2 bandas elásticas.
- Película adherente, del que se usa para envolver alimentos (opcional).
- Papel y lápices.
- Un teléfono celular o una cámara con función de video en cámara lenta (opcional).
Procedimiento
- Para hacer el rotor, una las bases de los vasos con cinta adhesiva.
- Ate las dos bandas elásticas.
- Coloque un extremo de la banda elástica sobre el rotor, en la unión de los vasos, y dele algunas vueltas alrededor de los vasos hasta que el otro extremo de la banda elástica esté en la parte inferior y en dirección opuesta a la suya.
- Sostenga el rotor con una mano y estire el extremo de la banda elástica con la otra.
- Luego lance el rotor como una catapulta para lograr un efecto hacia atrás (backspin).
- ¿Hacia qué lado dobla el rotor?
- Ahora lance el rotor al revés (con el extremo de la banda elástica en la parte superior) para lograr un efecto hacia adelante (topspin).
- ¿Hacia qué lado dobla el rotor?
- Para lograr un efecto lateral, lance el rotor de costado y en ángulo ascendente para que no caiga al piso demasiado rápido.
- Si pone película adherente sobre los extremos de los vasos, se aumenta el tiempo del rotor en el aire.
- ¿Hacia qué lado dobla el rotor?
- Si tiene una cámara, trate de capturar tomas de video de cada tipo de giro y del movimiento resultante.
Magnus Effect
El experimento permite observar que el giro no es un detalle secundario, sino un factor que puede cambiar la dirección de desplazamiento. La misma relación ayuda a comprender por qué una pelota con backspin, topspin o efecto lateral puede dejar al portero fuera del punto exacto de contacto.
Cómo reducir los errores durante el despeje
El portero debe observar la pelota hasta el último instante, especialmente cuando llega con efecto o después de un rebote. La mirada debe mantenerse sobre el balón y no desplazarse demasiado pronto hacia la zona donde se pretende enviarlo.
También es importante ajustar la carrera y la pierna de apoyo al movimiento real de la pelota. Si el guardameta fija demasiado pronto la distancia, el pie puede pasar por debajo, por encima o por delante del balón.
En situaciones de presión, el despeje debe priorizar la seguridad. Si la jugada es dudosa y tienes tiempo para despejar, no la cojas porque es posible que el árbitro haga otra interpretación y por un simple despeje te arriesgues a un libre indirecto.
El conocimiento de las reglas ayuda a elegir entre despejar y usar las manos. Estoy seguro de que a lo largo de nuestra vida futbolística, sobre todo a nivel amateur, ha habido ocasiones en las que se ha dado alguna de estas situaciones en nuestra contra y nos hemos visto perjudicados por desconocimiento de la norma.
Por eso, si conoces mejor las reglas del juego podrás hacer uso de ellas para sacar provecho.