Chicho Sánchez Ferlosio: «Fuego y libertad»

«Fuego y libertad» es una canción de Chicho Sánchez Ferlosio dedicada a las luchas obreras asturianas de 1962. Sus versos convierten el fuego de los altos hornos en una imagen de la huelga, la solidaridad entre mineros, metalúrgicos, campesinos y obreros, y la lucha contra el franquismo y el capital.

La canción apareció en Suecia en 1974 dentro del disco Spanska motståndssånger, publicado por Oktoberförlaget, junto con otras canciones de resistencia interpretadas por Ferlosio. En la primera edición del álbum, «Fuego y libertad» quedó fuera por error; posteriormente se publicó otra versión que incorporaba la canción y reunía un total de once temas.

Letra y acordes de «Fuego y libertad»

Quinto traste O se puede tocar los acordes en el primer traste haciendo los cambios de: E-A Am-Dm G-C F-A# E Am E Fuego de los Altos Hornos Am que estás fundiendo el metal E con mis manos te alimento Am con ellas te he de apagar G F E con ellas te he de apagar

Am E Son como el hierro candente Am los mineros asturianos E que no me los toque nadie Am que se va a quemar las manos G F E que se va a quemar las manos

Am E Fuego de los Altos Hornos Am que estás fundiendo el metal E mira cómo crece el fuego Am que arde contra el capital G F E que arde contra el capital

Am E Franco no puede apagar Am el fuego de los mineros E metalúrgicos uniros Am a la lucha, compañeros G F E a la lucha, compañeros

Am E Fuego de los Altos Hornos Am que estás fundiendo el metal E los campesinos y obreros Am forjarán la libertad G F E forjarán la libertad Am E Am. E-Am Fuego de los Altos Hornos .

El fuego de los altos hornos como símbolo de lucha

Fuego de los altos hornos Que estás fundiendo el metal Con mis manos te alimento Con ellas te he de apagar

Son como el hierro candente Los mineros asturianos Que no me los toque nadie Que se va a quemar las manos

La canción establece desde el principio una relación directa entre la industria siderúrgica y la acción colectiva de los trabajadores. El fuego que funde el metal necesita las manos obreras, pero esas mismas manos pueden detenerlo y apagarlo cuando se incorporan a la lucha.

Fuego de los altos hornos Que estás fundiendo el metal Mira cómo crece el fuego Que arde contra el capital

Franco no puede apagar El fuego de los mineros Metalúrgicos uniros A la lucha, compañeros

Los altos hornos dejan de representar únicamente la industrialización impulsada por el régimen y pasan a convertirse en el centro de una confrontación social. El fuego industrial se transforma en el fuego de la protesta, una fuerza que el poder político no puede controlar completamente.

Fuego de los altos hornos Que estás fundiendo el metal Los campesinos y obreros Forjarán la libertad.

La última estrofa amplía el sujeto de la canción: la libertad será forjada conjuntamente por campesinos y obreros. La imagen conserva el lenguaje de la metalurgia, pero sustituye el acero por la libertad como resultado final del trabajo colectivo.

Las huelgas mineras de Asturias de 1962

Uno de los hechos más sonados que Ana, Gabriela y otras mujeres planificaron fue una manifestación en 1962 en la Puerta del Sol convocada en solidaridad con los mineros y las mineras de Asturias, que estaban en huelga.

Quien no tardaría en recoger lo ocurrido en Asturias sería Chicho, que por aquel entonces estaba en el Sáhara Occidental haciendo el servicio militar. En su canción “Coplas del tiempo. Los Mineros en huelga” canta cómo la protesta empieza con los mineros y termina con los obreros fabriles, hasta ser “cientos de miles”.

A esta se le sumaron otras anécdotas como querer entrar un kilo de hachís en Suecia, algo que le costó no poder entrar al país por unos años. “Así fue el nacimiento de lo que luego cuajó en las canciones de más adelante”, dice Jesús refiriéndose a letras que más tarde resonarían dentro y fuera de España.

Las canciones hablan de rebelión contra la dictadura española, llaman al paro general por las revueltas de Asturias del año anterior (abril-junio de 1962, la Huelgona de los mineros) y recuerdan el fusilamiento del dirigente comunista Julián Grimau (20 de abril de 1963).

La huelga minera asturiana se convirtió en uno de los principales episodios de oposición social al franquismo durante los años sesenta. La protesta no quedó limitada a las explotaciones mineras: según la interpretación política de la canción, alcanzó a los obreros fabriles y reclamó la unión de los distintos sectores trabajadores.

El texto de «Fuego y libertad» condensa esa extensión de la lucha en una convocatoria dirigida explícitamente a los metalúrgicos y, en su estrofa final, a campesinos y obreros. La canción no presenta la libertad como una concesión, sino como algo que debe ser forjado mediante la acción colectiva.

Los altos hornos de Avilés y Ensidesa

Es el 24 de septiembre de 1957 en Avilés, en Asturias. Es un día todavía cálido y lleno de sol, y en la localidad asturiana se inaugura el primero de los cuatro altos hornos del gran complejo siderúrgico Ensidesa “La Trasona y La Granda”, que representa el esfuerzo por la industrialización en España.

Por este motivo, en la inauguración están presentes incluso Francisco Franco en persona y su esposa, Carmen Polo, que enciende el alto horno pulsando un botón. Y precisamente por eso, al alto horno se le dará el nombre de “Carmen” en honor de la esposa del caudillo.

ElementoReferencia
CiudadAvilés
RegiónAsturias
Fecha de inauguración24 de septiembre de 1957
Complejo siderúrgicoEnsidesa “La Trasona y La Granda”
Altos hornos mencionados“Carmen”, “La Joaquina”, “Rosario” y “Carmen IV”

Posteriormente llegaron otros tres, todos con nombres de mujer: “La Joaquina”, “Rosario” y, como no bastaba uno, también “Carmen IV”.

El caudillo y su esposa no sabían, naturalmente, que pocos años después, en 1962, los altos hornos serían apagados por los obreros que se declararon en huelga junto a los mineros, provocando la interrupción de la producción y daños considerables.

Apagar y volver a encender un alto horno no es como apagar un ciclomotor, ni siquiera un automóvil. A este episodio está dedicada la canción de Ferlosio, dentro del conjunto de canciones dedicadas a las luchas obreras asturianas de 1962.

Con el fuego de los altos hornos ya no se forjará acero para la España franquista sobre el sudor y la sangre de los obreros, sino libertad.

Altos hornos de Avilés y obreros siderúrgicos

Chicho Sánchez Ferlosio y la canción antifranquista

Quienes entonaban sus letras tuvieron que esperar hasta 1977 -por motivos de seguridad- para ponerle rostro. Ese año, miles de personas en el Estado español, pero sobre todo fuera, conocían al artífice de algunas de las canciones populares más reivindicadas a finales de la dictadura, como “Los dos gallos” o “Canción de Grimau”, que rápidamente se posicionaron como símbolo de la lucha antifranquista.

Conocían a José Antonio Sánchez Ferlosio (1940-2003), popularmente llamado Chicho, Chicho Sánchez Ferlosio, quien el 8 de abril cumpliría 80 años.

Su salida del anonimato fue a través de la pantalla. La televisión pública sueca SVT emitía el documental Amanece el mañana, dirigido por el exiliado aragonés Francisco J. Uriz.

En él aparecía un hombre alto, delgado, con el pelo largo y oscuro y con grandes gafas negras de pasta. Pero, más allá de esto, “era una persona indescriptible. Era la sorpresa tras la sorpresa. En sí mismo, era deslavazado”, explicaba a El Salto poco antes de fallecer la precursora feminista española y quien fue su gran amiga y primera mujer, Ana Guardione (1939-2020).

Por su parte, Jesús Munárriz, amigo íntimo, se escabulle a la hora de definirlo. “Era un tipo distinto a todos los demás. Ocurrente que hacía cosas anómalas. Fue un hombre libre que tuvo la suerte de poder ejercer su libertad”, cuenta.

En los años 60, cuando Chicho empezó a escribir canciones, Jesús y Ana se encontraban entre sus más cercanos. Ambos aparecen en el documental Si me borrara el viento lo que yo canto (2019), el último trabajo de David Trueba que recupera la historia de la grabación del primer disco de Chicho.

Una biografía marcada por la ruptura política

“Me ha salido un hijo comunista”, recuerda Jesús Munárriz que comentaba Rafael Sánchez Mazas, coautor del “Cara al sol”.

Chicho era hijo de la italiana Liliana Ferlosio y del miembro fundador de la Falange y escritor Rafael Sánchez Mazas. Fue el pequeño de cinco hermanos.

Lo bautizaron como José Antonio Julio Onésimo Sánchez Ferlosio, por José Antonio Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda y Onésimo Redondo, los principales nombres de Falange.

Y es que Chicho se alejó políticamente de ese parentesco falangista y se opuso al régimen.

En 1957, después de un año en la Universidad de Salamanca, volvió a Madrid y pasó por el Liceo Italiano, donde conoció a Ana. En 1960 se matricularían en la Universidad de Madrid.

“Se había matriculado porque la familia le decía que tenía que hacer algo, pero Chicho no era nada de estudios organizados”, dice Jesús.

Comenzó Economía, Derecho y Filosofía, carreras que nunca terminó. Su amigo recuerda que pasó poco por clase, “unas dos veces”, y que rápidamente hizo del bar de la facultad su ateneo.

“Se fue creando un círculo de gente izquierdosa que discutíamos y veíamos por donde respiraba uno u otro”, explica Jesús.

Él mismo cuenta que por ahí pasaban “de visita” jóvenes policías como Billy el Niño, “les mandaban a pillar a ver qué decíamos los estudiantes”.

Muchos de ellos eran simpatizantes o militantes del PCE, como Chicho y Ana, para quien “fue el único que realmente hizo cosas delante del franquismo”.

Universidad, represión y primeras canciones

En ese ateneo improvisado, así como en la universidad, ya hacía unos años que se estaba gestando una nueva oposición antifranquista.

Una oleada de jóvenes que ante la “España desarrollista” veían cómo la cotidianidad del país seguía siendo la falta de derechos y la impunidad de la dictadura.

Chicho, cigarro en mano como buen fumador incansable y guitarra bajo el brazo, empezó a traducir sobre el papel todo ese ambiente. Faltaba poco para que llegasen las primeras letras políticas en forma de canción protesta.

“Su inspiración fueron músicas populares anónimas de diversas procedencias, mexicanas, extremeñas, rondallas, así como cantautores contestatarios como el argentino Atahualpa Yupanqui”, explica Jesús, quien por aquel entonces aprendió a cantar y a tocar al lado de Chicho.

Retrató la revuelta estudiantil en Madrid y la censura cultural y educativa: “Un decano enajenado / por la superestructura / cerró las puertas al arte / el progreso y la cultura”, dice la canción “El decreto”, dirigida al que fue subdirector del Museo del Prado y decano de la Universidad, José Camón, por no querer exponer unas obras.

También la represión policial: “En su celda Luis Llorente / no distingue noche y día / y el asunto del decreto / no entendemos todavía”, escribió para denunciar la detención en 1962 del joven socialista Luis Llorente, quien junto con otros compañeros de partido, así como militantes del PCE, intentaban debilitar la cámara del Sindicato de Estudiantes Universitario (SEU), la única organización estudiantil legal durante la dictadura y bajo control falangista que terminaría disolviéndose tres años después.

“No tenía miedo a nada”, dicen sus más cercanos. Sus actos provocativos lo llevaron más de una vez a estar detenido por el aparato policial-militar de la dictadura.

Pasó por la cárcel dos veces. Tanto por la de Carabanchel, donde estuvo preso tres meses por blasfemia tras soltar un “me cago en la hostia” delante de un colegio de curas, como por la antigua Jefatura General de Policía, situada en la Puerta del Sol, esta vez junto con Munárriz, por cantar en la Universidad.

“Recuerdo que se desconcertaron cuando vieron de quién era hijo Chicho. Nos llevaron a los dos al despacho del director, que estuvo muy paternalista, y le empezó a decir; parece mentira usted, siendo hijo de quien es”, comenta riéndose Jesús.

La solidaridad con Asturias y la participación de las mujeres

Entre la familia, sus actos adoptaron el nombre de “chichadas”, contó Ana Guardione a El Salto. “Todas las que quieras, de repente un día bajó a comprar tabaco al bar de abajo y no apareció en tres días. Me mandó un telegrama desde Galicia explicándome que se había liado”.

“Actuábamos como personas libres, tanto Chicho como yo como el entorno”, aseguraba Ana.

Los encuentros en el bar de la Facultad se trasladaron también a su casa y la de Chicho, en la madrileña calle Guadalquivir, en el barrio noble El Viso, al final era hijo de quien era.

“El ambiente era muy intelectual y político. Hablábamos mucho y discutíamos mucho, pero había cosas que nos faltaban”. Ana se refería a las mujeres y a la comprensión de lo que era el feminismo.

“Había cambios que ni siquiera nosotras percibíamos, cambios en nosotras mismas, claro, no en el exterior. No existía en el PCE, ni se lo olía vaya, pero ni ahí ni en ningún lado”, reflexionaba Guardione.

Entre sus compañeras de lucha se encontraba Gabriela Sánchez, la hermana de Chicho, con quien Ana mantuvo una estrecha relación.

“Éramos dos jóvenes atrevidas, pensábamos en cosas nuevas que podíamos hacer y lo hacíamos”, explicaba Guardione mientras recordaba el día en que le contó al Partido que “eso de hacer punto se había acabado”.

“Es lo que proponían cuando nos descubrieron a las mujeres, que creían que podían tirar de nosotras para sacar dinero y dijimos, por aquí no”.

Uno de los hechos más sonados que Ana, Gabriela y otras mujeres planificaron fue una manifestación en 1962 en la Puerta del Sol convocada en solidaridad con los mineros y las mineras de Asturias, que estaban en huelga.

Fue, probablemente, la primera concentración feminista de los años 60 en España.

“Ellas también estaban siendo maltratadas, mujeres torturadas y masacradas y no podía ser que ni Europa ni el mundo no supieran lo que estaba ocurriendo. Éramos osadas y nos lanzamos al vacío y organizamos eso”.

Ese día detuvieron a Ana y a Gabriela y las encarcelaron durante un mes en Ventas.

De su paso por la cárcel, Ana contaba que le permitió conocer las barbaridades que pasaban los presos políticos e insistió mucho en que “un mes de cárcel era una tontada en aquella época. Ya ves, un mes de cárcel unas cuantas amigas cuando había personas que se pasaban 30 años, era una frivolidad casi”.

«Fuego y libertad» en el repertorio de la resistencia

“Así fue el nacimiento de lo que luego cuajó en las canciones de más adelante”, dice Jesús refiriéndose a letras que más tarde resonarían dentro y fuera de España.

Canciones como “La paloma de la paz”, en que retrató cómo las leyes responden a un momento histórico, a unos intereses y a una correlación de fuerzas.

O “Los dos gallos”, esa exaltación al gallo rojo, valiente, que no se rinde fácilmente. Una alegoría sobre la Guerra Civil y que, como dicen los mismos versos, el viento no ha podido borrar.

Eran -y son- canciones ocurrentes con las que traficaba con palabras insumisas.

Sin embargo, hablar de Chicho y de las letras de aquella época no solo es hablar de un intérprete o de la canción protesta de autor española, es hablar también de un tiempo y un grupo de jóvenes para quienes la libertad era algo que, como escribió Miguel Hernández, en las “entrañas bate como el relámpago”.

“Canción de Grimau” fue utilizada por el comunismo internacional en manifestaciones en toda Europa y, al mismo tiempo, fue el desencadenante de Canciones de la resistencia española (1963), el primer disco de Chicho.

“El goteo de sus canciones iba llegando a los suecos y había un interés en contarlo”, explica el sobrino de Chicho, Max Pradera.

Los más conscientes sabían que España no era el país de sol, playa y destape que agencias de turismo y medios de comunicación vendían desde principios de los 60.

La grabación clandestina de 1963

Entre ellos, dos jóvenes de la organización comunista Clarté que desde Suecia llegaron a Madrid con un magnetófono profesional escondido bajo un Renault 4.

Tras encontrar a Chicho, la grabación del disco fue en la más pura clandestinidad, en su piso, entre las cuatro paredes del baño y sin perder mucho tiempo, tres cuartos de hora, recordaba Ana.

Grabaron un total de seis canciones. “Estaban muertos de miedo”, asegura Jesús.

Llegadas a buen puerto fueron publicadas y firmadas, eso sí, bajo el anonimato “por razones de seguridad”, como ponía en la misma carátula ilustrada por José Ortega.

Se hicieron dos mil copias de Canciones de la resistencia española que se esfumaron como la pólvora.

Algunas de ellas se mandaron a España bajo una carátula falsa haciéndose pasar por folklore sueco.

Tuvieron una fuerte repercusión no solo en ese país, sino también en Escandinavia, Alemania del este, en Italia, así como en América Latina a través de cantantes que las traducían e interpretaban.

“Contaban lo que el sistema no quería que se supiera” y terminaron siendo “un periódico de la época, son prensa de la época”, explicaba Ana.

En el propio disco, en lugar de los créditos, aparecía la frase: Namn kan ej anges av säkerhets skäl (“el nombre no puede ser mencionado por motivos de seguridad”).

En la portada había un dibujo de José García Ortega, pintor antifranquista exiliado en París, inspirado en la canción Gallo rojo, gallo negro, la más célebre de todo el álbum.

El álbum original contenía un cuadernillo ilustrado por Agustín Ibarrola, con las traducciones al sueco de los textos.

El cantante anónimo, además de autor de todas las canciones, era Chicho Sánchez Ferlosio; los motivos del anonimato eran evidentes.

Las seis canciones fueron grabadas en una cinta magnetofónica gracias al escritor Alfonso Grosso Ramos, amigo de Ferlosio.

La grabación, realizada en el baño de la vivienda de Ferlosio en la calle Guadalquivir de Madrid en agosto de 1963, comprendía, además de las seis canciones mencionadas, cuatro canciones de la época de la Guerra Civil: “¡Ay Carmela!”, “Los Cuatro Generales”, “El Quinto Regimiento” y “Si me quieres escribir”.

Estas canciones permanecieron inéditas hasta 2018, cuando fueron incluidas en una reedición en formato CD y de edición limitada a 500 copias de Madmua Records.

El disco sueco de 1974

En 1974 se publicó también en Suecia, por el sello discográfico y editorial Oktoberförlaget, el disco Spanska motståndssånger (“Canciones de la resistencia española”), que contenía las mismas canciones del disco de diez años antes y otras cuatro canciones.

La portada reproducía una parte del dibujo original de Ortega y señalaba: Inspelade i Spanien 1963/64 (“grabadas en España 1963/64”).

El álbum se publicó en dos versiones. En la primera, por error, no aparecía la pista B4 (Eld och frihet / Fuego y libertad).

Después se publicó otra versión que incorporaba la pista y, por tanto, reunía once canciones.

El disco estaba acompañado por un cuadernillo con traducciones artísticas al sueco de Jacob Branting.

FechaPublicación o acontecimiento
1963Grabación clandestina de las canciones en Madrid
1964Publicación sueca de Canciones de la resistencia española. Año 1963
1974Publicación de Spanska motståndssånger
1977Chicho deja de permanecer en el anonimato público
2018Publicación de canciones de la grabación original que habían permanecido inéditas

Esta versión, considerada definitiva y completa, comprendía las seis canciones de Ferlosio grabadas en el primer disco de 1964, dos canciones adicionales suyas, Fuego y libertad y Fusiles contra el patrón, y tres canciones de otros autores interpretadas por el propio Ferlosio.

  • Las seis canciones de Ferlosio registradas en el primer disco de 1964.
  • Fuego y libertad.
  • Fusiles contra el patrón.
  • Preguntitas sobre Dios, de Atahualpa Yupanqui (1947).
  • Son para turistas, poema de Nicolás Guillén (1937), musicado por Chicho Sánchez Ferlosio.
  • Canción de mineros, canción popular asturiana.

En la contraportada aparecía un texto introductorio redactado en sueco por el activista comunista y médico Sköld Peter Matthis (1937-2021).

“Treinta y cinco años de fascismo no han conseguido doblegar al pueblo español, pobre y oprimido. La esperanza y la lucha del pueblo español por un nivel de vida decente no han sido sofocadas por el régimen fascista.”

“Lo demuestran sus canciones y las fotografías grabadas y tomadas clandestinamente, y los carteles, octavillas y periódicos clandestinos, que rompen la censura que reina actualmente.”

“Son como pequeñas ventanas de libertad a través de las cuales conocemos lo que realmente ocurre en España. Es un pequeño espacio de libertad para la oposición, que, sin embargo, implica represión, terror y desconfianza.”

Chicho Sánchez Ferlosio - Historia de tres amigos

La dimensión internacional de las canciones

Estas canciones tuvieron repercusiones no solo en España, sino también en toda Europa y América, y se transformaron en himnos de lucha contra el capitalismo.

Para muchos fueron percibidas como canciones populares de la época de la Guerra Civil española.

La circulación internacional de las canciones fue posible gracias a la edición sueca, a las traducciones y a las interpretaciones de otros cantantes. La ausencia del nombre del autor protegía a quienes habían participado en la grabación, mientras que el contenido convertía las canciones en una forma de información política sobre la España franquista.

Pasaron trece años hasta que el nombre de Chicho, en 1977, dejó de estar silenciado.

Más allá de una sola corriente política

A finales de los años 60, Chicho se alejó del comunismo. Después de su paso por el PCE y también por la línea prochina, a través de la que se acercó con un viaje a Albania, puso un pie en el anarquismo, algo que se tradujo en sus composiciones.

Compartía largos ratos con el poeta y amigo Agustín García Calvo y colaboró en Buenaventura Durruti, anarquista, una película de Jean Louis Comolli para la que compuso “Romancero de Durruti” (1999).

A pesar de que nunca se sabía con qué ocurrencia podía sorprender, comenta Munárriz, se adentró también en un estilo más filosófico.

Siguiendo lo que dicen sus más cercanos, a Chicho nunca se le podrá, o no se le debería, encorsetar en un estilo o una corriente, así como en una definición.

De hecho, ya lo dejó escrito en “El Ser”: “así quiero seguir / en mi forma incompleta / un oscuro cantor y aprendiz de poeta / ¿para qué definir a quien no se define?”.

Se divorció de Ana en 1974 pero, sin embargo, su relación nunca marchitó.

“Fui su amiga hasta que se murió a pesar de estar separados. Seguíamos manteniendo el vínculo y cualquier cosa me cantaba inmediatamente”, recordaba emocionada.

La trayectoria de Chicho Sánchez Ferlosio reúne canción popular, poesía, memoria de la Guerra Civil, oposición antifranquista, luchas obreras y reflexión libertaria. En «Fuego y libertad», esos elementos quedan concentrados en una escena industrial concreta: el fuego de los altos hornos, las manos de los trabajadores y una libertad que campesinos y obreros deben forjar juntos.

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