Vestimenta de equipos de fútbol: jugador y arquero

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En el fútbol, el equipamiento se refiere a la indumentaria y accesorios que deben llevar los jugadores a lo largo del desarrollo de los partidos.

Las reglas del fútbol de la FIFA, cuya redacción está a cargo de la International Football Association Board, formada por la FIFA y las cuatro asociaciones de fútbol del Reino Unido, especifican en su Regla 4: Equipamiento del jugador el equipamiento mínimo obligatorio.

equipamiento básico del futbolista

Evolución de la vestimenta en el fútbol

El equipamiento de los futbolistas evolucionó significativamente desde los primeros días del deporte, cuando los jugadores vestían gruesas camisas de algodón, pantalones por debajo de las rodillas, medias hasta las rodillas y rígidas botas de cuero.

El fútbol asociación organizado se jugó por primera vez en Inglaterra en la década de 1860.

En estos tiempos, el concepto de un color generalizado en todo el equipo no existía; los equipos jugaban con cualquier vestimenta que tenían disponible y los jugadores de un mismo equipo se distinguían usando gorras o bandas que cruzaban el pecho, del hombro a la cintura.

Esta práctica se volvió problemática, por lo que en un manual del juego de 1867 se sugirió que los equipos deberían intentar «siempre que pueda ser arreglado con anterioridad, que uno de ellos lleve jerséis rayados de un color, por ejemplo rojo, y el otro, por ejemplo, azul.

Los primeros uniformes iguales comenzaron a aparecer en la década de 1870, siendo muchos los clubes que eligieron los colores asociados con las escuelas u otras organizaciones deportivas de las cuales emergieron.

Los colores y los diseños a menudo cambiaban drásticamente entre cada partido, siendo un ejemplo Bolton Wanderers F. C., club que usó camisetas rosadas en algunos y blancas con puntos rojos en otros en el lapso de un año.

En esa época, los jugadores usaban pantalones por las rodillas o por debajo de ellas, usualmente con un cinturón o tirantes.

Arthur Kinnaird, una de las primeras estrellas del deporte, era conocido por sus largos pantalones blancos.

Tampoco existían los números para identificar a los jugadores, por lo que el programa de un partido de 1875 entre Queen's Park F. C. y Wanderers F. C. en Glasgow identificaba a los jugadores por el color de sus gorras o medias.

Las primeras espinilleras fueron usadas en 1874 por el jugador del Nottingham Forest Sam Weller Widdowson, quien cortó un par de protectores de críquet y se los puso sobre las medias.

Mientras el juego pasaba gradualmente de ser practicado por amateurs adinerados a profesionales de clase obrera, los equipamientos también cambiaron.

Los mismos clubes fueron entonces los responsables de comprar el equipamiento y de los asuntos financieros, y junto con la necesidad de que el creciente número de espectadores pudiera identificar fácilmente a los jugadores, llevaron a abandonar los pálidos colores de los primeros años a favor de simples combinaciones de colores primarios.

En 1890, The Football League -formada dos años antes- reglamentó que ninguno de los equipos miembros podría tener uniformes similares.

Las primeras botas específicas para la práctica del fútbol emergieron en la era profesional, tomando el relevo del calzado cotidiano o botas de trabajo.

Al principio, los jugadores simplemente clavaban tiras de cuero a los zapatos para aumentar el agarre, llevando a que la FA estableciera que ningún clavo debía asomarse por fuera del calzado.

Para los años 1880, estas rudimentarias añadiduras se volvieron tapones.

Colores, números y evolución de las camisetas

Mientras el juego comenzaba a esparcirse por Europa y otras partes, los clubes adoptaban uniformes similares a aquellos usados en el Reino Unido y, en algunos casos, la elección de los colores estuvo inspirada en los empleados por clubes británicos.

En 1904, The Football Association abandonó la regla en la cual establecía que los pantalones debían cubrir las rodillas y los equipos comenzaron a usarlos mucho más cortos.

Inicialmente, casi todos los equipos utilizaban pantalones de un color que contrastaba con el de la camiseta.

En 1909, en un intento de ayudar a los árbitros a identificar a los guardametas entre el montón de jugadores, se modificaron las reglas para establecer que debía lucir una camiseta de un color distinto al de sus compañeros.

Inicialmente se especificó que tal atuendo debía ser escarlata o azul real, pero cuando se añadió el verde como tercera opción en 1912, pronto todos los porteros jugaban en ese color.

En 1920 se hicieron experimentos esporádicos con camisetas numeradas, pero la idea no avanzó.

El primer partido importante jugado con camisetas numeradas fue la final de la FA Cup de 1933 entre el Everton y el Manchester City.

Sin embargo, en vez de añadirse los números a los uniformes existentes de los clubes, se hicieron dos equipamientos especiales para la final, uno blanco y otro rojo y fueron sorteados con una moneda entre los dos clubes.

Los jugadores del Everton llevaron los números del 1 al 11 y los del City del 12 al 22.

No fue hasta la década de 1940 que la numeración se asentó con cada equipo, usando los números 1 al 11.

Aunque no había regulaciones acerca de qué jugador debía utilizar determinado número, ciertos guarismos empezaron a ser asociados con posiciones específicas del campo de juego, siendo los ejemplos más conocidos el número 9, que se reservaba al primer delantero del equipo, y el 1, para el guardameta.

Los números se asignaban de manera fija para cada jugador a lo largo de un campeonato en la Copa Mundial de 1954, debiendo utilizarse los números del 1 al 22.

Elemento Dato destacado
Pantalones En 1904 comenzaron a usarse mucho más cortos
Portero Debe lucir una camiseta de un color distinto
Numeración 1 al 11
Copa Mundial de 1954 1 al 22

Materiales, patrocinios y cambios modernos

En los años 1930 también se avanzó en la fabricación de las botas gracias a la disponibilidad de materiales sintéticos y cueros más livianos.

Para 1936 los jugadores europeos llevaban botas que pesaban un tercio de las empleadas una década antes, con la excepción de los clubes británicos, que no adoptaron estas reformas.

En el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, muchos equipos de Europa se vieron forzados a vestir uniformes inusuales, a causa del racionamiento de la vestimenta.

En los años 1950, los uniformes usados en el sur de Europa y Sudamérica se volvieron mucho más livianos, los cuellos en pico reemplazaron a los cuellos de camisa y las telas sintéticas a las pesadas fibras naturales.

Las primeras botas cortadas por debajo del tobillo fueron introducidas por Adidas en 1954.

A pesar de que costaban el doble de las botas convencionales hasta entonces, fueron un gran éxito y establecieron la base de la compañía alemana en el mercado del fútbol.

Sobre la misma década, Adidas también desarrolló las primeras botas con tapones intercambiables, para acomodarse a las condiciones del campo.

En otras partes, estas mejoras tardaron más en adoptarse; los clubes británicos volvieron a resistirse a estos cambios y mantuvieron equipamientos apenas diferentes a los de antes de la guerra, mientras que los países de la Europa Oriental continuaron usando uniformes considerados fuera de moda.

Cuando un equipo del F. C. Dínamo de Moscú hizo una gira por la Europa occidental en 1945, generó tantos comentarios por sus grandes pantalones como por la calidad de su juego.

Con la llegada de las competiciones internacionales, como la Copa de Europa, el estilo de uniforme del sur de Europa se adoptó en el resto del continente y para el final de la década, los equipamientos pesados y las botas de los años previos a la guerra fueron abandonados completamente.

En los años 1970 los clubes comenzaron a crear diseños personalizados y en 1975 el equipo inglés Leeds United -que en la década pasada había cambiado sus colores azul y oro tradicionales a un uniforme enteramente blanco, en referencia al Real Madrid- fue el primer conjunto en diseñar un uniforme que saldría a la venta.

Motivados por los beneficios económicos, otros equipos lo imitaron, añadiendo el logo del fabricante y un mayor nivel de ornamentación.

En la primera parte de la década también llegaron los primeros equipamientos patrocinados, con grandes clubes como el F. C. Bayern de Múnich mostrando nombres de compañías en sus camisetas.

En poco tiempo, la mayoría de los principales clubes habían firmado acuerdos por el estilo, con la notable excepción de dos de los principales equipos españoles: el F. C. Barcelona y el Athletic Club.

Los últimos rechazaron patrocinios hasta 2004, cuando aceptaron la propuesta del gobierno del País Vasco de lucir la palabra «Euskadi» en sus partidos de la Copa de la UEFA.

Por su parte, el Barcelona rechazó contratos de patrocinio en favor de llevar el logotipo de UNICEF, al mismo tiempo que donan 1,5 millones de euros cada año.

Los jugadores también comenzaron a firmar contratos individuales con compañías.

En 1974, Johan Cruyff rechazó vestir el uniforme de la selección neerlandesa porque la indumentaria de Adidas entraba en conflicto con su contrato con Puma.

En los años 1980, algunos fabricantes como Hummel y Adidas comenzaron a desarrollar camisetas con diseños más complejos, puesto que las nuevas tecnologías llevaron a la introducción de nuevos elementos como impresiones con sombras o rayas finas.

Los pantalones se volvieron más cortos que nunca durante las décadas de 1970 y 1980, y paulatinamente se volvió usual añadirles el número del jugador en el frente, aunque su inclusión no fue obligatoria en las competiciones de la FIFA hasta 2005.

En la final de la Copa FA de 1991, los jugadores del Tottenham Hotspur salieron al campo con pantalones algo más largos y sueltos.

Al principio este nuevo estilo fue rechazado, pero en poco tiempo tanto clubes británicos como de otras partes del mundo adoptaron estos pantalones.

En la Eurocopa de 1992, jugada en Suecia, los jugadores llevaron por primera vez su nombre además de su número en la camiseta.

A nivel de clubes, la primera vez que se introdujo el nombre del jugador fue en la Football League Cup de 1993.

En los años 1990 los diseños de camisetas se volvieron extravagantes en muchos casos, principalmente porque se buscaba que las mismas tuvieran un buen aspecto como objeto de venta para los aficionados.

Sin embargo, muchos de los diseños de esta década se recuerdan como los peores de todos los tiempos.

En 1996, el Manchester United introdujo unas camisetas grises diseñadas específicamente para ser usadas con pantalones vaqueros, pero fueron abandonadas a mitad de un partido porque el entrenador Alex Ferguson afirmaba que la razón por la que su equipo estaba perdiendo 3-0 era que los jugadores no se podían ver unos a otros en el campo.

El United se cambió de uniforme y marcó un gol en la segunda mitad.

Entre otros ejemplos de camisetas con diseños poco usuales de esta década se pueden encontrar la utilizada por el Hull City A. F. C., con un distinguido animal print haciendo honor al sobrenombre de «tigres», y la introducida por la A. C.

Las principales ligas introdujeron los números de equipo, fijando un dorsal para cada jugador para toda la temporada.

Por otro lado, a finales de la década apareció entre los jugadores una breve moda que consistía en levantar o quitarse la camiseta para revelar otra con un mensaje político, religioso o personal impreso.

El mercado de las camisetas ha crecido enormemente, generando grandes ingresos ayudados por la frecuencia con la que los equipos renuevan su equipamiento.

En el Reino Unido, por ejemplo, este mercado alcanza un valor de más de 200 millones de libras esterlinas.

Sin embargo, muchos entusiastas compran réplicas falsas de estas camisetas, importadas de países como Tailandia y Malasia, como consecuencia de los altos precios de venta.

A pesar de esto, en algunas ocasiones la posibilidad que tienen los seguidores de comprar una camiseta con el número y el nombre de un jugador estrella, lleva a verdaderos beneficios para el club.

En los primeros seis meses tras la transferencia de David Beckham al Real Madrid, el club vendió más de un millón de camisetas con el número 23.

Otro mercado que se ha desarrollado es el del coleccionismo de camisetas llevadas por ciertos jugadores en determinados partidos.

Regla 4: equipamiento mínimo obligatorio

A partir del año 2000, se han conseguido avances en el diseño del equipamiento, con diversos grados de éxito.

La Regla 4 establece un equipamiento básico que todos los jugadores deben utilizar.

Se especifican cinco objetos: camiseta (también llamada camiseta, casaca o remera), pantalones cortos (o shorts), medias (o calcetines), calzado y espinilleras (o canilleras).

Aunque la mayoría de los jugadores emplean un tipo de calzado específico denominado, entre otras maneras, «botas de fútbol», las reglas no especifican que tengan tacos.

Las camisetas deben tener mangas -largas o cortas- y los guardametas deben vestir unas que se distingan fácilmente de las de los demás jugadores y árbitros.

La única restricción del equipamiento definida en las reglas indica que los jugadores «no utilizarán ningún equipamiento ni llevarán ningún objeto que sea peligroso para ellos mismos o para los demás jugadores».

En caso de que algún jugador infrinja alguno de los puntos de esta regla durante el partido, el árbitro ordenará al infractor que abandone el terreno de juego para poner en orden su equipamiento.

Las camisetas se hacen normalmente de un tejido de poliéster que no aísla el sudor o el calor corporal, de la misma manera en la que lo hace una camiseta hecha de fibra natural.

La mayoría de los clubes profesionales tienen logos de patrocinadores en el frente de su camiseta, lo que puede generar importantes ingresos, mientras que algunos también ofrecen a sus patrocinadores la oportunidad de ubicar su logo en la espalda y las mangas.

Dependiendo de las reglas locales, puede haber restricciones sobre el tamaño de estos logos o incluso qué logos pueden mostrarse.

Algunas competiciones, como la liga española de fútbol o la Liga de Campeones de la UEFA, también pueden requerir que los jugadores lleven un parche en la manga mostrando el logo de la competición.

El número del jugador se estampa normalmente en la parte trasera de la camiseta, aunque algunas selecciones nacionales lo estampan más pequeño en el frente.

Vestimenta del arquero de fútbol

Son muy diferentes a los del resto de los jugadores.

En realidad, son piezas que se ajustan al cuerpo ya que este deportista no está corriendo durante la mayoría del juego.

Las piezas tienen amortiguación a lo largo de las piernas y entrepiernas para mantener al jugador lo menos lastimado posible.

Se ajustan a las piernas y pies de los arqueros.

Cubren la parte superior del cuerpo y eliminan rápidamente el sudor para comodidad del jugador.

En general, el equipamiento del arquero de fútbol posee material acolchado principalmente en los hombros, manos, rodillas y caderas.

Modelo de camiseta de portero Puma [Foto]

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