Los disparos más potentes del fútbol han cautivado a la afición durante décadas. La respuesta no es sencilla. Distintas tecnologías de medición, condiciones variables y metodologías contradictorias han generado un debate fascinante.
La velocidad máxima alcanzada al patear un balón de futbol fue de 20.4 m/s. tiene una masa de 410 gramos. ¿Cuál es su momento lineal? (2 puntos)
La velocidad máxima registrada en un disparo de fútbol
Sucedió en el minuto 88 durante un Sporting de Lisboa contra Naval. Ronny Heberson, consumado especialista del libre directo, se sacó un zurdazo para anotar un gol que a la postre significó el disparo más potente en el fútbol. Ni Branco ni Roberto Carlos ni Hulk. El más poderoso ha sido 'Ronny'.
El brasileño Ronny Heberson (2006) durante un Sporting de Lisboa vs Naval, lanzó una falta a 210 Km/
El físico portugués José Soares midió este impacto a la increíble velocidad de 210,9 km/h. Los usuarios de Reddit calcularon velocidades más bajas mediante análisis de video.
Ronny Heberson corre hacia el balón y de un zurdazo lo manda directo al travesaño, el portero intenta detenerlo, pero la velocidad del esférico se lo impide, el balón al chocar con el poste, cae en picada dentro de la portería. ¡Gooool! Ronny corre y festeja con el director técnico y sus compañeros corren a abrazarlo. No sabe aún que ha hecho historia.

El récord oficial de Guinness y otras cifras destacadas
En cualquier caso, el libro Guinness de los récords no recoge este chut como el más potente. Estipulan que el disparo de David Hirst, con el Sheffield Wednesday el 16 de septiembre de 1996, tiene el récord con 183 km/h.
Desafortunadamente la marca que marcó el brasileño no ha quedado estipulada en el Récord Guinness, pues la clasificación que este certamen señala a un tiro en la Premier League.
De acuerdo a lo estipulado en el libro histórico, fue David Hirst, en el Sheffield Wednesday, quien lleva mano con un tiro del 16 de septiembre de 1996 que alcanzó los 183 km/h, una cifra aún mayor a la que alcanzó el famoso tiro de Roberto Carlos en el encuentro Francia contra Brasil que alcanzó los 137 km/h.
Además de estas figuras del balompié, el holandés Ronald Koeman también se ha ganado un lugar en la historia cuando en la Liga de Campeones del 92 le dio la victoria al Barcelona ante Sampdoria con un disparo de 188 km/h, pero ninguno de ellos como Heberson que después del cañonazo de hace 11 años, despegara su carrera como deportista.
Por ejemplo, el famoso disparo con parábola de Roberto Carlos contra Francia, alcanzó 137 km/h.
| Jugador | Velocidad registrada | Contexto |
|---|---|---|
| Ronny Heberson | 210,9 km/h | Sporting de Lisboa contra Naval |
| Ronald Koeman | 188 km/h | Liga de Campeones del 92 |
| David Hirst | 183 km/h | Sheffield Wednesday, 16 de septiembre de 1996 |
| Roberto Carlos | 137 km/h | Francia contra Brasil |
Por qué las cifras no siempre coinciden
Los disparos más potentes del fútbol han cautivado a la afición durante décadas. La respuesta no es sencilla. Distintas tecnologías de medición, condiciones variables y metodologías contradictorias han generado un debate fascinante.
Los usuarios de Reddit calcularon velocidades más bajas mediante análisis de video.
La diferencia entre una medición realizada con una pistola radar, una estimación basada en imágenes y un registro sometido a condiciones controladas puede modificar considerablemente el resultado. Por esta razón, una cifra puede considerarse el récord de un torneo, una marca periodística o el registro más alto atribuido a un futbolista, sin que todas las listas utilicen los mismos criterios.
La energía de un disparo de 200 km/h
Para ponerlo en perspectiva, un disparo a 200 km/h conlleva 1400 julios de energía cinética.
La velocidad máxima alcanzada al patear un balón de futbol fue de 20.4 m/s. tiene una masa de 410 gramos. ¿Cuál es su momento lineal? (2 puntos)
Cálculo del momento lineal
El momento lineal del balón de fútbol es de 8.364 kg*m/s.
Convertir la masa de gramos a kilogramos. 410 gramos = 0.41 kg.
Calcular el momento lineal utilizando la fórmula p = m*v, donde p es el momento lineal, m es la masa y v es la velocidad.
p = 0.41 kg * 20.4 m/s = 8.364 kg*m/s.
El momento lineal, también denominado cantidad de movimiento, depende de la masa del balón y de su velocidad. Para realizar el cálculo en unidades del Sistema Internacional, la masa expresada en gramos debe convertirse primero a kilogramos.
Una velocidad de 20.4 m/s equivale aproximadamente a 73,44 km/h, mientras que los disparos de 183 km/h, 188 km/h y 210,9 km/h corresponden a registros de impactos mucho más rápidos. Las cifras no describen necesariamente las mismas condiciones de medición.
Cómo influye el balón en la velocidad del disparo
Un balón de fútbol o pelota de fútbol en competiciones oficiales es regulado en sus medidas por la FIFA.
Los balones utilizados en competencias oficiales organizadas por parte de la FIFA deben contar con uno de los siguientes sellos: Internacional Match Standards, FIFA Quality o FIFA Quality Pro.
Todos los balones utilizados en competiciones oficiales han de incluir uno de estos tres sellos. Siendo FIFA Approved («Aprobado por la FIFA») la certificación más exigente de las tres.
Para obtener alguna de estas, las pelotas han de superar un análisis de laboratorio.
Aunque al balón de fútbol también se le llame «esférico», los balones de fútbol más comunes son icosaedros truncados con 12 pentágonos y 20 hexágonos regulares.
La forma, la presión, la impermeabilidad, la superficie y la distribución de los paneles influyen en la trayectoria, el rebote, la fricción y la transmisión de energía durante el golpeo.
La evolución histórica del balón y su relación con la velocidad
El balón de tiento era el balón que se utilizaba antiguamente para disputar partidos de fútbol.
Era una pelota pesada y su peso crecía si se utilizaba en un terreno mojado.
En las postrimerías del siglo XIX se practicaba con una pelota que por sus características distaba mucho de ser la que se utiliza actualmente en los más diversos lugares del mundo.
Este balón tenía de 12 a 18 gajos largos de cuero; en dos de ellos se formaba la boca, de aproximadamente 8 centímetros de largo, por donde se introducía la cámara, que tenía adosada un pico o tubo por el cual se inflaba.
Alrededor de la boca llevaba un refuerzo de cuero y una lengüeta del mismo material, pero más suave y trabajado para aislar y preservar la cámara del roce con el tiento de cuero crudo (5 mm de ancho), que cerraba la boca.
Esa imperfección determinada por el abultamiento que se originaba en ellos como consecuencia del necesario repliegue interior del pico de las antiguas cámaras, que se acentuaba más con el grueso tiento o cordón de cuero que se utilizaba para cerrar la boca de la pelota, el cual a su vez se convertía en una dolorosa molestia que los futbolistas de ese entonces se veían obligados a soportar y que podía hasta llegar a lastimarlos cuando era cabeceada en la parte del cerramiento de la misma.
El reborde que adquiría al ser inflado le restaba esfericidad y ocasionaba lesiones a los jugadores.
En 1930, la pelota con que se jugaba al balompié representaba un riesgo para los futbolistas, ya que los primitivos balones confeccionados en cuero vacuno o de potro tenían un pico metálico, mediante el que se inflaban, que se replegaba sobre la superficie del esférico, donde era sostenido por un tiento -un cordón confeccionado con el mismo cuero-, lo que significaba una irregularidad que frecuentemente provocaba lesiones en los jugadores.
La pelota sin tiento
La pelota sin tiento, llamada originalmente superball, fue inventada en la Argentina, en la ciudad de Bell Ville (Provincia de Córdoba), y patentada por Romano Polo, Antonio Tossolini y Juan Valbonesi el 20 de abril de 1931.
El balón tuvo franjas como los de voleibol durante las décadas de 1950 y 1960.
En la Copa Mundial de 1962, Chile dispuso su pelota oficial, Crack, con forma esférica regular al presentar paneles concentrados, estableciendo el estilo actual.
Logró una trayectoria y rebote uniforme por su homogeneidad, así como una notoria mayor velocidad, potencia, alcance y precisión al reducir la fricción, lo que permitió aumentar el ritmo de juego y la magnitud del «chanfle», viabilizando la jugada «gol imposible».
Del cuero al poliuretano
En 1962 el danés Eigil Nielsen, dueño de la empresa Select Sport, introdujo la estructura del icosaedro truncado.
En 1963 la compañía alemana de equipamiento deportivo Adidas comenzó a fabricar pelotas y se convirtió en la proveedora de la Copa Mundial desde la edición de 1970, debido a su tecnología avanzada y alta calidad.
Revistió el cuero con poliuretano: material sintético flexible e inalterable con el frío, que le daba brillo, resistencia a la abrasión, mayor impermeabilidad y mantenía su forma.
En 1990 se creó el Adidas Etrusco Único, el primer balón 100 % impermeable, solucionándose así el último problema de la pelota.
Desde entonces los fabricantes buscaron obtener la máxima circunferencia del balón y lo consiguieron para la Copa Mundial de Fútbol de 2010 en Sudáfrica, con la Adidas Jabulani.
La mejora de los materiales y de la geometría permitió fabricar balones más redondos, estables y resistentes a la humedad. Estas características favorecieron una transferencia de energía más uniforme y redujeron algunas irregularidades que afectaban a los balones antiguos.
Qué factores determinan la velocidad del balón
La velocidad de un disparo no depende únicamente de la fuerza muscular. Intervienen la técnica del jugador, la velocidad de la pierna, el punto de contacto, la carrera previa, la rigidez del tobillo, la presión del balón, la superficie de golpeo y las condiciones ambientales.
Los factores ambientales también influyen.
La velocidad ha sido definida en el deporte como el mínimo tiempo posible en realizar una acción concreta.
Desde el aspecto condicional, se puede definir como la característica que permite mover rápidamente, libre de sobrecarga, uno o mas elemento del cuerpo.
Con esto podemos ver que la velocidad clásica entrenada en los 100 metros lisos no tienen nada que ver con la velocidad que se manifiesta en el fútbol.
Dentro de las velocidades del juego, las propuesta de Angel Vales, y Areces, parece tener sentido si nos ajustamos a esta definición de velocidad.
El jugador tiene que ser capaz de tomar decisiones constantemente dentro de diferentes contextos y situaciones y siempre eligiendo la mejor opción.
- La capacidad de concentración de un jugador juega un papel determinante en la anticipación.
- Toma de decisión: la experiencias acumuladas por el jugador en el entrenamiento y en la competición agilizan la toma de decisiones.
- Programación mental del movimiento: cuanto mas dominado y automatizado este un gesto técnico, menores serán las solicitaciones de programación del movimiento.
- Atención y concentración: La disposición y concentración del jugador en la tarea de entrenamiento o en la competición resulta clave para la asimilación de los conceptos y la rápida ejecución táctica.
- Capacidad de relajación muscular.
La toma de decisiones y la velocidad deben ser las piedras angulares de las tareas que plateemos dentro del entrenamiento.
Trabajar de manera progresiva en los contenidos de nuestro modelo de juego hará que los jugadores integren poco a poco los contenidos trabajados y sean parte parte de su subconsciente para que la velocidad de ejecución individual este al servicio de la velocidad colectiva.
El golpeo, la técnica y la trayectoria
Cada tiro combina técnica, potencia y precisión de forma extraordinaria.
Aunque no fue el más rápido en velocidad pura, este disparo desafió la física. Los científicos aún estudian esta patada.
Un balón puede alcanzar una gran velocidad en línea recta, pero el efecto y la forma de contacto pueden modificar su trayectoria. La combinación de velocidad, rotación y dirección explica la dificultad de detener determinados tiros.
La evolución del diseño del balón también hizo posible una trayectoria y rebote uniforme por su homogeneidad, así como una notoria mayor velocidad, potencia, alcance y precisión al reducir la fricción.
El fútbol frente a otros deportes de pelota
Cuando piensas en deportes de pelota, quizás uno de los primeros que se te venga a la cabeza sea el fútbol. Sin embargo, ¿Sabes que hay otros deportes de este tipo en los que la pelota se desplaza a velocidades aún mayores?
De hecho, la del balón de fútbol no se encuentra ni dentro del ranking de las mayores velocidades alcanzadas en deportes de pelota.
¿Sabías que un deporte vasco se encuentra casi en la cima de esta clasificación?
Bádminton: la sorpresa ligera y veloz
El bádminton, a pesar de ser un deporte a menudo subestimado, se encuentra en el primer lugar de este ránking.
Este deporte utiliza un objeto volante conocido como “volante” o “shuttlecock” que ha registrado velocidades de hasta 423 km/h, una cifra que rivaliza con muchos de los vehículos de alta velocidad.
El smash más veloz de la historia del bádminton, obra de Mads Pieler Kolding, a 426 km/h (2017)
El volante ha llegado a obtener una velocidad de 493 km/h durante una sesión de pruebas del fabricante de raquetas Yonex, pero el golpeo más potente fue el realizado por el danés Madrs Pieler Kolding, durante un partido de la Premier League india.
El smash del danés sólo ofreció un tiempo de reacción a sus rivales de 0.28 sg.
Esta es especialmente impresionante si consideramos la naturaleza ligera y la estructura aerodinámica del volante, diseñado para desacelerar rápidamente y caer verticalmente al suelo después del golpe.
De hecho, esa velocidad inicial tan extrema se debe a la combinación de la baja masa del volante y la fuerza aplicada durante el golpe.
Al impactar, la raqueta, que está tensada con cuerdas que actúan como un trampolín, transfiere una gran cantidad de energía cinética al volante, resultando en una aceleración rápida y una velocidad enorme en ese primer momento.
La forma cónica del volante, por su parte, también juega un papel crucial, pues está diseñado para estabilizarse aerodinámicamente en vuelo, lo que permite mantener la dirección y la velocidad iniciales antes de que la resistencia al aire lo desacelere de manera drástica.
Golf: velocidad y precisión en el tee
El golf, conocido por su enfoque en el detalle y en la técnica, puede sorprender por las altas velocidades que alcanza la bola, por lo que se sitúa en el segundo deporte de pelota con mayor velocidad.
El californiano Ryan Whinther, logró el récord en el Orange County National Driving Range en Orlando, en enero de 2013, en un concurso de potencia preparado especialmente para medir la velocidad de la bola y la distancia del drive, y no precisamente la precisión.
Ryan Winther es quien ha logrado que la bola alcance mayor velocidad en el golf, 349.38 km/h (2013)
Al utilizar un palo de golf, especialmente el driver, los jugadores pueden alcanzar la bola a velocidades impresionantes, con registros que alcanzan hasta los 350 km/h.
Durante el swing, los jugadores incluyen la rotación del torso y la transferencia de peso desde las piernas hasta los brazos.
El palo de golf, especialmente diseñado para maximizar la transferencia de energía, actúa como una palanca que amplifica la velocidad del movimiento del jugador.
La bola de golf, por su parte, construida con un núcleo elástico y una cubierta resistente, se deforma ligeramente al ser golpeada y luego recupera su forma, liberando energía almacenada y lanzándose a gran velocidad.
Jai alai: una de las velocidades más vertiginosas
El jai lai es un deporte de pelota originario del País Vasco y jugado en una cancha llamada frontón.
Se distingue por el uso de una herramienta curva llamada “cesta punta”, que se utiliza para atrapar y lanzar la pelota contra una pared a grandes velocidades.
De hecho, la velocidad máxima registrada en este deporte ha llegado a alcanzar los 313 km/h, lo que lo convierte en el tercer deporte de pelota más rápida del mundo.
El zaguero vizcaíno Ibon Aldazabal batió en Miami un récord que había permanecido intocable durante 40 años.
Con el comienzo hoy del Abierto de Cesta Punta Villa de Madrid Jai-Alai, que se disputa hasta el domingo en el frontón de la Universidad Complutense de Madrid, y que contará con la presencia del recordman mundial Ibon Aldazabal, es momento de repasar cuáles son los deportes en los que la pelota alcanza una mayor velocidad.
Esta velocidad tan alta viene determinada por varios factores.
Por ejemplo, la cesta, hecha de materiales ligeros y resistentes, funciona como una palanca que consigue aumentar la aceleración de la pelota gracias a la fuerza centrífuga generada durante el lanzamiento.
Se trata de un elemento que permite a los jugadores mantener la pelota en contacto más tiempo, consiguiendo acumular energía cinética que le libera de golpe al final del movimiento.
Tenis: la fuerza detrás del servicio
El tenis, por su parte, se queda en el cuarto puesto del ranking, identificándose como un deporte destacado por la velocidad y la precisión con la que se juega.
La velocidad más alta registrada en un servicio es de 253 km/h, lograda por el norteamericano Jonh Isner.
Durante el Busan Open de 2012 en Corea del Sur, el australiano Sam Groth sirvió a 263 km/h en un partido contra Uladzimir Ignatik, cuya estirada no sirvió de nada para intentar restar.
La ATP dio oficialidad a ese récord.
Sam Groth sirvió a 263.4 km/h (2012) y le quitó el récord a Karlovic
Pero un buen servicio no solo depende de una fuerza bruta potente, sino que también de una técnica refinada que permita a los jugadores maximizar la transferencia de energía desde el cuerpo a la pelota.
Esa gran velocidad tiene origen, esta vez, en la biomecánica involucrada en cada golpe.
El servicio utiliza una secuencia coordinada de movimientos que incluye la rotación del torso, la aceleración del brazo y la transferencia de peso, todo ello optimizado para generar la máxima velocidad de la raqueta en el momento del impacto.
Por su parte, la raqueta, tensada con cuerdas, funciona como una catapulta, transfiriendo la energía cinética acumulada en el cuerpo del jugador a la pelota.
Béisbol: velocidad del lanzamiento y del batazo
Es habitual pensar que el béisbol estaría mejor posicionado en esta clasificación, pero hay que tener en cuenta el peso de la bola y la superficie de contacto.
De hecho, en el momento del golpeo, aunque se aproveche la fuerza con la que llega la bola, ésta se detiene cuando impacta con el bate.
La mayor parte de la potencia al batear se genera a través de las caderas y muñecas.
Intentar darle más fuerte, normalmente hace que los músculos del cuerpo se contraigan, lo cual afecta a la cadena cinética natural y evita que las muñecas le añadan fuerza al batazo con la rapidez necesaria.
Si hablamos de lanzamiento, donde realmente está verdadera competición por obtener mayor velocidad, la mejor marca está en poder del 'Misil Cubano' Aroldis Chapman, que envió una bola a 172 km/h.
El pitcher, jugando en 2015 para los Cincinnati Reds, batió el récord de bola más rápida que estaba en poder de Joel Zumaya, aunque a Jordan Hicks también se le ha atribuido un lanzamiento de 105 mph.
Récords destacados de disparos de fútbol
- El físico portugués José Soares midió este impacto a la increíble velocidad de 210,9 km/h.
- En la final de la Copa de Europa de 1992, el disparo de Koeman le dio al Barcelona su primera Copa de Europa.
- Su disparo desde 25 yardas dejó al portero Brad Friedel inmóvil.
- Esta volea, durante un partido amistoso, alcanzó una increíble velocidad de 190 km/h.
- El Libro Guinness de los Récords confirmó esta patada de 129 km/h en condiciones controladas.
- Su media volea desde 25 metros se estrelló contra el larguero del Arsenal con una fuerza devastadora.
- Aunque no fue el más rápido en velocidad pura, este disparo desafió la física. Los científicos aún estudian esta patada.
- El disparo no le dio ninguna oportunidad al portero del Manchester United, Fabien Barthez.
- El balón se estrelló en el larguero antes de entrar en la red.
Estos golpes representan más que estadísticas.
Son momentos en los que el deporte se convirtió en espectáculo.
Ya sea que estas medidas representen los límites humanos absolutos o nuestra capacidad actual para medir con precisión, inspiran a las generaciones futuras a superar los límites.