Los útiles complementarios del voleibol son todos aquellos materiales que apoyan la enseñanza, el entrenamiento, la protección y la organización de las sesiones, aunque no resultan imprescindibles para practicar el deporte. Entre ellos se encuentran las rodilleras, coderas, tobilleras, manguitos, zapatillas, pizarras tácticas, cronómetros, silbatos, marcadores, bombas de aire, cintas de marcación y diferentes recursos específicos para mejorar la técnica.
En la enseñanza de cualquier actividad deportiva, existen diferentes instrumentos que facilitan, orientan o complementan dicho proceso. En su conjunto, el material deportivo está formado por todos aquellos utensilios, móviles o elementos que se utilizan en las sesiones de actividad física o deportiva para la realización de las distintas tareas y que sirven como medio para lograr que nuestros atletas logren alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto (Trujillo, 2010).
Sin embargo este concepto es muy general, por lo que cabe diferenciar, dentro del concepto de material deportivo, aquel material específico, que define el propio deporte y que resulta imprescindible para la práctica del mismo, de aquel material complementario que, a pesar de poder ser utilizado en la sesión de entrenamiento y tener funciones de apoyo, resulta opcional para la práctica en sí.
Qué función cumplen los útiles complementarios
El uso de múltiples recursos puede ayudar a impulsar el aprendizaje de los deportistas en la práctica de actividad física y, en la actualidad, se ha convertido en un hábito cada vez más frecuente en cualquier disciplina debido al aumento del abanico de opciones. Los entrenadores se apoyan en estas herramientas a la hora de desarrollar sus sesiones ya que suponen un estímulo en la realización de las distintas tareas; además, funcionan como medio para que los jugadores alcancen sus objetivos y sirven como refuerzo para agilizar su progreso como deportistas.
De todas maneras, a pesar de la indudable influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje, su verdadera utilidad reside no sólo en los tipos y las cantidades, sino el conocimiento de los formadores sobre sus potencialidades y forma de emplearlos (García & Ruiz, 2005).
Los accesorios no solo te protegen, también te ayudan a mejorar tu rendimiento, a mantener la motivación y a sentirte parte del juego. Además, si entrenas con la mejor equipación, más cómodo/a estarás y mejor jugarás.
Los útiles complementarios deben elegirse en función del nivel de los jugadores, el objetivo de la sesión, el tipo de superficie, la frecuencia de uso y las necesidades concretas del grupo. No todos los materiales deben emplearse diariamente: algunos sirven para corregir un error específico, otros para proteger el cuerpo y otros para organizar el entrenamiento.
Material específico y material complementario
El balón, la red y la cancha forman parte de los elementos que definen la práctica del voleibol. El balón es el elemento imprescindible de cualquier equipamiento de voleibol, pero existen otros productos de alto rendimiento diseñados para ayudarte a mejorar tus habilidades, como rodilleras o zapatillas de voleibol optimizadas para suelos duros.
Además de balones y redes, contamos con una variedad de accesorios de voleibol, como marcadores, bombas de aire y cintas de marcación para cancha. Estos elementos complementarios aseguran una experiencia completa en el juego, ideal para entrenamientos y competencias.
| Grupo | Útiles y materiales | Función principal |
|---|---|---|
| Material básico | Pelota de voleibol, red y postes, pista | Permitir el desarrollo del juego |
| Protección | Rodilleras, coderas, tobilleras y manguitos | Reducir el impacto y proteger las articulaciones |
| Indumentaria | Camisetas, pantalones cortos y zapatillas | Facilitar la movilidad y la comodidad |
| Organización | Marcadores, cronómetros, silbatos y tarjetas | Controlar la sesión o el partido |
| Entrenamiento técnico | Bump board y gomas elásticas | Corregir y automatizar gestos específicos |
| Apoyo logístico | Mochilas, toallas, botellas, grips y cintas para el pelo | Transportar materiales y mejorar la comodidad |
Protección para el jugador
Rodilleras
Las rodilleras son el elemento de protección más importante para jugar al voleibol, ya que tendrás que arrodillarte para llegar a los balones más bajos. Las contusiones y las quemaduras al rozarse contra el suelo suelen ocurrir con bastante frecuencia.
Las rodilleras de voleibol son esenciales para proteger a los jugadores en cada movimiento y salto. Fabricadas con materiales que absorben los impactos y aseguran comodidad, estas rodilleras permiten jugar con confianza, reduciendo el riesgo de lesiones en las rodillas durante el juego.
Su utilidad aumenta cuando el entrenamiento incluye recepciones bajas, desplazamientos defensivos, caídas controladas o ejercicios en los que el jugador debe lanzarse para mantener el balón en juego.
Coderas y manguitos
Aunque las coderas no son tan importantes como las rodilleras, muchos jugadores las utilizan como protección adicional cuando se lanzan para mantener el balón en juego. A veces también se usan manguitos para los brazos por la misma razón.
Las mangas y los protectores ayudan a cuidar los brazos y pueden resultar útiles en sesiones con numerosos contactos contra el suelo. Su empleo debe permitir libertad de movimiento y no dificultar la ejecución del toque de antebrazos, el saque o el remate.
Tobilleras
El estrés y la tensión a la que el voleibol somete tu cuerpo puede concentrarse especialmente en los tobillos. Las lesiones de tobillo son las más comunes de este deporte, por lo que muchos jugadores deciden llevar unas tobilleras como protección adicional.
Las tobilleras pueden formar parte del equipamiento de jugadores que necesitan protección adicional durante los saltos, las recepciones y los cambios rápidos de dirección. Su elección debe ser compatible con las zapatillas y no limitar la movilidad necesaria para desplazarse.
Calzado e indumentaria
Zapatillas de voleibol
Las zapatillas de voleibol tienen una suela de goma y están diseñadas para resistir los movimientos laterales que exige este deporte. La parte central de la suela suele ser de espuma, mientras que la parte trasera puede ser de malla o nylon.
Para quienes juegan solo para divertirse, bastará con llevar unas zapatillas de tenis normales. Si lo tuyo es competir en serio, sin duda te convendrá más utilizar unas zapatillas especiales para jugar al voleibol.
El calzado debe permitir desplazamientos laterales, frenadas, saltos y aterrizajes sin comprometer la estabilidad. La suela también debe adaptarse a la superficie de la cancha para reducir los deslizamientos.
Pantalones cortos
Los pantalones cortos de voleibol deben ser lo más cómodos posible para que puedas moverte libremente y sin restricciones. El spandex es un material muy elástico perfecto para esta prenda.
También vale la pena buscar unos pantalones hechos con materiales que dispersen la humedad para que estés seco durante todo el partido.
Camisetas
Dependiendo de si juegas en interior o exterior, y del tiempo que haga cuando juegues, puedes optar por la clásica camiseta deportiva de tirantes o elegir una camiseta deportiva de manga larga.
Con mangas o sin ellas, las camisetas de voleibol suelen llevar un número en la parte delantera y trasera, tu nombre y el logo de tu equipo.
Balón, red y cancha
Pelota de voleibol
Las pelotas de voleibol son muy diferentes dependiendo de si se usan en interior o exterior. Mientras que los balones de voleibol para interior se ensamblan, los de exterior están cosidos.
Normalmente, las pelotas de voleibol para interior están hechas de cuero, mientras que las de exterior suelen fabricarse con un material compuesto resistente al agua.
Los balones de voleibol están diseñados para ofrecer un excelente control y durabilidad en el juego. Con materiales resistentes y diseños profesionales, estos balones aseguran un rendimiento óptimo tanto en entrenamientos como en partidos oficiales, adaptándose a las necesidades de jugadores de todos los niveles.
Red y postes
El campo de voleibol mide 18 x 9 metros y está dividido por una red que se coloca sobre la línea central. Al fondo de cada extremo de la pista se encuentra la línea de saque. Delante de esta, a tres metros de la red por cada lado, está la línea de ataque.
Las dimensiones oficiales de la red de voleibol son de 1 metro de ancho y de 9,50 a 10 metros de largo. La altura superior de la red debe tener 2,43 metros para hombres y 2,24 metros en el caso de las mujeres.
La red se sostiene con unos postes de una altura de 2,55 metros. Fabricados en acero o aluminio, están diseñados para soportar cualquier esfuerzo y tensión en el transcurso del partido.
Las redes de voleibol pueden utilizarse en canchas interiores y exteriores. Con una construcción resistente y fácil de instalar, estas redes proporcionan la estabilidad necesaria para disfrutar de un juego seguro y profesional en cualquier entorno.

Útiles para organizar entrenamientos y partidos
Marcadores y pizarras tácticas
Los marcadores permiten llevar el control de la puntuación durante los entrenamientos y las competiciones. Las pizarras tácticas ayudan a explicar posiciones, rotaciones, sistemas de recepción, coberturas, jugadas de ataque y responsabilidades defensivas.
La pizarra táctica resulta especialmente útil cuando el entrenador necesita representar de forma rápida la distribución de los jugadores y relacionar cada posición con una acción concreta. También puede emplearse para revisar una jugada después de un punto o para preparar una situación específica de partido.
Cronómetros
Los cronómetros permiten organizar la duración de los ejercicios, las pausas, los circuitos físicos, los tiempos de recuperación y las rotaciones entre grupos. Su uso facilita que la sesión mantenga un ritmo constante y que todos los jugadores dispongan de un tiempo de participación equilibrado.
No existe una duración exacta para un partido. La duración depende de la cantidad de sets, el nivel de igualdad entre equipos, el tiempo muerto y las pausas.
Silbatos
El silbato permite iniciar, detener y reorganizar los ejercicios, además de llamar la atención del grupo cuando el ruido de la cancha dificulta las indicaciones verbales. En un partido, los encuentros son controlados por un árbitro principal, un ayudante, un cronómetro, un anotador y jueces de línea.
Tarjetas de penalización
El voleibol utiliza tarjetas amarillas y rojas. Las tarjetas amarillas se usan para advertir a los jugadores de una mala conducta sin que se aplique una sanción.
La mala conducta continuada dará lugar a una tarjeta roja y a la aplicación de una sanción. Una tarjeta roja puede hacer que tu equipo pierda el punto o el saque si tiene la posesión.
Si el árbitro levanta la tarjeta amarilla y la roja juntas, se trata de una expulsión y el jugador debe abandonar la pista durante el resto del set.
Materiales para mejorar la técnica
La técnica es uno de los factores de mayor influencia en el rendimiento. Nos referimos a este elemento como la forma de ejecución del jugador tras interactuar con el entorno físico de una manera eficaz (Riera, 1995), es decir, la acción o acciones llevadas a cabo por el deportista tras la toma de decisiones derivadas del análisis de la situación de juego y que buscan el mejor resultado posible.
En el ámbito del voleibol, la Federación Internacional establece unas estrictas normas que regulan las formas de contacto permitidas, indicando que éste debe realizarse mediante golpeos, no pudiendo ser retenido o lanzado (FIVB, 2015).
Esto condiciona que el desarrollo de la técnica específica de éste deporte se muestre sumamente importante, ya que los jugadores tienen que percibir e interpretar las situaciones en periodos de tiempo muy cortos, de manera que tomen decisiones y ejecuten el gesto correcto en el momento adecuado.
La presión temporal que se asocia al voleibol supone un conflicto para el deportista, ya que debe actuar incluso antes de haber acabado de percibir una determinada situación (Carrasco, 2012), ejecutando acciones de elevada complejidad.
Debido a las características antes mencionadas, cualquier deportista requiere un mínimo de control técnico para poder disputar el balón. Sin este nivel mínimo, los jugadores no podrán seguir su proceso de aprendizaje ni lograrán avanzar en la práctica del deporte, provocando discontinuidad en el juego y, en ciertos momentos, incluso aburrimiento (Hernández y Palao, 2012).
De igual forma, al hablarse de un deporte de equipo, cada toque realizado por un jugador influirá de manera decisiva en el siguiente. La técnica del compañero interfiere de manera decisiva a la hora de jugarse el balón, siendo igual de imposible la continuidad si la técnica del colectivo es insuficiente.
Mejorar los sistemas de corrección de la técnica es algo que también resulta necesario para que nuestros jugadores desarrollen sus recursos técnicos en cada entrenamiento (Mansilla, 2012).
No es tan simple como corregir al jugador una vez y que él repita el gesto, pues las actuaciones del entrenador, compañeros o entornos se mostrarán fundamentales en el aprendizaje y la atención del jugador.
Por ello, consideramos que el ayudarnos de materiales que depuran los movimientos técnicos básicos e incluso que los interrelacionan entre sí, debería ser una práctica frecuente en el ámbito del voleibol de base.
Material complementario específico
Como consecuencia de la profesionalización del deporte, es frecuente el uso de determinados materiales específicamente diseñados que los profesionales de la educación no debemos dejar de revisar (Chirosa y Chirosa, 2000).
En el caso del voleibol, diferentes marcas deportivas desarrollan y distribuyen como apoyo para el entrenamiento estos materiales. La gama es cada vez más amplia y cada poco tiempo encontramos nuevas opciones.
En el máximo nivel nacional, como mencionan Palao y Hernández (2012), los entrenadores utilizan una gran variedad de material en el desempeño de su labor, tanto específico (bloqueómetro, receptómetro, colocómetro, etc.) como genérico (vallas, cuerdas, conos, etc.).
Sin embargo, aún en la máxima categoría, el presupuesto constituye un factor limitante en la adquisición de dichos materiales. En clubes de base, donde el trabajo técnico es primordial, este inconveniente es aún mayor, pues los costes elevados estos materiales los sitúan fuera del alcance de muchos equipos.
Además, dado que su función suele ser específica para una acción concreta, no dan respuesta a todas los ámbitos de desarrollo técnico del voleibol por lo que, en ocasiones, es mejor optar por alternativas más económicas, ya sea creando materiales alternativos o adaptando materiales ya existentes, dándoles un uso no convencional.
De esta manera, quizás más rudimentaria, se podrá responder igualmente a las carencias del grupo, diseñando aquellos recursos que supongan una ayuda a los jugadores con los que se trabaja, pudiendo personalizarlos en base a los requerimientos específicos.
Cómo elegir y adaptar los materiales de entrenamiento
Cada entrenador, sea del deporte que sea, debe conocer las situaciones que van a afrontar sus jugadores durante la competición y debe identificar las complejidades específicas de cada una de ellas, para anticiparse a los posibles problemas que suelen surgir.
Sin embargo, un buen conocimiento de la actividad deportiva no es suficiente, pues cada situación varía en función del individuo y del grupo. Por esta razón, es necesario realizar un análisis previo del nivel general, donde se identificarán sus necesidades y resultará más fácil encontrar el modo de ayudar a crecer al equipo en las diferentes acciones técnico-tácticas.
Así, se podrán diseñar y adaptar materiales que faciliten el aprendizaje del grupo y se puedan incorporar a las diferentes sesiones.
Como mencionan Hernández y Palao (2012), debido a que el tipo de habilidades técnicas que son necesarias en este deporte implican cierta dificultad para el aprendizaje, va a ser fundamental un trabajo metódico y constante a este respecto.
Para automatizar estos movimientos, generalmente acudimos a la repetición del gesto técnico un elevado número de veces en cada sesión durante la temporada.
A pesar de que estos entrenamientos pueden resultar monótonos al jugador, especialmente en edades de iniciación donde el dominio del balón y el control corporal son reducidos, no podemos prescindir de ellos, pues resultan absolutamente imprescindibles para adquirir dichos “modelos” de movimiento.
Dado que, como ya hemos comentado, resulta fundamental incluir este tipo de trabajo para poder continuar de forma efectiva en la práctica del voleibol, podemos servirnos de ciertos materiales como complemento para incorporar un factor motivante y diferenciador a aquellos ejercicios que comienzan a resultar repetitivos o aburridos.
No se trata de elementos para usar en el día a día, sino que tendrán un uso puntual para asentar los conocimientos ya adquiridos o para centrar la atención en un aspecto específico de la ejecución mediante la repetición técnica y ofrecer un cambio en el método de trabajo habitual.
Materiales para la mejora del toque de antebrazos
La técnica del toque de antebrazos se basa en la creación de una plataforma de contacto en la cara anterior de los mismos por medio del agarre de las manos, provocando la unión de ambos brazos gracias a la posición baja de las muñecas.
Nuestra posición debe ser rígida, con los codos bien estirados e intentando, en la medida de lo posible, que no exista un espacio entre los antebrazos. Debemos ahuecar el pecho para así poder juntar más los brazos y crear una plataforma más estable con la que ejercer el contacto con el balón.
Sin embargo, el toque de antebrazos es un gesto técnico donde se debe involucrar todo el cuerpo y no prestar atención sólo al tren superior. Es normal en los jugadores noveles olvidar el uso de las piernas, ya que son ellas las que van a posicionar el cuerpo adecuadamente y se muestran indispensables a la hora de dirigir el balón hacia su objetivo.
La posición de partida es con las piernas flexionadas, el tronco inclinado y un pie ligeramente adelantado. Al contacto con el balón se deja caer el peso sobre la pierna adelantada y se acompaña el balón para impulsarlo con el cuerpo hacia su objetivo.
Centrándonos en el componente técnico en los jugadores más noveles, hemos podido encontrar problemas relacionados con la mala posición del cuerpo (generalmente alta) en el momento del golpeo, en la poca o nula utilización de las piernas y en los desplazamientos hacia el balón con las manos agarradas.
Son problemas bastante habituales en la iniciación al voleibol que se suelen solucionar con la repetición del gesto y la corrección por parte del entrenador hasta automatizar la acción correcta.
Plataforma para golpeo de antebrazos o bump board
Se trata de una tabla lisa, normalmente de madera, que se sitúa por encima de los antebrazos, de manera que en contacto con el balón se realiza con dicha plataforma.
Este material facilita la comprensión de la orientación que deben adoptar el cuerpo y los brazos para dirigir el balón adecuadamente hacia la dirección deseada.
Estas plataformas son comercializadas por diferentes marcas, pero también se pueden fabricar de maneras más sencillas mediante tablas de madera o palas de tenis acolchadas con espuma para suavizar el impacto.
También puede colocarse un soporte de agarre en la parte inferior para sujetarlo con las manos.
Ventajas del bump board
- Mejora de la orientación de los brazos hacia el objetivo en el contacto del balón.
- Mejora del posicionamiento del cuerpo en el toque de antebrazos.
- Focaliza la atención en la zona adecuada de golpeo.
- Favorece la orientación adecuada de la plataforma de golpeo para dirigir el balón a la zona elegida.
- Incorpora un elemento novedoso y motivador al entrenamiento.
Desventajas del bump board
- Algunas de estas tablas no impiden que el jugador doble los codos al realizar el golpeo.
- Existe poca variedad de ejercicios.
- El tiempo de utilización no puede ser muy largo, pues no permiten la continuación con otras acciones.
Gomas elásticas con agarre en muñeca y tobillo
Se trata de unas gomas que se sujetan a la muñeca y el tobillo del jugador y que limitan el movimiento de los brazos hacia arriba al realizar el golpeo, lo que fomenta el uso de las piernas para impulsar el balón.
Este material puede componerse de una sola goma que va del tobillo a la mano del mismo lado o de varias que se amarran a ambos brazos y piernas.
Algunas marcas comercializan este mismo modelo con una goma que va de una mano a otra, para evitar que el deportista separe los brazos.
Este mismo material se puede fabricar de manera menos costosa con gomas elásticas con nudos en los extremos.
Ventajas de las gomas de muñeca y tobillo
- Se centra la atención en el trabajo de piernas al realizar el toque.
- Se impide el movimiento excesivo de brazos.
- Incorpora un elemento novedoso y motivador al entrenamiento.
Desventajas de las gomas de muñeca y tobillo
- El jugador, al verse limitado en el movimiento de brazos, puede optar por arquear la espalda en el golpeo.
- Dificultad para desplazarse con las piernas y brazos enganchados.
- Existe poca variedad de ejercicios.
- El tiempo de utilización no puede ser muy largo, pues no permiten la continuación con otras acciones.
Goma elástica de una muñeca a otra
Se trata de una goma que se agarra de una muñeca a la otra, pasando por detrás de la espalda y que dificultan que el jugador mantenga las manos unidas mientras se desplaza, además de centrar la atención del jugador en la extensión completa del codo previamente al toque.
Este recurso puede utilizarse para recordar la extensión de los codos y mantener la atención en la posición de los brazos durante el desplazamiento hacia el balón.

Accesorios de apoyo para la sesión
La lista puede parecer infinita, pero aquí dejamos los imprescindibles para que no falte de nada en la cancha: zapatillas de voleibol, rodilleras, mangas y protectores, mochilas deportivas, toallas, botellas, grips y cintas para el pelo.
Las mochilas deportivas permiten transportar la ropa, las zapatillas, las protecciones, la botella y los objetos personales sin tener que llevarlos por separado. Las toallas y las botellas ayudan a mantener la comodidad durante las sesiones prolongadas.
Los grips y las cintas para el pelo pueden facilitar la sujeción y la comodidad durante el entrenamiento, especialmente cuando el jugador necesita concentrarse en la recepción, el saque, el bloqueo o el remate.
Materiales de uso general
Los entrenadores utilizan una gran variedad de material en el desempeño de su labor, tanto específico (bloqueómetro, receptómetro, colocómetro, etc.) como genérico (vallas, cuerdas, conos, etc.).
- Vallas para ejercicios de coordinación, desplazamiento y salto.
- Cuerdas para desarrollar la coordinación y el trabajo físico.
- Conos para delimitar espacios y recorridos.
- Marcadores para controlar la puntuación.
- Bombas de aire para mantener el balón en condiciones adecuadas.
- Cintas de marcación para señalar zonas de la cancha.
- Pizarras tácticas para explicar sistemas y movimientos.
- Cronómetros para controlar los tiempos de trabajo y recuperación.
- Silbatos para organizar el inicio y el final de las tareas.
Relación entre los accesorios y las características del voleibol
El voleibol es un deporte que se juega en equipos de seis personas. Los equipos están separados por una gran red. El objetivo del juego es mantener la pelota en el aire usando cualquier parte del cuerpo, con un máximo de tres golpes por equipo antes de pasarla al otro lado de la red.
El objetivo del juego es mandar la pelota sobre la red de tal manera que el equipo contrario no pueda hacer una devolución. Esto se debe hacer sin hacer faltas.
Las principales causas de falta son: agarrar, llevar o levantar con la palma de la mano, cuatro toques seguidos de la pelota de un equipo y dos toques seguidos de un jugador.
Cada equipo puede realizar un máximo de 3 toques antes de enviar el balón al campo rival. Normalmente, la secuencia más común es: recepción, colocación y remate.
Un mismo jugador no puede tocar el balón dos veces seguidas, excepto después de un bloqueo. Estas exigencias explican la importancia de entrenar la precisión, la coordinación, la velocidad de reacción y la protección frente a contactos repetidos con el suelo.
Equipamiento según el tipo de voleibol
Las pelotas de voleibol son muy diferentes dependiendo de si se usan en interior o exterior. Mientras que los balones de voleibol para interior se ensamblan, los de exterior están cosidos.
El campo puede ser exterior o interior; su superficie puede ser de madera, caucho, hierba o arena.
| Voleibol indoor | Voleibol playa |
|---|---|
| 6 jugadores | 2 jugadores |
| Cancha cubierta | Arena |
| Más cambios | Sin suplentes |
| Sets a 25 | Sets a 21 |
El voley playa suele ser más físico debido al esfuerzo que requiere jugar sobre arena.
La elección de zapatillas, protecciones, balón, ropa y accesorios debe relacionarse con el entorno en el que se desarrolla la actividad. El material utilizado en una cancha interior no siempre responde a las necesidades de una superficie exterior o de arena.
Cómo integrar los útiles complementarios en el entrenamiento
- Realizar un análisis previo del nivel general del grupo.
- Identificar las necesidades técnicas y tácticas más importantes.
- Seleccionar el material que responda a un objetivo concreto.
- Explicar a los jugadores la función del recurso antes de utilizarlo.
- Emplear el material durante periodos controlados.
- Observar si el recurso corrige el gesto o genera compensaciones.
- Retirar el material progresivamente para comprobar la transferencia al juego real.
- Combinar ejercicios técnicos con situaciones dinámicas y acciones completas.
A continuación, vamos a exponer una serie de materiales que pueden ser de utilidad para la mejora de la técnica en voleibol y que son utilizados por diferentes clubes, equipos o entrenadores.
El uso de materiales complementarios fabricados o adaptados al voleibol permite responder a las características de cada grupo y modificar los ejercicios sin depender siempre de productos especializados.
La utilidad del material no depende únicamente de su diseño, sino también de la capacidad del entrenador para elegir el momento apropiado, controlar su empleo y relacionarlo con los objetivos técnicos de la sesión.
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Lista esencial de útiles complementarios
- Pelota de voleibol.
- Red y postes de voleibol.
- Rodilleras.
- Coderas.
- Tobilleras.
- Manguitos y protectores para los brazos.
- Zapatillas de voleibol.
- Camisetas deportivas.
- Pantalones cortos.
- Pizarra táctica.
- Marcador.
- Cronómetro.
- Silbato.
- Tarjetas amarillas y rojas.
- Bomba de aire.
- Cintas de marcación para cancha.
- Conos.
- Vallas.
- Cuerdas.
- Bump board.
- Gomas elásticas.
- Mochila deportiva.
- Toalla.
- Botella.
- Grip.
- Cinta para el pelo.
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