Universidad de Chile se coronó campeón de la Copa Chile al derrotar por 1-0 a Ñublense en el Estadio Nacional, con un golazo de Charles Aránguiz. El triunfo significó el sexto título de Copa Chile para el conjunto azul y puso fin a una larga sequía sin trofeos.
El tanto del ‘Príncipe’, convertido a los 37 minutos, coronó una de las mejores campañas de la U en los últimos años y entregó un desahogo largamente esperado por sus hinchas. Tras quedar en el segundo lugar del Campeonato Nacional, a un gol de forzar un partido de definición con Colo Colo, el equipo dirigido por Gustavo Álvarez cerró la temporada con una vuelta olímpica.

Un título con significado especial para Universidad de Chile
Cuando Charles Aránguiz dejó la U a finales de 2013, lo hizo con cinco títulos en una de las etapas más gloriosas del club en su historia. Casi 11 años después, el ‘Príncipe’ regresó y fue el responsable de cortar la racha de siete años sin que los azules no ganaran un trofeo.
El dato duro dirá que Universidad de Chile se quedó con la Copa Chile 2024 al ganarle 1-0 a Ñublense en el Estadio Nacional. Sin embargo, para el Mundo Azul, este trofeo no será uno más en su rica historia.
La vuelta olímpica de esta tarde es un desahogo generalizado para los universitarios, que quedaron a un gol de forzar un partido de definición con Colo Colo en el Campeonato Nacional. Los hinchas se habían acostumbrado a pobres campañas que, incluso, coquetearon con el descenso.
Por lo mismo, es que la consagración fue un alivio para la actual administración liderada por Michael Clark y Manuel Mayo, que nunca había gritado campeón a nivel masculino. Muchos dirán que es un premio de consuelo, pero lo cierto es que la U se merecía dar una vuelta olímpica en 2024.
De no ser por el extraordinario segundo semestre de Colo Colo, los azules hubieran logrado un doblete histórico. Los festejos azules fueron un premio para Gustavo Álvarez y su equipo de trabajo, que le dieron una identidad a una institución que la había perdido.
La U fue el justo campeón. No necesitaron la parafernalia de tantos entrenadores que fracasaron con sus ideas revolucionarias que solo le sirvieron para ganar millonarias indemnizaciones.
El camino hacia la final
Luego de haberse quedado con las manos vacías en el Campeonato Nacional, donde terminó en segundo lugar, el Romántico Viajero llegaba a este pleito con la ilusión de un triunfo para sellar con un esquivo título una de las mejores campañas del equipo tras años peleando en la parte baja de la tabla.
En la vereda contraria, los diablos rojos venían de derrotar a Magallanes, resultado que no solo les permitió acceder a la definición de esta tarde, sino además asegurar su clasificación a Copa Libertadores por segunda vez en su historia, después de lo que fue su actuación en 2023.
La U podía ganar por sexta vez la Copa Chile, mientras que los Diablos Rojos llegaron de manera inédita a la final. Independiente al desenlace del certamen, ya era un hito para el cuadro chillanejo, clasificado para la Libertadores 2025.
Además de la neutralidad que no se dio en Ñuñoa, los laicos llegaron con más descanso que sus rivales, en el contexto de un calendario que tampoco daba más ventanas. Más allá de aquello, lo concreto es que el subcampeón de Primera División llevó el peso del partido.
Maximiliano Guerrero pasó de la Roja a la U en un día. Fue titular como carrilero derecho, lo que permitió que Matías Sepúlveda se adueñara de la banda izquierda. La labor de ambos fue relevante en labores ofensivas.
En el lado de los sureños, la novedad fue la presencia de Diego Tapia en el arco, quien jugó su tercera final seguida de Copa Chile, relevando a Nicola Pérez, figura ante Magallanes.
Un comienzo intenso en el Estadio Nacional
Mario Salas presentó un esquema bastante ofensivo, punzante por las bandas y con el que intentó aprovechar cada espacio que la U dejaba en el fondo. En los de Chillán se notó que el 1-4 de la penúltima fecha ante este mismo rival, dolió.
No era un partido más. Por eso no sorprendió que Bayron Oyarzo tuviera el 1-0 a los seis minutos, pero Gabriel Castellón se lució con una atajada notable.
Si bien el arranque de Ñublense fue interesante, obligando a una gran atajada de Castellón ante un remate de Oyarzo en los 6′, el elenco del chuncho fue tomando el control del juego y concentró al rival en su lado del campo.
Luego de los primeros 10 minutos, la U demostró por qué fue uno de los mejores equipos del año en Chile. Pero se encontró con un inspiradísimo Diego Tapia, que atajó todo.
La velocidad de ambos, sumado a la conducción de Charles Aránguiz e Israel Poblete, hicieron que el local llegara constantemente con peligro al arco defendido por Diego Tapia, quien se lució con varias tapadas (10′, 22′, 26′ y 28′) que mantuvieron con vida a los pupilos de Mario Salas.

Diego Tapia mantiene con vida a Ñublense
A los 10′, evitó el gol de Charles Aránguiz con un muy buen manotazo ante el remate rasante del ‘Príncipe’. En el minuto 22, sacó con el pecho un peligroso tiro de Leandro Fernández, que en ese instante comenzó un duelo personal con el arquero.
¿Por qué? Porque el ‘9′ azul otra vez exigió al guardameta, que voló para enviar el balón al córner. Luego, Tapia se lució ante una volea de Israel Poblete, que iba pegada al palo derecho del arco ñublensino.
Fernández volvió a intentar en el minuto 29, pero un rebote en Rafael Caroca evitó el 1-0. A esa altura, la U merecía largamente el 1-0.
El nerviosismo en el Nacional empezaba a aparecer, porque el partido seguía 0-0. La movilidad del inquieto Leandro Fernández causaba peligro cada vez que arrancaba en demanda del arco contrario.
El 9 siempre quiere anotar. Apenas tiene espacio, dispara. En los 22′, tuvo una chance y Tapia lo evitó. En los 25′, de nuevo. El portero chillanejo era el sostén de los Diablos Rojos. Fue la razón del cero antes de la media hora.
El golazo de Charles Aránguiz
Sin embargo, una genialidad de Charles Aránguiz provocó el desahogo azul. El ‘Príncipe’ recibió un gran pase de Fernández y con un control desairó a la defensa rival para luego picar el balón ante la salida de Tapia (36′).
Fernández, uno que busca anotar siempre y de todas las maneras, fue el asistidor para la apertura de la cuenta. En los 37′, Charles Aránguiz ingresó al área, tras acción del argentino, y definió picando el balón ante el achique del portero contrario.
El Príncipe rompió por el medio y convirtió como el mejor de los arietes. Un golazo.
Finalmente y de tanto probar los guantes del cancerbero, el conjunto laico se puso en ventaja a los 37′ por medio de Charles Aránguiz, quien recibió un pase en profundidad de Fernández y picó la pelota a la salida de Tapia.
Era la única forma de derribar el muro chillanejo. Tras un largo chequeo del VAR, por una posible infracción a Lorenzo Reyes -que en realidad no existió- en el origen de la jugada, José Cabero validó el gol.
Eso sí, los festejos debieron aguardar por la revisión del VAR, que descartó una presunta falta de Israel Poblete en el armado de la jugada.
La U no logra sentenciar el partido
El segundo tiempo comenzó con una reacción leve de Ñublense, pero poco tardó la U para volver a dominar. Y lo hizo a través de múltiples llegadas encabezadas por Fernández, que no estaba fino en la definición.
En el arranque del complemento, la U tuvo dos chances para estirar la ventaja, pero los intentos de Fernández (52′ y 55′) no dieron frutos. Los azules respondieron de inmediato y a través de Aránguiz (67′) y Marcelo Morales (74′) estuvo cerca de dejar casi liquidado el compromiso.
Está descrito con anterioridad que fueron los azules quienes llevaron el trámite del compromiso, pero no pudieron encaminar la victoria con más tranquilidad y holgura porque no fueron eficaces con las opciones que se crearon.
Sucedió en el primer periodo y también en el arranque del segundo. A la larga, aquello dejaba con vida a Ñublense.
Y como la U no liquidaba el partido, Ñublense empezó a animarse. El cotejo se prendió porque Ñublense se animó y fue a buscar la igualdad, dejando espacios en el fondo.
La polémica del gol anulado a Patricio Rubio
Fue así como a los 59′ Patricio Rubio empató con un zurdazo que desató la locura de los hinchas que llegaron al Nacional. Pero la alegría duró poco, porque tras una revisión en el VAR, Cabero se percató de una falta de Manuel Rivera a Franco Calderón en el inicio de la jugada.
De la nada, llegó el 1-1. Minuto 59 y se instaló la sorpresa con el gol de Patricio Rubio, sacando un tiro en el área chica. Era, precisamente, el peligro que corrió la U al no sacar una diferencia más amplia.
Aquí se produjo la polémica de la jornada. Los azules reclamaron una falta y el árbitro José Cabero recibió el llamado del VAR. Revisa la acción y termina anulando el tanto, por infracción en contra de Franco Calderón.
Los ‘Diablos Rojos’ no lo creían, pero sí había sido infracción. Esto causó la indignación de los Diablos Rojos y sobre todo de Pato Rubio, muy ofuscado.
Para fortuna del cuadro laico, el árbitro José Cabero anuló la conquista por una discutible falta sobre Franco Calderón, lo cual desató la ira de los visitantes.
El sufrimiento azul en el tramo final
Lejos de desanimarse, Ñublense fue con todo para encontrar el 1-1. Rivera lo tuvo con un remate frontal que atajó Castellón, que luego se luciría ante Pedro Sánchez.
Lejos de desconcentrarse, los sureños aceleraron a fondo y exigieron a Castellón, quien desvió un acercamiento de Pedro Sánchez (64′).
A esa altura, la U ya sufría, porque el control ya no era del todo suyo. La supremacía que marcó el elenco laico se maquilló por el segundo aire de los chillanejos, que presionaron y agruparon a más gente en campo rival, sin demasiada elaboración.
Ñublense dejó todo por el empate - Campusano se lesionó y ya no había cambios- pero no llegó. El conjunto de Chillán también dejó en claro que a la final no llegó para ser el invitado a la fiesta del Nacional.
En los descuentos, Patricio Rubio se fue a las duchas por doble amarilla, tras una falta y emitir unas palabras que no cayeron bien en el colegiado (90+6′). Poco después, el juez pitó el término del compromiso, decretando así la victoria de Universidad de Chile.

Seis veces campeón de la Copa Chile
La U ganó con sufrimiento su sexta Copa Chile. El hermoso e imponente trofeo de la Copa Chile se va para el CDA.
El torneo federativo del fútbol local tiene a su nuevo campeón y es Universidad de Chile. En el Estadio Nacional, que de cancha neutral tuvo poco (hubo claramente un equipo local en la final), los azules superaron a Ñublense por la mínima y cierran el año con una consagración muy esperada.
Por sexta vez, la U gana la Copa Chile. No la obtenía desde 2015, cuando superó por penales a Colo Colo, en La Serena.
El gol de Aránguiz terminó una sequía de siete años que ya había normalizado la U, un club que justamente, no puede conformarse con solo ver cómo sus máximos rivales festejaban y se acordaban de ellos en los cánticos post entrega de copas.
Desde el Torneo de Clausura 2017, con Ángel Guillermo Hoyos, que los laicos no ganaban algo. El triunfo ante Ñublense puso fin a ese período y devolvió a Universidad de Chile a una celebración que sus hinchas esperaban desde hacía años.
La campaña y el trabajo de Gustavo Álvarez
La victoria coronó una destacada temporada de los azules, que llevaron el peso del partido y generaron las ocasiones más claras. Si hubiera tenido mejor definición, la final se sentenciaba mucho antes.
Los festejos azules fueron un premio para Gustavo Álvarez y su equipo de trabajo, que le dieron una identidad a una institución que la había perdido.
Era la ocasión ideal para que los pupilos de Gustavo Álvarez despidieran una destacada temporada con un logro tangible, luego de la decepción que significó el Torneo Nacional, donde se quedaron a muy poco de forzar un desempate ante Colo Colo, el que finalmente obtuvo el trofeo del Huemul de Plata.
La consagración también representó una respuesta deportiva después de años complicados, en los que Universidad de Chile peleó en la parte baja de la tabla y llegó a coquetear con el descenso.
El próximo desafío: la Supercopa ante Colo Colo
Como ganador de la Copa Chile, disputará la Supercopa 2025 ante el archirrival Colo Colo, programada para el fin de semana del 25 y 26 de enero, arrancando la temporada.
Ahora, Universidad de Chile deberá pensar en la próxima temporada, que tendrá como primer desafío oficial la disputa de la Supercopa ante Colo Colo, su archirrival y verdugo en el Campeonato Nacional.
Ese juego tendrá historia.
Ficha de la final
| Dato | Universidad de Chile | Ñublense |
|---|---|---|
| Resultado | 1 | 0 |
| Estadio | Estadio Nacional, Ñuñoa | |
| Gol | Charles Aránguiz, 37′ | - |
| Árbitro | José Cabero | |
| Expulsado | - | Patricio Rubio, 90+6′ |
Formaciones titulares
Universidad de Chile: Gabriel Castellón; Matías Zaldivia, Franco Calderón, Emmanuel Ojeda; Maximiliano Guerrero, Marcelo Díaz, Charles Aránguiz, Matías Sepúlveda; Israel Poblete; Nicolás Guerra y Leandro Fernández. DT: Gustavo Álvarez.
Ñublense: Diego Tapia; Osvaldo Bosso, Rafael Caroca, Carlos Labrín, Jovanny Campusano; Lorenzo Reyes, Manuel Rivera, Gabriel Graciani; Bayron Oyarzo, Ismael Sosa y Patricio Rubio. DT: Mario Salas.
Cambios
- Pedro Sánchez por Ismael Sosa, 45′.
- Maximiliano Torrealba por Bayron Oyarzo, 57′.
- Ignacio Vásquez por Emmanuel Ojeda, 67′.
- Fabián Hormazábal por Maximiliano Guerrero, 67′.
- Fabricio Formiliano por Nicolás Guerra, 67′.
- Marcelo Morales por Matías Sepúlveda, 73′.
- Pío Bonacci por Osvaldo Bosso, 77′.
- Matías Plaza por Gabriel Graciani, 77′.
- Iván Rozas por Manuel Rivera, 81′.
- Luciano Pons por Leandro Fernández, 87′.
Tarjetas
Marcelo Díaz, Leandro Fernández, Lorenzo Reyes, Bayron Oyarzo, Matías Zaldivia, Gabriel Castellón y Patricio Rubio recibieron tarjetas durante el partido. Patricio Rubio fue expulsado en los descuentos.
El recuerdo del gran título internacional de 2011
Si bien el año 2011 será imborrable para el pueblo azul, el 14 de diciembre, sin duda marcó uno de los principales hitos en la historia de nuestro Club, cuando por primera vez, celebramos la obtención de un torneo internacional: la Copa Sudamericana.
Aquel equipo dirigido por Jorge Sampaoli marcó una generación completa de jugadores e hinchas del fútbol nacional. Hombres ilustres como Johnny Herrera, José Rojas, Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Eduardo Vargas, se encargaron de dejar el nombre de la Universidad de Chile en lo más alto del fútbol sudamericano.
Con una campaña impecable, el equipo llegó a disputar su primera final continental. Luego de dejar en el camino a Deportes Concepción, Fénix y Nacional de Uruguay, al Flamengo de Ronaldinho, Arsenal de Sarandí y Vasco da Gama, la historia azul comenzaba a escribirse con letras doradas.
La primera final, frente a Liga Deportiva Universitaria de Quito, fue una de las muestras que este equipo estaba destinado a grandes cosas. Lo que se corroboró con una impecable actuación, coronada con un inolvidable gol de Eduardo Vargas que enmudeció al gigante Estadio Atahualpa de la capital ecuatoriana.
Con el marcador a nuestro favor, aún quedaban 90 minutos. El Estadio Nacional de Santiago se vestía de gala.

En los días previos, los hinchas acampaban a las afueras del coliseo, para asegurar su presencia en esta instancia que tenía ribetes históricos. Llegó el día. El nerviosismo, pero a la vez ansiedad, se respiraba en todo un país.
El Nacional repleto, coreaba el “Romántico Viajero” como cual himno nacional. Pitazo inicial, y una noche inolvidable comenzaría a transcurrir.
Tempranamente, Sampaoli y sus dirigidos dejaban en claro que este era un objetivo que no dejarían escapar. Tres minutos del primer tiempo. Vargas abre a la derecha. Matías Rodríguez controla, envía el balón al centro del área, y aparecía “Edu” para abrir el marcador, desatar el carnaval, y tal como en toda la Copa, poner en ventaja a los azules.
Con el partido controlado, el tiempo avanzaría. Ya en la segunda mitad, a los 80’, se juntaron los talentosos. Gustavo Canales abría para Vargas, quien remataba y tras una débil respuesta del portero, aparecía Gustavo Lorenzetti, que con un zurdazo lleno de emoción, ponía el 2-0 y comenzaban a tocar una nueva estrella.
Pero no sería todo. Tres minutos antes del final, Lorenzetti centralizaba para Vargas, este comienza a avanzar y apilar rivales. Deja atrás a la defensa de Liga, y ante la salida de Domínguez, levanta el balón y la manda hasta el fondo del arco norte del coliseo Ñuñíno.
Corre Edu, haciendo el gesto de “esto se acabó”. El carnaval ya estaba armado. Pitazo final y la U se consagraba como uno de los mejores campeones a nivel sudamericano.
Ese histórico elenco, registró en esa edición de Copa Sudamericana 14 partidos disputados. 12 victorias, dos empates y ninguna derrota. Solo dos goles en contra y con el goleador del torneo, Eduardo Vargas entre sus filas.
Terminando como el mejor ganador del torneo continental a la fecha. Sin dudas, un año y una noche inolvidable, que hoy, en la semana del aniversario 99, recordamos a este equipo, que hizo vibrar y emocionar a millones de azules, demostrando la grandeza de la camiseta azul.