El trabajo con un rebotador permite a los arqueros entrenar el control del balón, la coordinación, la velocidad de reacción, los desplazamientos, los blocajes, los desvíos y los despejes mediante devoluciones variables y repetición constante. Un rebotador de fútbol devuelve el balón en distintos ángulos y velocidades para el desarrollo de habilidades técnicas como el pase, el control y el tiempo de reacción.
En el caso del arquero, el rebotador debe integrarse con estímulos visuales, desplazamientos cortos, cambios de dirección, caídas, saltos y acciones técnicas específicas de la posición. Las tareas deben reproducir situaciones en las que el arquero percibe una trayectoria, toma una decisión y ejecuta una acción en muy poco tiempo.
Por qué utilizar un rebotador en el entrenamiento de arqueros
Un rebotador de fútbol es una de las herramientas más eficaces para desarrollar las habilidades técnicas por tu cuenta. Piénsalo como un compañero de entrenamiento que nunca se cansa: devuelve el balón en ángulos y velocidades impredecibles para mantenerte ágil y reactivo.
A diferencia de una pared, un rebotador es portátil y está diseñado específicamente para ofrecer devoluciones tanto a ras de suelo como aéreas, lo que permite más variedad e intensidad en tus sesiones. La variabilidad del rebote obliga al arquero a ajustar constantemente su posición corporal, sus apoyos y la orientación de sus manos.
Un rebotador permite entrenar sin que el arquero tenga que perder tiempo persiguiendo el balón, por lo que facilita un gran número de repeticiones. La repetición, siempre que se mantenga una técnica correcta, ayuda a perfeccionar el primer contacto, la recepción, el pase, el golpeo y las reacciones.

Características del entrenamiento específico del arquero
El arquero de fútbol siempre ha sido un personaje distintos dentro de las posiciones que conforman los equipos. Por todos es conocido las diferencias con respecto a otros jugadores, donde el factor que mayor condiciona la posición es el poder tocar el balón con las manos.
Esta acción le confiere otras necesidades totalmente diferentes a otros jugadores, donde la preparación tanto táctica, técnica y física es totalmente opuesta a otras posiciones de fútbol. Las acciones de un portero se producen en un contexto muy complicado, con gran variedad de acciones y con muy poco tiempo para ejecutar.
A nivel físico, un portero de fútbol necesita de su agilidad, coordinación y ejecución de acciones de forma rápida, explosivas y muy esporádicas, distanciadas en el tiempo. Desarrolla acciones con mucha intensidad y se manifiestan con baja frecuencia (amplia recuperación).
A diferencia de jugadores de campo donde el trabajo de fuerza puede ir más encaminado a la resistencia o al trabajo metabólico, en el trabajo con porteros de fútbol, el predominio de las acciones en el entrenamiento debe ser cualitativo, centrándonos en aspectos neuromusculares de la fuerza.
A nivel psicológico debe ser capaz de arriesgarse a interceptar el balón a través de su capacidad de decisión en diferentes tipos de jugadas. A nivel táctico el portero es un punto de inicio de las jugadas de ataque, y un organizador de la defensa y del equipo.
Percepción, decisión y ejecución
De esta manera, al igual que hablamos sobre la toma de decisiones en los jugadores de fútbol, en los porteros ocurre más o menos lo mismo, a pesar que el tipo de acciones sea diferente. Las acciones que hemos descrito anteriormente suponen la fase final o el resultado de un complejo sistema de toma de decisión, basados en los momentos del juego:
- Percepción (análisis de la situación) - Fase perceptiva.
- Inteligencia motriz (solución mental) - Fase decisional.
- Acción Técnica (solución motriz) - Fase ejecutiva.
- Conocimiento - experiencia - Ver resultados y aplicar feedback.
Técnica de base va a influir al sobre la técnica aplicada. El objetivo del entrenamiento será poder llegar a mejorar las fases anteriores a la ejecución, es decir mejorar su capacidad de procesamiento, así como dotarles de experiencias motrices y situacionales propias de la competición para mejorar la capacidad de decisión.
El rebotador resulta útil porque puede modificar la trayectoria del balón y obligar al arquero a interpretar cada devolución. El entrenador puede variar el ángulo, la fuerza, la altura y el momento del pase para crear estímulos progresivos y evitar que el arquero responda de forma automática.
Cómo organizar una sesión con rebotador
Podemos entender entonces que el portero a pesar de ser un jugador diferente en sus acciones, también debe estar supeditado al trabajo táctico del equipo y será necesario realizar los entrenamientos en base al tipo de portero que es y en segundo lugar a la forma de jugar del equipo.
En este artículo nos centraremos en la parte individual del entrenamiento del portero, centrándonos sobre todo en el aumento del rendimiento y en la prevención de lesiones. A nivel metodológico en el entrenamiento de porteros, Sambade Plantea diferentes cajones o apartados de entrenamiento donde incluir los diferentes ejercicios que podemos llevar a cabo en el entrenamiento.
Al igual que en la periodización de las semanas de trabajo, será necesario programar estas cargas también, en función de la cercanía a la competición durante la semana.
Una sesión puede organizarse de la siguiente manera:
- Activación general y movilidad.
- Coordinación y velocidad gestual con balones de diferentes tamaños.
- Desplazamientos cortos y cambios de dirección.
- Blocajes frontales y recepciones a ras de suelo.
- Desvíos laterales y acciones de caída.
- Saques con la mano y golpeos con el pie.
- Situaciones combinadas con rebotador.
- Vuelta a la calma.
Ejercicio 1: devolución frontal y blocaje
El arquero se coloca frente al rebotador, a una distancia que permita recibir el balón con comodidad y ejecutar el gesto técnico sin perder la postura. El entrenador o un compañero realiza un pase firme al rebotador y el arquero se prepara para recibir la devolución.
La recepción debe hacerse con el cuerpo detrás del balón, las manos orientadas hacia la trayectoria y los codos preparados para amortiguar el contacto. Después del blocaje, el arquero devuelve el balón al rebotador y recupera la posición inicial.
El ejercicio entrena el método de posicionar el cuerpo detrás del balón como una barrera. También puedes enfocarte en la correcta técnica de “recoger” de usar las palmas y los codos de la manera correcta que permita que el balón ruede suavemente hacia el cuerpo.
Para aumentar la dificultad, el balón puede enviarse ligeramente hacia un lado, de modo que el arquero tenga que realizar uno o dos apoyos antes de bloquear. También puede alternarse la altura de la devolución para trabajar recepciones al pecho, a la cabeza y por debajo de la cintura.
Ejercicio 2: pase al rebotador, desplazamiento y blocaje lateral
El arquero comienza en posición básica y juega el balón contra el rebotador. Inmediatamente después del pase, se desplaza hacia el lado indicado por el entrenador para recibir la devolución lateral.
El objetivo es que el arquero no observe únicamente el balón, sino que coordine el pase, el desplazamiento y la preparación del blocaje. La devolución puede ser controlada con las manos si llega a una zona segura o desviada hacia un espacio lateral si llega con demasiada velocidad o altura.
Este ejercicio ayuda a mejorar el trabajo de pies y entrena al portero para moverse rápido entre los postes del arco. También entrenará a los porteros a inclinarse hacia adelante y mantenerse siempre en puntas para hacer un movimiento rápido.
La distancia al rebotador debe permitir que el arquero llegue al balón con pasos cortos y equilibrados. El desplazamiento debe terminar con una base estable, evitando cruzar los pies en exceso o recibir el balón con el cuerpo girado.
Ejercicio 3: rebotador, caída y recuperación
El arquero juega el balón contra el rebotador y se desplaza hacia un costado para realizar una recepción baja. Si el balón se aleja del cuerpo, debe lanzarse para atraparlo o desviarlo, aterrizando sobre la cadera y el hombro.
Una vez que el balón queda bloqueado, el arquero se levanta rápidamente, recupera la posición y vuelve a jugar otro balón contra el rebotador. La recuperación debe realizarse utilizando una secuencia coordinada: apoyo lateral, impulso con las piernas y orientación hacia la siguiente acción.
La típica zambullida al suelo se realiza paralela al suelo sin ganar mucha altura y requiere un estallido de velocidad. Además, también ayuda a los porteros a perfeccionar su aterrizaje.
Idealmente, deberían practicar aterrizar sobre las caderas y los hombros para prevenir lesiones en las partes más vulnerables del cuerpo.
Como Tirarse al Suelo (Porteros) - Como Parar un Balón Raso y Técnica de Caída (Arquero Tutorial)
Ejercicio 4: doble devolución y reacción
El entrenador coloca dos rebotadores a diferentes ángulos o utiliza un único rebotador alternando la dirección de los pases. El arquero debe identificar de qué lado llegará la devolución, desplazarse y ejecutar la acción correspondiente.
La primera devolución puede ser frontal y la segunda lateral. También puede combinarse un blocaje con un despeje de puños o una recepción con un pase inmediato a un compañero.
El ejercicio entrena la velocidad de reacción y la capacidad de volver rápidamente a la posición después de una atajada. La práctica también les ayuda a manejar dos ataques desde el mismo movimiento de manera más efectiva.
Cada arquero debe completar de 5 a 6 repeticiones. Puedes aumentar el intervalo de tiempo entre dos repeticiones consecutivas dependiendo de la edad y el nivel de condición física del portero.
Ejercicio 5: rebotador y estímulo visual
El entrenador da la señal de inicio mediante un estímulo visual. El arquero comienza desde una posición de espera, realiza un pase al rebotador y responde a la devolución según el color, número o dirección indicada.
Los trabajos discriminativos son aquellos que buscan la toma de decisión del jugador, es decir proponer situaciones en las que el portero tenga que decidir que tipo de balones debe atrapar.
Un ejemplo de esto sería el trabajo de con tres balones numerados donde tenga que atrapar aquel número que nosotros vayamos proponiendo.
El uso de señales visuales permite aproximar el ejercicio a las exigencias del partido, en las que el arquero no siempre conoce con anticipación la dirección del balón. La señal puede indicar si debe bloquear, desviar, jugar con el pie o enviar el balón hacia una zona concreta.
Ejercicio 6: rebotador y visión parcialmente obstruida
El entrenador o un compañero se coloca delante del arquero sin bloquear completamente la trayectoria. El arquero juega el balón contra el rebotador y debe reaccionar a la devolución con visibilidad reducida.
Dificultar la visión con un panel o un compañero busca trabajar la velocidad de reacción ante la llegada de un balón sobre el que no se tiene control, como puede pasar en un partido, como en un lanzamiento en el que el portero no puede ver con claridad por que tiene rivales y compañeros delante de él.
La progresión debe ser gradual. Primero se reduce ligeramente el campo visual y se utiliza una devolución controlada; después se aumenta la velocidad del balón o se cambia la trayectoria del rebote.
Otro tipo de acciones interesantes son aquellas en las que la trayectoria del balón cambia inesperadamente, como cuando toca en un rival o compañeros. Trabajar esto en el entrenamiento será de gran interés.
Ejercicio 7: coordinación con pelota de tenis y rebotador
El arquero lanza una pelota de tenis hacia arriba. En ese mismo momento, recibe un lanzamiento para blocaje frontal y devolución. Recepciona la pelota de tenis y realiza un pase a un compañero.
Rápidamente, recibe un disparo lateral para realizar un desvío lateral, se levanta correctamente del suelo y finaliza el ejercicio con un despeje de puños.
Este ejercicio combina coordinación, atención dividida, blocaje frontal, desplazamiento, desvío lateral y despeje. La pelota de tenis puede lanzarse con una altura y una trayectoria adaptadas a la edad y al nivel del arquero.
El primer ejercicio tiene un trabajo coordinativo con una pelota de tenis, además de un blocaje frontal, que podrá lanzarse con la mano o con el pie (según edad y nivel). También contiene un trabajo de desplazamiento, desvío lateral y despeje de puños.
Ejercicio 8: desplazamiento, rebotador y saque con la mano
El arquero comienza con una acción de coordinación y desplazamiento antes de jugar el balón contra el rebotador. Después de la devolución, realiza un blocaje raso frontal con caída, se incorpora y ejecuta un saque con la mano hacia un compañero.
El saque debe dirigirse a una zona determinada para trabajar también la precisión y la continuidad ofensiva. El arquero no termina su participación con la atajada, sino que debe iniciar rápidamente la siguiente jugada.
El arquero es un punto de inicio de las jugadas de ataque, y un organizador de la defensa y del equipo. Por eso, el entrenamiento con rebotador puede incluir tanto acciones defensivas como ofensivas.
Las acciones ofensivas pueden ser de reinicio, como el saque de meta o el golpe franco, y de continuidad, como los saques de portería y los pases posteriores a una recuperación.
Ejercicio 9: dos arqueros y dos rebotadores
Dos arqueros trabajan al mismo tiempo. Cada uno tiene asignado un rebotador y debe completar una secuencia de desplazamiento, pase, reacción y acción técnica. La comunicación entre ambos es esencial para evitar interferencias y mantener la intensidad.
El entrenador puede iniciar el ejercicio con un estímulo visual. Saltan los dos hacia arriba para chocar las manos, y comienza cada uno su trabajo.
Uno de ellos inicia la carrera hacia el step, (subir, adelante, subir, atrás, subir adelante) y tras una buena posición en la mini portería, recibe un disparo raso frontal para blocaje.
Con ese balón, realiza un saque con a mano a otro compañero que finalizará con tiro a puerta. El otro compañero, realiza la escalera de frecuencia y tres saltos de valla.
Se posiciona en portería y recibe el disparo frontal. El trabajo puede adaptarse utilizando el rebotador para que el primer pase, la devolución y la acción de finalización se produzcan dentro de la misma secuencia.
Ejercicio 10: reacción a dos acciones consecutivas
El arquero recibe una devolución baja de un primer rebotador, realiza un blocaje o desvío y debe responder inmediatamente a una segunda devolución desde otro ángulo.
El propósito principal de esta sesión de entrenamiento es acelerar el tiempo de reacción de los porteros. Esto les permite volver rápidamente a la posición después de una atajada.
Para hacer la práctica más intensa, los tiradores pueden patear el balón con los pies en lugar de lanzarlo. La potencia y la dirección angular de los tiros pueden aumentar a medida que los porteros mejoran sus habilidades y condición física.
La progresión debe respetar la edad, el nivel técnico y la capacidad de recuperación del arquero. La velocidad no debe aumentar si provoca una pérdida evidente de la postura o una ejecución insegura.
Ejercicio 11: tres conos, rebotador y recuperación de posición
Coloca tres conos a 8 a 10 pies frente a la línea de arco. Idealmente, los tres conos deben ser de tres colores diferentes. El rebotador se sitúa en una posición desde la que pueda devolver el balón hacia el centro o hacia los lados.
Mientras el portero se coloca en el centro en posición de espera, el compañero grita un cono de un color específico. El portero corre hacia ese cono y vuelve a la posición en el centro del arco.
En ese momento, el compañero realiza un disparo al arco. El portero debe intentar bloquear el disparo.
El ejercicio ayuda a mejorar el trabajo de pies y entrena al portero para moverse rápido entre los postes del arco. El rebotador puede sustituir el disparo directo en la primera fase y añadir una devolución inesperada después del desplazamiento.
Ejercicio 12: cambio de dirección alrededor de un cono
El objetivo del ejercicio con un cono es simular una situación en la que un portero necesita cambiar de dirección rápidamente. La configuración implica colocar un cono en línea con el centro del arco, a unos pocos metros delante de la línea del arco.
El portero inicia el movimiento corriendo hacia el cono, imaginándolo como un delantero atacante. Corre alrededor del cono y regresa a la línea del arco para defender el disparo que el otro jugador realiza al arco.
El rebotador puede colocarse de forma que la devolución aparezca después del giro. El arquero debe orientar los apoyos, ajustar la distancia a la línea y responder sin perder el equilibrio.
Durante un partido, la dirección de un balón entrante puede cambiar en cualquier momento. Si la anticipación inicial es incorrecta, el portero necesita hacer giros rápidos y reorientar su cuerpo para defender el arco.
Este ejercicio ayuda al portero a mantenerse alerta y a reposicionar su cuerpo según la ubicación del balón y el ángulo de disparo. También los prepara para ajustar su posición y estrechar el ángulo extendiéndose.
Ejercicio 13: pase, giro y salida rápida
El arquero pasa al rebotador, controla el balón y gira con decisión hacia una zona previamente marcada. Después del giro, realiza un desplazamiento corto, una acción defensiva o un pase hacia un compañero.
Experimenta con distintos tipos de giro: con el interior, el exterior, medios giros y recortes hacia atrás. Usa conos o marcadores para simular defensas y girar hacia el espacio.
Alterna los pies y las direcciones de giro para mejorar el equilibrio y la conciencia. Añade un regate o un sprint rápido tras el giro para imitar el juego real.
El ejercicio desarrolla la orientación corporal y la capacidad de jugar hacia un espacio diferente al de la recepción. Mantén la cabeza arriba para saber en todo momento hacia dónde tengo que jugar.
Ejercicio 14: control orientado y pase hacia atrás
El arquero juega el balón contra el rebotador y se prepara para recibir la devolución a su espalda o en un ángulo lateral. Antes del contacto, debe observar el espacio disponible y orientar el cuerpo.
En este ejercicio trabajaremos la orientación corporal para recibir y jugar a mi espalda. Mantén la cabeza arriba para saber en todo momento hacia dónde tengo que jugar.
Los pases deben ser precisos y contundentes para un rebote correcto. El arquero puede controlar con un toque orientado y realizar el segundo toque con el pie contrario.
El ejercicio mejora la precisión en el pase, el control, la orientación corporal, la percepción y la velocidad de reacción.
Ejercicio 15: pase a un toque y disparo
Coloca el rebotador entre el arquero y la portería, pasa, controla la devolución y dispara. Varía la posición del rebotador para practicar el disparo desde distintos ángulos.
Usa definiciones a un toque cuando sea posible para simular escenarios de ritmo rápido. Apunta a objetivos concretos usando conos o marcadores para mejorar la precisión del disparo.
Alterna entre el pie dominante y el no dominante para mantenerte impredecible. Añade movimiento antes de recibir para simular la fatiga y el timing de un partido.
En el caso del arquero, el disparo puede sustituirse por un saque con la mano, un golpeo largo o un pase dirigido a una zona concreta. De este modo, la secuencia trabaja la transición entre la recuperación del balón y el inicio del ataque.
Ejercicio 16: reacción a una devolución alta
El arquero envía el balón al rebotador y se desplaza hacia atrás o lateralmente para recibir una devolución aérea. Debe valorar si puede atrapar el balón en el punto más alto o si es preferible despejarlo con los puños.
Todos los tipos de saltos que puede llegar a buscar un balón. Debemos ser capaces que aprendan una correcta técnica de salto, sobre todo buscando que tras un salto, la recepción de este se realice con las dos piernas y no únicamente con una, evitando algún tipo de lesión.
La recepción del salto debe realizarse con equilibrio y con una posición que permita continuar la jugada. El arquero debe evitar caer sobre una sola pierna si la situación permite una recepción con los dos apoyos.
El trabajo de salto puede combinarse con desplazamientos, giros y estímulos visuales. La devolución aérea no debe ser siempre idéntica, porque el arquero debe aprender a ajustar la carrera y el momento del impulso.
Ejercicio 17: desvío lateral y segundo balón
El arquero recibe una devolución dirigida hacia un costado y, en lugar de intentar bloquearla, realiza un desvío hacia una zona segura. Inmediatamente después, debe levantarse y responder a una segunda devolución.
El ejercicio requiere un arco de tamaño completo y varios balones de fútbol. Para empezar, el portero debe estar listo en la línea de arco en el centro.
El ejercicio comienza con un jugador lanzando o disparando un balón bajo hacia un extremo del arco. Los porteros se moverán y se lanzarán para bloquear el balón.
Una vez que el balón queda bloqueado, el otro jugador lanzará un balón alto hacia el lado opuesto del arco. El portero necesitará moverse rápido para atrapar o desviar ese balón.
La devolución del rebotador puede utilizarse como primer estímulo y el segundo balón puede ser enviado por el entrenador. Así se combinan una trayectoria imprevisible y una acción posterior con mayor exigencia temporal.
Ejercicio 18: recepción de balones con diferentes partes del cuerpo
El rebotador puede emplearse para practicar devoluciones que el arquero recibe con las manos, los pies, el muslo o el pecho. La parte del cuerpo utilizada debe depender de la altura, la velocidad y la distancia del balón.
Practica la recepción de devoluciones por alto con el muslo o el pie. Usa ambos pies para parar y controlar el balón que vuelve.
La variación de superficies de contacto mejora la coordinación y permite que el arquero resuelva balones alejados de la zona óptima de blocaje. También favorece el paso de jugador a portero.
Pasar de jugador a portero son acciones en las que el jugador tenga que tocar el balón con el pie o con las manos en función de los estímulos que vayamos planteando, simulando las requerimientos que pueden pasar en un partido.
Ejercicio 19: doble 90 con comunicación
En este ejercicio, la comunicación es clave y deberás trabajar con tu compañero. Cada uno tendrá dos reboteadores con los que trabajará.
Entre los dos, llegar a la cantidad fijada de golpeos lo antes posible. Estar atentos al reboteador que se encienda para apagarlo con precisión en el menor tiempo posible.
El ejercicio puede adaptarse al entrenamiento de arqueros colocando los rebotadores en dos ángulos diferentes. Cada arquero debe comunicar la dirección de su devolución y avisar cuando termina la acción.
El trabajo desarrolla la precisión en el pase, el control, la comunicación con el compañero, la percepción y la velocidad de reacción.
Ejercicio 20: carrera triangular con rebotadores
El jugador cuyo reboteador se encienda tendrá que pedir el balón, apagarlo y jugar con el compañero cuyo reboteador se encienda, hasta alcanzar la cantidad de golpeos fijada como equipo.
La dinámica puede utilizarse con arqueros para trabajar la comunicación, la orientación corporal y la continuidad del juego después de una recepción. Los desplazamientos deben ser cortos y controlados para que la calidad técnica no se pierda.
El ejercicio mejora la precisión en el pase, el control, el primer toque, la comunicación con los compañeros, la percepción y la velocidad de reacción.
Fuerza aplicada al entrenamiento con rebotador
Como hablamos en otros artículos, el entrenamiento de la fuerza resulta decisivo en cualquier deporte, pero en deportes de acciones explosivas este resulta fundamental. Sin embargo, el trabajo de fuerza debe estar orientado al deporte y a los requerimientos que el jugador necesita.
De esta manera, el trabajo de fuerza debe estar orientado hacia las diferentes acciones que el portero se encontrará dentro del partido. El rebotador permite transferir un desplazamiento, un salto o un impulso a una acción técnica concreta con el balón.
| Tipo de fuerza | Aplicación en el arquero |
|---|---|
| Fuerza de posicionamiento | Es aquella fuerza necesaria para aguantar su posición. |
| Fuerza de desplazamiento | La fuerza de desplazamiento es la necesaria para realizar los desplazamientos en diferentes direcciones de forma rápida y efectiva. |
| Fuerza de impulsión | Fuerza necesaria para desplazarse hacia un lado u otro de la portería, hacia abajo o hacia arriba. |
| Fuerza de interceptación | Fuerza aplicada en acciones de recuperación o despeje del balón. |
| Fuerza de golpeo y lanzamiento | Fuerza utilizada ante un lanzamiento con las manos o con los pies. |
| Fuerza de contacto | El portero de fútbol debe tener un buen sostén muscular para recibir y aguantar golpes de compañeros y contrarios. |
La fuerza de desplazamiento es la necesaria para realizar los desplazamientos en diferentes direcciones de forma rápida y efectiva. Debido a que estos desplazamientos serán siempre en función de un estimulo concreto, como puede ser ir a despajar un balón con los pies fuera del área, las tareas tendrán una parte de carga física (buscando el trabajo de fuerza) y una posterior transferencia hacia la acción en concreto que se esta buscando.
Dentro de este apartado encontramos impulsiones en diagonal, que son aquellas acciones necesarias para desplazarse hacia un lado u otro de la portería, hacia abajo o hacia arriba, como en la parada de un penalti.
También se trabajan impulsiones a una pierna sola- dos piernas, impulsiones en espacio próximo, donde el portero debe ser capaz de controlar su espacio próximo (1-2 metros) alrededor de su cuerpo ante balones cercanos, e impulsiones a contrapié.
Las impulsiones a contrapié hacen referencia a aquellas acciones en las que es necesario realizar un paso hacia atrás para tener impulso o generar espacio y permitirle realizar una determinada acción en un espacio próximo.
Trabajo de base: apoyos, saltos y desplazamientos
El trabajo de base o sostén es aquel que será la base de las acciones motrices que realiza un portero, es decir, trabajaremos todas las acciones que el jugador tiene que realizar durante el juego.
Estas acciones motrices las podemos clasificar como saltos y desplazamientos. Se trabajan todos aquellos desplazamientos propios del puesto, como los que debe realizar en un córner o al salir del área para cabecear un balón.
El objetivo de este tipo de tareas será en primer lugar buscar un trabajo correcto de la técnica, para posteriormente trabajar las mismas acciones como saltos o desplazamientos con cargas más pesadas (por ejemplo colocando chalecos de peso en el cuerpo) para aumentar la carga de trabajo y siempre evitando que este tipo de carga no interfiera en la técnica correcta.
Por ultimo, será ideal combinar al igual que hacíamos en el apartado de fuerza, trabajo de base con una acción de transferencia hacia situaciones reales. Un ejemplo podría ser una secuencia de saltos con chalecos y una posterior parada a un balón.
Con el rebotador, la transferencia puede realizarse mediante una secuencia de apoyos, salto o desplazamiento seguida de una devolución frontal, lateral o aérea. La carga adicional solo debe utilizarse cuando no perjudique la calidad de los movimientos.
Velocidad específica y progresión de estímulos
Dentro del trabajo específico en los entrenamientos de porteros, podemos encuadrar todas las acciones de velocidad específica que requiere la posición. Hemos dicho anteriormente que las acciones del portero son acciones de corta duración, muy rápidas y muy esporádicas.
Por eso será necesario que las tareas que se planteen de manera específica sean acciones en las que el jugador tenga que reaccionar ante estímulos rápidos y a poca distancia.
- Deben crecer en dificultad de estímulos y de progresión, ya que no valdrá de nada si los estímulos que se le plantean son demasiado difíciles de controlar.
- Velocidad gestual y segmentaria.
- Modificar el móvil y las trayectorias.
- Colaboración entre compañeros.
- Espacio próximo.
- Trabajos discriminativos.
- Pasar de jugador a portero.
- Dificultar la visión con un panel o un compañero.
- Aumentar la velocidad del balón o aumentar el movimiento del balón.
El objetivo de estas tareas es ir progresando poco a poco en dificultad. La velocidad gestual y segmentaria busca la velocidad de los brazos y de las piernas en acciones muy rápidas y en espacio próximo.
Se trata de trabajar con diferentes móviles, como pelotas de tenis, balonmano y otros deportes, así como también diferentes tipos de trayectorias. Las tareas deben estar apoyada por los otros porteros, de forma que estos ayuden y apoyen la tarea lanzando el balón o acompañando la jugada.
En palabras de Sambade, los porteros tienen que ayudar a crecer unos a otros. Las tareas de velocidad específica deben estar enfocadas en el espacio próximo del portero.
Prevención de lesiones
Debido a las exigencias del propio puesto, y las acciones motrices que está demanda, el trabajo preventivo debe ser mayor en este tipo de jugadores. Las constantes caídas, los impactos del balón en las manos, brazos y hombros, así como las recepciones de los saltos tras agarrar un balón, son acciones potenciales de incurrir en lesión.
Por eso es necesario un plan adecuado y específico para trabajar con los porteros sobre todo centrándonos en las lesiones más habituales en este puesto:
- Lesiones en los hombros y en codos.
- Lesiones en las muñecas y dedos por los impactos del balón.
- Lesiones en el miembro inferior, sobre todo en rodillas por malas recepciones tras los saltos.
El trabajo preventivo específico debe dar importancia al equilibrio en los miembros inferiores. Las superficies inestables resultan interesante, sobre todo para el control del equilibrio en diferentes planos de movimientos.
También debe considerarse la importancia del núcleo del core, como protección para la columna vertebral en los impactos y el control del cuerpo en diferentes acciones.
Es necesario llevar a acciones específicas del portero en el campo. El trabajo con rebotador puede incluir recepciones controladas, caídas sobre colchonetas y desplazamientos con una progresión de dificultad.
Trabajar ejercicios para la prevención de traumatismo en los hombros y en los antebrazos causados por los impactos del balón en las manos. En este sentido es importante el trabajo de los ejercicios excéntricos como flexiones con impulso, caídas controladas con las manos sobre colchonetas desde diferentes alturas o el trabajo con balones de diferentes pesos.
El trabajo funcional debe centrarse en el hombro, buscando fortalecer el complejo articular del hombro, con ejercicios analíticos y pasando a ejercicios más funcionales y específicos de las acciones del portero.
Este tipo de acciones es interesante que se trabajen también en especificidad, buscando que el jugador trabaje en diferentes rangos de movimiento que se va a encontrar en la competición. Obviamente antes de este paso, debe existir un buen trabajo de base, donde se trabaje la estabilidad del hombro en su totalidad.
Errores frecuentes al entrenar con un rebotador
Uno de los errores más habituales es aumentar la velocidad del balón antes de que el arquero domine la postura básica. La intensidad solo debe incrementarse cuando el desplazamiento, el apoyo y la acción técnica se ejecutan con control.
Otro error consiste en utilizar siempre la misma trayectoria. Un rebotador debe aprovecharse para variar la altura, el ángulo, la fuerza y el momento de la devolución.
También es importante no separar completamente la técnica de la percepción. El arquero no debe limitarse a reaccionar de forma mecánica, sino observar, interpretar y elegir entre bloquear, desviar, despejar, controlar con el pie o iniciar el ataque.
La carga de trabajo debe adaptarse al momento de la semana, al nivel del arquero y a la cercanía de la competición. Las sesiones cortas y enfocadas -3 a 5 veces por semana- pueden ser muy eficaces.
Recomendaciones para mejorar con constancia
La constancia es clave. Un entrenamiento frecuente y enfocado aporta las mayores mejoras.
Trabaja a alta intensidad. Exígete reaccionar rápido y mantenerte ágil.
Varía tus ejercicios. Mezclar distintas acciones mejora la adaptabilidad y hace el entrenamiento más entretenido.
Usa ambos pies. Un jugador completo puede controlar, pasar y definir bajo presión con cualquier pie.
La progresión debe incluir primero acciones simples, luego combinaciones de desplazamiento y técnica, y finalmente estímulos variables con toma de decisiones. El objetivo no es acumular movimientos, sino mejorar la calidad de la respuesta en situaciones parecidas a las del partido.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre una portería de fútbol y un rebotador?
Una portería de fútbol se usa para ejercicios de definición y para marcar, mientras que un rebotador devuelve el balón en distintos ángulos y velocidades para el desarrollo de habilidades técnicas como el pase, el control y el tiempo de reacción.
¿Puedo usar una pared en lugar de un rebotador?
Sí, pero un rebotador diseñado para ello es portátil y está pensado para ofrecer rebotes más realistas y devoluciones variables, lo que lo hace más versátil y eficaz que una superficie fija.
¿Con qué frecuencia debería entrenar con un rebotador?
Sesiones cortas y enfocadas -3 a 5 veces por semana- pueden ser muy eficaces. Incluso ejercicios de 20 minutos hechos con constancia producirán mejoras notables.
¿Es bueno un rebotador para todas las posiciones?
Sí. Tanto si juegas de defensa, centrocampista o delantero, el control del balón, el giro bajo presión y la toma de decisiones rápida son habilidades esenciales que un rebotador ayuda a desarrollar.