Arturo Vidal dejó el Barcelona después de dos temporadas y llegó a un acuerdo con el Inter de Milán, club en el que volvió a coincidir con Antonio Conte y compartió vestuario con Alexis Sánchez. El centrocampista chileno se marchó tras disputar 96 partidos, marcar 11 goles y conquistar una Liga y una Supercopa de España.
El Barcelona anunció el acuerdo con el Inter de Milán para el traspaso del jugador, que todavía tenía un año de contrato, pero dejó de contar para el proyecto de Ronald Koeman. Ambas partes acordaron rescindir el compromiso para que Vidal pudiera comenzar una nueva etapa en el fútbol italiano.
Dos temporadas y 96 partidos con el Barcelona
Arturo Vidal dejó atrás dos temporadas en el Barcelona para regresar al fútbol italiano, ahora con la camiseta del Inter de Milán. El balance del volante chileno fue positivo, ya que logró revertir un inicio en que fue cuestionado, supuestamente por no tener el “ADN Barça”.
El “Rey Arturo” jugó 96 de los 111 partidos del Barcelona en las dos temporadas en que estuvo en el club catalán. Esto representa el 87% de los encuentros, una cifra alta, pero que cambia cuando se revisan los minutos jugados.
| Registro de Arturo Vidal en el Barcelona | Dato |
|---|---|
| Partidos disputados | 96 de 111 |
| Minutos jugados | 4.992 de 9.990 posibles |
| Porcentaje de partidos disputados | 87% |
| Porcentaje de minutos jugados | 50 por ciento |
| Partidos como titular | 51 |
| Partidos ingresando desde la banca | 45 |
| Partidos en que fue reemplazado | 21 |
| Goles | 11 |
| Asistencias | 10 |
Vidal disputó 4.992 de los 9.990 minutos posibles de las campañas del Barça. Esto es sólo el 50 por ciento. El chileno fue titular 51 veces, mientras que en 45 ocasiones entró desde la banca. En 21 partidos fue reemplazado.
En su etapa en el Barcelona, el chileno jugó 96 partidos: 66 de Liga, 10 de Copa, 18 de Champions y 2 de Supercopa. En esos encuentros anotó 11 goles y dio 10 pases de gol.
Un centrocampista con una notable efectividad goleadora
Arturo Vidal anotó 11 goles en los 96 partidos en que jugó por el Barcelona. Todos fueron en la Liga Española: tres en 2018-2019 y ocho en 2019-2020. Además, aportó con 10 asistencias: nueve por la Liga y una por la Champions League.
La efectividad lleva el nombre de Arturo Vidal. El centrocampista, que ante el Valladolid firmó su octava diana del curso, fue el futbolista de LaLiga con mejor porcentaje de acierto a gol.
En la última Liga Española, el mediocampista anotó un 32% de sus intentos: 8 tantos en 25 disparos. En Europa, su mejor marca databa de la Bundesliga 2010-2011, cuando con el Bayer Leverkusen anotó 11 tantos en 52 tiros, equivalentes a un 21,2%.
Esa fue una de sus dos mejores temporadas goleadoras ligueras, junto con la de Juventus en 2013-2014. Aunque con la Vecchia Signora tuvo un porcentaje de acierto del 19%, con 58 disparos.
Así empezaron a caer los goles y las asistencias. En sus 98 partidos con el Barça, Vidal contabilizó 11 tantos y 11 pases de gol.
Precisión de pase y trabajo en el mediocampo
Entre la Liga Española y la Champions League, Vidal tuvo un porcentaje de precisión de pases del 88,7 por ciento, número casi idéntico al que tuvo en Bayern Munich, con un 88,9%, y superior al de Juventus, con un 85,2%.
El “Rey” dio 2.721 pases con la camiseta del Barcelona y 80 de ellos fueron clave, es decir, generaron una ocasión de gol.
Vidal se ganó a pulso un lugar como pilar del Barcelona, ya fuera como titular o ingresando con argumentos desde el banco con Quique Setién, el reemplazante de Ernesto Valverde. Su despliegue físico constante y su carácter le ofrecieron al equipo cualidades que ningún otro futbolista de la plantilla poseía.
Una etapa disciplinariamente más limpia
En materia disciplinaria, Vidal tuvo sus campañas más limpias en el Barcelona. El “Rey” sólo recibió 18 tarjetas amarillas y una roja en 96 partidos.
Su promedio de amonestaciones, de 0,19 por partido, fue el más bajo desde que juega en Europa. En Bayern Munich, por ejemplo, tuvo una media de 0,32 amarillas por partido y en la Juventus fue de 0,31.
La llegada al Barcelona y las dudas sobre su estilo
“Quiero ganar tres Champions seguidas con el Barcelona”. Eso pregonaba Arturo Vidal el 3 de agosto de 2018, cuando fue presentado como nuevo refuerzo por parte del elenco catalán con un contrato de tres años.
El “Rey” dejaba atrás tres exitosas temporadas en el Bayern Múnich, con tres títulos de Bundesliga, una Copa de Alemania y dos Supercopas, dando un inesperado salto al fútbol hispano.
El de San Joaquín arribaba al cuadro catalán con 31 años y, si bien su experiencia podía ser de ayuda en cualquier gran equipo del mundo, en el Barcelona no veían con buenos ojos su llegada.
Vidal no tenía -ni tiene- ese tan manoseado “ADN Barça”, ese juego de buen pase heredado por generaciones e inculcado en La Masía que los más conservadores exigen para cada jugador que viste la camiseta blaugrana.
Los medios españoles hablaban de un jugador avejentado, tosco, de un error de la directiva del club por sumar otro nombre al sobrepoblado mediocampo catalán y de un futbolista que, además, no se llevaría bien con Lionel Messi, la principal figura del club.
Los triunfos de Chile sobre Argentina en las Copas América y el perfil extrovertido de Vidal, muy distinto al del trasandino, llevaron a la prensa hispana a especular con que el “Rey” sería el nuevo vetado del plantel.
Pasaron unos pocos días para que la imagen sonriente de Vidal, Messi y Luis Suárez juntos se tomara las portadas en Europa. El de San Joaquín arrancaba con el pie derecho su aventura en el Camp Nou con una amistad que, de seguro, sería siempre recordada.
De la suplencia al reconocimiento
Pero no todo comenzó bien para el exjugador del Bayern. Con Ernesto Valverde como técnico, la banca de suplentes se convirtió en un lugar habitual para Arturo, alguien que nunca había estado acostumbrado a esa situación y que no tardó en expresar su molestia.
Las redes sociales fueron el aliado, pero a la vez el gran enemigo de Vidal en los últimos años, más aún cuando arribó a Barcelona. Asiduo de Instagram y Twitter, el “King” comenzó a publicar mensajes que no pasaron desapercibidos en España.
“No sé lo que pondrán los jugadores en sus redes sociales, pero a mí no me ha dicho nada. No sé si estará enfadado por el partido o por un accidente doméstico”, respondía Valverde ante la consulta por las reacciones del chileno, molesto por sus escasos minutos en duelos de Champions League.
Así, siendo el Vidal que se le conoce en Chile, el volante fue ganando críticos mientras la titularidad parecía cada vez más lejana para el bicampeón de América.
Sin embargo, el exjugador de la Juventus también se caracterizaba por no dejar de correr, poner la pierna fuerte cuando era necesario y llegar al área rival cuando se le pedía y, a veces, cuando no. El “Rey” comenzaba a sumar adeptos.
El “King” no entraba en los planes de Ronald Koeman pese a que Vidal se había ganado a pulso un lugar como pilar del Barcelona, ya fuera titular o ingresando desde el banco con argumentos.
El primer año: títulos y una dolorosa eliminación
El primer año de Arturo como culé terminó con un título de Liga, la Supercopa de España y la dolorosa eliminación en semifinales de Champions ante el Liverpool.
El Barcelona había ganado 3-0 en la ida y cayó 0-4 en Anfield, con el chileno siendo uno de los jugadores más destacados en ambos encuentros.
Con el mercado de pases abierto, el Inter de Milán de Antonio Conte, quien había dirigido al chileno en Juventus, preguntó insistentemente por él. Messi y compañía blindaron al “Rey”, que sabía, luego de la caída en Inglaterra, que el sueño de la “Orejona” estaba a su alcance.
“El 2020 sería el año”, de seguro imaginaba.
La confianza de Quique Setién
Para la temporada 2019-2020, las buenas actuaciones de Vidal eran habituales y los críticos del volante chileno eran cada vez menos. Aunque, con cada partido bajo, los cuestionamientos hacia el formado en Colo Colo no tardaban en aparecer.
Cuando parecía que Arturo encontraba regularidad y su lugar en el andamiaje de Valverde, el chileno decidió demandar al club catalán por bonos impagos relacionados con la cantidad de minutos que sumaba en cada torneo.
Una manera de presionar por minutos, dijeron unos; un insulto al equipo que le pagaba su millonario sueldo, especularon otros.
Un par de malos resultados terminaron condenando al entrenador. La derrota en la Supercopa de España en enero de 2020 ante el Atlético de Madrid acabó por sepultar el ya atribulado mando de Valverde, que había logrado dos títulos ligueros, pero no convencía a la dirigencia.
En lugar del cesado técnico llegó Quique Setién y, de inmediato, Vidal sintió el cambio. El nuevo adiestrador depositó su confianza en el chileno, que se convirtió en una pieza inamovible del mediocampo.
Cuando la pandemia del COVID-19 paró el fútbol, el sueño del exjugador del Bayern por conquistar la Champions seguía vivo, pese a que fue expulsado ante el Napoli en la ida de los octavos de final. Esa fue la única tarjeta roja de su paso por los catalanes.
Ya con el regreso del balompié a España, Vidal seguía aferrado a la titularidad. Jugó de enlace, extremo derecho, centrodelantero y hasta como defensor central, tal como en sus inicios en Colo Colo, cuando las lesiones llevaron a Setién a improvisar.
El final de la temporada y la derrota ante el Bayern
La Liga se perdió: fue para el Real Madrid. Pese a la distancia de puntos cuando se reinició el torneo, el archirrival de los catalanes fue mucho más regular y alzó el título, desplazando a los culés a la segunda plaza.
Volvió la Champions, donde el Barça hizo la tarea ante el Napoli. En cuartos de final, a partido único, el rival sería el Bayern Múnich: Vidal ante su exequipo.
Conocedor del dominio de los bávaros en el fútbol alemán y con hambre de triunfar, el chileno amenazó: “Mañana no juegan contra un equipo de la Bundesliga, juegan contra el mejor equipo del mundo, el Barcelona”.
Vidal fue titular durante los 90 minutos, pero quedó devastado por la aplanadora alemana. El destino quiso que el anterior club de Arturo le propinara un histórico 8-2 que hizo añicos el sueño de la “Orejona”. El “Rey”, otra vez, se quedaba sin corona.

La reestructuración del Barcelona
Un resultado así trajo consecuencias: el despido de Setién, la llegada de Ronald Koeman al banquillo catalán y el recambio total del nuevo entrenador en el club.
Tras la debacle del Barcelona ante el Bayern Múnich, se daba por hecho que Quique Setién no seguiría como entrenador de los culés. La humillante caída por 8 a 2 ante los bávaros, además del mal juego que mostraba el equipo, fue suficiente para que la directiva lo despidiera.
“Quique Setién deja de ser el entrenador del primer equipo”, fue lo primero que comunicó el Barcelona en sus redes sociales. Después agregó un mensaje revelador: “el nuevo entrenador será anunciado en los próximos días, en el marco de una amplia reestructuración del primer equipo”.
La salida del exentrenador del Betis estaba anunciada. Perdió la liga después de desperdiciar su ventaja ante el Real Madrid y se esperaba que no fuera el único en abandonar el club, ya que la dirigencia planeaba hacer una limpieza de la plantilla.
A pesar de que sonaba la opción de Xavi para asumir el banquillo culé, el nombre elegido fue el del holandés Ronald Koeman, exdefensa que le dio al Barcelona su primera Champions en 1992 y entonces entrenador de la selección de Holanda.
Koeman comunicó a Vidal que no contaba con él
El neerlandés pidió los números de Vidal, Luis Suárez, Ivan Rakitic y Samuel Umtiti. El mensaje fue el mismo para los cuatro: “No estás en mis planes”.
El “King” se quedó sin reinado pese a tener un año más de contrato. Las ofertas por el bicampeón de América no faltaban: el Inter seguía expectante, el Paris Saint-Germain había preguntado por él y su representante lo quería en el Manchester United.
El fichaje por el Inter de Milán estaba en los detalles finales y sólo restaba el anuncio oficial. El club italiano quería contar con Vidal para la temporada que comenzaba, junto a Alexis Sánchez, en la búsqueda del título de la Serie A.
El acuerdo con el Inter de Milán
El Barcelona anunció el acuerdo con el Inter de Milán para el traspaso de Arturo Vidal. La operación contempló un pago de un millón de euros en variables por parte del conjunto italiano.
El jugador había llegado al Barcelona en el verano de 2018 a cambio de 18 millones de euros más tres por bonus a cumplir, procedente del Bayern Múnich. En dos temporadas consiguió una Liga, la octava consecutiva en su carrera, y una Supercopa de España.
Se trató de la segunda salida del equipo azulgrana durante aquella ventana de mercado, después del pase del croata Ivan Rakitic al Sevilla a cambio de 1,5 millones más nueve en variables.
La operación permitió al Barcelona reducir la masa salarial y generar más espacio en el centro del campo, una zona congestionada de nombres en la plantilla.
El chileno tenía una ficha de alrededor de 8,5 millones anuales, dinero que se ahorraría el conjunto azulgrana en un contexto de crisis económica producto del coronavirus.
La salida del exjugador de la Juventus, sumada a la de Ivan Rakitic, liberó considerablemente un lugar en el mediocampo, puesto por el que luchaban Frenkie de Jong, Sergio Busquets, Carles Aleñá, Miralem Pjanic, Riqui Puig y Philippe Coutinho.
La despedida de Arturo Vidal
El jugador se despidió de las redes sociales del club catalán con un mensaje de agradecimiento: “Me voy muy orgulloso de haber vestido esta camiseta y por haber jugado junto a grandes jugadores y muy buenas personas”.
“Quiero agradecer a mi familia, a mis compañeros, a los entrenadores, los doctores, el staff y a toda la maravillosa afición que me demostró siempre mucho cariño. Hoy empiezo una nueva etapa en mi vida, pero van a estar siempre en mi corazón. Nos vemos pronto, y siempre Visca Barça!”.
El legado de Vidal en el Barcelona
Arturo Vidal se fue sin cumplir su sueño de ganar tres Champions en tres años con el Barça. El chileno marchó dejando un gran rendimiento deportivo, alguna salida de tono en redes sociales y una crítica al discurso de un importante sector del barcelonismo que reclama, por encima de todo, preservar el ADN culé.
Ese modelo se basa en dominar desde la tenencia del balón y con futbolistas más técnicos que físicos, con un perfil distinto al de Vidal.
El paso de Arturo Vidal por el Barça también dejó una lección: con sólo un gladiador no puede ganarse un gran torneo como la Champions. El chileno se dejó la vida y se jugó tobillos y rodillas en cada partido.
Hizo infinidad de kilómetros y no eludió ninguna refriega. Gustando más o menos su estilo, nunca escatimó una gota de sudor.
Eso debía hacerlo todo el equipo. Vidal se fue, pero si quedaba su cultura del esfuerzo ya sería un gran legado.