La Región del Libertador General Bernardo O’Higgins posee una combinación de recursos minerales, hídricos, agrícolas, forestales, marinos, paisajísticos y energéticos que sustentan buena parte de su economía y de sus actividades productivas. La región es conocida a nivel mundial por la calidad de sus frutas, vinos, potencial de las olas para deportes náuticos y el cobre de su cordillera.
Sus fértiles suelos han favorecido el desarrollo de la agricultura y la agroindustria, mientras que la cordillera concentra importantes yacimientos de cobre y recursos hídricos utilizados para la generación eléctrica y el riego. En la costa destacan las playas, dunas, terrazas litorales y condiciones favorables para actividades náuticas, y en los valles interiores sobresalen los paisajes rurales, los viñedos y la producción frutícola.
Localización y características geográficas
La Región de O’Higgins se sitúa geográficamente entre los paralelos 33° y 35° 01’ de Latitud Sur, y entre los 70° 02' de Longitud Oeste. Cuenta con una superficie de 16.387 Kilómetros cuadrados, ocupando el 2,3% de Chile Continental.
Los límites territoriales son por el Norte la Región Metropolitana y Valparaíso, a través del río Rapel y la hoya del alto río Maipo; por el Este la República de Argentina; por el Sur la Región del Maule, por la hoya del río Tinguiririca; y por el Oeste el Océano Pacífico.
La capital de la región es Rancagua. La región de O’Higgins está dividida administrativamente en 3 provincias y 33 comunas.

Relieve y diversidad de paisajes
Las características del relieve más importantes son la presencia de cuatro fajas longitudinales: Cordillera de los Andes, Depresión Intermedia, Cordillera de la Costa y Planicies Costeras.
Cordillera de los Andes
La Cordillera de los Andes tiene en esta región una altitud que varia entre los 3.000 a 4.000 msnm y un ancho aproximado de 50 km, además presenta un marcado volcanismo, el cual se manifiesta en que las mayores alturas corresponden a conos volcánicos, tales como el Tinguiririca (4.620m) y El Palomo (4.860).
La alta cordillera constituye una reserva de nieve, hielo y agua que alimenta los ríos y quebradas durante distintas épocas del año. En la parte alta de la Cordillera andina desde los 28° lat. S, donde termina el altiplano chileno hasta las proximidades de Chaitén se desarrolla un clima de tundra por efecto de la altura.
Su característica principal es una cobertura nival que da lugar a ventisqueros y glaciares por precipitaciones nivosas y en menor grado pluviosas, originadas por bajas temperaturas que en el mes más cálido oscilan entre 0 y 10° C . Por esta razón la vegetación es escasa o nula.
Depresión Intermedia
La depresión intermedia se presenta con formas planas generadas por el acarreo de materiales, principalmente de origen glacio-fluvio-volcánico, destacando al Norte de la región la cuenca de Rancagua, que se extiende desde Angostura del Paine hasta Angostura de Pelequén por el Sur, alcanzando una longitud de 60 km. y un ancho aproximado de 25 km.
Es atravesada por el estero Codegua, el río Cachapoal y el río Claro en Rengo al sur la depresión intermedia se abre hacia la provincia de Colchagua.
Estas superficies planas, junto con la disponibilidad de agua y la presencia de suelos fértiles, han permitido el desarrollo de cultivos anuales, frutales, viñedos y actividades agroindustriales.
Cordillera de la Costa
La Cordillera de la Costa se presenta baja y de formas redondeadas que no alcanza los 2.000 m.
Esta cuenca se abre paso por el valle de Peumo - Codao - Coltauco, para luego al Sur de San Vicente de Tagua Tagua, frente a la ciudad de San Fernando, volver a retomar altura.
La Cordillera de la Costa también cumple un papel climático, pues por su altitud asume un rol regulador del clima, impidiendo la penetración de las influencias marinas en el valle, disipa las lluvias en sus laderas de barlovento y sus cumbres adquieren rasgos climáticos andinos al sobrepasar el nivel medio de la capa de inversión térmica.
Planicies costeras
Las Planicies Litorales presentan gran extensión en el litoral al Sur del estero Yali, en las cercanías del río Rapel, donde la costa es baja y permite el desarrollo de dunas y playas.
Lo mismo sucede en Bucalemu y Pichilemu donde se presentan hasta tres niveles de terrazas, el contacto con la Cordillera de la Costa se hace por medio de diferentes cursos de agua que penetran hasta 25 km hacia el interior.
Las playas, dunas, terrazas y áreas marítimas constituyen recursos naturales de importancia para el turismo, la recreación y los deportes náuticos. La playa de Pichilemu, al norte de Punta Lobos, es una de las más extensas y tranquilas de la costa central del país.
Recursos hídricos
El principal sistema hidrográfico de la región lo constituye el río Rapel, el cual, a través de sus tributarios, colecta las aguas de la Cordillera de los Andes y de la parte Norte de la Cordillera de la Costa.
Este río se forma de la unión de los ríos Cachapoal y Tinguiririca.
La red hidrográfica regional cumple funciones esenciales para el abastecimiento de agua, el riego agrícola, la generación hidroeléctrica, la conservación de ecosistemas y el desarrollo de actividades recreativas.
La nieve desempeña un rol en el control y permanencia de los escurrimientos de ríos y quebradas. En la Depresión Intermedia las precipitaciones se concentran preferentemente en invierno, alcanzando un promedio cercano a 450 mm. al año.
El lago formado por el trenque de Rapel es aprovechado para la práctica de deportes náuticos, como la vela, la pesca y el esquí acuático. Destacan los sectores de El Manzano y Las Cabras.

Recursos climáticos
En esta región predomina el clima templado con oscilaciones térmicas moderadas. Aumentan las precipitaciones de norte a sur y de oeste a este concentrándose en los meses de invierno.
Encontramos en la costa norte de la región, un clima templado cálido con lluvias invernales y gran nubosidad matinal y humedad atmosférica, que se extiende hasta poco más al Sur de Topocalma.
La cercanía del mar influye notablemente en la moderación de la temperatura. El clima templado cálido con lluvias invernales y gran humedad atmosférica caracteriza a la zona costera al sur de Topocalma.
Las precipitaciones alcanzan cifras cercanas a los 823,5 mm., casi el doble de las registradas en Valparaíso. La temperatura media anual alcanza a los 12,6° C, y la amplitud térmica anual es de 4,8° C y la diaria de 6,4°
En la Depresión Intermedia predomina un clima templado cálido con lluvias invernales, tipo Mediterráneo , extendiéndose desde el cordón de Chacabuco por el norte hasta la cercanía de la ciudad de Victoria por el Sur.
En la precordillera, en una extensión que comprende desde los 31° hasta los 37° S, ejerce su dominio un clima templado frío con lluvias invernales, cuyas características fundamentales son inferidas a través de la estación meteorológica de El Teniente.
La temperatura media anual es de 9,6° C. Las temperaturas invernales de junio a agosto apenas superan los 4° C. Las precipitaciones anuales se concentran mayoritariamente en los meses de invierno alcanzando a 1.072,9 mm. en la estación tomada como referencia.
La diversidad climática permite combinar agricultura de riego, fruticultura, viticultura, actividades forestales, aprovechamiento hidroeléctrico y turismo durante distintas estaciones.
Recursos agrícolas y suelos fértiles
La producción agrícola regional está muy diversificada. La superficie cultivada es de 1.570.000 hectáreas, de las cuales 277.000 son de regadío.
| Actividad o cultivo | Dato destacado |
|---|---|
| Cultivos anuales | Unas 150.00 hectáreas |
| Maíz | 45 por ciento |
| Trigo | 34 por ciento |
| Frutales | Casi 50.000 hectáreas |
| Participación frutícola nacional | 28,5 % de la superficie frutícola nacional |
Los cultivos anuales cubren unas 150.00 hectáreas, predominando el maíz, con un 45 por ciento, seguido del trigo, con un 34 por ciento.
No obstante, los frutales son los cultivos más importantes, con casi 50.000 hectáreas dedicadas a ellos (28,5 % de la superficie frutícola nacional).
Este subsector ejerce una fuerte influencia sobre el empleo agrícola y la generación de divisas provenientes de la agroexportación.
Fruticultura
Las frutas más cultivadas son las manzanas, nectarinas, peras y kiwis.
La disponibilidad de suelos fértiles, agua de riego, condiciones mediterráneas y diversidad de microclimas favorece una producción frutícola orientada tanto al consumo interno como a la exportación.
Además, en torno a la fruticultura se ha desarrollado una notable industria agroalimentaria.
Hortalizas
Las hortalizas no se hallan muy desarrolladas, aunque su cultivo evoluciona a medida que se desarrollan los centros urbanos, con Rancagua a la cabeza, que constituyen los mercados de consumo.
El mayor dinamismo lo han mostrado el tomate y el zapallo, especies de las cuales esta región aporta la tercera y cuarta parte del total nacional, respectivamente.
Ganadería y producción pecuaria
La producción pecuaria está en franco retroceso, tanto en lo que respecta al ganado bovino como a la masa ovina.
Sin embargo, los sectores avícola y porcino han demostrado un mayor dinamismo durante los últimos años del siglo veinte.
Recursos vitivinícolas y agroindustriales
La calidad de los vinos constituye uno de los recursos productivos y culturales más reconocidos de la región. Los valles interiores, sus suelos, el clima mediterráneo y la disponibilidad de agua han favorecido el desarrollo de la viticultura.
La agroindustria aprovecha la producción agrícola regional mediante plantas frigoríficas, empaquetadoras, deshidratadoras y fábricas de concentrados, en su mayor parte destinados a la exportación.
Las localidades de Rengo y Malloa destacan en esta actividad.
La industria agroalimentaria permite agregar valor a frutas, hortalizas y otros productos agrícolas, además de fortalecer el empleo y las exportaciones regionales.
Recursos minerales: el cobre de El Teniente
La Región del Libertador General Bernardo O'Higgins es exportadora de productos mineros ―en particular, cobre y sus derivados―, pero sus fértiles suelos también han favorecido el desarrollo de la agricultura y la agroindustria.
La gran minería cuprífera de El Teniente
La principal actividad minera radica en la explotación de la mina de El Teniente, en los Andes, que, explotada por la Corporación del Cobre (Codelco), producía 300.000 toneladas anuales mediada la década de 1990.
La VI Región ocupa el segundo lugar entre las regiones productoras del mineral, sólo superada por Antofagasta.
La explotación en El Teniente se inició en el período colonial y continuó en el siglo XIX, aprovechando las vetas de mayor ley o porcentaje de metal, pero fue a comienzos del siglo XX cuando empezó a explotarse en forma intensiva, gracias a los innovadores sistemas productivos que permitían aprovechar minerales de baja ley.
El cobre constituye un recurso estratégico para la economía regional y ha impulsado actividades industriales, infraestructura, empleo especializado y exportaciones.
Industria asociada a la minería
La industria está muy vinculada a la minería, con las fundiciones y maestranzas de Coya, Caletones y Pangal, que procesan los minerales de El Teniente.
Estas instalaciones representan un encadenamiento productivo en torno a la extracción, procesamiento y transformación del mineral.

Recursos energéticos
La Región de O’Higgins cuenta con un total de 19 centrales generadoras, con una capacidad instalada de 1.307,7 MW de generación.
| Fuente energética | Participación de la potencia disponible |
|---|---|
| Energía hidráulica | 73,8 % |
| Centrales de pasada | 46,2% |
| Centrales de embalse | 27,6% |
| Energía térmica | 23,7% |
| Gas Natural | 18,6% |
| Petróleo Diésel | 5,1% |
| Energía eólica | 1,3% |
| Energía basada en biomasa | 1,2% |
La región hace buen uso de sus recursos naturales y su matriz energética está liderada fuertemente por la energía hidráulica.
La Región de O’Higgins es conocida a nivel mundial por la calidad de sus frutas, vinos, potencial de las olas para deportes náuticos y el Cobre de nuestra Cordillera, sin embargo, hoy vemos como nace un nuevo nicho asociado a la energía solar y eólica, tecnologías que llegaron para quedarse y aportar en la diversificación de la Matriz Energética Regional, que en la actualidad es liderada fuertemente por la Energía Hidráulica, convirtiéndonos en una Región que hace buen uso de sus recursos naturales.
De la potencia disponible el 73,8 % corresponde a energía hidráulica (Centrales de pasada 46,2% y embalse 27,6%), 23,7% de origen térmico (Gas Natural 18,6% y Petróleo Diésel 5,1%), un 1,3% a Energía Eólica y un 1,2% a Energía en base a Biomasa.
En cuanto a inyección de electricidad, a septiembre de 2015, en la Región de O’Higgins se han generado 1.734 GWh (un 4,4% del aporte al SIC) de este total, el 90,3% fue aportado por las centrales hidráulicas de pasada y embalse, con respecto a la generación a través de gas se encuentra fuera de operación desde el año 2012.
Hidroeléctricas y termoeléctricas
En el capítulo energético cabe destacar las centrales hidroeléctricas de Rapel, la mayor de todas, y Sauzal, así como las termoeléctricas de Coya, que aportan energía a la mina y fundaciones de El Teniente.
El aprovechamiento de los ríos, embalses y desniveles del relieve permite transformar el recurso hídrico en electricidad, aunque la disponibilidad de generación depende de las condiciones hidrológicas.
Energía solar, eólica y biomasa
La energía solar y eólica representan un nicho emergente asociado a la diversificación de la matriz energética regional.
La presencia de biomasa también aporta una alternativa energética vinculada a los residuos y subproductos de actividades agrícolas, forestales y agroindustriales.
Recursos forestales y vegetación
La sexta región se parece mucho a la V región en su vegetación: bosque esclerófilo y estepas formadas por algarrobo y espino.
El bosque esclerófilo, formado por especies como laurel, canelo, quillay, boldo, litre, peumo, maitén, lingue, etc., se encuentra bastante deteriorado en el sector costero (Pichilemu y alrededores), no así en la precordillera donde aparecen además ejemplares de roble, roble maulino y ciprés de la cordillera.
Hacia la costa aparece la palma chilena (Cocalán).
En la vegetación de los valles prevalecen hoy las especies introducidas: álamos, pinos insignes, eucaliptus, nagales, castaños, zarzamoras y sauces.
En aquellos puntos cordilleranos en que hay vegetación autóctona como las laderas de umbría, puede encontrarse robles, quillayes, boldos, peumos, litre, lingues y canelos; mientras en las laderas de solana se pueden encontrar espinos o “Acacia caven”.
Los bosques y matorrales nativos cumplen funciones de protección del suelo, regulación hídrica, conservación de biodiversidad y mantenimiento de paisajes naturales.
Fauna silvestre
En cuanto a la fauna, en la zona costera aún quedan lobos marinos de un pelo; más al interior hay pumas, quiques, conejos, liebres, coipos, ratones, zorro culpeo, chillas y guiñas.
Entre las aves pueden encontrase tórtolas, patos, perdiz, codorniz, garzas chicas, huairavos y gallinas ciegas.
También hay golondrinas, perdicillas, pollitos de mar, pilpilines, fardelas, petreles, corcomán y piquero. Estos últimos habitan en Pupuya.
La fauna costera, de valle, precordillerana y cordillerana forma parte del patrimonio natural regional y depende de la conservación de bosques, humedales, cursos de agua, playas y ambientes de montaña.
Recursos marinos y costeros
El Océano Pacífico constituye un recurso natural relevante para la región, tanto por sus ecosistemas como por sus playas, dunas, acantilados, terrazas litorales y condiciones para la recreación.
La costa baja cercana al río Rapel permite el desarrollo de dunas y playas. Lo mismo sucede en Bucalemu y Pichilemu donde se presentan hasta tres niveles de terrazas.
El potencial de las olas para deportes náuticos es uno de los recursos naturales más reconocidos de la costa de O’Higgins.
En la zona costera aún quedan lobos marinos de un pelo, mientras que entre las aves marinas se encuentran pollitos de mar, pilpilines, fardelas, petreles, corcomán y piquero.
Recursos turísticos y paisajísticos
Aunque en Punta Lobos ya existe una adecuada infraestructura hotelera y turística, la región todavía no ha aprovechado plenamente este potencial económico.
La playa de Pichilemu, al norte de Punta Lobos, es una de las más extensas y tranquilas de la costa central del país.
El lago formado por el trenque de Rapel es aprovechado para la práctica de deportes náuticos, como la vela, la pesca y el esquí acuático. Destacan los sectores de El Manzano y Las Cabras.
Hacia el interior, las famosas termas de San Fernando o El Flaco son utilizadas en la terapia antirreumática.
Pero tal vez el atractivo turístico más notable de la región sean los paisajes rurales del interior, con sus pequeños pueblos.
En ellos se puede degustar la gastronomía tradicional, por ejemplo, la afamada cazuela de ave, y los vinos de la zona.
Los paisajes rurales integran recursos naturales y culturales: suelos agrícolas, viñedos, cursos de agua, pueblos, gastronomía y tradiciones productivas.
SURF and PADDLE SURF, PUNTA LOBOS, PICHILEMU, Chile, Dron, 4K
Relación entre los recursos naturales y la economía regional
La economía regional se estructura sobre la interacción entre minería, agricultura, agroindustria, generación energética, turismo y actividades vinculadas al litoral.
Las Exportaciones Regionales totales en el año 2003, representaron un 7,1% del total nacional, siendo Estados Unidos, Holanda y China los principales mercados de los envíos de la zona, con un 19,02%, 11,27% y 9,8% respectivamente.
Durante el periodo 2002 y 2003, existió un crecimiento de las exportaciones de un 18,23 %, cada con respecto al anterior.
Los envíos de la zona se concentran principalmente en los Mercados Europeos, Asiático y Norteamericano.
Durante el periodo 2003, aproximadamente el 50% de las exportaciones regionales, fueron destinadas a los dos principales socios comerciales del país; Estados Unidos y Europa.
La minería aporta cobre y derivados; la agricultura proporciona frutas, cereales, hortalizas y vinos; la agroindustria procesa y conserva parte de esa producción; la hidroelectricidad utiliza el agua y el relieve; y el turismo aprovecha playas, lagos, termas, paisajes rurales y patrimonio natural.
Importancia de la conservación
El aprovechamiento de los recursos naturales requiere compatibilizar la producción con la protección de los ecosistemas, especialmente en los ambientes costeros, bosques nativos, cursos de agua, suelos agrícolas y áreas cordilleranas.
La conservación de la vegetación autóctona contribuye a proteger los suelos, regular los escurrimientos y mantener los hábitats de especies como el puma, la güiña, el zorro culpeo, los lobos marinos y diversas aves.
El uso sostenible del agua resulta fundamental para mantener simultáneamente el riego agrícola, la generación hidroeléctrica, el abastecimiento humano y la conservación de los ecosistemas fluviales.
La diversificación energética mediante fuentes solar, eólica y de biomasa puede complementar el predominio de la energía hidráulica y reducir la dependencia de una sola fuente de generación.