Marcelo Gallardo se mostró autocrítico después del empate 1-1 entre River Plate y Emelec y reconoció que el equipo no consiguió desarrollar el partido que había planificado. El entrenador analizó el funcionamiento colectivo, admitió las dificultades de sus dirigidos y evitó conformarse con el resultado.
El técnico de River sostuvo que el equipo debía recuperar regularidad, mejorar la precisión y sostener durante más tiempo las buenas actuaciones. Sus declaraciones se inscribieron en una línea de autocrítica similar a la que ya había expresado después de otros resultados adversos.
Gallardo reconoció que River no hizo el partido que quería
“No hicimos lo que queríamos hacer. Las intenciones que teníamos no la pudimos ejecutar. Independiente tenía una energía diferente, fue superior. Tenemos un gran arquero ante situaciones que lo llamaron a estar presente”, examinó.
Siguiendo esta línea, el entrenador agregó: “No estuvimos finos en el juego. Muy imprecisos. Fue general. Lo único que se destaca es no haber perdido. No es la intención nuestra conformarse con eso”.
La evaluación del entrenador apuntó principalmente al funcionamiento colectivo y a la imposibilidad de llevar al campo de juego las intenciones trabajadas durante la semana. La falta de precisión y la superioridad del rival fueron dos de los aspectos que Gallardo destacó al explicar el rendimiento.
La autocrítica del entrenador y la exigencia interna
Gallardo se mostraba crudo y realista, pero tranquilo. En su conferencia post empate contra Vélez, a pesar de un nuevo mal resultado con flojo nivel de su River, no había perdido esa serenidad que tanto lo caracterizó en muchos momentos de su carrera.
Hasta que la última pregunta le desajustó todo eso. Básicamente, porque el tema que se tocó fue de esos que le suele molestar: la consulta iba en torno a si en este momento tenía la misma exigencia y autoexigencia que en sus épocas más ganadores, cosa que no le gustó.
“¿De verdad me preguntás eso? ¿Creés que no? ¿Sabés cómo soy? ¿Me conocés? ¿De verdad creés que. ? ”, comenzó el entrenador con su respuesta, invitando a un intercambio al periodista.
Sin muchas más palabras en el medio, el Muñeco usó eso para hacer autocrítica y marcar una postura clara: “Me hago cargo del rendimiento, del funcionamiento del equipo. No vine nunca a decir lo contrario, nunca dije nada fuera de la realidad. Punto. Listo. No me vas a decir a mí si soy autoexigente o a querer generar esa duda, sé lo profesional que soy. La exigencia que tengo conmigo y para este club, el compromiso que tengo conmigo y la institución está fuera de discusión”, fue contundente.
Luego del empate sin goles ante Vélez, el DT de River dio su opinión del presente del equipo y tuvo un importante intercambio en la conferencia. “¿De verdad me preguntás eso? ¿Creés que no?”, dijo.
Y agregó: “Los resultados son negativos, los asumo, pero no significa que no me exija, que me despreocupe, que no tenga la convicción, eso es meterse con mi profesión. Pueden decir lo que quiera, que somos un desastre, que no le damos dos pases al compañero, que el equipo juega mal. Todo eso está bien, lo acepto. Pero lo otro, no”.
El funcionamiento colectivo, en el centro del análisis
Al principio de la conferencia, Gallardo destacó el rendimiento del adversario y notó un bajón en el funcionamiento del Millonario. “No hicimos lo que queríamos hacer. Las intenciones que teníamos no la pudimos ejecutar”.
La explicación del entrenador no se limitó a una actuación individual ni a un episodio aislado. Gallardo ubicó las dificultades en el comportamiento general del equipo y en la distancia entre la idea planteada y la ejecución durante el partido.
“Los análisis, sobre todo cuando hay errores puntuales, se analizan para adentro. Somos un equipo. El comportamiento de equipo falló hoy. Si se comenten errores puntuales y groseros, quedas muy expuesto. No estuvimos presentes en el funcionamiento de equipo”.
La mirada colectiva también había aparecido después de la derrota contra Tigre. El entrenador había evitado responsabilizar públicamente a sus jugadores y había señalado que los errores debían ser revisados internamente.
“Primero que nada. Impensado. Con relación a lo que veníamos evolucionando como equipo, hoy nos salió todo mal. Cometimos muchos errores y Tigre los aprovechó muy bien. Ellos fueron muy buenos y nosotros no tuvimos la continuidad en la mejora que mostramos en las primeras tres fechas. Una muy mala noche que generó la derrota”.
La necesidad de sostener la evolución del equipo
“Ya hablé de lo que fue el 2025, tengo la expectativa renovada y el equipo venía mostrando buenas cosas. Estábamos siendo muy saludables como equipo, de acuerdo a cómo trabajamos en este inicio de pretemporada y cómo arrancamos el campeonato. Las derrotas, más como las de esta noche, van a tener tendencia a retraer lo malo de lo que fue el año anterior y yo no me voy a quedar con esto ni con lo pasado”, declaró.
A continuación, subrayó su intención por conservar las cosas positivas arrojadas de los triunfos contra Barracas Central y Gimnasia, sumado al empate contra Rosario Central: “Voy a agarrarme de lo bueno que veníamos haciendo, voy a analizar lo malo que hicimos hoy y que no se vuelva a repetir porque tuvimos un partido malo. Tenemos que seguir con la idea de la mejora que veníamos teniendo como equipo”.
“Venimos en evolución. Hoy fue un mazazo impensado, que no estaba en la cabeza de nadie. El fútbol tiene estas cosas. Cuando vos jugas un muy mal partido y el rival juega un muy buen partido y tiene esa contundencia, podemos perder de la manera en la que perdimos. No es aceptable, pero puede pasar. Analizaremos y seguiremos para adelante”.
La respuesta ante los malos resultados
“Por eso, hablaba del contagio positivo, generar buenas cosas a partir del inicio de año, que se venían generando. Esta derrota fue impensada porque no estaba dentro de ninguno de nosotros tener este mal partido que nos vuelva a poner en esa situación, en esa lupa, de pensar que puede repetirse”.
“Venimos con otra energía para que eso no suceda. Hoy fue un mal partido, y hay que aceptarlo. Jugamos muy mal, cometimos muchos errores y el rival los aprovechó. Que esto no genere una rueda negativa. Obviamente, estamos con bronca y frustrados porque no lo esperábamos”.
La postura de Gallardo fue aceptar el bajo rendimiento sin permitir que un resultado adverso definiera todo el proceso. El entrenador insistió en la necesidad de analizar los errores, sostener el trabajo y evitar que la frustración se transformara en una dinámica negativa.
Los silbidos y la recuperación de los futbolistas
Además, se refirió a las situaciones de Facundo Colidio y Maximiliano Salas, quienes se retiraron silbados de la cancha: “El futbolista profesional tiene que convivir con estas cosas. La reprobación es parte del fútbol”.
“Están aquellos futbolistas que tienen la posibilidad de recuperarse y reponerse para seguir adelante y creer en las condiciones que tienen para trabajar más duro y salir de estos momentos. El fútbol tiene estas cosas. Es un círculo permanente”.
“Cuando no suele estar la cosa de la manera en la que querés, hay que trabajar el doble. El fútbol tiene revancha. No hay que quedarse en la frustración, hay que salir rápidamente de eso. El futbolista lo sabe. Hay que trabajar y acompañarlos”.
La respuesta mostró que el entrenador buscó respaldar a sus dirigidos sin negar el descontento de los hinchas. Para Gallardo, la recuperación debía construirse mediante trabajo, acompañamiento y una reacción rápida después de los malos partidos.
Las lesiones y las variantes para los próximos partidos
Luego, puntualizó sobre aquellos jugadores que están con problemas físicos y alarmaron de cara a lo que se viene. Especialmente, puso énfasis en Germán Pezzella, quien tuvo una inoportuna lesión en la previa del duelo ante Libertad: “Son varios los lesionados. No sólo la de Germán: la de Martínez Quarta, la de Salas. Son varios futbolistas. Paulo Díaz estuvo con la rodilla inflamada. Vamos a ver su evolución para el jueves. Lo de Germán, veremos. Voy a ser cauto y esperar los resultados del estudio que se va a hacer mañana”.
En consecuencia, habló sobre los cambios que tendrá que hacer en la lista de buena fe para la Copa Libertadores, donde tras la lesión de Pezzella podría realizar una modificación en ese puesto, con Lautaro Rivero y Sebastián Boselli luchando por un lugar.
“En este momento desconozco el reglamento ya cerrada la lista. Ante una lesión de gravedad, suponiendo que puede ser la de Germán. Desconozco reglamentariamente dónde estamos parados”, comentó Gallardo.
Además, destacó el debut de Rivero, que tuvo que reemplazar a Paulo Díaz por una inflamación en la rodilla. “Estuvo bien para ser su primer partido, un clásico, exigente. Se lo vio bien. Es un futbolista que tiene mucho desarrollo por delante. Esperamos que siga evolucionando”, dijo.
A su vez, le consultaron por Juan Carlos Portillo, futbolista que dejó atrás la tendinitis en el cuádriceps derecho con la que llegó desde Talleres y ahora iniciará una puesta a punto para ponerse a disposición para el partido con Libertad. “Tengo que ver las respuestas de acá al miércoles”, sostuvo el DT.
Un calendario exigente para River
El camino para River será exigente en las próximas semanas ya que tendrá que disputar 9 partidos en 43 días por el calendario compacto del Torneo Apertura y el duelo de Copa Argentina.
En primera instancia, el equipo se trasladará hasta La Paternal el próximo jueves 12 de febrero para afrontar la 5ª fecha del campeonato ante Argentinos Juniors (desde las 21.15) y rápidamente deberá pensar en el viaje a San Luis, donde disputará el cruce de 32avos de final de la Copa Argentina contra Ciudad Bolívar el martes 17 desde las 22.
Luego, tendrá un exigente duelo en Liniers contra Vélez Sarsfield por la 6ª fecha del Apertura: se enfrentarán el domingo 22 a partir de las 18.30.
La acumulación de partidos incrementó la importancia de administrar el plantel, evaluar la evolución de los lesionados y encontrar respuestas futbolísticas en poco tiempo. En ese contexto, la autocrítica de Gallardo quedó vinculada tanto al rendimiento inmediato como a la necesidad de sostener la competencia durante un calendario compacto.
La derrota ante Vélez y la conferencia suspendida
En su visita al Estadio José Amalfitani, River sumó una nueva derrota frente a Vélez Sársfield y confirma su pésimo presente al no haber señales de una levantada.
Si bien hubo un pequeño avance en el segundo tiempo, nada fue suficiente para lograr traerse un punto de Liniers y se incrementa el fastidio de los hinchas al no notar que haya un mínimo de reacción.
Después del partido, se esperaba la palabra de Marcelo Gallardo, pero finalmente no habla. La situación futbolística del Millonario es cada vez más preocupante y los resultados tampoco acompañan.
En las primeras seis fechas del Torneo Apertura lleva tres derrotas de manera consecutiva y no parece haber una respuesta positiva dentro del campo de juego. Una parte de los hinchas ya le soltó la mano al Muñeco y existe un fastidio general.
Además, tampoco hablaron los jugadores. Cuando los periodistas aguardaban por el entrenador y ya estaba todo preparado para que emita explicaciones acerca del partido y del momento que vive, tomó la decisión de suspender la conferencia.
Es así que se marchará de Liniers en silencio, tal como lo hizo en otras ocasiones cuando recibió duros cachetazos. Mientras tanto, crecen las especulaciones sobre su futuro.
Por qué Gallardo decidió no hablar después de Vélez
La Página Millonaria pudo averiguar que Gallardo decide tomarse, al menos, 24 o 48 horas para meditar y pensar la situación.
No quiere decir que haya una conferencia o un anuncio en la semana, pero no habla para bajar los ánimos y la calentura. En ese tiempo analizará qué es lo que sale de esa reflexión para ver los pasos a seguir y si vuelve a hablar antes del partido ante Banfield.
Gallardo se fue de Liniers sin dar declaraciones. Es así que todo River, cuerpo técnico, plantel y dirigentes, se va del José Amalfitani sin emitir ninguna palabra.
Los riverplatenses esperaban contar con explicaciones acerca del planteo del equipo en el primer tiempo, las actuaciones de algunas individualidades y cuál es el mensaje de ahora en más, pero no será el caso.
Mientras tanto, en principio vuelven a los entrenamientos mañana por la tarde, sin descanso de por medio.
Los números que explican la preocupación
De acuerdo a las estadísticas, el Millonario perdió 10 de los últimos 15 partidos disputados por el campeonato local, sumando lo hecho durante el cierre del segundo semestre del año pasado.
En ese período no solo se vio un equipo con un semblante derrotista, sino sin actitudes y dejando papelones en la gente que semana a semana demuestra su amor a la camiseta en el Monumental.
Los resultados negativos y los bajos niveles de funcionamiento aumentaron la presión sobre el entrenador y el plantel. En sus declaraciones, Gallardo asumió la responsabilidad por el rendimiento y rechazó que la autocrítica pudiera confundirse con falta de compromiso.
