Petronila Pérez Rivera explica que ser comadrona, dentro de la cosmogonía maya, no es únicamente un oficio, sino una tarea sagrada y un llamado que exige compromiso, sacrificio y dedicación permanente.
“De niña también me enfermaba mucho y estuve a punto de morir”, cuenta. Pérez cree que no podía procrear porque no estaba ejerciendo la tarea que se le había encomendado -el ser partera-.
El llamado sagrado a ser comadrona
Según la cosmogonía maya, ser comadrona es una tarea sagrada, por lo que requiere de un compromiso serio. Así lo demuestran las más de 29 mil que hay en Guatemala -según subregistros-.
“Sí, este es un llamado que a una se le manifiesta a través de enfermedades o fracasos”. Para descifrar la razón precisa de lo que pasa, se busca la ayuda de un guía espiritual.
“Ser comadrona es un don, un llamado, y no nos podemos negar a ejercer este oficio”.
La decisión es difícil porque esto es de tiempo completo. Además, para atender a las embarazadas en las áreas rurales, se deben caminar largas distancias bajo el sol, la lluvia o de madrugada; en ocasiones hay qué comer pero otras no.
La cuestión es que una siempre debe acudir al llamado y no nos podemos echar para atrás.

Una labor aprendida en la práctica
“Nadie me enseñó”.
El trabajo de las comadronas se desarrolla principalmente en las comunidades y en los hogares de las embarazadas. Según constan los registros del centro de salud, alrededor de 30, pero antes no llevaban control.
Porque nosotras, desde que nos enteramos de su embarazo, las evaluamos en sus casas cada 15 días.
En cambio, es frecuente que los centros de salud estén muy alejados, lo cual es un problema para su movilización.
Seguimiento del embarazo en las comunidades
Como mencioné antes, las visitamos cada dos semanas para darles masajes cuando se requiere y para evaluar el crecimiento adecuado del bebé.
Este acompañamiento permite mantener un contacto constante con las mujeres embarazadas y atenderlas en sus propias casas, especialmente cuando los servicios de salud se encuentran lejos o cuando la movilización resulta complicada.
Los controles se realizan en el entorno habitual de las familias y forman parte de una atención que continúa durante el embarazo, el parto y el periodo posterior al nacimiento.
Distancias, recursos y dificultades del oficio
Para atender a las embarazadas en las áreas rurales, se deben caminar largas distancias bajo el sol, la lluvia o de madrugada; en ocasiones hay qué comer pero otras no.
Además de las dificultades de traslado, las comadronas deben conseguir materiales básicos para atender los partos.
“Nos dicen que para atender un parto de forma adecuada es obligatorio que compremos guantes, jabón, toallas o gasas, por ejemplo”.
“No de parte del Gobierno, porque no responden a nuestras solicitudes”.
| Aspecto de la atención | Situación descrita |
|---|---|
| Seguimiento prenatal | Evaluación en las casas cada 15 días |
| Atención comunitaria | Las comadronas recorren largas distancias |
| Materiales necesarios | Guantes, jabón, toallas o gasas |
| Apoyo institucional | No de parte del Gobierno, porque no responden a nuestras solicitudes |
Prácticas tradicionales antes y después del parto
Antes brindaban bebidas alcohólicas para tales efectos. Ya no.
Se efectúan rituales para pedir la bendición a Dios, al Corazón del Cielo, de la Tierra, del Fuego y del Agua.
Luego, dos o tres meses antes de la fecha para dar a luz, se cita a la pareja y a sus padres.
Hombre y mujer piden perdón por todas las faltas que han cometido y, si algo es grave, se le da chicote al culpable, de acuerdo con la justicia maya.
Estos rituales integran la atención del embarazo con la dimensión espiritual y comunitaria de la vida familiar. La participación de la pareja y de los padres convierte el nacimiento en un asunto que involucra a toda la familia.
El cuidado de la mujer después del nacimiento
Antes se decía que era bueno enterrarlos, pero creemos que hacerlo causa a las mujeres más dolor y una recuperación más lenta.
La práctica relacionada con el entierro fue abandonada porque se considera que puede provocar más dolor y hacer más lenta la recuperación de las mujeres.
Solo durante el primer mes.
En ese lapso se acompaña a la mujer al Registro Nacional de las Personas (Renap) para que inscriba a su hijo.
También se aprovecha para que le pongan su primera vacuna.
De este modo, el acompañamiento durante el primer mes incluye tanto el cuidado de la madre como gestiones vinculadas con la identidad y la salud inicial del recién nacido.
Las ‘comadronas’, una tradición ancestral a preservar en Guatemala
Una atención sostenida por la comunidad
Las comadronas cumplen una función que combina el seguimiento del embarazo, la atención del parto, los rituales tradicionales, el acompañamiento familiar y la orientación posterior al nacimiento.
Su trabajo se realiza en condiciones exigentes, con desplazamientos prolongados y con materiales que en muchas ocasiones deben adquirir por cuenta propia.
“Sí, algunos”.
Así que solo se cobra cuando las familias tienen capacidad, porque muchas no cuentan con los recursos necesarios.
La posibilidad de pagar depende de la situación económica de cada familia, por lo que el servicio no se cobra de manera uniforme. La atención se mantiene como una responsabilidad comunitaria vinculada con el don y el llamado de ser comadrona.
“Ser comadrona es un don, un llamado, y no nos podemos negar a ejercer este oficio”.