Primera ducha del bebé: consejos y recomendaciones para bañarlo con seguridad

La primera ducha del bebé debe realizarse en un ambiente cálido, tranquilo y seguro, con todo lo necesario al alcance de la mano y sin apartar la vista del recién nacido en ningún momento. El agua debe estar tibia, el baño debe ser breve y los movimientos, suaves y delicados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda postergar el primer baño del bebé hasta 24 horas después del nacimiento, o esperar al menos 6 horas si no es posible dejar pasar un día completo por motivos culturales. Durante años se ha recomendado esperar a que caiga el cordón umbilical para bañar al bebé por inmersión, pero la evidencia actual indica que se puede bañar con normalidad, aunque el cordón todavía no se haya caído, a partir de las 24 horas de vida, sin que esto aumente el riesgo de infección.

Cuándo dar el primer baño al recién nacido

El momento del primer baño del bebé ha cambiado en los últimos años. Si bien en la mayoría de las instituciones se solía bañar a los bebés una o dos horas después del nacimiento, muchas están cambiando sus políticas.

Postergar el baño ayuda a reducir el riesgo de que el bebé sienta frío o sufra hipotermia. El estrés menor de un baño prematuro también puede hacer que algunos bebés tiendan a sufrir una caída del nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia).

Si se retira al bebé demasiado pronto para bañarlo podría interrumpirse el contacto piel con piel, la formación del vínculo entre la madre y el hijo, y el éxito temprano de la lactancia materna. El unto sebáceo es una sustancia blanca y cerosa que recubre la piel del bebé antes del nacimiento: actúa como una crema hidratante natural y podría tener propiedades antibacterianas.

La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda dejar el unto sebáceo en la piel del recién nacido por un tiempo para ayudar a evitar que la piel delicada del bebé se reseque. Esto es de particular importancia para los prematuros, ya que su piel tiene una marcada tendencia a sufrir lesiones.

Luego de 2 a 3 días de que se cae el cordón umbilical -lo que ocurre entre los 7 y 14 días después del nacimiento-, el pequeño ya se puede bañar por primera vez. Si bien hay países en los que los bebés tienen contacto con el agua desde que llegan al hogar, en Chile se prefiere esperar, ya que así se evitan posibles infecciones en el ombligo.

La doctora Patricia Salinas, pediatra de Clínica Alemana, explica que en los días previos al primer baño, el niño debe ser limpiado con algodones humedecidos en agua tibia. En ocasiones, el médico puede recomendar que también se utilice vaselina líquida.

Hasta que el cordón umbilical se desprenda, algunas recomendaciones indican bañar al recién nacido solamente con esponjas. Un baño de esponja es igual a un baño común, salvo que no se sumerge al bebé en el agua.

Por qué se recomienda esperar

  • Los bebés que reciben un baño inmediatamente después de nacer tienen más probabilidades de sentir frío y sufrir hipotermia.
  • El estrés menor de un baño prematuro también puede hacer que algunos bebés tiendan a sufrir una caída del nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia).
  • Si se retira al bebé demasiado pronto para bañarlo podría interrumpirse el contacto piel con piel, la formación del vínculo entre la madre y el hijo, y el éxito temprano de la lactancia materna.
  • El unto sebáceo actúa como una crema hidratante natural y podría tener propiedades antibacterianas.

Con qué frecuencia bañar al bebé

No es necesario bañar a los recién nacidos todos los días, ya que rara vez transpiran o se ensucian mucho como para necesitar un baño completo con tanta frecuencia. Probablemente sea suficiente bañar al bebé tres veces por semana durante su primer año. Bañarlo con más frecuencia podría resecar la piel del bebé.

En las primeras semanas, 2-3 baños por semana son suficientes; con una limpieza suave de cara, cuello y zona del pañal el resto de días es suficiente. A partir de los primeros meses, puedes pasar a un baño diario si a tu bebé le relaja y forma parte de su rutina.

El baño no tiene por qué ser diario, basta con realizarlo con una frecuencia de 2 o 3 veces a la semana. A partir del segundo o tercer mes de vida puede hacerse el baño con mayor frecuencia.

Resulta igual de beneficioso para el bebé que el baño sea a diario, como cada dos días, lo importante es que sea regular, y así garanticemos su higiene corporal.

La zona del pañal, los pliegues de las axilas e ingles, las manos y la carita se deben limpiar tantas veces al día como sea necesario. También es importante prestar atención a los pliegues y al espacio entre los dedos, ya que esos lugares son más fáciles que se irriten.

Cuál es el mejor momento del día

El baño es un momento maravilloso que puedes aprovechar para divertirte con tu bebé. Es aconsejable elegir un momento en el que puedas dedicarte por completo a tu bebé sin que nada os moleste.

No es necesario bañar al bebé por la mañana o por la tarde. El momento ideal depende principalmente del ritmo de tu familia y las preferencias del pequeño. A los bebés les gusta la regularidad, así que, cuando hayas encontrado el mejor momento para bañarle, trata de mantenerlo.

Aunque es lo habitual, el baño no provoca sueño a todos los bebés; algunos incluso están muy despiertos después de un buen baño. Si el baño tiene un efecto relajante en un bebé, puede convertirse en un ritual de buenas noches.

El baño también es una oportunidad para que otros miembros de la familia participen en la rutina diaria. A muchos padres y hermanos mayores les gusta mimar al bebé en el baño.

Cuando llega el día del baño lo ideal es que tanto el papá como la mamá estén presentes, que sea un momento para compartir en familia. Un ambiente relajado en la hora del baño es la garantía de un buen momento para compartir con tu bebé, que apreciará gratamente tu atención y la sensación de seguridad que le vas a transmitir.

Preparar el lugar antes de empezar

Antes de iniciar el baño, hay que preocuparse de que todo lo que se vaya a necesitar esté cerca de la bañera. Esto, porque no se puede dejar ni un segundo solo al niño en el agua.

Prepara antes toalla, jabón, pañal limpio y ropa, para no dejar nunca solo al bebé en el agua. También puedes tener a mano una esponja, una toalla o capa, un pañal limpio y la ropa que le pondrás después.

Si vas a dar un baño de esponja, ten a mano una palangana con agua, un paño húmedo para el baño enjuagado en agua sin jabón, una toalla seca y cualquier otra cosa que pudieras necesitar antes de comenzar.

Apoya al bebé sobre una superficie que resulte cómoda para ambos: un cambiador, una cama, el piso o una mesada junto al lavabo servirán. Acolcha las superficies duras con una manta o una toalla mullida.

Si su bebé estuviera sobre una superficie por encima del nivel del piso, use siempre una correa de seguridad o mantenga una mano sobre el bebé en todo momento para evitar las caídas.

Temperatura de la habitación y del agua

La habitación no debe estar fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. La temperatura ambiente debe ser agradable y no debe haber corrientes de aire durante el baño.

La temperatura ideal del ambiente debe ser de unos 24ºC para que el bebé no se enfríe. Otras recomendaciones sitúan la temperatura agradable de la habitación entre 22 y 24ºC, o entre 20 y 25ºC.

La temperatura del agua debe ser agradable al tacto. Para comprobarla, puedes utilizar un termómetro acuático o introducir la mano, la muñeca o el codo y asegurarte de que no está demasiado caliente.

La temperatura adecuada del agua para bañar al bebé está entre 36 y 38ºC. También se han recomendado temperaturas de entre 34 y 37ºC y, en otras indicaciones, entre 32 y 34 C.

Idealmente, la temperatura del agua debería estar a unos 36°C para que el bebé se sienta cómodo, ya que es una temperatura similar a la temperatura corporal interna de la madre.

ElementoRecomendación
Temperatura del ambienteEntre 20 y 25ºC
Temperatura agradable de la habitaciónEntre 22 y 24ºC
Temperatura ideal del aguaUnos 36°C
Temperatura recomendada del aguaEntre 36 y 38ºC
Profundidad del aguaAlrededor de 15 centímetros; con 10 es suficiente

La temperatura más alta del grifo no debe superar los 49 ºC (120 ºF) para evitar quemaduras. En muchos casos, puede configurar el calentador de agua para que no supere esta temperatura.

Nunca bañes al bebé con el flujo de agua del grifo abierto ni uses un rociador unido al grifo. La temperatura del agua puede cambiar a medida que se desplaza por las cañerías del hogar e incluso los cambios pequeños pueden causar escaldaduras.

Cuánta agua poner en la bañera

Es importante que la bañera tenga alrededor de 15 centímetros de agua. Si se excede esta medida, el niño puede correr algún tipo de riesgo, ya que es muy pequeño y, además, no está familiarizado con el proceso.

Evita llenar el fondo de la bañera con más de 15 centímetros; con 10 es suficiente. No es necesario llenar la bañera: con un poco de agua para que cubra sus piernas, abdomen y un poco más, es suficiente.

Para los bebés más mayores, el nivel de agua en el baño no debe exceder su tamaño. Cabe señalar que la mayoría de los bebés se sienten más cómodos cuando pueden tocar el extremo de la bañera con los pies.

Cómo elegir una bañera segura

Usa una tina segura para niños. La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de EE. UU. recomienda una tina para bebés de plástico rígido con una superficie inclinada y texturada, o un arnés que impida que el bebé se deslice.

Use únicamente una tina fabricada después del 2 de octubre de 2017 de modo tal que cumpla con los estándares de seguridad vigentes. A algunos padres les resulta más fácil bañar a un recién nacido en una bañera portátil, una tina de plástico revestida con una toalla limpia o un lavabo.

Si usas un lavabo ten mucho cuidado, ya que puede ser resbaladizo y tener grifos y manijas que sobresalen. Además, cierra el grifo mientras tu bebé esté en el agua.

Evita usar asientos para tinas. Estos asientos permiten que el niño se siente derecho en una tina para adultos. Lamentablemente, pueden darse vuelta con gran facilidad. El niño puede caer en el agua de la tina y ahogarse.

Existen dispositivos específicos para la bañera, desde dispositivos estilo hamaca para los recién nacidos, hasta dispositivos en forma de trona o silla para los niños a partir de los 7-8 meses de vida.

Estos dispositivos no sustituyen la supervisión directa. La seguridad depende de mantener al bebé sujeto y vigilado durante todo el baño.

Reglas de seguridad esenciales

La especialista advierte que toda la atención debe estar centrada en el bebé, por lo que no tiene que haber teléfonos celulares. Si alguien baña al niño solo, no puede, por ejemplo, ir a abrir la puerta o distraerse en otra actividad.

No apartes la vista del recién nacido en ningún momento. El bebé nunca se puede dejar solo en la bañera.

Use la supervisión táctil. Tenga al alcance una toalla y los demás elementos para el baño de modo que pueda sujetar al bebé con una mano en todo momento.

Si se olvidó algo o tiene que atender el teléfono o la puerta durante el baño, debe llevar al bebé con usted. Jamás deje a un bebé solo en la tina, ni por un instante.

La mayoría de los niños que se ahogan en su casa lo hacen en tinas de baño, y más de la mitad de las muertes en tinas ocurren en bebés menores de 1 año.

  • Prepara todos los elementos antes de comenzar.
  • No dejes al bebé solo ni siquiera durante unos segundos.
  • Mantén siempre una mano sobre el bebé o sujetándolo de forma segura.
  • No atiendas el teléfono, la puerta ni otras actividades mientras el bebé está en el agua.
  • No utilices agua demasiado caliente.
  • Cierra el grifo antes de introducir al bebé en el agua.
  • Evita asientos de baño que puedan volcarse.
  • Retira al bebé inmediatamente si se muestra incómodo o tiene frío.
bañera segura para recién nacido

Cómo sujetar al recién nacido

La buena posición es aquella en la que ambos estéis cómodos. Recuerda que es importante sujetar bien su cabecita con una mano, de tal forma que te quede la otra mano libre para poder lavarle.

Utiliza una mano para sujetar al bebé por debajo de la axila y la otra, para realizar la limpieza con la mano o con una esponja, sin jabón o con una mínima cantidad de jabón adecuado para aplicar en los pliegues y en la zona del pañal.

Con una mano sostenga la cabeza del bebé y con la otra coloque el cuerpo dentro del agua, empezando por los pies. Háblele con cariño y baje lentamente el resto del cuerpo hasta que haya entrado en la tina.

La mayor parte del cuerpo y de la cara debe estar bien por encima del nivel del agua. Vierte agua tibia sobre el cuerpo del bebé con frecuencia para mantenerlo calentito.

Cómo introducir al bebé en el agua

Una vez que todo el ambiente esté preparado, se debe introducir lentamente al niño en el agua. Así, el proceso es menos traumático que si se hiciera de forma rápida.

Una vez que has añadido a la bañera agua templada, introduce al bebé despacio, sujetando bien la cabeza y el cuello con una mano. Desvístelo justo antes de meterlo en el agua para evitar que tome frío.

Al principio a los niños no les gusta mucho bañarse. Por eso es que hay que tratar de hablarles y hacer la experiencia lo más placentera posible. De esta forma, el recién nacido no pasa susto en el agua.

Es normal que los bebés lloren durante el aseo las primeras semanas de vida. A los padres les angustia mucho esta situación, pero es temporal; a partir del mes de vida, aproximadamente, cambia, llegando a convertirse en un momento de diversión con el paso de los meses.

Los movimientos deben ser suaves y delicados. Para que el recién nacido se sienta cómodo hay que tener calma, ya que ésta se transmite al menor.

Baño del bebé paso a paso

  1. Prepara antes la toalla, el jabón, el pañal limpio y la ropa.
  2. Llena la bañera con poca agua templada.
  3. Comprueba la temperatura del agua con el codo, la muñeca o un termómetro.
  4. Introduce al bebé despacio, sujetando bien la cabeza y el cuello.
  5. Lava con suavidad de arriba abajo.
  6. Deja la zona del pañal para el final.
  7. Aclara bien la piel.
  8. Saca al bebé con suavidad del agua.
  9. Envuélvelo enseguida en una toalla para que no se enfríe.
  10. Sécalo con pequeños toques, sin frotar.

Aplica el jabón con suavidad, ayudándote con la mano o con una esponja. Usa jabón suave con pH neutro sin perfume, que además sea específico para bebés.

Los jabones pueden resecar la piel del bebé. Si necesitara un limpiador para zonas muy sucias, use solo jabones suaves de pH neutro que no tengan aditivos. Enjuague la piel inmediatamente para quitar el jabón.

Lava el resto del cuerpo desde arriba hacia abajo. Los primeros baños deben ser tan delicados y breves como sea posible.

Cómo lavar el pelo

El pelo se puede lavar con jabón y champú, todo en uno, ya que los productos que están solamente hechos para lavar el pelo hacen mucha espuma.

Lave el pelo del bebé dos o tres veces por semana con un champú suave o gel de ducha neutro. Masajee bien todo el cuero cabelludo, incluso la zona sobre las fontanelas.

Cuando enjuague el champú de la cabeza, coloque la mano sobre la frente del bebé para que la espuma corra por los lados y no entre en los ojos.

Si le entrara espuma en los ojos, use el paño húmedo para enjuagárselos con agua limpia y tibia. Use un paño suave para lavar la cara y el pelo, con cuidado de no frotarle la piel ni estirársela.

Es posible que veas algunos parches descamados en el cuero cabelludo de tu bebé: eso se llama costra láctea, una afección inocua que aparece en muchos bebés. Puedes aflojar las escamas con un cepillo de cerdas suaves mientras le lavas la cabeza con champú en la tina, pero también puedes dejarlas si no le molestan.

Cuánto debe durar el baño

La especialista advierte que el baño debe ser corto, porque, entre otras cosas, se va acostumbrando de a poco al bebé al agua.

Evita bañar al recién nacido demasiado tiempo durante las primeras semanas de vida. Basta con apenas unos minutos en estos primeros días, así evitarás que se quede frío.

El baño debe ser breve, menor de cinco minutos. Ha de ser un momento placentero y aprovecharse para acariciar y hablar al bebé, esto estimulará su correcto desarrollo.

Si a tu bebé le gusta el baño, déjalo un rato más en el agua para que chapotee y juegue. Cuanto más se divierta tu hijo en el baño, menos miedo le tendrá al agua.

Cómo secar al bebé después del baño

Una vez que se termina, el niño tiene que ser sacado con suavidad del agua y secado con una toalla suave que lo empape. Después de bañarle, envuelve a tu bebé con una toalla o capa y sécale con ternura.

Cuando termine el momento del baño, envuelva rápidamente al bebé en una toalla, cubriéndole la cabeza y el cuerpo para que se mantenga calentito aunque aún esté húmedo.

Seque al bebé con pequeños toques y sin frotar. Hay que prestar especial cuidado a los pliegues del bebé, como axilas, ingles, cuello y detrás de las orejas.

Comprueba las zonas de los pliegues, que también deben estar secas. Es importante tener precaución con los pliegues de los niños y entremedio de los dedos, ya que esos lugares son más fáciles que se irriten.

Limpia los oídos después del baño pasando la toalla por la parte exterior. No introduzcas bastoncillos que pueden chocar con el cerumen.

Productos para la piel del recién nacido

Recuerda que para evitar que su piel se irrite y se seque, es necesario utilizar productos sin espuma y con aceites naturales compatibles con su delicada piel.

Los talcos y colonias no son recomendables. Si los bebés tienen una descamación de la piel, se puede usar vaselina líquida.

En los primeros días no es necesario echarle cremas. Pero a partir de la primera o segunda semana de vida del bebé es frecuente que se presente un proceso de descamación fisiológico, por lo que se recomienda la aplicación dos veces al día de una crema hidratante adecuada para uso en recién nacidos, que puede aplicarse después del baño.

La piel del recién nacido se seca y descama, ya que pasa de un medio húmedo, el interior del útero, a un medio seco, el exterior.

Para hidratar la piel del bebé, debes aplicar un aceite o loción hidratante especial para bebés, que no contenga perfumes ni parabenos. También puede utilizarse una loción humectante hipoalergénica sin perfume después del baño para evitar el resecamiento de la piel o la formación de eccema.

Cuidados del cordón umbilical

La higiene del cordón umbilical es uno de los cuidados básicos que despierta más temor y dudas en las madres primerizas. El cordón umbilical del bebé provoca en algunos padres rechazo, miedo, incluso asco, piensan que duele su manipulación porque el bebé llora, pero su limpieza y cuidado no duelen.

El cordón umbilical suele caerse entre la primera y la segunda semana de vida. Hasta que eso ocurra, puedes bañar al recién nacido con normalidad según las recomendaciones que permiten el baño desde las 24 horas de vida.

Es fundamental mantener limpio el cordón umbilical para evitar complicaciones o infecciones. Durante el baño, puedes limpiar el cordón umbilical con agua y jabón.

Después, tienes que secarlo muy bien, utilizando una gasa. De esta manera, conseguirás que esté limpio y seco.

Higiene de la zona del pañal

Para proteger y cuidar la piel de los genitales, es fundamental mantener la zona limpia y seca. Igualmente, es recomendable cambiar el pañal con frecuencia.

Si es posible, debes limpiar la zona usando una esponja con agua y jabón, y secarla con una toalla. Cuando la piel de esa zona está bien, no es necesario utilizar crema.

Si se empieza a irritar, podemos usar una crema pasta al agua que genera una película protectora.

En las niñas recién nacidas, la limpieza de la zona genital siempre debe hacerse de delante hacia atrás, dejando en último lugar el ano. Esto evita la entrada de restos de deposiciones en la vagina.

También se debe quitar la secreción blanquecina, que puede aparecer al separar los labios de la vagina, con las siguientes limpiezas, para evitar infecciones urinarias.

En cuanto al cuidado íntimo de los niños, no es necesario retraer el prepucio, ya que muchos tienen una fimosis fisiológica que, más adelante, se resolverá.

Baño de esponja hasta que el bebé esté preparado

Un baño de esponja es igual a un baño común, salvo que no se sumerge al bebé en el agua. Durante el baño de esponja, envuelve a tu bebé en una toalla seca y descubre solo las partes del cuerpo que estés lavando en ese momento.

Comienza por lavar la cara del bebé. Usa el paño húmedo para lavarle la cara, con cuidado para que no le entre agua en los ojos ni en la boca.

Luego, introduce el paño en la palangana con agua antes de lavarle el resto del cuerpo. Por último, lava la zona del pañal.

Presta especial atención a los pliegues debajo de los brazos, detrás de las orejas, alrededor del cuello y, en particular en las niñas, la zona genital.

Una vez que la zona umbilical haya cicatrizado, puede probar meter al bebé directamente en el agua. Tal vez se queje un poco; si esto ocurriera, vuelve a los baños de esponja por una o dos semanas y después inténtalo nuevamente.

Qué hacer si el bebé llora

A la mayoría de los bebés les encanta el baño y les ayuda a estar más relajados. Los bebés se sienten cómodos en el agua porque les recuerda a su estancia en el útero materno.

Sin embargo, algunos recién nacidos lloran en cuanto tocan el agua, lo que genera preocupación, confusión e incluso miedo en padres y madres primerizos.

Al principio no les va a gustar mucho, pero después se divierten. Hablarles con calma y hacer la experiencia lo más placentera posible ayuda a que el recién nacido no pase susto en el agua.

El baño debe ser una experiencia relajante y reconfortante. No te apresures, salvo que el bebé esté a disgusto.

Si el bebé continúa llorando, tiene frío o parece incómodo, sácalo del agua con suavidad, envuélvelo en una toalla y vuelve a intentarlo en otro momento.

Qué hacer después del baño

La salida del baño es ideal para compartir un momento de ternura con tu bebé. Para él, nada es más valioso que la calidez tranquilizadora de los brazos de sus padres.

Lo ideal es que, ya que los recién nacidos se relajan con el agua, después de esto se les dé la papa y se vayan a dormir.

Algunos bebés quedan relajados después del baño y otros permanecen despiertos. Por eso, la alimentación y el sueño posteriores deben adaptarse al ritmo del bebé.

Un rato agradable es la clave para que el primer baño del bebé sea una experiencia en la que tanto los padres como el niño puedan relajarse y disfrutar el momento.

CÓMO y Cuándo BAÑAR A UN bebé RECIÉN NACIDO 🌊 (paso a paso) El primer baño del bebé

Cuándo consultar al pediatra

Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

Si el muñón del cordón permaneciera más tiempo, tal vez haya otro tipo de problema; hable con el médico de su bebé. También conviene consultar ante cambios importantes en la piel, irritación persistente o cualquier signo que preocupe a la familia.

La llegada del bebé a casa y sus primeros cuidados pueden resultar muy complicados al inicio, pero, con el tiempo, disfrutarás de este momento íntimo y relajante del baño.

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