La primera civilización de Mesopotamia fue la sumeria, desarrollada en la Baja Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, en el sur del actual Irak. Los sumerios fundaron algunas de las primeras ciudades-Estado de la historia, organizaron una agricultura de regadío, utilizaron la escritura por primera vez y construyeron los primeros zigurats.
Mesopotamia no fue una única civilización, sino una región que produjo múltiples pueblos, ciudades, reinos e imperios. Aun así, se conoce como la «cuna de la civilización» principalmente por dos desarrollos que se produjeron allí, en la región de Sumeria, en el cuarto milenio a.C.: el surgimiento de la ciudad tal y como se reconoce hoy en día; la invención de la escritura.
Qué significa Mesopotamia y dónde estaba
Mesopotamia (del griego, que significa «entre dos ríos») era una antigua región situada en Oriente Próximo, limitada al noreste por los montes Zagros y al sureste por la meseta árabe, que corresponde al actual Irak y partes de Irán, Kuwait, Siria y Turquía, conocida como el Creciente Fértil y la «cuna de la civilización».
Los «dos ríos» del nombre se refieren al Tigris y al Éufrates y los árabes conocían este lugar como «Al-Jazirah» (la isla), como tierra fértil rodeada de agua. El término «Creciente Fértil» fue acuñado por el egiptólogo J.H. Breasted (1865-1935) en 1916 para describir la región situada en el extremo norte del golfo Pérsico, asociada al Jardín del Edén bíblico.
El nombre de Mesopotamia tiene un significado que se ha traducido en diversas lenguas antiguas de la época: quiere decir “entre dos ríos”. El origen del mismo es debido a la situación geográfica de su cultura, localizada entre el río Éufrates y Tigris que forman parte de la actual Siria e Irak.
Históricamente se dividió en dos regiones: Alta Mesopotamia o Asiria, situada al norte y habitada por el pueblo asirio, y la Baja Mesopotamia o Caldea, situada al sur y habitada por el pueblo sumerio y acadio.

El medio geográfico y el origen de la civilización
Las orillas de los ríos Tigris y Eúfrates fue una zona próspera en la que se desarrollaron civilizaciones muy relevantes y que sirvió de escenario para algunos pasajes del Antiguo Testamento.
El clima y la geografía tuvo mucha importancia en la aparición y desarrollo del antiguo Egipto y Mesopotamia. Los períodos con menos lluvias provocaban sequías tenían como consecuencia la pobreza y el hambre. Cuando llegaban las lluvias los ríos se desbordaban inundando las zonas de cultivo próximas.
Se hizo necesario idear alguna forma de neutralizar los efectos de las sequías y las inundaciones. Algunos pueblos asentados en los valles de grandes ríos aprendieron a aprovechar las crecidas de las aguas con construcciones hidráulicas.
Con los canales o las acequias encauzaban el agua dulce de los ríos hacia nuevas zonas de cultivos. Con los diques o presas cerraban o abrían la entrada de agua evitando inundaciones. Con los embalses retenían aguas en superficie o en aljibes subterráneos.
La agricultura que utiliza infraestructuras para regar se llama agricultura de regadío. La que solo usa el agua de la lluvia se llama agricultura de secano.
La agricultura de regadío es más productiva, es decir, produce más que la de secano porque aprovecha mayor cantidad de agua y porque los ríos van depositando en el fondo restos vegetales que fertilizan la tierra: el limo. Mayor fertilidad significa mayor producción.
Se hizo en los ríos Tigris y Éufrates en Mesopotamia en torno al 3.500 a.C. Después se hizo en el río Nilo, en el río Indo en India y en el Amarillo en China.
Además de conseguir mayor producción de los cultivos, se aumentó la superficie cultivada y se practicaban otras actividades económicas complementarias como la ganadería, la pesca y la caza. Con la mayor producción de alimentos apareció el excedente, es decir, la producción sobrante. Esto tuvo como consecuencia el aumento de la población.
Hace entre 7.000 y 5.000 años, el Golfo Pérsico se extendía tierra adentro, y las mareas impulsaban agua dulce dos veces al día hacia las cuencas bajas del Tigris y el Éufrates.
Los expertos creen que las comunidades primitivas debieron aprovechar esta hidrología fiable mediante canales cortos para regar cultivos y plantaciones de dátiles, lo que permitió una agricultura de alto rendimiento sin necesidad de infraestructura a gran escala.
A medida que los ríos formaban deltas en la cabecera del Golfo, se interrumpía el acceso de las mareas al interior. La consiguiente pérdida de esa agua extra probablemente desencadenó una crisis ecológica y económica que requirió una respuesta social ambiciosa.
Las extensas obras de riego y protección contra inundaciones que siguieron a este periodo finalmente definieron la edad de oro de Sumeria.
De las aldeas a las ciudades
Hace unos 6.000 años en la Oriente Próximo, los pueblos neolíticos se fueron transformando gradualmente en ciudades y surgieron las primeras grandes civilizaciones urbanas.
A medida que crecía la población y se intensificaba la especialización del trabajo y la división social, se formaban los primeros cascos urbanos, donde vivían las familias que no estaban directamente vinculadas en la producción de alimentos.
Las aldeas crecieron convirtiéndose en ciudades. Las ciudades vecinas que estaban en el mismo valle fluvial compartían una misma lengua y unas mismas creencias, en ese caso hablamos de pueblo o cultura.
Cuando alguno de estos pueblos alcanzaba gran desarrollo urbano (de sus ciudades) y realizaba grandes construcciones hablamos de civilización.
Las primeras ciudades estaban rodeadas de murallas, las calles eran de tierra y estrechadas. En general, las ciudades constaban de un núcleo central, donde se situaba el templo o el palacio y de un espacio público en el que se instalaba el mercado.
A su alrededor, proliferaban las casas de la gente y sus talleres de artesanía. En las ciudades más desarrolladas, las calles tenían pavimento y canalización de agua. Las murallas exteriores, con sus cementerios, rodeaban la ciudad y garantizaban la defensa.
Algunas de las ciudades primerizas fueron Choga Mami, Buqras o Yarim. Sumeria fue la cuna de la civilización. Situado en el sur de Mesopotamia (actual Irak), esta antigua cultura inventó hace más de 6.000 años elementos tan importantes para el desarrollo de la humanidad como la escritura, la rueda o la agricultura intensiva organizada.
Los sumerios, la primera civilización mesopotámica
Los sumerios fueron la primera civilización de la región. Se fundaron las primeras ciudades-estado como Uma, Ur, Eridu, y Ea.
Organizada en ciudades-estado como Ur, Uruk o Lagash, cada una con su propio gobernante e instituciones religiosas, esta sociedad logró sobresalir entre las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates.
Por impresionante que parezca, en aquella época ya existía cierta consciencia de Estado como modelo de sociedad y sistema político, de manera muy arcaica por supuesto, donde reinaba una única figura con poder absoluto sobre las masas al que los sumerios llamaban “vicario”, el dios protector de la ciudad.
La historia de Sumeria destaca por el paso desde las ciudades-estado independientes gobernadas por sacerdotes (patesi) y más tarde por poderosos reyes (lugal) a la formación de imperios centralizados, como el de Sargón de Acad, con estructuras administrativas más complejas como las provincias con gobernadores.
La necesidad de llevar agua desde los ríos principales hasta las tierras más alejadas impulsó la construcción de sistemas de irrigación a gran escala y de obras de control de inundaciones. Estas empresas requerían un nivel de coordinación, planificación centralizada y movilización de mano de obra sin precedentes.
| Ciudad sumeria | Característica |
|---|---|
| Ur | Una de las ciudades más importantes de Sumeria y sede de un célebre zigurat. |
| Uruk | Ciudad vinculada a Gilgamesh y a la primera epopeya de la historia. |
| Lagash | Ciudad-Estado relacionada con la Estela de los Buitres. |
| Eridu | Centro de culto que data del año 5000 a.C. |
La agricultura y la organización del trabajo
Para mejorar la producción, los sacerdotes planificaban la realización de construcciones hidráulicas para las que se requiere el trabajo de muchas personas y que este trabajo esté coordinado.
Primero los campesinos trabajaban en estas construcciones en los períodos que no tenían que trabajar en el campo. Pero después se hizo necesario que un grupo de personas trabajaran en ello exclusivamente, los constructores, siguiendo las indicaciones de la clase sacerdotal.
De esta forma los sacerdotes encargados de los templos se convirtieron en la clase social principal. El templo más importante se llamaba templo mayor y el sacerdote más importante se llamaba sumo sacerdote.
La agricultura, la ganadería y el comercio eran las principales actividades económicas. En agricultura cultivaban trigo, cebada, viña, olivo y palmeras datileras de las que se extraían zumos para preparar bebidas y fibras para la industria textil; construyeron canales para regar; e inventaron el arado, que era tirado por bueyes.
La ganadería se basaba en la cría de ovejas, cabras y caballos. Además de la agricultura y la ganadería, se desarrollaron la pesca, la caza, la artesanía y el comercio.
Templos, sacerdotes y religión
Para conseguir el favor de los dioses levantaron edificios en su honor llamados templos. Los encargados de los templos llamados sacerdotes.
Los templos funcionaban como almacenes de la producción que la recogían y luego la distribuían. Además proporcionaban a los campesinos los recursos que necesitaban para producir (superficie de tierra, agua del río con canales, semillas, etc.).
El templo, situado en el centro de cada ciudad (conocido como zigurat, una estructura piramidal escalonada autóctona de la región), simbolizaba la importancia de la deidad patrona de la ciudad, a la que también rendían culto las comunidades que la presidían.
Cada ciudad tenía su propio zigurat (las ciudades más grandes, más de uno) para honrar a su deidad patrona.
Había más de 1.000 deidades en el panteón de los dioses de las culturas mesopotámicas y muchas historias relativas a los dioses (entre ellas, el mito de la creación, el Enuma Elish).
Los mesopotámicos creían que eran colaboradores de los dioses y que la tierra estaba impregnada de espíritus y demonios (aunque los «demonios» no deben entenderse en el sentido cristiano moderno).
El comienzo del mundo, creían, fue una victoria de los dioses sobre las fuerzas del caos pero, aunque los dioses habían ganado, esto no significaba que el caos no pudiera volver a aparecer.
A través de los rituales diarios, la atención a las deidades, las prácticas funerarias adecuadas y el simple deber cívico, los habitantes de Mesopotamia consideraban que ayudaban a mantener el equilibrio en el mundo y mantenían a raya las fuerzas del caos y la destrucción.
La escritura cuneiforme: por qué apareció y cómo se hacía
Además, fue en durante este período que se tiene constancia de los primeros pictogramas, lo que sería el origen de la escritura, ya que esta técnica se basa en la asimilación de los dibujos a las palabras.
En general, se cree que la escritura se inventó debido al comercio, por la necesidad de comunicarse a larga distancia y para llevar un control más cuidadoso de las cuentas.
Como esa redistribución se hacía en diferentes momentos (según los tiempos de la cosecha) y por diferentes personas, fue necesario algún sistema de registro de deudas y pagos, es decir, un sistema de contabilidad.
Para registrar las deudas y los pagos, a los mesopotámicos de Sumeria se les ocurrió apuntar la producción haciendo usando como soporte tablillas de arcilla o cilindros de barro húmedo sobre los que hacían marcas.
Después lo cocían (calentaban con fuego) y las tablillas se endurecían. Al barro cocido lo llamamos arcilla.
En las tablillas se apuntaba lo que se lo que se le debía dar a cada uno por el trabajo colectivo, el compromiso de pago a los que trabajaban para el templo, lo que se podía llevar a la aldea vecina para cambiarlo por otro producto, etc.
Luego cada uno podía ir con su tablilla al templo/almacén para reclamar lo que les corresponde. De esta manera apareció el primer tipo de escritura que se llama cuneiforme porque la marca de las cañas tiene forma de cuña.
Las personas que escribían se conocen como escribas. Este descubrimiento marca el fin de la prehistoria y el comienzo de la primera etapa de la historia llamada Edad Antigua.
La escritura cuneiforme se utilizaba para escribir lenguas semíticas, como la babilónica, u otras como la sumeria, y se mantuvo en uso hasta que fue sustituida por la escritura alfabética.

Contabilidad, matemáticas y medidas
Para hacer cálculos iniciaron la ciencia de las matemáticas. Utilizaron un sistema sexagesimal (con base en 60) derivado de su modo de contar empleando las falanges de los dedos (12x5).
Esto ha llegado a nuestros días en la forma de contar el tiempo: 24 horas al día de 60 minutos cada uno de 60 segundos.
Como se entregaban productos diferentes, los sacerdotes tuvieron que establecer las unidades de medida de peso para comparar productos diferentes.
Así establecieron el sila, una unidad de medida equivalente a un litro de cebada (principal producto de esa época) o el siclo, unidad de peso equivalente a 11 gramos (aunque esto varia según la ciudad o la época).
El resto de productos se valoraron en función de esto. De esta forma se inventó el dinero pre-monetario y con el se establecieron las deudas con el templo y las deudas entre particulares.
No existían monedas, las deudas quedaban reflejadas en tablillas. La moneda se inventó mucho más tarde, en el reino de Lidia en el 650 a.C. aproximadamente.
Comercio, trueque y nuevos inventos
Aunque entre los habitantes de una misma ciudad todavía no había comercio y se seguía ofreciendo la producción sobrante en forma de regalo o préstamo, en ocasiones los templos necesitaban obtener materias primas que no había en su territorio, como los metales.
Entonces los templos enviaban a personas a otros territorios con el cometido de intercambiar productos, es decir, mediante el comercio exterior.
Tal y como pasaba antes, las relaciones comerciales entre comunidades diferentes se hacían en forma de saqueo o de trueque, pero el truque cambió: economía de trueque con diferentes productos; economía de trueque con metales preciosos (plata y oro).
Para facilitar los intercambios entre las diferentes ciudades estado, se pasaron a usar como forma de pago los metales preciosos. Aparecieron las rutas comerciales, es decir, los trayectos que seguían los comerciantes entre puntos lejanos.
Por ello surgieron nuevos inventos mejoraron el transporte de mercancías reduciendo el tiempo de desplazamiento con la rueda, el carro de ruedas y la navegación a vela.
Para transportar los productos se hacían vasijas de cerámica en donde se almacenaba. Por eso fue importante el invento del torno alfarero. que fabricar vasijas de cerámica más rápido y de mejor calidad.
Para transportar sus productos en barco hicieron grandes vasijas alargadas con cuello largo y dos asas llamadas ánforas. Las ánforas tenían una base curva para que cupieran más en el barco y para que se apoyaran bien en la arena.
En sus casas guardaban los líquido en vasijas alargadas con cuello largo pero sin asas llamadas tinajas.
Descubrieron que al mezclar cobre y estaño fundido, obtenían un metal más resistente llamado bronce. También se descubrió por casualidad que mezclando un tipo de arena con un tipo de mineral se obtenía vidrio.
El Estado y las ciudades-Estado
Las ciudades vecinas se repartían las zonas fronterizas, pero no siempre se ponían de acuerdo. Los desacuerdos podían acabar en conflictos armados o guerras.
Para defenderse de ataques exteriores las ciudades se rodearon de grandes construcciones defensivas como torres y murallas. Aunque todos participaban en la defensa, con el tiempo la actividad militar se especializó y aparecen los ejércitos formados por soldados dirigidos por un general.
En algún momento la figura del general se unió a la del sumo sacerdote en una misma persona que se convirtió en el gobernante que tomaba todas las decisiones importantes sin consultar a la asamblea (reunión de todos los habitantes).
Los gobernantes acabaron haciendo su cargo en hereditario y se convirtieron en reyes o monarcas que gobernaban con el apoyo de los sacerdotes.
Los reyes se construyeron grandes residencias llamadas palacios que sustituyeron a los templos como principales centros de poder.
Las personas que ayudan y obedecen al gobernante, se llaman funcionarios y se dividen en grupos con tareas diferentes llamados instituciones.
El conjunto de instituciones que ejercen su control sobre un territorio independiente y sobre sus habitantes se llama Estado.
La organización del Estado es jerárquica, es decir, unos funcionarios mandan y otros obedecen. El primer tipo de Estado compuesto únicamente por una ciudad y sus alrededores, se llama ciudad-Estado.
Dicho de otra forma, se trata de una ciudad independiente. Así se organizó Egipto antes de la unificación y Mesopotamia en su primera etapa histórica conocida como Sumeria.
Los poderes del Estado
- Poder ejecutivo: gobernar mediante órdenes directas, si están escritas se llaman decretos.
- Poder legislativo: hacer leyes.
- Poder judicial: juzgar en base a las leyes y a los decretos.
- Poder económico gestionando recursos humanos y materiales para producir nuevos recursos.
- Poder militar: fuerzas armadas que garantizan la independencia o que se usan para invadir territorios de otros Estados.
- Poder diplomático: dirigiendo las relaciones con otros estados independientes.
La sociedad mesopotámica
En general, la sociedad mesopotámica estaba dividida en dos grupos sociales: la clase dominante (gobernantes, sacerdotes, funcionarios, soldados y comerciantes) y la clase dominada (campesinos, artesanos, esclavos).
Las autoridades, los reyes y los sacerdotes -que inicialmente sólo arbitraban algún conflicto y ordenaban obras puntuales- empezaron a dictaminar leyes y normativas y a organizar el trabajo de toda la comunidad.
Estas nuevas tareas propiciaron la aparición de un nuevo colectivo de trabajadores especializados, los funcionarios, encargados de las tareas administrativas de la ciudad.
Con el tiempo los sacerdotes se convirtieron en el grupo social principal, es decir, en la clase privilegiada y por sus encargos apareció la división del trabajo: agricultores, pescadores, artesanos, comerciantes, etc.
A la cabeza de la sociedad se encontraban los reyes y sacerdotes atendidos por el numeroso personal del palacio y el templo. Con la institución de los ejércitos permanentes y la expansión del imperialismo, los oficiales militares y los soldados profesionales ocuparon su lugar en la creciente y diversa fuerza de trabajo de Mesopotamia.
Tanto los hombres como las mujeres trabajaban, y «como la antigua Mesopotamia era fundamentalmente una sociedad agraria, las principales ocupaciones eran el cultivo y la cría de ganado».
Otras ocupaciones eran las del escriba, el curandero, el artesano, el tejedor, el alfarero, el zapatero, el pescador, el maestro y el sacerdote o la sacerdotisa, entre muchas otras.
La situación de las mujeres
Sobre el estatus de las mujeres podemos afirmar que, en general, los derechos de las mujeres en Mesopotamia no eran iguales a los de los hombres.
Pero en periodos tempranos las mujeres podían ir al mercado, comprar y vender, atender asuntos legales en ausencia de los hombres, tener sus propias propiedades, prestar y pedir prestado, y realizar negocios por sí mismas.
Las mujeres gozaban de casi los mismos derechos y podían poseer tierras, solicitar el divorcio, tener sus propios negocios y hacer contratos en el comercio.
Las mujeres de la clase dominante, como las sacerdotisas y las componentes de las familias reales, aprendían a leer y escribir.
Arquitectura: zigurats, palacios y ciudades de barro
En Mesopotamia nacieron las primeras ciudades de la historia, construidas en gran parte con ladrillos secados al sol.
A diferencia de Egipto, Mesopotamia (especialmente en el sur) carecía de piedra que pudiera extraerse para la construcción. La tierra estaba igualmente desprovista de árboles para obtener madera, por lo que el pueblo «recurrió a otros recursos naturales que tenía a mano en abundancia: la arcilla fangosa de sus riberas y los juncos y cañas que crecían en sus pantanos».
Con ellos, los mesopotámicos crearon las primeras columnas, arcos y estructuras techadas del mundo.
Las viviendas sencillas se construían con haces de juncos atados entre sí e insertados en el suelo, mientras que las más complejas se construían con ladrillos de arcilla secados al sol.
Las ciudades y los complejos de templos, con sus famosos zigurats, se construían con ladrillos de arcilla cocidos al horno que luego se pintaban.
El zigurat
Zigurat: Es un edificio de origen sumerio. Desde un punto de vista arquitectónico, el zigurat consta básicamente de un núcleo de ladrillos secados al solo y recubierto con ladrillos cocidos.
Emplazado sobre una gran plataforma, se levantaba en forma de pisos, el superior siempre más pequeño que el inferior. A la cumbre, a la que se accedía por tres escaleras, había el gigunu, sala destinada al descanso del dios en su bajada hacia la tierra.
Aunque no se conserva ninguno entero, parece que algún zigurat, como el de Babilonia, llegó a tener entre seis y siete pisos, con una altura total de unos 100 m.
Muchos de ellos datan de la dinastía III de Ur y fueron restaurados o reconstruidos, a veces, en época posterior, como es el caso de Ur, uno de los más famosos y mejor conservados.
Levantado por Ur-Nammu (2113-2096 aC), sus tres pisos originales fueron aumentados a cinco o siete por Nabucodonosor II (605-562 aC).
Los palacios
Los palacios eran grandes edificios políticos y administrativos, centro del imperio. Eran la residencia de la dinastía real, nobles, sacerdotes y funcionarios, además de depósito del tesoro y de las cosechas.
El papel del rey se estableció en algún momento después del 3600 a.C. y, a diferencia de los gobernantes-sacerdotes que le precedieron, el rey trataba directamente con el pueblo y dejaba clara su voluntad mediante leyes de su propia invención.
El Código de Hammurabi
Otro soberano célebre fue Gilgamesh, rey de Uruk y protagonista de la epopeya más antigua del mundo. Algunos de los nombres propios que ha dado Mesopotamia son Hammurabi, rey de Babilonia y conocido por el código que lleva su nombre, que es considerado uno de los primeros conjuntos de leyes de la historia.
Hacia 1750 a.C., el rey Hammurabi de Babilonia hizo grabar en una estela de basalto un gran número de sentencias, como las relativas a casos de homicidio, adulterio, robo o disputas sobre herencias.
Las disposiciones del Código de Hammurabi prevén duros castigos para un amplio abanico de infracciones en todos los ámbitos de la vida, desde la familia hasta la actividad profesional.
Esto se ve claramente en las famosas leyes de Hammurabi de Babilonia, que reinó de 1792-1750 a.C.

La guerra y la expansión de los imperios
La construcción de templos y murallas para rodear las ciudades como medida de protección hace pensar que existieron distintas batallas entre los pueblos de la zona.
Estela de los Buitres 2600 AC. Representa la victoria del rey de Lagash Eannatum contra la ciudad de Umma. Primera evidencia de la formación en falange (formación cerrada de infantería pesada con lanzas y escudos).
Cuando una ciudad era más grande y más rica que otra ciudad próxima, sus gobernantes podían aprovechar su superioridad para atacar y conquistarla. Con las guerras el vencedor saquea la riqueza de su enemigo y los esclaviza.
Cuando una ciudad-estado conquista a otras o a otros pueblos se convierte en un imperio. El primero en Mesopotamia fue el rey Sargón de Acad (2.300 a.C.) que conquistó todas las ciudades-estado de Sumeria.
La historia política estuvo marcada por la alternancia en el poder de estos pueblos. La dinastía de Sargón se tuvo que enfrentar durante siglos a distintas revueltas internas en la lucha por el poder, hecho que derribó al imperio acadio allá por el año 2.200 a.C. a manos los gutis y morreos.
Cuando los gobernantes que se sucedían eran de la misma familia formaban una dinastía. Luego vinieron otros imperios como el Babilónico (con capital en Babilonia), el asirio (desde el norte de Mesopotamia) o el persa (desde una zona oriental vecina de Mesopotamia).
El imperio es un tipo de Estado que se caracteriza por su gran extensión territorial y su dominio sobre pueblos diferentes.
Acadios, babilonios y asirios
Los acadios
Los acadios fueron el grupo más importante de Mesopotamia gracias al rey Sargón, que fundó la capital de Agadé en sustitución de Kis una vez vencido el imperio Lugalzagesi.
El primero en Mesopotamia fue el rey Sargón de Acad (2.300 a.C.) que conquistó todas las ciudades-estado de Sumeria.
La historia de Sumeria destaca por el paso desde las ciudades-estado independientes gobernadas por sacerdotes (patesi) y más tarde por poderosos reyes (lugal) a la formación de imperios centralizados, como el de Sargón de Acad.
Los babilonios
Después de una breve “reconquista” de los sumerios de las tierras usurpadas por los acadios, los imperios babilonio y asirio fueron las culturas más influyentes de la antigua Mesopotamia, constituyendo un nuevo modelo de imperio unificado.
Bajo el mandato de Hammurabi se inició una extensa lucha por la expansión de territorio y hegemonía cultural, haciendo de la ciudad de Babilonia su capital.
En esta época se constituyeron las primeras leyes y códigos para cimentar un modelo de administración eficaz ya que el imperio se dotaba de más dominio que necesitaba control.
Los asirios
Seguramente el imperio asirio sea el de más importancia por sus tremendas prácticas militares a la que sometían con el pueblo dominado. Eran brutales, implacables, sanguinarios e incompasibles.
Arrasaban con la cultura precedente e imponían la suya. Igualmente, no todo fueron batallas encarnizadas.
Los asirios incorporaron novedosas técnicas de regadío, afluencias de ríos y un legado cultural que a día de hoy sigue siendo clasificado como uno de los más bellos del mundo.
La ciencia en Mesopotamia
Durante dos mil años, las gentes de Mesopotamia escrutaron el firmamento para estudiar los mensajes que los dioses les transmitían a través de los cuerpos celestes, y estas observaciones los convirtieron en los primeros astrónomos de la historia.
Los pueblos que ocuparon Mesopotamia (desde los sumerios y acadios hasta los asirios y babilonios) creían que todo en el cielo y en la tierra podía ser un presagio del futuro.
Los sacerdotes aconsejaban a los campesinos cuándo cultivar estudiando los astros para saber la estación en la que estaban, es decir, se hicieron astrónomos.
Dividieron el año en 12 meses, el mes en 4 semanas y la semana en 7 días, siguiendo la cronología lunar.
A cada día le pusieron el nombre de un astro: Sol, Luna (lunes), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) Venus (viernes) Saturno (sábado).
Para repartir tierras y realizar sus construcciones, los sacerdotes estudiaron también los espacios, iniciando la ciencia de la geometría.
Mucho antes que griegos y romanos, las civilizaciones de la antigua Mesopotamia desarrollaron una auténtica cultura científica que les llevó a importantes avances en campos como la medicina, la astronomía y la química.
Educación, medicina y conocimiento
Mesopotamia era conocida en la antigüedad como sede de la enseñanza, y se cree que Tales de Mileto (en torno a 585 a.C., conocido como el «primer filósofo») estudió allí.
Las actividades intelectuales estaban muy valoradas en toda Mesopotamia y parece que las escuelas eran más numerosas que los templos y enseñaban lectura, escritura, religión, derecho, medicina y astrología.
En 1975, los arqueólogos sacaron a la luz los archivos reales de Ebla, en Siria, sepultados después de que la ciudad fuera destruida por un enemigo que desconocemos.
La literatura y la epopeya de Gilgamesh
La primera epopeya de la historia surgió hace cinco mil años en la ciudad sumeria de Uruk. Su protagonista es un rey semilegendario, Gilgamesh, quien a la muerte de Enkidu, su compañero de aventuras, decidió partir en busca del secreto de la inmortalidad.
El cuento que narra la lucha de Gilgamesh y su amigo Enkidu con el monstruo Humbaba, que guarda el Bosque de los Cedros, fue adaptado y se encuentra en las tablillas III, IV y V del Poema de Gilgamesh.
Tras matar al toro celeste, Enkidu tiene sueños premonitorios sobre su propia muerte.
La muerte de su amigo induce a Gilgamesh a emprender un nuevo viaje en busca del secreto de la inmortalidad.
En 1872, George Smith quedó muy sorprendido al leer en una tablilla de arcilla, en escritura cuneiforme y en lengua acadia, prácticamente la misma historia del diluvio que contaba la Biblia judeo-cristiana.
En general, se acepta que los relatos bíblicos como la Caída del Hombre y el Diluvio Universal se originaron en la tradición mesopotámica, ya que aparecen por primera vez en obras mesopotámicas como el Génesis de Eridu, El mito de Adapa y la Epopeya de Gilgamesh, el relato escrito más antiguo del mundo.
Arte, escultura, pintura y música
Escultura
La escultura mesopotámica es sobre todo antropomórfica, aunque también podemos encontrar relieves con animales fantásticos, escenas de cacería y religiosas.
Los materiales utilizados son la piedra, arcilla, el alabastro e incluso el marfil y bronce. En la escultura, las imágenes son representadas de forma sintética.
Son figuras bloque con perspectiva frontal, y sólo se acentúan algunos rasgos como los ojos, el pelo y las manos, que en las figuras votivas suelen estar cruzadas en el pecho.
En cuanto al relieve, mantiene la representación hierática y de perfil. Son figuras lineales con una marcada idealización del personaje.
Pintura
La pintura fue utilizada para embellecer los palacios, zigurats y las casas. Carece de perspectiva y cromáticamente utilizaron los colores blanco, rojo y azul y no representaban las sombras.
Los temas solían ser escenas de guerra y de rituales con un estilo realista.
Música
Las fuentes que nos permiten el conocimiento de la música y los instrumentos mesopotámicos son tanto documentos literarios como reproducciones artísticas de instrumentos (pictóricas o escultóricas), así como algún excepcional hallazgo arqueológico de los propios instrumentos.
Incluso se han encontrado documentos que conservan la notación musical babilónica.
Entre los instrumentos de cuerda, la lira o Kitara está considera el instrumento típico sumerio. Se han encontrado liras adornadas con oro, plata y placas de conchas con ilustraciones, en las tumbas de Ur I.
Las primitivas liras sumerias eran muy grandes (lira de pie sumerio). Posteriormente, la lira de pie se convirtió en lira de mano.
También cabe mencionar el arpa y el laúd, que suelen estar representado entre manos femeninas. Entre los instrumentos de viento, hay que destacar la flauta, las chirimías dobles y las trompetas rectas y espirales.
Entre los instrumentos de percusión hay que nombrar los sonajeros, varillas entrechocadas, sistros en forma de U, campanas de bronce y platillos de mano.
La cerveza y la vida cotidiana
«Quien no conoce la cerveza, no sabe lo que es bueno», rezaba un proverbio sumerio sobre esta bebida que en Mesopotamia se consideraba un alimento básico y una fuente de placer.
El recibo de cerveza más antiguo del mundo procede de Mesopotamia, conocido como el Recibo de Alulu (en torno a 2050 a.C.), escrito en la ciudad de Ur.
Los primeros fabricantes de cerveza y vino, así como los curanderos de la comunidad, al principio eran mujeres. Al parecer, estos oficios fueron asumidos más tarde por los hombres, cuando se hizo evidente que eran ocupaciones lucrativas.
Sin embargo, el trabajo que se realizaba nunca se consideraba simplemente un «trabajo», sino una contribución a la comunidad y, por extensión, a los esfuerzos de los dioses por mantener el mundo en paz y armonía.
El final de Babilonia
En el año 539 a.C., cae Nabucodonosor II, el último rey de Babilonia, pasando sus dominios a formar parte del Imperio persa de Ciro el Grande.
La historia de Mesopotamia continuó después de la etapa sumeria con los imperios acadio, babilónico, asirio, neobabilónico y persa, pero la primera civilización mesopotámica fue la sumeria, creadora de ciudades-Estado, de la escritura cuneiforme y de una organización urbana, religiosa, económica y política que influyó en toda la historia posterior.
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