La primera bandera uruguaya fue creada mediante un proceso político que comenzó después del reconocimiento de la independencia y culminó oficialmente el 18 de diciembre de 1828, cuando la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado aprobó el decreto-ley que estableció el primer pabellón nacional.
El proyecto había sido presentado un día antes por Joaquín Suárez, entonces Gobernador Sustituto de la Provincia Oriental, y establecía una bandera blanca con nueve listas horizontales azul celeste y un Sol en el ángulo superior del lado del asta. La bandera actual conserva nueve franjas en total, aunque desde 1830 tiene cuatro franjas azules y cinco blancas, mientras que el Sol de Mayo fue estandarizado posteriormente.

El contexto histórico de la primera bandera uruguaya
Antes de existir un pabellón nacional oficial, la Banda Oriental había utilizado distintos emblemas durante su lucha por la autonomía. Antes de la independencia de Uruguay, la región formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, bajo dominio español.
Por consiguiente, las primeras banderas utilizadas fueron las de la España colonial. Sin embargo, con el auge de los movimientos independentistas en Sudamérica a principios del siglo XIX, surgió la necesidad de símbolos distintivos.
Las influencias europeas, en particular las españolas, marcaron profundamente las primeras versiones de las banderas utilizadas en la región. Las revoluciones independentistas sudamericanas también recibieron la influencia de la Revolución Francesa, de la independencia estadounidense y de los movimientos políticos desarrollados en el Río de la Plata.
Las banderas anteriores al primer pabellón nacional
La bandera de Artigas
De las tres banderas oficiales uruguayas, la más antigua es la de Artigas, que toma sus colores de la Revolución Francesa y la estadounidense, dos movimientos que sirvieron como inspiración a las revoluciones independentistas sudamericanas.
Los colores de Artigas son también los del federalismo regional. El rojo, azul y blanco son los colores que diferencian a la revolución vista desde la perspectiva federal del artiguismo con el resto de las provincias, particularmente con Buenos Aires.
La Bandera de Artigas, con franjas azules, blanca y roja, fue creada por José Gervasio Artigas y es considerada precursora de la identidad federal de la región. El azul y el blanco se eligieron para representar el cielo y las aguas de la región, elementos naturales muy presentes en Uruguay.
Esta bandera se considera a menudo precursora de los símbolos nacionales uruguayos modernos, y destaca la lucha por la soberanía y la identidad regional. Su herencia perduró, por ejemplo, en la actual bandera de la provincia argentina de Entre Ríos, idéntica a la artiguista pero con un azul más claro.
La bandera de los Treinta y Tres Orientales
En 1825, el desembarco de los Treinta y Tres Orientales, liderado por Juan Antonio Lavalleja, dio origen a una bandera inspirada en el antiguo emblema artiguista, con la inscripción “Libertad o Muerte” sobre su franja blanca.
La herencia artiguista también estaba en las acciones de la Cruzada Libertadora. La bandera de los Treinta y Tres comparte colores con la de Artigas por esa razón, y hay registros de que ya se había convertido a partir de 1817 en símbolo de la resistencia contra la invasión y posterior dominación luso-brasileña.
Los Treinta y Tres Orientales adoptaron ese símbolo. El pintor suizo Jean Philippe Goulou fue quien pintó la inscripción “Libertad o muerte” en la bandera confeccionada por Luis de la Torre, y una mujer de la sastrería Pérez y Villanueva de Buenos Aires fue quien bordó las letras en la bandera.
Estas banderas no eran todavía la bandera nacional definitiva, sino símbolos de un proceso político en marcha.
La bandera de 1825
Meses después, el 25 de agosto de 1825, la declaración de independencia respecto a Brasil oficializó como pabellón provincial el diseño que Artigas había establecido en 1816.
Tan simbólica era esa bandera durante ese proceso que la declaratoria de independencia de 1825 plantea en su ley de pabellón el uso de una muy parecida como bandera nacional, con tres franjas de colores celeste, blanco y rojo, y sin “Libertad o Muerte” hasta que se concrete la incorporación de la provincia a Argentina.
En honor a la verdad histórica, el celeste era azul, y los colores eran herencia de la tradición de banderas artiguistas. En los hechos sucedió que el pabellón enarbolado definitivamente fue el de la República Argentina, y no siendo este el adecuado al nuevo estatuto de independencia que el Estado Oriental obtuvo a partir de la Convención Preliminar de Paz, debió ser sustituido por otro nuevo.
Joaquín Suárez y la creación del primer pabellón
Joaquín Suárez ocupaba el cargo de Gobernador Sustituto del recién nacido Estado Oriental cuando presentó, el 17 de diciembre de 1828, la propuesta para dotar al país de una bandera propia.
Un día después, la Asamblea la aprobó sin modificaciones, y el 19 de diciembre se comunicó oficialmente a todo el territorio. Este gesto no fue casual.
Uruguay acababa de firmar la Convención Preliminar de Paz -el 28 de agosto de 1828- que reconocía su independencia frente al Imperio del Brasil y a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Un país nuevo necesitaba un símbolo propio, y Suárez fue quien tomó la iniciativa política para materializarlo. La primera bandera fue izada en la Villa de Guadalupe, actual ciudad de Canelones, por iniciativa de Joaquín Suárez.
Es importante aclarar un matiz que suele generar confusión: Suárez impulsó y presentó el proyecto de ley, pero el diseño concreto -la combinación de franjas celestes, el fondo blanco y el Sol en el cuadrante superior- se enmarcó en una tradición visual ya existente en la región, inspirada en el pabellón que había representado a la Provincia Oriental bajo la influencia de José Gervasio Artigas años antes.
El decreto del 18 de diciembre de 1828
Con la independencia ya reconocida internacionalmente, el gobierno provisional necesitaba resolver la cuestión simbólica. El texto del decreto fue breve y directo:
“El pabellón del Estado será blanco con nueve listas de color azul celeste horizontales y alternadas, dejando en el ángulo superior del lado del asta un cuadro blanco en el cual se colocará un Sol.”
La primera bandera uruguaya tenía nueve franjas celestes sobre fondo blanco, en representación de los nueve departamentos que formaban el territorio uruguayo en ese momento: Canelones, Cerro Largo, Colonia, Durazno, Maldonado, Montevideo, Paysandú, San José y Soriano.
En diciembre de 1828 la Asamblea Constituyente dispone la creación del primer Pabellón Nacional con nueve listas de color azul celeste horizontales y alternadas, dejando en el ángulo superior del lado del asta un cuadrado blanco en el cual se colocará el sol.
Esta bandera fue izada por primera vez en Canelones. La bandera se izó por primera vez en todo el territorio el 1 de enero de 1829.
| Año | Proceso | Características |
|---|---|---|
| 1825 | Bandera de los Treinta y Tres Orientales | Inscripción “Libertad o Muerte”, inspirada en Artigas |
| 1828 | Primer pabellón nacional | Nueve listas azul celeste, fondo blanco y Sol |
| 1829 | Primer izado oficial en todo el territorio | La bandera se izó el 1 de enero |
| 1830 | Reforma de las franjas | Cuatro franjas azules y cinco blancas |
| 1952 | Estandarización del Sol de Mayo | Dieciséis rayos: ocho rectos y ocho flamígeros |
El diseño inicial y sus dificultades
El diseño de 1828 resultó desconcertante por la cantidad de franjas estipuladas para el pabellón y los colores elegidos: blanco con nueve franjas celestes, dejando en el ángulo superior del lado del asta un cuadro blanco en el cual se colocará el sol.
Las 19 franjas sumadas a la confusión visual por la escasa diferencia cromática entre el celeste y el blanco son para algunos autores un exceso. Es probable que los constituyentes hayan querido dar al emblema un total de nueve fajas entre el campo blanco y las listas azul-celestes.
De algún modo esta idea debió estar presente en el espíritu de la disposición, porque nueve eran los Departamentos en que se dividía el flamante Estado Oriental. Pero la Ley no dijo eso.
La diferencia entre el número de franjas mencionado en algunas descripciones y el total de bandas de la bandera se explica por la redacción del decreto de 1828: el fondo blanco y las nueve listas azul celeste podían dar una composición visual de diecinueve campos, mientras que la reforma posterior estableció claramente nueve franjas totales.
La reforma de 1830
Los primeros días de julio de 1830, se modificó el diseño de la bandera. Fue sustituida por una nueva bandera que reducía el número de franjas de nueve a cuatro, que totalizaban igualmente nueve franjas alternadas, entre blancas y azul celestes, que representaban a los nueve departamentos originarios.
El 12 de julio de 1830, la misma Asamblea introdujo una modificación clave: redujo el número de franjas azules de nueve a cuatro, alternadas con cinco franjas blancas, quedando así el esquema de nueve bandas totales que se conserva hasta la actualidad.
La bandera actual fue adoptada oficialmente el 11 de julio de 1830, tras la independencia de Uruguay del Imperio brasileño. Otras referencias sitúan la aprobación oficial de la versión de 1830 en el 18 de julio de ese año.
El ajuste en el número de franjas reflejó cambios administrativos y la consolidación del país como Estado soberano. El número de franjas se redujo para evitar confusiones visuales y facilitar la producción.
En 1830 se decidió simplificar el diseño, llevando a nueve el total de franjas entre las blancas y las celestes, que además pasaron a ser azules.
¿Por qué la bandera uruguaya tiene nueve franjas?
La bandera tiene nueve franjas en total: cinco blancas y cuatro azules. Esta configuración se eligió para representar los departamentos originales del país, creando a la vez un patrón visualmente armonioso.
Las franjas azules y blancas representan los nueve departamentos originales del país, simbolizando la unidad nacional. Las nueve franjas siguieron siendo un recordatorio de las divisiones administrativas originales del país, pero también de la unidad necesaria para consolidar la independencia y la estabilidad nacional.
El cambio de tonalidad de color tiene detrás una motivación política: distanciarse del celeste de los unitarios argentinos, el partido que defendía el gobierno centralizado en Buenos Aires, que todavía sigue presente en la bandera de ese país.
El Sol de Mayo de la bandera uruguaya
El Sol en la esquina superior izquierda, a menudo llamado Sol de Mayo, es un símbolo de libertad y luz. Este símbolo también está presente en la bandera de Argentina, resaltando los lazos históricos y culturales entre ambas naciones.
El Sol de Mayo conmemora la Revolución de Mayo de 1810, hito que impulsó los procesos independentistas en el Río de la Plata. Su iconografía remite además al culto solar de la tradición incaica.
El Sol de Mayo es una representación del dios solar inca Inti, quien simboliza la luz, la claridad y la esperanza. El rostro humano en el centro del Sol de Mayo representa la luz y la libertad, inspirado en tradiciones indígenas y europeas.
El Sol de Mayo, con su rostro humano y rayos rectos y ondulados alternados, representa a Inti, el dios sol inca, que simboliza la luz y la prosperidad. Esta iconografía se adoptó para simbolizar el renacimiento y la libertad tras años de dominación colonial.
El rostro humano radiante simboliza la libertad y la independencia, con raíces en las culturas indígenas y las tradiciones europeas. Este simbolismo evoca la importancia de la luz como guía y la aspiración a la libertad y la independencia.
La evolución de los rayos del Sol
El diseño exacto del Sol tardó en fijarse. Durante décadas circularon variantes con distinta cantidad de rayos y estilos gráficos.
El sol que los uruguayos hoy reconocemos, de dieciséis rayos alternados entre rectos y ondulantes, comienza a usarse recién a partir del año 1930. Antes se usaban rayos rectos.
Recién en 1952, mediante decreto del 18 de febrero, se estableció oficialmente el modelo definitivo: un sol dorado de dieciséis rayos -ocho rectos y ocho flamígeros-, conocido popularmente como el Sol de Mayo.
Esta característica hace que la bandera uruguaya sea fácilmente reconocible y la distingue de otras banderas, incluso de las de Sudamérica. La bandera de Uruguay es una de las pocas banderas nacionales que incluye un rostro humano en su diseño.
Los colores y símbolos de la primera bandera
Cada componente visual del pabellón tiene un significado que se fue consolidando junto con la identidad nacional:
- Las franjas blancas y azul celeste aluden a los nueve departamentos originales del país y evocan valores como la paz y la transparencia institucional.
- El color blanco se asocia tradicionalmente con la pureza de los ideales fundacionales del Estado.
- El azul celeste representa el cielo y los ríos que rodean el territorio uruguayo.
- Las franjas azules también evocan los ríos y el cielo, mientras que las blancas simbolizan la paz y la pureza.
- El Sol de Mayo representa el amanecer de una nueva nación libre.
- El Sol de Mayo representa la libertad y la independencia del país.
El diseño general de la bandera refleja una fuerte influencia de la Revolución de Mayo argentina, lo que subraya los estrechos lazos históricos entre ambos países.
La relación entre las banderas de Uruguay y Argentina
No es casualidad que la bandera uruguaya recuerde a la argentina: ambas incorporan un sol dorado y franjas horizontales en blanco y celeste.
La bandera de Argentina, diseñada por Manuel Belgrano en 1812, funcionó como referencia visual y política para varios de los movimientos independentistas de la región, incluido el uruguayo.
Ambas banderas comparten el Sol de Mayo como símbolo, resaltando los lazos culturales e históricos entre los dos países. Esta similitud simbólica sirve como recordatorio de sus luchas compartidas por la independencia y la herencia común de los pueblos sudamericanos.
Uruguay y Argentina son, de hecho, las dos únicas naciones del mundo cuyas banderas comparten esta combinación tan particular de sol y franjas.
Las tres banderas oficiales de Uruguay
El Pabellón Nacional no es el único símbolo patrio reconocido legalmente. Uruguay cuenta con tres banderas oficiales:
- La Bandera de Artigas: con franjas azules, blanca y roja, creada por José Gervasio Artigas y considerada precursora de la identidad federal de la región.
- La Bandera de los Treinta y Tres Orientales: utilizada durante la Cruzada Libertadora de 1825, con la inscripción “Libertad o Muerte”.
- El Pabellón Nacional: el que hoy identifica al país en el ámbito internacional, en instituciones oficiales y en eventos deportivos.
Cada una conserva un rol simbólico distinto, pero solo el Pabellón Nacional cumple funciones protocolares como bandera de Estado.
El diseño de la bandera nacional tiene detrás el abandono de la tradición artiguista. Es una ruptura.
Los responsables criollos de la independencia, en su mayoría terratenientes y “bachilleres” montevideanos, eran antiartiguistas y querían diferenciarse de sus propios símbolos.
Es un pabellón con influencia de la bandera argentina, con el Sol de Mayo, luego reemplazado por otro, un símbolo relacionado con la masonería, y que busca reflejar que este país no era ni de cerca heredero de aquel sueño federal de Artigas.
La primera bandera y la identidad nacional
Históricamente, la bandera ha sido un símbolo de unidad durante las luchas por la independencia y ha ondeado en numerosas batallas. También está presente en las celebraciones nacionales, como el Día de la Independencia y otras festividades patrióticas.
La bandera uruguaya se utiliza en numerosos contextos formales e informales, lo que refleja su importancia como símbolo nacional. Se exhibe en fiestas nacionales, eventos deportivos internacionales y en edificios gubernamentales.
- Días festivos nacionales: la bandera se iza durante las celebraciones de la independencia y otros días festivos patrióticos, reforzando el sentimiento de unidad nacional.
- Eventos deportivos: en las competiciones deportivas internacionales, los atletas uruguayos suelen portar la bandera para representar a su país, resaltando el orgullo nacional.
- Edificios oficiales: vuela diariamente sobre edificios gubernamentales, escuelas y otras instituciones públicas, simbolizando la autoridad y la soberanía del Estado.
Hoy en día, se exhibe con orgullo en eventos deportivos internacionales, como la Copa Mundial de la FIFA, donde representa no solo a la selección nacional, sino también el espíritu de la nación.
Más allá de su carácter solemne y sus ribetes históricos, los símbolos patrios son una parte del patrimonio simbólico de uruguayos y uruguayas. Una forma de sentirnos un “nosotros” es envolvernos en esa bandera.
La identificación de los uruguayos con el pabellón nacional es parte del proceso de apropiación de una identidad colectiva asociada al ser oriental. Un símbolo que fue incorporado naturalmente a la vida cotidiana de la población, además de su uso en eventos formales de carácter institucional, estatal o patriótico.
Es quizá la que es más democrática, tiene más llegada a la población, porque las fiestas patrias se fueron desarrollando -sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX- como parte de los festejos populares.
Ese sentimiento de propiedad y pertenencia se ha trasladado con los años en diversos ámbitos y contextos. Tanto en hazañas deportivas como en eventos políticos, recitales masivos o competencias internacionales, las banderas han flameado en cualquier evento donde los valores de la “uruguayidad” deban ser reivindicados.
Es incluso una conexión directa al país en las casas de los uruguayos que por algún motivo están fuera de las fronteras del territorio. Un símbolo de unidad y cercanía a cientos o miles de kilómetros de distancia.
Tiene que ver con la necesidad que tenemos todos los seres humanos de tener elementos identitarios para sentirnos parte de un conjunto aunque seamos individualmente distintos.
El juramento y el uso protocolar
El juramento a la bandera es obligatorio por ley: desde 1940, todo ciudadano uruguayo debe prestar al menos una vez en su vida un juramento formal de fidelidad al Pabellón Nacional, un acto que hoy se realiza en escuelas y liceos cada 19 de junio.
La bandera uruguaya está sujeta a un estricto protocolo en cuanto a su uso y exhibición. Cuando ondea junto a otras banderas, la bandera nacional debe ocupar un lugar de honor.
Es importante, además, asegurarse de que no toque el suelo, ya que esto se considera una falta de respeto. Se anima a los ciudadanos uruguayos a exhibir la bandera en las fiestas patrias y a respetar las normas de conducta al manipularla.
El sol es un elemento particularmente destacado dentro de la bandera, e incluso debe quedar siempre hacia arriba, visible, cuando la bandera se pliega como marcan los reglamentos militares.
Fuera del territorio nacional, izar la bandera de forma oficial está reservado exclusivamente a embajadas y consulados uruguayos.
Conservación, deterioro y destino de las banderas
La bandera debe mantenerse con cuidado, y cualquier daño o señal de deterioro debe repararse o la bandera debe reemplazarse para preservar su integridad simbólica.
Para preservar la calidad y la durabilidad de la bandera uruguaya, es esencial seguir ciertas pautas de mantenimiento:
- Limpieza: lavar la bandera a mano con un detergente suave para evitar dañar los colores.
- Almacenamiento: mantener la bandera en un lugar seco y alejado de la luz solar directa para evitar que se decolore.
- Reparaciones: reparar inmediatamente los pequeños desgarros o daños para evitar que empeoren.
- Exposición: evitar exponer la bandera a condiciones climáticas extremas, como vientos fuertes o lluvias torrenciales, para prevenir el desgaste prematuro.
Según las leyes nacionales, el Museo Histórico Nacional conservará un patrón de cada uno de los símbolos indicados, y su reproducción no podrá hacerse sin respetar aquellos en su dibujo, colores, texto y proporciones.
Dicha repartición conservará igualmente todas las banderas que tengan significación histórica y que por su estado no puedan continuar usándose.
El museo conserva diferentes banderas que cuentan la historia de la consolidación de la República Oriental del Uruguay. Algunas de ellas, por los materiales con los que están construidas, se encuentran en un estado muy delicado de fragmentación y de deterioro, ya que sufren un proceso de envejecimiento progresivo que es muy difícil de frenar.
Aun así, en esa variedad de banderas que se conservan en el archivo se encuentran tanto banderas nacionales como banderas, banderines y divisas que fueron utilizadas por diferentes grupos políticos y movimientos revolucionarios de la historia nacional.
Se encuentra, por ejemplo, el banderín y divisa de la Provincia Oriental que acompañaba a la bandera de Artigas que envolvió la urna al momento de la repatriación de sus restos desde el Paraguay.
Entre las piezas más curiosas que custodia hay, por ejemplo, un acta que contiene un fragmento de la bandera de los Treinta y Tres Orientales que se utilizó durante la Cruzada Libertadora de 1825.
Además, se conserva la bandera que flameó en la Guerra de la Triple Alianza, donde se enfrentó el ejército brasilero, argentino y uruguayo al Paraguay entre 1864 y 1870.
Una bandera de grandes dimensiones confeccionada a partir de diferentes secciones de tela y sol pintado al óleo. En general estas banderas iban a combate, por lo tanto muchas de ellas presentan no sólo algunos deterioros sino inclusive vegetación, ramitas, abrojos y cardos entrelazados en las fibras justamente por su uso a campo abierto.
En algunos casos, lo único que se conserva de estas banderas antiguas son los soles hechos con pedrería, lentejuelas y canutillos metálicos. Soles que pertenecieron a banderas del siglo XIX con intrincados bordados de piezas de bronce e hilos metálicos que han sobrevivido a los textiles que cedieron al paso de los años.
La incineración de las banderas deterioradas
En el caso de las banderas que no llegaron a pasar a la historia, los pabellones de instituciones públicas como escuelas, liceos, ministerios y oficinas estatales, e incluso de privados, tienen su destino final en manos del Ejército.
Cada departamento tiene un destacamento designado para recibir esas banderas en desuso, que en el caso de Montevideo es el cuartel de Blandengues de Artigas.
Allí se acumulan cientos de banderas cada año y cada 23 de setiembre se incineran en un acto público. La fecha elegida para el evento tiene un simbolismo especial: es el aniversario de la muerte de José Gervasio Artigas, y se traza un paralelismo con la “muerte” de esas banderas que ya están sucias, rotas o deterioradas.
El protocolo establece que cuando la rotura de una bandera llega hasta el sol, ya no puede seguir izándose.
Curiosidades sobre la primera bandera uruguaya
- La primera bandera fue izada en la Villa de Guadalupe, actual ciudad de Canelones.
- Canelones, y no Montevideo, fue la cuna legal del símbolo: el decreto se firmó en Canelones porque allí funcionaba la Asamblea Constituyente en 1828, ya que la capital estaba bajo ocupación en el contexto bélico previo a la independencia.
- Según registros del Instituto Histórico de Canelones, fue Josefa Álamo de Suárez quien bordó a mano el sol de la bandera original, en la ciudad donde sesionaba entonces el gobierno provisional.
- Durante la Guerra Grande existieron variantes de color: las fuerzas del Partido Nacional usaron un celeste muy oscuro, mientras que las tropas leales al Partido Colorado en Montevideo adoptaron un celeste más claro, cada una asociada a su bando político.
- La bandera de Uruguay es una de las pocas banderas nacionales que incluye un rostro humano en su diseño.
- El Sol de Mayo está rodeado por dieciséis rayos, que alternan entre rectos y ondulados.
- El juramento a la bandera se realiza en escuelas y liceos cada 19 de junio.
- El sol debe quedar siempre hacia arriba y visible cuando la bandera se pliega de acuerdo con los reglamentos militares.
Fechas esenciales en la historia de la bandera uruguaya
- 1815-1816: la tradición artiguista aporta colores y símbolos vinculados con la autonomía y el federalismo regional.
- 1825: la bandera de los Treinta y Tres Orientales acompaña la Cruzada Libertadora y lleva la inscripción “Libertad o Muerte”.
- 17 de diciembre de 1828: Joaquín Suárez presenta el proyecto del primer pabellón nacional.
- 18 de diciembre de 1828: la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado aprueba el decreto que crea el pabellón.
- 19 de diciembre de 1828: el decreto se comunica oficialmente a todo el territorio.
- 1 de enero de 1829: la bandera se iza por primera vez en todo el territorio.
- 1830: se reduce el número de franjas azules de nueve a cuatro, manteniendo nueve franjas totales.
- 1930: comienza a utilizarse el Sol con rayos alternados rectos y ondulantes.
- 1952: se establece oficialmente el modelo definitivo del Sol de Mayo, con dieciséis rayos.