Los primeros asentamientos humanos: del nomadismo a las aldeas

Según estadísticas de las Naciones Unidas, alrededor del 54% de población mundial vive en ciudades; es decir, más de la mitad. Sin embargo, no siempre fue así.

Nuestros antepasados vivían en grupo, pero practicaban el nomadismo. Al tratarse de comunidades cazadoras-recolectoras, se veían obligados a seguir a los rebaños, que migraban dependiendo del clima.

La Revolución Neolítica y el origen de la vida sedentaria

Los primeros asentamientos humanos coinciden, pues, con la aparición de la agricultura y la ganadería.

La Revolución Neolítica: El descubrimiento de la agricultura y la ganadería supuso un cambio radical en las formas de vida y en la organizado de los seres humanos.

La caza y la recolección permanecieron, pero dejaron de ser las únicas formas de subsistencia, y los seres humanos comenzaron a elaborar sus propios alimentos.

Los pueblos agrícolas se hicieron sedentarios, lo que significa que se asentaron de forma permanente en un lugar y dejaron de trasladarse de un sitio a otro en busca de alimento.

Levantaron poblados junto a los ríos y allí establecieron sus campos de cultivo y los corrales de los animales domésticos.

Los pueblos pastores vivían junto a sus rebaños en chozas y se trasladaban de unos lugares a otros en busca de mejores pastos y de agua para el ganado.

Gracias al descubrimiento de la agricultura y la ganadería, y a la vida sedentaria, los grupos humanos aumentaron su tamaño, por lo que los poblados neolíticos tenían más miembros que las tribus paleolíticas.

Revolución Neolítica agricultura ganadería sedentarismo

La agricultura como base de los primeros asentamientos

Tras la última glaciación (alrededor del año 10.000 a. de C.) tuvo lugar lo que se ha dado en llamar la Revolución Neolítica, esto es, la revolución ocurrida en la Nueva Edad de Piedra (neolítica es una palabra griega que quiere decir “piedra nueva”).

Sin embargo, el término Nueva Edad de Piedra provoca confusiones.

Aunque la gente del neolítico confeccionó un nuevo tipo de hachas de piedra pulida, éste no fue el cambio más importante experimentado después del año 10.000 a. de C.

El verdadero cambio fue que la caza de animales y la recolección de plantas -actividades que se realizaban para ganarse el sustento- dieron paso a la producción de alimentos mediante la práctica sistemática de la agricultura.

La siembra de granos y vegetales proporcionó una oferta regular de comida, y la domesticación de animales (como cabras, ganado, puercos y ovejas) añadió una fuente continua de carne, leche y fibras para vestir (como la lana).

También se pudieron emplear grandes animales como bestias de carga.

El aumento de cosechas y la domesticación de animales productores de alimentos establecieron una nueva relación entre los hombres y la naturaleza.

A los historiadores les gusta referirse a esto como una revolución agrícola.

El cambio revolucionario es drástico y requiere un gran esfuerzo, pero la capacidad de adquirir con regularidad alimentos dio a los seres humanos un mayor contitdbre su ambiente.

También les permitió abandonar sus hábitos de vida nómada, y comenzar a vivir en comunidades asentadas.

Los primeros asentamientos no habrían sido posibles sin el surgimiento de la agricultura, que data aproximadamente del 10.000 a.C.

Algunos expertos, como el arqueólogo australiano Gordon Childe, afirman que el cambio climático que se dio con el fin de las grandes glaciaciones (aprox.

Como es obvio, la agricultura y la ganadería garantizaron un aumento de la producción de alimentos que, a su vez, hizo crecer la población humana.

Regiones donde surgió la agricultura

La agricultura sistemática quizá se desarrolló de manera independiente en cuatro distintas áreas del mundo entre los años y 7000 a. de C.

En cada una de estas zonas se cultivaron plantas diferentes: trigo, cebada y lentejas en el Cercano Oriente; arroz y mijo en el sur de Asia; mijo y camote en África occidental; y frijoles, papas y maíz en Mesoamérica.

RegiónPlantas cultivadas
Cercano Orientetrigo, cebada y lentejas
Sur de Asiaarroz y mijo
África occidentalmijo y camote
Mesoaméricafrijoles, papas y maíz

En el Cercano Oriente, como en cualquier otra parte, la revolución agrícola del Neolítico requirió la presencia de un ambiente favorable.

Al principio, las áreas elevadas que se ubican arriba del Fértil Creciente (que en la actualidad corresponden al norte de Iraq y al sur de Turquía) fueron más propicias para un cultivo sistemático que las zonas de los valles ribereños.

Aquella región recibía la precipitación pluvial necesaria y era el lugar de origen de dos plantas silvestres (el trigo y la cebada) y de cuatro especies de animales salvajes (el puerco, las vacas, las cabras y las ovejas), que habrían de ser domesticadas para beneficio del ser humano.

Durante el Neolítico, los poblados estaban situados generalmente junto a un río, a fin de tener agua para regar los campos y abastecer con alimentos a la población y al ganado, tanto para criarlo como para alimento del pueblo

Cómo eran las primeras aldeas

Tenemos testimonios de asentamiento en pequeñas aldeas que datan de entre el 12.500 y el 10.300 a.C.

Concretamente, la llamada cultura natufiense, en el actual Israel, nos da valiosas pistas de cómo debían ser aquellos primeros asentamientos urbanos.

Los poblados neolíticos eran pequeños y estaban formados por chozas de forma circular o rectangular hechas de adobe.

Cada poblado se componía de varias viviendas, establos para los animales, almacenes para los granos, etc.

Producían todo lo que necesitaban para subsistir, aunque también comerciaban con algunos productos, como adornos, sílex, conchas y ciertos minerales.

Aldea neolítica casas adobe almacenes granos

Todos los habitantes de la aldea participaban en la preparación de los campos de cultivo, en la siembra y en la recogida de la cosecha.

En los meses que transcurrían entre una cosecha y otra se alimentaban de lo que habían almacenado de la anterior.

También cazaban y recolectaban frutos silvestres.

La necesidad de almacenar alimentos hizo que los asentamientos dependieran cada vez más de la planificación, de la cooperación y de la protección de los recursos acumulados.

El crecimiento de la población y la organización social

Es precisamente este extraordinario crecimiento demográfico el que, según los arqueólogos Lewis R. Binford y Kent V. Flannery, propició una presión que originó una mayor estructuración social.

A pesar de que todos los habitantes del poblado colaboraban en las tareas agrícolas, también se desarrolló la propiedad privada y algunos miembros del poblado alcanzaron mayor poder gracias a la acumulación de ganado y tierras.

De esta forma se fue creando una desigualdad social entre los miembros del grupo.

Poco a poco, sin embargo, empezaron a aparecer las primeras diferencias sociales.

Esta diferencia de clases trajo pareja la aparición de los oficios y del trabajo profesional.

En los poblados se produjo una especialización del trabajo; unas personas cultivaban los campos, otras cuidaban el ganado y las demás fabricaban tejidos, cerámicas, cestas o armas.

Así, tenemos varias causas para el asentamiento humano en ciudades primitivas.

Primero, la domesticación de los animales y la aparición de las técnicas de cultivo de cereal, que originaron la agricultura, verdadera base del Neolítico.

Por otro lado, la necesidad de organización del trabajo (ya fuera en la construcción de las defensas del núcleo poblacional, ya fuera en el sembrado, cuidado y recolección de los alimentos) propició que estos primitivos asentamientos evolucionaran hacia una mayor jerarquización, por lo que aparecieron los primeros oficios.

Si bien la construcción de las casas en los poblados primitivos como Jericó era, probablemente, incumbencia de sus inquilinos, la muralla se debía a la colaboración estrecha de los habitantes de la ciudad, con vistas a un beneficio común.

Jericó, la ciudad más antigua documentada

Ya hemos comentado que este asentamiento, ubicado en Palestina, es la ciudad más antigua documentada.

Data aproximadamente del 10.000 a.C. y estaba formada por diversas casas de forma circular protegidas por una muralla.

Las primeras excavaciones datan del siglo XIX, pero las técnicas del momento y la antigüedad de la ciudad no permitieron extraer demasiada información.

Kenyon encontró, en el estrato identificado con el 7.000 a.C., una serie de moldes de cráneos humanos en yeso que parecían haber pasado por ciertos rituales, lo que probaba un antiquísimo culto a los muertos.

Sin embargo, las famosas murallas de la Jericó legendaria que canta la Biblia no se manifestaron.

Çatal Hüyük y una concepción urbana singular

Detrás de Jericó, en la línea del tiempo encontramos la ciudad de Çatal Hüyük, en la actual Turquía, que data aproximadamente del 7.500 a.C.

Çatal Hüyük es uno de los asentamientos más famosos, probablemente debido a sus dimensiones y a su extraña concepción urbana.

Los restos demostraron la existencia de unas 40 casas, que ostentaban interesantes pinturas en los muros: escenas de caza, bailes y lo que parecían rituales.

La peculiaridad urbana de Çatal Hüyük se basa en su curioso acceso.

No existen calles; las casas, construidas en adobe, se encontraban unidas, y el acceso a las viviendas se ejercía por el tejado, desde el que descendía una escalera hasta el interior de las casas.

Lo que puede verse como una curiosidad urbana comportó un terrible hacinamiento y una peor ventilación, tal y como demostró el estudio del antropólogo Clark Spencer Larsen, de la Universidad de Ohio.

Otra de las conclusiones a las que llegó el estudio de Larsen es que la dieta neolítica, basada sobre todo en cereales, produjo la aparición de las primeras caries humanas.

Çatal Hüyük casas unidas acceso por tejados

Monte Verde y los primeros asentamientos de América

En el sur de Chile, una extensión de tierra con vegetación agreste y árboles nativos podría ser un tesoro arqueológico.

En este yacimiento se hallaron objetos a los que se les estima una antigüedad de 14 mil años.

La historia que lleva como título Monte Verde se puede resumir en tres palabras: excavación, hallazgo y controversia.

Todo se inicia en 1977, con un descubrimiento que hasta el día de hoy causa asombro y calurosa discusión.

Ese año, el arqueólogo y antropólogo estadounidense Tom Dillehay, junto a un equipo científico de la Universidad Austral de Chile, excavaron en un sitio de aspecto salvaje, ubicado en la Región de Los Lagos.

El yacimiento cuenta con tres zonas: Monteverde I, Monteverde II y Chinchihuapi, un antiguo arroyo que atraviesa gran parte del sector.

Los hallazgos en Monte Verde, según el grupo de científicos, dieron con un asombroso listado de huellas del Pleistoceno tardío.

  • Había objetos de caza, elementos arquitectónicos, trozos de carne y cuero animal, plantas medicinales y exóticas, papas silvestres, algas, huesos de animales, cordeles, varios fogones, hoyos, braseros y hasta una pisada humana.
  • Las fosas encontradas, llenas de barro y rodeadas de herramientas de piedra, restos de semillas, frutos secos y bayas, dan a pensar, según Dillehay, que en Monte Verde existió una economía organizada.
  • En un pequeño fogón se hallaron restos de huesos quemados que indican la presencia del caballo americano prehistórico.

Sin embargo, la validez de estos hallazgos ha sido fuertemente cuestionada por reconocidos arqueólogos.

Dos sitios arqueológicos

Desde 1977 los trabajos arqueológicos se han concentrado con fuerza en dos sitios: Monteverde I y Monteverde II.

A Monte Verde I se le detectó una antigüedad de 33.000 años, cifra que hasta ahora no ha sido aceptada del todo por la comunidad científica.

En cambio, a Monteverde II se le detectó una antigüedad de 14.800 años y sigue siendo el que tiene mayor consenso científico.

En 2008, un texto publicado en la revista Science validó la antigüedad, cercana a los 14 mil años, de algunas algas marinas, encontradas en Monteverde II.

Excavaciones realizadas en 2013 también revelaron que el yacimiento podría haber sido ocupado por humanos desde hace 18.500 años, una fecha incluso más antigua que la calculada en un comienzo.

Los estudios demostraron que los restos encontrados en Monte Verde, de más de 14.500 años de antigüedad, correspondían a un grupo de cazadores y recolectores.

Monte Verde frente a la teoría Clovis

Monte Verde con sus hallazgos viene a cuestionar modelos y convenciones clásicas que hasta el día de hoy se mantienen en la arqueología americana.

Y sobre todo respecto a las teorías del poblamiento tardío en América, porque después de Monte Verde se comenzó a hablar de "poblamiento temprano" en el continente.

El descubrimiento causó mucha discusión.

Hasta ese momento, había un claro consenso en la ciencia sobre quiénes eran los primeros pobladores de América: los Clovis.

El pueblo Clovis corresponde a habitantes de una zona cercana a Nuevo México, Estados Unidos, y sus orígenes se estimaron en 11.200 años.

Los hallazgos de Clovis han sido muy estudiados, como sus puntas de flechas y artefactos líticos encontrados en numerosos pozos de exploración.

Monte Verde ha sembrado dudas sobre esta verdad científica.

Stuart Fiedel, arqueólogo y antropólogo estadounidense, es un acérrimo defensor del modelo Clovis.

El científico aseguró a BBC Mundo que la evidencia de Monte Verde no es convincente, a diferencia de lo que sí ha dado Clovis desde 1929, año en que se descubrió este yacimiento.

Para Fiedel la mayoría de los 750 artefactos hallados en Monte Verde deben su apariencia a la naturaleza.

Ella les dio la forma que tienen.

Los artefactos pudieron mezclarse, ya sea en la antigüedad o en una época más reciente, con otras herramientas, como auténticas piedras arcaicas, pero cuya data sería posterior a la que se postula.

La pisada humana también genera sospecha porque, en su opinión, "es demasiado pequeña para ser de un adulto y demasiado estrecha para ser de la un niño muy pequeño".

Fiedel también asegura que, gracias a un reciente estudio genético, Clovis es más que nunca una teoría fuerte.

En 2014 una secuenciación de genoma de los restos del "Chico Anzick", un esqueleto de un adolescente preservado en una tumba, validó que todos los pueblos nativos de América Central y del Sur son descendientes genéticos de un mismo grupo y que están conectados.

El esqueleto, cuya antigüedad es de unos 12.600 años, fue encontrado en Montana, Estados Unidos, junto a herramientas pertenecientes a la cultura Clovis.

El genoma del "Chico de Ansick" reveló, además, quesus orígenes provienen de Siberia.

Esto sustentaría la teoría más aceptada de cómo el hombre llegó a América: por Alaska desde Siberia a través del Estrecho de Bering, hace aproximadamente 13.500 años.

A diferencia de Clovis, los asentamientos de Monte Verde no ofrecen una explicación plausible de cómo llegaron hasta allí sus posibles pobladores.

Una comunidad organizada

La controversia continuará y las preguntas también.

Especialmente en torno a los objetos encontrados en Monte Verde.

Porque, si es que fue asentamiento humano, ¿cómo eran estas personas?

Tom Dillehay en entrevista con BBC Mundo explica que las evidencias sugieren que el asentamiento estuvo formado por un grupo poco numeroso, de no más de 30 colonizadores.

Agrega que estos milenarios habitantes habrían estado muy bien organizados, con tareas definidas, respecto a la producción de herramientas, la construcción de refugios y la preparación de los alimentos.

Los hallazgos en Monte Verde II también, dice el científico, harían cuestionar la teoría que dice que todas las personas de la edad del hielo eran cazadores nómadas.

Según Dillehay, se cree que este asentamiento "fue ocupado durante todo un año y al menos una parte de sus habitantes se dedicaba a la recolección de alimentos vegetales y a la caza de animales".

Sobre huesos y pieles de animales, en Monte Verde se han encontrado especies de la megafauna ya extintas.

Por ejemplo, se hallaron restos de paleollamas y gonfoterios.

Los primeros son antepasados de las llamas y los segundos, parientes de los mastodontes.

Los científicos desconocen la razón de la extinción de estas especies, aunque dicen que probablemente se debió al cambio climático y a la excesiva presencia humana.

Monte Verde Chile yacimiento arqueológico Pleistoceno

Conservación de Monte Verde

Pero además de la controversia científica, hay algo más urgente en Monte Verde: su conservación para que puedan seguir las investigaciones.

Desde el 25 de enero de 2008 una extensión de Monte Verde, de casi 10 hectáreas, se encuentra protegida como Monumento Histórico Nacional de Chile.

Actualmente, casi 9 hectáreas de este territorio, pertenecen al exsenador de la República de Chile Carlos Kuschel Silva, quien lo compró en los 1980.

La Municipalidad de la ciudad de Puerto Montt ha manifestado la intención de expropiar los terrenos del exsenador Kuschel.

"Solo espero lo que digan las autoridades. Ofrecí donar al Estado de Chile una parte del sitio, para la construcción de un museo, pero después se habló de expropiar", dice a BBC Mundo Carlos Kuschel, quien mantiene en su sitio un parque temático.

Si bien Monte Verde sigue salvaje −se puede ver en su tierra muy desnivelada al caminar− hay amenazas a la vista.

"Cada año, porciones del sitio se están desprendiendo por el aumento del caudal del arroyo Chinchihuapi, además de alguna destrucción debido a la actividad moderna", asegura Dillehay a BBC Mundo.

Árboles de eucaliptos también asoman en las cercanías y pueden ser perjudiciales, pues secan excesivamente el terreno y afectan a la humedad propia del lugar.

"En mi parte trato de mantener el lugar lo más salvaje, por ejemplo con árboles nativos y sin arar la tierra, ni tampoco hacer senderos, aunque la excesiva parcelación que se está comenzando a ver en el sector puede dañar", cuenta Kuschel a BBC Mundo.

Desde la Unesco, la directora y representante de la oficina en México, Nuria Sanz, dijo a BBC Mundo que valoran el significado que tiene Monte Verde y en lo que se ha convertido.

"Monte Verde ya no debe ser visto como una anécdota, sino como un sitio en el que se continuó investigando a través del tiempo", dice para BBC Mundo la Dra. Sanz.

Nuria Sanz cuenta que como Unesco tienen conocimiento de que el Estado de Chile busca postular a Monte Verde para Patrimonio de la Humanidad.

"Lo importante es que el Estado de Chile asegure todas las condiciones máximas de preservación en el sitio y de investigación, tal como se ha hecho hasta ahora", dicen desde la Unesco.

Visitar Monte Verde

Hoy puedes recorrer este lugar histórico del sur de Chile que une historia, ciencia y naturaleza.

Su descubrimiento fue por accidente.

En 1976, lugareños del sector ensanchaban un camino cerca del arroyo Chinchihuapi cuando encontraron artefactos de madera y piedra bajo la tierra que llamaron su atención.

Visitar Monte Verde es viajar miles de años atrás para descubrir cómo vivían los primeros habitantes de América.

A solo 200 metros, el Parque Arqueológico Vive la Prehistoria complementa la experiencia.

El recorrido dura aproximadamente dos horas y media y tiene un valor de $4.000 por persona.

El sitio arqueológico Monte Verde se encuentra a 27 kilómetros desde la ciudad de Puerto Montt.

Para llegar, debes tomar la Ruta V-830, donde encontrarás señalética que indica el acceso al sitio.

Sin embargo, la mejor opción es ir en vehículo particular, ya que permite acceder directamente al sitio arqueológico.

tags: #los #primeros #asentamientos