Por qué le cortan la cola a los gatos: causas, lesiones y consecuencias

portalcenter.cl

La cola de los gatos no es un adorno. Cada parte de su cuerpo, desde sus enigmáticos ojos hasta su cola, tiene una función importante tanto a nivel anatómico, como en su particular comunicación y lenguaje.

La cola de un gato es una extensión de su columna vertebral, compuesta por vértebras, vasos sanguíneos y músculos. La cola de los gatos está formada por pequeñas vértebras, que van disminuyendo de tamaño desde la base hasta la punta, siendo esta zona donde se encuentra la vértebra más pequeña.

En el gato doméstico posee de 20 a 23 vértebras caudales mientras que en los grandes felinos el número de estas varia entre especies, no conociéndose en muchas el número exacto, ya que faltan estudios al respecto. La cola tiene una capa de pelaje característica según la raza.

anatomía de la cola del gato

¿Para qué sirve la cola de un gato?

La principal función anatómica de la cola de los felinos es ayudarles a mantener la estabilidad y equilibrio que les caracteriza como especie, desplazando el centro de gravedad del felino en el sentido adecuado dependiendo del movimiento que está haciendo en ese momento.

La cola les permite ajustar el equilibrio con movimientos independientes, lo que les ayuda a tener esa exactitud de movimientos tan característica de los gatos. La cola parece utilizarse en circunstancias en las que se requiere un cambio rápido del centro de masa, normalmente durante la locomoción.

Por ejemplo, las neuronas vestibulares que responden a la aceleración de la cabeza pueden influir en los movimientos de la cola durante el ajuste del equilibrio. Las filmaciones de guepardos persiguiendo a sus presas indican que la cola se utiliza, a modo de "timón", para ayudar a girar rápidamente facilitando el cambio de peso.

La cola tiene un función esencial en la comunicación del felino junto con los ojos y las orejas. Cumple una función muy importante en su lenguaje corporal y a la hora de descifrar su estado de ánimo.

Para leer las señales de la cola de un gato hay que tener en cuenta toda su actitud corporal. Un gato relajado lleva su cola en una posición neutral y baja cuando va andando. Un gato relajado "llevará la cola en una posición neutral o baja, pero sin arrastrarla.

Si está concentrado en algo pero tranquilo realizan un movimiento lento, suave y pausado, como de balanceo. En un gato tranquilo, una cola recta con la punta curvada es un saludo amistoso.

Pero si tu gato está durmiendo la siesta y dando golpecitos con la cola, eso quiere decir que está "relajado, pero prestando atención a algo que ocurre a su alrededor como puede ser un sonido o un movimiento". Si el gato está alerta y azota su cola, puede significar nerviosismo.

Si la mueve de arriba abajo está claramente molesto y te advierte esto: "¡No tocar!". Si en cambio, tu gato está moviendo la cola de lado a lado, lo más probable es que sienta las espaldas descubiertas.

Un gato temeroso podrá mostrar su espalda arqueada y "la cola levantada e hinchada". Esta es una postura de amenaza, un claro “no te acerques".

¿Por qué algunos gatos nacen sin cola o con la cola corta?

La ausencia de cola en un gato se considera una mutación (cambios en la secuencia de ADN). A día de hoy, cada vez podemos ver más gatos sin cola, con poca cola o con cola torcida.

Esto es debido a que a algunas personas les resultaron sorprendentes y decidieron seleccionar a gatos así y reproducirlos para que dicha mutación se perpetuase. La única raza de gato doméstico que no tiene cola es el Manx.

A menudo podemos ver gatos que no tienen cola, la tienen cortita y torcida o apenas tienen. Esto es normal, ya que existen mutaciones que tienen algunas razas de gatos, como el gato manx o el bobtail, y cuando se cruzan gatos de cola normal con gatos con esta mutación pueden manifestar esta apariencia.

En los gatos podemos encontrar dos tipos de genes mutados que producen alteraciones en la cola:

Gen M de los gatos manx

este gen tiene una herencia dominante, por lo que los gatos que tengan uno o ambos alelos dominantes para el gen (Mm o MM, respectivamente), no tendrán cola.

Los que tienen los dos alelos dominantes (MM) mueren antes de nacer con graves lesiones en el sistema nervioso. Los gatos heterocigotos (Mm) son los que podemos ver que tienen la cola muy corta o no tienen.

Además, algunos gatos manx presentan defectos en los huesos de la cadera y en los órganos y mueren antes del año de edad. Por esta razón, se debe evitar que los gatos sean MM cruzando a los gatos manx con otras razas que sean recesivas para el gen (mm), como son el british, americano de pelo corto o con manx de cola larga, que son homocigotos para el gen recesivo (el que no produce enfermedad, es decir, son mm), para evitar el desenlace fatal.

Gen B del bobtail japonés

la herencia es dominante como en el caso anterior. Los gatos heterocigotos y homocigotos para este gen (Bb y BB) muestran sus colas cortas y son gatos con la cola torcida, siendo más manifiesto en los gatos con los dos alelos dominantes para el gen (homocigotos BB).

Este gen, a diferencia del M de los gatos manx, no es letal y no presenta trastornos esqueléticos asociados.

Hay otros gatos que tienen colas acortadas y son indistinguibles de las mutaciones del bobtail o el gato manx, pudiendo aparecer en cualquier gato, independiente de su raza. Quizás algunas son mutaciones que aún no han sido investigadas. También se puede ver en cruces de gatos normales con los que tienen mutación.

¿Por qué se les corta la cola a los gatos?

La cola de los gatos tiene una función importantísima en el día a día del felino, ya que se encarga de darles estabilidad, sobre todo al saltar; por lo que no se debe cortar por temas estéticos al nacer.

La amputación no se realiza por motivos estéticos ni debe considerarse un procedimiento normal en un gato sano. Se plantea cuando una lesión ha provocado un daño grave, irreversible o con riesgo para la salud del animal.

La amputación es la mejor solución para un gato con la cola muy dañada y afectación nerviosa. Cuando están cerca de la base y se ha producido daño en los nervios comentados en el apartado anterior o el daño en la cola es irrecuperable, la solución es amputar la cola del gato, total o parcialmente.

¿Cómo ayudo a mi gata a adaptarse después de una amputación de cola?

Lesiones que pueden obligar a amputar la cola

Además de servirles para expresar emociones, la cola es una zona que posee buen riego sanguíneo y nervioso, pero a su vez es una zona muy susceptible de recibir lesiones que pueden producir consecuencias desagradables para nuestros felinos y preocupar mucho a sus cuidadores.

Los traumatismos son el origen más habitual de esta lesión. La cola es una localización relativamente habitual de fracturas óseas en los gatos, debido a atropellos, caídas, que se les quede la cola atrapada o peleas con mordeduras de otros animales.

Fracturas y luxaciones

Fracturas simples o no desplazadas: las vértebras mantienen su alineación.

Fracturas desplazadas o conminutas: los fragmentos óseos han perdido su posición original.

Facturas abiertas: el hueso perfora la piel e implica un riesgo de infección bacteriana.

Cuando vemos que nuestro gato no levanta la cola, está floja e incluso inmóvil, debemos pensar que algo le ha pasado a los nervios caudales.

En concreto, fracturas, luxaciones o subluxaciones de las vértebras caudales pueden producir daño medular con parálisis flácida, lo que genera que el gato no levante la cola al tenerla paralizada.

Mordeduras y peleas

Peleas con otros gatos: es frecuente en la base de la cola, en ella, encontraremos orificios que son compatibles con un mordisco.

Las mordeduras pueden parecer pequeñas, pero las heridas abiertas implican un riesgo de infección bacteriana. Si la herida es muy superficial, puedes consultar este otro artículo sobre Heridas en gatos para saber más sobre los primeros auxilios.

Heridas, gangrena y pérdida de la punta

La caída de la cola de los gatos sucede cuando esta extremidad sufre una herida y provoca una gangrena seca. Afortunadamente, no suele tener más riesgo para la salud del gato, ya que una vez se cae suele cicatrizar sola.

Sin embargo, la imagen de la cola del gato tirada en el suelo, mientras el animal paseaba tan tranquilo por su casa ha impresionado a las redes. Si a sus gatos les pasa esto es normal. Se cae y se recupera solo.

Una herida al final de la cola no siempre significa que el gato esté fuera de peligro. La lesión puede afectar tejidos, vasos sanguíneos o nervios, por lo que es importante contactar con el veterinario, quien nos dejará tanto a nosotros como a nuestro felino mucho más tranquilos después de pasar por consulta.

Signos de una cola fracturada o gravemente lesionada

Cuando conocemos a nuestro gato, sabemos perfectamente como es la posición de su cola, por lo que si existe alguna variación, nos llamará la atención.

La angulación anormal, donde la cola parece doblada o con un «codo», es la señal más clara de fractura de cola.

Puede haber hinchazón o una herida abierta, que deja la cola flácida y sin tono muscular, lo que sugiere una posible enfermedad nerviosa.

Cuando un gato tiene la cola fracturada, el dolor suele ser evidente. Ante cualquier roce, el gato maúlla, intenta escapar o morder.

También suele mantener la cola completamente pegada al cuerpo sin moverla o evita cualquier movimiento por el dolor que le genera.

Los cambios de conducta en un gato, aunque sutiles al principio, indican que algo no va bien.

  • Cola caída, floja o completamente inmóvil.
  • Angulación anormal o aspecto de «codo».
  • Hinchazón.
  • Herida abierta.
  • Dolor al tocar la zona.
  • Maullidos, intentos de escapar o mordiscos ante cualquier roce.
  • Cola pegada al cuerpo.
  • Problemas de movilidad.
  • Incontinencia urinaria o fecal.

Si tenemos la sospecha de que algo le pasa a la cola de nuestro gato, lo ideal es acudir cuanto antes al veterinario.

La importancia de la zona afectada

Las consecuencias dependen directamente de la localización de la fractura.

Una rotura en la zona distal (es decir, cerca de la punta) suele tener una evolución favorable. Una fractura distal leve, sin desplazamiento óseo ni afectación nerviosa, puede curarse de forma natural con reposo y vigilancia domiciliaria en unas 4 u 8 semanas.

Cuando la fractura se sitúa cerca de la base de la cola, incluso aunque se trate de una lesión leve, esta puede derivar en pérdida funcional irreversible en tan solo 48-72 horas.

La afectación exclusiva de la cola no es lo más frecuente, sino que se dañen junto a la zona de la cola segmentos medulares del sacro, causando una lesión sacrococcígea (sacro y cola).

En este caso, se producirán más síntomas, ya que se lesionan los nervios de estos segmentos, como el nervio pudendo y los nervios pélvicos, que inervan los esfínteres de la uretra, vejiga y del ano, causando incontinencia urinaria y fecal.

Además, también intervienen en la sensibilidad del periné y órganos genitales, que se acompañan de lesiones de los nervios caudales, los cuales derivan en una pérdida de sensibilidad en la cola o flacidez.

El problema puede progresar hacia una pérdida de sensación nerviosa permanente que afecta la vejiga, el esfínter anal y los miembros posteriores.

Por tanto, una cola lesionada cerca de la punta y una lesión localizada en la base no deben considerarse equivalentes: la segunda puede comprometer nervios relacionados con la micción, la defecación y el movimiento de las extremidades posteriores.

Cómo se diagnostica una fractura de cola

Primero, se palpa la cola desde la base hasta la punta, buscando puntos de crepitación, angulaciones anómalas o zonas de hipersensibilidad.

La radiografía en gatos es la prueba de imagen de referencia para confirmar la fractura, identificar el número de vértebras afectadas y determinar si existe desplazamiento óseo.

El veterinario evaluará si existe respuesta al dolor profundo en la cola: si no hay sensibilidad tras 48-72 horas, la amputación suele ser la opción recomendada.

La gravedad de la lesión, su localización y el grado de afectación nerviosa determinan el tratamiento a seguir.

Cuándo puede curarse sin amputación

Las fracturas localizadas más cercanas a la punta suelen curar bien sin pasar por el quirófano, poniéndoles una férula o vendaje con antiinflamatorios y antibióticos.

Una fractura distal leve, sin desplazamiento óseo ni afectación nerviosa, puede curarse de forma natural con reposo y vigilancia domiciliaria en unas 4 u 8 semanas.

El veterinario supervisa la evolución con radiografías, mientras el propietario vigila que no aparezcan problemas de movilidad o incontinencia.

La posibilidad de recuperación depende de que la lesión sea estable, de que no exista daño nervioso y de que la evolución sea controlada por un profesional.

Cuándo se recomienda la amputación

Cuando la fractura es desplazada, conminuta o se localiza en la zona proximal de la cola con compromiso neurológico, la intervención quirúrgica se convierte en la única opción viable.

También puede recomendarse cuando existe una herida grave, infección, gangrena, destrucción de tejidos o una pérdida irreversible de la función nerviosa.

La ventana terapéutica es estrecha. Operar dentro de las primeras 24-48 horas tras el traumatismo mejora las probabilidades de recuperar la función nerviosa, especialmente, el control vesical e intestinal.

El veterinario evaluará si existe respuesta al dolor profundo en la cola: si no hay sensibilidad tras 48-72 horas, la amputación suele ser la opción recomendada.

Cómo se realiza y cuánto dura la recuperación

La intervención se realiza bajo anestesia general, resecando la zona afectada y cerrando el muñón con suturas.

La recuperación postoperatoria dura entre 10 y 14 días, con analgesia controlada y curas periódicas de la herida.

En caso de que le hayan tenido que amputar la cola, los puntos se suelen quitar a la semana y media y comenzará la cicatrización.

Tras la operación deberá estar con antiinflamatorios y antibióticos para evitar las infecciones bacterianas secundarias, así como evitar que se dañe la zona, no rascándose ni lamiéndose la herida.

Los gatos sin cola compensan la falta de este "quinto miembro" con modificaciones en sus atributos anatómicos, fisiológicos y de comportamiento.

¿La amputación impide que el gato tenga una vida normal?

La cola ayuda a mantener el equilibrio y participa en el lenguaje corporal, pero los gatos pueden adaptarse a su ausencia. Los gatos sin cola compensan la falta de este "quinto miembro" con modificaciones en sus atributos anatómicos, fisiológicos y de comportamiento.

La situación no es comparable entre un gato que nace con una mutación de cola corta y un gato que pierde la cola como consecuencia de un traumatismo. En el primer caso, la ausencia o reducción puede formar parte de sus características anatómicas; en el segundo, es necesario valorar posibles lesiones nerviosas y daños asociados.

La ausencia de cola no debe confundirse con una cola que ha dejado de moverse de forma repentina. Una cola corta o torcida desde el nacimiento puede ser una mutación, mientras que una cola caída, flácida o inmóvil después de un accidente, mordedura o atrapamiento requiere atención veterinaria.

Qué hacer si el gato se lesiona la cola

Si tenemos la sospecha de que algo le pasa a la cola de nuestro gato, lo ideal es acudir cuanto antes al veterinario.

No se debe cortar la cola por temas estéticos al nacer. Tampoco conviene manipular repetidamente una zona dolorida, intentar enderezarla o esperar a que una lesión importante se resuelva por sí sola.

Ante una herida, una deformidad, sangrado, pérdida de sensibilidad, dolor, cola inmóvil o problemas para orinar y defecar, la atención debe ser prioritaria.

El propietario vigila que no aparezcan problemas de movilidad o incontinencia, mientras el veterinario supervisa la evolución con radiografías.

¿Preocupado por los gastos veterinarios de tu mascota?

Contenido informativo: no sustituye una consulta veterinaria.

tags: #porque #le #cortan #la #cola #a