Cómo era el fútbol antes: historia, reglas, ambiente y evolución del deporte

portalcenter.cl

Hubo un tiempo en el que el fútbol no se consumía, solo se disfrutaba. La desconexión digital de hace unas décadas obligaba a ejercitar la paciencia, y esa misma distancia dotaba a la competición de un misticismo que la actualidad ha diluido.

Para entender cómo era el fútbol antes hay que observar dos dimensiones distintas: la historia de los juegos de pelota que precedieron al deporte moderno y la forma en que se vivía el fútbol durante las décadas anteriores a internet.

Los primeros juegos de pelota

Sinceramente, no sé qué tiene esto de darle patadas a un balón de cuero (o agarrarlo con la mano y no soltarlo, que de eso también hay), pero al común de los mortales les encanta.

Que se sepa, los primeros (como en casi todo) fueron los chinos. Ventajas de desarrollar pronto la escritura y tener la manía de reseñarlo casi todo.

Hacia el siglo IV aC un tal Fu-Xi (un gobernante legendario, se dice de él que era mitad hombre y mitad serpiente) enseñó a los hombres a cazar y pescar, y aún encontró tiempo para inventar la escritura y ¡la pelota!

Según se cuenta, esta primera pelota era bastante dura: estaba hecha con un relleno de raíces que formaban una masa esférica que se forraba con cuero crudo, Olvídense de patadas o cabezazos: con esta primera pelota sólo se podía jugar a pasarla de mano en mano.

Tendrían que pasar dos siglos (ya en la dinastía Han) para que a algún iluminado se le ocurriese rellenar la pelota con plumas y pelo.

Así nació el “ts’uh kúh”, que consistía en meter la pelota de un puntapié en una pequeña red (de 30 o 40 cm, no más) colgada entre dos cañas de bambú.

No había portero… pero con el tamaño de la “portería” como que no hacía falta tampoco.

Los rivales podían “atacar” al que llevaba la pelota para tratar de quitársela.

Se podía golpear la pelota con los pies, pecho, espalda y hombros, pero no con la cabeza ¡y mucho menos con las manos!

Antiguo juego chino ts’uh kúh

De China a Grecia y Roma

Se supone que desde China, y gracias a los persas, el juego de la pelota llegó hasta Grecia.

De Grecia, cómo no, pasó a Roma, donde crearon el juego llamado “harpastum”, que ya se jugaba por equipos en un campo de juego rectangular, bien delimitado y separado por la mitad por una línea.

El objetivo del juego era llevar la “pila” o “pilotta” (y de ahí viene nuestra “pelota”) al extremo del campo contrario.

Los romanos llevaron el juego a Britannia, donde arraigó entre las clases populares (y no tan populares, se dice que el mismísimo Ricardo Corazón de León lo practicaba, lo que tampoco me extraña mucho).

Un cronista llamado William FitzStephen tuvo a bien reseñar las reglas (o más bien, la falta de ellas) de este curioso entretenimiento, en el que prácticamente todo era válido menos llevar armas y el asesinato (no accidental) de un contrario.

Relieve de la Antigua Grecia (siglo IV a. C.). El episkyros es reconocido por la FIFA como el fútbol de la antigüedad.

La humanidad ha realizado a lo largo de su historia diversos juegos de pelota, desde la Antigüedad.

Se conoce que este entretenimiento existía tanto en la cultura del Mar Mediterráneo como en América.

El hallazgo más antiguo y revelador se remonta a un relieve de la Antigua Grecia (400 a. C.), donde un hombre domina una pelota sobre su muslo.

Este deporte era el episkyros, que se jugaba con una pelota de cuero pintada con colores brillantes y dos equipos de 12 a 14 jugadores.

Las variantes medievales y el fútbol de carnaval

Hijos más o menos bastardos del harpastum romano se dieron también en Francia y en Italia.

En el primero lo llamaban “le soule” y se practicaba en prados, landas y descampados en general.

Resumiendo mucho, el juego consistía en coger la pelota (una vejiga de cerdo llena de heno, una pelota de tela o una bola de madera, tanto daba), lanzarla a la masa de jugadores, y que alguien la llevase hasta un hogar, chimenea u hoguera apagada, para untarla de cenizas (antes había habido que mojarla en un arroyo, estanque o similar, por cierto).

Se podía jugar por equipos o todos contra todos, lo que lo hacía más caótico y divertido aún…

También se prohibió el juego, por los “accidentes” que ocasionaba, llegándose a castigar con fuertes multas e incluso la excomunión.

En Irlanda se practicaba una variante (si se puede llamar así) que consistía en tratar de atrapar un lechón untado en grasa.

Aunque ilegal en las Islas Británicas, había una época del año en la que el fútbol estaba permitido (más que nada, porque se permitía todo), y era en los días previos a la Cuaresma.

En líneas generales era una excusa para que los mozos del pueblo (o del barrio) fueran a descalabrar a los mozos del pueblo (o del barrio) de al lado.

Divididos en dos bandos de un número “no determinado” de participantes (está reseñado que en una ocasión hubo más de 500 participantes), cada bando tenía su lugar de marca, normalmente ruedas de molino incrustadas en el centro de un muro de piedra.

Habitualmente entre una y otra zonas de marcado había una distancia de unas tres millas (casi 5 kilómetros, para entendernos).

El balón era, aposta, grande y pesado, para que fuera difícil de agarrar y llevar.

No había un tiempo definido para que durara el partido.

Hasta que un bando no marcase, y mientras quedasen jugadores en pie, la competición proseguía.

Los primeros códigos británicos se caracterizaban por tener pocas reglas y por su extrema violencia.

Uno de los más populares fue el fútbol de carnaval.

Por dicha razón el fútbol de carnaval fue prohibido en Inglaterra por decreto del rey Eduardo III y permaneció prohibido durante 500 años.

El fútbol de carnaval no fue el único código de la época; de hecho existieron otros códigos más organizados, menos violentos e incluso que se desarrollaron fuera de las islas británicas.

El calcio florentino

Por lo que respecta a Italia, se desarrolló una variante, el “calcio”, que se sigue jugando hoy en día (gracias al dictador Benito Mussolini, que lo promocionó como muestra de la “cultura italiana” a partir de 1930).

A diferencia de sus hermanos británico y francés, el calcio está reglamentado desde 1580, cuando Giovanni Bardi presentó el primer juego de reglas: se juega con dos equipos de 27 jugadores cada uno, y gana el equipo que anota más puntos que el rival.

Estos puntos se consiguen metiendo el balón en un agujero que está en cada extremo del campo, al modo de las porterías del fútbol.

El campo en el que se juega tiene unas dimensiones similares a las del campo de fútbol reglamentario.

Usando cualquier parte del cuerpo se debe meter el balón en el agujero del campo enemigo, y si se consigue se anotan 2 puntos para el bando propio.

Pero si se falla se anota ½ punto para el equipo rival.

Un partido dura 50 minutos, sin prórrogas, y está controlado por 8 árbitros.

Actualmente se sigue practicando en Florencia, en una liguilla formada por cuatro equipos que representan cuatro zonas de la ciudad.

Si están interesados en ir a Florencia (bellísima ciudad, por cierto) a ver un partido en primera fila, se juegan tres partidos cada año en la Piazza Santa Croce, en la tercera semana de junio.

Las reglas del juego, actualmente, se han edulcorado.

Están prohibidos los golpes a la entrepierna, por la espalda o las patadas a la cabeza.

Partido de calcio florentino en Piazza Santa Croce

Los juegos de pelota en otras regiones

En otras zonas del mundo también se practicaban juegos en los que una pelota era impulsada con los pies.

Entre ellas pueden mencionarse las Reducciones Jesuíticas de la zona guaraní, más específicamente en la de San Ignacio Miní en el siglo XVII, en la región que ahora se conoce como Misiones.

El jesuita español José Manuel Peramás escribió en su libro De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum: «Solían también jugar con un balón, que, aún siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, cada vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso.

No lanzaban la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión».

“Sí, los Guaraníes jugaban un juego de pelota con los pies. Lo describe el padre jesuita José Cardiel, en el libro Las misiones del Paraguay” (Madrid, Historia 16, 1989, p. 135): Los Guaraníes no juegan a la pelota como nosotros con la mano, sino que la envían y la vuelven a recibir con la parte superior del pie descalzo con gran rapidez y mucha destreza” (José Manuel Peramás, Platón y los Guaraníes. Asunción, CEPAG, 2004, p.

El nacimiento del fútbol moderno

Y así, finalmente, llegamos al siglo XIX, cuando empieza a practicarse en escuelas y universidades el llamado “dribbling-game” y empieza a reglamentarse el juego.

Los principios del fútbol moderno, tal y como lo conocemos, se remontan a 1863, año en que se fundó la Football Association (Asociación de Fútbol de Inglaterra), la entidad más antigua dentro de este deporte.

Desde el siglo III A.C ya existían varios juegos con pelotas que servían como balones, algunos de ellos se practicaban con los pies y tenían semejanzas al fútbol que conocemos hoy.

Por este entonces, el juego se caracterizaba mucho más por su agresividad que por su organización.

La historia del fútbol se remonta a la década de 1860, cuando surgió de una mezcla de rugby y fútbol americano.

El juego evolucionó gradualmente de un deporte recreativo a un deporte profesional a lo largo de las décadas en que se introdujo el fútbol de asociación en 1872.

A mediados del siglo XIX se dieron los primeros pasos para unificar todos los códigos del fútbol en uno.

El primer intento fue en 1848, cuando en la Universidad de Cambridge, Henry de Winton y John Charles Thring hicieron un llamamiento a miembros de otras escuelas para reglamentar un nuevo código, el Código Cambridge, también conocido como las Reglas de Cambridge.

Las reglas presentaban un importante parecido a las reglas del fútbol actual.

Quizás el más importante de todos fue la limitación de las manos para tocar la pelota, pasando la responsabilidad de trasladar la misma a los pies.

El objetivo del juego era hacer pasar una pelota entre dos postes verticales y por debajo de una cinta que los unía, y el equipo que marcaba más goles era el ganador.

Incluso se creó una regla de fuera de juego similar a la actual.

Los documentos originales de 1848 se perdieron, pero se conserva una copia de las reglas de 1856.

Entre 1857 y 1878 se utilizó un código del fútbol que también aportaría características al fútbol moderno: el Código Sheffield, también conocido como las Reglas de Sheffield.

El código, creado por Nathaniel Creswick y William Prest, adoptó reglas que se ven reflejadas en el fútbol actual, como el uso de un travesaño (poste horizontal) de material rígido, en lugar de la cinta que se usaba hasta el momento.

Primeras reglas del fútbol asociación inglés

La Football Association y las primeras competiciones

Si bien con estas unificaciones del fútbol se lograron varios avances para la creación del balompié moderno, se considera que el día de su nacimiento es el 26 de octubre de 1863, cuando The Football Association se reunió por primera vez.

Ese día, Ebenezer Cobb Morley inició una serie de seis reuniones entre doce clubes de distintas escuelas londinenses en la Taberna Freemason's, con el objetivo de crear un código de fútbol universal y definitivo, que tuviera la aceptación de la mayoría.

Finalizadas las reuniones, el 8 de diciembre, once de los doce clubes lograron el consenso para establecer 14 reglas del nuevo código, el cual recibiría el nombre de fútbol asociación (association football en inglés), para diferenciarlo de otros códigos del fútbol de la época.

El reglamento utilizado como base para el fútbol fue el Código Cambridge, excepto por dos puntos del mismo, los cuales eran considerados de mucha importancia para los códigos actuales: el uso de las manos para trasladar el balón y el uso de los tackles (contacto físico brusco para quitarle la pelota al rival).

Junto a la creación del nuevo código se creó la Asociación Inglesa de Fútbol (FA por sus siglas en inglés), órgano que rige hasta la actualidad el balompié en Inglaterra.

En esos momentos, los estudiantes de las escuelas inglesas desarrollaron las abreviaturas rugger y soccer (derivado de association), para designar a ambos deportes: el rugby y el fútbol, respectivamente.

El 20 de julio de 1871, un periódico británico anunció la creación de un torneo organizado por la FA, el primer paso para la creación de la Copa de Inglaterra.

Ese año, la FA estaba compuesta por 50 equipos, pero solo 12 decidieron participar en la primera edición del torneo, 1871-1872, que fue ganada por el Wanderers FC.

El 30 de noviembre de 1872, Escocia e Inglaterra disputaron el primer partido oficial entre selecciones nacionales, encuentro que concluyó en empate sin goles.

A partir de 1888, se estableció la primera liga profesional, la Football League, y fue el comienzo de una nueva era en el fútbol.

FechaAcontecimiento
1848Código Cambridge
1857-1878Código Sheffield
26 de octubre de 1863Primera reunión de The Football Association
8 de diciembreEstablecimiento de 14 reglas del nuevo código
1871-1872Primera edición de la Copa de Inglaterra
30 de noviembre de 1872Primer partido oficial entre Escocia e Inglaterra
1888Primera liga profesional, la Football League

El fútbol antes de internet

Esta transformación, entre otras muchas cosas, se hace notar en la gestión de los fichajes.

El mercado actual se ha convertido en una industria del entretenimiento que funciona las veinticuatro horas del día.

Se consumen miles de informaciones diarias, rumores en redes sociales, retransmisiones en directo...

Este exceso de datos ha destruido el factor sorpresa.

Antes, el proceso era muy diferente, más inesperado.

Los aficionados descubrían las incorporaciones de su equipo a través de breves reseñas en la prensa o directamente el día de sus presentaciones, cuando los jugadores saltaban al césped vistiendo por primera vez su nueva camiseta.

La confirmación material de lo que ocurría en los estadios tardaba veinticuatro horas en llegar y venía acompañada del aroma a tinta de la prensa escrita.

Publicaciones como Don Balón o El Gráfico no eran simples revistas, funcionaban como enciclopedias visuales que además se coleccionaban y guardaban durante años.

La memoria colectiva conserva el valor de aquellos domingos vinculados a las ondas de radio.

Durante décadas, el seguimiento de la jornada liguera dependía por completo del transistor.

Aquellas tardes de domingo transcurrían escuchando las retransmisiones que conectaban de manera simultánea con escenarios como Las Gaunas, el viejo San Mamés, Sarriá...

Los partidos no se seguían desde cualquier lugar y en cualquier momento mediante una pantalla personal, sino a través de medios concretos: la radio, los periódicos, las revistas y la televisión del salón de casa.

Radio transistor y fútbol de los domingos

Los mundiales y el valor de la espera

Esa misma expectación rodeaba a los mundiales, que se esperaban con gran entusiasmo durante cuatro años.

Torneos como España 82, México 86 o Italia 90 permanecen guardados en la memoria colectiva como citas plagadas de auténticas estrellas.

Descubrir el juego de algunas leyendas directamente desde la televisión del salón de casa, generaba una emoción que la distribución masiva de vídeos en plataformas digitales ha vuelto imposible de replicar.

La Fédération Internationale de Football Association (FIFA) se fundó en 1904 en París, Francia.

Esta es, evidentemente, la entidad que más influenció y encaminó el fútbol hacia donde se encuentra hoy.

Y es que si bien en 1900 y 1904 los Juegos Olímpicos tuvieron al fútbol como deporte de exhibición, y en 1908 como deporte oficial, no fue hasta 1930 que se realizó una competición internacional con la participación de diferentes federaciones.

Después de que la FIFA superara su crisis, generada por la Primera Guerra Mundial, y luego del evidente éxito que significó la realización de la primera copa del mundo, se decidió realizar la competición cada 4 años.

Cómo se jugaba antes: campos, balones y equipaciones

Ese distanciamiento no solo es institucional, sino también estético y deportivo.

El fútbol de antes de internet estaba caracterizado por sus campos pesados por la lluvia, balones de cuero y barro.

Los estadios tenían gradas de pie donde las aficiones se mezclaban y los graderíos respiraban un ambiente muy local.

No existían los campos con hierba artificial, ni las equipaciones de materiales sintéticos, los dorsales del uno al once estaban cosidos a la espalda y los jugadores lucían botas negras.

La tecnología y el equipamiento utilizado en el juego han avanzado considerablemente a lo largo de los años.

Por ejemplo, el diseño del balón ha evolucionado para hacerlo más aerodinámico y eficiente.

En el fútbol moderno, los jugadores visten camisetas ligeras y transpirables, que les ayudan a moverse mejor en el campo.

El fútbol se juega siguiendo una serie de reglas, llamadas oficialmente reglas de juego.

Este deporte se practica con una pelota esférica (de cuero u otro material con una circunferencia no mayor a 70 cm y no inferior a 68 cm, y un peso no superior a 450 g y no inferior a 410 g al comienzo del partido), donde dos equipos de once jugadores cada uno (diez jugadores "de campo" y un guardameta) compiten por encajar la misma en la portería rival, marcando así un gol.

Los clubes, los jugadores y el arraigo local

El fútbol actual también arrastra un gran distanciamiento con sus aficionados debido al control absoluto del dinero, algunos horarios televisivos inaccesibles, los precios de las entradas, la pérdida del arraigo territorial y un largo etcétera.

Antes, los futbolistas solían permanecer muchos años en un mismo club, convirtiéndose así en iconos para sus aficionados de la ciudad.

En sus inicios, el fútbol se caracterizaba por el amateurismo y así lo quería la Football Association, quien repudiaba y penalizaba el profesionalismo, es decir, el pago de los clubes a sus jugadores.

El fútbol se fue expandiendo por los diferentes países con el paso de los años, estos iban creando sus respectivas asociaciones.

Después de esto, toda la historia del fútbol se resume en crecimiento.

Un deporte que cada vez llega a más rincones.

El fútbol en las calles, los colegios y los quioscos

La pérdida de este componente humano se refleja también en las nuevas generaciones.

El fútbol ha dejado de ser un elemento tan determinante en las calles y en los colegios.

El entretenimiento se ha mudado a un entorno mucho más digital e individual.

Esa misma desconexión con lo tangible se percibe en la desaparición del coleccionismo infantil en los quioscos, un espacio que ha perdido su lugar.

Antes, el fútbol de los niños se materializaba con las chapas, los tazos y esas cosas que obligaban al intercambio cara a cara y a jugar en el patio del colegio.

Hoy, esa cultura prácticamente se ha perdido y no hay casi nada de aquello que tan felices nos hacía.

Aquella relación directa con los objetos diarios alimentaba la ilusión y generaba un vínculo muy grande con el deporte, algo imposible de replicar en un entorno tan digital.

Niños jugando al fútbol en patio escolar

La evolución de las reglas y las tácticas

Con el tiempo, las reglas del juego han ido cambiando para hacerlo más eficiente y eficaz.

En 1970 se permitieron las sustituciones para impulsar tácticas y estrategias.

Además, se introdujeron varias reglas para mejorar el aspecto de seguridad del juego, como la introducción de tarjetas amarillas y rojas, que ayudan a los árbitros a gestionar el juego castigando el juego sucio.

La evolución del fútbol no pasa sólo por las reglas del juego sino también por la forma en que se juega.

Dado que el fútbol evoluciona continuamente, los entrenadores han adoptado nuevas estrategias y tácticas para ayudar a los equipos a ganar partidos.

La formación tradicional 2-3-5 pasó de un 4-4-2 más compacto y defensivo, y ahora los equipos utilizan varias formaciones dependiendo de sus fortalezas y debilidades.

La introducción de software de análisis táctico también ha beneficiado a los equipos en la preparación y análisis de los partidos.

Por último, los roles de los jugadores también han cambiado significativamente.

En el pasado, los jugadores solían especializarse en una única posición a lo largo de sus carreras.

Sin embargo, el fútbol moderno requiere que los jugadores sean versátiles y adaptables a diferentes posiciones.

Por ejemplo, los jugadores atacantes pueden desplegarse como falsos nueve, extremos o creadores de juego, según las tácticas del equipo.

Hoy en día, los defensores no son sólo defensores, sino que también se espera que contribuyan a los ataques abriendo espacios y avanzando.

Qué se mantiene en el fútbol

El fútbol, futbol o balompié (del inglés británico football) es un deporte de equipo jugado entre dos conjuntos de once jugadores cada uno, mientras que los árbitros se ocupan de que las reglas se cumplan correctamente.

El terreno de juego es rectangular de césped natural o artificial, con una portería o arco a cada lado del campo.

Se juega mediante una pelota que se debe desplazar a través del campo con cualquier parte del cuerpo que no sean los brazos o las manos, y mayoritariamente con los pies (de ahí su nombre).

El objetivo es introducirla dentro de la portería o arco contrario, acción que se denomina marcar un gol.

El juego moderno fue reinventado en Inglaterra tras la formación de la Football Association, cuyas reglas de 1863 son la base del deporte en la actualidad.

El organismo rector del fútbol es la Federación Internacional de Fútbol Asociación, más conocida por su acrónimo FIFA.

La competición internacional de balompié más prestigiosa es la Copa Mundial, organizada cada cuatro años por dicho organismo.

El equipo que más goles haya marcado al final del partido es el ganador; si ambos equipos no marcan, o marcan la misma cantidad de tantos, entonces se declara un empate.

En un partido típico, los jugadores intentan llevar la pelota hasta la portería rival, lo que se denomina gol, a través del control individual de la misma, conocido como regate, o de pases a compañeros o tiros a la portería, la cual está protegida por un guardameta.

Los jugadores rivales intentan recuperar el control de la pelota interceptando los pases o quitándole la pelota al jugador que la lleva; sin embargo, el contacto físico está limitado.

El juego en el fútbol fluye libremente y se detiene solamente cuando la pelota sale del terreno de juego o cuando el árbitro decide que debe detenerse.

Luego de cada pausa, se reinicia el juego con una jugada específica.

Las posiciones y el estilo de juego

Las reglas no especifican ninguna otra posición de los jugadores aparte de la del guardameta, portero o arquero, pero con el paso del tiempo se han desarrollado una serie de posiciones en el resto del campo.

A grandes rasgos, se identifican tres categorías principales: los delanteros, cuya tarea principal es marcar los goles; los defensas o defensores, ubicados cerca de su portería, quienes intentan frenar a los delanteros rivales; y los centrocampistas, mediocampistas o volantes, que manejan la pelota entre las posiciones anteriores.

A estos jugadores se los conoce como jugadores de campo, para diferenciarlos del guardameta.

A su vez, estas posiciones se subdividen en los lados del campo en que los jugadores se desempeñan la mayor parte del tiempo.

Así, por ejemplo, pueden existir centrocampistas derechos, centrales (de contención) e izquierdos.

Los diez jugadores de campo pueden distribuirse en cualquier combinación.

Por ejemplo, puede haber cuatro defensas, cuatro centrocampistas y dos delanteros (4-4-2); o tres defensas, cuatro centrocampistas y tres delanteros (3-4-3), y la cantidad de jugadores en cada posición determina el estilo de juego del equipo: más delanteros y menos defensas (por ejemplo, 3-3-4) creará un juego más agresivo y ofensivo, mientras que lo contrario (por ejemplo, 5-3-2) generará un juego más lento y defensivo.

Aunque los jugadores suelen mantenerse durante la mayoría del tiempo en una posición, hay pocas restricciones acerca de su movimiento en el campo.

El guardameta, también conocido como portero, arquero o golero, es el jugador cuyo principal objetivo es evitar que la pelota entre a su meta durante el juego, acto conocido como gol.

El guardameta es el único jugador que puede tocar la pelota con las manos durante el juego activo, aunque solo dentro de su propia área.

Cada equipo debe presentar un único guardameta en su alineación.

En caso de que el jugador deba abandonar el terreno de juego por cualquier motivo, deberá ser sustituido por otro futbolista, ya sea uno que se encuentre jugando o un sustituto.

Este tipo de jugadores deben llevar una vestimenta diferente a la de sus compañeros, sus rivales (incluido el guardameta) y el cuerpo arbitral.

El defensa, también conocido como defensor, es el jugador ubicado una línea delante del guardameta y una por detrás de los centrocampistas, cuyo principal objetivo es detener los ataques del equipo rival.

Generalmente, esta línea de jugadores se encuentra en forma arqueada, quedando algunos defensas más cerca del guardameta que los demás.

Si es solo un jugador el ubicado más atrás, recibe el nombre de líbero; si son dos o más, reciben el nombre de zagueros.

Los defensores posicionados en los costados del terreno son llamados laterales o stoppers (en el caso de que haya un líbero), y debido a su colocación (más cerca de los centrocampistas) estos pueden avanzar más en el terreno si lo desean.

Para nombrarlos se agrega la zona a la palabra defensa: por ejemplo, un defensa que juega por la derecha (mirando hacia la meta rival) sería un lateral derecho.

El centrocampista, mediocampista o volante es la persona que juega en el mediocampo en un campo de fútbol.

Entre sus funciones se encuentran las de recuperar balones, propiciar la creación de jugadas y explotar el juego ofensivo.

Un delantero o atacante es un jugador de un equipo de fútbol que se destaca en la posición de ataque, la más cercana a la portería del equipo rival, y es por ello el principal responsable de marcar los goles.

Es muy importante estar en movimiento y buscar siempre pase, es decir, desmarcarse para que le sea más fácil al que lleva la pelota pasársela.

El balón, el control y el juego técnico

Los jugadores de fútbol deben ser capaces de controlar los balones que reciben.

La forma más fácil suele ser parar la pelota; en este caso, el balón debería ser situado en la posición ideal para el próximo toque.

Los jugadores avanzados pueden usar el primer toque para hacer que el balón se mueva de forma rápida hacia donde tienen planeado correr.

También pueden utilizar el primer toque para pasar el balón.

Es una acción muy utilizada durante un partido, con el objetivo de recibir el balón, controlarlo y ponerlo a su servicio para desarrollar en buenas condiciones una acción posterior.

La recepción en semiparada es para conseguir que el balón pierda parte de su valor inicial.

El control del balón puede ser al ras de suelo, o bien con la cara interna de la bota, o con la planta del pie, con la punta hacia arriba y encajando la pelota entre la planta y el suelo.

Para mantener la posesión del balón es esencial tener capacidad para pasarlo en corto entre los jugadores cercanos de forma precisa y a tiempo.

Los pases largos precisos permiten una mayor variedad de situaciones y un juego más directo.

Los jugadores deben tener un equilibrio a la hora de tirar a puerta: ni hacerlo en demasiadas ocasiones ni tampoco dejar de intentarlo cuando tienen ocasión.

Los tiros deberían ser precisos y potentes, aunque generalmente no se logra esta precisión y potencia al mismo tiempo.

La elección del lugar de la portería al cual disparar es un tema controvertido y depende de cuántos jugadores estén cubriéndola.

Cuando el jugador encara solo al guardameta, los tiros deberían situarse cerca de uno de los postes.

De forma ideal, el tiro debería ir dirigido a la escuadra, pero es menos difícil y también efectivo hacerlo a ras de suelo.

El fútbol como actividad física

El fútbol incluye una actividad física muy importante.

Pero al mismo tiempo, el fútbol es uno de los deportes con mayor número de lesiones, aunque la mayoría de ellas no son de gravedad.

Las lesiones más comunes ocurren en las rodillas y los tobillos, debido a los movimientos rotativos a los que son sometidos.

Las roturas de meniscos y ligamentos cruzados junto a los desgarros musculares, son lesiones habituales dentro del fútbol.

Las probabilidades de lesión aumentan cuando el jugador no recibe una preparación física adecuada, particularmente en un deportista aficionado, y cuando el juego se desarrolla sobre un terreno irregular.

Para futbolistas profesionales o semiprofesionales es de vital importancia la presencia de un preparador físico que regule el tipo de ejercicio físico, así como la duración y regularidad del mismo.

Balón de cuero sobre campo embarrado

tags: #como #era #el #futbol #antes