Pipo Gorosito en River Plate: trayectoria como jugador y entrenador

Néstor “Pipo” Gorosito tuvo un vínculo profundo con River Plate: surgió de sus divisiones inferiores, debutó profesionalmente con la camiseta millonaria, integró el plantel que conquistó la triple corona de 1986 y más tarde dirigió al club durante una etapa especialmente complicada.

Como futbolista disputó 121 partidos y convirtió nueve goles para River, mientras que como entrenador dirigió 34 encuentros, con 10 victorias, nueve empates y 15 derrotas. Su ciclo en el banco comenzó a fines de 2008 y terminó el 4 de octubre de 2009, después de la eliminación de la Copa Libertadores y una derrota ante San Lorenzo.

Los comienzos de Gorosito y su llegada a River

Néstor “Pipo” Gorosito nació en San Fernando el 14 de mayo de 1964 y desde muy chico estuvo ligado al fútbol. Vivió muchas carencias y de muy chico era de físico debilucho. “Era flaquito y delicado para comer. Si la sopa tenía verduras, no la comía, me la tenían que colar. Era pobre y pretencioso. Mi mamá me malcriaba pese a que teníamos una heladera que estaba siempre vacía. Mi papá se volvía loco. Yo estaba siempre en el médico y me recetaba vitaminas. El único regalo que recibía eran pelotas”.

Su padre fue jugador y en el barrio era el que mejor le pegaba en los tiros libres. “Todos hablan maravillas de cómo jugaba. Debe haber algo genético”. Gorosito no terminó la secundaria en el Don Orione, aunque su madre se sacrificó limpiando casas para que lo hiciera. Fue en tercer año.

Entonces estudió dos años para carpintero ebanista, trabajaba en una carpintería de 5 a 12 y se iba corriendo al entrenamiento de River Plate. A la primera lo subió Ángel Labruna, junto con Jorge Gordillo, Omar Alegre, Carlos Tapia y José María Vieta.

Le pusieron de apodo “Pipo” porque su padre era un gran admirador de Néstor “Pipo” Rossi, aquel “cinco” de River y la selección argentina de los años cincuenta. Al principio, en las divisiones inferiores de River, le decían “Falcao” por el estilo parecido al brasileño y por los rulos. En sus primeros tiempos de River, el Bambino Héctor Veira lo llamaba “Fred Astaire” por la forma tan estética con que se movía en la cancha.

El sobrenombre “Pipo” se acentuó cuando él contaba con sólo diez años de edad y golpearon con las palmas en su casa de Carupá, porque no tenían ni timbre, y era el verdadero Pipo Rossi, que había leído en la revista “River” una entrevista en la que Gorosito contó la historia. “Se quedó a tomar unos mates y se fue. ¡Cuánta humildad la de ese señor!”, le dijo a la revista “El Gráfico”.

Debut y transformación en número diez

Gorosito debutó en River en 1983, durante una huelga de profesionales. “Pero tuvimos el aliento de ellos y hasta de los rivales. Fue raro”. En sus comienzos era un “cinco” clásico, pero terminó jugando de “diez”, igual que en esa misma época sucedió con Gerardo Martino en Newell’s Old Boys o con Omar Palma en Rosario Central.

El Bambino Veira empezó a colocarlo como volante central o por los costados. “Me costaba mucho por afuera porque no lo sentía, y en un entrenamiento, me colocó como ‘diez’ y metí 8 goles”, recuerda. Terminó jugando allí e hizo 21 en un torneo en el que River jugaba con suplentes porque los titulares estaban enfocados en la Copa Libertadores.

El cambio de posición resultó decisivo para su carrera. Pipo, excelso número 10, siempre fue suplente de Alonso, uno de los máximos ídolos de la institución de Núñez, por lo que nunca tuvo la chance de consolidarse como titular a pesar de su calidad.

Uno de los mejores consejos en el fútbol se los dio un día el Pato Ubaldo Fillol: “Yo tenía 15 años y me dijo que nunca me juntara con los del medio porque son a quienes yo les podía quitar el puesto. Me dijo ‘juntate con los que están arriba, porque no les cambia que estés con ellos porque ya están consagrados, o los de abajo, que son pibes como vos y se van a alegrar de que te vaya bien. Los del medio siempre van a tratar de sacarte porque vos los vas a sacar a ellos’”.

El otro consejo lo escuchó de los más grandes del plantel: “No arreglen los premios hasta que no los arreglemos nosotros primero, porque así subimos mucho el techo y ustedes vienen atrás”. Gorosito lo cuenta con nostalgia: “Eso era bohemia, amistad, cosas que hoy se perdieron por completo”.

El plantel de River y la triple corona de 1986

El “problema” que se les presentó a esos jóvenes fue el plantel mayor que tenían adelante. River gozaba de una plantilla integrada por futbolistas de la talla del Beto Alonso, Enzo Francescoli, Claudio Morresi, Nery Pumpido, Oscar Ruggeri, Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes, entre otros.

Sin embargo, esto no le impidió formar parte del equipo que obtuvo la triple corona en 1986: el Torneo Metropolitano, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. Incluso, llegó a integrar el banco de suplentes en la histórica final frente al Steaua Bucarest de Rumania.

“Por lo general en todos los equipos que ganan cosas, es porque en la gran mayoría hay un grupo humano que mantiene los malos momentos. Ese equipo merecía salir campeón de todo. Salimos campeones seis fechas antes que termine el torneo, dimos la vuelta olímpica en La Bombonera, ganamos la Libertadores, la única copa del mundo y al año siguiente ganamos la Interamericana”, recordó Gorosito.

AspectoDato
Debut en River1983
Partidos con River121
Goles con River9
Títulos destacadosMetropolitano, Copa Libertadores y Copa Intercontinental de 1986
Salida de River1988

Tras cinco años en River, en 1988 recaló en San Lorenzo, donde fue ídolo y cuando se fue, la hinchada cantó que no importaba porque “algún día volverá”. En River, disputó un total de 121 partidos y convirtió nueve goles, además de consagrarse campeón en los torneos mencionados anteriormente.

La carrera de Gorosito después de River

En San Lorenzo se convertiría en un referente como futbolista. No ganó títulos importantes, pero con el “Beto” Alberto Acosta terminó armando una dupla temible, que luego exportaron a Chile y a Japón.

En 1989 fue transferido al FC Swarovski Tirol, de Austria. Allí fue campeón, dirigido por Ernest Happel, el holandés que estuvo a cargo de la selección naranja en el Mundial 1978, coincidió con varios mundialistas de Italia 1990 y es considerado el mejor extranjero de la historia del club.

Vivía un gran momento futbolístico a un año del Mundial, cuando fue convocado por Carlos Bilardo para la selección argentina, junto con sus compadres Pedro Troglio y Claudio Caniggia, todos provenientes de las divisiones inferiores de River, aunque no llegó a la cita máxima.

En 1992 regresó a San Lorenzo, donde completó una gran campaña personal, con 174 partidos y 45 goles. En 1994 se reencontró con el “Beto” Acosta en la Universidad Católica de Chile y en esa misma temporada fue elegido como mejor jugador del torneo.

Con la Universidad Católica ganó el primer título internacional, la Copa Interamericana, así como la Copa Chile 1995 y la Liguilla Pre-Libertadores 1994 y 1995. A comienzos de 1996, fue transferido junto a Acosta al Yokohama Marinos de Japón, luego volvió a San Lorenzo y en 1999 regresó otra vez a la Universidad Católica, donde se retiró en 2001.

En los años noventa volvió a ser convocado para la selección argentina por Alfio Basile y formó parte del equipo que ganó la Copa América de Ecuador en 1993, aunque no participó del Mundial de los Estados Unidos al año siguiente. También formó parte de las clasificaciones para 1994 y 1998, pero tampoco jugó el Mundial de Francia, con Daniel Passarella como entrenador.

El paso de Pipo Gorosito por River como entrenador

La primera vez que Gorosito pensó en ser director técnico fue cuando era jugador de River, con Carlos Griguol como entrenador. No podía dormir la siesta y le dijo: “Yo del fútbol, lo sé todo”. El entrenador cordobés estaba leyendo algo, pero bajó los lentes, lo miró y le preguntó: “¿Qué es lo que sabés?”.

“Todo lo que usted hace, la triangulación. Si quiere, le explico”. “Bueno, si tuvieras que explicarle a un chico de inferiores cómo pegarle a la pelota, ¿cómo le enseñarías? ¿Ves que no sabés nada?”, le dijo Griguol, contundente. “Y no sabía nada. Me mató”, admitió Pipo con el tiempo.

Como director técnico comenzó en Nueva Chicago en 2003 y consiguió salvarlo del descenso. Luego fue contratado por San Lorenzo y fue subcampeón en el Apertura 2003, aunque no le fue bien en 2004 y fue despedido.

En 2005 dirigió a Lanús, donde no tuvo feeling con la hinchada. Luego tuvo un discreto paso por Rosario Central y dirigió a Argentinos Juniors en 2008, donde llegó a semifinales de la Copa Sudamericana.

Ese recorrido atrajo a los dirigentes de River y, tras conversar mucho con José María Aguilar, fue contratado en 2009. Gorosito llegó para reemplazar al “Cholo” Diego Simeone, después de que el equipo hubiera realizado la peor campaña de su historia en el profesionalismo.

El contexto de la llegada en 2009

A fines de 2008, Gorosito decidió tomar un fierro que hervía a más no poder. River venía de hacer su peor campaña en la historia del profesionalismo y Diego Simeone había renunciado a su cargo sobre el final del Apertura, campeonato en el que terminó en el último puesto.

Gabriel Rodríguez, coordinador de Divisiones Inferiores, había agarrado de forma interina, hasta que la dirigencia comandada por José María Aguilar llamó a Pipo. River venía de salir último, pero Gorosito no rehuyó al desafío y, pese a que arrastraba un viejo rencor con el encargado de las divisiones inferiores, asumió el cargo en un momento difícil.

Era el epílogo de una dirigencia que se había caracterizado por una mala gestión económica en la compra y venta de jugadores. Y las consecuencias comenzaron a hacer mella en los aspectos más cotidianos.

“Yo sabía que iba a dirigir River alguna vez, pero llegamos en el peor momento. El Patito Martín Galmarini tuvo que ir a comprar calzoncillos porque no había calzoncillos para entrenar. No había comida, a veces teníamos que ir a comprar fideos, packs de gaseosas, un montón de cosas porque los proveedores no venían. Desgraciadamente me tocó ese momento”.

“En la carrera del entrenador es muy importante saber elegir y yo, personalmente, no elegí el momento justo para llegar”, recordó Pipo en una entrevista con Arroban en abril de 2018.

A pesar de estar en una situación mediocre para la grandeza de River, el entrenador no sintió rencor con los dirigentes de ese momento: “Con nosotros estuvo muy bien Aguilar. Fue muy buena persona, muy buen tipo, lo único es que no había un peso para traer jugadores, pero siempre fue muy respetuoso. Nosotros no hemos tenido problemas con los dirigentes en general”.

El debut ante Colón y los resultados del ciclo

Curiosamente, su tormentoso debut en el corralito de Alcorta 7597 ocurrió contra su actual equipo. En la jornada del 8 de febrero de 2009, el Millonario igualó 2-2 ante Colón de Santa Fe en el Monumental luego de haber estado 2-0 arriba en el marcador.

Aunque contaba con viento a favor por el furor que se había generado ante la llegada de Cristian “Ogro” Fabbiani y Marcelo Gallardo, Gorosito no pudo consolidar un equipo competitivo. River quedó afuera de la Copa Libertadores en la fase de grupos y el entrenador renunció el 4 de octubre de 2009, luego de perder por 2-1 frente a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro.

IndicadorRegistro
Inicio del cicloFines de 2008
Debut oficialRiver 2-2 Colón, 8 de febrero de 2009
Partidos dirigidos34
Victorias10
Empates9
Derrotas15
Renuncia4 de octubre de 2009

En el corralito de Núñez dirigió 34 partidos, de los cuales ganó 10, empató nueve y perdió 15. Pese a que su sucesor fue Leonardo Astrada, quien había salido campeón en 2004, la situación de River fue irreversible y terminó con el descenso de 2011 como desenlace.

La filosofía futbolística de Gorosito

Siempre acompañado por sus ayudantes y amigos Jorge “Cacho” Borelli y Gustavo Zapata, excompañeros suyos en la selección argentina y en River, Gorosito tiene una clara ideología para sus equipos: “El hecho de ser un buen DT no pasa por un título. Me puede afectar que me insulten, pero yo pienso en cómo enriquecer a mis jugadores”.

Su discurso es netamente ofensivo y no tiene empacho en hablar del periodismo deportivo local: “Me daría vergüenza decirle a un jugador que marque hombre a hombre sin participar del juego. Hay una falta de tolerancia desde el día que asumí en Chicago y dije que íbamos a jugar de igual a igual en todas las canchas”.

“Para mí, no se puede acomodar el resultado a como dé lugar. No hay que ganar a toda costa haciendo trampa y sin importar el cómo. No pienso así. Si decís lo que ellos quieren escuchar, aunque no les ganes a nadie, te hacen creer que sos Dios, y no es así”.

Sus charlas técnicas duran 15 minutos. “Es un refresca memoria de la semana porque lo que no hiciste allí no lo vas a inventar en un rato. Trato de potenciar nuestras virtudes. El 75% de la charla se refiere a nosotros y sólo el 25% al rival”.

Gorosito tampoco comparte los cambios constantes de sistema sin una idea central: “No comparto los que hoy defienden con 3, mañana con 4, pasado con 5. Se creen que ganan por ellos, no por los jugadores”.

“Siempre debés tener una táctica y una estrategia para un partido, para ir a la guerra o para conquistar una chica, pero no es lo primordial. Dani Alves y Jordi Alba jamás hubieran sido laterales en la Argentina sino carrileros. Iniesta y Xavi no habrían sido 8 sino enganches o segundos delanteros. Para la Argentina, Busquets es lento, cuando es mentalmente muy rápido”.

Una carrera marcada por los desafíos

En 2010 fue convocado por el Jerez español para la segunda ronda y la campaña fue impresionante. El equipo salió noveno en esa rueda, pero no pudo salvarse del descenso a Segunda.

A fines de 2011 volvió a Argentinos Juniors, aunque duró hasta marzo de 2012 por la recuperación que necesitaba hacer a causa de su tremendo accidente sufrido con su camioneta un mes antes. “En el momento de la recuperación era Víctor Sueiro: ondas de amor y paz. Después, me metí en el quilombo de nuevo”, reconoció en una entrevista.

A fines de 2012 firmó con Tigre y lo llevó a la final de la Copa Sudamericana ante San Pablo. En Brasil perdía 2-0 y decidió no presentarse al segundo tiempo por graves incidentes en el vestuario con la Policía local.

En 2013, su equipo participó en la Copa Libertadores y llegó a los octavos de final, pero se fue peleado con la comisión directiva. Volvió a Argentinos en octubre de 2014, lo ascendió a la Primera A y fue convocado por el Almería para la segunda rueda de la temporada 2015/16.

Consiguió sacar al Almería de la zona de descenso en la fecha 28, pero tres caídas lo volvieron a meter allí y fue despedido a tres fechas del final. Volvió a la Argentina y lo fichó San Martín de San Juan para la temporada 2017/18.

Luego llegó nuevamente a Tigre, que arrastraba un muy mal promedio. Una vez más, Gorosito aceptó el desafío y casi consiguió el milagro de salvarlo, apostando por el buen fútbol. Ese equipo llegó a las semifinales de la Copa de la Superliga y eliminó al campeón de la Superliga, Racing Club.

El regreso al Monumental

El entrenador de Colón de Santa Fe retornará al Estadio Monumental con el objetivo de hacer tambalear a River en su búsqueda de coronarse campeón de la Liga Profesional 2023.

El entrenador de Colón, que venía de caer por 4-0 contra Racing y navegaba en los últimos puestos de la tabla de posiciones, tenía un pasado muy ligado al Millonario, en el que debutó como jugador y probó suerte como director técnico.

El reencuentro con River reúne las dos etapas principales de su relación con el club: la del futbolista surgido de la cantera millonaria, campeón con un plantel histórico, y la del entrenador que asumió en un contexto institucional y deportivo adverso.

Su trayectoria en Núñez quedó marcada por el contraste entre el éxito colectivo de 1986 y la dificultad del ciclo de 2009. Como jugador, formó parte de una generación que conquistó los títulos más importantes de la historia de River; como técnico, condujo al equipo durante una etapa que terminó contribuyendo al deterioro del promedio que desembocó en el descenso de 2011.

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