Pablo Botka, creador del handball en Chile

Pablo Botka Faludi fue la figura central en la difusión del handball en Chile y sentó las bases de su desarrollo nacional a partir de un proyecto aprobado por la DIGEDER en 1970. Su trabajo comenzó en el liceo N.º 23 de la población Juan Antonio Ríos, en Renca, y combinó la formación de estudiantes, las exhibiciones deportivas, la capacitación de profesores y la organización de las primeras estructuras del balonmano chileno.

El húngaro Pablo Botka llegó a Chile en 1957 y, durante los años siguientes, comenzó a construir los cimientos de esta disciplina a nivel nacional e internacional. Su labor permitió que el handball pasara de practicarse principalmente en estadios de colonias a difundirse en colegios, universidades, clubes deportivos, instituciones públicas y ramas de las Fuerzas Armadas.

Quién fue Pablo Botka

Pablo Botka nació en enero de 1909 en Budapest y llegó a Chile en 1957 siguiendo los pasos de su hermana Lola Botka, bailarina que junto a su esposo, el también bailarín Ernst Uthoff, creó el primer Ballet Clásico de Santiago en el Teatro Municipal. Botka, que había recuperado la libertad después de permanecer en prisión durante 15 años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se radicó en la comuna de La Reina.

El húngaro tenía un carácter fuerte, era corto de genio y apasionado, y esa pasión se la traspasaba a sus seguidores, recuerda uno de sus discípulos. Pero también era un hombre sensible y gran parte del dinero que ganaba lo utilizaba para alimentar a niños que vivían bajo los puentes del río Mapocho, a los que les enseñaba fundamentos básicos del deporte, recuerda su esposa Hilda Vásquez, con quien tuvo dos hijas.

Botka falleció en Chile a la edad de 92 años. Su legado quedó asociado principalmente a la introducción y expansión del handball, deporte que consideraba accesible porque podía practicarse en canchas de baby-fútbol y reunía habilidades propias de los niños, como saltar, lanzar y correr.

Los antecedentes del handball en Chile

Antes de la difusión impulsada por Pablo Botka, se tiene conocimiento de la práctica de este juego en los estadios de colonia del país, entre ellos el Stade Français, el Club Manquehue, el Estadio Yugoslavo y el Estadio Español. A nivel chileno, el handball parte en el siglo XX, principalmente en los estadios de colonias.

Sin embargo, estas experiencias no habían producido todavía una difusión masiva ni una estructura nacional estable. Solo en 1970 comienza a mostrarse en forma masiva, aunque muy tímidamente, en la población Juan Antonio Ríos de Renca, donde se formó una rama de handball dirigida por el profesor Osvaldo Caldera, quien se había especializado en Brasil.

El inicio en Renca en 1970

En noviembre de 1970, Pablo Botka Faludi, tras la aprobación de un proyecto de la DIGEDER, inició en el liceo N.º 23 de la población Juan Antonio Ríos, en Renca, la difusión del handball en Chile. En los registros de la DIGEDER constaba que en ese establecimiento se encontraba el profesor de Educación Física Osvaldo Caldera, quien había participado en un curso de handball en Brasil.

El profesor Botka preparó a un grupo de alumnos de este establecimiento educacional, enseñó el deporte a los estudiantes de tercero medio y luego los animó y motivó para realizar exhibiciones y demostraciones en distintas organizaciones educacionales y deportivas de Santiago y provincias. De esa instancia se formó el «Handbol Club Renca», con la participación de 38 socios.

La creación de este club representó un paso decisivo, porque permitió reunir a los primeros practicantes en torno a una organización y convertir la enseñanza del deporte en una actividad permanente. El proyecto de Renca se transformó así en el punto de partida de una expansión que posteriormente alcanzaría establecimientos educacionales, universidades, clubes, juntas de vecinos e instituciones militares.

Las exhibiciones y demostraciones de Botka

Las demostraciones impulsadas por Botka llegaron a universidades, colegios particulares, escuelas públicas, liceos, clubes de fútbol y juntas de vecinos. También se realizaron en ramas de las Fuerzas Armadas, como la Escuela de Carabineros de Chile, la Escuela de Investigaciones y la Escuela Naval.

Entre las instituciones universitarias que recibieron estas actividades estuvieron la Universidad de Santiago, la Universidad de Chile, la Universidad Católica, la Universidad de Playa Ancha, la Universidad de la Frontera de Temuco y la Universidad del Norte, entre otras.

Estas exhibiciones tenían una función práctica y pedagógica: presentar las reglas básicas, mostrar los movimientos del juego y motivar a estudiantes y profesores a incorporar el handball en sus actividades. La estrategia permitió que el deporte se conociera en lugares donde todavía no existían equipos ni entrenadores especializados.

Exhibición de handball en colegio chileno

La formación de monitores y profesores

En marzo de 1972, cinco alumnos del liceo que continuaron trabajando junto a Pablo Botka se convirtieron en monitores de la DIGEDER: Iván Bravo F., Roberto Aravena C., Raúl Muñoz M., Andrés Muñoz M. y Hugo Valdebenito H.

Estos monitores continuaron durante un par de años la labor de difusión. Paralelamente a las demostraciones del juego, Pablo Botka comenzó a impartir cursos de capacitación a lo largo de todo el país, desde Arica hasta Punta Arenas.

La capacitación de profesores fue uno de los elementos más importantes de su método de expansión. En lugar de concentrar la práctica únicamente en Santiago, Botka formó personas capaces de enseñar el deporte en distintas regiones, lo que permitió crear nuevos grupos y dar continuidad a las actividades después de cada visita.

Colaboradores regionales del desarrollo del handball

En Arica, en la Universidad de Tarapacá, colaboró Pablo Pino. En Valparaíso participaron Sergio Vallejos, de la Universidad de Playa Ancha; Mario Ríos, de la Universidad Técnica Federico Santa María; Mauricio Palma y Rolando Salazar, de la Universidad Católica de Valparaíso; y Manuel Soler y Eduardo Rivera, de la Escuela Naval.

En Llaillai colaboró Patricio Quintana en 1982. En Cañete participaron Liliana Veloso y Rolando Salazar en 1985. En Concepción colaboró Orlando Gallardo en 1982 y, en Temuco, Ricardo Torres, de la Universidad de la Frontera.

En Punta Arenas participaron el Departamento Extraescolar, el Liceo Luis Alberto Barrera y Emil Feuchmann en 1983. Estos nombres forman parte de la red de profesores y colaboradores que ayudaron a consolidar el handball en distintas zonas del país.

Zona o instituciónPersona o grupo colaboradorAño indicado
Arica, Universidad de TarapacáPablo Pino
Valparaíso, Universidad de Playa AnchaSergio Vallejos
Valparaíso, Universidad Santa MaríaMario Ríos
Valparaíso, Universidad Católica de ValparaísoMauricio Palma y Rolando Salazar
Escuela NavalManuel Soler y Eduardo Rivera
LlaillaiPatricio Quintana1982
CañeteLiliana Veloso y Rolando Salazar1985
ConcepciónOrlando Gallardo1982
Temuco, Universidad de la FronteraRicardo Torres
Punta ArenasDepartamento Extraescolar, Liceo Luis Alberto Barrera y Emil Feuchmann1983

El primer curso de arbitraje

Entre el 17 y el 20 de julio de 1972 se realizó en Chile el primer curso de arbitraje, con la participación de un total de 11 personas. Cinco de ellas eran profesores de Educación Física y el resto, estudiantes.

Con esta actividad se dio inicio a una serie de partidos amistosos. La formación de árbitros fue necesaria para que el crecimiento de la práctica estuviera acompañado por conocimientos reglamentarios y por personas capaces de dirigir encuentros en los nuevos equipos y establecimientos.

Curso de arbitraje de handball en Chile

La difusión masiva en los colegios

En 1973 comenzó una difusión masiva del handball a nivel de colegios. Entre los establecimientos que participaron estuvieron el INSUCO N.º 2, el Liceo Integral N.º 1, el Liceo Cervantes y el Instituto Zambrano.

El auge que provocó este nuevo deporte llevó a la formación de la Asociación de Handbol de Santiago, ASOHAS. Ese año finalizó con la estructuración y el funcionamiento del Cuerpo Técnico de Handbol, en el mes de noviembre.

La creación de ASOHAS y del Cuerpo Técnico representó un avance institucional importante. El handball dejó de depender exclusivamente de demostraciones aisladas y comenzó a organizarse mediante asociaciones, responsables técnicos y actividades regulares.

La expansión hacia el norte grande

En 1974, la DIGEDER, a través de Pablo Botka Faludi y conforme al programa nacional de deportes, dictó una serie de charlas de difusión del handball en diversas ciudades del norte grande. Estas actividades lograron despertar el interés de un gran número de profesores de Educación Física.

La participación de la DIGEDER permitió que el proyecto de Botka se integrara a una política nacional de promoción deportiva. La difusión dejó de limitarse a Santiago y alcanzó nuevas ciudades mediante charlas, cursos y demostraciones dirigidas especialmente a quienes podían reproducir la enseñanza en sus comunidades.

Los primeros torneos y la organización competitiva

En 1974 se realizó en Chile un torneo internacional, en una cancha de asfalto ubicada en el centro del Velódromo del Estadio Nacional. La actividad mostró que el handball comenzaba a avanzar desde la etapa de exhibiciones hacia una práctica competitiva más organizada.

Solo en 1978 comenzaron a realizarse partidos entre equipos chilenos. La Federación Chilena de Handball se fundó recién en 1992, consolidando una estructura federativa nacional para la disciplina.

Actualmente existe una Liga Nacional que se desarrolla mayoritariamente en el CAR del Estadio Nacional, además de diversas competencias universitarias y escolares. La competencia escolar es fuertemente potenciada por Chiledeportes a través de varias actividades, como los Juegos del Bicentenario.

Qué es el handball

El handball, también llamado balonmano, es un deporte que se practica poco en Chile. A diferencia de lo que ocurre en países como España o Alemania, que poseen ligas profesionales muy competitivas y juegan en gimnasios con una importante asistencia de público, en Chile este deporte se desarrolla a nivel prácticamente amateur y cuenta con poca difusión en los medios.

En este deporte se enfrentan dos equipos conformados por siete jugadores cada uno: seis jugadores de campo y un portero. Puede explicarse de manera sencilla como una especie de fútbol de salón en el que la pelota no se lleva con los pies, sino con las manos.

Cada partido consta de dos tiempos de 30 minutos cada uno, al final de los cuales puede haber un triunfo o un empate. Los goles solo se pueden hacer desde atrás de una línea demarcada que se encuentra a seis metros de cada portería, o bien saltando por encima de ella y lanzando la pelota antes de caer.

Además, existe una demarcación a siete metros de cada portería, utilizada para los lanzamientos penales. En cada área, a cuatro metros de cada portería, existe otra línea que indica el punto máximo hasta donde puede adelantarse el arquero en los penales.

Posiciones y sanciones

En el handball existen diversas posiciones para los jugadores: el portero, los extremos, los laterales, el central y el pivote. Aunque pueden parecer posiciones fijas, en realidad los jugadores pueden moverse por todo el campo de juego.

Al igual que en el fútbol, existen sanciones. Estas pueden consistir en una simple amonestación, una exclusión, una descalificación e incluso una expulsión.

Esquema de posiciones en cancha de handball

El libro «Manos a la Obra»

«Manos a la Obra», cuyo autor es el periodista ovallino Ignacio González Mas, es el primer libro que relata la historia de este deporte en Chile. González Mas fue exseleccionado chileno de handball, es hijo de una conocida familia ovallina, egresó del Colegio Amalia Errázuriz y se tituló como periodista en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Fue seleccionado nacional juvenil para el Panamericano de Atlanta 2001 y, posteriormente, como periodista, cubrió el Mundial de Qatar 2015. Fueron sus propios excompañeros quienes lo incitaron a dejar un registro de la evolución del balonmano chileno.

En las 190 páginas del libro, Ignacio González repasa los principales hitos del handball en Chile. Entre ellos se encuentran la clasificación de la selección masculina adulta a su primer Mundial, en Suecia 2011; la medalla de bronce en los Panamericanos de 2011; el primer triunfo mundialista, conseguido en Francia 2017; y la inédita participación de la selección femenina en el Mundial de China 2009.

El libro explica que la llegada del handball a Chile fue gestada por el húngaro Pablo Botka, quien advirtió que se trataba de un deporte barato, que podía practicarse en canchas de baby-fútbol y que reunía habilidades como saltar, lanzar y correr.

El vínculo con Ovalle y Felipe Maurín

«Manos a la Obra» también incluye la participación de Ovalle en el desarrollo del handball durante los últimos años y otorga un espacio destacado a Felipe Maurín, exalumno del Colegio San Viator que abandonó el fútbol por el handball.

Felipe Maurín fue seleccionado nacional hasta abril de 2016. En el Preolímpico disputado en Polonia, jugó ante el anfitrión y se convirtió en el goleador del encuentro.

El autor describe a Maurín como el jugador de balonmano con más presencia en la Selección Chilena, con participación en cuatro mundiales y cuatro Juegos Panamericanos. Maurín participó en los Juegos Panamericanos de Toronto, donde junto con la selección chilena logró la medalla de bronce al derrotar a Uruguay por 23-17.

Con cuatro Juegos Panamericanos en el cuerpo, incluyendo dos medallas de bronce, y dos participaciones en los mundiales de Suecia y España, Felipe Maurín decidió retirarse de la selección chilena de balonmano el 9 de abril de 2016, después de representar a Chile durante 15 años.

En 2011 fundó en la Región Metropolitana el Club Balonmano Ovalle como homenaje a su ciudad y a su familia. Con el club fue campeón Metropolitano en 2013 y 2015 y campeón nacional en 2016.

También han realizado aportes al balonmano chileno figuras de Ovalle como Francisco Chacana y Felipe Maurín, ambos formados deportivamente en el Colegio San Viator.

La importancia de Pablo Botka para el balonmano chileno

La principal contribución de Pablo Botka fue convertir un deporte conocido de manera limitada en una disciplina que podía enseñarse de forma sistemática en escuelas, liceos, universidades, clubes e instituciones públicas.

Su trabajo comenzó con un grupo de estudiantes en Renca, continuó con exhibiciones en distintos puntos del país, se amplió mediante cursos de capacitación y terminó vinculándose con la creación de clubes, asociaciones, cuerpos técnicos, torneos y nuevas generaciones de monitores.

La historia del handball chileno está estrechamente ligada a esa primera etapa de organización. El Handbol Club Renca, la formación de los monitores de la DIGEDER, la expansión regional, el primer curso de arbitraje, la creación de ASOHAS y el funcionamiento del Cuerpo Técnico de Handbol forman parte de un proceso iniciado por Botka y continuado por profesores, estudiantes y deportistas de distintas regiones.

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