Cuando una perrita se lame, muerde o arrastra la cola, la causa no siempre está en la propia cola: puede tratarse de pulgas, problemas en las glándulas anales, alergias, infecciones, dolor, lesiones, una enfermedad de la piel o, con menor frecuencia, un tumor. El lamido insistente puede irritar la piel, provocar pérdida de pelo, heridas e infecciones secundarias.
Si observas una herida, inflamación, pus, sangre, mal olor, un bulto, dolor intenso, fiebre, apatía o dificultad para defecar, debes acudir a un veterinario lo antes posible. La ruptura de un absceso, el sangrado persistente y el dolor intenso requieren atención inmediata.
Qué puede significar que una perrita se lama o muerda la cola
Que tu perro se lama las diferentes partes de su cuerpo es algo totalmente normal. Lo hace para acicalarse, retirar el resto de suciedad e incluso para relajarse puntualmente. El problema llega cuando el lamido se torna compulsivo, centrándose en zonas concretas, que pueden ser las patas, la cola, los codos…
Si tu mascota lame insistentemente una parte de su anatomía, sin duda es señal de que existe un problema subyacente que debes identificar y tratar. Este lamido excesivo, independientemente de cuál sea la causa, puede partir el pelo del animal, causar alopecias, originar irritación en la piel e incluso heridas.
Cuando un perro se lame constantemente las patas, la base de la cola o cualquier otra zona de su cuerpo puede existir una causa física o psicológica. En algunas ocasiones, el lamido estará originado porque existe una sensación de picor o molestia, que puede originarse a raíz de una infección por pulgas, hongos, alergias a plantas, productos o alimentos, dolor, lesiones musculares u óseas, heridas, falta de sensibilidad u otras enfermedades como la sarna.
Principales causas de una lesión o molestia en la cola
Problemas en las glándulas anales
Has pillado a tu perro arrastrando el trasero en tu alfombra favorita y ahora te preguntas por qué lo hace y cómo evitar que vuelva a hacerlo. Si eso o el hecho de que tu mascota se lame excesivamente el trasero es lo que te ha traído aquí, es probable que las glándulas anales de tu perro necesiten atención.
Aunque probablemente esa sea la última región de la anatomía de tu perro a la que quisieras prestar atención, el hecho es que los problemas en las glándulas anales de los perros son bastante comunes y suelen ser la causa de los problemas de picor de los perros.
El trasero de tu perro consta de dos pequeños sacos localizados en el interior del recto, uno a cada lado del interior de la pared muscular, según The Spruce. Dichos sacos se llenan gradualmente de secreciones procedentes de las glándulas sebáceas, situadas en el interior de cada saco.
Cuando funcionan correctamente, estas glándulas se vacían cuando tu perro hace de vientre. Las heces blandas o pequeñas no proporcionan una presión suficiente como para vaciar los sacos. Si las glándulas se llenan hasta causar incomodidad, tu querido perrito se arrastrará por el suelo para aliviar el picor.
Cuando esto ocurre, las glándulas se obstruyen, según Preventive Vet. Los sacos anales obstruidos no solo resultan incómodos para tu perro, sino que, si se ignoran, pueden infectarse y formarse abscesos que precisan tratamiento con antibióticos.
Si las glándulas con abscesos se desgarran, es posible que haya que operar para repararlas, y puede que tu perro necesite también tratamiento con analgésicos para ayudarle a recuperarse. La ruptura de un absceso es una emergencia y requiere tratamiento inmediato para reducir el daño para tu perro y aliviar su dolor.
Señales de obstrucción o infección de las glándulas anales
Aunque puede que rascarse el trasero sea un síntoma de alteraciones en las glándulas anales, este comportamiento puede deberse a otras causas, como parásitos o problemas digestivos. O puede que simplemente le pique el trasero.
Normalmente, un perro que tenga las glándulas anales obstruidas se rascará más de una o dos veces y, por lo general, también verás que se lame el trasero. El enrojecimiento y la hinchazón de la zona que rodea el esfínter es señal de que las glándulas se están infectando, como es el caso de la presencia de sangre o pus en las heces de tu perro o en la alfombra después de rascarse.
Si sospechas que las glándulas anales de tu perro pueden estar obstruidas, consúltalo con tu veterinario. Sin embargo, si notas un enrojecimiento o hinchazón, o si la piel alrededor del trasero de tu perro empieza a tener aspecto de que está a punto de salirle un grano, es probable que la glándula se haya infectado o se haya formado un absceso, en cuyo caso debes acudir al veterinario lo antes posible.
Pulgas y otros parásitos
La mayoría de perros que lamen su cola obsesivamente lo hacen en la parte de la base, también llamada maslo. En muchos casos, se debe a la presencia de pulgas, por lo que te recomendamos que revises bien el pelo de esta zona en busca de parásitos.
En algunas ocasiones, el lamido en el maslo nos indica un problema de hipotiroidismo, pero en estos casos suele haber prurito generalizado y el animal se muestra poco activo y con tendencia a la obesidad. En cualquier caso, es imprescindible pasar por el veterinario para averiguar las causas de un lamido excesivo en el rabo.
Alergias, infecciones y dermatitis
En algunas ocasiones, el lamido estará originado porque existe una sensación de picor o molestia, que puede originarse a raíz de una infección por pulgas, hongos, alergias a plantas, productos o alimentos, dolor, lesiones musculares u óseas, heridas, falta de sensibilidad u otras enfermedades como la sarna.
El lamido excesivo producirá una irritación de la piel, pudiendo llegar a desarrollarse una dermatitis acral o granuloma, una condición más común en perros grandes de mediana edad. Las áreas con dermatitis provocarán que el perro todavía se lama con mayor insistencia, empeorando cada vez más el cuadro.
En esta situación, podrían llegar a aparecer infecciones bacterianas, furunculosis, que es la rotura del folículo del pelo, o rotura de las glándulas apocrinas. Es fundamental visitar al veterinario para que esclarezca la causa del lamido y establezca el mejor tratamiento.
Cuerpo extraño o herida
Otra causa frecuente de infección es la presencia de un cuerpo extraño que se ha clavado en el dedo del animal como por ejemplo una espiga, una astilla o la espina del tallo alguna planta. Cuando esto ocurre, suele producirse inflamación de la zona e infección acompañada de secreción purulenta.
En la cola pueden producirse heridas por mordeduras, golpes, enganches, cortes o traumatismos durante el juego. Una lesión pequeña puede pasar desapercibida bajo el pelo y, al lamerla, la perrita puede ampliar la herida y favorecer la infección.
Bultos, quistes y tumores
Los bultos en la piel de un perro son bastante comunes y pueden no estar relacionados con la salud general. Incluso si tu mascota mantiene un estilo de vida activo y una alimentación nutritiva basada en alimento balanceado para perros, es posible que siga siendo propensa a tener bultos, protuberancias y manchas.
Si bien algunas neoplasias pueden ser cancerosas, la mayoría son benignas. Un bulto puede ser un tumor, un quiste o una masa general. Un tumor es un bulto que puede o no ser canceroso; los quistes contienen líquido u otras sustancias; y una masa comprende otra serie de características.
Si tu perro tiene bultos, presta especial atención a los que tengan el tamaño de un guisante o mayor, especialmente si han crecido. Otros signos a los que se debes prestar atención son las áreas inflamadas en el cuerpo, el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, sobre todo alrededor del cuello, y la presencia de neoplasias en la boca de tu mascota.
Comunícate con el veterinario si encuentras una neoplasia, ya sea una masa blanda o una protuberancia dura. El veterinario hará recomendaciones según la naturaleza del bulto. Si determina que es benigno, podrá sugerir que no se realicen otras acciones más que vigilarlo.
Por otro lado, una neoplasia benigna puede tener efectos posiblemente negativos en el cuerpo y podría recomendarse la extracción. Si el bulto se diagnostica como maligno, el veterinario realizará otros diagnósticos y desarrollará un plan de tratamiento.
Cómo valorar la zona de la cola en casa
Si tu peludo se lame demasiado y con insistencia, te recomendamos que lo observes de cerca para detectar en qué lugar o lugares lo hace, si han surgido lesiones y cuál podría ser la causa del problema a simple vista, aunque el diagnóstico final y fiable es el que hará el veterinario.
Revisa con cuidado la base de la cola, la piel que rodea el ano, la parte inferior de la cola y el pelo cercano. Busca pulgas, pequeñas costras, pérdida de pelo, heridas, enrojecimiento, hinchazón, humedad, secreciones, mal olor o bultos.
Es fundamental revisar a tu perro con regularidad para detectar bultos. Esto ayuda a garantizar que tu mascota pueda recibir tratamiento lo antes posible, si es necesario. Para examinar a un perro, hazle un examen exhaustivo una vez cada dos meses.
Asegúrate de revisar alrededor de las partes menos visibles, como el vientre, las patas, las garras y debajo de las orejas, que son los lugares que podrían ser fáciles de pasar por alto en una observación casual. Busca masas del tamaño de un guisante o más grandes.
| Signo observado | Posibles causas | Qué hacer |
|---|---|---|
| Lamido en la base de la cola | Pulgas, alergias, dermatitis o dolor | Revisar la piel y solicitar valoración veterinaria |
| Arrastre del trasero | Glándulas anales obstruidas, parásitos o irritación | Consultar al veterinario, especialmente si hay hinchazón |
| Hinchazón, pus o mal olor | Infección o absceso | Acudir al veterinario lo antes posible |
| Bulto que crece | Quiste, masa, tumor benigno o maligno | No apretarlo; requiere exploración profesional |
| Sangrado persistente o dolor intenso | Herida profunda, absceso roto o traumatismo | Atención veterinaria inmediata |
Qué hacer si la perrita se lame la cola
Ante un problema de lamido excesivo es importante reaccionar con antelación, ya que nos evitará muchas complicaciones. Si tu peludo se lame demasiado en una misma zona, no esperes a que la situación se resuelva sola, ya que en este tiempo podría causarse heridas y la causa del picor o molestia podría empeorar.
Si tu perro presenta un lamido obsesivo, lo primero es agendar una visita con el veterinario para descartar causas físicas. Si no las hay, un etólogo te ayudará a rastrear el estilo de vida de tu mascota para determinar si existen carencias u otras razones para este comportamiento compulsivo.
Mientras tanto, te recomendamos vigilar de cerca a tu perro, porque a veces se esconden para lamerse, y mantener las heridas, si las hay, desinfectadas. También puedes consultar a tu veterinario sobre el uso de un collar isabelino o vendajes en zonas concretas para evitar que el perro se siga “rascando” con la lengua y se haga más daño.
No apliques alcohol, agua oxigenada, aceites esenciales, pomadas humanas ni antibióticos por tu cuenta. No intentes pinchar, exprimir o abrir un bulto, una glándula anal inflamada o un absceso.
Si se sospecha un problema en las glándulas anales
Las glándulas anales obstruidas tienen que vaciarse manualmente, una tarea que puede realizar un profesional veterinario. También podría realizar esta tarea un peluquero para perros con la formación adecuada como parte del aseo de rutina, pero si notas algún problema, siempre debes llevar a tu perro al veterinario.
El vaciado manual de las glándulas anales normalmente conlleva la inserción en el recto de un dedo protegido con un guante para localizar la glándula y apretarla ligeramente para vaciar su contenido.
Puedes hacerle este procedimiento a tu perro tú mismo en casa, pero es mejor que te enseñe a hacerlo un profesional antes de intentarlo por tu cuenta. Si el perro se sobresalta o se siente incómodo, puede morder o salir corriendo.
Medidas para reducir las recaídas
- Procura que esté tomando suficiente fibra en su dieta, para que genere unas heces sanas.
- Habla con el veterinario sobre la posibilidad de darle al perro una dieta formulada específicamente para una digestión saludable y una formación adecuada de las heces.
- Si tu perro tiene sobrepeso, pregúntale al veterinario qué medidas tienes que tomar para ayudar a tu perro a alcanzar y mantener un peso saludable.
- Pide a tu veterinario que te ayude a identificar y curar o controlar una posible causa subyacente, como una intolerancia o alergia alimentaria.
- Si a tu veterinario le parece bien, complementa la dieta de tu perro con aceite de pescado, que, según Preventive Vet, tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a reducir la irritación alrededor de las glándulas obstruidas.
- Una vez más, asegúrate de que tu peluquero no vacía mediante presión las glándulas anales de tu perrito de manera innecesaria.
Cuándo acudir al veterinario
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas o si, simplemente, observas que la uña de tu perro tiene mal aspecto, debes acudir a un centro veterinario a la mayor brevedad posible para que el profesional valore la lesión y aplique un tratamiento adecuado.
La misma recomendación se aplica cuando la perrita se lame la cola de forma repetida, muestra dolor, se queja al tocarla, arrastra el trasero, tiene secreción, sangre, pus, fiebre, apatía o deja de comer.
Si el sangrado no se detiene o el perro presenta dolor intenso, es necesaria una visita veterinaria inmediata. Si notas un enrojecimiento o hinchazón alrededor del ano, o si la piel empieza a tener aspecto de que está a punto de salirle un grano, es probable que la glándula se haya infectado o se haya formado un absceso.
También debes acudir al veterinario si la obstrucción de las glándulas anales es un problema recurrente para tu perro, a fin de determinar si existe una enfermedad subyacente que requiera tratamiento, como un tumor o una alteración tiroidea.
Cómo se realiza el diagnóstico
Exploración física
El veterinario inspeccionará el bulto e intentará realizar un diagnóstico basado en los síntomas evidentes. También revisará la piel de la cola, la zona perianal, las glándulas anales, los ganglios y el resto del cuerpo.
Durante la consulta se valoran el tamaño, la forma, el color, la temperatura, el dolor, la consistencia y la movilidad de cualquier masa. También se comprueba si existen pulgas, heridas, secreciones, alergias o lesiones en otras zonas.
Aspiración con aguja fina
Si no está seguro o desea descartar la posibilidad de que sea cáncer, el veterinario realizará una aspiración con aguja fina, que es un tipo de biopsia en la que se extraen líquidos o células de la masa con una aguja y una jeringa.
La FNA es una forma rápida y no tan invasiva de diagnosticar el contenido de un bulto. Los resultados son exactos, pero dependen del tamaño de la masa y de si se exfolia de manera correcta.
Biopsia y pruebas adicionales
Como alternativa a una FNA, un médico puede extraer una pequeña muestra de tejido de la protuberancia para un examen más detallado. Por lo general, se anestesia al perro para realizar el procedimiento.
El veterinario enviará la muestra a un laboratorio de referencia para que un patólogo clínico la examine. Si se detecta la presencia de cáncer, se realizarán otros diagnósticos para obtener más información sobre la enfermedad, como análisis de sangre, ultrasonidos o tomografías computarizadas.
Es posible que sea necesario realizar una cirugía para extirpar la masa. Según el caso, también se puede derivar al perro a un oncólogo veterinario.
Tratamientos posibles
Una vez en la clínica, el profesional examinará la zona afectada y procederá a tratarla. Dicho tratamiento puede ir desde una cura simple hasta la extracción total de la lesión bajo anestesia.
Una vez finalice, es probable que te recete un tratamiento con antibióticos, antifúngicos o antihistamínicos en función de la causa de la infección, así como otros medicamentos o pomadas que considere apropiadas.
Los abscesos son áreas inflamadas de la piel que pueden ser el resultado de heridas por mordedura o infecciones por lesiones. Pueden sentirse duras o suaves al tacto debido a que están llenos de pus.
Es probable que el veterinario anestesie a tu mascota y drene y limpie el absceso. También puede prescribir antibióticos para prevenir otras infecciones y algunos medicamentos antiinflamatorios para ayudar con la recuperación.
Cuidados después del tratamiento
Si el animal se va a casa con un vendaje, es recomendable cubrir este con una bolsa plástica o film trasparente durante los paseos para evitar que se moje o humedezca, así como utilizar un collar isabelino durante unos días, con el objetivo de que el perro no se quite el vendaje ni se chupe la zona afectada.
Si las glándulas anales obstruidas se convierten en un problema recurrente, es posible que haya que realizar el vaciado manual periódicamente. Si el perro se sobresalta o se siente incómodo, puede morder o salir corriendo.
Durante la recuperación, mantén la zona limpia y seca, limita el lamido y sigue las indicaciones sobre medicación, revisiones, vendajes y paseos. No interrumpas un tratamiento prescrito aunque la piel parezca mejorar antes de tiempo.
El lamido por causas psicológicas
Sin embargo, la causa también podría ser comportamental. Los perros con aburrimiento, estrés, depresión, ansiedad por separación o falta de estimulación pueden desarrollar este lamido insistente como un síntoma obsesivo compulsivo.
Al lamerse, los perros generan endorfinas que los hacen sentir relajados y confortables, por lo que un malestar a nivel psicológico podría explicar que lo hagan de forma tan recurrente. En estos casos, lo mejor es contar con la ayuda de un etólogo para averiguar el origen de la conducta y ponerle solución.
Para evitar el lamido excesivo por causas psicológicas es importante socializar al perro, ofrecerle un estilo de vida variado y estimulante, procurar que tenga acceso a zonas tranquilas para descansar, evitar el encierro, salir a pasear regularmente y hacer el suficiente ejercicio.
El lamido excesivo en perros no es un comportamiento natural y nos muestra que existe un problema de fondo que debemos solucionar. No lo dejes pasar y busca atención para que tu peludo se sienta mejor muy pronto.
