Mercado de Santa Caterina en Barcelona: historia, arquitectura y cubierta de Miralles

El Mercado de Santa Caterina es un mercado histórico del barrio de Sant Pere, en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, conocido por su icónico tejado ondulante de cerámica multicolor. Bajo esta cubierta moderna se despliega una estructura de madera que acoge puestos tradicionales de fruta, verdura, carne y pescado.

Aquí, el comercio cotidiano convive con la arquitectura contemporánea y con bares de los de siempre, donde el tiempo se saborea. El mercado forma parte del conjunto de rehabilitaciones que realiza el Instituto de Mercados de Barcelona, dependiente del Ayuntamiento.

Mercado de Santa Caterina cubierta multicolor

Historia del Mercado de Santa Caterina

El lugar en el que se alza el mercado de Santa Caterina es el resultado de la superposición de numerosos estratos históricos que empiezan a partir de la edad del bronce, con una necrópolis de la que todavía quedan algunos restos.

Su historia empieza con el derribo del convento de Santa Caterina, cuyos terrenos fueron concedidos al ayuntamiento de la ciudad para levantar el mercado. El antiguo convento se quemó la noche de San Jaime de 1835, en el contexto de la desamortización eclesiástica.

La idea era dotar al barrio de un mercado que suministrara alimentos a los habitantes de esta zona de Ciutat Vella. En el siglo XIX se construyó el primer mercado sobre las ruinas de una estructura monacal.

Fue el arquitecto, designado por ayuntamiento, Josep Mas Vila quien presenta el primer proyecto, un ambicioso plan que sobrepasaba por mucho las funciones de los mercados ya existentes en la Plaza del Born y en la de Sant Josep, en el cual se realizarían ventas al por mayor, incluyendo la venta de carne.

Pese a los inconvenientes en 1846 el mercado comienza a funcionar tímidamente y a título provisional, con una pescadería y otros pocos puestos que había subastado el ayuntamiento para financiar las obras.

Inaugurado en 1848, fue el primer mercado cubierto de Barcelona. El mercado se construyó sobre el antiguo convento de Santa Caterina, derribado en 1835.

En los años de posguerra el mercado abasteció no sólo a los ciudadanos de la ciudad sino que también a los de los pueblos de los alrededores.

La rehabilitación del antiguo mercado

La propuesta para la rehabilitación del antiguo mercado de Santa Caterina, situado en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, implica una acción sobre el tejido urbanístico adyacente a la estructura existente que racionalice su emplazamiento.

A la vez, la intervención pretende “mezclarse y confundirse” con la estructura original. El proyecto se plantea desde la superposición entre lo viejo y lo nuevo, desde una concepción de la actuación que quiere establecer una continuidad con esta serie de superposiciones históricas.

La última intervención se propone remediar los déficits estructurales y de organización del antiguo mercado. Se reorganizó la distribución interior del mercado.

Inaugurada en el 2005, la remodelación del Mercado de Santa Caterina, obra de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, tenía un doble objetivo: modernizarlo para dotar al barrio de un mercado atractivo y respetar, en la medida de lo posible, las fachadas neoclásicas originales.

La propuesta superpone la nueva arquitectura sobre la vieja, las mezcla, y surge con un conglomerado, un híbrido que acentúa la utilidad y es contemporáneo.

Del mercado original se han conservado las paredes laterales y la fachada porticada que había sido reconstruida en 1988 y que delimitan la planta de 100×70 m².

Del anterior edificio neoclásico blanco se conservan tres fachadas. Por su parte, en el interior, los techos de madera dan calidez a un espacio que debe ser funcional y práctico por encima de todo.

Restos arqueológicos del convento

El edificio, comenzado hace seis años, vio detenidas las obras al poco tiempo de iniciar los trabajos de excavación, debido a la aparición de las ruinas del convento de Santa Caterina, que en el pasado ocupaba el lugar.

Las obras de remodelación dejaron al descubierto importantes restos arquitectónicos del ábside del monasterio, espacio que se puede visitar.

Finalmente los restos se incorporaron a una planta que por su organización a base a piezas sueltas de reducida dimensión, los pudo integrar sin dificultad; también las fachadas protegidas del desaparecido mercado se han conservado.

Enric Miralles y Benedetta Tagliabue

El diseño arquitectónico es de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue.

El resultado es un espacio vibrante y multicolor cubierto por un manto gigantesco.

El nuevo mercado, que se levanta con el propósito de hacer dialogar -en sintonía con lo que ocurre en el casco histórico-, las antiguas construcciones con las recién llegadas, da un paso más y convierte esta huella en un inmenso lienzo de colores al que los vecinos pueden asomarse, de la misma forma que se sientan ante un mantel para disfrutar del lustre y el aroma de la comida recién preparada.

Enric Miralles Benedetta Tagliabue mercado

La cubierta multicolor

Sin duda, el elemento más característico del renovado Mercado de Santa Caterina es el mosaico cerámico que constituye su cubierta y que rinde homenaje al maestro Antoni Gaudí.

La esencia de este proyecto se basa en el diseño de su cubierta, la cual parte de la metáfora de un inmenso mar coloreado por el recuerdo de frutas y verduras.

El tejado, visible desde el aire, representa un bodegón gigante hecho con más de 300.000 piezas de cerámica de colores.

La cubierta realizada con madera de pino tratada y un entrevigado sándwich de 2 capas de pino silvestre (madera de Flandes) machimbrado y otras 2 de la misma madera separada por listones de 4×4 con lana de roca siguiendo la forma de los arcos de soporte y cruzándolos en diagonal, se apoya en dos vigas postensadas de 43x72m que descansan sobre dos pilares paralelos.

La emblemática cubierta del mercado está realizada con 325.000 piezas hexagonales de 1m2 de cerámica esmaltada cuyos colores buscan reproducir los colores de los puestos de frutas y verduras. Estas piezas a su vez están formadas por 36 pequeños hexágonos.

La cubierta de 5.500 m2, consta de 325.000 hexágonos de 67 colores diferentes.

Exteriormente, el revestimiento de la cubierta se compone de 325.000 piezas hexagonales cerámicas de sesenta y siete colores diferentes, que reproducen un fragmento de un bodegón vegetal.

La espectacular cubierta de coloridos mosaicos fue diseñada por el artista Toni Comella.

Un gran manto de colores

De forma simbólica, el manto recuerda los toldos que cubrían los puestos antiguamente y que ondeaban con el viento.

El mercado extiende una amplia cubierta ondulada de piezas cerámicas que reproducen un bodegón vegetal; bajo el entramado de vigas de madera y acero que lo sustenta se sitúan, exentos, los puestos de venta.

El proyecto no tiene un planteamiento de uso interno, posiblemente porque desea recuperar la estructura de los viejos mercados de pueblo, de manera que la cubierta representaría un gran toldo bajo el que se cobijan los puestos sin ninguna organización predeterminada, aunque sus pasillos conforman un particular esquema irregular que facilita el acceso a los mismos, ubicados en el centro de la planta.

La estructura de madera y acero

La estructura del mercado de Santa Caterina está formada por un conjunto de bóvedas de madera irregulares, unas biarticuladas otras triarticuladas, que se apoyan en vigas de acero de sección y directriz variable, sustentadas, a su vez, en vigas y pilares de hormigón.

La estructura de la cubierta está formada principalmente por arcos de madera unidos por vigas metálicas tipo V que en algunos lugares quedan a la vista y en otros ocultas.

La cubierta de 5.500 metros cuadrados consta de tres grandes arcos de 42 metros de luz que sujetan centralmente las vigas.

Tres arcos metálicos, atirantados y apoyados sobre dos guías de hormigón que recorren el espacio de lado a lado, sustentan una cubierta de 5.500 metros cuadrados.

Los arcos atraviesan puntualmente la cubrición alabeada -una suerte de tapete a medio extender-, que adquiere su forma por medio de un entramado de vigas de madera y tubos metálicos; éstos descansan a su vez sobre vigas de sección triangular y pilares-árbol de hormigón y acero.

Las vigas de acero trasladan su peso a dos únicas vigas-guía de hormigón, que apoyan a su vez sobre pilares del mismo material.

Esquema estructura cubierta mercado Santa Caterina

El cálculo de la cubierta

El estudio estructural de la cubierta se inicia a finales de 1997, y su proceso finaliza a finales de 1999, terminándose a principios del año 2000.

Enric Miralles vió todos los planos constructivos antes de su fallecimiento en Julio de 2000.

La solución estructural de la cubierta surgió a partir de un proceso anterior.

El proceso para el planteamiento del cálculo estructural era complejo. En primer lugar se desconocía el tipo y espesor de la cerámica, así como su forma de aplicación sobre la cubierta.

Tradicionalmente las piezas de cerámica, el “trencadís” gaudiniano se asentaba sobre unos 2 cm de mortero. Todo ello daba lugar a un peso apreciable.

Se diseñaron y produjeron varios tipos de piezas pero en un momento dado se paraliza su evolución y se deja la solución definitiva para más adelante, o para el momento de la construcción.

Dado que el diseño estructural había de iniciarse se consideró, estudiando la peor suposición, un peso máximo de la cubierta de 150 kg/m2, al final su peso es de 92 kg/m2.

ElementoDato
Superficie de la cubierta5.500 m2
Piezas cerámicas325.000
Colores diferentes67
Luz de los grandes arcos42 metros
Peso máximo considerado150 kg/m2
Peso final92 kg/m2

Organización interior y relación con el barrio

Se reducen el número de paradas y se crean unas líneas de fuerza en su interior que generan nuevas conexiones entre las calles de los alrededores.

Los puestos de venta, cuyo número se ha reducido con el fin de ganar espacio público, se concentran hacia la avenida Francesc Cambó, consiguiendo así una más adecuada densidad comercial.

En el perímetro se ubicaron diversos comercios que sirven de apoyo al mercado ofreciendo productos que no se encuentran en las paradas de dentro, como también bares y restaurantes.

Por el contrario y en el lado opuesto, hacia el interior del barrio, donde las viviendas se amontonan y las plazas escasean, el mercado abre un enorme atrio -prolongación de la cubierta sobre el límite desdibujado de la fachada- bajo el que los vecinos se encuentran y conversan.

Sobre la fachada neoclásica del antiguo mercado, en una de las caras, asoma la cubierta del nuevo; en el lado opuesto, el colorido ‘mantel’ se extiende en un atrio de acogida que corrige la falta de espacios públicos del denso barrio.

Desde este mismo lado se accede al aparcamiento subterráneo, que ocupa en dos niveles toda la extensión de la planta.

La propuesta para la rehabilitación no se limita a transformar el edificio existente: también actúa sobre el tejido urbanístico adyacente para racionalizar su emplazamiento y mejorar sus conexiones con el entorno.

Arquitectura, actividad comercial y memoria urbana

El antiguo mercado de Santa Caterina, un edificio neoclásico de cubierta y estructura metálicas, tenía entre sus principales bondades un de­sarrollo superficial en una sola planta y una altura de seis metros, con lo que su presencia desahogaba la abigarrada trama de la Ciutat Vella.

La nueva cubierta se superpone a la vieja fábrica perimetral y recupera su imagen desde las casas vecinas, a la vez que se basa en un principio estructural de fragilidad estable.

La intervención pretende “mezclarse y confundirse” con la estructura original y mantener la continuidad con los diferentes estratos históricos del lugar.

El mercado representa así la convivencia entre la memoria del antiguo convento, la arquitectura neoclásica del edificio histórico y una intervención contemporánea concebida como una gran cubierta urbana.

Bajo esta cubierta moderna se mantiene la actividad cotidiana de un mercado tradicional, mientras que el perímetro incorpora comercios, bares y restaurantes que amplían los usos del conjunto.

Ficha del proyecto

CampoInformación
ClienteFoment de Ciutat Vella S.A.
ArquitectosMiralles Tagliabue EMBT - Enric Miralles, Benedetta Tagliabue
Artista de la cubiertaToni Comella
DistritoCiutat Vella
BarrioSant Pere
Inauguración de la remodelación2005
Planta delimitada por las fachadas100×70 m²

Equipo de colaboradores

Colaboradores: Igor Peraza (director de proyecto project director); Hirotaka Koizuni, Josep Miàs, Marta Cases, Constanza Chara, Fabián Asunción, Eugenio Cirulli, Santiago Crespi, Gianfranco Grondona, Lluis Corbella, Massimo Chizzola, Makoto Fukuda, Joan Poca, Alejandra Vazquez, Marco Dario Chirdel, Josep Belles, Alicia Bramon, Laura Valentini, Adelaide Passetti, Jorge Carvajal, Andrea Landell de Moura, Torsten Skoetz, Karl Unglaub, Adrien Verschuere, Loïc Gestin, Annie Marcela Henao, Ezequiel Cattaneo, Leonardo Giovannozzi, Annette Hoëller, Sabine Bauchmann, Silke Techen, Barbara Oel Brandt, Mette Olsen, Florencia Vetcher, Nils Becker, Raphael de Montard, Montse Galindo, Barbara Appolloni, Mette Olsen, Florencia Vetcher, Nils Becker, Raphael de Montard, Montse Galindo, Barbara Appolloni, Jean François Vaudeville, Peter Sándor Nagy, Ignacio Quintana, Christian Molina, Stefan Geenen, Maarten Vermeiren, Torsten Schmid, Tobias Gottschalk, Stefan Eckert, Ute Grolz, Luca Tonella, Stephanie Le Draoullec, Monica Carrera.

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