Libertad de prensa: definición, importancia, características y límites

La libertad de prensa es el derecho de los periodistas y los medios de comunicación a informar, publicar y difundir noticias sin interferencias del gobierno u otros actores sociales. También comprende el derecho de la ciudadanía a investigar, recibir y compartir información y opiniones por cualquier medio de expresión.

Su finalidad es garantizar que la población reciba información veraz y diversa, pueda formar sus propias opiniones y participe en debates libres sobre los asuntos públicos. La libertad de prensa resulta esencial para controlar a quienes ejercen el poder y para que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas en una democracia.

¿Qué significa libertad de prensa?

Cuando decimos que un país tiene libertad de prensa, nos referimos a que sus medios de comunicación y otras publicaciones, incluso los ciudadanos a título individual, tienen derecho a comunicar información sin influencia ni temor a las represalias del Estado o de otras entidades o individuos poderosos. A menudo utilizamos los términos "prensa libre" y "periodismo independiente" más o menos indistintamente.

La libertad de prensa no es un derecho exclusivo de las empresas periodísticas. Incluye las condiciones que permiten a los profesionales investigar, publicar y difundir información, así como el derecho colectivo del público a recibir distintas ideas, datos y puntos de vista.

La libertad de prensa es el derecho a comunicar información y noticias. Es un derecho esencial para el ejercicio de la libertad de expresión, que busca garantizar que la ciudadanía pueda acceder a información veraz y diversa.

La libertad de expresión se refiere al derecho de las personas a expresar sus opiniones y puntos de vista libremente, sin temor a represalias o sanciones por parte del Estado o de otros actores. La libertad de información, por su parte, se refiere al derecho de las personas a acceder a información y a recibirla sin restricciones indebidas.

Relación entre libertad de prensa, expresión e información

La libertad de prensa, de expresión y de acceso a al información pública son elementos indispensables para el sistema democrático. Permiten al público ejercer su derecho a recibir información veraz, para que cada uno forme su opinión en base a los hechos, buscando que en las deliberaciones en el espacio público se actúe lealmente.

Sin el derecho a la libertad de expresión es imposible que la ciudadanía se informe o exija a las autoridades una adecuada rendición de cuentas, incluso se vería imposibilitada para compartir posturas con el resto de personas por lo que la percepción propia y la visión del mundo estaría estrechamente limitada, como ha señalado reiteradamente el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

La libertad de expresión y la libertad de prensa permiten a estos actores actuar como intérpretes e infomediarios, conectando a las instituciones públicas, a los tomadores de decisiones y al público. Sin embargo, las medidas enérgicas y la violencia del gobierno focalización los defensores y periodistas hacen más que amenazar a las personas; cuando se les silencia, la corrupción y otras cuestiones permanecen ocultas.

La libertad de expresión abarca toda clase de ideas, incluidas aquellas que puedan considerarse profundamente ofensivas. El derecho internacional protege la libertad de expresión, aunque hay casos en los que, de conformidad con ese mismo derecho, es legítimo limitarla cuando viola los derechos de otras personas o promueve el odio e incita a la discriminación y la violencia.

Fundamento jurídico internacional

En la historia moderna, las Naciones Unidas perfilaron en 1948 una concepción común del principio de la libertad de prensa. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos lo codifica junto con el derecho a la libertad de expresión:

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».

El derecho a la libertad de expresión está protegido por la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo artículo 19 señala: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

La libertad de prensa está protegida por normas internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (1966), que reconocen este derecho como un principio fundamental en todas las democracias.

Hoy en día, la mayor parte de las democracias cuentan con alguna protección para la libertad de prensa, ya sea en la constitución o en una ley individual. En Europa, la libertad de prensa está protegida por el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y por el artículo 11 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

La protección en el sistema interamericano

A nivel regional, el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH) salvaguarda este derecho y amplía su margen de protección al prohibir expresamente restricciones indirectas en su ejercicio y al acotar la censura previa sólo para proteger derechos de terceros y por razones de seguridad nacional y orden público.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

4. Los espectáculos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protección moral de la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso 2.

5. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.

La protección en el sistema universal

En el Sistema Universal de Derechos Humanos estas restricciones se especifican en el artículo 19, numeral 3, y en el artículo 20 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político (PIDCP):

Artículo 19: 3. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

Artículo 20 1. Toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley. 2. Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley.

¿Por qué es importante la libertad de prensa?

Sencillamente, porque una democracia no puede ser tal sin que una prensa libre. La fuerza de la democracia está en manos de la ciudadanía, por ello, debe estar bien informada para tomar las decisiones correctas a la hora de votar.

Y luego debe tener una idea ajustada de lo que ocurre después: cómo han funcionado los políticos elegidos o qué ha pasado con las decisiones tomadas en las urnas. Una prensa libre ayuda en cada paso de este proceso.

Proporciona información a los votantes antes de votar; fomenta el diálogo y el debate para enriquecer la comprensión de esta información; y luego informa a la ciudadanía sobre la labor del gobierno y si realmente están llevando a cabo sus promesas.

En democracia, la ciudadanía delega el poder de decisión en sus cargos electos, y la prensa es una forma de controlarlos.

La defensa de la libertad de expresión ha sido siempre parte esencial del trabajo de Amnistía Internacional, y es imprescindible para la rendición de cuentas de quienes ejercen el poder. Además, la libertad de expresión es inherente a otros derechos humanos, como el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión que, sin ella, no podrían realizarse plenamente.

Asimismo, guarda estrecha relación con la libertad de asociación, es decir, el derecho a constituir clubes, sociedades, sindicatos o partidos políticos con cualquier persona que se desee y afiliarse a ellos; y con la libertad de reunión pacífica, que se concreta en el derecho a participar en manifestaciones pacíficas o reuniones públicas.

Funciones de una prensa libre en una democracia

Informar antes de tomar decisiones

Una prensa libre es un órgano vital en una sociedad democrática. Para que podamos votar con conocimiento de causa a nuestros representantes o sobre determinados temas, necesitamos saber qué es realmente lo que ocurre.

Una prensa libre, que no esté sujeta a influencias del gobierno o de los compañeros de golf del primer ministro es la que nos brinda la información correcta sobre los temas, las políticas y los acontecimientos.

Supervisar al poder

El periodismo cumple un rol central en el escrutinio del poder: suele incomodar y, por lo mismo, debe ser institucionalmente protegido.

Otra función de la prensa libre es la de supervisar: informar sin tapujos sobre los políticos y otras entidades de poder, sin miedo a la represión.

Corrupción, clientelismo, malversación de fondos, un fin de semana bastante lamentable en Ibiza. A menudo nos enteramos de las malas prácticas de nuestros representantes u otras autoridades únicamente debido a una sociedad que protege la libertad de prensa.

Los defensores de los derechos humanos y los periodistas desempeñan un papel importante en la defensa de los derechos de las personas, haciendo que los gobiernos rindan cuentas y comunicando al público sobre las acciones gubernamentales.

Favorecer el debate público

Y, por supuesto, queremos debatirlo todo. Una prensa libre lo facilita: crea más oportunidades para que escuchemos otros puntos de vista o nuevas informaciones, y nos ofrece la posibilidad de transmitir nuestras propias opiniones al resto de la población.

Cuanto más discutamos, mejor informados estaremos y más capaces seremos de tomar las mejores decisiones sobre nuestro futuro.

Dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos se ha desarrollado una amplia doctrina y jurisprudencia sobre lo que envuelve a este derecho, sobre todo por la triple función que tiene la libertad de expresión: es el derecho a pensar por cuenta propia pero también el derecho a compartir sentimientos e ideas sin ningún tipo de discriminación; es clave para el ejercicio de otros derechos y es piedra angular de la democracia, pues para conformar una sociedad libre y democrática es necesario que esta esté suficientemente informada.

Este desarrollo va consonancia a lo que previamente señaló el Comité de Derechos Humanos: “las libertades de información y de expresión son piedras angulares de toda sociedad libre y democrática” (Caso Aduayom y otros c. Togo).

Características de la libertad de prensa

  • Autonomía e independencia. Los medios de comunicación pueden operar sin control gubernamental ni influencia de actores externos.
  • Derecho a la información. Los ciudadanos tienen derecho a acceder a información veraz y diversa para formar sus propias opiniones.
  • Diversidad de voces. Fomenta la pluralidad de puntos de vista, lo que contribuye a una sociedad más equitativa y democrática.
  • Responsabilidad y ética. Los periodistas y los medios de comunicación tienen la responsabilidad de proporcionar información precisa y no incitar al odio, la violencia ni la discriminación.
  • Protección legal. Está garantizada por leyes nacionales e internacionales, lo que proporciona un marco jurídico para los periodistas y los medios de comunicación frente a posibles represalias.

La finalidad de la prensa libre es garantizar a la población la libertad de recibir y difundir una información que no esté manipulada ni al servicio de una persona, entidad o interés particular.

La libertad de expresión, derecho a la comunicación y acceso a la información son para Wikimedia Chile una tríada fundamental. Lo que está detrás de su movimiento, explica Díaz Rubio, es la construcción de una información que sirva a las personas, y para eso, tiene que ser lo más rica posible en términos de visiones y experiencias.

La dimensión individual y colectiva

El alcance democrático de la libertad de expresión reconocido por el derecho internacional de los derechos humanos, implica tanto la facultad de cada persona de expresar sus pensamientos, como la de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, ya sea en forma oral, impresa, a través de medios masivos de comunicación o cualquier otro medio de su elección.

Este alcance democrático de la libertad de expresión reconoce entonces una dimensión colectiva que incluye el derecho del público a recibir y el derecho de quien se expresa mediante un medio de comunicación a difundir la máxima diversidad posible de información e ideas.

Lo anterior implica que las violaciones contra el derecho a la libertad de expresión, incluidas las restricciones innecesarias o desproporcionales, no sólo afectan a las personas agredidas en el ejercicio de su derecho sino también pueden constituir una afectación a toda la sociedad en la medida en que cesa el libre flujo de ideas, opiniones e informaciones.

Las dos dimensiones mencionadas de la libertad de expresión deben ser garantizadas simultáneamente.

No sería lícito invocar el derecho de la sociedad a estar informada verazmente para fundamentar un régimen de censura previa supuestamente destinado a eliminar las informaciones que serían falsas a criterio del censor.

Como tampoco sería admisible que, sobre la base del derecho a difundir informaciones e ideas, se constituyeran monopolios públicos o privados sobre los medios de comunicación para intentar moldear la opinión pública según un solo punto de vista (La colegiación obligatoria de periodistas, OC-5/85, párr. 32).

Límites legales de la libertad de prensa

La libertad de prensa no es un derecho absoluto y puede estar sujeta a limitaciones, especialmente en aquellos casos que implican proteger la seguridad nacional, el orden público o la privacidad de las personas.

La libertad de prensa es un derecho fundamental, pero no es un derecho absoluto. Esto significa que tiene ciertas limitaciones que los medios de comunicación y los periodistas tienen que atender, en situaciones en las que se puede estar vulnerando otro derecho fundamental, como la privacidad, el orden público o la seguridad nacional.

Además, la prensa no debe incitar a la violencia, al odio racial ni a la discriminación.

Condiciones que deben cumplir las restricciones

Los Estados tienen la posibilidad de limitar el derecho a la libertad de expresión, pero no pueden hacerlo de forma arbitraria. Como se puede apreciar, el artículo 19, numeral 3, del PIDCP, establece que las restricciones tienen que estar expresamente fijadas por ley y ser necesarias.

En consonancia con lo anterior, la CoIDH ha manifestado en su jurisprudencia constante el alcance que pueden tener estas restricciones. En particular, en la sentencia del caso Kimel vs Argentina, ese máximo tribunal regional determinó que no basta que los límites estén definidos de forma precisa y clara en una ley, sino que deben ser necesarios para los fines que busca una sociedad democrática y además ser proporcionales, en el sentido de que las vías o medios que se utilicen para restringir tal derecho deben ser las idóneas e ideales para salvaguardar el bien jurídico que se quiere proteger.

En cualquier caso, cualquier limitación debe ser necesaria y proporcionada. Estos límites se aplican cuando la expresión o información en cuestión infringe otros derechos fundamentales o intereses legítimos, como la protección de la privacidad, la seguridad nacional, la dignidad humana o la prevención de la discriminación y el discurso de odio.

Principales límites reconocidos

  • Incitación al odio: La UE prohíbe cualquier forma de discurso que promueva el odio o la discriminación por motivos de raza, origen étnico, religión, orientación sexual, género o discapacidad. Esto incluye la incitación a la violencia, la negación del Holocausto o el uso de símbolos que representen la violencia o la opresión.
  • Amenazas y violencia: Se prohíbe la expresión de amenazas y la incitación a la violencia, incluyendo la violencia sexual, física o psicológica.
  • Protección de la privacidad: Cualquier información personal o sensible, como el número de identificación personal o la información médica, no puede ser revelada sin el consentimiento de la persona afectada.
  • Seguridad nacional: En circunstancias excepcionales, se permite que el Estado restrinja el acceso a información que pueda poner en peligro la seguridad nacional, como información clasificada.
  • Difamación: Se restringe la publicación de información falsa que puede dañar la reputación de una persona o entidad.

En resumen, la libertad de expresión e información en la UE no es un derecho absoluto, y los límites a estos derechos habrán de estar establecidos por la ley y ser necesarios para proteger otros derechos fundamentales y garantizar el bienestar de la sociedad.

No obstante, siempre que se restrinja la libertad de expresión, ha de hacerse de conformidad con la ley, y las limitaciones en cuestión deben proteger algún interés público o los derechos de otras personas, y ser claramente necesarias para ese fin.

Libertad de prensa y censura

Incluso en países con una fuerte tradición de libertad de prensa y un mercado de medios de comunicación saturado y diverso, existen límites a lo que un periodista o un presentador de televisión puede informar. Por ejemplo, no se puede informar sobre temas que puedan comprometer la seguridad nacional o revelar secretos de Estado.

Aunque, quizá tiene más sentido analizar los límites indebidos que se imponen a la libertad de prensa.

La tolerancia de los gobiernos frente a opiniones desfavorables y voces críticas es, con frecuencia, un buen indicador de su respeto por los derechos humanos en general.

Los gobiernos tienen el deber de prohibir aquellos discursos que promuevan el odio e inciten a la violencia, pero, abusando de su autoridad, muchos silencian la disidencia pacifica con leyes que criminalizan la libertad de expresión.

Para ello, se invoca a menudo la lucha contra el terrorismo, la seguridad nacional o la religión.

Historia de la libertad de prensa

La libertad de prensa tiene sus raíces en las luchas por la libertad de expresión que comenzaron a tomar forma en Europa durante el siglo XVII. En Inglaterra, por ejemplo, se adoptaron las primeras leyes que protegían el derecho de los ciudadanos a recibir información.

Con el paso de los siglos, la libertad de prensa fue consolidando su importancia en la cultura occidental. El movimiento de la Ilustración en el siglo XVIII promovió ideas sobre la relevancia de la libertad individual y el derecho a cuestionar al poder.

En este sentido, la libertad de prensa se constituyó como un derecho civil fundamental de las sociedades contemporáneas.

En el siglo XX, la libertad de prensa pasó a ser un principio consagrado en tratados internacionales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) reconoce este valor como un derecho humano fundamental.

Principales amenazas y desafíos actuales

Hoy en día, la libertad de prensa enfrenta desafíos en todo el mundo. Aunque esté protegida por la ley, se ve afectada por presiones políticas y por la influencia de las grandes corporaciones económicas que buscan manipular la opinión pública y el consumo.

En los países democráticos, a veces los gobiernos y otros grupos de poder buscan intervenir la prensa a través de diferentes mecanismos, con el objetivo de influenciar la opinión pública e incidir en sus hábitos de consumo o sus prácticas políticas, económicas o sociales.

Por otro lado, en los países que tienen regímenes autoritarios, este derecho está severamente restringido. Allí, los periodistas que critican al gobierno suelen enfrentarse a amenazas, persecución, censura y otras formas de violencia.

Concentración de la propiedad y control político

La prensa libre está amenazada o en declive precisamente porque es muy importante para la democracia. Los gobiernos autoritarios quieren conservar el poder por encima de todo, y como la mayor parte no solo son increíblemente corruptos, sino también incompetentes, quieren evitar que la ciudadanía reciba información objetiva.

Pero cuando no hay prensa libre, cuando el flujo de información está controlado por el gobierno o la oligarquía, la población recibe una imagen distorsionada de lo que ocurre.

En muchos países está restringida: Corea del Norte no tiene ningún tipo de prensa libre y tampoco se esfuerza por fingir lo contrario; Hungría finge tenerla e incluso está obligada legalmente a protegerla, pero actualmente cuenta con muy pocos medios de comunicación independientes.

Como hemos señalado, la legislación de la UE obliga a los Estados miembros a proteger la libertad de prensa. Muchos lo hacen y favorecen entornos de medios de comunicación dinámicos y sólidos que son un ejemplo para muchos otros países del mundo.

Pero Hungría no es el único país de la UE que no respeta este derecho básico. En Polonia, una empresa petrolera estatal compró el año pasado uno de los mayores grupos de comunicación del país, Polska Press.

Con una audiencia de unos 17 millones (de un total de población de 38 millones), el Estado tiene ahora una gran capacidad de control de las noticias que consume casi la mitad del país.

Además, un sacerdote muy cercano al gobierno es propietario de otra de las principales empresas de comunicación, amplaindo así aún más el alcance del gobierno.

En República Checa, el primer ministro Andrej Babiš es dueño de una enorme parte de los de medios de comunicación del país. Según un informe de 2015 de Foreign Policy, los utiliza para "ofrecer una cobertura favorable sobre sí mismo y criticar a sus oponentes".

En Eslovenia, el gobierno está debilitando activamente la prensa libre. Un reportaje reciente reveló que Eslovenia "ha visto cómo se deteriora la libertad de prensa desde que [el primer ministro Janez] Jansa volvió al poder en marzo de 2020".

Presiones económicas y plataformas digitales

También está en declive porque el ecosistema de los medios de comunicación ha cambiado. Facebook, Google y otras grandes empresas tecnológicas se han hecho con una posición de dominio del mercado, de modo que resulta muy difícil que empresas más pequeñas, medios de comunicación independientes u otras publicaciones puedan competir.

Estas plataformas agregan las noticias y las comparten sin que los ingresos vuelvan a la fuente que realmente escribió las noticias.

Por ello, si queremos proteger la pluralidad y la diversidad de nuestro paisaje mediático y mantener una prensa verdaderamente libre, es preciso cambiar ese régimen.

Aún y así, muchos periodistas aún trabajan en un ambiente laboral sometido a la presión financiera y política, la vigilancia, las penas de prisión arbitrarias y la violencia por acometer su trabajo, en palabras del propio Servicio de Acción Exterior.

Desinformación y velocidad de circulación

La desinformación no es un fenómeno nuevo. Podríamos decir que existe desde la emergencia del ser humano. Pero lo que sí puede considerarse un fenómeno contemporáneo es la dimensión y velocidad con que viajan dichos contenidos por una red, generando graves repercusiones para las instituciones que sustentan la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos.

Pero muchas personas confunden opiniones con datos, razón por la que es importante la definición de “parámetros para asegurar que la información sea de calidad y fidedigna”.

“Nosotros entendemos ‘información de calidad como algo verificable’, de la cual tú puedas obtener todos los metadatos e identificar de dónde viene, quién la produjo, en qué contexto se produjo, cuando se produjo, incluso las condiciones técnicas o materiales en las que se produjo esa información.

Así, como ciudadano o ciudadana te puedes hacer una idea con tus propias creencias o con tu propio marco de conocimiento y de comprensión del mundo, si esa información es válida, no válida, etc.”, señala Díaz Rubio.

La frontera digital

El mundo digital permite que un número mucho mayor de personas tengamos acceso a la información que necesitamos, incluida aquélla que pone en entredicho a gobiernos y empresas.

La información es poder, e Internet ofrece la posibilidad de empoderar de manera significativa a los 7.000 millones de personas que hay en el mundo.

Pero, a menudo, la libertad de expresión depende aún de la riqueza, de los privilegios y del lugar que ocupamos en la sociedad.

Rara vez son las personas ricas y poderosas las que se ven limitadas a la hora de expresar sus opiniones. De manera similar, quien tiene un ordenador portátil con banda ancha dispone de un acceso a la información mucho mayor que quien se ve obligado a recorrer varios kilómetros hasta un cibercafé.

Cada vez es más habitual que ciertos Estados intenten limitar las comunicaciones digitales con cortafuegos o -como en el caso de Egipto, Sudán y Zimbabue, entre otros- que respondan a las protestas de la calle clausurando Internet.

Por su parte, Irán, China y Vietnam han intentado desarrollar sistemas que les permitan controlar el acceso a la información digital.

En la región de Cachemira, en el norte de India, la respuesta a casi cualquier disturbio es suspender Internet y las comunicaciones móviles.

Los gobiernos utilizan también peligrosas y sofisticadas tecnologías para leer el correo electrónico privado de activistas y periodistas, y encender por control remoto la cámara o el micrófono de sus ordenadores para grabar en secreto sus actividades.

La libertad de prensa enfrenta además los efectos de la vigilancia, la censura digital y la dependencia de plataformas que determinan qué contenidos reciben mayor visibilidad.

La prensa ante el escenario digitalizado

Los avances tecnológicos han producido enormes transformaciones en los medios de todo tipo, pero para bien y para mal.

Para bien en el sentido, por ejemplo, que ahora estamos en una época donde la inteligencia artificial generativa está produciendo muchísimas posibilidades para los periodistas, en términos escriturales para poder traducir una nota o un artículo a cualquier idioma, entre otras numerosas posibilidades.

Son herramientas que están ayudando al periodismo por un lado, pero por otro, también están reconfigurando procesos tradicionales de la prensa que ahora no tienen quizás cabida.

Además, el periodista y Director del Núcleo Inteligencia Artificial y Sociedad (IA+SIC) profundiza en este modelo de atención algorítmica, “que tiene que ver con un modelo de negocio que alude a captar la atención de los usuarios de las audiencias, ha hecho que muchas veces las noticias se produzcan de manera muy rápida para poder también competir con otros medios, para poder competir con las propias redes sociales, y eso hace que se eviten procesos sumamente necesarios para el periodismo, como de verificación de contextualización del trabajo en profundidad”.

Lo que ocurre en Chile es que la mayor parte de los medios lo que terminan haciendo es caer en la tiranía del algoritmo, de las redes sociales, que supone, por ejemplo, la tiranía del like, la tiranía del share.

Y en definitiva vamos a tener un periodismo de menor calidad, vamos a tener una menor profundización de los temas realmente importantes que conectan además con los valores democráticos, como es una sociedad más igualitaria donde haya menos discriminación, donde haya respeto por la diversidad, el respeto, y por los derechos humanos.

Vigilancia, fuentes periodísticas y protección institucional

El periodismo cumple un rol central en el escrutinio del poder: suele incomodar y, por lo mismo, debe ser institucionalmente protegido. De ahí la gravedad de la información, conocida las últimas semanas, de que personal de inteligencia del Ejército habría solicitado información de seis profesionales, todos ellos dedicados al periodismo de investigación.

La práctica conocida hasta ahora no es muy distinta de la que se viene utilizando en países con cuestionables estándares en materia de libertad de prensa como sucede, a título simplemente ejemplar, con China, Rusia, Turquía, Venezuela, Colombia y México.

En la actualidad la Corte Europea de Derechos Humanos se encuentra discutiendo la vigilancia masiva realizada por servicios de inteligencia alemana, que acusó Reporteros Sin Fronteras.

Se denuncia que dichos organismo habrían espiado las comunicaciones de la organización con periodistas y otras personas en el extranjero, amenazando el ejercicio del periodismo y sus fuentes.

El asunto fue declarado admisible en enero de este año.

En el caso nuestro, la situación del periodista Mauricio Weibel es extremadamente grave. Sus investigaciones se vinculaban directamente con las prácticas corruptas al interior del Ejército, del cual realizó documentadas publicaciones, y es esa misma institución la que obtuvo autorización judicial para su seguimiento sobre la base de información falsa.

El asunto exige poner atención en el tipo de escrutinio que deben aplicar los jueces en estos casos, especialmente, cuando existen profesiones protegidas.

Un protocolo con preguntas elementales podría desincentivar varias de estas malas prácticas.

Resulta conveniente no olvidar que, en el caso de los periodistas, la Ley de Prensa les garantiza la reserva absoluta de la fuente, sin las cuales su desempeño sería imposible.

En tiempos donde pareciéramos transitar por un largo callejón de pesadillas, las amenazas a la libertad de prensa también lo son para el futuro de la democracia.

Ejemplos de restricciones en distintos países

El deterioro de la prensa libre se está convirtiendo en un fenómeno mundial. El Informe 2021 de Reporteros sin Fronteras sobre la libertad de prensa en el mundo constata un empeoramiento en casi todo el mundo.

De manera inquietante, parece que este descenso está relacionado, al menos en parte, con la pandemia de COVID-19, ya que casi el 75% de los países bloquearon de alguna forma los medios de comunicación libres durante la pandemia.

  • China. El Partido Comunista controla estrictamente todos los medios de comunicación y la información que circula por internet. La crítica al gobierno está prohibida por ley y muchos periodistas, activistas y disidentes son arrestados o desaparecen sin juicio.
  • Irán. La prensa está censurada por el gobierno de la República Islámica. Los periodistas que informan sobre temas políticamente sensibles o critican al régimen pueden ser encarcelados y sometidos a torturas.
  • Corea del Norte. Los medios están completamente controlados por el Estado, bajo el régimen de Kim Jong-un. Cualquier forma de disidencia es castigada con duras sanciones, incluida la ejecución.
  • Rusia. Tiene un creciente control estatal sobre los medios, especialmente desde que Vladimir Putin asumió el poder. Los periodistas que informan sobre la corrupción o critican al gobierno enfrentan amenazas, arrestos y persecuciones. Las leyes contra “información falsa” han sido utilizadas para cerrar medios independientes y suprimir voces disidentes.
  • Arabia Saudita. Con el gobierno de Mohamed bin Salmán, la prensa está muy limitada y los periodistas que se atreven a desafiar el régimen pueden ser arrestados, torturados o incluso ejecutados. Las autoridades también controlan las plataformas digitales y las redes sociales para limitar la disidencia.
  • Venezuela. La libertad de prensa está severamente restringida bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Los medios independientes han sido cerrados o cooptados por el gobierno, y los periodistas que se oponen al régimen enfrentan amenazas, agresiones físicas o se ven forzados al exilio.

Represión contra periodistas

Una prensa libre, que informe sobre los asuntos que nos interesan y conforman nuestras vidas, es una de las piedras angulares de cualquier sociedad respetuosa con los derechos.

Sin embargo, en Azerbaiyán, Turquía y Venezuela -por citar sólo algunos países-, quienes ejercen el periodismo se enfrentan a represión y agresiones.

En junio de 2019, el Parlamento de Tanzania aprobó por la vía rápida el proyecto de Ley sobre Legislación Escrita, que vino a reforzar aún más la censura, además de otras violaciones de derechos.

En la actualidad, sin la ratificación de esa ley, los profesionales del periodismo trabajan ya sometidos a una estricta ley de medios de comunicación que exige a estos últimos “transmitir o publicar noticias y cuestiones de importancia nacional según las indicaciones del gobierno”.

En julio de 2019, comenzó en Filipinas el juicio por calumnias contra Maria Ressa, directora ejecutiva del periódico online Rappler.

Ressa, conocida por sus críticas al presidente Rodrigo Duterte, fue detenida en febrero de 2019 por cargos falsos de calumnia, tras haberse publicado en su portal investigaciones detalladas sobre algunas de las miles de ejecuciones extrajudiciales perpetradas por la policía y por individuos armados -animados abiertamente por Duterte- durante operaciones de lucha contra la droga.

Su caso se considera, en general, un ataque del gobierno contra la libertad de prensa.

Durante los conflictos, la represión puede empeorar, como ha sido el caso de Myanmar, donde unos periodistas que investigaban la muerte de varios hombres y niños rohinyás a manos de las fuerzas de seguridad, fueron detenidos y encarcelados, aunque más tarde quedaron en libertad gracias a la presión internacional.

Casos de censura y criminalización de la expresión

Sin embargo, gobiernos de todo el mundo encarcelan a gente de forma habitual -o peor- sólo por alzar la voz, pese a que casi todas las constituciones nacionales ensalzan el valor de la libertad de expresión.

Además, en los últimos tiempos, las autoridades vienen amenazando la libertad de expresión con medidas represivas contra activistas, ONG y personas anónimas que ayudan a la población refugiada y migrante.

Por ejemplo, en Egipto es en extremo peligroso criticar al gobierno. A lo largo de 2018, e invocando toda una retahíla de razones absurdas, las autoridades detuvieron, al menos, a 113 personas por actos como el envío de tuits, el apoyo a un club de fútbol concreto, la denuncia de actos de acoso sexual, la edición de películas o la concesión de entrevistas.

Las personas detenidas fueron acusadas de “pertenencia a grupo terrorista” y “divulgación de noticias falsas”. Tras meses de reclusión sin ser juzgadas, las que por fin comparecieron en juicio lo hicieron ante tribunales militares y fueron condenadas, pese a que el enjuiciamiento de civiles por militares es, por definición, injusto, tanto en Egipto como en cualquier otro lugar.

En 2019, Amnistía publicó una alarmante investigación en la que revelaba que el número de presos y presas de conciencia encarcelados en Vietnam había crecido en un tercio, debido a la creciente represión contra el activismo pacífico de profesionales del derecho, autores y autoras de blogs, defensores y defensoras de los derechos humanos y activistas medioambientales o en favor de la democracia.

Muchos de estos presos y presas de conciencia fueron encarcelados por comentarios publicados en las redes sociales, en aplicación de una serie de disposiciones imprecisas y sumamente amplias del Código Penal.

Uno de ellos es Tran Hoang Phuc, activista medioambiental y en favor de la democracia que fue detenido en junio de 2017.

Fue declarado culpable de “propaganda contra el Estado” por la elaboración y difusión en redes sociales de una serie de vídeos que se consideraron críticos con el gobierno.

Le impusieron una condena de seis años de prisión, tras haber pasado ya cuatro bajo arresto domiciliario.

Libertad de prensa y calidad de la información

Tener acceso a una información de calidad sobre la sociedad en la que vivimos, y poder mantener debates libres y abiertos sobre cómo son las cosas y cómo deberían cambiar, es el tipo de diálogo que nutre una democracia sólida.

Y todo depende de contar con una prensa libre.

En este volumen gigantesco de información y de contenido, son profesionales que permiten filtrar y jerarquizar cuáles son los temas de relevancia, cuáles son los enfoques a los que necesitamos poner atención para proveer información de calidad a la ciudadanía, para que tomen decisiones informadas.

La responsabilidad y la ética periodística exigen que la información se presente de forma precisa, contextualizada y verificable. La existencia de opiniones distintas no elimina la necesidad de diferenciar los datos comprobables de las interpretaciones.

La libertad de prensa no significa que toda publicación sea correcta, ni elimina la responsabilidad de los medios y periodistas frente a los derechos de otras personas. Significa que los errores, las críticas y las investigaciones no deben ser controlados de antemano por el poder político o económico.

¿Qué puede hacerse para protegerla?

Si tenemos la suerte de vivir en un país con prensa libre, debemos apoyarla. Puede ser mediante donaciones, participando en debates, leyendo periódicos y enseñando a los niños y niñas y a las personas mayores a utilizar los medios de comunicación en línea de forma segura y sin perderse en el flujo de la desinformación.

También significa apoyar el derecho a la libertad de expresión, que va de la mano de la libertad de prensa.

Asimismo, podemos votar a los partidos políticos que apoyen estas cuestiones, con la esperanza de que protejan la prensa libre, por ejemplo, regulando la industria de la publicidad o los medios digitales para que los medios más pequeños e independientes tengan la oportunidad de competir con las grandes plataformas.

Medidas institucionales y legales

Con OGP Estrategia 2023-2028, los miembros de OGP están listos para trabajar hacia una serie de reformas temáticas a las que aspiran a través del Desafío de gobierno abierto.

Mensaje de desafío: Desarrollar o reforzar marcos legales que protejan los derechos de periodistas y medios independientes.

  • Eliminar la difamación penal, la calumnia y otras sanciones por informar y abordar el uso de SLAPP (Demandas Estratégicas contra la Participación Pública) para silenciar a periodistas y activistas.
  • Crear entornos de apoyo para la generación de ingresos y mecanismos que permitan plataformas de medios de comunicación independientes y financiadas con fondos públicos y eviten la concentración de la propiedad de los medios a nivel nacional y/o local.
  • Reformas relacionadas con la revisión o aprobación de nuevas leyes de medios alineadas con los principios de gobierno abierto.

Las reformas relacionadas con la mejora de la libertad de expresión incluyen la protección de los defensores de los derechos humanos y otros activistas.

La protección de la libertad de asociación tanto a nivel nacional como local también forma parte de un espacio cívico abierto.

Desarrollo de una estrategia o plan de acción sobre el espacio cívico, o promoción del uso de evaluaciones de impacto en los derechos humanos, para abordar de manera integral los problemas que restringen el espacio cívico.

Participación ciudadana y pluralismo

Se ha demostrado que la libertad de expresión y la libertad de prensa fomentan la participación política y la estabilidad al ayudar a difundir una experiencia diferente puntos de vista.

Proteger la libertad de expresión mejora la confianza en el gobierno, como lo demuestran los estudios de caso de países europeos 29 y Indonesia sugerir.

Defensores de derechos humanos y periodistas haber expuesto corrupción por descubriendo sobornos y ayudar a los gobiernos recuperar bienes robados.

Una prensa libre se asocia con una mayor alfabetización, como se muestra a través de un de clientes de los datos de la UNESCO en los países africanos democráticos.

Seguridad de periodistas y fuentes

Que la población tenga acceso a la información, y que se restrinjan las facultades de los gobiernos y las empresas para recabar datos sobre particulares y asociaciones.

Que no se utilicen las leyes contra discursos de odio o contra la incitación a la discriminación y la violencia para reprimir la disidencia pacífica.

Que se supriman todas las leyes que criminalizan a quienes alzan la voz o protestan pacíficamente.

Que se libere, de inmediato y sin condiciones, a todos los presos y presas de conciencia del mundo.

Libertad de prensa y democracia

La libertad de prensa permite que la ciudadanía conozca las decisiones públicas, evalúe la actuación de sus representantes y participe en debates informados. Su protección requiere independencia de los medios, pluralidad de voces, seguridad para periodistas y límites legales que no se utilicen para silenciar la crítica.

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