El baloncesto es un deporte explosivo que combina saltos, giros, aceleraciones y contacto, por lo que no es extraño que muchos jugadores, tanto recreativos como competitivos, consulten por molestias persistentes o lesiones asociadas a estas demandas físicas.
El baloncesto es un deporte de equipo en el que existe frecuente contacto entre competidores e incluso entre compañeros del mismo equipo. Por estas circunstancias es un deporte en el que se dan gran variedad de lesiones tanto agudas como por sobrecarga.
Diversos autores han comunicado que la mayor parte de las lesiones suceden en la extremidad inferior, y la lesión más frecuente es el esguince de tobillo, alcanzando casi el 30% de todas las lesiones que se producen.
El esguince de tobillo es una de las lesiones más comunes, suponiendo el 45% de las lesiones deportivas. Siendo los jugadores de baloncesto los más afectados, con 41% de prevalencia.

Por qué el tobillo se lesiona con tanta frecuencia
Hay varias razones por las que las lesiones de tobillo también son lesiones típicas en el baloncesto.
Por un lado, se debe a la compleja estructura de las articulaciones del tobillo. Varios ligamentos estabilizan esta articulación del pie.
En el interior, la correa Delta en forma de abanico proporciona la estabilidad necesaria. Por otro lado, el exterior está estabilizado por tres bandas dispuestas en forma de T.
Si se produce un movimiento de torsión, en la mayoría de los casos se estiran los ligamentos externos. En el peor de los casos, incluso se rompen.
El tobillo asume funciones importantes que hacen posibles estos movimientos y saltos. Como resultado, los tobillos de los jugadores de baloncesto están expuestos a un estrés constante durante los partidos y los entrenamientos.
Los músculos que rodean el tobillo también desempeñan un papel importante aquí: tienen la tarea de estabilizar adicionalmente el tobillo.
Dado que los movimientos de torsión suelen ser rápidos, los músculos no siempre pueden reaccionar a tiempo e intervenir para estabilizar.
El baloncesto es uno de los deportes más populares y dinámicos del mundo. Su práctica combina velocidad, saltos, giros bruscos y contacto físico, lo que lo convierte en una disciplina exigente a nivel físico, especialmente en lo que respecta al tren inferior.
Entre los grupos musculares más expuestos están los isquiotibiales, aductores y gemelos; siendo los tobillos y rodillas las articulaciones más castigadas.
A medida que avanza la temporada, el desgaste acumulado y la intensidad competitiva aumentan significativamente el riesgo de lesiones.
Cómo se produce un esguince de tobillo en baloncesto
Los esguinces de tobillo suelen ocurrir tras una caída inestable o al pisar el pie de otro jugador.
Suelen ocurrir cuando el jugador salta y cae sobre el pie de otro jugador; esto hace que el tobillo gire hacia adentro, en inversión. Es menos frecuente que el tobillo gire hacia afuera, en eversión.
Esto puede ocasionar un esguince.
Suele producirse tras apoyar el peso sobre el tobillo en una mala posición.
Justo debajo de la canasta a veces se libra una auténtica lucha. Porque es precisamente ahí donde a menudo chocan pívots que pesan más de 100 kilogramos.
Al hacer un mate, la tensión sobre el propio cuerpo y, especialmente, sobre el tobillo también es enormemente alta.
En estos casos, el riesgo de lesión es siempre mayor al aterrizar.
Esto también puede ocurrir con movimientos bruscos y cambios rápidos de dirección.
Los jugadores interiores son aquellos con mayor envergadura, altitud y masa corporal. En su juego se registran un mayor número de saltos.
Sin embargo, los jugadores exteriores se caracterizan por tener una menor envergadura, altitud y masa corporal. Durante su juego se registran un mayor número de acciones a alta intensidad.
Qué estructuras pueden dañarse
Aunque muchos casos parecen “simples”, el compromiso de los ligamentos laterales puede variar significativamente y determinar tiempos de recuperación muy distintos.
En este estudio se plantea un protocolo de recuperación funcional de una lesión ligamentosa de tobillo, en un jugador profesional de baloncesto.
La lesión se produjo mediante un traumatismo por torsión durante el transcurso de un partido de carácter amistoso de baloncesto.
Se trataba de una rotura del fascículo peroneo astragalino anterior del ligamento externo del tobillo derecho diagnosticada mediante protocolo ecográfico utilizando sondas de alta frecuencia, superiores a 5 MHz.
Si bien es cierto, que recientemente se ha descubierto una nueva estructura anatómica intra-articular llamada complejo ligamentoso fibulotalocalcaneo lateral.
Tras un esguince habrá un proceso inflamatorio, y a veces puede ser aparatosa y lo primero que preocupa a los implicados.
Sin embargo, la inflamación es necesaria y solo debemos controlarla para que no sea excesiva o crónica y afecte al negativamente a la estabilidad de la articulación, alteración del input somatosensorial e inhibición muscular iatrogénica.
Grados de gravedad y tiempos de recuperación
El proceso de curación de las lesiones de tobillo puede durar desde unas pocas semanas hasta varios meses, dependiendo de la gravedad de la lesión.
Dependiendo de la afectación de los ligamentos, la vuelta al juego podrá variar entre un par de días en los casos más leves y un par de meses en los casos más extremos.
El tiempo exacto que un ligamento necesita para curarse y cuando la laxitud del tobillo es resuelta es desconocido.
El 40 % de los individuos que sufren un esguince de tobillo desarrollan síntomas residuales, a menudo definido como inestabilidad crónica de tobillo.
| Situación | Características | Recuperación |
|---|---|---|
| Esguince leve | Lesión ligamentosa de menor gravedad | Un par de días en los casos más leves |
| Esguince de mayor gravedad | Compromiso estructural o rotura ligamentosa | Un par de meses en los casos más extremos |
| Lesiones de tobillo | La duración depende de la gravedad de la lesión | Desde unas pocas semanas hasta varios meses |
No todos los jugadores evolucionan de la misma manera y el tiempo de recuperación no debe determinarse únicamente por el daño anatómico.
Sin embargo, pronosticar el tiempo recuperación solo en función del daño anatómico no es práctico puesto que para ello debería acompañarse de diagnóstico por imagen, ecografía, y a menudo esto no es posible.
La duración de cada fase es variable y los contenidos de unos pueden ser solaparse con los de otra fase.
Importante destacar que cada individuo es diferente.
Signos de alarma después de una torcedura
Los deportistas deben consultar a un médico lo antes posible si no pueden caminar o apoyarse sobre el tobillo lesionado, o si tienen dolor intenso.
Es posible que se necesiten radiografías para determinar si hay alguna fractura.
Un diagnóstico certero es el primer paso para diseñar un plan integral que permita volver a la cancha de forma segura y progresiva.
Por eso es importante evitar autodiagnósticos y acudir a una evaluación especializada cuando el dolor persiste varios días, limita el rendimiento o se repite al retomar actividad.
Diagnóstico del esguince de tobillo
La ecografía permite visualizar en detalle el grado de daño y diferenciarlos de otras causas de dolor o inestabilidad.
La ecografía permite caracterizar el compromiso de los ligamentos laterales y valorar otras causas de dolor o inestabilidad.
Recientemente se llegó a un consenso sobre cómo valorar individuos que habían sufrido esguinces de tobillo.
La valoración debe tener en cuenta la fuerza muscular del tobillo mediante dinamómetro manual.
La evaluación clínica y por imagen es fundamental para distinguir entre sobrecarga, lesión tendinosa o compromiso ligamentario.
Cuando ocurre una lesión, es fundamental contar con la evaluación y seguimiento de un equipo de especialistas en traumatología y medicina deportiva para obtener un diagnóstico preciso y establecer un plan de tratamiento individualizado que permita optimizar la recuperación del deportista y, también, minimizar el riesgo de recaída o recurrencia de la lesión.
Tratamiento inicial
El tratamiento suele ser conservador, muy rara vez es necesaria una cirugía.
El tratamiento inicial puede incluir reposo, hielo, compresión y elevación, conocido como RICE.
Según la evaluación, el plan puede incluir kinesiología funcional, técnicas mínimamente invasivas o intervenciones ecoguiadas cuando existe inflamación marcada o compromiso estructural.
La inflamación es necesaria y solo debemos controlarla para que no sea excesiva o crónica y afecte al negativamente a la estabilidad de la articulación.
Queda claro, como vemos en la infografía, que la terapia manual en combinación con el ejercicio, son las dos herramientas más efectivas para recuperar a alguien que ha sufrido un esguince de tobillo.
Importante destacar que lo ideal es que combinar estas pautas con la visita a un fisioterapeuta y un trabajo supervisado con un preparador físico.

Recuperación funcional paso a paso
En el establecimiento de este protocolo de trabajo se tuvieron en cuenta una serie de principios básicos que incluyen los antecedentes lesionales, el tipo de lesión, la gravedad de ésta, el mecanismo de producción, los medios de tratamiento así como los objetivos considerando el calendario de competición y la fecha prevista de incorporación.
El programa de recuperación se divide en 4 fases de 4 días de duración cada una, excepto la última.
Fase 1. Rehabilitación: del día 0 al tercer día
En este período predomina el trabajo fisioterapéutico, basado en la descarga, la potenciación del tren inferior y el mantenimiento de la musculatura de los grupos activos no afectados, añadiendo un leve esfuerzo aeróbico realizado en máquina de descarga elíptica.
Este trabajo debe aplicarse de forma coordinada con el tratamiento médico previsto.
- Potenciación de tobillo, propiocepción, descarga, drenaje y ultrasonidos.
- Crioterapia e higiene postural.
- Fortalecimiento de los miembros no afectados.
- Leve trabajo de carrera en descarga, máquina elíptica.
Fase 2. Reentrenamiento: del cuarto al séptimo día
El entrenamiento realizado en esta fase facilita la recuperación de las funciones perdidas a la vez que protege las estructuras que han sido sometidas a traumatismo.
Se alterna la labor del fisioterapeuta con el aumento del trabajo aeróbico en descarga, más un inicio del trabajo anaeróbico también en máquina elíptica, para conseguir una recuperación de la condición física, añadiendo acciones técnicas complementarias.
Fase 3. Precompetitiva: del octavo al undécimo día
En este período de la recuperación funcional se realiza una planificación de las cargas para poder integrarse de forma progresiva en la dinámica de esfuerzos y descansos del entrenamiento normalizado.
Además se trata de conseguir el nivel de condición física acorde al rendimiento previo a la lesión, alcanzando una capacidad de ejecución técnica comparable con su anterior situación.
Fase 4. Competitiva: del duodécimo al decimotercer día
En esta fase se lleva a cabo la adaptación fisiológica de la articulación lesionada a la sistemática del entrenamiento, especialmente en los ejercicios más empleados en el desarrollo de las cualidades específicas del jugador y en el tipo de juego que desarrolla.
Finalmente, en este período se persiguen dos objetivos.
Por una parte, conseguir un nivel de confianza suficiente para poder efectuar el entrenamiento y el juego a ritmo de competición, y, por otra, alcanzar la integración total con el grupo de entrenamiento.
En este primer encuentro después del tratamiento, el jugador participó durante 16 min y 58 s, anotando 11 puntos, con un porcentaje de acierto del 50%.
Este protocolo se utilizará de referencia en el proceso de recuperación de otras lesiones de tobillo susceptibles de tratamiento.
La duración de cada fase es variable y los contenidos de unos pueden ser solaparse con los de otra fase.
Ejercicio, fuerza y propiocepción
Los ejercicios con carga de peso y los ejercicios para recuperar el rango de movimiento, la fuerza y el equilibrio son fundamentales para volver a jugar.
Este trabajo debe permitir recuperar la movilidad, la sensibilidad y la fuerza hasta alcanzar un nivel similar al que tenía antes de producirse la lesión.
Para todo ello se ha mostrado muy eficiente el trabajo propioceptivo.
El entrenamiento propioceptivo parece desempeñar un rol importante para reducir la incidencia de esguinces de tobillo y su recurrencia hasta en un 30-50%.
Ejercicios hay tantos como seamos capaz de imaginarnos.
Habrá que tener en cuenta el deporte que practica la persona.
Los ejercicios pliométricos durante los entrenamientos de pretemporada pueden ayudar a prevenir los esguinces de tobillo.
Igualmente, se recomienda la realización de un trabajo muscular coordinado de la extremidad inferior bajo la supervisión del preparador físico o del readaptador funcional.
Los deportistas deben mantener un buen nivel de estado físico durante y fuera de la temporada.
El entrenamiento de pretemporada debe dar tiempo para el acondicionamiento general y el acondicionamiento específico del deporte.
También es importante realizar ejercicios adecuados de calentamiento, enfriamiento y estiramiento.
Vuelta al baloncesto
“¿Cuándo puedo volver a jugar?”. Esta es la respuesta, y con razón, que todo el mundo quiere saber.
Estas tres fases nos hablan de que la recuperación no es cuestión de blanco, lesionado, o negro, preparado para jugar.
Tenemos una escala de grises entre medias en las que el jugador deberá ir progresando hasta alcanzar el nivel previo a la lesión o superior.
El objetivo final de este protocolo de rehabilitación es obtener el nivel deseado de rendimiento deportivo en un tiempo apropiado y de forma segura.
No es cuestión de acelerar la reintegración, sino de conseguir que ésta sea la necesaria para prevenir el desuso y el desacondicionamiento, de modo que el deportista encuentre en su seguridad la motivación necesaria para su reincorporación a la actividad.
La última fase de cualquier recuperación no acaba con la vuelta del jugador al equipo y a la competición.
Es fundamental que el jugador una vez ha realizado la recuperación con éxito y ha vuelto a competir con normalidad continúe con trabajos que combinen lo mencionado previamente.
Por lo tanto, además de la visión reduccionista clásica centrada en el tobillo deberemos tener en cuenta una visión más holística que tenga en cuenta todos los factores que vemos en el perfil dinámico de retorno al deporte.
Protección y prevención de recaídas
Es necesario evitar en cualquier caso una posterior recaída.
Para ello, durante las primeras etapas de la reincorporación a los entrenamientos el jugador que ha sufrido un esguince debe ejercitarse bajo la protección de un vendaje funcional o una tobillera protectora.
Las férulas o los vendajes en los tobillos colocados por un entrenador deportivo certificado pueden proporcionar una sujeción adicional y prevenir las lesiones de tobillo, sobre todo en deportistas con esguinces de tobillo previos.
Sin embargo, solo deben utilizarse cuando lo recomiende un proveedor de atención médica.
La protección de los tobillos debe ser una prioridad.
Se aplica lo siguiente: ¡Prevención en lugar de tratamiento!
El calzado debe estar en buenas condiciones, ser adecuado para la superficie de juego y los cordones deben estar atados.
Las zonas de juego deben mantenerse limpias y despejadas.
Los equipos deben elaborar un plan en caso de emergencia.
El plan debe incluir información sobre primeros auxilios y contactos de emergencia.
Todos los miembros del equipo deben recibir una copia escrita en cada temporada.
Medidas de prevención para jugadores
- Los deportistas deben realizar una evaluación física previa a la participación para asegurarse de estar preparados para comenzar a practicar el deporte de forma segura.
- Los deportistas deben mantener un buen nivel de estado físico durante y fuera de la temporada.
- Los deportistas deben trabajar con entrenadores e instructores deportivos para aprender y practicar las técnicas adecuadas.
- El equipo de seguridad para el deporte debe ajustarse correctamente y estar en buen estado.
- Las zonas de juego deben mantenerse limpias y despejadas.
- Los equipos deben elaborar un plan en caso de emergencia.
Otras lesiones frecuentes en el baloncesto
Tres de las complicaciones más habituales son los esguinces de tobillo, las lesiones de rodilla y las lesiones de hombro, cada una con particularidades que requieren una evaluación precisa para definir el manejo más adecuado.
Las lesiones más frecuentes que podemos encontrar dentro del baloncesto son: esguinces de tobillo, capsulitis en los dedos de la mano, lesión en los meniscos y lesiones del LCA.
Los tiempos de recuperación de estas lesiones pueden variar de pocos días a 7-8 meses.
Lesiones de rodilla
Las lesiones de rodilla, especialmente la tendinopatía rotuliana y los esguinces, también son frecuentes debido al volumen de saltos y cambios de dirección.
Las lesiones en la rodilla comúnmente ocurren al cortar, pivotear o caer después de un salto, o por el contacto con otro deportista.
Si un deportista siente un estallido o un desplazamiento en la rodilla, entonces probablemente sea una lesión de ligamento o una luxación de la rótula.
La tendinitis rotuliana, conocida como rodilla del saltador, es una lesión común por movimientos repetitivos de salto y caída que causa dolor en la parte delantera de la rodilla.
En lugar de tendinitis rotuliana, los deportistas más jóvenes pueden tener dolor en el cartílago de crecimiento que se encuentra justo debajo de la rótula, conocido como enfermedad de Osgood-Schlatter.
La evidencia respalda el uso de intervenciones como electrólisis percutánea o PRP en determinados casos, siempre acompañadas de un programa kinésico que mejore la mecánica del movimiento y reduzca el riesgo de recurrencia.
En casos de lesiones graves, como roturas ligamentosas o meniscales, la cirugía puede ser necesaria.
Lesiones de hombro
El hombro se ve exigido en gestos repetitivos por encima de la cabeza, lanzamientos y contacto.
En el baloncesto, las lesiones en el hombro pueden producirse por los lanzamientos o los rebotes.
Tendinopatías del manguito rotador y síndromes de pinzamiento son particularmente comunes.
La caracterización de estos cuadros mediante ecografía permite adaptar el tratamiento a la estructura comprometida, considerar técnicas ecoguiadas cuando es pertinente y orientar un plan de rehabilitación enfocado en estabilidad, fuerza y control del movimiento, aspectos esenciales para volver a jugar con seguridad.
Lesiones en dedos y muñecas
Las lesiones en los dedos de las manos ocurren cuando el dedo se golpea con la pelota o con la mano o el cuerpo de otro jugador.
Un “dedo doblado” se suele ignorar debido al mito de que no es necesario hacer nada, incluso si está quebrado.
Las lesiones en las muñecas pueden suceder al caer sobre la mano extendida.
Este tipo de lesiones puede provocar un esguince, una distensión o una fractura.
Toda lesión asociada a una distensión, una deformidad, una imposibilidad de enderezar o flexionar el dedo o la muñeca, o un dolor intenso debe ser examinada por un médico.
Generalmente se necesitan radiografías para determinar si hay fracturas.
Para las lesiones en los dedos, tal vez solo sea necesario aplicar una cinta kinesiológica como la “Buddy Tape” para volver al deporte, sin embargo, no podemos asumir esto sin hacer exámenes y realizar una radiografía.
Lesión del ligamento cruzado anterior
La mayoría de las lesiones del ligamento cruzado anterior en baloncesto se producen simplemente por un mal movimiento del propio jugador.
A la hora de sufrir una lesión, se puede producir la rotura parcial o la rotura total del propio ligamento.
El tratamiento en ambas situaciones suele ser quirúrgico.
En este tipo de tratamiento, la vuelta al juego podrá variar entre los 6-9 meses.
Jugar con un ACL roto puede provocar más daños en la articulación.
Cuándo buscar valoración especializada
La respuesta a cualquier tratamiento depende de múltiples factores: el tipo de lesión, el tiempo de evolución, la carga deportiva y la adherencia a la rehabilitación.
Por eso es importante evitar autodiagnósticos y acudir a una evaluación especializada cuando el dolor persiste varios días, limita el rendimiento o se repite al retomar actividad.
Cuando ocurre una lesión, es fundamental contar con la evaluación y seguimiento de un equipo de especialistas en traumatología y medicina deportiva para obtener un diagnóstico preciso y establecer un plan de tratamiento individualizado que permita optimizar la recuperación del deportista y, también, minimizar el riesgo de recaída o recurrencia de la lesión.
Si estás enfrentando una lesión relacionada con el básquetbol o buscas una valoración profesional para retomar actividad, en Clínica CRL realizamos una evaluación completa, explicamos el origen del dolor y definimos un plan médico seguro y personalizado.
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