El lanzamiento a canasta es la acción por la que se arroja el balón al aro contrario. Además es el medio técnico-táctico más importante del baloncesto de ataque, y constituye el eslabón final de una serie de actos motores, individuales y/o colectivos destinados casi siempre a conseguir realizar dicho lanzamiento con las mejores condiciones posibles.
Todos los jugadores deben de saber tirar. El objetivo del juego es anotar más puntos que el contrario, por lo que el bote, el pase, el juego 1×1 y los movimientos con y sin balón están orientados, en última instancia, a conseguir un lanzamiento eficaz.
Qué significa lanzar a dos manos
El lanzamiento a dos manos constituye una forma de organizar y estabilizar el balón antes de impulsarlo hacia la canasta. En la enseñanza inicial, ambas manos participan en la colocación, el control y la orientación del balón, aunque la mano de tiro es la que dirige la impulsión final y la mano de ayuda evita que el balón se desvíe.
La mano de ayuda permanece en el balón hasta que éste alcanza su punto más alto del lanzamiento quedando los dedos hacia arriba después del mismo. Su finalidad será la de mantener el balón en la dirección correcta, evitando que se desvíe. En ningún caso intervendrá en la impulsión.
El lanzamiento a dos manos no debe confundirse con un pase a dos manos. En el pase, el balón se dirige hacia un compañero; en el lanzamiento, se arroja al aro contrario y constituye la culminación de la acción ofensiva.
Importancia del lanzamiento en el baloncesto
El tiro es el fundamento más conocido y atractivo para todos. Si a cualquier persona le damos un balón en un campo de baloncesto lo primero que va a hacer es tirar a canasta, especialmente de tres puntos.
Pero además de ser el más conocido y atractivo, es el más importante. El objetivo del juego es anotar más puntos que el contrario. Es el objetivo final, el fin último del resto de los fundamentos.
Cuando usamos el bote, el pase, cuando jugamos 1×1 o realizamos cualquier movimiento con y sin balón, el objetivo último es anotar. Es por ello que cuando somos una amenaza con nuestro tiro se nos van a abrir todas las puertas para botar, pasar o tirar si nos dejan espacio.
Cuando estamos en posesión del balón y dominamos el tiro somos una enorme amenaza para el defensor: si nos deja un poco de distancia la aprovechamos para tirar y anotar; si nos defiende muy cerca para evitar que tiremos, entonces aprovechamos para atacarle en penetración, yendo directos a la canasta para anotar o doblar el pase en el caso de que un defensor ayude y deje libre a un compañero.
Si permanece en una distancia intermedia donde se siente seguro contra una penetración, además de tener la opción de presionar nuestro tiro, usamos la finta de tiro para engañarle. En caso de caer en la finta, le atacaremos en penetración. Si no lo logramos y no se aproxima, tiraremos rápido antes de que reaccione.
Aunque no tengamos el balón, si tenemos tiro seguimos siendo una enorme amenaza para el defensor. Le obligamos a estar cerca de nosotros por el miedo a que recibamos y anotemos.
Con ello conseguimos que el resto de compañeros tengan más espacio para jugar, al tener la defensa un jugador menos a la hora de ayudar y participar en las rotaciones defensivas. También podemos conseguir que otros defensores tengan que ayudar en las salidas de los bloqueos, e incluso cambiar, con las ventajas que se derivan de esos desajustes defensivos.
Por el contrario, si no tenemos tiro, el defensor saltará hacia el balón dejándonos libres mientras realiza ayudas sobre otros jugadores más peligrosos de nuestro equipo o simplemente llenando la zona para evitar las canastas fáciles provenientes de penetraciones y cortes a la canasta.
Evolución histórica del lanzamiento
El baloncesto surgió como alternativa deportiva a los deportes que eran clásicos. Desde su comienzo, cuando se practicaba en gimnasios reducidos o incluso en terrenos abiertos como en campos de rugby, ya empezaron a concretarse las reglas.
Las primeras reglas ya hacían referencia al lanzamiento al cesto en 1891: la pelota poseerá las características corrientes y se podrá lanzar en cualquier dirección con una o dos manos.
Como vemos, desde el principio no se puso ningún obstáculo al lanzamiento con una mano, pero este no se desarrollaría hasta mucho más adelante. Las canastas empezaron a ser de madera, como simples canastos para recoger fruta, luego fueron de cuero hasta que se pasó al hierro.
La red no se introduce hasta 1912, pero aún no estaba abierta por debajo y se consideraba tanto si la pelota caía y permanecía dentro. El tablero se introduce como protección del aro ante las tramposerías de los hinchas según Naismith.
Al principio la pelota salía desde abajo, el cuerpo acompañaba todo el lanzamiento y el balón era lanzado hacia adelante. Este tipo de lanzamiento se llamó en Francia “tiro patate”.
Este tipo de lanzamiento fue fácilmente disuadido por la defensa y se pasó a lanzar desde el pecho y más tarde desde la cabeza para proporcionar más verticalidad. Estos lanzamientos eran aún efectuados con las dos manos, pero aumentó la precisión a larga distancia.
En 1898 se introduce el juego del 5x5. La defensa se cambia de defender al hombre a defender por zonas, donde cada jugador marca su lugar.
Este cambio produjo una gran influencia en el lanzamiento. Los entrenadores abordaron con pasión la tarea de experimentar con diversas combinaciones para anular este sistema.
Lo que se hizo fue perfeccionar el tiro a dos manos, pero no fue suficiente hasta que Hank Luisetti en el Madison Square Garden empezó sorprendentemente a tirar con una mano. A partir de aquí el juego tomó un nuevo estilo y los porcentajes de eficacia aumentaron de manera descomunal.
De nuevo la defensa trabajará para contrarrestar el ataque y, cuando parecía que lo había conseguido, en 1948 aparece el lanzamiento en salto. El desarrollo de la calidad atlética influye de tal forma que las estrategias toman dinamismo y velocidad después de haber sido estáticas y aburridas durante cierto tiempo.
Más tarde se introduce el tiro en suspensión, por Paul Arizin, que por casualidad revolucionó inmediatamente las técnicas defensivas más avanzadas. No era un tiro nuevo; solo introdujo un nuevo coeficiente que consistía en aumentar el tiempo de lanzamiento para liberarse de la defensa.
Un cambio más reciente fue causado por la introducción de la línea de tres puntos. Antes de ella, los entrenadores eran conscientes de que cuanto más cerca se ejecutara el tiro más seguridad daba a su juego y les era inconcebible un lanzamiento desde 6.25.
Actualmente los lanzamientos lejanos contribuyen de forma muy directa sobre el desarrollo táctico del juego, haciendo que las defensas deban salir más a defender y dándole un gran sentido espectacular al juego en sí.
Todos los equipos poseen jugadores que son grandes lanzadores de larga distancia y los entrenadores buscan sistemas para facilitar sus lanzamientos. Hoy en día el proceso de evolución defensiva contra el tiro es lento y está basado en las técnicas individuales de una defensa agresiva.
La evolución concreta del lanzamiento a canasta resulta como consecuencia de la antítesis entre la dinámica del juego atacante y defensivo, desarrollada a través de una dialéctica constante en sus contenidos técnicos y espectaculares.
Factores que influyen en un lanzamiento correcto
Los factores que influyen en un lanzamiento correcto son que no sabe lanzar, factor técnico; que no sabe ni cuándo ni cómo lanzar, factor táctico; no puede lanzar, factor físico; y no cree poder lanzar, factor psicológico.
| Factor | Problema principal |
|---|---|
| Técnico | No sabe lanzar |
| Táctico | No sabe ni cuándo ni cómo lanzar |
| Físico | No puede lanzar |
| Psicológico | No cree poder lanzar |
Factor técnico
La técnica puede definirse como el modo más racional y efectivo posible de lanzamiento. También puede definirse como el modelo ideal de un movimiento relativo a la disciplina deportiva.
Para los deportes colectivos, la técnica comprende aquellos movimientos o partes de movimientos que permiten realizar acciones de ataque y defensa en base a una determinada intención de juego y con una calidad de ejecución más o menos buena.
No creemos que exista un modelo ideal, pero sí el modelo ideal para cada individuo, que dependerá de lo que sea capaz de realizar en condiciones reales de competición respecto a solucionar eficazmente las situaciones que se crean en ese momento.
Tampoco podemos decir que el modelo ideal de técnica de un lanzador se pueda ajustar a otro, ya que ese es un modelo personal adquirido por la práctica que es el ideal en ese momento para él.
El modelo ideal de técnica a los 15 años no tiene que ser el mismo que a los 25 años en el mismo deportista, cuando ya han cambiado sus dimensiones, peso y fuerza.
El modelo ideal es transitorio, por lo que es más importante crear el propio modelo, que se ajuste al reglamento y permita obtener el máximo rendimiento con su ejecución durante la competición.
Valoración formal y valoración real
En la observación de la técnica de lanzamiento podemos apreciar dos tipos de valoraciones: la formal y la real.
La valoración formal es aquella que se hace analizando la semejanza de la ejecución realizada con el modelo ideal establecido. Es un tipo de valoración objetiva.
La valoración real es la que se hace sobre el resultado, prescindiendo de si la ejecución fuese o no próxima a un modelo ideal.
Un jugador puede rendir encestando muchas veces teniendo un deficiente modelo de ejecución técnica de lanzamiento a canasta. El gesto técnico ideal es muy útil siempre que el jugador presente deficiencias en su técnica natural, pero nunca debe perjudicar la eficacia del lanzamiento de un jugador, por muy heterodoxo que sea su lanzamiento.
Aprendizaje técnico
Para el entrenamiento de la técnica, además del desarrollo motor, hace falta aprendizaje perceptivo y otro decisional para completar las necesidades de esta práctica deportiva. Los tres tipos de aprendizajes deben crecer de forma homogénea.
Existen unos condicionantes externos que influyen en el aprendizaje técnico: reglamento, motivación, información, capacidad de aprendizaje y nivel inicial o experiencia.
El entrenamiento técnico se realiza generalmente por medio de la práctica corporal, la cual puede ir dirigida al perfeccionamiento del propio movimiento mejorando su ejecución, o bien a la adquisición de factores que mejoren el rendimiento del lanzamiento.
Las posibilidades de entrenamiento técnico sin actividad motriz son menos utilizadas, pero con ellas podemos mejorar la capacidad de representación del movimiento, los procesos de anticipación, la percepción consciente de cada tipo de información táctil y visual, la capacidad de observación, la autoevaluación, la atención y la concentración.
Por lo tanto, en el proceso de entrenamiento técnico se deben utilizar tanto formas de participación motriz como cognitiva. Será necesario utilizar diferentes formas según sea lo que el deportista necesita mejorar en su técnica.
Factor táctico
El lanzamiento no depende únicamente de la forma de ejecutar el gesto. El jugador también debe saber cuándo y cómo lanzar.
La elección entre un tiro estático, un lanzamiento en suspensión, una bandeja, un gancho o un lanzamiento de tres puntos depende de la situación de juego, la distancia, la posición de los defensores, el tiempo disponible y las posibilidades de recibir ayuda.
El lanzamiento a canasta constituye el eslabón final de una serie de actos motores, individuales y/o colectivos destinados casi siempre a conseguir realizar dicho lanzamiento con las mejores condiciones posibles.
Los gestos técnicos y tácticos del juego están orientados hacia el instante del lanzamiento. La finalidad de un equipo cuando ataca es transformar en puntos su técnica ofensiva.
Factor físico
El jugador puede conocer la técnica y la decisión adecuada, pero no disponer de la fuerza, la coordinación, la movilidad o la estabilidad necesarias para ejecutar el lanzamiento.
La parte inferior del cuerpo, formada por piernas, tobillos y pies, interviene principalmente en la fuerza del lanzamiento. La parte superior del cuerpo, formada por brazo, codo, mano, muñeca y dedos, interviene en la dirección y en la precisión.
En los tiros cortos, la fuerza proviene de la extensión del brazo, la muñeca y los dedos, ya que se suele tirar al llegar al punto más alto del salto.
Factor psicológico
El baloncesto es un juego mental y este hecho es probablemente más aparente en el tiro que en cualquier otro fundamento.
La confianza influye en la decisión de lanzar, en la fluidez del movimiento y en la capacidad de mantener la atención sobre el objetivo. El jugador que no cree poder lanzar puede rechazar oportunidades adecuadas, dudar ante la defensa o modificar su mecánica.
Quien tiene un buen lanzamiento disfruta más del juego, es más protagonista y tiene más recursos ofensivos para jugar.
Principios biomecánicos del lanzamiento
Existen criterios de eficacia del lanzamiento desde el punto de vista biomecánico. Su conocimiento es muy útil a la hora de corregir cualquier error técnico durante la ejecución del lanzamiento, el cual perjudica al resultado.
Estos criterios son dos: cinemáticos y dinámicos. Los cinemáticos se refieren a la geometría del gesto, que en baloncesto está altamente determinada por las contingencias externas como lugar en el terreno de juego, velocidad del contrario y del propio jugador y posición.
Sus características fundamentales son la cadena cinética, la trayectoria del balón, la trayectoria del centro de gravedad, la cantidad de giro y la altura de salida del balón.
Los criterios dinámicos tratan al movimiento según las fuerzas aplicadas y se dividen a su vez en cinética externa, que estudia los momentos de fuerza aplicados, y mecánica muscular, que estudia los condicionantes que tiene el músculo para generar fuerza.
Cadena cinética y coordinación
El lanzamiento a canasta es una cadena cinética en la que todos los segmentos se desplazan globalmente.
La estructura de los miembros de nuestro cuerpo tiene la característica de que los segmentos proximales tienen más masa que los distales. Esto sirve para poder hacer movimientos rápidos, para lo cual los miembros realizan una secuencia de participación segmentaria.
Cuantos más segmentos utilice, más fuerte o más rápido será el movimiento. La transferencia de momentos debe estar perfectamente sincronizada en el tiempo para que sea eficaz.
Si en cualquier paso se rompe esta sincronización, la contribución de todos los segmentos que queden por debajo se multiplica por cero.
El número de segmentos que van a intervenir en la cadena cinética de un lanzamiento va a ser directamente proporcional a la distancia a canasta. Ello significa que el tiempo requerido será mayor.
En baloncesto no se utiliza una cadena cinética secuencial y larga, sino una cadena cinética de empuje, donde todos los segmentos actúan a la vez. Con esto se disminuye la distancia, pero se aumenta la precisión.
En baloncesto, si la cadena cinética fuera secuencial y larga, además de dar mayor velocidad a los segmentos también necesitaría de un mayor tiempo de realización y esto puede ser perjudicial. También un exceso de velocidad perjudica a la precisión del lanzamiento.
Posición inicial para el lanzamiento a dos manos
Para la enseñanza del tiro partimos de los principios básicos ofensivos: posición básica ofensiva o posición de triple amenaza; visión del objetivo, aro o tablero; y flexión y extensión del brazo, la muñeca y los dedos.
Los pies deben estar paralelos y apuntando al aro, ligeramente girados hacia adentro. La cabeza y el tronco deben estar rectos y las rodillas separadas, sin exceso.
Nos situamos con los pies mirando hacia la canasta, colocando el de la mano de tiro en línea con el centro del aro.
La posición básica ofensiva debe mantener el cuerpo flexionado y en equilibrio. La distancia entre los pies debe permitir estabilidad y facilitar la extensión posterior de las piernas.
La parte superior del cuerpo, es decir, la alineación del brazo, codo, mano y dedos, va a intervenir en la dirección y precisión del tiro.
La parte inferior del cuerpo, es decir, piernas, tobillos y pies, va a intervenir en la fuerza del lanzamiento.
Ambas ideas deben acompañarse de un detalle muy importante: que el lanzamiento sea económico, esto es, que no haya tensión muscular. Cuanta más fuerza ejerzamos y cuantos más músculos pongamos en tensión, más errores cometeremos.
Agarre del balón
Los pulgares deben formar una «T», los dedos deben estar separados y el balón debe apoyarse en las yemas de los dedos y en los colchones de la mano, nunca en la palma.
Cogemos el balón correctamente con la palma de la mano hacia arriba, sobre el pie de tiro y en la misma dirección que éste, hacia el aro.
El balón debe descansar sobre la mano de tiro sin quedar pegado a la palma. Los dedos deben ofrecer una superficie de control y permitir que la muñeca y las yemas transmitan el impulso final.
La mano de ayuda se coloca en un lateral del balón. Su función es estabilizarlo, no impulsarlo.
El dedo pulgar de la mano de ayuda no debe participar en la impulsión del balón. Una participación excesiva de esa mano puede modificar la dirección y producir una rotación lateral.
Colocación del brazo, codo y balón
Ponemos el codo de la mano de tiro pegado al cuerpo a la altura de la cadera y el antebrazo paralelo al suelo. El brazo y el antebrazo forman un ángulo de 90º.
Luego giramos la mano y la ponemos mirando hacia el aro, quedando ésta detrás del balón con los dedos corazón e índice en el centro del mismo.
El codo se sitúa en línea recta con el centro del aro, el brazo paralelo al suelo formando un ángulo de 90º con el antebrazo, aunque esto variará según los jugadores, y la muñeca doblada ligeramente hacia atrás.
El balón debe situarse por encima de la sien y del ojo. De esta manera tenemos la visión del aro sin ninguna interferencia, lo que nos facilitará controlar la distancia al mismo.
La mano de tiro debe quedar justo detrás del balón, con los dedos corazón e índice como punto central. El pie de la mano de tiro, el brazo, el codo, la mano y los dedos deben estar apuntando al centro del aro.
El balón no debe subir demasiado separado del cuerpo. Tiene que subir con el codo cerrado, rozando la parte interior del brazo con el costado.
Dirección, precisión y fuerza
Para mejorar la mecánica del tiro es necesario practicar y practicar para pulir la técnica hasta la perfección. Pero repetir la acción no basta si esta se ejecuta erróneamente.
La dirección y la precisión dependen principalmente de la alineación del brazo, el codo, la mano y los dedos. La fuerza depende principalmente de la acción coordinada de piernas, tobillos y pies.
Si el lanzamiento no va al centro del objetivo, es un problema de dirección, relacionado con el alineamiento del brazo, codo, mano y dedos.
Si el lanzamiento se queda corto o largo, es un problema de fuerza, relacionado con piernas, tobillos y pies.
Para enseñar el tiro debemos tener claras dos ideas: la parte superior del cuerpo interviene en la dirección y precisión del tiro, mientras que la parte inferior interviene en la fuerza del lanzamiento.
Fases de la técnica del lanzamiento a dos manos
1. Trabajo de la mano de tiro sin usar las piernas
En primer lugar, comenzamos trabajando la parte superior del cuerpo, formada por brazo, codo, mano, muñeca y dedos, sin usar las piernas.
Lo primero que enseñamos es a coger el balón correctamente y llevarlo a la posición de lanzamiento sin lanzar a canasta.
Todo lo que vamos a analizar está hecho con la mano de tiro, sin intervención de la mano de ayuda. El objetivo es que el jugador aprenda a colocar el balón, alinear el brazo y dirigir la acción.
2. Colocación de la mano de ayuda sin contacto
A continuación enseñamos a lanzar y seguir el lanzamiento sin contacto de la mano de ayuda con el balón.
Antes de lanzar con la mano de tiro vamos a colocar la de ayuda en un lateral del balón, pero sin tocarlo para que no interfiera en el trabajo de la mano dominante, con el codo metido.
Situar la mano de ayuda de esta manera es muy importante por dos razones. Cuando lanzamos utilizando la mano de tiro y dejamos la de ayuda abajo, la tendencia natural es a girarnos un poco, de manera que el hombro de la mano de ayuda se mueve hacia atrás y abandonamos la posición de equilibrio.
Además, nos acostumbramos a tener la mano de ayuda en su posición correcta de tiro, aunque no la apoyamos en el balón. Así, cuando completemos el tiro en su totalidad, no necesitaremos realizar ningún ajuste.
3. Extensión hacia arriba
Desde la posición anterior extendemos el brazo en un lanzamiento hacia arriba, unos 45º o más, nunca directamente hacia el aro, consiguiendo un arco o parábola de tiro.
El lanzamiento debe ser un movimiento continuo que coordine todas las secciones del movimiento. La subida del balón debe mantenerse cerca del cuerpo y el brazo debe extenderse en el mismo plano.
Cuando el brazo llega a su máxima extensión giramos bruscamente la muñeca, mientras los dedos índice y corazón empujan y rozan el balón con las yemas, de manera que finalicen hacia abajo.
Este movimiento da al balón un efecto de rotación hacia atrás que facilita la consecución de un lanzamiento suave.
4. Seguimiento del lanzamiento
Tras el lanzamiento continuamos visualizando el centro del aro, manteniendo el brazo completamente extendido y levantado hasta que el balón alcanza el objetivo.
Los dedos índice y corazón deben apuntar directamente a la canasta. El balón irá donde sus dedos lo dirijan, la palma de la mano quedará mirando hacia abajo y la muñeca doblada.
No debemos seguir con la mirada la trayectoria del balón. Debemos mantener la mirada fija en el objetivo hasta que el balón lo alcance.
Si tiramos al aro, nos concentramos en el centro del mismo durante todo el proceso del tiro. Si tiramos al tablero, miramos a la esquina superior del rectángulo del lado desde donde lanzamos.
5. Lanzamiento con la mano de ayuda sobre el balón
El último paso en esta fase de trabajo, correspondiente a la parte superior del cuerpo, es realizar el tiro completo sin usar las piernas.
Ahora acercamos la mano de ayuda y la colocamos en el lateral del balón, en una posición que sea cómoda para el tirador y que no interfiera ni en la visión del objetivo ni en el trabajo de la mano de tiro.
Su función será evitar que el balón se desvíe cuando realicemos el lanzamiento. La mano de ayuda permanece en el balón hasta que el mismo alcanza el punto más alto del lanzamiento, quedando los dedos hacia arriba después de realizarlo.
La combinación de un lanzamiento hacia arriba, con una buena parábola y un efecto de rotación hacia atrás del balón, dará como resultado un lanzamiento suave.
Estos lanzamientos deben ser realizados sin usar las piernas y a distancias muy cortas, desde donde no necesitemos empujar el balón y alterar el gesto de tiro.
Se podrán hacer de pie o sentados en una silla. Si utilizamos este elemento, será perfecto para colocarnos casi debajo de la canasta y coger el hábito de lanzar hacia arriba mientras nos concentramos en la técnica del lanzamiento.
Debemos estar muy atentos a que los pies se sitúen en dirección al aro y la espalda esté recta y ligeramente inclinada hacia delante, no apoyada en el respaldo de la silla.
6. Incorporación de las piernas sin salto
Para finalizar esta parte es de gran importancia que entendamos que el gesto de tiro debe ser realizado del mismo modo, sea cual sea la distancia.
Nunca debemos empujar el balón para darle impulso porque estaremos variando el gesto. Serán las piernas, con su rápida extensión, las que lograrán dar la fuerza necesaria para alcanzar el objetivo.
Tiramos aprovechando el impulso de las piernas, pero sin saltar, igual que haríamos en un tiro libre.
Partimos de una correcta posición básica ofensiva con las piernas flexionadas. La fuerza y el ritmo del lanzamiento provienen del movimiento ascendente de las piernas.
Las extendemos hacia arriba de manera que lanzamos siguiendo un movimiento coordinado, suave y continuo. Al mismo tiempo extendemos el brazo en un lanzamiento en el mismo plano, hacia arriba, que permita que los dedos transmitan un buen efecto de rotación hacia atrás al balón, así como un buen ángulo de entrada en el aro.
Este movimiento precisa de una correcta sincronización entre la extensión de las piernas, la espalda, los hombros, el codo de la mano de tiro y el giro brusco final de la muñeca y los dedos.
7. Incorporación del salto
Finalizamos la enseñanza del tiro enlazándolo todo. Desde la posición básica ofensiva extendemos las piernas de manera que saltamos recto con ambos pies.
Extendemos totalmente los tobillos, rodillas, espalda y hombros. No debemos inclinarnos hacia adelante, hacia atrás ni hacia los lados.
Al mismo tiempo subimos el balón con las dos manos, dirigiendo el brazo, el codo, la muñeca y los dedos de la mano de tiro hacia el objetivo.
Extendemos el brazo en un lanzamiento en el mismo plano, hacia arriba, que permita conseguir un buen arco o parábola y, como consecuencia, un buen ángulo de entrada en el aro.
Cuando el brazo llega a su máxima extensión giramos bruscamente la muñeca, mientras el dedo índice y corazón empujan y rozan el balón con las yemas, finalizando estos hacia abajo.
La mano de ayuda permanece en el balón hasta que éste alcanza su punto más alto del lanzamiento, quedando los dedos hacia arriba después del mismo.
Tras el lanzamiento seguimos el tiro manteniendo el brazo completamente extendido y levantado hasta que el balón alcanza el objetivo.
Cuando caemos del salto lo hacemos en el mismo sitio en el que lo iniciamos y manteniendo el equilibrio. De esta manera estamos preparados para ir al rebote de ataque o al balance defensivo.

Parábola, rotación y ángulo de entrada
La trayectoria del balón debe permitir superar la defensa y entrar en el aro con un ángulo favorable. La combinación de un lanzamiento hacia arriba, una buena parábola y un efecto de rotación hacia atrás facilita un lanzamiento suave.
La parábola ideal de tiro está entre los 50° y 55° de arco. La idea es que la pelota caiga llovida, desde arriba, y no que el jugador se acostumbre a tirar para adelante.
Un buen recurso para comprobar si se está tirando con la parábola correcta es intentar convertir de “chas”. Si toca el perímetro del aro, no se cuentan las conversiones.
Evitar lanzar con tablero puede ser útil durante el aprendizaje del lanzamiento directo, ya que si el jugador se acostumbra a tirar con tablero puede fijar un patrón de lanzamiento con una parábola chata.
Distancia de lanzamiento y progresión
Conforme dominemos la técnica, nos iremos alejando de la canasta poco a poco. No obstante, se deben evitar aquellas distancias que hagan distorsionar el gesto.
La progresión en la distancia debe realizarse alejándose poco a poco conforme se domina la técnica. El gesto del tiro ha de ser realizado de la misma manera desde cualquier distancia.
Nunca nos alejaremos de la canasta si esto conlleva distorsionar el gesto del tiro. Si el jugador necesita empujar el balón, modificar la alineación o perder el equilibrio, la distancia todavía es excesiva para su nivel técnico.
Es lógico que los jugadores quieran imitar a los grandes lanzadores tirando desde detrás de la línea de tres puntos, sin embargo, no es recomendable comenzar en la iniciación por ese camino.
Debemos empezar por lo básico, hasta llegar a lo más complejo. Al principio es aconsejable tirar cerca del aro y, a medida que se consigue dominar el gesto, alejarse cada vez más.
Tipos de lanzamiento relacionados
Tiro libre
El tiro libre es un tipo estático, de posición y juego, que se realiza tras una falta personal.
El lanzamiento sin salto aprovechando el impulso de las piernas se puede trabajar de forma semejante a un tiro libre.
Lanzamiento en suspensión
En el lanzamiento en suspensión se lanza el balón tras saltar para superar a la defensa.
La ejecución exige coordinar la extensión de tobillos, rodillas, espalda, hombros, brazos, muñeca y dedos, manteniendo la dirección del cuerpo y cayendo en el mismo lugar donde se inició el salto.
Lanzamiento en carrera
El lanzamiento en carrera se realiza cerca del aro y puede adoptar formas como el mate, la bandeja o el aro pasado.
La bandeja es una entrada a canasta con una dejada suave del balón. El mate es agresivo, requiere capacidad de salto y resulta muy espectacular. En el aro pasado se pasa por debajo del aro, desde línea de fondo o delante del aro.
Lanzamiento de gancho
El lanzamiento de gancho se ejecuta desde atrás, con una mano, y es muy usado por los pívots.
Lanzamiento de tres puntos
El lanzamiento de tres puntos se realiza desde una distancia mayor y exige una adecuada coordinación de piernas, tronco y brazos para mantener la técnica sin empujar el balón.
Los lanzamientos lejanos contribuyen de forma muy directa sobre el desarrollo táctico del juego, haciendo que las defensas deban salir más a defender.
Errores frecuentes
Impulsar con la mano de ayuda
La mano de ayuda debe estabilizar el balón, pero no participar en la impulsión. El dedo pulgar no debe participar en la impulsión del balón.
Cuando la mano de ayuda interviene en el lanzamiento, puede producir desviaciones laterales y una rotación que no corresponde al gesto buscado.
Separar demasiado el balón del cuerpo
El balón no debe subir demasiado separado del cuerpo. Tiene que subir con el codo cerrado, rozando la parte interior del brazo con el costado.
Lanzar hacia delante
El lanzamiento debe dirigirse hacia arriba, con un arco o parábola, y no hacia delante. Empujar el balón hacia el aro suele reducir la altura de la trayectoria y perjudicar el ángulo de entrada.
Modificar el gesto para llegar a canasta
Nunca debemos empujar el balón para darle impulso porque estaremos variando el gesto de tiro.
Si la distancia obliga a modificar la mecánica, es preferible acercarse a la canasta y mantener una ejecución correcta.
Perder la alineación
El pie de la mano de tiro, el brazo, el codo, la mano y los dedos deben apuntar al centro del aro.
El cuerpo no debe inclinarse hacia adelante, atrás ni a los lados durante el salto. Al caer, el jugador debe hacerlo en el mismo sitio en el que inició el salto y mantener el equilibrio.
Seguir el balón con la mirada
Tras el lanzamiento no debemos seguir con la mirada la trayectoria del balón. La mirada debe permanecer fija en el centro del aro o en el punto elegido del tablero.
Enseñanza y corrección del lanzamiento
El lanzamiento en el básquet es un gesto cerrado dentro de un deporte abierto, por lo cual su enseñanza se puede hiperpersonalizar.
Los ejercicios de enseñanza son aquellos en los cuales buscamos la asimilación de un nuevo gesto o de una variante de un gesto ya aprendido.
Los ejercicios correctivos buscan paliar o solucionar un defecto puntual en el gesto técnico, utilizando a veces referencias externas o exagerando alguna parte del movimiento.
Los ejercicios de automatización son aquellos en donde el objetivo es repetir el gesto en contextos similares o casi iguales para poder convertir el movimiento voluntario en uno automático.
La automatización se ubica un nivel por encima de la repetición, ya que con ella se busca realizar un gesto muchas veces en contextos parecidos, casi iguales, pero con leves diferencias para que el jugador haga mínimas adecuaciones al entorno.
Corrección temprana
Identificar y corregir los errores en la técnica de lanzamiento desde el principio es crucial. Los malos hábitos pueden ser difíciles de deshacer más adelante, por lo que es importante abordar cualquier problema de forma inmediata.
El aprendizaje del gesto técnico ideal del lanzamiento en cualquiera de sus modalidades es muy útil siempre que el jugador presente deficiencias en su técnica natural.
Primero hay que asegurar una ejecución técnicamente correcta; después, automatizarla; y por último, ejecutarla bajo presión y a mayor velocidad.
Videoanálisis
La representación mental se construye y verse ejecutando el lanzamiento puede ser útil si el jugador no puede reconocer su error a partir de percibir sus movimientos.
Revisar la técnica en la misma práctica o enviar clips de video luego de finalizada la práctica a cada jugador son herramientas útiles en el baloncesto formativo.
Práctica cognitiva y motriz
Las formas de participación motriz permiten perfeccionar el propio movimiento, mientras que las formas de participación cognitiva ayudan a mejorar la representación del movimiento, la observación, la autoevaluación, la atención y la concentración.
El jugador debe aprender a reconocer si el error está relacionado con la dirección, la fuerza, la alineación, el equilibrio, la parábola o la participación incorrecta de la mano de ayuda.
Ejercicios para mejorar el lanzamiento
Lanzamientos cercanos
Se pueden realizar lanzamientos desde distancias muy cortas, sin usar las piernas, para concentrarse en la técnica, la alineación, la muñeca, los dedos y el seguimiento del tiro.
También se podrán hacer de pie o sentados en una silla. La silla permite colocarse casi debajo de la canasta y coger el hábito de lanzar hacia arriba mientras se mantiene la espalda recta y ligeramente inclinada hacia delante.
Lanzamientos con progresión de distancia
Se comienza cerca del aro y se aumenta la distancia únicamente cuando el jugador puede mantener el mismo gesto, la misma coordinación y el mismo equilibrio.
La práctica reiterada de lanzamientos con un tamaño de pelota adecuado y en aros ubicados a una altura a la cual el jugador logre llegar facilita la transición hacia una técnica más eficiente.
Por parejas
Por parejas, uno rebotea y el compañero tira. El que tira va a la línea de tiros libres o a la esquina del campo. Se pueden trabajar distintos tipos de paradas. A los 10 tiros se cambian los papeles.
Eliminación por KO
Se forma una fila de jugadores con 2 balones. El primero tira y, si hace canasta, pasa el balón al siguiente. Si el de atrás consigue hacerla antes, el de delante queda eliminado.
El jugador tira a canasta hasta meter o ser eliminado.
En punta
Se forma una fila de jugadores en diferentes posiciones. El primer jugador está sin balón y el resto dispone de al menos 3 balones.
El jugador sin balón corta para recibir. El jugador que pasa corta hacia el ángulo contrario. Después de recibir, tiran.
Doble punta
Se forman dos filas enfrentadas. Los jugadores tienen balón en las dos filas, excepto el primer jugador de una de ellas.
Este jugador va a recibir el balón de la fila contraria y tira. El jugador que le pasa va hacia la fila contraria para recibir y tirar. Cada uno debe ir a por su rebote.
Tiro por tríos
Los jugadores se colocan por tríos y con dos balones. El jugador que tira va por el rebote y lo pasa al compañero libre.
Progresión del aprendizaje
El jugador, desde sus comienzos, tiene que desarrollar la técnica del tiro para poco a poco ir perfeccionándola hasta que su ejecución sea automática.
En la iniciación, se debe comenzar por el control del balón, la colocación de las manos, la alineación, la extensión hacia arriba, la parábola y el seguimiento del lanzamiento.
Después se incorporan las piernas, primero sin salto y luego con salto. Más adelante se aumenta la distancia y se añaden desplazamientos, recepciones, detenciones, arrancadas, oposición defensiva y limitaciones temporales.
Es lógico que los niños pequeños comiencen tirando de abajo, posicionando las manos debajo de la pelota como embolsándola. El primer objetivo es pasar a tirar “de arriba”, es decir, sacando la pelota desde el pecho.
Una vez que el jugador domina el gesto, su dedicación y perseverancia le permitirán convertirse en un tirador. En ese momento estará usando la técnica a su máximo nivel, sin una reflexión consciente.
El jugador podrá afrontar los partidos más centrado en la posición y el movimiento de sus compañeros y de los defensores que en la técnica del tiro.
Entrenamiento individual y automatización
El lanzamiento se puede entrenar solo, en una plaza, en casa o simplemente en un aro en la calle.
El jugador puede armar su propia rutina de ejercicios correctivos y, una vez que fije una mecánica correcta, combinar el lanzamiento con otros fundamentos como detenciones, arrancadas y recepciones.
La asignación de tareas fuera del horario de práctica se vuelve determinante si no se dispone de todo el tiempo necesario para entrenar con los jugadores.
Armar una rutina personalizada de acuerdo a las características y a los estilos de lanzamiento de cada jugador permite capitalizar el tiempo y aprovechar el entrenamiento invisible personalizando al máximo el estímulo.
Los ejercicios asignados fuera del entrenamiento deben permitir que el jugador repita un gesto correcto, limpio de errores, sin depender constantemente de una corrección externa.
El lanzamiento bajo presión
Una vez que el jugador tira técnicamente bien y ha automatizado el gesto, se busca ejecutar el lanzamiento bajo presión, es decir, rápido.
Por ejemplo, a partir de la recepción de un pase y sin posibilidad de driblear, puede intentar lanzar antes de que el defensor llegue a puntear el tiro.
La velocidad no debe incorporarse antes de consolidar la técnica. De nada sirve tirar rápido si técnicamente se está haciendo mal.
La práctica debe avanzar desde la ejecución controlada hacia contextos similares, después hacia situaciones con leves diferencias y finalmente hacia situaciones reales de juego.
Aprender a lanzar bien al aro no es algo sencillo ni que se consiga inmediatamente. Lleva mucho trabajo, horas de entrenamiento, un ojo entrenado por parte del formador y mucha paciencia y dedicación por parte de los jugadores.
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