Laureada del Real Madrid: el reconocimiento extraordinario creado en 1968

La Laureada del Real Madrid es una distinción honorífica extraordinaria creada en 1968 para premiar merecimientos excepcionales relacionados con la entidad, ya fuera por una acción concreta o por una trayectoria prolongada de compromiso y dedicación. Su origen está ligado a Santiago Bernabéu y su primera concesión documentada correspondió a José Martínez “Pirri”.

Con el paso del tiempo, la Laureada se entregó en muy contadas ocasiones y se confundió con la habitual insignia de oro y brillantes del club. La relación documentada incluye a Pirri, Paco Gento, Agustín Domínguez y Gregorio “Goyo” Benito, aunque la historia de la distinción también permite distinguir entre quienes la recibieron y quienes únicamente fueron anunciados como posibles destinatarios.

Qué era la Laureada del Real Madrid

Si nos atenemos a la definición estricta de la RAE la palabra laureada tiene dos definiciones. La primera la indica como un adjetivo en el cual, dicho de una cosa, menciona que es coronada de laurel. La segunda hace referencia a la Cruz de San Fernando, en concreto a la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima recompensa militar en España al valor heroico.

Como recoge el BOE esta condecoración está pensada para aquellos que: “con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional”.

Obviamente, salvando las distancias y extrapolando al club blanco, el ser reconocido con la Laureada del Real Madrid es sinónimo, como veremos más adelante, de premiar merecimientos excepcionales en relación a la entidad, ya sea por largas trayectorias o por hechos concretos durante la pertenencia al club.

Sera por un caso particular cuando Santiago Bernabéu se decida crear este galardón. Algo que casi seguro tendrá su origen en sus recuerdos de su paso por el ejército sublevado durante la guerra civil española.

PersonaMotivo de la distinciónMomento documentado
José Martínez “Pirri”Entrega, compromiso y pundonor en la final de Copa de 1968Agosto de 1968
Francisco GentoTrayectoria y dedicación durante 18 temporadas1971
Agustín DomínguezCasi dos décadas de trabajo administrativo y representación del clubEnero de 1973
Gregorio “Goyo” BenitoUna carrera de entrega y dedicación1982
Laureada del Real Madrid insignia con corona de laurel

La primera Laureada: el caso de José Martínez “Pirri”

El contexto de 1968

Los orígenes de la primera Laureada hay que buscarlos en junio de 1968. En la segunda quincena de mes la selección española de futbol militar se encuentra desplazada en Bagdad, para disputar la fase final del Mundial de la categoría.

El campeonato en si fue un fracaso para el conjunto español, que había sido campeón en 1965. Los problemas impuestos por algunos clubes para ceder a los jugadores se vieron aumentados con una falta de acoplamiento del combinado seleccionado.

El debut se saldó con derrota por lo cual tuvieron que jugar los partidos de consolación, sin nada más en juego. De aquella fase final el gran protagonista, para lo bueno y lo malo, fue el madridista Pirri.

Lo agradable fue el galardón concedido al ser elegido el mejor jugador del torneo y lo malo fue la enfermedad que se trajo de tierras iraquís.

La final de Copa ante el Barcelona

Pirri retornó a España a finales de mes y el primer día de julio jugó con el Real Madrid la vuelta de semifinales de Copa ante el Celta de Vigo. Clasificado el conjunto blanco para la final se abrió un paréntesis de diez días durante los cuales apareció en el jugador dolor, malestar general y fiebre.

Los doctores blancos lograron bajarle parcialmente la fiebre al jugador, y aunque sin estar en mejores condiciones, el ceutí quiso forzar para jugar la final ante el Barcelona dado que Miguel Muñoz apenas tenía 13 jugadores disponibles.

Pirri finalmente formó aquella noche en la media junto a Zoco. Al poco de comenzar el encuentro apareció la mala suerte madridista en forma de autogol de Zunzunegui.

Poco después Jose Luis sufrió un golpe que le dejo medio grogui durante gran parte del partido y la desgracia se culminó con la lesión de Pirri.

Durante un lance del encuentro el madridista chocó con el azulgrana Eladio cayendo mal y realizándose una luxación de clavícula. El jugador se retiró para ser tratado e intentar volver, ya que por aquel entonces no existían los cambios.

La lesión era grave pero el bravo jugador no quiso dejar a su equipo con uno menos y perdiendo. Con el brazo en cabestrillo retornó al césped y de esa guisa jugó el resto el partido pese a que el doctor madridista le pidió que no lo hiciera.

Pirri lesionado con el brazo en cabestrillo

La enfermedad posterior

Días después fue intervenido y mientras se recuperaba volvió la fiebre alta y los problemas de salud. En Bagdad, dado el alto calor durante los partidos, se habían colocado cubos con agua y hielo con los cuales se refrescaban los jugadores.

Presumiblemente en uno de ellos contrajo el jugador unas fiebres tifoideas que le hicieron enfermar gravemente. Estuvo ingresado durante dos semanas llegando incluso a temerse por su salud.

Finalmente, entre la medicina y su constitución, logró recuperarse. El 7 de agosto, sin llegar al mes de descanso tras la final de Copa, el Real Madrid volvió a los entrenamientos de cara a la siguiente temporada.

La decisión de Santiago Bernabéu

Lo habitual el día de la presentación era que Bernabéu se dirigiera en vestuarios a los veteranos y noveles, para hacer un parlamento. Aquella tarde comenzó dándoles las gracias por el año anterior para a continuación hacer mención concreta sobre un jugador.

Bernabéu habló de Pirri y recordó las lesiones que había tenido y como el jugador no dudo un instante, el día de la final de Copa, para hacer caso omiso de las indicaciones del entrenador y el médico para seguir jugando.

Aquella actitud de compromiso y pundonor le gustó a Bernabéu y quiso recompensar al jugador para demostrarle que aquella entrega no había caído en saco roto.

El presidente blanco habló ante la junta sobre este gesto y se decidió premiarle con una condecoración creada exprofeso: la laureada.

Cómo era la insignia

El galardón consistió en una insignia del club de oro y brillantes, que era habitual su entrega, a la cual le bordeada casi en totalidad una corona de laurel. Algo novedoso hasta el momento.

Aún con el brazo en cabestrillo, tras la presentación se le quitaría el clavo del hombro, Bernabéu le impuso la insignia delante de sus compañeros en el vestuario.

La concesión a Pirri estableció el sentido original de la Laureada: no se trataba simplemente de premiar títulos o estadísticas, sino de reconocer una entrega excepcional vinculada a los intereses del equipo.

Francisco Gento, segunda Laureada del Real Madrid

La salida de un símbolo

El verano de 1971 fue duro para el madridismo. Por primera vez en casi dos décadas el equipo finalizaba la temporada sin lograr un título.

En Liga finalizó a dos puntos del campeón, aunque en ninguna jornada llegó a ser líder. En Copa cayó eliminado en la primera ronda ante un Deportivo de la Coruña que jugaba en Segunda división en aquel año.

Mientras que en Europa se alcanzó la final de la Recopa con el Chelsea, aunque acabó perdiendo el trofeo en el partido de desempate.

Aquel fracaso no conllevó una revolución radical, aunque hubo cambios. Se marcharon varios jugadores con largo recorrido (Betancort, Sanchis, Calpe y Bueno) y sobre todo un símbolo del club tras 18 temporadas en la institución: Paco Gento.

El cántabro se retiró con un mal sabor de boca, tras el mal año deportivo, y sin poder despedirse de su hinchada. En el verano estuvo en la presentación estival de la plantilla, aunque vestido de calle, y el público presente le ovacionó.

El homenaje de 1971

Bernabéu quiso ir más allá y para el inicio del campeonato preparó dos actos de homenaje al extremo.

En aquellos años solía realizarse a comienzos de septiembre la asamblea anual de compromisarios, que esta vez tenía como novedad la presencia de diversas socias femeninas.

En ella el gerente de la entidad, Antonio Calderón, detallaba ante los socios la memoria de la entidad relativa al año anterior. Posteriormente se trataban los puntos del orden del día.

Después se daba paso a un discurso de Bernabéu a los presentes para continuar con los ruegos y preguntas de los socios.

Bernabéu aprovecho parte de su charla para hablar de Paco Gento y como había sido su carrera en el club. Recordó su llegada y sus difíciles comienzos tras los cuales se afianzó y consiguió ser uno de los mejores del mundo en su puesto.

Glosó su figura y alabó la humildad del jugador, que no había dado ningún problema al club durante todos esos años.

Acto seguido pasó a recordar el ejemplo de Pirri y cuando por el gesto de la final de Copa le otorgó la Laureada.

Pidió permiso a los presentes, los cuales no dudaron, para imponer a Gento la 2ª laureada en medio de una salva de aplausos.

El jugador, que subió a la mesa presidencial, fue recibido por el presidente quien le puso en el ojal de la chaqueta aquel galardón que servía como distinción honorifica a toda su carrera.

Bernabéu imponiendo la Laureada a Paco Gento

La insignia de Gento y su devolución

Con el paso del tiempo aquel galardón cayó en el olvido para apenas recordarse. Volvió en cierta forma a la actualidad en abril de 2016 cuando Paco Gento cedió gran parte de su patrimonio futbolístico al Real Madrid.

Entre los cerca de 1600 objetos entregados se encontraba la Laureada. Sin embargo, este era uno de los objetos que más cariño le tenía el extremo madridista, como le confesaría varios días después al periodista Jose Ramón de la Morena en el programa radiofónico El Larguero: “Del que más trabajo me ha costado desprenderme es la laureada del Real Madrid que me la dio Don Santiago Bernabéu por estar tantos años en el club. Es muy importante porque la tienen muy pocos”.

Esto llegó a oídos del club y el mismo Florentino Pérez decidió devolver aquella insignia a su dueño para que la conservara.

Agustín Domínguez: la Laureada para un empleado del club

Una figura alejada de los focos

Es posiblemente el más desconocido de todos los que poseen la Laureada, puesto que es la única persona que la tiene sin haber sido jugador madridista.

Sin embargo, su labor en el club fue igual de importante que aquellos que corren y luchan sobre el césped.

Con apenas 18 años, Domínguez entró en el club de apoyo a tareas administrativas. Se le ubicó como secretario de Antonio Sicilia, exjugador madridista de los años 10 y 20, que por aquel entonces era el gerente de la entidad.

Tras la salida de este en 1955 y la llegada de Antonio Calderón, siguió desempeñando la misma función durante casi 20 años hasta que en enero de 1973 Bernabéu le ascendió a secretario general de la entidad.

Su trabajo institucional

Para aquel entonces Domínguez ya hacía años que viajaba con Bernabéu en representación del club por medio mundo y el nombramiento no hizo más que oficializar la gran labor que había realizado y el gran conocimiento que poseía sobre el club y sobre los diversos estamentos nacionales.

En la esfera internacional también sabia desenvolverse puesto que eran habitual sus viajes a los sorteos de la UEFA.

A su favor influyó mucho el saber idiomas algo que escaseaba en aquellos tiempos en el personal de la entidad.

Domínguez era un hombre poco dado a las declaraciones y las apariciones públicas, pero siempre trabajando en la sombra y sin querer llevarse los méritos, algo muy del agrado de Bernabéu.

La condecoración de 1973

Cuando el mandatario blanco le ascendió de manera oficial, al mismo tiempo le condecoró, en un acto privado y sin apenas trascendencia pública, entregándole un reloj y la Laureada del club.

Las casi dos décadas de dedicación al club le valieron ser parte de ese exclusivo grupo de condecorados.

Domínguez seguiría trabajando en el club hasta el fallecimiento de Bernabéu, momento en el cual aprovechó para aceptar una oferta de la Real Federación Española de Futbol y convertirse en su secretario general durante una década.

Laureada del Real Madrid perteneciente a Agustín Domínguez

Gregorio “Goyo” Benito y el reconocimiento a toda una carrera

La decisión durante la etapa de Luis de Carlos

Pasaron los años y los jugadores. Se retiraron grandes símbolos del club como Amancio, Zoco o Velázquez, pero ningún jugador, a ojos de los responsables del club, fue merecedor de tal distinción.

Tras la muerte de Bernabéu en 1978 fue Luis De Carlos, un hombre de consenso, quien guio los destinos de la nave madridista.

Su gestión en lo deportivo fue de más a menos, lo que unido a la deuda económica contraída desde la etapa de Bernabéu hizo que surgiera una oposición más beligerante.

En marzo de 1982 De Carlos anuncia en rueda de prensa la convocatoria de elecciones, aunque sin detallar la fecha, al mismo tiempo que indicaba su intención de presentarse a la reelección.

Dado que durante el verano iba a celebrarse en nuestro país el Mundial 82, y en el estadio madridista se iban a jugar varios partidos además de la final, los comicios se aplazaron para la siguiente temporada.

La aprobación en la asamblea

La oposición tuvo tiempo de sobra para organizarse y De Carlos se vio acosado por los mismos.

En la asamblea del club de finales de julio el mandatario se vio acorralado por las protestas de los socios y las dudas acerca de la situación económica del club.

Para tensar más la situación incluso se llegó a proponer por un compromisario, y votar a favor, de un voto de censura para el presidente y la junta directiva de la federación española de futbol.

En el apartado de ruegos y preguntas no se calmaría mucho el ambiente, aunque llegaría una petición que suscito los aplausos y la aceptación por parte de los presentes.

Además de conceder sendos partidos homenajes al guardameta Mariano García Remón y al delantero Carlos Alonso “Santillana”, se aprobó conceder la Laureada del club al defensa Gregorio Benito como premio a toda su carrera de entrega y dedicación.

El significado de la Laureada frente a otras insignias

La semejanza física entre la Laureada y la insignia de oro y brillantes explica parte de la confusión existente sobre sus destinatarios.

El galardón consistió en una insignia del club de oro y brillantes, que era habitual su entrega, a la cual le bordeada casi en totalidad una corona de laurel. Algo novedoso hasta el momento.

Por tanto, la Laureada no debe entenderse como una simple insignia institucional entregada por servicios ordinarios, sino como una variante excepcional asociada a un reconocimiento extraordinario.

En el caso de Pirri, el motivo fue un acto concreto de sacrificio durante una final; en el de Gento, una trayectoria completa; en el de Domínguez, una dedicación prolongada desde la estructura administrativa; y en el de Benito, una carrera de entrega y dedicación aprobada formalmente por la asamblea.

Personas que no deben confundirse con los laureados

Detrás de casi 120 años de historia del Real Madrid, se acumulan multitud de títulos, trofeos, jugadores, partidos, etc.… en definitiva, una gran cantidad ingente de información, que con el paso del tiempo parte de ella queda sepultada ante las continuas novedades que produce el club.

Debido a este hecho y a su similitud con otras condecoraciones entregadas por el club, sobre todo con la habitual insignia de oro y brillantes de la entidad, siempre han existido dudas sobre quiénes son los realmente distinguidos por tan alto honor, ya que según la fuente que se consulte aparecen unos u otros nombres.

Por lo general únicamente se menciona a Pirri y Benito como los únicos galardonados. En este reportaje vamos a salirnos de esta versión habitual, para revisar el caso de otros jugadores y empleados, que sin ser tan nombrado la han recibido o bien que se anunció que la recibían, pero en realidad no fue así.

La información disponible permite diferenciar entre la concesión efectiva de la Laureada, la existencia material de la insignia y los anuncios o referencias posteriores que pudieron mezclar esta distinción con otras condecoraciones del Real Madrid.

La Laureada aparece así como un reconocimiento reducido a un grupo muy limitado de personas, con una lógica propia dentro de la tradición honorífica del club: premiar acciones de compromiso excepcional o trayectorias consideradas especialmente representativas de los valores madridistas.

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