Laia l’Arquera es una escultura monumental que se ha convertido en emblema de la ciudad de Mataró. Está situada en la Porta Laietana y fue inaugurada en 1998 como imagen de la nueva entrada sur de la ciudad.
La obra representa una mujer arquera del pueblo ibero de los laietanos y rinde homenaje a los orígenes históricos de Mataró. Su arco apunta directamente hacia Burriac, montaña donde se encuentran las ruinas del poblado ibérico de Ilturo, creando un vínculo simbólico entre la antigua Ilturo y la actual Mataró, identificada con la ciudad romana de Iluro.

Quién creó Laia l’Arquera
El desaparecido artista mataronés Josep Maria Rovira Brull (Barcelona, 1926 - Mataró, 2000) es el autor de la escultura Laia La Arquera, que ha devenido símbolo de Mataró y como tal, una reproducción a gran escala (34 metros de altura) preside desde noviembre de 1998 la entrada de la ciudad.
Josep Maria Rovira-Brull (Barcelona, Gràcia, 1926 - Mataró, 2000), pertenece a las segundas vanguardias artísticas. Vive la Guerra Civil y la postguerra, episodios que marcarán su vida y su obra.
Activista convencido, se rebelaba contra toda clase de injusticias. Militó en el PSUC durante la dictadura y en democracia defendiendo las libertades, siempre a favor de los trabajadores y de los más humildes y desamparados.
Con un lenguaje crítico, sarcástico y contumaz, y a la vez onírico y poético, practicó diversos estilos, géneros y técnicas.
Como grafista destacó en el campo del cartelismo y la publicidad en Publicitat Zen, regentada por Alexandre Cirici y Francesca Granados.
Se establece en el Maresme en 1957. Primero en Premià de Mar y en 1961 en Mataró. Participa activamente en la vida cultural de la ciudad.
Como muchos de sus coetáneos, quedó marcado por la huella dolorosa y traumática de la Guerra Civil, que lo convierte en un pintor de postguerra.
Su compromiso se manifiesta en pinturas, collages, grabados y esculturas neosimbolistas que conjugan el espíritu de lucha y la expresión poética.
Su obra muestra la lucha por la recuperación de las libertades, las igualdades sociales y la democracia.
Dónde está y cuándo se inauguró
La escultura está situada en el centro de la Porta Laietana, una gran rotonda elíptica ubicada en la entrada sur de Mataró, junto a la carretera N-II y la autopista A-19.
Podríamos decir que todo comienza a finales de 1997, cuando se derriba el concurrido viaducto de la antigua autopista conocido popularmente como «Escalèxtric».
Este scalextric fue derruido mediante el sistema de voladura con explosivo goma 2 el pasado mes de noviembre de 1997.
En 1998 se construye la gran rotonda elíptica, la Porta Laietana, en la entrada sur de Mataró, que se convierte en el nuevo punto de referencia de la ciudad.
La escultura Laia l’Arquera será el emblema y la marca de un proyecto de nueva ciudad, más amable y pensada para las personas.
La Arquera es el hito y la icona de Mataró.
Seis escaladores retiraron ayer al mediodía el envoltorio de papel que cubría la espectacular escultura Laia, la arquera, colocada en la Porta Laietana, la nueva entrada sur a Mataró (Maresme) desde la carretera N-II y la autopista A-19.
Con este acto, que congregó a 8.000 personas de acuerdo con datos de la Policía Local, se inauguró la escultura, que tiene una altura de 34 metros y pesa 38 toneladas.
Datos principales de la escultura
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Autor | Josep Maria Rovira Brull |
| Ubicación | Porta Laietana, Mataró |
| Inauguración | 1998 |
| Altura total | 34 metros hasta la punta del arco |
| Altura hasta la cabeza | 24 metros |
| Peso | 38 toneladas |
| Material | Hierro |
| Coste | 35 millones de pesetas |
Cómo es Laia l’Arquera
Es una figura femenina de hierro de dimensiones monumentales que representa a una mujer del pueblo ibero de los laietanos.
La figura aparece de pie, sujetando un arco con un brazo y, con el otro, haciendo el gesto de tensar la cuerda.
La escultura está orientada hacia la montaña de Burriac, lugar donde se encuentran los restos del poblado ibérico de Burriac.
La escultura está inspirada en las representaciones femeninas de las pinturas rupestres del arte prehistórico levantino.
La obra hace referencia al origen de la ciudad de Mataró, que se encuentra en el poblado de la tribu ibera de los laietanos de Burriac, en Cabrera de Mar.
Laia, la arquera, obra de Josep Maria Rovira Brull, un barcelonés establecido en Mataró, representa a una mujer de la tribu de los layetanos, los pobladores prehistóricos de la costa central catalana.
La figura lleva un arco orientado hacia el castillo de Burriac, de la localidad vecina de Cabrera de Mar.
Qué significa el nombre Laia
El título de la escultura, Laia, hace referencia al pueblo ibero de los laietanos.
Su nombre, Laia, hace referencia a los laietanos, población ibera que habitó la costa central del Principado hace más de 2.000 años.
Por este motivo, apunta a la montaña de Burriac, creando un nexo con el poblado ibérico de Ilturo, capital de la Laietania, y con el establecimiento de los pobladores del valle de Cabrera, hacia el siglo I a. C., en la ciudad romana de Iluro, Mataró.
La relación con los laietanos, Ilturo e Iluro
Entre los siglos IV y III a. C., el poblado ibérico del mismo nombre ejerció como capital política, administrativa y económica de un extenso territorio, la Laietania, que abarcaba las actuales comarcas del Maresme, Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès Oriental y Vallès Occidental.
Ilturo fue la capital política y administrativa del territorio layetano que abarcaba las actuales comarcas del Maresme, Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès Oriental y Vallès Occidental.
A mediados del siglo II a. C., en el núcleo urbano de la actual Cabrera de Mar se construye una ciudad romana de nueva planta, conocida con el mismo nombre.
En el núcleo urbano de la actual Cabrera de Mar se crea una ciudad romana de nueva planta, conocida con el mismo nombre.
Los altos cargos y funcionarios de la administración romana que residían en Ilturo ostentaban la autoridad y el poder de Roma sobre los iberos laietanos.
La ciudad ibera fue abandonada en el siglo I a. C. y su población se desplazó a la ciudad romana de Cabrera de Mar, llamada Ilturo y, posteriormente, a la nueva ciudad romana de Iluro, la actual Mataró.
A principios del siglo I a. C. se abandona Ilturo, Cabrera de Mar, y se funda la ciudad romana de Iluro, Mataró.
Al apuntar hacia Burriac, Laia rinde homenaje a los orígenes de la ciudad y une simbólicamente Mataró, Iluro, con Burriac, Ilturo, Cabrera de Mar.

Por qué Laia apunta hacia Burriac
Por voluntad expresa del autor, Laia l’Arquera mira directamente a Burriac, montaña mágica donde se asentaba el poblado ibérico de Burriac, Ilturo.
La Laia, por voluntad expresa de su autor, mira directamente a Burriac, montaña mágica donde estaba el poblado ibérico de Burriac, Ilturo.
La figura lleva un arco orientado hacia el castillo de Burriac, de la vecina localidad de Cabrera de Mar.
La escultura está orientada hacia la montaña de Burriac, lugar donde se encuentran las ruinas del poblado ibérico de Burriac.
La dirección del arco no es un detalle casual: simboliza la conexión histórica entre los orígenes ibéricos del territorio y la ciudad actual.
Al apuntar a Burriac, Laia rinde homenaje a los orígenes de la ciudad y une simbólicamente Mataró, Iluro, con Burriac, Ilturo, Cabrera de Mar.
El significado simbólico de la escultura
Según el autor, Rovira-Brull, Laia l’Arquera recoge el espíritu de las culturas prehistóricas y representa la unión del ser humano con la tierra.
Según Rovira i Brull, la escultura representa la unión del ser humano con la tierra de las culturas prehistóricas.
La tierra y la naturaleza aparecen como fértiles y maternales, pero también terribles cuando se sienten agredidas.
Es la diosa madre capaz de engendrar y generar vida y garantizar, así, la pervivencia de la tribu.
Según Rovira-Brull, representa y rinde homenaje a nuestros antepasados.
Es mujer y arquera, y simboliza la diosa de la fecundidad de la Tierra.
Tiene el espíritu de las pinturas rupestres, es cazadora y posee la fuerza de las Venus prehistóricas y de la diosa griega Artemisa, la Diana romana.
La imagen reúne varias capas simbólicas: la mujer, la cazadora, la madre, la tierra, la fertilidad, la memoria de los antepasados y la continuidad de la comunidad.
Laia y la diosa Artemisa
Su atributo, el arco, hace referencia a la diosa griega Artemisa, hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo.
Cuenta el mito que ayudó a su madre en el parto de su hermano gemelo, Apolo.
Laia tiene el espíritu de las culturas prehistóricas y representa la unión del ser humano y la tierra.
Su atributo, el arco, hace referencia a la diosa griega Artemisa, hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo.
Es la divinidad virgen de la caza, de la fertilidad, de los partos y de las comadronas.
La escultura combina así la referencia a las figuras femeninas de la prehistoria con la tradición mitológica clásica de Artemisa, conocida como Diana en la tradición romana.
Los cinco elementos y la quintaesencia
Laia es también la diosa del cosmos y de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y quintaesencia.
Los cinco elementos de la tradición clásica son la tierra, el agua, el aire, el fuego y la quintaesencia.
Estos representan, en la filosofía y la ciencia, la comprensión del cosmos y todo lo que existe y convive en él.
La presencia de estos elementos amplía el significado de la escultura: Laia no representa únicamente a una mujer ibera, sino también una visión simbólica de la naturaleza, la vida y el universo.
La inauguración y la recepción popular
La escultura fue presentada en la nueva Porta Laietana, concebida como un espacio de referencia para quienes entraban en Mataró desde el sur.
Seis escaladores retiraron el envoltorio de papel que cubría la espectacular escultura durante el acto de inauguración.
La ceremonia congregó a 8.000 personas, de acuerdo con los datos de la Policía Local.
Durante el mismo acto de presentación, seis jóvenes de entre 10 y 15 años del club de Tiro Deportivo Mataró realizaron una exhibición de tiro con arco.
La escultura tiene una altura de 34 metros y pesa 38 toneladas.
La obra costó 35 millones de pesetas, financiados con una subvención de la Diputación de Barcelona.
La Porta Laietana y la nueva imagen de Mataró
La figura está colocada en el centro de la Porta Laietana, una rotonda con forma elíptica construida por el Ministerio de Fomento para sustituir al scalextric que regulaba el tráfico de entrada y salida de la ciudad en la zona sur.
La Porta Laietana se convirtió en el nuevo punto de referencia de la ciudad tras la desaparición del antiguo viaducto.
La escultura Laia l’Arquera debía ser el emblema y la marca de un proyecto de nueva ciudad, más amable y pensada para las personas.
La Arquera es el hito y la icona de Mataró.
Su posición junto a una de las principales entradas urbanas convierte la obra en una imagen visible para residentes y visitantes, además de relacionarla directamente con la historia antigua del territorio.
Material, dimensiones y reproducciones
La obra original es una auténtica escultura realizada en metal y pintada al fuego, con una serigrafía de la firma del autor en su base.
La escultura es una figura femenina de hierro de dimensiones monumentales.
Mide 24 metros desde el suelo hasta la cabeza y 34 metros hasta la punta del arco.
La familia del artista tuvo la iniciativa de crear reproducciones de esta gran figura a escala reducida como objeto de regalo.
Estas reproducciones mantienen la función de difundir la imagen de Laia l’Arquera más allá de su emplazamiento monumental en la Porta Laietana.
Laia l’Arquera como símbolo de Mataró
Laia l’Arquera se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Mataró.
Su valor procede tanto de sus dimensiones como de la combinación de historia, paisaje, mitología y memoria local que concentra.
La figura recuerda a los laietanos, señala hacia Burriac, evoca a las mujeres cazadoras de la prehistoria y relaciona la fertilidad de la tierra con la continuidad de la comunidad.
Al mismo tiempo, su ubicación en la Porta Laietana la convirtió en la imagen de una transformación urbana vinculada a la eliminación del antiguo scalextric y a la creación de una nueva entrada a la ciudad.
Por eso Laia l’Arquera no es solamente una escultura monumental: es una representación de los orígenes de Mataró, de su relación con Cabrera de Mar y de la voluntad de construir una identidad urbana conectada con el territorio.