La lengua es un órgano muscular muy móvil situado en la cavidad oral, recubierto de mucosa y anclado en el suelo de la boca. Sus principales funciones son participar en el gusto, la masticación, la deglución, la succión, la fonación y el habla.
La lengua está formada principalmente por músculos estriados entrelazados, glándulas y tejido adiposo recubiertos por mucosa. Su estructura incluye una raíz, un cuerpo y un vértice o punta, además de una cara superior, una cara inferior, bordes laterales y una base conectada con el hueso hioides, la mandíbula, el paladar, la faringe y la epiglotis.
¿Qué es la lengua?
La lengua es un órgano muscular del ser humano que se encuentra dentro de la boca. Es una estructura imprescindible para percibir los sabores, mover los alimentos, formar el bolo alimenticio, iniciar la deglución y articular los sonidos del habla.
Además del gusto, la lengua proporciona información táctil sobre la textura, la temperatura y el estado de los alimentos. También ayuda a mantener abiertas las vías respiratorias y participa en la función defensiva del tejido linfoide situado en la base de la lengua.
Partes de la lengua
La lengua se divide anatómicamente en una parte anterior, que comprende aproximadamente dos tercios y es muy móvil, y una parte posterior o base, que corresponde aproximadamente a un tercio y tiene menor movilidad. Ambas porciones están separadas por el surco terminal, que presenta forma de V y también recibe el nombre de V lingual.
Otra división describe tres porciones principales: la raíz, el cuerpo y el vértice. La raíz es la porción posterior y relativamente fija; el cuerpo constituye la mayor parte de la lengua; y el vértice, o punta, corresponde a su extremo anterior y móvil.
Raíz o base de la lengua
La raíz de la lengua es la porción más posterior y la une a la mandíbula y al hueso hioides. Se encuentra próxima a la garganta, normalmente adopta una posición vertical y forma parte de la pared anterior de la faringe.
La base de la lengua está conectada con los músculos milohioideos, genihioideos y el hueso hioides. También está unida al paladar y a la faringe mediante los repliegues mucosos de los pilares del paladar.
La raíz se relaciona con la epiglotis mediante tres pliegues glosoepiglóticos: uno medio y dos laterales. Estos pliegues delimitan dos fositas glosoepiglóticas.
La tracción de la lengua hace que se abra la epiglotis y permite realizar una intubación laringotraqueal.
Por detrás del vértice de la V lingual se localiza el agujero ciego, que constituye un resto embrionario del conducto tirogloso.
Cuerpo de la lengua
El cuerpo de la lengua comprende los dos tercios anteriores y constituye la porción más móvil. Tiene una forma cónica y puede cambiar de posición y de forma gracias a la acción coordinada de sus músculos extrínsecos e intrínsecos.
Su cara superior está cubierta por una mucosa rugosa debido a la presencia de numerosas papilas linguales. Esta superficie interviene en la percepción del gusto, la manipulación de los alimentos y el desplazamiento del bolo alimenticio.
Vértice o punta de la lengua
El vértice es el extremo anterior de la lengua y presenta una gran movilidad. Participa especialmente en la articulación de numerosos sonidos, en la manipulación de los alimentos y en la percepción táctil y gustativa.
El ápice está constituido por el tercio anterior de la lengua y puede dirigirse hacia arriba, abajo, adelante o atrás mediante la acción conjunta de los músculos linguales.
Cara superior o dorso
La cara superior de la lengua recibe el nombre de dorso. En su porción anterior presenta un surco medio que se extiende por la línea media y la divide en una mitad derecha y otra izquierda.
El dorso está cubierto por mucosa y contiene diferentes tipos de papilas linguales. Las papilas filiformes proporcionan rugosidad y fricción, mientras que las papilas fungiformes, foliadas y circunvaladas contienen botones gustativos.
La porción posterior del dorso no contiene papilas linguales. En su lugar, la mucosa está engrosada y contiene numerosos folículos linfoides.
Cara inferior
La cara inferior de la lengua es más lisa y tiene una mucosa fina que permite observar los vasos sanguíneos subyacentes. En su línea media se encuentra el frenillo lingual, un pliegue mucoso que une la lengua con el suelo de la boca.
En esta región también se encuentran las carúnculas y los orificios de salida de las glándulas sublinguales y submandibulares. Además, existe un grupo de venas que permite absorber con mayor facilidad algunos medicamentos.
Bordes linguales
Los bordes de la lengua se encuentran en contacto con las arcadas dentales. En ellos existen estructuras capaces de retener bacterias y otras partículas.
Funciones de la lengua
La lengua cumple funciones sensoriales, digestivas, motoras, respiratorias, defensivas y relacionadas con la comunicación. Su movilidad y su sensibilidad permiten coordinar numerosas acciones dentro de la cavidad oral.
- Percepción del gusto.
- Percepción de la textura, la temperatura y el contacto.
- Manipulación y trituración de los alimentos.
- Formación y desplazamiento del bolo alimenticio.
- Inicio de la deglución.
- Succión.
- Articulación de los sonidos y formación de palabras.
- Mantenimiento de la permeabilidad de las vías respiratorias.
- Participación en la defensa inmunitaria de la faringe.
Gusto y percepción sensorial
Las papilas gustativas contienen receptores especializados que permiten percibir y diferenciar los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami. Las células receptoras del gusto envían información al cerebro para identificar las sustancias presentes en los alimentos.
La percepción del sabor no está relacionada únicamente con el placer de comer. También funciona como un mecanismo de defensa que ayuda a evitar la ingestión de sustancias nocivas o dañinas para el organismo.
La lengua es extremadamente sensible a los estímulos táctiles. Esta sensibilidad aporta información sobre la textura, la temperatura y el estado de los alimentos.
Masticación y formación del bolo alimenticio
Durante la masticación, la lengua mueve los alimentos dentro de la boca y los coloca en una posición en la que pueden ser descompuestos con mayor facilidad por los molares.
Las rugosidades del dorso de la lengua, junto con el paladar, contribuyen a completar la trituración de los alimentos. Cuando el contenido de la boca está preparado, la lengua forma una masa denominada bolo alimenticio y la dirige hacia la faringe.
Deglución
La lengua interviene en el comienzo de la deglución. Sus movimientos empujan el bolo alimenticio hacia la parte posterior de la cavidad oral y lo dirigen hacia la faringe.
La base de la lengua, el paladar, la faringe, la epiglotis y los músculos linguales trabajan de forma coordinada durante este proceso.
Succión y respiración
La lengua interviene en la succión, especialmente durante la alimentación del lactante. Sus movimientos coordinados con los labios, el paladar y la mandíbula permiten crear las condiciones necesarias para extraer líquidos.
La lengua también contribuye a mantener abiertas las vías respiratorias. La pérdida del tono muscular del geniogloso durante la anestesia general o los estados de inconsciencia puede hacer que la lengua caiga hacia atrás en decúbito supino y ocluya la laringe.
Fonación y habla
La lengua asume diferentes posiciones dentro de la boca y modifica la forma en que pasa el aire. Con la ayuda de las cuerdas vocales, estos cambios permiten producir sonidos diferentes y articular los distintos fonemas.
La movilidad fina de la lengua depende principalmente de sus músculos intrínsecos, que cambian su forma, longitud, anchura y curvatura durante el habla.
Función inmunitaria
La base de la lengua contiene tejido linfoide que participa en el anillo linfático de Waldeyer. Este conjunto de estructuras se localiza alrededor del istmo de las fauces y la faringe.
Las formaciones linfoides captan agentes patógenos que entran en el organismo a través de la boca y la nariz. También participan en la producción de anticuerpos y en la respuesta inmunitaria.
Mucosa lingual
La mucosa lingual recubre la superficie de la lengua y presenta características diferentes según la región. La mucosa del dorso es más rugosa por la presencia de papilas, mientras que la mucosa de la cara inferior es más fina y lisa.
La mucosa lingual está especializada en el gusto por la presencia de receptores conocidos como botones o papilas gustativas. También existen receptores gustativos en el velo del paladar, la epiglotis y los labios, aunque en menor concentración.
Papilas linguales
En la lengua humana existen cuatro tipos básicos de papilas: filiformes, fungiformes, foliadas y circunvaladas o caliciformes.
| Tipo de papila | Características principales | Función o localización |
|---|---|---|
| Filiformes | Pequeñas, alargadas y terminadas en punta | Percepción táctil, textura y fricción; no poseen botones gustativos |
| Fungiformes | En forma de seta y notablemente vascularizadas | Dispersas por el dorso; contienen algunos botones gustativos |
| Foliadas | Hendiduras longitudinales paralelas | Situadas en los márgenes laterales; contienen numerosos botones gustativos |
| Circunvaladas o caliciformes | Grandes y rodeadas por un surco profundo | Forman la V lingual y contienen numerosos receptores gustativos |
Papilas filiformes
Las papilas filiformes son las más abundantes de los cuatro tipos. Son pequeñas, terminan en punta y se disponen en hileras paralelas a la V lingual.
Estas papilas son responsables de que la superficie dorsal de la lengua sea rugosa. La rugosidad proporciona fricción y facilita el movimiento del bolo alimenticio durante la masticación.
Las papilas filiformes son receptores táctiles y no poseen botones gustativos.
Papilas fungiformes
Las papilas fungiformes son pequeñas y tienen forma de seta. Se observan como manchas rojizas debido a su importante vascularización.
Existen entre 150 y 200 y están distribuidas por toda la mucosa lingual, especialmente en la superficie dorsal. Contienen algunos botones gustativos en su extremo superior.
Papilas foliadas
Las papilas foliadas son hendiduras longitudinales paralelas que se encuentran en pares a ambos lados del margen posterolateral de la lengua, cerca del surco terminal.
Su mucosa no está queratinizada y contiene numerosos botones gustativos. También contribuyen a la percepción de los sabores.
Papilas circunvaladas o caliciformes
Las papilas circunvaladas son muy voluminosas y se disponen en forma de V abierta hacia adelante, formando la V lingual por delante del surco terminal.
Su número suele situarse entre ocho y doce, aunque también se describen entre nueve y once. Tienen el aspecto de cilindros hundidos en la mucosa y están rodeadas por un surco profundo.
En las paredes de estos surcos se encuentran numerosos botones gustativos. Las glándulas gustativas, o glándulas de von Ebner, permiten el drenaje de secreciones que mantienen lubricada la zona y crean un ambiente favorable para que las partículas gustativas se disuelvan y sean detectadas.
Distribución de los sabores
Anteriormente se pensaba que existía un “mapa de la lengua” en el que cada región podía detectar exclusivamente un sabor determinado. Sin embargo, los estudios científicos han demostrado que esta creencia no es cierta.
Las papilas gustativas están distribuidas por toda la lengua y pueden percibir, en mayor o menor medida, los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami.
Estructura de la lengua
La lengua posee un armazón osteofibroso formado por el hueso hioides, la membrana hioglosa y el septum o tabique lingual. Sobre este armazón se disponen los músculos linguales, que proporcionan movilidad y permiten modificar la forma de la lengua.
Hueso hioides
El hueso hioides forma parte del soporte de la lengua. En él se anclan estructuras fibrosas y músculos que participan en la posición, la estabilidad y los movimientos linguales.
Membrana hioglosa
La membrana hioglosa es una lámina fibrosa de disposición coronal. Se inserta en el borde superior del hueso hioides y se introduce en la masa de los músculos de la lengua con una disposición transversal.
Septum o tabique lingual
El septum lingual es una lámina fibrosa situada en el plano mediosagital. Parte de la cara anterior de la membrana hioglosa y se extiende como una hoz hasta el vértice de la lengua.
Su función estructural es separar las dos mitades simétricas de la lengua. Los músculos intrínsecos son músculos pareados y se encuentran separados de derecha a izquierda por este tabique.
Músculos de la lengua
Los músculos de la lengua se clasifican en extrínsecos e intrínsecos. Los músculos extrínsecos se originan fuera de la lengua y terminan en ella, por lo que movilizan la lengua en bloque y cambian su posición dentro de la boca.
Los músculos intrínsecos tienen sus inserciones en la propia lengua y modifican su forma. Esta función es necesaria para el habla, la masticación y la deglución.
| Grupo muscular | Músculos | Función general |
|---|---|---|
| Extrínsecos | Geniogloso, hiogloso, estilogloso y palatogloso | Desplazan la lengua dentro de la cavidad oral |
| Intrínsecos | Longitudinal superior, longitudinal inferior, transverso y vertical | Modifican la forma y el tamaño de la lengua |
Músculos extrínsecos de la lengua
Músculo geniogloso
El geniogloso es un músculo muy voluminoso. Se inserta en la apófisis geni o espina mentoniana superior de la mandíbula, y sus fibras se abren en abanico hacia atrás.
Las fibras inferiores terminan en la cara anterior del hueso hioides, mientras que el resto se distribuye por el dorso de la lengua hasta el vértice. También se inserta en la aponeurosis lingual.
La contracción bilateral del geniogloso deprime o aplasta la lengua contra el suelo de la boca y la protruye hacia delante. Es el único músculo que protruye la lengua.
La contracción unilateral desvía la lengua hacia el lado contrario. El tono muscular del geniogloso mantiene la lengua en su posición, y la pérdida de este tono puede favorecer la obstrucción de la vía aérea.
Músculo hiogloso
El hiogloso se origina en el cuerpo y el asta mayor del hueso hioides. Es un músculo plano y cuadrilátero que se dirige hacia arriba y hacia delante, por fuera del geniogloso.
Termina en la cara lateral e inferior de la lengua. Su contracción deprime y retrae la lengua dentro de la cavidad bucal.
Músculo estilogloso
El estilogloso se inserta en la cara anterolateral de la apófisis estiloides del hueso temporal y en el ligamento estilomandibular. Se dirige hacia abajo y hacia delante para alcanzar el borde lateral de la lengua.
Sus fibras se abren y se mezclan con las del hiogloso y con el músculo longitudinal inferior. Su contracción bilateral lleva la lengua hacia arriba y hacia atrás y la aplica contra el velo del paladar.
También eleva los márgenes laterales de la lengua y forma un canal central durante la deglución.
Músculo palatogloso
El palatogloso se origina en la aponeurosis palatina del paladar blando y se inserta en los márgenes laterales de la lengua, donde se une con los músculos intrínsecos.
Su acción consiste en elevar y retraer la lengua, elevar la raíz y cerrar el istmo de la orofaringe.
Músculos intrínsecos de la lengua
Músculo longitudinal superior
El músculo longitudinal superior es una lámina muscular que discurre bajo la mucosa lingual en sentido anteroposterior. Se origina en la submucosa de la porción posterior de la lengua y en el tabique lingual.
Se inserta en los márgenes del vértice y en la porción anterolateral de la lengua. También se describe su inserción en las astas menores del hioides y su terminación en la submucosa del vértice.
Su contracción eleva el vértice y los lados de la lengua, crea una concavidad en su superficie dorsal y contribuye a retraer y ensanchar la lengua.
Músculo longitudinal inferior
El músculo longitudinal inferior se encuentra en la cara lateral de la lengua, entre el geniogloso y el hiogloso. Se origina en la raíz de la lengua y en el cuerpo del hueso hioides.
Llega hasta el vértice de la lengua. Su contracción lleva la punta de la lengua hacia abajo y hacia atrás y hace que la lengua adquiera una forma convexa.
Músculo transverso
El músculo transverso se origina en el septum lingual y se expande lateralmente bajo la submucosa hasta alcanzar los márgenes laterales.
Su contracción estrecha y alarga la lengua. También aplasta transversalmente la lengua, haciendo que sea más larga y más alta en sentido vertical.
Músculo vertical
El músculo vertical está formado por fibras que se extienden verticalmente desde la mucosa de la lengua hacia la profundidad de la masa muscular, donde se entremezclan con los demás músculos.
Su contracción aplana, alarga y ensancha lateralmente la lengua.
| Músculo intrínseco | Acción principal |
|---|---|
| Longitudinal superior | Eleva el vértice, retrae y ensancha la lengua; crea una concavidad dorsal |
| Longitudinal inferior | Baja y retrae el vértice; produce una forma convexa |
| Transverso | Estrecha y alarga la lengua |
| Vertical | Aplana, alarga y ensancha la lengua |
Movimientos de la lengua
La lengua puede protruirse, retraerse, elevarse, deprimirse, estrecharse, ensancharse, alargarse, acortarse y desviarse lateralmente. Estos movimientos resultan de la acción individual y coordinada de los músculos extrínsecos e intrínsecos.
- Protrusión: desplazamiento de la lengua hacia delante, realizado principalmente por el geniogloso.
- Retracción: desplazamiento hacia atrás, en el que participan el hiogloso, el estilogloso, el palatogloso y los músculos longitudinales.
- Elevación: movimiento hacia el paladar, facilitado por el estilogloso, el palatogloso y el longitudinal superior.
- Depresión: descenso de la lengua hacia el suelo de la boca, realizado principalmente por el geniogloso y el hiogloso.
- Ensanchamiento: aumento de la anchura, en el que intervienen los músculos longitudinales y el vertical.
- Estrechamiento: reducción de la anchura y alargamiento de la lengua, producido por el músculo transverso.
- Curvatura: cambio de la forma de la superficie lingual, necesario para el habla y la deglución.
Inervación de la lengua
La inervación de la lengua varía según se trate de sensibilidad general, gusto o control motor. La sensibilidad general incluye el tacto y la temperatura, mientras que la sensibilidad gustativa permite reconocer los sabores.
Sensibilidad general y gusto
| Región | Sensibilidad general | Gusto |
|---|---|---|
| Dos tercios anteriores | Nervio lingual, ramo del nervio mandibular V3 | Cuerda del tímpano, ramo del nervio facial VII |
| Papilas circunvaladas | Ramo lingual del nervio glosofaríngeo IX | Ramo lingual del nervio glosofaríngeo IX |
| Tercio posterior | Ramo lingual del nervio glosofaríngeo IX | Ramo lingual del nervio glosofaríngeo IX |
| Pliegues glosoepiglóticos | Nervio vago X | Nervio vago X |
La sensibilidad de los dos tercios anteriores corresponde principalmente al nervio lingual, que procede de la rama mandibular del trigémino. La sensibilidad de la mayor parte de la base de la lengua corresponde al nervio glosofaríngeo, y la de la mucosa de los pliegues glosoepiglóticos se vehicula a través del nervio vago.
Inervación motora
La mayor parte de la musculatura de la lengua recibe inervación del nervio hipogloso, correspondiente al XII par craneal.
Todos los músculos extrínsecos están inervados por el nervio hipogloso, a excepción del palatogloso, que está inervado por el nervio vago a través del plexo faríngeo.
Los músculos intrínsecos son irrigados por la arteria lingual e inervados por el nervio hipogloso.
Irrigación y drenaje venoso
La irrigación de la lengua procede principalmente de la arteria lingual, rama de la arteria carótida externa. Esta arteria se divide en ramas que alcanzan las diferentes regiones de la lengua.
Las arterias linguales dorsales irrigan la raíz de la lengua, mientras que las arterias linguales profundas irrigan principalmente el cuerpo y el vértice.
La sangre venosa se drena a través de las venas dorsales de la lengua. Las venas linguales profundas drenan el vértice y desembocan en la vena sublingual.
Higiene y cuidado de la lengua
La higiene oral no debe limitarse a los dientes. Limpiar la lengua ayuda a mantener una buena salud bucal y puede reducir la acumulación de bacterias responsables del mal aliento.
La higiene lingual puede incluir el cepillado diario de la lengua, el interior de las mejillas y el resto de la boca, además del uso de raspadores linguales. Estas medidas complementan el cepillado dental, el uso de hilo dental, el enjuague bucal y las limpiezas dentales profesionales.
Una adecuada higiene bucal ayuda a prevenir el mal aliento, minimizar la aparición de caries y reducir el riesgo de enfermedades periodontales.
Patologías y signos de alteración de la lengua
La lengua puede presentar enfermedades propias o manifestaciones relacionadas con alteraciones de otros órganos y sistemas. Por este motivo, los cambios persistentes en su aspecto, sensibilidad o movilidad deben ser valorados por un profesional.
Alteraciones del tamaño
- Aglosia: ausencia de la lengua; es una alteración muy poco común.
- Microglosia: lengua de tamaño inferior al normal, asociada con problemas del habla y, en muchos casos, con dificultades para ingerir alimentos.
- Macroglosia: lengua de tamaño superior al habitual, que puede dificultar la pronunciación, la masticación y la deglución.
La macroglosia también puede ocasionar problemas de oclusión dental al empujar los incisivos hacia delante. Puede aparecer asociada a afecciones como la diabetes, el síndrome de Beckwith-Wiedemann o el síndrome de Down.
Alteraciones del gusto
La ageusia consiste en una disminución o pérdida de la capacidad para percibir los sabores. La disgeusia consiste en una alteración o confusión de la percepción gustativa.
Los cambios en el gusto pueden relacionarse con enfermedades sistémicas, deficiencias nutricionales o infecciones.
Infecciones y lesiones
Entre las enfermedades infecciosas de la lengua se encuentran la leucoplasia vellosa, la candidiasis oral y el liquen plano oral.
Las manchas blancas y elevadas pueden aparecer en la candidiasis oral. También pueden presentarse lesiones infecciosas, alteraciones traumáticas, hipertrofia papilar y otras formas de pseudopatología lingual.
La presencia de llagas o pequeñas heridas que no remiten debe ser analizada por un especialista para descartar afecciones de mayor gravedad, incluido el cáncer oral.
Cambios que pueden indicar otros problemas de salud
Las dificultades para mover la lengua pueden estar relacionadas con problemas neurológicos y deben analizarse rápidamente para descartar una patología vascular, cerebral o cardíaca.
La hinchazón de la lengua puede estar causada por infecciones de piezas dentales, afecciones de las encías o procesos infecciosos localizados en la cavidad oral.
Una lengua de color púrpura puede relacionarse con patologías cardíacas o problemas de circulación. Una lengua de tono grisáceo puede aparecer en casos de reflujo, úlceras u otros trastornos del aparato digestivo.
Los cambios persistentes en la lengua, las heridas que no cicatrizan, la hinchazón, el dolor, la pérdida del gusto o las dificultades para moverla deben ser valorados por un profesional sanitario.
