El Holocausto fue la persecución y el asesinato sistemáticos, patrocinados por el Estado, de seis millones de judíos europeos por parte de la Alemania nazi, sus aliados y sus colaboradores entre 1933 y 1945. La persecución comenzó después de que el Partido Nazi llegara al poder en 1933, pero los asesinatos masivos y sistemáticos se produjeron durante la Segunda Guerra Mundial.
El genocidio fue el resultado de una política que pasó progresivamente de la discriminación y la exclusión a la confiscación de bienes, la deportación, el trabajo forzado, los fusilamientos masivos y el exterminio industrializado en centros como Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Sobibor, Belzec, Chelmno y Majdanek.
Qué significan los términos Holocausto y Shoá
El término Holocausto proviene del griego antiguo y significa «quemarlo todo». Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta palabra era ya, en ocasiones, utilizada para describir la muerte de un gran grupo de personas, pero desde 1945 se ha convertido casi en sinónimo del asesinato de judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial.
La palabra holocausto -del griego holos, completamente, y kaustos, quemado- es la traducción del ritual hebreo ʿolah, el sacrificio e incineración completa de un animal que los antiguos israelitas realizaban a Yahvé. Esta expresión se adoptó pocos años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial por el hecho de que los nazis calcinaban los cuerpos de las víctimas en hogueras, al principio, y crematorios industriales que funcionaban a pleno rendimiento al final de la guerra.
Los judíos también utilizan el término Shoah, que en hebreo significa «catástrofe». Shoah es el término preferido por los hablantes de hebreo y por todo aquel que quiera referirse específicamente al genocidio judío y no de otros grupos perseguidos por los nazis.
El término Shoah se popularizó internacionalmente a partir del ambicioso documental homónimo de nueve horas de duración dirigido en 1985 por el escritor y cineasta judío francés Claude Lanzmann.
El antisemitismo antes del nazismo
El Holocausto no surgió de la nada. La ideología antisemita nazi debe entenderse en un contexto más amplio, de siglos de hostilidad hacia los judíos, racismo y nacionalismo moderno.
Los judíos en Europa han sido discriminados y perseguidos por cientos de años, a menudo por cuestiones religiosas. Así es como fueron considerados responsables de la muerte de Cristo. En la Edad Media, en muchas ocasiones, vivían en zonas separadas, en las afueras de la comunidad o en barrios apartes o guetos. Además, eran excluidos de algunas profesiones.
En tiempos de disturbios, los judíos eran señalados, generalmente, como chivos expiatorios. Alrededor del año 1350, durante la epidemia de peste, los judíos fueron expulsados y perseguidos.
En Rusia, después del asesinato del zar Alejandro II en 1881, se produjeron pogromos, es decir, incidentes violentos en cuales los judíos fueron atacados o asesinados en grupos.
Durante el siglo XIX, el colonialismo europeo revistió a la ideología racista de una pátina científica, promulgando la supuesta superioridad del hombre europeo respecto a las razas «inferiores» africanas y asiáticas.
Con el surgimiento del pensamiento racial en el siglo XIX se originó la idea que los judíos constituyen una raza diferente y, por lo tanto, no pertenecen «al pueblo» o nación donde se encuentran.
La ideología nazi y sus causas
Adolf Hitler defendía en Mein Kampf la idea de los judíos como una raza malvada que luchaba por la dominación mundial, pero el antisemitismo contaba ya mucho antes con un gran predicamento en toda Europa.
En Alemania, el desastre de la Primera Guerra Mundial fue achacado a un enemigo interior que pretendía la destrucción del «pueblo alemán». En 1918 Alemania perdió la Primera Guerra Mundial y los extremistas de derecha culparon a los judíos por la deuda generada en la guerra.
Además, acusaron a los judíos de ser explotadores capitalistas, beneficiándose a costa de otros. Al mismo tiempo, los judíos fueron considerados también partidarios del comunismo. Y, a través de una revolución, tendrían planeado tomar el poder mundial.
El antisemitismo nazi dibujó a los judíos como una raza y no como un grupo religioso, una lógica que llevada a su extremo solo podía conducir a su aniquilación si quería preservarse la «esencia» aria alemana.
Los nazis creían que los alemanes eran miembros de una raza biológicamente «superior» en vías de extinción debido a la lucha por la supervivencia con razas «inferiores». Consideraban que los judíos, especialmente, eran una amenaza biológica para la «raza alemana (aria)».
Aun así, no se puede trazar una línea recta desde el antisemitismo de los nazis hacia el Holocausto. Hitler dejó entrever siempre, tanto en su libro Mi lucha como en sus discursos, que odiaba a los judíos y que no existía lugar para ellos en Alemania.
A pesar de ello, al principio, no existía un plan sistemático para el asesinato masivo. Es por ello que se considera al Holocausto como el resultado de una serie de decisiones influenciadas por las circunstancias del momento.
La llegada de Hitler al poder y la persecución inicial
El Holocausto fue la culminación de una despiadada política de Estado antisemita iniciada poco después de que Adolf Hitler se convirtiera en el canciller de Alemania, en 1933.
En el período de 1933 a 1939, los nazis le hicieron cada vez más imposible la vida a los judíos en Alemania. Los judíos son víctimas de discriminación, exclusión, robo y violencia.
Los nazis, por lo general, también asesinaban a judíos, aunque no de una manera sistemática o con la intención de matar a todos los judíos en general. En este momento el objetivo de los nazis es expulsar a los judíos de Alemania, impulsándolos a que emigren.
Para alentarlos a irse les limitan las posibilidades de cubrir sus necesidades básicas. No se les está permitido ejercer ciertas profesiones o entrar en algunos cafés o parques públicos.
El gobierno nazi promulgó su programa racista antisemita y, a partir de 1941, emprendió el asesinato de todos los niños, mujeres y hombres judíos.
Las Leyes de Núremberg y la exclusión social
En 1935, las leyes raciales de Núremberg fueron promulgadas. Según ellas, se les prohíbe a los judíos casarse con no judíos.
Además, los judíos pierden su ciudadanía, convirtiéndose oficialmente en ciudadanos de segunda clase con menos derechos que los no judíos.
Reducidos, según la ideología nazi a Untermenschen, «subhumanos», los judíos quedaron desprovistos de derechos civiles y políticos en 1935 por las Leyes de Núremberg.
La propaganda nazi presentó a los judíos como una amenaza racial y social. En los parques públicos aparecieron espacios destinados a los judíos y los niños judíos fueron excluidos de las escuelas públicas.
En 1935, las leyes nazis de segregación prohibieron a los niños judíos asistir a las escuelas públicas de Alemania. En Leipzig, la Escuela Carlebach era la única escuela diurna judía disponible.
Los judíos fueron obligados progresivamente a llevar distintivos que permitieran identificarlos. La estrella amarilla se convirtió en uno de los símbolos más visibles de la persecución.
La Noche de los Cristales Rotos
En 1938, los nazis organizan pogromos por toda Alemania, la llamada Noche de los Cristales Rotos. Sinagogas, casas y tiendas judías son destruidas y miles de judíos son encarcelados en campos de concentración.
Después de la violencia de los pogromos de la Kristallnacht, los nazis instituyeron los primeros arrestos sistemáticos de judíos alemanes y austriacos. Y deportaron aproximadamente a 30.000 hombres judíos a Dachau y a otros campos de concentración.
En 1938 judíos polacos fueron expulsados de Alemania y en 1940 judíos alemanes fueron enviados a la Polonia y Francia ocupadas, pero los nazis no se interesaron por su destino.
Cuando estalla la guerra en setiembre de 1939, unos 250.000 judíos ya habían huido de Alemania, debido a la violencia y la discriminación.
La Segunda Guerra Mundial y la radicalización de la persecución
La invasión alemana a Polonia en setiembre de 1939 marca el comienzo de una nueva etapa más radical en la persecución de los judíos. Emigrar para huir de la guerra es prácticamente imposible.
Alemania invadió Polonia en septiembre de 1939 y así comenzó la Segunda Guerra Mundial. Al cabo de algunas semanas, el ejército polaco fue derrotado.
La ocupación de Polonia significa que 1.7 millones de judíos polacos se encuentren bajo la autoridad nazi alemana. Son alojados en guetos, áreas residenciales judías, semejantes a una prisión.
Los alemanes mataron o desplazaron a cientos de miles de polacos con la intención de crear un nuevo espacio vital para la «raza germana superior». Las familias alemanas se establecieron en las propiedades vacantes.
Asimismo, las autoridades alemanas forzaron a la población judía a trasladarse a los guetos, zonas de las ciudades donde vivían en la miseria bajo la supervisión de los alemanes.
Los guetos: aislamiento, hambre y trabajo forzado
A medida que el Tercer Reich se expandía, los judíos comenzaron a ser recluidos en guetos para facilitar su control. Allí se hacinaban en condiciones insalubres e inhumanas.
Son alojados en guetos, áreas residenciales judías, semejantes a una prisión. A menudo, varias familias deben compartir una misma vivienda.
Reina el hambre y la falta de atención médica. Los judíos no pueden abandonar el gueto sin autorización y, por lo general, están obligados a realizar trabajos forzosos.
El gueto de Varsovia, una ciudad donde los judíos representaban el 30 por ciento, tenía una densidad de 77.000 habitantes por kilómetro cuadrado en 1940.
En 1940, el gueto de Varsovia reunía a los judíos, que representaban el 30% de su población, en un espacio que equivalía al 2,5% de la superficie de la ciudad: se calcula que había 9,5 personas por habitación disponible.
Tener un trabajo era fundamental para sobrevivir en el gueto. Los niños fueron obligados a trabajar en talleres y las mujeres realizaron trabajos forzosos, como planchar uniformes nazis en las lavanderías.
A medida que avanzaba la guerra, la «cuestión judía» se convirtió en un verdadero problema para el régimen nazi y para resolverlo se decidió llevar a cabo la «Solución Final de la Cuestión Judía» (Endlösung der Judenfrage).
Los planes de deportación antes del exterminio
En este período, los nazis tenían planeado deportar a los judíos de los territorios ocupados a zonas de reservas naturales en Polonia o, después de la victoria sobre la Unión Soviética, a dichos territorios anexados.
También existe la idea de deportar a los judíos a la isla de Madagascar. Cabe señalar que los planes nazis no incluyen viviendas u otras instalaciones semejantes, pero sí, con frecuencia, la confiscación de las posesiones de los judíos.
En realidad, los nazis esperaban una alta tasa de mortalidad entre los judíos. La guerra convirtió en prácticamente imposible la idea de deportar judíos a Madagascar y el plan para expulsarlos más hacia el este de Europa también resultó impracticable.
La invasión de la Unión Soviética y los fusilamientos masivos
En junio de 1941, la Alemania nazi invade a la Unión Soviética. Hitler ha afirmado que se lleva adelante una guerra de exterminio contra un enemigo ideológico: el régimen comunista.
Esta era una batalla ideológica. La cúpula militar deja en claro que los crímenes de guerra no serán castigados y que aquellos sospechosos de un delito pueden ser ejecutados sin un proceso judicial.
Los nazis pretendían crear su Lebensraum, una colonia propia para alemanes nazis, asesinando o dejando morir de hambre a los habitantes de la Unión Soviética.
Detrás de las líneas militares nazis se encuentran activos los «escuadrones de operaciones» (Einsatzgruppen). Estas unidades especiales tenían como fin asesinar a funcionarios comunistas, partisanos y hombres judíos de entre 15 y 60 años.
A partir de agosto de 1941, los escuadrones de operaciones Einsatzgruppen también asesinan regularmente a ancianos, mujeres y niños. Las llamadas «represalias», no eran más que masacres.
Luego del paso de las unidades de combate alemanas, los equipos móviles de matanza, los batallones de la policía alemana y otras unidades de las SS, con el apoyo de unidades del ejército alemán, asesinaban a judíos y otras víctimas en fusilamientos masivos.
Más de un millón y medio de hombres, mujeres y niños judíos murieron en esos fusilamientos. En la Unión Soviética, sin embargo, los judíos fueron asesinados principalmente por medio de fusilamientos masivos: casi un tercio de las víctimas del Holocausto fueron asesinadas en el lugar donde vivían o cerca de él, sin ser transportados a guetos o campos de concentración.
A los judíos en los territorios ocupados se les ordena, por lo general, reportarse en un punto central, a menudo con el pretexto de la deportación o son acorralados durante las incursiones.
Luego, los nazis los llevan a un lugar remoto donde, finalmente, los ejecutan. Solo en 1941, aproximadamente unos 900.000 judíos soviéticos son asesinados de esta manera.
La decisión de la «Solución Final»
Un punto de controversia entre los historiadores es el momento exacto, en el cual Hitler tomó la decisión que todos los judíos europeos debían ser asesinados. No existe documento alguno con una orden explícita firmada.
Sin embargo, es muy probable concluir, basándose en otras fuentes y eventos, que la decisión fue tomada en algún momento de la segunda mitad del año 1941.
El asesinato en masa es una alternativa extrema a los planes anteriores de deportación. La guerra convierte casi en imposible la idea de deportar judíos a Madagascar.
La «solución final de la cuestión judía» toma la forma de un genocidio. El 20 de enero de 1942, en la Conferencia de Wannsee, funcionarios nazis discuten la ejecución del plan de asesinato de los once millones de judíos vivos en Europa.
Reinhard Heydrich, jefe de la Reichssicherheitshauptamt, organizó en enero de 1942 la Conferencia de Wannsee, donde una quincena de altos dirigentes nacionalsocialistas y del gobierno alemán planificaron con total frialdad el asesinato en masa de todos los judíos de Europa.
En una mansión a orillas del lago Wannsee, cerca de Berlín, Heydrich expuso a los presentes la necesidad de exterminar a todos los judíos de Europa y las líneas maestras para llevar a cabo ese plan, que serían la utilización de las cámaras de gas combinada con fusilamientos masivos.
Aunque nada iba en contra de la voluntad de Hitler y era él quien finalmente tomaba las decisiones, el debate sobre quién, cuándo y cómo se decidió poner en marcha la Solución Final todavía está abierto.
La Operación Reinhard y los primeros campos de exterminio
A finales de 1941, los nazis inician ya los preparativos para el asesinato de más de dos millones de judíos, residentes bajo el régimen del Gobierno General nazi en la zona ocupada de Polonia.
En Chelmno utilizan gas por primera vez para el asesinato de judíos polacos. Este método es mucho más rápido y es considerado menos «estresante» para los oficiales involucrados de las Escuadras de SS, que dispararle directamente a las personas.
Bajo el nombre clave de Operación Reinhard (Aktion Reinhard), los nazis construyen varios campos de exterminio: Belzec, Sobibor y Treblinka.
En ellos, las víctimas son asesinadas inmediatamente después de su llegada, en las cámaras de gas con las emisiones de motores diésel.
Los campos de exterminio tienen como única función matar personas. Únicamente un pequeño porcentaje de judíos son mantenidos con vida, para ayudar en el proceso de asesinato.
En noviembre de 1943 culmina la Operación Reinhard. Los campos son desmantelados y los cuerpos de las víctimas desenterrados y quemados. Seguidamente, los nazis plantan árboles para borrar sus crímenes.
Al menos 1.75 millones de judíos son asesinados durante la Operación Reinhard.
Campos de concentración y campos de exterminio
El Tercer Reich contaba con siete campos de exterminio, cuya finalidad principal era el genocidio de la población judía, a diferencia de los campos de concentración, en los que a pesar de que también murieron decenas de miles de personas la actividad principal era proveer de mano de obra esclava a la industria de guerra alemana.
Seis de ellos fueron levantados en la Polonia ocupada -Auschwitz-Birkenau, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor y Treblinka- y contaban con cámaras de gas y todo tipo de instalaciones para facilitar el asesinato sistemático de todos los prisioneros que cruzaban sus puertas.
Los campos de exterminio funcionaban principalmente como lugares de asesinato inmediato, mientras que muchos campos de concentración combinaban el encarcelamiento, la explotación laboral, el hambre, las enfermedades, los castigos y las ejecuciones.
El trabajo es extremadamente pesado, la alimentación es escasa y de pésima calidad, las condiciones de higiene son muy pobres y los judíos son, a menudo, maltratados. Esta es la razón por la cual también es conocido bajo el término de «exterminio a través del trabajo (forzado)».
Auschwitz-Birkenau, símbolo del Holocausto
Auschwitz se convirtió en el símbolo más extremo de la «Solución Final», el plan del régimen nazi para aniquilar a la población judía de Europa.
Una sexta parte de los seis millones de víctimas del Holocausto murieron en Auschwitz, tal vez el más famoso de todos los campos de exterminio y que constituía un verdadero complejo de la muerte formado por decenas de campos de concentración y exterminio.
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Fecha de apertura | 1940, como campo de concentración |
| Fecha de liberación | 27 de enero de 1945 |
| Personas deportadas | aproximadamente 1,3 millones |
| Víctimas mortales | más de 1,1 millones |
| Prisioneros liberados | aproximadamente 7.000 personas |
| Capacidad de los crematorios | hasta 4.756 cuerpos al día, según una estimación |
En Auschwitz fueron enviados un millón trescientos mil prisioneros, de los cuales murieron un millón cien mil, el 90% judíos.
La mayoría de ellos fueron gaseados en el llamado campo Auschwitz II o Auschwitz-Birkenau, donde se encontraban las mujeres.
Auschwitz-Birkenau contaba con 300 barracones, cuatro grandes Badeanstalten, «casas de baños», en las que se gaseaba a los prisioneros y diversos Leichenkeller, «sótanos para cadáveres», y Einäscherungsöfen, «hornos crematorios».
Auschwitz funcionó como un centro de exterminio masivo, entre otros factores, por su posición estratégica como nudo ferroviario.
La llegada a Auschwitz y la selección
Vagones de mercancías, diseñados para el transporte de ganado y en los que viajaban hacinadas hasta 80 personas, trasladaban a prisioneros y prisioneras desde Italia, Francia, Hungría, los países bálticos, Alemania y Polonia.
Para muchas personas, la muerte llegaba en cuestión de horas. Nada más bajar de los trenes, exhaustas y desorientadas, eran sometidas a una selección.
Quienes eran consideradas «no aptas para trabajar» -bebés, personas ancianas, embarazadas, enfermas o con discapacidad- eran enviadas directamente a las cámaras de gas, donde eran despojadas de sus pertenencias, rapadas y asesinadas con Zyklon-B, un pesticida que provocaba la muerte por asfixia.
Quienes eran consideradas «aptas para trabajar» se enfrentaban a la muerte a fuego lento. Estas personas eran explotadas en tareas que iban desde el mantenimiento del campo hasta trabajos directamente vinculados al exterminio, incluidos los realizados por quienes fueron obligados a formar parte del Sonderkommando.
Otros prisioneros y prisioneras fueron sometidos a experimentos dirigidos por médicos nazis, entre ellos el doctor Josef Mengele, conocido como el «ángel de la muerte».
También fue el escenario de los espantosos experimentos del médico Josef Mengele. Entre las víctimas de esos experimentos estuvieron Eva Kor y su hermana gemela Miriam. Ambas sobrevivieron.
Las deportaciones desde Europa
A partir de mediados de 1942, los nazis inician la deportación de los judíos de los territorios ocupados en Europa Occidental. La forma de tomar la decisión y la dinámica surgida para esta situación varían de un país a otro, como así también el número de víctimas.
De los Países Bajos son transportados 104.000 judíos, mientras que estas cifras son relativa y absolutamente más bajas en Bélgica y Francia. Esto se debe a varios motivos.
En vagones para animales abarrotados, los judíos son transportados en trenes hacia Europa del Este. La mayoría de ellos terminan en el campo de Auschwitz-Birkenau, pero también son llevados a otros campos de concentración o exterminio.
Los trenes fueron fundamentales para facilitar la aplicación del plan nazi de aniquilación. Las deportaciones conectaron los guetos, los centros de detención y los campos de exterminio dentro de una red continental.
De los 101.800 judíos neerlandeses asesinados, 34.000 encuentran la muerte en Sobibor.
Los judíos también son deportados desde otros territorios ocupados de Europa. En 1943 y 1944 comienzan las deportaciones desde las zonas ocupadas de Italia, Hungría, Grecia, Turquía y los Balcanes.
La búsqueda de víctimas judías por parte de los nazis tampoco se limitó a Europa: los judíos de Trípoli fueron deportados a Bergen-Belsen y otros de Bengasi fueron enviados a un campo de trabajo en Austria.
La vida y la muerte en Auschwitz
Auschwitz-Birkenau funciona como campo de trabajo y exterminio. Esto significa que, al momento de llegar, los judíos son seleccionados según su edad, estado de salud y capacidad para trabajar.
Aquellos que no están lo suficientemente en forma son enviados de inmediato a las cámaras de gas. Los demás deben realizar trabajos forzados, bajo terribles circunstancias.
El trabajo es extremadamente pesado, la alimentación es escasa y de pésima calidad, las condiciones de higiene son muy pobres y los judíos son, a menudo, maltratados.
El psiquiatra austríaco Viktor Frankl, superviviente de Auschwitz, relató en El hombre en busca de sentido cómo el sufrimiento empujaba a algunas personas a lanzarse contra las alambradas electrificadas o a dejarse morir hasta ser conducidas a la cámara de gas.
Recordó también una noche en la que iba a despertar a un compañero que gritaba por una pesadilla, pero se detuvo al pensar que ningún sueño, por horrible que fuese, podía ser peor que la realidad del campo.
Otro superviviente, Primo Levi, describió en su obra testimonial Si esto es un hombre la deshumanización sistemática a la que fueron sometidos los prisioneros y prisioneras.
Auschwitz no fue solo un lugar de tortura física, sino un sistema diseñado para destruir la identidad, la dignidad y la condición humana.
El final de la guerra y las marchas de la muerte
Solamente cuando los aliados se acercan a Alemania, a finales de 1944, la persecución de los judíos llega lentamente a su fin.
En los últimos meses de la guerra, miles de judíos y demás prisioneros mueren durante las denominadas «marchas de la muerte».
Con estas caminatas, los nazis evacúan los campos de concentración para evitar que los prisioneros caigan en manos de las fuerzas aliadas.
A medida que los aliados forzaban a las tropas alemanas a retirarse, comenzaron a encontrar decenas de miles de prisioneros de campos de concentración.
Para evitar que grandes cantidades de cautivos cayeran en manos de los aliados, los alemanes forzaron la evacuación de muchos campos, obligando a miles de reclusos a marchar hacia el interior del país.
Estos prisioneros sufrían de inanición y enfermedades. Las llamaron «marchas de la muerte».
Para la primavera de 1945, las condiciones en los campos de concentración restantes se cobraron numerosas vidas. Atestados de gente, sucios, con pocas provisiones, estos campos se convirtieron en lugares de muerte en masa.
Incluso, después de la liberación, muchas personas mueren todavía a causa del hambre, las enfermedades y el agotamiento.
La evacuación y liberación de Auschwitz
Días antes, entre el 17 y el 21 de enero, las SS habían evacuado forzosamente a unos 60.000 prisioneros ante el inminente avance soviético, obligándolos a caminar hacia otros campos en Alemania en pleno invierno y sin apenas comida ni abrigo.
Esta «marcha de la muerte» se cobró la vida de aproximadamente 15.000 personas, un cuarto de los evacuados.
En Auschwitz quedaron solo quienes estaban demasiado enfermos o débiles para caminar: alrededor de 7.000 personas abandonadas por las SS en su enloquecida huida para eliminar las pruebas del horror.
La Segunda Guerra Mundial finalizó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas, en mayo de 1945.
La liberación de Auschwitz tuvo lugar el 27 de enero de 1945. Días después, fotógrafos y cámaras soviéticos tomaron las primeras imágenes de los supervivientes.
Rostros demacrados, casi cadavéricos, miraban alucinados a la cámara. Decenas de niños se levantaron las mangas de sus ajados uniformes de rayas para mostrar los números tatuados que eran su única seña de identidad.
A pesar de que el paso de los días y la ayuda recibida permitieron a los internos recuperar algo de humanidad, el día de la liberación muchos prisioneros no fueron capaces ni de comer.
El comandante Anatoly Shapiro explicó años después: «Montamos algunas cocinas de campaña y preparamos alimentos ligeros. Algunos de ellos murieron al comer. Sus estómagos no funcionaban».
Las víctimas del Holocausto
El Holocausto consistió en la persecución y el asesinato de seis millones de judíos en toda Europa y de medio millón de romaníes y sintis por parte de la Alemania nazi y otros Estados racistas.
Los miembros de la comunidad judía representaron las víctimas principales: seis millones fueron asesinados. La Alemania nazi y sus aliados habían asesinado a casi dos de cada tres judíos europeos.
Cientos de comunidades judías en Europa, algunas con siglos de antigüedad, desaparecieron para siempre debido a los crímenes en masa que hoy denominamos el Holocausto.
El racismo nazi exigía la esterilización forzosa de los alemanes de ascendencia africana, el asesinato de alemanes con discapacidad y prisioneros de guerra soviéticos, y la esclavización de las personas de etnia eslava.
Los nazis criminalizaron a todos los que consideraban opositores al régimen, incluidos los homosexuales, los disidentes políticos y los testigos de Jehová.
No obstante, en el imaginario nazi, los judíos se perfilaban como la principal amenaza para su nuevo orden mundial.
Los otros grupos perseguidos
La ideología de la pureza de la raza no solo fue utilizada contra los judíos en Alemania. Otros grupos étnicos, sociales y políticos también fueron perseguidos y exterminados: gitanos, homosexuales, discapacitados físicos e intelectuales y personas de ideología comunista.
Durante la guerra, los nazis mataron no solamente a los judíos. También fueron asesinados en gran escala opositores políticos, Testigos de Jehová, discapacitados, homosexuales, grupos de población eslava y gitanos romaníes y sinti.
El único otro grupo de población al que los nazis tenían como objetivo su eliminación completa fue el de los gitanos romaníes y los sinti, pero ejecutaron con menos fanatismo ese fin.
Entre 200.000 y 500.000 romaníes y sinti de Alemania y los territorios ocupados han sido asesinados por los nazis. Este genocidio se denomina porraimos, o Porrajmos en romaní, que significa literalmente «la devoración».
El Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos establece en medio millón las víctimas gitanas o 250.000 muertos con algún tipo de discapacidad.
Alrededor de 1,8 millones de civiles polacos no judíos fueron asesinados también durante la guerra, así como siete millones de soviéticos, de los cuales 1,3 millones, judíos.
Por su parte, las víctimas homosexuales son difíciles de contar, pero en todo caso fueron decenas de miles entre los millones de civiles y más concretamente entre las 70.000 víctimas etiquetadas como delincuentes comunes reincidentes y elementos asociales.
Responsables, colaboradores y testigos
Las principales responsables del Holocausto fueron los nazis, quienes planearon y llevaron a cabo la masacre genocida. Aunque sin el apoyo y la ayuda de millones de ciudadanos alemanes y otras personas, nunca podrían haberlo hecho.
Prácticamente casi todas las instancias de gobierno fueron, en mayor o menor medida, cómplices. La población protestó muy poco, aunque cabe señalar que el Tercer Reich era una dictadura, donde la gente no podía expresarse libremente.
Los aliados de la Alemania nazi eran culpables, en muchos casos, de asesinar ellos mismos a judíos o deportarlos a Alemania nazi.
En todos los territorios ocupados hubieron numerosos colaboradores, que delataban judíos a los nazis o ayudaban a localizar a los judíos escondidos.
Además, las agencias gubernamentales a menudo seguían las órdenes de los nazis y cooperaban en la detención y deportación de judíos.
La colaboración con los nazis tuvo diferentes motivos. Las ideas antisemitas tenían, a menudo, un rol, pero no siempre eran determinantes.
Las personas querían, por ejemplo, resolver de esta forma asuntos personales. Otros, en cambio, lo hacían por codicia a los judíos y esperaban poder apoderarse de sus posesiones.
Con frecuencia, la razón era el temor hacia los nazis el principal motivo para la colaboración con ellos.
Parte de la población local colaboró de buen grado. Otros ayudaron a las víctimas. La mayoría fueron testigos.
Resistencia, ayuda y supervivencia
Los nazis reclutaban, a veces, personal entre los prisioneros de guerra soviéticos para los campos de exterminio, para quienes esta solución representaba la única posibilidad de escapar de la muerte.
Entre 1938 y 1940, miles de niños de Alemania, Austria y la antigua Checoslovaquia fueron trasladados hasta Francia, los Países Bajos y el Reino Unido mediante el Kindertransport, una acción de rescate.
Otros supervivientes conservaron diarios, fotografías, dibujos y testimonios que permitieron documentar la vida en los guetos, las deportaciones, los campos y la persecución.
Una vez en la vida quiero volver a tener una barra de pan entera. Ese era mi sueño.
Esta frase pertenece a Itka Zygmuntowicz, superviviente del campo de concentración y exterminio nazi alemán de Auschwitz-Birkenau.
La responsabilidad histórica de recordar
Eva Kor dedicó su vida a contar lo ocurrido en Auschwitz y fundó la organización CANDLES, con el objetivo de educar sobre el Holocausto, la eugenesia y los peligros de la deshumanización.
Siempre insistió en que recordar no significa olvidar, sino impedir que el odio vuelva a repetirse.
La memoria del Holocausto también depende de conservar las pruebas materiales: documentos, fotografías, objetos personales, diarios, testimonios y los espacios donde tuvieron lugar los crímenes.
Las maletas encontradas después de la liberación, el 27 de enero de 1945, recuerdan que las víctimas no fueron cifras abstractas, sino personas con familias, hogares, profesiones, proyectos y pertenencias.
Del Holocausto a los derechos humanos
La liberación de Auschwitz y otros campos de exterminio en 1945 marcó un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
Las imágenes de supervivientes esqueléticos, las montañas de cadáveres, los testimonios de torturas sistemáticas y la evidencia de un genocidio llevaron a la comunidad internacional a una conclusión devastadora: el mundo había fracasado en proteger la dignidad humana más básica.
La respuesta no podía ser solo el castigo de los responsables a través de los Juicios de Núremberg. Era necesario un nuevo marco legal internacional que estableciera, de forma universal e irrevocable, que ciertos derechos son inherentes a todos los seres humanos, sin importar su origen, religión, raza o condición.
El Holocausto demostró que el respeto a los derechos humanos no podía quedar al arbitrio de cada Estado. La soberanía nacional no podía seguir siendo una excusa para la barbarie.
Por primera vez en la historia, la comunidad internacional reconocía que existía una responsabilidad colectiva de proteger a las personas frente a los abusos de sus propios gobiernos.
| Fecha | Proceso histórico |
|---|---|
| 27 de enero de 1945 | Liberación de Auschwitz |
| 26 de junio de 1945 | Firma de la Carta de las Naciones Unidas |
| 1946 | Creación de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU |
| 1947-1948 | Redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos |
| 10 de diciembre de 1948 | Aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos |
El preámbulo de la Declaración refleja un sentido de responsabilidad por el horror vivido: «El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad».
El artículo 1 es un claro alegato contra el antisemitismo y cualquier tipo de discriminación: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros».
La Declaración Universal de los Derechos Humanos no fue solo un documento jurídico: fue un acto de fe en la humanidad después de Auschwitz. Un compromiso de que «nunca más» volvería a repetirse un horror semejante.
Conceptos clave
- Shoá: término en hebreo que significa «catástrofe», utilizado para referirse al genocidio sistemático de seis millones de judíos cometido por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
- Holocausto: término utilizado internacionalmente para referirse al genocidio del pueblo judío y a la persecución y asesinato de otros grupos perseguidos por el régimen nazi.
- Genocidio: actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.
- Solución Final: nombre con el que el régimen nazi denominó el plan sistemático para exterminar a la población judía de Europa, consolidado en la Conferencia de Wannsee de enero de 1942.
- Einsatzgruppen: unidades móviles de exterminio nazis responsables de asesinatos masivos, especialmente mediante fusilamientos, en los territorios ocupados del Este de Europa tras la invasión de la Unión Soviética.
- Sonderkommando: unidades de prisioneros forzados a participar directamente en el proceso de exterminio, incluidos el traslado de cuerpos desde las cámaras de gas y el funcionamiento de los crematorios.
- Zyklon B: pesticida a base de cianuro que los nazis utilizaron como arma de exterminio masivo en las cámaras de gas de Auschwitz y otros campos.

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