Dusan Bonacic es uno de los principales referentes del voleibol chileno y el capitán de la selección adulta. El receptor santiaguino desarrolló una trayectoria internacional desde muy joven, pasó por Argentina, Italia y Suiza, y se convirtió en una figura clave del crecimiento competitivo de Chile.
En 2019, la selección chilena de vóleibol adulto hizo historia: consiguió una clasificación a los Juegos Panamericanos después de 40 años y terminó tercera en el Sudamericano luego de 28 temporadas. Bonacic fue uno de los líderes de ese equipo y representa a una generación que busca llevar al voleibol chileno a escenarios internacionales de mayor importancia.
Los primeros años de Dusan Bonacic
Dusan Vladimir Bonacic Krogh nació el 19 de julio de 1995 en Santiago. La sangre croata y danesa se le nota en su metro y 96 centímetros de estatura. Juega como receptor exterior, es diestro y sus registros incluyen un alcance de 351 centímetros en ataque y 332 centímetros en bloqueo.
Bonacic viene de una familia de voleibolistas. Es primo de Marco y Esteban Grimalt, referentes del voleibol de playa chileno, y creció en un entorno donde este deporte formaba parte de las conversaciones y reuniones familiares.
Antes de dedicarse al voleibol, jugó tenis, básquetbol y fútbol. De hecho, fue arquero de las categorías Sub 12 y Sub 13 de Universidad de Chile, el club de sus amores.
“Traté de practicarlo (fútbol) cuando chico. Como era alto y más grande me subían de categoría, yo tenía 12 o 13 y jugaba con los de 16. Eso me frustraba porque me metían goles por todos lados, no podía seguir el ritmo. Terminé frustrándome, iba a entrenar y la pasaba mal. No me gustaba”.
El encuentro con el voleibol
El cambio decisivo se produjo cuando su primo Marco Grimalt le insistió para que fuera a entrenar voleibol y aprovechara su altura. Aunque al principio se mostró reticente, Bonacic aceptó la invitación y rápidamente descubrió que el deporte se adaptaba mejor a sus condiciones.
“Los Grimalt me conocen desde que estaba en la cuna. Siempre en reuniones familiares estamos todos, obviamente se habla de vólei. Somos profesionales, compartimos nuestras experiencias y nos damos cuenta que son muy similares”.
Bonacic se decidió por el vóleibol hace seis años, cuando todavía era adolescente. “Es lo que se me da más fácilmente”, dice el jugador que en julio cumplirá 18 años y que se irá a Europa después del Mundial.
La experiencia que terminó de convencerlo fue asistir al Sudamericano adulto disputado en Santiago en 2007. “Me dije yo quiero hacer esto, jugar por mi país y ser profesional”. Un año después llegó a la selección y de ahí no se ha movido.
“Todo lo que me he propuesto se ha realizado”.

El ascenso en las selecciones chilenas
Bonacic comenzó su recorrido internacional con las categorías formativas de Chile. Fue parte de las selecciones menores, juveniles, Sub 21 y Sub 23, hasta consolidarse en el equipo adulto.
El receptor lleva diez años jugando junto a varios de sus compañeros de selección. Esa continuidad permitió construir una relación de confianza y una conexión que se refleja en el funcionamiento del equipo.
Bonacic ha sido capitán de la selección chilena de voleibol desde hace ya bastante tiempo. Para él, la capitanía no significa ser superior al resto, sino asumir una responsabilidad dentro de un grupo unido.
“Ser capitán es una responsabilidad enorme, es mucho y nada a la vez. Soy un jugador más, soy una parte más del equipo, lo único distinto a ellos es que llevo una cinta debajo del número. A veces creen que el capitán tiene que ser el mejor, pero no es así”.
Su primera experiencia internacional en Argentina
Bonacic ya estuvo afuera, en un paso semiprofesional por el Ciudad de Buenos Aires entre 2011 y 2012, en la Serie A2 argentina.
“Era el más chico y el primer chileno en ir a jugar con esa edad allá. Me ayudó a crecer como jugador. Volví ‘otro Dusan’ y me sirvió para mostrarme al mundo, porque a Argentina lo ven mucho. Al principio me costó jugar, pero con entrenamientos me gané un puesto de titular y jugué los partidos decisivos”, asegura.
La experiencia argentina fue importante porque le permitió competir en un entorno más exigente, adaptarse a un nuevo ritmo de entrenamiento y demostrar que podía ganarse un lugar pese a su juventud.
En ese período lo vio el exvoleibolista Hugo Conte, quien posteriormente comenzó a representarlo. “Vio mis videos y conversó con mis papás. Él me quiere ayudar. Ve un potencial, ve la persona que soy, dentro y fuera de la cancha, que es algo que me dicen mucho”.
“Para mí es normal como soy, pero para las otras personas es algo que no se ve mucho”, destaca Bonacic sobre sí mismo. “Dejé de lado cosas, eso en un chico de mi edad es difícil, pero hay algo en mí que está desde antes y que todo el mundo me dice”, agrega.
La proyección hacia Europa
Durante su adolescencia, Bonacic ya era considerado una de las grandes promesas del voleibol chileno. El entrenador nacional Daniel Nejamkin llegó a afirmar: “Si fuera argentino o brasileño, ya estaría triunfando en Europa, es realmente muy bueno”.
Su principal referencia dentro del voleibol chileno era Sebastián Gevert, quien jugaba en Alemania. “Espero seguir el mismo camino que él. Partió de a poco. Fue a España, Portugal y Alemania, mejorando su nivel”.
Sin embargo, el propio Bonacic esperaba seguir un camino diferente. “Estoy un poco ambicioso de llegar primero a Italia o Polonia. Es distinto el camino, pero lo bueno es que hay ofertas y hay interés. Debe ser por algo”.
“Es poco común que a un niño le ofrezcan firmar para un equipo adulto. Estoy consciente de que eso no se le da a cualquiera, aquí en Chile ni en el mundo”, remata.
Con el paso de los años, el jugador tuvo experiencia en prestigiosas ligas de Italia y Suiza, además de competir en Argentina. Estas etapas le permitieron ampliar sus recursos técnicos y conocer distintos modelos de organización profesional.
La experiencia en las ligas profesionales
Bonacic es un jugador experimentado pese a su corta edad. Ha pasado por las prestigiosas ligas de Italia y Suiza, entre otras, y también ha desarrollado una parte importante de su carrera en Argentina.
Al comparar esas competiciones con la realidad chilena, explica que existen diferencias importantes en la estructura, los pagos, la cantidad de público y la capacidad económica de los clubes.
“A nivel de liga profesional, realmente estamos lejos todavía. Se necesita plata, clubes que quieran jugar, que tengan poder económico para adquirir jugadores extranjeros y chilenos. Europa es todo mucho más ordenado, tema de pagos, cantidad de gente”.
“Argentina es potencia en el vóleibol, pero allá es parecido a lo que hay en Chile. Muchas veces la liga deja mucho que desear. No tenemos nada que envidiarle a Argentina, pero sí estamos muy lejos de tener una liga profesional en Chile”.
Su paso por Ciudad Vóley
Ciudad Vóley, equipo de Buenos Aires donde juega el chileno Dusan Bonacic, terminó su participación en los playoffs de la Liga Argentina de Vóleibol. El cuadro del nacional no pudo en semifinales contra UPCN San Juan Vóley, cayendo por 3-0 ante el hexacampeón trasandino.
Pese a la eliminación de Ciudad Vóley, el cuadro de Buenos Aires cumplió una histórica participación al instalarse por primera vez entre los cuatro mejores equipos de la Liga, teniendo al chileno Dusan Bonacic como uno de los jugadores más destacados.
El punta nacional tuvo una gran participación en la Liga Argentina, donde en la fase regular se convirtió en el mejor atacante de la temporada, con un porcentaje de 46,6 %. Números que fueron vitales para la histórica campaña de Ciudad Vóley.
| Equipo o competición | Actuación de Dusan Bonacic |
|---|---|
| Ciudad de Buenos Aires, Serie A2 argentina | Se ganó un puesto de titular y disputó los partidos decisivos |
| Ciudad Vóley, Liga Argentina | Mejor atacante de la temporada en fase regular, con un porcentaje de 46,6 % |
| Ciudad Vóley, playoffs | El equipo llegó por primera vez entre los cuatro mejores de la Liga |
La posición y el estilo de juego
Bonacic juega como punta receptor, una posición que exige aportar tanto en ataque como en recepción y defensa. Su estatura, capacidad de salto y potencia ofensiva lo convirtieron en uno de los jugadores más importantes de la selección chilena.
Sus registros técnicos incluyen un spike de 351 centímetros y un bloqueo de 332 centímetros. Es diestro y combina su presencia física con experiencia adquirida en distintos campeonatos internacionales.
Su papel no se limita a finalizar jugadas. Como receptor exterior, también debe participar en la organización defensiva, colaborar en la recepción del saque y sostener la estructura del equipo cuando el rival presiona.
El liderazgo en la selección adulta
En 2019, la selección chilena de voleibol adulto consiguió una clasificación a los Juegos Panamericanos después de 40 años. Además, fue tercera en el Sudamericano luego de 28 temporadas.
Estos resultados marcaron un avance relevante para el voleibol chileno y consolidaron a Bonacic como el referente de una selección formada por jugadores jóvenes y experimentados.
El receptor santiaguino, de 24 años y 1,96 metros de estatura, era el capitán del equipo nacional. Con pasos por Europa y participación en la liga A1 de Argentina, asumió un papel central dentro del sexteto chileno.
La selección también contaba con jugadores como Simón Guerra, Matías Banda, Gabriel Araya y los hermanos Tomás y Matías Parraguirre. Esta nueva camada alimentó la ilusión de que Chile pudiera sostener un proceso competitivo durante los años siguientes.
El preolímpico y el crecimiento del público
En enero de 2020, Chile participó en el preolímpico realizado en el país. Aunque no pudo conseguir el boleto a Tokio, el Arena Monticello se repletó durante tres días.
Cerca de 4500 personas asistieron cada día y, en términos de televisación, los partidos fueron récord de rating. Las entradas se agotaron días antes y los encuentros mostraron que el voleibol chileno podía atraer a una audiencia masiva.
“El tema general de Chile es que pesca solo el fútbol, o que la gente quiere ver fútbol. El fútbol mueve masas, tiene plata, sale en la tele cada fin de semana”.
“Pero con el último campeonato que hicimos en el Monticello, donde tres días seguidos fuimos transmitidos por TV abierta, llenamos el estadio con más de 4500 personas cada día, las entradas se agotaron días antes, mostramos que el vólei chileno está a muy buen nivel y que la gente nos quiere ver, y no solo a la de vólei: al básquet, hanbdball, hockey, rugby, y en mujeres y hombres”.

El diagnóstico sobre el voleibol chileno
Para Bonacic, Chile tiene jugadores suficientes para desarrollar una competencia más amplia, pero carece de una estructura profesional estable que permita aprovechar ese talento.
“La plata hay, los recursos están. Falta que los clubes quieran jugar, que se formen más equipos. En Santiago deben haber no más de cuatro clubes, y dos deben tener alguna selección con categoría adulta”.
“Entonces, en Chile no hay ninguna competencia federada, o algo llevado a cabo por el Estado para querer profundizar y profesionalizar el vólei. Estamos muy lejos, faltan equipos, clubes que quieran solventar todos esos gastos. Jugadores hay por todo Chile”.
Su diagnóstico distingue entre la existencia de deportistas capacitados y la falta de instituciones capaces de sostener equipos adultos, calendarios regulares y condiciones profesionales.
La dificultad de convertirse en deportista de élite
Bonacic también ha reflexionado sobre los obstáculos que debe superar un deportista chileno para llegar al alto rendimiento. Según su visión, el talento deportivo no es suficiente cuando no existe apoyo educativo, familiar e institucional.
“El deportista chileno, antes de asentarse en la élite mundial, tiene que vencer muchas cosas. Cuando eres chico tienes que lograr que el colegio te apoye o entienda que tú estás tomando otra opción”.
“A veces hasta tienes que luchar contra tu familia, contra la historia. Son pocos los que logran instalarse en la élite mundial, y los que lo hacen se ven como superhumanos, pero no es así”.
Su propia carrera refleja ese proceso: dejó de lado actividades propias de su edad, comenzó a viajar siendo muy joven y asumió exigencias deportivas para competir en otros países.
La importancia de la familia
La familia ocupa un lugar central en la identidad de Bonacic. La relación con los primos Marco y Esteban Grimalt influyó en sus primeros pasos, pero también se convirtió en un vínculo de intercambio de experiencias profesionales.
La frase “Obitelj je sve”, tatuada en su brazo derecho, significa “La familia es todo”. El tatuaje resume la importancia que el jugador atribuye a sus vínculos familiares y al respaldo recibido durante su formación.
Los Grimalt fueron una referencia directa para acercarse al voleibol. Más adelante, sus experiencias internacionales y las conversaciones dentro de la familia ayudaron a Bonacic a comprender las exigencias de una carrera profesional.
Los objetivos de su generación
Después del preolímpico de 2020, el calendario internacional quedó condicionado por la ausencia de competencias durante ese año. Para 2021 estaba previsto el Sudamericano adulto de voleibol, que entregaba un cupo al Mundial de 2022, aunque todavía no había fechas definidas.
Bonacic y sus compañeros contaban con tiempo y motivación para prepararse. El objetivo era continuar rompiendo barreras históricas y conseguir que Chile llegara a una cita mundialista.
La trayectoria de Dusan Bonacic reúne formación en las selecciones menores, liderazgo en el equipo adulto, experiencias en Argentina y Europa, y un papel destacado en una generación que devolvió protagonismo al voleibol chileno.