Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, con el objetivo general de concienciar sobre los problemas relacionados con la salud mental y movilizar esfuerzos para ayudar a mejorarla. El 10 de octubre es reconocido mundialmente como el Día Mundial de la Salud Mental por la Federación Mundial de Salud Mental y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La jornada sirve para concienciar sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos para apoyar a las personas afectadas. Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una instancia que invita a reflexionar sobre la importancia del bienestar y a generar conciencia sobre la necesidad de acceso equitativo a servicios de salud mental.

Qué se conmemora el 10 de octubre
La celebración del Día Mundial de la Salud Mental el 10 de octubre es una iniciativa de la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH, en sus siglas en inglés) que se celebra en más de 100 países. Cada año esta organización propone un aspecto de la salud mental, bajo la forma de lema, junto a unos contenidos sobre este tema.
En 2013, la OMS estableció esta conmemoración como una fecha para sensibilizar las enfermedades mentales y promover acciones que ayuden a tratarlas y prevenirlas. Dicha conmemoración parte de lo establecido en el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dice que "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", ya que esto debe incluir a las personas que viven con una enfermedad mental.
El día ofrece una oportunidad para todos promotores y defensores de personas con salud mental para visibilicen lo que falta por hacer para que la atención y el cuidado a la salud mental sea una realidad en todo el mundo.
Objetivos del Día Mundial de la Salud Mental
El 10 de octubre de cada año se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, con el objetivo de aumentar la conciencia de los problemas psicológicos en todo el mundo y movilizar los esfuerzos en apoyo de la salud mental.
- Sensibilizar a la sociedad sobre los trastornos mentales.
- Luchar contra la estigmatización y la discriminación que sufren las personas afectadas.
- Impulsar iniciativas que mejoren la atención.
- Promover acciones de prevención y atención temprana.
- Defender el acceso a servicios de salud mental de calidad y respetuosos con los derechos humanos.
Con ellos, se busca reflejar la diversidad de la población mundial (para todas las generaciones: personas mayores, jóvenes, la infancia, e incluso la identidad de este año incluye también a una mascota, en concreto a un perro, para representar el papel protagonista de los animales en la terapia y en muchos procesos de recuperación) y la fuerza que toda esa diversidad, unida, puede aportar a una mejor salud mental, accesible, universal, de calidad y que respete los derechos humanos.
Para ello, se propone el desarrollo de iniciativas de sensibilización y concienciación en diferentes ámbitos:
- Entorno familiar.
- Entorno educativo.
- Entorno laboral.
- En el propio sistema sanitario.
Salud mental en catástrofes y emergencias
Este año, la Federación Mundial de Salud Mental ha definido como tema central “Salud mental en catástrofes y emergencias”, enfatizando la relevancia de apoyar a las personas en contextos de alta vulnerabilidad.
El tema de este año para el Día Mundial de la Salud Mental, "Acceso a los servicios de salud mental durante catástrofes y emergencias", subraya la importancia de salvaguardar la salud mental tanto de las comunidades a las que servimos como de los colegas que realizan esta valiosa labor en tiempos de crisis.
“Cualquier persona puede desarrollar un trastorno o afección mental, dependiendo de qué tan vulnerable sea o qué tan grave es la situación que vive. Entonces, en situaciones de crisis, donde la incertidumbre, el miedo y las pérdidas aumentan, los niveles de estrés y ansiedad esto es más prevalente. El acceso oportuno a servicios de apoyo resulta esencial para proteger el bienestar de quienes se ven afectados", afirma el Dr. Pablo Toro, Psiquiatra UC CHRISTUS y Jefe del Departamento de Psiquiatría de Facultad de Medicina.
En las Naciones Unidas se organizan eventos a lo largo de este mes de octubre para promover la importancia de la salud mental y el bienestar de nuestro personal. En las Naciones Unidas, cada año se organizan eventos y actividades con motivo del Día Mundial de la Salud Mental y a lo largo de octubre para fomentar conversaciones significativas y promover acciones continuas para fomentar entornos de trabajo seguros y saludables en todo el sistema de las Naciones Unidas.
210. Salud mental en catástrofes: lo que la psiquiatría enseña cuando todo se rompe.
Qué es la salud mental y por qué es importante
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad.
Es, además, un derecho humano fundamental, base y lema de la campaña de este año 2023: "Salud mental, salud mundial: un derecho universal". Y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.
La salud mental va más allá de la mera existencia de trastornos mentales. Se desarrolla en un proceso complejo y continuo donde pueden verse implicados factores tanto internos como externos (habilidades emocionales, abuso de sustancias, genética, circunstancias sociales y ambientales, violencia, desigualdad, soledad, circunstancias económicas, etc.), que cada persona vive de una manera diferente.
Cada experiencia puede ser muy diferente en función de las capacidades y mecanismos para afrontarlos, con diversos grados de dificultad, angustia y resultados sociales y clínicos. Poseer una buena salud mental implica el bienestar y el equilibrio entre pensamientos, emociones, acciones y conductas, no solo estar libre de diversos trastornos psicológicos.
No hay que olvidar que la mente determina cómo pensamos y razonamos, cómo sentimos y, por lo tanto, cómo actuamos al enfrentarnos a los retos que impone la vida diaria. La salud mental tiene un valor intrínseco y fundamental y es parte integral de nuestro bienestar general.
La importancia de la salud mental radica en que, ante su ausencia, la persona es incapaz de desenvolverse adecuadamente en la sociedad, incluyendo el campo laboral. También su ausencia suele comprometer la salud física de la persona, generando patologías y enfermedades que pueden llegar a ser crónicas.
Este es el motivo por el que es tan importante cuidar de ella como cuidamos de nuestro cuerpo físico. Cada vez somos más conscientes de la necesidad de cuidar de la salud integral de las personas, algo que incluye tanto el bienestar físico como el emocional.
La situación mundial de la salud mental
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada ocho personas en el mundo vive con algún trastorno de salud mental. Más de 300 millones de personas en el mundo padecen depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad psicosocial.
Además, muchas de ellas sufren también síntomas de ansiedad. Según un reciente estudio dirigido por la OMS, los trastornos por depresión y por ansiedad cuestan a la economía mundial US$ 1 billón anual en pérdida de productividad.
La Confederación de Salud Mental de España establece que el 22,8 % de los españoles tiene propensión a sufrir trastornos relacionados con la salud mental, y un 26,2 % acude actualmente a un especialista en esta materia.
El Ministerio de Sanidad alerta sobre el desaforado consumo de psicofármacos, que se ha multiplicado por tres en la última década, acercándose al 20 % de consumidores. El porcentaje de pacientes en asistencia primaria con una demanda de atención psicológica menor es de alrededor del 30 %. Y los porcentajes van en aumento.
Salud mental y trabajo
El tema de este año es “Es tiempo de priorizar la salud mental en el lugar de trabajo”. Los entornos de trabajo seguros y saludables pueden actuar como un factor protector para la salud mental.
Las condiciones insalubres, como el estigma, la discriminación y la exposición a riesgos como el acoso y otras malas condiciones de trabajo, pueden plantear riesgos importantes que afecten la salud mental, la calidad de vida en general y, en consecuencia, la participación o la productividad en el trabajo.
Por otro lado, es bien conocido que el desempleo es un factor de riesgo de problemas mentales, mientras que la obtención de un empleo o la reincorporación al trabajo ejercen efectos protectores. La globalización ha contribuido al estrés relacionado con el trabajo y a sus trastornos asociados.
Una de cada cinco personas en ámbito laboral puede experimentar un trastorno de salud mental. Los problemas de salud mental tienen un impacto directo en los lugares de trabajo a través del aumento del ausentismo, la reducción de la productividad y el aumento de los costos de atención de la salud.
Sin embargo, el estigma y la falta de conciencia sobre la salud mental persisten como barreras para abordar la salud mental en el lugar de trabajo. Los empleadores y los compañeros de trabajo pueden ser agentes de cambio en el lugar de trabajo, combatiendo el estigma y fomentando el debate abierto sobre la salud mental.
También pueden aprender a identificar los signos de problemas de salud mental comunes como la depresión y alentar a los colegas que pueden estar luchando para buscar ayuda.
Malestar emocional y trastornos mentales
Un aspecto particular de la época actual es que las demandas terapéuticas de la población han cambiado considerablemente, según establece el profesor Echeburúa. Ahora se tiende a consultar, además de por los cuadros clínicos tradicionales, por problemas de sufrimiento emocional o de insatisfacción personal, para los que se requiere un remedio rápido, una pastilla para superar ese malestar.
Es lo que se ha venido en llamar "problemas menores del sufrimiento" o "malestares de la vida cotidiana", dificultades para encajar y gestionar crisis vitales comunes. Hace unos años, sólo acudían a los profesionales los casos más serios, pero hoy mucha más gente que sufre pide ayuda psicológica y la pide antes.
Estas nuevas demandas van ligadas a un mayor grado de exigencias y expectativas respecto al bienestar emocional, a un umbral de tolerancia al sufrimiento más bajo y a un mayor empoderamiento y cultura de la salud por parte del ciudadano.
El malestar emocional generado por las adversidades de la vida cotidiana no constituye un problema de salud mental ni requiere necesariamente un tratamiento psicológico, pero sí puede necesitar de una intervención ofreciendo orientación, consejo y apoyo psicológico a los usuarios para superar sus dificultades, y que esto no llegue a convertirse en un verdadero trastorno mental.
Cómo cuidar la salud mental
El Dr. Pablo Toro señala la relevancia de fomentar prácticas de autocuidado que contribuyen a mantener una buena salud mental en el día a día.
- Dormir entre 7 y 8 horas diarias.
- Mantener actividad física regular.
- Alimentarse de manera equilibrada.
- Hablar y compartir lo que sentimos con personas de confianza.
- Practicar técnicas de relajación como la respiración consciente o la meditación.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias.
- Buscar ayuda profesional temprana ante síntomas persistentes de ansiedad, depresión o estrés.
Descansar correctamente
Conviene establecer un horario y asegurarse de dormir suficiente tiempo, al menos siete u ocho horas diarias. Se deben conservar las rutinas diarias en la medida de lo posible o establecer nuevas cuando sea necesario.
Hacer ejercicio físico
Realizar algún tipo de actividad física de manera regular puede ayudar a mejorar el estado de ánimo. Es recomendable que este ejercicio se realice al aire libre.
Comer de forma saludable y mantenerse hidratado
Mantener una dieta equilibrada, evitando los azúcares, la cafeína y el exceso de grasa, pueden aumentar el nivel de energía y de atención a lo largo del día.
Evitar el alcohol y las drogas
Se debe limitar el consumo de bebidas alcohólicas o, incluso, evitarlas por completo. Evitar el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias.
Mantener la comunicación y el contacto social
Es importante mantener el contacto con otras personas. Socializar y hablar con las personas más cercanas ayuda a mejorar el bienestar personal. En el caso de utilizar las redes sociales, se deben usar adecuadamente.
Practicar actividades relajantes
Intentar conservar la mente relajada y reducir todo aquello que genera estrés. Disfrutar de los hobbies puede ayudar a mantenerse tranquilo.
Actualmente, existen aplicaciones móviles de relajación y bienestar (meditación, relajación muscular o ejercicios de respiración). Practicar técnicas de relajación como la respiración consciente o la meditación.
Proyectar pensamientos positivos
Gestionar los propios pensamientos enfocándolos hacia elementos positivos de la vida y sosteniendo siempre un sentido de esperanza.
Establecer objetivos y prioridades
Hay que decidir lo que se debe hacer de forma inmediata y lo que puede esperar. Cuando se siente que se asumen demasiadas tareas y que no se podrán realizar, se debe aprender a decir "no".
Por las noches, conviene tener presente lo que se ha logrado durante el día, en lugar de lo que no ha podido hacer.
Hacer un uso correcto de las nuevas tecnologías
Reducir el tiempo que se le dedica a los dispositivos electrónicos puede ser clave para hallar un equilibrio y bienestar en la vida.
Mantenerse informado
Es aconsejable escuchar consejos y recomendaciones en materia sanitaria, recurriendo siempre a fuentes informativas fiables.
Solicitar ayuda cuando sea necesario
Hay que ser sincero con uno mismo y, en caso de no sentirse bien, acudir a un profesional de la salud mental, el cual ayudará a encontrar las herramientas necesarias para sentirse mejor.
Acceso a la atención y apoyo profesional
El acceso oportuno a servicios de apoyo resulta esencial para proteger el bienestar de quienes se ven afectados. La necesidad de acceso equitativo a servicios de salud mental constituye uno de los aspectos centrales de esta conmemoración.
Los esfuerzos deberían de centrarse en conseguir:
- Mayores presupuestos en materia de salud mental.
- Mayor número de recursos y equipos y una red más cohesionada.
- Mejorar los tratamientos, la sobremedicación y los ingresos involuntarios.
- El testimonio y desempeño de todas aquellas personas con experiencia propia en salud mental.
- La promoción de hábitos saludables.
- El desarrollo de políticas preventivas y de atención temprana.
- Mejorar la información que se facilita y las comunicaciones con los pacientes y los familiares.
En España, supone una de las principales citas en las que todo el ámbito de la salud mental, y en especial el conjunto del movimiento asociativo SALUD MENTAL ESPAÑA, muestra a la sociedad la labor que realizan, visibiliza la situación de las personas con problemas de salud mental y sus familias y se reivindican públicamente los derechos de este colectivo.
La práctica totalidad de las entidades de la Confederación organizan algún tipo de actividad en esas fechas. Jornadas, encuentros institucionales, actos reivindicativos, mesas informativas, campañas de sensibilización, etc.
La importancia de combatir el estigma
Aun así, todavía son muchos los que desconocen la trascendencia de dar visibilidad a los trastornos psíquicos. Los problemas de salud mental no deben abordarse desde la discriminación ni el aislamiento, sino desde la información, la empatía y el acceso a una atención adecuada.
Los empleadores y los compañeros de trabajo pueden ser agentes de cambio en el lugar de trabajo, combatiendo el estigma y fomentando el debate abierto sobre la salud mental. También pueden aprender a identificar los signos de problemas de salud mental comunes como la depresión y alentar a los colegas que pueden estar luchando para buscar ayuda.
En este Día Mundial de la Salud Mental, reforcemos la importancia de cuidarnos y cuidar a los demás. Todos podemos contribuir, desde la empatía y el acompañamiento, a construir una sociedad más consciente y solidaria, donde la salud mental sea un derecho y una prioridad para todos.